Eternal Promise
By Aika Hearts
Tercer Capitulo
Parte
9“Dr. J debe estar enfadado por eso” caminó sobre sus pasos volviendo a la casa blanca que los había albergado por un buen tiempo.
“Oh, usted se preocupa demasiado!, relájese, si Dr. J se enfada, le dice que fue mi culpa y listo ne?” el joven junto a él charlaba alegremente.
“No!, si la culpa fue mía!” el joven regañó.
“Pero si usted se preocupa men! Además es típico que yo reciba el regaño, no me extraño, o como decía una buena amiga ‘ni sufro ni me acongojo’” el joven se rió más ruidosamente, deteniéndose ligeramente para tomar los aires necesarios.
“Oh Duo, usted se toma todo tan tranquilamente...” el joven movió su cabeza hacia los lados en derrota, sus manos calleron a sus costados y continuó su paso.
“Y usted se preocupa demasiado Q-men, debería relajarse, yo no lo quiero ver morirse de la vilis como a Heero” Duo extendió su sonrisa alegremente.
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“Eh, lo tipos!” el joven chino asomó desde el interior de la casa, su cabello fue suelto poco usual de su coleta habitual, su cabello cayó sobre sus hombros delicadamente, su seño no era tan áspero como antes, había sido incluso algo más blando, recargaba sobre el marco de la puerta del patio trasero.
“Wu-men! Llegando!” Duo anunció sonriente mientras ondeaba ligeramente sus caderas entonando con su trenza.
“Y no me diga Wu-men! Maxwell!” Wufei brilló a él, caminando hacia el interior de la casa sus manos a sus lados y su cabello negro que brilló.
“S’ ok! Wu, yo no le diré” Duo se rió entre dientes sonrisa traviesa que atravesó su gesto pícaro. Siguiente al joven chino y junto con su amigo rubio entraron entonces a la casa.
Subieron las escaleras alfombradas en silencio entonces. Habían sido cinco meses desde aquél accidente, y 3 meses de intensa lucha. La batalla contra Oz había sido fuerte, habían incluso tenido problemas varias veces en las misiones que casi les cuesta la vida. Pero así como era de malo, ellos siempre salían airosos. Duo no se podía imaginar lo que Treize planeaba, o lo que estuviera pensando, el también recordó que una de las compañeras de sus amigos había sido capturada y nunca más vista ¿habría ella muerto? ¿aún sería capturada? Duo tenía la firme resolución en su cabeza, que si la amiga de ellos seguía con vida, la rescataría de alguna forma, después de todo, muy dentro, Heero la apreciaba y nunca se perdonaría matarla. Haciendo una mueca, Duo recordó también, hacía meses que no veía ni a Relena ni a Millardo, su amiga mejor y su prometido...¿que sería de ellos? ¿serían bien?...Duo echó sus pensamientos atrás una vez que llegaron a la habitación suya y del joven estoico que miraba los datos en la portatil.
“La guerra debe acabar, su última misión será infiltrarse en la base principal de Oz, los datos ya han sido enviados” la imagen desapareció de la portátil tan pronto como la pantalla oscurecio y el joven estoico abrió los datos.
<<Base Oz. Ubicación: Base Lunar.>> <<Planos.doc>> <<Infiltración a través del frente>> <<Asignaciones: Heero Yuy infiltrará físicamente a la base de Oz para violar los sistemas y acabar con la cabeza de la Organización. Trowa Barton, Wufei Chang, Quatre Winner y Duo Maxwell trabajarán fuera contra las naves de Oz mobile suits. A cargo de la operción estará Trowa Barton>>
Asintieron con la cabeza todos los jóvenes pilotos, mirandose unos a otros. Era el momento de actuar. Era la última batalla.
Tomando la misión completamente, los 5 jóvenes partieron en las naves que transportaban sus gundam, cada uno en una diferente, la joven china debía esperar y operar desde la casa. A pesar de su inconformidad no tuvo opción.
El viaje no fue largo, tan pronto como partieron la base lunar se avistó desde el espacio, dejando las naves a la deriba, y saliendo con sus gundams respectivos. Los jóvenes pilotos apresuraron ahora y la batalla final dio comienzo.
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Deathcythe movió al instante, como sus ojos fueron encendidos en una luz verde mortal, su arma fue ondeada al aire con determinación, dentro de la cabina del piloto, Los ojos de Duo fueron los de Shinigami, ambos personajes convinados en uno solo. Los mobile suit llegaron prestos al ataque, la sonrisa maquiavélica se que se extendió casi completamente por su rostro, sus ojos que abrieron anchos y la chispa oscura que flotó en ellos.
