Eternal Promise
By Aika Hearts
Segundo Capitulo "Hacia una prueba, la dificultad".
Parte 2.

Quatre, Millardo y Relena aún esperaban fuera de la sala de operaciones los resultados buenos para Duo, todos preocupados algunos aparentando menos que otros, cada uno se sumergía en su propio pensamiento. De súbito Quatre se dolió del pecho una vez mas.

“Ahhhhhh...Alá! “ Quatre dio un tirón fuerte arqueando su cuerpo cuando sintió un dolor intenso en el pecho que casi lo hace quedar inconsciente, Millardo que estaba junto a él, lo sostuvo antes de que cayera al suelo.

“Quatre!!” fue la contestación precipitada de Millardo quien sostenía al joven rubio en sus brazos, Relena se movió prácticamente por inercia hacia donde yacía Quatre.

“Quatre que le sucede por los dioses, no me diga que algo malo a Duo?!!” Relena se dolía para sus adentros de ver a su buen amigo en esos estados cada vez que algo malo le pasaba a alguien que apreciaban, Relena no estaba de acuerdo con que el uchuu no kokoro fuera un don, mas bien parecía desgracia.

“Ahh...hhhh....ahh....” Quatre se dolía aún sin poder articular palabra alguna… “...no...no es Duo...” por fin Quatre entre abrió los ojos para mirar a su amiga y a su hermano francamente preocupados “...es...quien amo...Trowa...aaaaaahhhhhhhhhh...por Alá duele tanto...” la respiración de Quatre comenzó a ser más agitada, mas pesada, tomando bocanadas enteras casi todo el tiempo, resistiendo su frágil cuerpo a permitirse quedar inconsciente, Quatre sudaba frió mientras cerraba los ojos en un afán por recuperarse de su dolor.

“Oh los dioses, Millardo hay que llevarlo a algún cuarto o algo!!!” Relena se ponía rápidamente de pie mientras buscaba a quien avisar que necesitaban de urgencia una camilla.

La joven habló rápidamente con una enfermera que rondaba, exigiendo rápidamente una camilla, que les fue proporcionada de inmediato, mientras colocaban a Quatre en un cuarto que aún se dolía del pecho fuertemente, Quatre se movía inquietamente en su cama, se quedaba quieto a momentos para aferrar su mano fuertemente a la sábana y la otra a la camisa que llevaba puesto, Relena solo podía ver sintiendo la impotencia corroerle, sus dos mejores amigos estaban en muy malas condiciones y ella ciertamente no podía hacer nada, Relena se maldijo en sus adentros y cerró la mano en un puño fuerte mientras miraba al suelo, hasta sentir la mano consoladora de su hermano quien la miró tiernamente y la abrazó para reconfortarla.

“Vamos Relena, usted ya hizo lo que pudo” Millardo mecía su mano en el pelo de su hermana menor mientras le hablaba al oído “Saldrá bien Relena, sus dos amigos son fuertes...”

“Yo se Milli, pero...es que me siento tan mal de verles sufrir y no poder hacer nada...yo...” Relena detuvo sus palabras cuando sintió las lágrimas venirse abajo resbalando por sus mejillas.

“Relena...” Millardo apoyó su barbilla en la cabeza de su hermana mientras seguía abrazándola con más fuerza después de notar las lágrimas de su hermana.

Relena miró el reloj de reojo, eran las 7 de la noche y ellos aún no tenían información o palabra de consuelo del estado de Duo, Quatre se había calmado desde hacía unos minutos apenas, quedando completamente débil en la cama del hospital sedado para que pudiese descansar.

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Heero volteó a ver el reloj de la base, marcaba las 7 de la noche, Trowa había sido atendido de urgencia por sus heridas, no sin antes comunicarle a su amigo que él no moriría, pasara lo que pasara, Heero apreciaba mucho a su amigo, el veía la fortaleza en él, siempre le había respetado, a todos, pero Trowa era más especial, Heero recordó las palabras de Trowa dentro de su cabeza ‘yo no voy a defraudar a la persona que amo!!!’ ... los pensamientos de Heero se detuvieron en ese momento, cuando la posible decisión de Trowa cambió por una completa determinación...¿porque?...porque el amaba a alguien y ese alguien lo estaba esperando, y por ese alguien el no moriría, no se rendiría, el regresaría. Heero se lamentó en sus adentros por su debilidad, el no sabía realmente lo que significaba la palabra ‘amor’, sentimientos ajenos a él que nunca se le había dicho que debían existir, sentimientos que no eran propios de un soldado, Trowa era un soldado ¿entonces?...Heero se sentía francamente confundido, mientras el dolor pusante en su pecho cada vez que recordaba a Duo, y el mandato fuerte de sus obligaciones, el apenas no comprendía lo que era correcto y lo que no, él necesitaba respuestas, y Trowa podría conocer algunas de ellas.

