�Yo apenas espero que esto funcione� Duo ech� suspiro al aire, vestido con
pantalones negros igual que la camisa que parec�a la parte de arriba de traje de
sacerdote, una gorra negra adornaba igualmente su cabeza y sus botas del mismo
tono, el nunca necesit� demasiado en su guardarropa, el encantaba por el negro,
y generalmente vest�a as�, su trenza se ech� hacia atr�s con la gorra puerta,
sus manos que siempre sosten�an un libro de meditaci�n o poes�a, y la cruz que
colgaba de su pecho, el apresur� su paso entonces, el pod�a hablar hasta por los
codos, eso ser�a cosa buena en busca del trabajo, entonces el encamin� r�pido
hasta llegar a los cuarteles de la Alianza, donde los soldados llegaban,
generalmente hambrientos, puf, hasta all� tuvo que llegar �l �gilmente sobre sus
finos pies, una vez que hubo echado una mirada r�pida el busc� hablar con el que
estaba a cargo, desde que Duo no conoc�a mucho acerca de rangos en el ej�rcito.
Se encamin� entonces a un peque�o campamento, donde hab�an se�alado estaba en
superior, Duo camin� entonces hacia y se detuvo para hacer frente, el tomo
respiraci�n y cort�smente pidi� entrada.
"Usted es el Sacerdote de la Iglesia no es cierto?" el hombre corpulento delante
de �l afirm� con tono de mando, arqueando una ceja al joven que se le
presentaba, sentado el hombre detr�s de un escritorio peque�o, dos soldados a
sus lados sosten�an armas, luego aparatos, seguramente de comunicaci�n, tal vez
de sondeo, el estaba mirando de pies a cabeza al joven sacerdote.
Duo tal vez se hubiera tambaleado ante la mirada fija y cierto lujuriosa del
hombre m�s viejo, pero el deb�a hablar, y algo que el siempre tuvo presente �no
mostrar temor�, as� que Duo debi� tragar un poco y luego extender su t�pica
sonrisa en su rostro, el entonces afirm� amablemente.
"S� Se�or" la notable sonrisa del joven sacerdote hicieron al hombre mas viejo
sonre�r peque�amente, semejante locura ver a un sacerdote acerc�ndose por ah�,
el supo que este peque�o chico lo era, por su manera de vestir y la cruz colgada
en su cuello, adem�s de haberlo visto rondando por ah� con las religiosas, pero
desde que el hombre lo vio le hab�a parecido bonito, pero como dicen, el estaba
consagrado, el no debi� tocar, pero le hac�a cosa c�mica verlo all� con un aire
de determinaci�n frente a �l. El hombre mas viejo se recarg� entonces en su
asiento y pidi�.
"Cual es el asunto Padre?"
"Uh" Duo ech� su sonrisa ligeramente hacia atr�s mientras acomod� su trenza que
onde� detr�s de �l, entonces tomando fuerza declar� "Ver� usted se�or, la
iglesia se est� quedando sin recursos para sostener el orfanato, y cada vez
llegan m�s ni�os a �l, yo vengo a proponerle un trato" Duo puso las manos en su
regazo con el peque�o libro que llevaba, el mir� vacilante y luego prosigui� "yo
podr�a cocinar la cena de todos sus soldados, si ustedes hicieran la donaci�n al
orfanato..." Duo no supo que era la mejor oferta, pero el apenas esper� tener
una m�nima oportunidad, el esper� entonces en la mirada del hombre m�s viejo a
hablar.
El hombre m�s viejo evalu� la situaci�n, no era el mejor trato, el sab�a, pero
el no podr�a resistir al encanto que derramaba el joven vistoso frente a �l, as�
que el aceptar�a "Hecho Padre, pero le dir�, si usted no cocina cosa que le
gusta a mis hombres, el trato se rompe, claro?" el hombre viejo se recarg� hacia
su escritorio con un codo mirando fijamente los umbrales de los ojos violeta del
joven sacerdote.