“Nadie que vea a mi Deathcythe se puede conservar vivo” las palabras que recorrieron en un frió murmullo, el control de Deathcythe, como dando un brinco avanzó velozmente contra los mobile suit que se amontonaban a su alrededor.
Cortes transversales, frontales, verticales, rectos...las explosiones que vinieron de cada uno de sus lados, como el arma de la muerte fue manejada detrás de él tirando a un mobile suit, luego delante suyo en un corte perfecto. Explosión, las consecutivas explosiones que llenaron en ambiente de humo. Los ojos verdes encendidos que llegaban como llamaradas de demonio que arrasaban con sus víctimas. La muerte nubló el lugar, la sonrisa que se extendía sobre el rostro más ancha cada vez. El ataque vino detrás suyo, como Deathcythe volteó atrás, salgó y cortó de tajo a su enemigo. Luego volando vinieron los ataques, Deathcythe perdió el equilibrio, haciendo el coraje estallar y levantando rápidamente, lanzando su arma de brazo para destruir al mobile suit atacante. Y los enemigos parecían tan pobres en su comparación. El humo de alrededor y la destrucción del enemigo, los instintos guiados, Shinigami estaba en la batalla. Las alas del guardián que se extendieron, el humo que se dispersó como la mirada se enfocó en la escena y las miles de partes que aún yacían sobre el suelo. El lugar había estado plagado, pronto, más enemigos llegarían.
Sandrok afiló sus espadas, flanco por flanco, ambas espadas se incrustaban en los mobile suit enemigos, el nunca gustó de las peleas, pero la causa era. Y él debía hacer. El se vió rodeado entonces, armas que fueron descargadas sobre su gundam guardián, que repicó en enfado mismo. Los gundam poseían, una especie de alma. Quatre habíase fusionado para ese momento. Sandrok se levantó en un crujido mortal y pegó fuera a su enemigo que venía del aire. Quatre miró, sus ojos determinados, su amor peleaba igual, la paz de las colonias...la libertad. Los ideales fueron firmes en su cabeza. La matanza y lucha continuó entonces. Sandrok hizo media vuelta después de que varios mobile suit lo envestían por la espalda, dando un giro completo, sus espadas que se incrustaron fuertemente sobre los mobile suit, luego un ataque desde abajo y Sandrok casi gruñó. El alma fue puesta en la batalla.
“Nosotros peleamos por un objetivo...y si es morir, nosotros moriremos por él...” la voz calmada y fría de Trowa inundó su gundam guardían Heavyarms. El aire frío que reveló sus ojos en batalla. Heavyarms avanzó sobre el enemigo. Sus armas que explotaron en los muchos mobile suit que lo rodearon. Estrategia buena, pero subestimando el poder del enemigo. Los mobile suit llegaban, parecían montones de ellos. Pero ellos no perderían. La promesa había sido hecha. El ideal se conservó firme. Heavyarmas descargó sus armas contra todo el que pusiera resistencia. “Las guerras son crueles y frías...” Trowa masculló en el frío de su cabina de piloto, como los ojos de Heavyarmas se encendieron y más disparos fueron descargados sobre él. Mobile suit que surgió de la nada y golpeó fuertemente, casi al grado de tirarlo al suelo en seco. Heavyarmas volteó rápidamente, como una bomba fue descargada directamente a la cabina del piloto y explotó, dejado el olor a muerte alrededor. Sacando un salto atrás, Heavyarms se apoyó contra el suelo, como su gundam guardián perforó otros 3 mobile suit que habían amontonado contra él. Y su espada atravesó al siguiente enemigo, Y las explosiones vinieron consecutivamente.
“Esto es...la justicia por la que usted pelea Nataku...” la voz determinada del joven chino salió de sus labios. Como Shenlon extendió sus ambos brazos y las explosiones de los mobile suit que habían estado a sus lados vinieron. La neblina gris que comenzó a cubrir el lugar por doquier. Todos estaban realizando el trabajo bien. El miró el anillo en su mano. La justicia Nataku...el se dijo a sus adentros. Shenlon cubrió de fuego entonces la zona, la visibilidad se hizo aún más penosa. Los mobile suit llegaron aún más. En el ambiente flotó la tensión. “Ninguno más fuera de” Wufei masculló cuando su gundam guardián atacó una vez más. Su brazo que se extiende sobre el enemigo y lo atrae hasta él en una explosión con el fuego que salió de su guardián. Los trozos de metal retorcido esparcidos por doquier. Y la visibilidad se perdió aún más.