“Despierto ya?” la voz conocida de su compañero y buen amigo hicieron a Trowa voltear su cabeza.

“Se lo dije, yo no me rindo Heero” Trowa observó aquella figura tan conocida de él, las mismas facciones, la misma expresión, solo con un cambio en las profundidades de sus ojos azules.

Heero se rió para sus adentros, mientras veía a su compañero “Hierva mala nunca muere”

“He ahí una de las razones por las que me condeno a esta vida” Trowa se rió ligera e irónicamente mientras se acomodaba un poco en la cama para lograr descansar mejor “dígame Heero, ya interrogaron a Muller?”

“Mmm No” Heero se encogió de hombros “ aún no ha sido, pero estoy por persuadirlo”

“Hablará entonces”

“Seguramente” Heero tomó pasos hacia la salida “Descance Trowa, después...yo necesito hablar con usted”

“Le sea Heero” Trowa despidió y se acomodó nuevamente.

Heero cerró la puerta a sus espaldas mientras caminaba hacia el cuarto donde Hilde intentaba interrogar a un Alex Muller que se negaba a decir palabra.

“Maldita sea!!!” Hilde pegó fuerte su mano contra el escritorio “ Usted no está en posición de negarse a hablar Muller!!!”

“Ya se lo dije, yo no voy a decir nada” Muller se resistía a decir nada y volteaba su cabeza déspotamente.

Wufei se había conservado callado hasta ese entonces, recargado en una esquina con los brazos cruzados observaba a su compañera y sus métodos (según decía ella) para hacer a Muller hablar.

Heero se presentó entonces en la salón donde estaban ellos.

“Hilde? Wufei?” Heero entró mirando a sus dos compañeros, Wufei recargado en una esquina y Hilde dando vueltas frustradas por la habitación.

“Este bastardo no va a hablar!” Hilde pegó fuerte su mano contra la pared en su enojo.

“Porque no quiere hablar Muller?” Heero viró su mirada fría al joven que tenía las manos y los pies atados fuertemente.

“Usted es el sujeto de aquel día en el hospital no? Que le hace pensar que yo querría decirle algo ah?” Muller miró retadoramente al joven de mirada azul-cobalto.

“Yo no tengo la paciencia de Hilde señor Muller” Heero se dirigió a una pequeña mesa mientras tomaba un arma y la cargó con gran velocidad, apuntando posteriormente a Muller mientras lo veía con una luz de muerte en los ojos.

“Que pretende?” Muller abrió sus ojos anchamente, Hilde miró de reojo la acción de Heero y Wufei dio una leve pero maliciosa sonrisa.

“Mas vale que hable Muller, Heero no es paciente cuando necesita información” Wufei amenazó al hombre al que el arma apuntaba mientras salía de su posición para quedar cerca de él.

“Mátenme entonces, pero yo no hablaré” amenazó friamente Muller.

“Bien” Heero tiró un primer disparo certero al hombro de Muller.

“Argggggg” Muller se retorció de dolor mientras notaba su brazo herido sangrando y mirando con ojos enfadados a Heero “que pretende usted? Si me mata no obtendrá nada!” amenazó.

“De ambos modos usted no va a hablar dijo ya no? Entonces no tiene caso tenerlo con vida” Heero tiró un segundo disparo a la pierna derecha del hombre atado.

“ARRGGGGG” Muller se dolió nuevamente con un odio que le nubló la vista casi completamente “Usted me las pagará bastardo!!!”

Heero miró friamente y disparó nuevamente hacia el brazo bueno del hombre. Muller se retorció de dolor nuevamente mientras comenzaba a sangrar fuertemente, el dolor se estaba empezando a apoderar de él.

“Maldito!!!” gritó Muller

Heero disparó de nueva cuenta a la pierna buena de Muller, el cual se retorció una vez más en dolor.

“Le advierto Muller, Heero va enserio, cuando no cooperan con él disfruta el sufrimiento de las personas” Wufei se encogió de hombros tranquilamente mirando al hombre en dolor.

“Es usted un infeliz...desgraciado...hijo de perra...” gruño Muller.