"Hecho" Duo respondi� casi al momento, el no hab�a esperado la respuesta pronta
afirmativa, y el agradeci� a sus adentros, una vez que el trato hubo sido
entonces el se puso de pie, agradeci� cort�smente al hombre m�s viejo y dio
espalda mientras su trenza larga onde� detr�s de �l, �l se dispuso hacia la
cocina, los soldados llegar�an pronto y sus habilidades de cocinero se hab�a
puesto a prueba y el deb�a salir airoso, el supo que cocin� bien, aunque poco lo
hac�a porque las religiosas eran las que estaban en la cocina generalmente.
Duo se detuvo frente a un cobertizo grande y entr� entonces, pregunt�
r�pidamente acerca del cocinero encargado o alguien que pudiera darle informes,
otro soldado lo llev� entonces dentro hacia donde el cocinero encargado que lo
mir� de reojo juzgando al joven sacerdote.
"Uh, entonces usted cocinar� para los soldados la cena?" pregunt� el hombre m�s
grande mientras le miraba levantando una ceja recorri�ndolo de arriba a abajo.
"Hai" Duo respondi� r�pidamente mientras miraba hacia atr�s del hombre lo que
ser�a la cocina y su trabajo.
"Bien, usted cocinar� solo?" pregunt� el hombre al ver al jovencito peque�o,
pensando casi imposible que el cocinara para tantos soldados solo.
"Hai" la respuesta de Duo fue corta una vez m�s, raro en �l que siempre
alardeaba mucho, pero el necesit� darse prisa si quer�a tener cena lista para
cuando los soldados llegaran.
"Semejante loco usted, sabe cuantos soldados comen aqu�? M�s de 100, y usted
solo pretende cocinar para todos ellos?" el hombre grande pregunt�, mirada
lujuriosa y no creyendo que el joven peque�o lo lograr�a.
"Hai" Duo volvi� a emitir respuesta corta entonces, el entonces not� como el
hombre m�s grande se hizo a un lado con cierta incertidumbre y lo dej� pasar,
para que todos los que ah� estaban le miraron fijamente, la figura peque�a y
delgada que entr� al lugar, Duo se supo visto por tantos ojos que era casi
imposible no sentir escalofr�o, pero el sigui� y se plant� frente a los
ingredientes.
Duo entonces dispuso, verduras, carne, m�s espec�ficamente pollo, queso,
tortilla...uh a que sonaba eso?, no se necesit� pensar mucho, el tom� entonces
los ingredientes y empez� cortando verduras en cuadros, hirviendo el pollo y
haciendo trocitos con el queso de hebra, el coloc� la olla grande, mejor, el
pens� bien, tres ollas grandes en la lumbre, dejando el caldo de lado del pollo,
el puso el caldo caliente en cada una de las ollas, hirvi� entonces las
verduras, mientras cortaba tantas m�s, y a la vez desmenuzaba las piezas de
pollo r�pidamente, sus peque�as manos iban de un lugar a otro haciendo lo
propio, quien hubiera imaginado tanta habilidad en sus manos finas y peque�as,
el hombre grande casi miraba boquiabierto la habilidad del peque�o joven, que
llevaba un delantal, hab�a dejado su peque�o libro al lado y hab�a apresurado
quitando su gorra de su cabeza, dejando notar m�s la ra�z de su trenza larga. El
peque�o joven termin� cortando las verduras tan r�pido como pudo mientras las
otras ya hirvieron, el verti� las verduras nuevas, sazon�, prob� el caldo que
estaba todav�a calent�ndose, mientras sazon� nuevamente, tom� el pollo
desmenuzado y comenz� calentando las tortillas, una vez que el caldo hubo listo
el meti� las hebras de queso para que se derritieran ligeramente, y parti�
varias rebanadas de aguacate, una vez que hubo terminado el ech� semejante
suspiro al aire, uf...el limpi� el sudor de su frente entonces y sonri�
ampliamente conforme poniendo sus manos en su cintura, entonces el se gir� para
ver los platos y los acomod� en la mesa, el necesit� servir solo y
posteriormente recoger todo, la cantidad buena de trabajo, pero el realmente
necesit� la donaci�n del ej�rcito si quer�a que los hu�rfanos estuvieran bien.