El piloto Ala bajó rápidamente de su mobile suit después de haber acabado con los enemigos que estaban a la vista con extrema facilidad, su mirada fría helada vagó por el lugar donde numerosas explosiones hacían resonar romper los cristales más fuertes. El humo se extendía en una masa espesa sobre el cielo y la base, pero es no era ningún impedimiento para el soldado perfecto, la misión había sido aceptada, la misión debía ser terminada. Corrió sus pasos hasta los pasillos siguientes topándose a momentos con diversos guardias que impedían su paso, el joven estoico sacó su pistola y disparó a quemaropa y furtivamente sobre ellos. Brincando hacia el lado el esquivó las balas suficientes para que ninguna alcanzara su cuerpo, sacando las bombas pequeñas con agilidad de sus bolsillos el brincó hacia atrás y disparó nuevamente. Los cuerpos inanimados de los guardias calleron al suelo tiñendo el azulejo de un rojo áspero y oscuro.
Más explosiones.
La base principal sintió estremecer cuando la explosiones consecutivas vinieron, los pilotos gundam continuaban su lucha fuerte contra los mobile suit, el soldado perfecto tenía el tiempo medido para terminar la misión antes de que la bomba principal oculta explotara. Heero corrió a través de los pasillos de Oz guiado por la poca luz que aún se hacía presente, el humo salía y entraba por todos lados, las ventanas reventadas y las puertas y anaqueles tirados, todo o casi todo había sido destruído en un momento pequeño.
“General Treize” Une miró los monitores cuando su desesperación había muerto en su pecho, dentro de ella sabía que el fin vendría pronto, ella miró de nuevo el monitor y cogió vista del hombre de cabello avellanado que esperaba pacientemente.
“Lady Une, será mejor que salga de aquí” el dijo finalmente, poniéndose de pie, su trage que colgaba con capa al lado y sus ojos comprensivos el tomó los hombros de la joven mujer retirándole los lentes y dandole un beso pequeño.
“No General, yo no lo abandonaré, moriré con usted” Ella se retiró pasos atrás, su mirada determinada decían más de lo que su cuerpo era capaz de expresar.
“No debe Lady Une” Treize miró la salida del humo por los ductos de aire, comenzaba a entrar en la habitación principal, pronto, acabaría.
“General Treize, usted les dirá cierto?” ella inquirió. Mirando nuevamente hacia la computadora, los datos de personas que aparecían en ella.
“Sí Lady Une, les diré antes de que muera” Treize sonrió, llevando su mano hasta el tablero principal el tecleó la información para ser guardada.
Una explosión sobrevino y la computadora principal se perdió, pero...los datos habían sido guardados seguros en otro lugar. Une fue lanzada contra el tablero principal de la computadora del frente y yacía inconsciente en el suelo. Su pelo cayó suelto y Treize sonrió ante la imagen. Era que Lady Une siempre había sido fiel a él. Tomando nuevamente asiento el sonrió a su fin. La muerte estaba en la habitación esperando por él.
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Bajando rápidamente de Deathcythe, Duo saltó primero sobre la pierna del mismo y luego al suelo, su trenza que ondeó por el viento ocasionado por las consecutivas explosiones, el debió actuar rápido. Duo corrió por los pasillos de Oz entre el humo y el olor a muerto que penetraba por su nariz, sus ojos se irritaron terriblemente y el sentimiento nauseabundo se apoderó de su cuerpo. Deteniéndose un poco entonces Duo tapó con su mano su nariz a manera de boquilla, mientras continuó su carrera. En el suelo, la sangre tiñó de rojo el azulejo claro de la organización. Avanzando por el tercer pasillo el alcanzó a escuchar la llamada de auxilio. Duo reaccionó al grito y apresuró sus pasos, corriendo llegó hasta la tercera puerta del pasillo 4, la vista se ponía peor por el humo espeso, los cristales rotos bajo sus botas pero hayó la puerta correcta, en ella se escuchaba más fuerte.
“Alguien escucha?!!”
“Ya voy! Guarde calma!” Duo intentó inútilmente abrir la puerta por la manija ‘shit’ el pensó a sus adentros y comenzó a usar su cuerpo en golpear fuerte a ella para obligarla a ceder.
Lo logró. La puerta abrió y el humo comenzó a entrar a bocanadas grandes al cuarto gris.
“Quien es?” la voz de la joven preguntó lugo que la vista casi se perdió entre el humo espeso.
“Hilde? Hilde?” Duo repitió el nombre de la joven mientras llegaba hasta el lugar.
“Si soy yo!” ella habló mas fuerte.
“Hilde! Es yo! Duo!” Duo despejó de su rostro hasta aclarar, las ventilaciones comenzaron a hacer su efecto intentando en vano sacar el humo.