“Se lo advierto Muller” advirtió fuertemente Heero “mi siguiente disparo va enfocado a un lugar donde le dolerá mas que al alma” Heero apuntó nuevamente el arma “usted deseaba tener hijos Muller? Si no, de todos modos dudo que los pueda tener después de esto” Heero parecía tan determinado en sus palabras, con ese brillo frío, indiferente, incluso cruel en sus ojos que gustaban de herir el cuerpo de Muller

Muller se estremeció, sabía que Heero hablaba en serio.

“Ya, hablaré, pero no me dispare nuevamente” Muller declaró por fin.

“Eso es bueno Muller” Wufei sonrió maliciosamente.

“Hable” fue la sola respuesta de Heero que había bajado provisionalmente el arma.

“De acuerdo...”

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Relena miró el reloj con impaciencia, 7:30 de la noche, había volteado casi cada minuto para verlo en esperanza de que pasara más rápido e ltiempo y asi poder tener información del estado de Duo. Millardo se sentaba con los ojos cerrados, codos apoyados en sus piernas y manos entrelazadas ligeramente inclinado hacia delante en una espera igual pero más paciente que la de Relena. Por fin, vieron a un hombre más viejo en bata de doctor quien les saludó.

“Sr. Peacecraft? Srita Peacecraft?” Preguntó cortezmente el hombre viejo.

“Sí doctor, somos nosotros” Respondió rápidamente Relena quien de súbito se levantó de un brinco.

“Soy el doctor Kusanagi, vengo a avisarlas que las operaciones del joven Maxwell fueron todo un éxito, esperaremos se recupere los próximos días” El doctor sonrió notablemente satisfecho por su trabajo “lo tendremos en observación”

“Podremos verlo?” preguntó rápidamente Millardo.

“Sí, pero ahora está sedado, despertará dentro de algunas horas”

“Bien doctor, muchas gracias” Relena sonrió cotezmente al médico mientras ella y Millardo se ponían en camino al cuarto de Duo dejando unos momentos a Quatre que aún dormía.

Abrieron silenciosamente la puerta del cuarto que ahora estaba casi completamente oscuro, a exepción por una pequeña lámpara en el buró de junto de la cama, la habitación era grande, tenía una pequeña sala de estar con un loquer alto, una televisión, un radio, una mesita de centro, un frigobar y un horno de microondas, luego venía el cuarto donde estaba la cama de Duo, había otra cama junto, la cama donde el dormía era grande, la de junto era individual, mas pequeña, separadas por un buró en medio, en la pared sotenida en una base había también una televisión, luego el cuarto de baño con regadera, el cuarto no era extraordinariamente grande, pero era de los mejores del hospital donde se encontraban, a Millardo no le importaba en absoluto lo que tuviera que pagar, el deseaba que Duo tuviera las primeras atenciones para su mejor y más pronta recuperación.

Relena se acercó hasta la cama y se sentó en una silla que había junto, miraba el rostro sereno de su mejor amigo, el rostro apagado de Duo que aún reflejaba la profunda tristeza y dolor que le embargaban, Relena se dolió por dentro de ver así a Duo, su piel lisa con severas marcas de tortura, su mejilla anteriormente lisa cubierta con una gaza ligeramente manchada de rojo, su frente también adornada por una venda blanca que ahora era poco más roja que la mejilla, su pelo ligeramente desarreglado de la trenza, su mano fuertemente vendada por la reciente operación, igual que su tobillo y su otra pierna enyesada a partir de la rodilla, con su cuerpo mayugado por golpes y moretones por igual, Relena nunca había visto en una posición tan lastimera a su mejor amigo, se le veía tan frágil, tan indefenso, tan lleno de dolor.

“Relena?” la voz de Millardo la sacó de sus pensamientos “...que le sucede?”

“Mnm, nada Milli, tan solo...pensaba” Relena se ponía de pie mientras echaba su cabello al lado evitando la mirada de su hermano.

“En que pensabas ‘Lena?” interrogó Millardo mirando a su hermana caminar por la habitación.

“Tal vez...” Relena dudó un poco antes de contestar “...tan solo pensé...me duele mucho que Duo esté así” contetó por fin.

“Lo sé Lena, yo también me siento mal por ello” Millardo se puso de pie hasta quedar junto a la cama donde descansaba Duo tomándole la mano y acariciandola suavemente “...que mas quisiera que él se pusiera bien, que nada de esto hubiera sucedido, pero Lena...nosotros no podemos cambiar lo que ya pasó, tan solo podemos hacer lo mejor para que lo que venga tenga mejor fruto” Millardo dejó la mano de Duo sobre la cama nuevamente mientras abrazaba a su hermana.