Los soldados llegaron hambrientos y encontraron la buena sorpresa de que los
platos estaban servidos, con la comida reci�n hecha que humeaba, ellos
normalmente hubieran aventando la comida, porque el cocinero no era de lo mejor,
pero esta vez el olor exquisito les hizo desistir, cada soldado se sent� frente
a su comida y sabore�, la comida supo exquisita!, o era que el cocinero se hab�a
esmerado, o hab�an matado al cocinero y hab�a llegado otro, como sea que fuere,
mientras la comida supo bien, eso era lo importante!, ellos comieron �vidamente
entonces, dejaron completamente satisfechos el lugar, dici�ndole al encargado
que felicitara al nuevo cocinero o lo que fuere. El hombre m�s viejo a cargo del
ej�rcito sonri� entonces, los soldados hubieron disfrutado la comida y entonces,
la idea hab�a sido buena, el peque�o joven hab�a hecho bien su trabajo.
Duo sali� despu�s que todos se hubieron ido y empez� a recoger los trastes y
llevarlos al lavadero para poder terminar y salir, y vio que el hombre m�s viejo
lo miraba.
"Lo felicito, usted ha dejado complacidos a mis soldados, usted ha conseguido
semejante buen trato" el hombre m�s viejo sonri� a �l en forma de felicitaci�n y
despu�s dej� el lugar.
Duo solo sonri� ampliamente, sus habilidades hab�an sido aprobadas, el termin�
de recoger todos los trastes y termin� de lavar para retirarse.
Daban las 11 de la noche cuando Duo paseaba por las calles solitarias de L2,
para llegar pronto a la iglesia, el se sent�a cansado, pero contento a la vez,
lo hab�a conseguido y el orfanato tendr�a la donaci�n esperada, entonces no
habr�a problema para con los hu�rfanos y el podr�a festejar la navidad que ven�a
felizmente con regalos y todo, el sonri� satisfecho.
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"Las noches le sean buenas" Duo salud� tanto mejor que el pudo, estaba tan
cansado, el recibi� la mirada de ojos azul-cobalto de su joven compa��a, quien
ya no ten�a el yeso en su pierna "uh, usted se ha recuperado bastante r�pido
ne?, yo me alegro" Duo sonri� ampliamente mientras dejaba la gorra sobre la
c�moda cajonera y echaba sus brazos hacia atr�s en el sill�n de descanso.
"Usted llega tarde..." el murmuro de Heero que rompi� el silencio de la
habitaci�n, por primera vez Heero hab�a hablado, Heero se sinti� algo inc�modo,
pero la hora de llegada era m�s tarde de lo usual, as� que digamos...que Heero
podr�a estar m�nimamente preocupado, o eso cre�a �l...si nosotros defini�ramos
m�nimamente...bueno, el problema es que el se sent�a preocupado y punto, y por
eso el habl� a pesar de sus inseguridades y portes.
"Uh?" Duo mir� nuevamente, sus ojos que crecieron cuando el escuch� el murmullo
que sali� de la boca del joven de mirada azul-cobalto...ser�a que sus o�dos no
le habr�an enga�ado? Hab�a dicho algo el joven?...Duo se recarg� entonces al
frente para verse reflejado en la mirada cobalto del joven que ten�a de frente.
Heero no supo si se sinti� inc�modamente atra�do cuando el otro joven se puso
frente a �l y lo mir� tan fijamente con los ojos abiertos grandes, Heero
necesit� repetir lo que hab�a dicho?, sin m�s remedio el tuvo que hacer mientras
tir� su cuerpo hacia atr�s y desvi� mirada para no toparse nuevamente "Usted
llega tarde, yo dije" Heero habl� un poco m�s alto, ante la consternaci�n del
joven de cabello largo a�n frente a �l.