“Duo! Oh los dioses como---?!”
“No tiempo para preguntas! Vamos!” Duo cortó rápido los cinturones de fuerza que la sostenían y recargó su hombro sobre la espalda mientras pasó su mano por la cintura de la joven.
Sosteniendo casi la mayor parte de su peso, Duo apresuró su paso a la salida, aún faltaban dos personas que encontrar...
Pasando rápidamente por los pasillos muchas veces incendiados el humo se hacía cada vez más espeso y dificultaba la respiración. Duo apresuró su paso con Hilde hasta notar la puerta próxima.
“Ahí!! Vamos rápido!” el apresuró casi cargando completamente a la joven.
La vista no se iluminó tanto como debería, el humo espeso que aún rodeaba fuera del edificio, pero era ya considerablemente menos, la batalla fuera continuaba. Duo corrió hasta llegar a un lugar que consideró lo suficientemente seguro.
“Hilde, se queda aquí, vuelvo ya!”
“Duo espe----“ ningún tiempo para replicar, el joven trenzado se había marchado.
Duo entró de nuevo, el humo se había hecho aún más espeso y dificulto demasiado la respiración. Duo se detuvo cuando su vista no aclaro y tuvo que mirar al suelo para poder guiarse por los pasillos, la tos incesante de su garganta seca mientras él oponía resistencia a desmayarse por asfixia y respirar tanto el humo que allí había.
‘Debo apresurar...Heero, no cometa....por favor Heero no haga....’ Duo se repitió para sus adentros el ánimo para continuar sus pasos, si él no llegaba Heero seguramente actuaría conforme su misión, pero no, Duo no podia permitir eso pasar..no de nuevo.
“Khushrenada” la voz del joven estoico fijó en la figura caída del general herido por un disparo de bala certero. Heero se había mantenido de pie, la pistola en su mano apuntando aún al general, la expresión fría en su mirada.
“Sr. Yuy, grata sorpresa” Treize se rió irónicamente a su situación, no había visto a Heero venir...y ahora estaba ahí, totalmente vulnerable, a manos del mejor espía de la organización que había ejercido su primer disparo perforando su lado izquierdo del abdomen. Levantandose tambaleante Khusrenada se recargó sobre la pared. Junto a él, su fiel coronal quedaba inconsciente en el suelo, vaya situación humillante era esta.
“Ninmu Kanryu” los labios susurraron seguros, Treize cerró los ojos a la espera de la bala, la mano comenzó a apretar el gatillo, los ojos se fijaron en el blanco.
“DETENGA HEERO DETENGA!!!” Duo se apresuró hasta llegar frente a Treize antes de que la vala saliera de la pistola.
“Baka, hágase a un lado!” Heero rechinó los dientes, la mano aún en la dirección correcta a donde ahora el baka trenzado estaba de pie.
Duo extendía sus brazos frente a Treize, para sorpresa de ambos hombres, Treize miró al que fuera su joven pupilo frente a él, habría comprendido Duo?....que si....el necesitó hablar...decirle lo que sucedía realmente.
“Duo...” Treize no hayaba las palabras en su boca por primera vez, su garganta se negó a cooperar y el dolor en su abdomen se hizo más fuerte.
“No habla sensei” Duo miró hacia él reconfortante, ningún rencor en sus ojos, mas bien agradecimiento, ternura...¿agradecimiento? pero cual! Duo no debía agradecer nada, incluso más justo sería que lo odiara por utilizarlo...¿por que? ¿por qué el joven trenzado era así?. “Heero se detiene! Usted no puede matarlo!” Duo seguía de pie frente al que fuera su tutor, su mirada determinada a no moverse de su sitio.
“Baka, se retira o lo mato con él” las palabras de Heero picaron dolorosamente en el pecho del joven trenzado. Heero...lo mataría...Duo sonrió amargamente a si mismo suprimiendo los sentiientos punzantes en su pecho. Tan solo su mirada determinada y su gesto igual reemplazaron todo dolor en su rostro. Así Heero lo matara, el no dejaría a su sensei morir así...había algo que el no comprendió pero sabía que era lo correcto.
‘Heero...yo se que usted no me ama...yo se que usted no siente lo que yo...pero si he de morir en sus manos...sería todo un privilegio...’ Duo extendió media sonrisa amargamente, si el debió ser muerto...preferia que Heero lo hiciera a alguien más miembro de la organización.
“No, detenga” Duo no cedería, Heero lo notó, las palabras habían salido tan seguras de los labios pequeños del joven vistoso que casi hicieron a Heero ceder.