“Lo se Milli, y voy a hacer todo lo que esté en mis manos para que Duo sea vuelva a sonreir y a tener ese brillo en sus ojos...lo juro por el honor de los Peacecraft, yo lo haré”

“Yo sé Relena...Yo sé...”

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“Que espera...” Heero comenzó a perder su paciencia al momento, mientras apuntaba nuevamente su arma.

“No no lo haga!” Muller tomó aire “lo que sucede es que estoy muy adolorido” excusó.

“Si quiere atención médica hable primero” amenazó fuertemente Heero quien aún no retiraba la luz de muerte en sus ojos.

“Entiendo...” Muller tomó una bocanada de aire para poder comenzar, el reloj marcaba las 7:30 de la noche, ante la mirada expectativa de Wufei y Hilde “...lo que yo sé, Shinigami tiene algo que ver con el General Treize Khushrenada, también me enteré de que quien descubrió sus identidades fue la coronel Lady Une, la mano derecha de Khushrenada, y fue por ella que Duo Maxwell se enteró de ustedes...” Muller permaneció un momento en silencio para recuperar su aliento que se perdía más fácilmente a causa de las heridas.

“Díganos lo que queremos saber Muller” amenazó Hilde “...nosotros queremos saber de Shinigami, no de Duo Maxwell”

“No Hilde” Heero interrumpió de súbito ante la mirada sorprendida de Hilde “...déjalo que hable de Maxwell”

“Pe..pero Heero...” antes de que Hilde dijera más Heero la interrumpió fuertemente

“Hilde! Dije que le deje hablar, entendido?” Heero miró fríamente a Hilde en una manera que le hizo estremecer.

“Entendido Heero” Hilde desvió la mirada enfadada por como Heero se había comportado, no le parecía, ¿qué tenian ellos que andar investigando a ese muchacho patinador?, Heero estaba perdiendo objetividad, Hilde lo sabía, y ella tarde o temprano sabía que se lo reprocharía, pero por esta vez, prefirió mantenerse en silencio.

“Hable” fue la orden directa de Heero quien volvió a plantar sus ojos en el hombre herido.

“Sí...jejeje...” Muller comenzó a reirse de repente entre el dolor “...veo que a usted le interesa ese joven no?, lo noté desde el hospital...” Muller volvió a soltar una risa “...y a pesar de que él lo quiso usted le destrozó el corazón...vaya...que irónico...” Muller sonrió nuevamente antes de ver una vez más la mriada fría de Heero con la pistola apuntando “...de acuerdo, de acuerdo, entendido...seguiré hablando...” Muller se detuvo nuevamente “...el joven Maxwell se enteró porque Treize se lo advirtió, incluso la dirección de ustedes, así fue como los encontró, después de que yo supe salí hacia L3, a donde Treize me había mandado para arreglar algunas cosas, yo sé, ustedes no sabían que yo tenía algo que ver con Treize, y más porque Duo tampoco lo sabía ah?, yo le diré Yuy, que yo me hice pareja de Duo porque Treize me lo mandó, y debo admitir que era un joven muy bonito, pero Treize buscaba solo ver las reacciones del joven Maxwell ante la aceptación y el rechazo sabe? Treize utiliza a Duo como si fuera un experimento humano...y ahora se va a casar con Millardo, yo no sé que esté planeando Treize pero sé que será algo muy astuto...” Muller se rió nuevamente, recuperó aire y prosiguió “...Shinigami...es una creación de Treize Khushrenada...” fue la respuesta casi mumurada de Muller, luego quedó inconsciente.

“Que?!” Heero anchó sus ojos ante lo que escucho ‘Creación de Khushrenada?’ ¿cómo podía ser?, Heero se quedó con preguntas en la cabeza, pues Muller ya había quedado inconsciente, ahora tenían que esperar a que se recuperara para poder preguntar, pero mucho de lo que le había dicho Muller le había interesado, incluso le había herido, Heero sintió culpa, sintió lástima, sintió impotencia, sintió rencor, sintió odio, Todos los sentimientos mezclados en uno solo que perturbaba su cabeza y sus adentros, él necesitba hablar con Trowa. Heero salió de la sala mientras Hilde buscó la ayuda médica y Wufei se retiraba a su habitación, Heero necesitaba respirar simplemente, despejarse, quitarse esas sensaciones y esos pensamientos, entretenerse en alguna cosa, mirando las estrellas tal vez, Heero se apartó de la base y se echó sobre la terraza de una bodega que cubrían la entrada secreta hacia la base de L3, Heero miró las estrellas, Heero respiró las estrellas, Heero deseó perderse en ellas.