Duo comprendi� la situaci�n inc�moda y se ech� avergonzado hacia atr�s, cuando
el escuch� nuevamente la voz del joven estoico frente a �l, no hab�a sido
mentira, hab�a hablado, Duo sonri� notablemente entonces, se puso de pie echando
manos en sus caderas y habl�.
"Oh vaya! Hai, yo he llegado tarde, pero es que yo he tenido que trabajar, si
no, el orfanato se cierra, y los ni�os no tienen a donde ir, sabe?, por ser
tiempo de guerra pocas familias adoptan ahora, y cada vez hay m�s hu�rfanos, que
pasar�a el orfanato hubiera tenido que cerrar?, tantos ni�os hubieran estado por
las calles sin nadie que mirara por ellos, si ellos ya sufrieron las penalidades
de la guerra, yo no creo justo que ellos sufran m�s de lo que ya" Duo habl�
meramente mientras sacaba su ropa de dormir de entre sus cajones, no, el no
cometer�a el error de dejar nuevamente su ropa afuera, el tomo las debidas
precauciones para entonces, el entonces se volvi� nuevamente al joven estoico y
sonri�. "Empecemos de nuevo..." Duo acerc� su mano en forma de saludo "Hola, mi
nombre es Duo Maxwell, y soy el sacerdote a cargo de esta iglesia"
Heero observ� la mano ofrecida y sin resistir el impulso el la tom� entonces y
ambas manos se entrelazaron, para sorpresa de Heero un traqueteo subi� por su
espalda y baj�, pero nada fue evidente, la mano del joven eran tan suave...Heero
cabece� afirmativamente al saludo. "Heero Yuy" dijo por fin despu�s de 4 d�as de
mudo.
"El gusto de conocerlo Heero!" Duo sonri� todav�a m�s, Heero solo cabece�
afirmativamente, como la mala cara t�pica de �l se hubo ido y cambiado por un
rostro poco m�s apacible. "Uh, yo me olvid� de mencionar, dentro de una semana
ser� navidad, y estoy pensando en los regalos para los hu�rfanos y la cena y
todo eso, y me gustar�a tanto si usted pudiera quedarse para ese entonces, yo
s�, sus heridas ya est�n casi curadas, pero a mi me ser�a grato que usted nos
acompa�ara ese d�a, si no es mucha molestia, bueno, yo apenas deseo que usted
aceptara, aunque usted es algo callado ciertamente y-"
"Duo" la voz de Heero interrumpi�.
"Si?"
"C�llese"
"Hai"
Duo detuvo su flujo incesante de palabras algo apenado, el sab�a que a momento
el deb�a guardar su lengua pero a veces era Tan inevitable!, pero esta vez el
comprendi�, adem�s el necesit� que el otro joven pensara sobre quedarse o no, el
dese� tan fervientemente que se quedara, pero en fin, no era su decisi�n, el
entr� entonces al ba�o, ase� su cuerpo y esa noche Duo no pudo dormir, el pod�a
sentir un repiqueteo incesante en su cuerpo, un nerviosismo que lo recorrieron
tantas veces, que por m�s que el se acomod� una y otra vez el no pudo dormir,
Duo se enderez� entonces y cogi� la punta de su trenza, el cuarto siempre era
iluminado por la luz de las l�mparas de la explanada, Duo se sent� entonces y
mir� hacia fuera, el suspiro al hecho, a pesar de sus esfuerzos la guerra a�n
estaba ah�, tan devastadora como siempre, el apenas deseaban tanto que se
terminara, pero la verdad, es que no pintaba bien. Duo se qued� as� casi toda la
noche, sin poder conciliar en sue�o, tal vez meditando, tal vez imaginando, el
solo se sent� en el sill�n de descanso hasta esperar la ma�ana.