‘La misión’ pero la palabra consecutiva que se repitió en su cabeza hacían imposible retirarse hasta no ver terminada su tarea.
“Si es lo que usted quiere entonces muera con él” Heero apretaba el gatillo entonces, cuando una explosion sobrevino fuertemente cerca de donde Duo y Teize estaban, la explosion hizo chocar el cuerpo de Heero contra la pared de manera muy brusca. Heero recuperó rápidamente, el soldado perfecto estaba muy bien entrenado. Poniendose de pie en su cuerpo agitado dolorosamente el corrió hasta donde la explosión había venido, la ola de humo que se levantó fue esparcida por la ventiación de la habitación que había quedado funcionando incluso después de la explosión. Heero retiró con su mano el humo restante hasta alcanzar a ver las dos figuras. Treize había cubierto al que fuera su pupilo con su cuerpo propio!...
“Sen...sensei...?” Duo abrió los ojos tosiendo varias veces, su cuerpo dolorido por el choque tremendo y heridas en su cuerpo, mas que nada raspaduras, pero su cabeza dolía por la explosión.
“Duo...es usted ok?” Treize sonrió a él. Para sorpresa de Duo y más sorpresa de Heero, quien se había quedado inmóvil durante todo ese tiempo, de pie, simplementemirando.
“Yo soy Ok sensei...usted...como es usted?”Duo preguntó angustiado.
“Yo soy bien si usted es bien Duo pequeño...perdóneme por hacerle todo lo que le hice...lo lamento...Duo...” Las palabras de Treize se murieron en sus labios cuando su silueta se dejó caer y quedó flácida sobre los brazos de Duo, el cabello avellanado que calló desarregladamente por su mejilla, los ragos fueron apacibles y la respiración cortó mientras los ojos cerraron finalmente.
“Sensei?...”
Ninguna respuesta.
“SENSEI!!!!!!!” Duo gritó. La realidad que el había querido impedir a todo momento estaba ahí, Treize había muerto...protegiéndolo...como un padre...como nunca había hecho...y ahora Duo lloraba. Duo enterró su cabeza en el cuerpo de su tutor muerto, llorando calladamente mientras repetía en su cabeza ‘por que...por qué...sensei...por qué...’ el mantra pronunciaba una y otra vez.
Heero había quedádose de pie en un silencio ensordecedor de si mismo, sin expresión alguna, los ojos azules-cobalto indiferentes habían plantadose en el muchacho vistoso y el tutor muerto. Él ya no necesito hacer el trabajo, el trabajo se había terminado prácticamente cumplido ‘Nimmu Kanryu’ la palabra resonó en su cabeza una y otra vez. La misión completó. Heero bajó el arma entonces con un movimiento lento e improvisado, guardándola dentro de su spandex el cogió vista del joven trenzado, acercándose seguramente a él lo alzó de un solo jalón hacia él.
“Ohu....” Duo sintió el brazo que lo jaló hacia arriba sin ninguna delicadeza poniéndolo de pie fuerte y seguramente topando su mirada violeta con el azul profundo. Sus ojos asomaban lágrimas recientes, pero ninguna caía. Su rostro desconcertado al principio, luego, ¿enfado? “lo que es la cuestión Heero”
“Ninmu Kanryu, nos vamos” el dijo finalmente, jalando impulsivamente al joven vistoso para que ambos salieran de ahí, la trenza ondeó a sus espaldas al tirón súbito y brusco hasta que Duo manejó soltarse del agarro fuerte sobre su braso, retirándolo fuertemente de la mano aprensora.
“Ninguno!!” Duo agitó su cabeza fuertemente cuando retiró su brazo, su cabeza bajó para ver nuevamente a su tutor recientemente fallecido, Heero se giró al sentir el brazo delgado ir de sus manos y brilló a Duo.
“Omae o Korosu” Heero amenazó brillando fuertemente a Duo, pero el piloto Deathscythe no cuidó. Había cierto sentido, debían salir...’oh los dioses...’ pero a Duo le dolió tanto...Treize había sido como un segundo padre, aunque nunca de la manera habitual, sin embargo el había ayudado al orfanato...él lo había adoptado y lo había aceptado de cierto modo, ese sentimiento picó en su pecho. Pero ahora no había nadie, ningun uno que hiciera lo mismo...era tiempo de irse...sí...era tiempo.
Duo alzó su mirada por un momento, permaneciendo callado en los ojos profundos azules que se topó por segunda vez en el día. En las profundidades de ellos había...algo? pero...que?...