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“El sentimiento bueno Quatre?” la voz calmada de Relena quien sostenía la mano de su joven amigo rubio que abría los ojos apenas.

“Relena...gracias por estar aquí” eljoven esbozó una débil sonrisa en sus labios.

“Quatre, sabe usted que somos amigos, siempre lo apoyaré en todo lo que yo pueda” Relena sonrió a su amigo igualmente con una mirada apacible.

“Quatre...” una joven de cabello rubio al hombro y ojos azules entró entonces a la habitación.

Quatre sonrió y se sorprendió al mismo tiempo, era agradable, la joven mujer entró hasta llegar a la cama donde yacía el joven rubio.

“Iria, tanto gusto de verte” Quatre sonrió a ella tiernamente.

“Para mi Quatre, yo supe que tuvo problemas con el uchuu no kokoro” decía ella mirando la figura débil de su hermano.

“Alguno...pero será mejor Iria” Quatre movió su cabeza negativamente para después sonreir a su hermana que aun lo observaba.

Iria sonrió nuevamente para fijar la vista en los ojos aqua de su hermano y plantar una mirada poco más dura “Quatre, el Padre quiere hablar con usted”

Quatre desvió la mirada al instante, con un gesto de desagrado, aunque por dentro realmente deseándolo ver, el había tenido suficiente de escuchar sus reproches “Yo no lo deseo Iria”

Antes de poder decir Iria algo el padre de Quatre entró de súbito a la habitación donde reposaba el joven rubio para mirarlo fíjamente e interrumpir sus pensamientos.

“Debemos hablar Quatre” fue la voz en mando del hombre más viejo.

“Yo apenas creo que nosotros ya hablamos lo que debíamos” Quatre miró duro a su padre, lo más duro que el podía mirar a alguien, el no estaba dispuesto a escuchar algo que fuera un reproche o una orden para dejar a lo que él realmente amó.

“Ninguno Quatre, hablaremos ahora” fue la orden directa y fuerte del hombre más viejo, Relena adelantó su paso a la puerta junto con Iria, era el momento, ellas sabían que padre e hijo tenían que enfrentar sus diferencias.

La puerta se cerró detrás de ellas mientras el padre de Quatre le miró nuevamente, a su hijo que tenía la mirada desviada hacia otro lugar donde no estaba él.

“Quatre, yo tengo cosas que decirle” el Sr. Winner se acercó ligeramente hacia la cama donde estaba aún Quatre sin querer mirarlo.

“Ninguno! Nosotros NO tenemos nada de que hablar” Quatre dijo con una voz dura.

“Escucheme primero luego juzgue!!” gritó el padre de Quatre que aún no volteaba a verlo. “Quatre, yo realmente sé que no debí presionarlo bajo mis deseos con la herencia de la familia Winner” el hombre se detuvo unos instantes.

Quatre no podía creer lo que él escuchaba, ¿estaba soñando? ¿estaba bromeando? Su rostro lleno de sorpresa y duda se volteó a ver a su padre.

“Quatre, yo realmente solo deseé que usted fuera felíz y no me detuve a ver que mis deseos eran egoístas y necios hacia usted, yo apenas quiero que me disculpe”

Quatre inclinó la cabeza ¿le estaría engañando sus oídos? ¿su padre venía a pedir disculpas?, Quatre no dejó que eso lo ablandara, el debía saber, si su padre realmente lo amó que él aceptaría a la persona que él amaba.

“El Padre, usted...yo aceptaré sus disculpas, tanto como usted acepte a la persona que yo amo” Quatre sonó decidido, el no esperaría una disculpa y luego una nueva reprimienda.

“Yo Quatre, estaría gustoso de conocer a la persona digna dueña de su corazón” volteó a verle a los ojos el hombre más viejo.

Quatre se estremeció, mas por gusto que por nervios, su padre había comprendido, Quatre se sintió contento en sus adentros por eso, ya no perdería a su familia por la persona que amaba, ahora, esa persona sería aceptada tanto como él lo amó, Quatre no pudo evitar que su mirada se ablandar completamente mientras dejaba escapar algunas lágrimas.

“Se le agradece...” Quatre limpió sus lágrimas “...tanto el Padre...”