“Gomen Heero...vamos” Duo se disculpó finalmente, no había tiempo para lamentos, no había tiempo para llorar, era tiempo de salir antes que la base explotara completamente. Jalando su mirada hacia abajo Duo vió la figura caída del que hubiera sido el coronel más fiel a Treize y su maestra de danza. Lady Une. “Espere!! Debemos llevarla Heero!!” el llamó a su compañero que había emprendido marcha, agachándose rápidamente llevó sus manos a notar los signos vitales de la mujer joven...viva!
“Omae o Korosu baka!!” Heero amenazó nuevamente brillando a él, ya era demasiado, Duo había sido tal interrupcion en su misión y ahora para colmo no salia!!! Que se creía?...el baka trenzado siempre fue muy imprudente. Pero los ojos del baka trenzado...siempre fueron hondos y las emociones se arremolinaban en ellos como en ninguna otra mirada que Heero hubiera conocido. Regañádose a si mismo por su debilidad Heero regresó sus pasos apresurado con el seño fruncido mientras cogió a la joven mujer sobre su espalda y avanzó. “Vámonos” él replicó de nuevo rechinando los dientes en su enojo.
“Domo Heero” Duo emprendió camino a velocidad igualmente. Esquivando las numerosas explosiones que aún se llevaban acabo Heero observó su reloj...había solo 1 minuto más para salir y de ninguna manera se veía hacia donde estaba la salida. Apresuró su paso entonces más aún, el muchacho trenzado venía a su lado corriendo con agilidad, a pesar de las heridas que llevaba encima, pero como Heero sabía, ninguna de máximo cuidado. Revisando otra vez su reloj...30 segundos.
Duo corrió lo más que podía hasta sus pulmones casi reventar y sofocar por el humo que aún corría en los pasillos, ninguno más vivo. Solo los pasillos a medio destruir, las puertas y los objetos que posaban desarregladamente sobre el suelo, armas y la sangre que aún lo teñía.
10 segundos.
9 – Rápido! La salida!
8 – en un salto ágil brincaron a través de la ventana y salieron al pequeño patio del centro.
7 – subieron las escaleras del tuvo a velocidad.
6 – Heero tomó a la joven en brazos de Duo.
5 – Llegaron a la parte lejana del techo segundo
4 – Heero depositó a la joven mujer dentro del gundam Ala.
3 – Duo activó a Deathscythe
2 – Deathcythe y Ala se retiran y dan la alarma a los otros pilotos gundam.
1 – las 5 naves se alejan lo más que pueden al último segundo.
0 – sobreviene la explosión.
Miles de pedazos retorcidos volaron sobre el cielo en una circunferencia de kilómetros, la bomba impusta había sido potente, una KB180 en estos tiempos manejaba ser con la potencia mayor a la bomba atómica pero con menos daño. Los 5 gundams se habían retirado lo más que podían, sin embargo la explosión los había mandado lejos por el aire haciendoles perder el control y cayendo fuerte y desarregladamente sobre el suelo próximo.
El humo comenzó a dispersarse, a lo lejos la base en llamas había quedado aún soltando bocanadas grandes de humo espeso. Pero donde ellos estaban había estado disperso.
El joven chino agitó su cabeza en recuperación después del impacto fuerte de su gundam contra el suelo. Llevando su mano a ella encendío las pantallas y reanimó a su gundam. Ninguna señal de herida sobre de él. Tan solo una ligera cortadura en su frente que no manejó ser profunda. Llevando su mano a su frente limpió rápido la sangre, revisó entonces los monitores, sus otros compañeros pilotos parecían estar en condiciones similares. Ningún comunicador servía. Wufei se apresuró a bajar de su guardián. Corriendo, llegó hasta los pies de Heavyarms que era el más próximo a si.
“Trowa!!! Responde!!” el gritó mentras golpeó ligeramente la cabina del piloto.
“La calma Wufei...estoy bien” el piloto Heavyarms abrió la cabina propiamente. Reveló su cuerpo delgado sin ninguna herida aparente. Saliendo de ella el saludó cordialmente a su amigo.
“Y como está usted Wufei?” Trowa perguntó al ver la pequeña sangre que corría de su frente.
“Nada de cuidado, es pequeña en realidad” Wufei se encogió directamente de hombros.
Ambos pilotos se remontaron a los otros gundam.
Quatre había salido de la cabina, ninguna herida de cuidado igual que los otros dos pilotos pero...¿donde estaba gundam Ala y Deathcythe?
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Jaqueca. Punzada en la cabeza dolor fuerte donde usted no puede abrir sus ojos y el humor se pone TAN malo. Bien. Eso era algo que Duo estaba experimentando en ese mismo momento. Tomó su cabeza en un gesto enfadado con su mano y dolido por la misma jaqueca. Haciendo una mueca grande Duo se enderezó en Deathscythe, los sistemas funcionaban y para su buena fortuna no había heridas de cuidado. Comunicaciones cerradas. Duo golpeó fuertemente el tablero de Deathscythe sin resultado alguno, resignándose entonces el debío bajar. Y la jaqueca iba de mal en peor. Duo se movió dejando el dolor de lado mientras sacaba del tablero principal e la parte superior alguna pastilla para poder quitarsela, tragándola sin agua y a impulso el esperó dentro de su gundam para un efecto. Pasaron unos minutos, de hecho el dolor había casi disminuido totalmente. Enderezándose el abrió la cabina del piloto, el humo se hubo esparcido para ese momento por los alrededores y los vientos. Duo sintió el viento refrescar su rostro y los rasgos del mismo. Habían pasado tantas cosas en tan pocas horas...el respiró el aire fresco llenándo sus pulmones después de casi sofocar al humo espeso. Limpiándose un poco el rostro con un pañuelo negro habitual el hechó su trenza que caía desarreglada sobre su espalda, los tirones de pelo reventado hacían y el flojo de su lazo lo hacían ver desaliñado, pero era lo último que cuidó. Echó su vista alrededor. Ningún gundam compañero cerca. Pero ellos deberían estar bien...o por lo menos eso esperó él. Sin comunicaciones solo podía avanzar y esperar lo mejor. Saltándo de Deathschtye el miró al su alrededor los pedazos de metal retorcido quemado que yacieron. Deathscythe lo había protegio bien, el agradeció internamente a su guardián, aunque el no hablara ni demostrara vida aparente el supo él lo había salvado.
Caminó entonces.
Sus pasos lo guiaron hacia el lado derecho de la base, donde había perdido vista y contacto de sus compañeros pilotos, aunque no sabía la distancia de la que fueron retirados no debió ser demasiada. Así que caminó simplemente.
El primer gundam guardián que avistó fue Gundam Ala. Estrellado desarregladamente sobre el suelo barrido y chocado a algunos árboles que impidieron su paso continuo. Duo corrió entonces hasta Wing. Su corazón dolió de pensar a su compañero herido, no lo quiso, el nunca lo habría deseado...mientras la desesperación corroía su ser internamente sus pasos se negaban a ayudarle con la carga pesada de su cuerpo tambaleante. El corazón picó y punzó más fuerte de lo habitual...sería Heero bien?...sí, el debía ser bien...el debía...Duo se acercó entonces hasta la cabina del piloto Ala y tragó duro, lo que fuera que viniere, el debió estar preparado...ser fuerte.
Su mano insegura tocó el botón externo de la cabina del piloto que solo poseía gundam Ala, topándose primero con dos grandes orbes color azul-cobalto que lo miraron fría y malamente. Duo se estremeció, la intensidad de la mirada de Heero, había...desprecio...sí, desprecio...
Ninguno más minuto para quedarse dentro de la cabina del piloto cuando su compañero baka trenzado había abierto de improviso la misma. Heero había querido guardar paz y calma durante un rato tal vez largo...pero no, el idiota trenzado tuvo que ir y sacarlo de su paz y descanso improvisado y picarlo con esos ojos grandes que solo traían molestia a sus interiores. Ese sentimiento que iba y venía de su pecho y picaba su corazón cada vez que lo veía. Pero su cabeza había olvidado finalmente. Heero brilló a Duo cuando éste abrió la cabina de piloto, resignándose por ahora a la improvisación el saltó fuera de ella y cargó a la joven mujer que aún yacía inconsciente. Ninguno más para quedarse.
Duo observó a su compañero bajar y caminar con Lady Une a sus espaldas. Duo sufrió. El había sufrido desde saber la verdad de Heero, el había sufrido cuando éste se había marchado. El había sufrido con su indiferencia. El había sufrido por el reencuentro. El había sufrido con su frialdad. El había sufrido con las heridas de Heero. El había sufrido cuando su corazón se había encogido por el esfuerzo que ser alegre, de sobrellevar, de amar sin ser correspondido. Duo había sufrido. Los sentimientos que el guardaba dentro de su pecho no se revelaban, preferentemente, tragarlos con el nudo en la garganta al que debió haberse acostumbrado hace mucho tiempo pero que sin embargo nunca lograba habituarse. Luego, la soledad....el vacío...había mas?...sí, mucho más. Pero...el tan solo no pudo dejar de amarlo. Pasara lo que pasara, el amaría a Heero hasta la muerte, el lo haría...porque su sentimiento era verdadero, era...eterno.