El Sr. Winner cabeceó afirmativamente mientras ablandaba su mirada. Iria sonreía porque sabía que las cosas habían marchado bien allí dentro, realmente sin ninguna razón, pero ella lo presentía, padre e hijo se reconciliaban nuevamente.

El Sr. Winner salió de la habitación después de saludar a Relena para despedirse, él tenía algunos asuntos que arreglar y dejaba a Quatre en manos de Iria y de ella. El Sr. Winner iría a verlo al día siguiente, el sonrió y salió del hospital.

Relena entró nuevamente al cuerto de Quatre.

“Quatre” saludó la joven mientras cerraba la puerta detrás de si, el cuarto era semejante al de Duo.

Quatre volteó para toparse con la mirada de su mejor amiga.

“Relena” el sonrió

“Veo felizmente que ha salido bien del problema no es cierto?”

“Lo es, mi padre desea conocer a Trowa, yo le dije que le conocerá, tan pronto como Trowa termine lo que está haciendo.” Relena se aproximó hasta su joven amigo y se sentó junto.

“Lo que está haciendo?...” Relena miró interrogante “ Trowa, es ese el hombre del joven acompañante de Yuu no es cierto?”

“Lo es Relena” fue la única y directa respuesta de Quatre.

“Y lo que es que tiene que hacer de importante?”

“No lo sé” Quatre se encogió de hombros ante el asombro de Relena ¿cómo que no sabía? ¿entonces como había tanta confianza? Quatre miró los ojos de su amiga y sonrió pacíficamente “...cuando los corazones de dos personas se tocan, la confianza perdura, y los secretos desaparecen...”

La respuesta de Quatre era un poco metafórica, pero Relena supo, que detrás de esas palabras habia mucho significado.

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Duo abrió sus ojos tan lentamente como su necesidad de volver al mundo, no sentía felicidad, no sentía odio, no sentia tristeza...no sentía nada, el podía sentir el vacío dentro de su pecho que llegaba a su estómago e invadía todo su cuerpo luego. Duo se sentía totalmente adolorido, el más leve movimiento le provocaba un dolor físico muy fuerte, el cerró sus ojos en respuesta al dolor, y giró lentamente su cabeza para explorar la habitación, Duo hizo un esfuerzo por enderezarse, el movimiento tan doloroso fue detenido por unos brazos firmes que lo rodearon, cuando Duo miró aquellos ojos azules que le eran tan familiares, el supo que le apoyaban.

“No Duo, usted debe descanzar...” la voz apacible de Millardo resonó en sus oídos mientras colocaba al joven lentamente para acostarse de nuevo.

“Se le agradece...mucho Millardo...” Duo dejó su cuerpo colocar en la cama entre sábanas blancas, su piel estaba igual de pálida que casi se confundía, Duo dejó su cabeza recargada al lado para poder ver al joven de ojos azules que lo miraba fijamente.

“No tiene porque mi joven prometido, yo deseo fervientemente que usted se recupere...” Millardo se recargó un poco hacia el frente tomando la mano buena del joven de ojos violeta “...escucheme Duo...yo el deseo de tomarlo en matrimonio muy pronto...yo sé que no es el momento Duo...pero yo apenas deseo preguntar...” Millardo sacó de entre sus ropas una caja aterciopelada de color vino elegante.

Duo sintió como el vacío en su estómago se hizo más grande, ¿era correcto lo que creía que había ahí? Millardo prosiguió.

“Duo...” Millardo abrió la pequeña caja por fin “...yo preguntaré...desea usted casárse conmigo?...yo apenas sería muy feliz si usted acepta...” dentro de la caja un anillo de compromiso de lo más hermoso, con acabados finos, liso en su oro de 32kilates con pequeños diamantes alrededor de la pidra principal, un diamente igual, brillante, hermoso, de tamaño regular para ajustarse a la mano y a los dedos delgados de Duo.

Duo se quedó sin habla, realmente no sabía que decir, en su vida...había esperado algo como eso, el deseó sentir alegría, el deseó sentir amor, pero el no hayó, Duo pensó por un momento, el no hayó el sentimiento...Duo no sabía si desepcionarse de si mismo o echarse mil maldiciones encima, ese hombre lo quería, ese realmente deseó casársele...era más de lo que él hubiera esperado de la vida ingrata...pero Duo no hayó amor, entonces...¿que debería responder?...