Cuando Duo tuvo percepción del tiempo en sus pensamientos el alzó la vista notando a los lejos a los otros tres pilotos a salvo. Su corazón descansó de verlos heridos, entonces, todos eran bien. Duo corrió directamente al ver que la mano de Quatre se alza y lo saluda desde lejos corriendo hacia ellos.
“Quat!!!” Duo corrió tan rápido como se permitió abrazando al joven rubio con él fuertemente.
“Oh Duo, nosotros estabamos tan preocupados!” Quatre solloza calladamente al hombro del joven trenzado, y es que Quatre siempre ha sido tan expresivo...nunca cuida si revela demasiado su sentir, el es una criatura eternamente verídica en sus sentimientos.
“Shhh, es ok Quat, yo estoy bien y Heero igual...la guerra...ha terminado” las palabras salen de su boca, Duo puede sentir esa certeza, la guerra por ahora ha terminado, ellos han ganado, y a la vez han perdido. Pero por ahora, eso debe quedar atrás, no vas batallas por ahora, no más...tan solo...tan solo nada más.
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La oficina principal del edificio grande de ventanales. Ocultando el edificio tras la fachada de oficinas del gobierno. Quien imaginaría que era la máxima organización de la Paz de la tierra y las colonias.
‘Preventers’
Preventers ha sido y es la organización para la paz. Encargada de ver los casos más difíciles que se presentan en la tierra y las colonias protegiendo la paz y más ahora que la guerra ha terminado. La guerra ha terminado y el líder de preventers ha subido nuevamente. ¿Qué era? Oh, controla igual la droga que el joven trenzado tuvo alguna vez. Ahora ella era libre de esa droga igual de su cuerpo.
Une, comandante y jefe de la organización revisaba su repertorio grande de nuevos miembros con características suficientes para formar parte de la organización, pero sabía que más de la mitad de las personas nombradas allí desertarían desde la primera semana. Sonriendo medianamente ella miró los perfiles de cada uno nuevamente, habiéndolos revisado rato atrás. Se levantó de su asiento y caminó hasta el ventanal grande. Podía ver desde allí la calle donde miles de personas pasaban diariamente. Se recargó en el marco esperando. Habría recogido el recado?
El toque de la puerta la hizo salir de sus pensamientos.
“Adelante” ella dijo, girando su mirada directamente a la puerta ubicada frente a su escritorio.
“Srita. Une, el joven Yuy ha llegado” la joven secretaria dio el anuncio.
“Es bien, que pase”
Llevando sus pasos dentro, Heero Yuy caminó seguro hacia la oficina grande de Preventers. Había recibido el recado solicitándole presentarse, el motivo era desconocido para él. Vestido con pantalones jeans azules, una camisa verde y una chamarra negra de cuero, su cabello desarreglado común y botas en sus pies, llevaba las manos dentro de sus bolsillos y la expresión fría que siempre lo acompañó.
Une sonrió a él, llevando su mirada hacia los ojos azul-cobalto ella siguió hasta su asiento y ofreció al joven sentarse frente a ella. Tomando asiento Heero la miró calladamente.
“Que quería arreglar conmigo?” el preguntó finalmente dejando salir las palabras frías de su boca.
“Nos gustaría que te unieras a preventers” ella dijo, llevando los codos sobre su escritorio, aplanando su manos para recargar su barbilla sobre de ellas.
“Yo?”
“Sí” Une sacó el fólder que contenía los datos del espía joven y los abrió frente a ella “tienes el perfil, la experiencia...serías un maravilloso preventer, muy capaz” ella cerró el fólder y miró nuevamente, la expresión del joven estoico que no cambiaba su posición en absoluto.
Heero se quedó callado, sería correcto?, para hacerlo debería abandonar su organización y su trabajo como espía, estaría J de acuerdo?, el había sido una creación finalmente...casi un humano...casi? no, de hecho el solo tenía la manera de parecer un humano, ‘emotionless’...esa palabra pegaba duro dentro de sus pensamientos.
“Te dejaré pensarlo Heero Yuy” ella dijo.
Heero se puso de pie, despidió friamente y salió de la oficina grande.
Caminando hacia el elevador el se quedó tan callado como usualmente, pero esta vez sus pensamientos estaban confusos, dentro de él, deseó dejar la organización, pero esa organización le había dado vida, lo había creado, todo lo que conocía era debido a ella....que pensaría J?
Heero caminó por las calles de la tierra mirando los muchos estantes de cosas que se vendía, los ventanales grandes y las televisiones que anunciaban el fin de la guerra.
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