“...Si no acepta...yo lo comprenderé Duo...” la voz decepcionada y resignada de Millardo hizo a Duo salir de sus pensamientos, el no quería hacer sufrir a nadie, en toda su vida el jamás lo deseó, y ese joven estaba amándolo, el no deseaba decepcionarlo.

“Se equivoca Millardo...” interrumpió Duo “...yo apenas estaría muy gustoso de que me tomara en matrimonio...” Duo sonrió lo mas sinceramente y mejor que pudo a causa del dolor punsante de su cuerpo, sus ojos demostraban gratitud, pero sus adentros aún no hayaban la emoción.

“Yo me alegro tanto de escuchar eso...” Millardo esbozó una sonrisa tierna ante su joven prometido, el sacó el anillo de la pequeña caja para depositarlo suavemente el el dedo correcto de la mano del joven prometido.

Millardo sonrió nuevamente entonces, a Duo que sostenía con dificultad la sonrisa debido al dolor, Millardo lo supo, miró con ternuera en sus ojos mientras sacaba tomaba algunas tabletas necesarias, Millardo sostuvo la frágil y adolorida figura de su joven prometido para ayudarle a enderezarse ligeramente y tomar las tabletas para el dolor, Duo no puso resistencia y se dejó ayudar, el tragó las tabletas con un baso de agua ofrecida por el joven de cabello largo rubio, luego de tomárse las tabletas, lo depositó suvamente sobre la cama.

“Se le agradece Millardo...” la voz ahora con notable debilidad del joven de mirada violeta que soltó un suspiro ligero una vez que hubo reposado nuevamente en la cama.

“Usted mi joven prometido, yo me encargaré de que reciba las mejores atenciones...yo no me iré de su lado...me quedaré con usted por si usted me necesitase...” Millardo sonrió tiernamente una vez más “...ahora descance...que falta le hace...y pronto yo deseo verlo recuperado...” después de esas palabras Millardo arropó al joven quien cerraba sus ojos tras una cantidad de medicina que le permitía dormir.

Millardo notó que el cansancio también le invadía el cuerpo, había estado él y su hermana en una constante tensión desde hacía dos días y no habían dormido siquiera, en sus adentros él se sentía conforme, el podría ahora hacer feliz al joven bonito, el deseó fuertemente eso, no quería verle sufrir más, el se prometió eso, Millardo se puso de pie mientras se recostaba ligeramente en la cama de junto, antes de que el sueño le venciera también a él.

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“Lo que es Heero”

Heero volteó a ver a la figura familiar que le saludaba e incluso cuestionaba, Trowa estaba de pie, aún con sus heridas, el no era de quedarse mucho tiempo en cama, odiaba la cama y más si se trataba de hospitales o heridas, el prefería andar y curarse al tiempo, había resultado muy lastimado, pero Trowa se recuperaba más rápido de lo usual, eso era parte de su ‘talento’ la facilidad de recuperación, no era total pero era buena para él, Trowa caminó a pasos ligeros hasta donde su amigo cuando se asomaba el amanecer, el se sentó pacíficamente mientras echaba una mirada a su alrededor.

“Como se siente Trowa?” Heero habló por fin, con una ligera preocupación por su joven amigo de ojos verdes.

“Usted lo sabe, yo apenas no soporto estar en cama de hospital, yo decidí salir a tomar algo de aire...” excusó el joven latino mientras se arreglaba ligeramente el cabello.

“Lo que es Trowa, yo lo sé, pero así de bien como lo conozco, yo puedo afirmar que usted viene por alguna razón en especial” Heero miró a su joven amigo que aún yacía sentado al lado de él.

“Usted no se equivoca Heero” Trowa también volteó su mirada hasta toparse con la de su amigo que estaba acostado a su lado.

“Lo que es la cuestión Trowa”

“Eso debería yo preguntarle Heero, usted apenas me dijo que deseaba hablar conmigo...” Heero cabeceó afirmativamente mientras se echaba en sus codos para estar sentado.

“Trowa dígame...usted mencionó a una persona que ama...¿quien es?” Heero plantó mirada firme en su joven amigo.

“Yo creo Heero, que usted ya lo sabe, y que la pregunta está de más...” Trowa miraba analíticamente los ojos azul-cobalto que expresaban confusion.

“Yo sé Trowa...yo apenas quería saber si estaba en lo correcto” Heero echó su mirada una vez más hacia arriba hasta recostarse nuevamente.

“Heero...” Trowa interrumpió sus meditaciones “...no creo que eso es lo único que usted busca de mi, me equivoco?” Trowa era listo, por algo ellos eran tan buenos amigos, ellos se reconocían como parte de lo mismo, ellos sabían cuando algo pasaba al otro, Heero sonrió para sus adentros, el realmente apreciaba a ese joven amigo suyo.

“Usted me conoce Trowa...solo que yo aún no encuentro las palabras para plantear lo que yo deseo saber...” Heero puso sus brazos abajo de detrás de su cabeza.

“Lo que es el asunto Heero, si usted me preguntó sobre mi persona querida, es que usted está buscando respuestas que no conoce...”

“Lo es Trowa, usted sabe...” Heero miró nuevamente a su amigo “...yo soy un soldado, yo no estoy hecho para emociones humanas, yo...no logro entender porque ahora aparecieron, yo no logro comprender que son, lo que significan, porque se dan...”

“Heero” Trowa interrumpió “...usted efectivamente está hecho para no sentir emociones...pero usted es hasta donde cabe un modelo humano, usted ha sido entrenado, pero usted está propenso a las emociones de igual modo...solo que por su entrenamiento bien dado usted no las conocía...pero el joven patinador rompió esa atadura de usted, el le hizo descubrir esas emociones, el le hizo gustar de ellas, el apenas rescató su lado humano y lo llevó a algo que usted no desea reconocer como sentimiento aún, algo que usted nunca creyó sentir...” Trowa se detuvo, comprendía que Heero sabía de ese sentimiento, pero se lo había negado con pretextos y huyendo, Trowa no dudó, el le habló firmemente “...usted lo sabe...es ‘amor’”

“Sabe usted de lo que habla Trowa?” el gesto de Heero cambió para ese momento, su rostro era duro, su mirada fría, su gesto casi al de un asesino.

“Por su forma de reaccionar...sí, se de lo que hablo Heero...” Trowa sonrió levemente ante la reacción de su compañero.

Trowa sabía que Heero desconocía ese sentimiento, pero no ahora, Heero le conocía, tan solo le era difícil aceptar haber caído en la trampa de las emociones humanas, Trowa lo sabía, sabía que Heero lo negaría tantas veces fuera necesario, pero a su corazón no lo engañaría, el sabía que Heero había sufrido mucho cuando el tuvo que dejar al joven bonito de L2 para la misión, el supo que esa fue la razón de su desmayo aquél día por una culpabilidad y preocupación, pero tal vez Heero aún no estaba listo para desenfundar y reconocer sentimientos aún.

“Heero” Trowa habló “...yo prometí regresar con vida...yo espero acabar con la misión pronto entonces...es mejor ya...pongamonos en camino...”

Heero se enderezó entonces, aún sin reconocer todo lo que Trowa había hablado.

“La razón sea de usted Trowa...yo también deseo acabar pronto, esa misión me tiene de muerte”

Trowa esbozó una sonrisa irónica “sea en todos los aspectos Heero”

Ambos compañeros se pusieron entonces en marcha para regresar a la base, en un silencio normal en ellos.

“Lo que pasó?” Heero miró la expresión de enfado de sus dos compañeros.

Wufei y Hilde miraron a Heero, sus gestos eran de un desagrado y maldiciones, Heero los plantó mirada firme en ambos, hasta que fue obra de Hilde contestar la pregunta.

“Ese idiota...Muller murió...” Hilde echó maldiciones para sus adentros, tan cerca y ahora solo tenían fragmentos de un rompecabezas.

“Hn” Heero miró entonces a Wufei, quien había preferido mantenerse en silencio, severamente frustrado ante tal acontecimiento, todos estaban en desagrado, querían acabar ya, era la primera vez que una misión se les prolongaba tanto, al mejor equipo de espías.

“Cual fue la última información que soltó?” Trowa fue al grano, de nada servía echar maldiciones, había que proseguir con lo que se tenía y punto.

“No demasiado” habló por fin Wufei adelantándose unos pasos hacia Heero y Trowa “habló acerca de llegar a L2 y entrar en la base de la Oz, dijo que había una base más escondida entre los puntos 156 y 160, después solo frases o palabras aisladas, como Shinigami es a G02, sobre un Tallgese, y sobre un tal Zech Marquese, después de intentar decir algo más murió”

“Partiremos de esa información entonces” dijo Heero adelantándose a una de las computadoras de la base.

“Cree que sea prudente?” cuestionó Hilde.

“Un hombre delirante amenazado no miente porque si” Heero llamó entonces al doctor S para darle cuenta acerca de la información obtenida.

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