Eternal Promise
By Aika Hearts
Primer Capitulo
Parte 2.


Heero caminaba por las calles después de ir por algunos equipos necesarios, nada del otro mundo, mas que nada artículos de papelería y cosas de electrónica, que eran necesarias para trabajar, los juegos artísticos se celebrarían dentro de 3 días y él necesitaba entrar en el mundo de la política y de los altos rangos en ese tiempo, Wufei se encargaría de ello.

El caminaba en silencio, preguntándose que nueva idea tendría Chang Wufei para que el se pudiera infiltrar sin ser sospechoso, las otras corporaciones habían intentado de muchos modos engañar al Shinigami, pero parecía todo tan rapaz, incapaz de equivocarse o caer en trampas.

Sus pasos se detuvieron sin querer y viró sus ojos hacia un ventanal grande, ahí estaba nuevamente, de pie, frente aquel ventanal que albergaba la pista de hielo, entró casi por inercia y abrió nuevamente la puerta que separaba el pasillo de las gradas con la entrada, se asomó siendo cauteloso para no ser visto por nadie, ahí estaban, había algunos instructores mas que el día anterior, pero estaban ahí el chico de cabello rubio corto y la chica rubia de trencitas, y se movían graciosamente por el hielo en un baile casi sensual, había dos personas mas que parecían ser sus instructores, Heero no se había detenido mucho a verlos el día anterior, una mujer de cejas despeinadas, un rubio muy claro y ojos azules, que entrenaba por lo visto a la chica de trencitas y al chico rubio, había una instructora más, una chica bonita con una especie de rizos a los lados castaños claros, que daba instrucciones a una chica mas joven. Heero no puso mucha atención a todos, veía a otros dos patinadores sobre la pista pero en realidad no le importaba mucho, su vista buscaba inconscientemente al muchacho trenzado bonito del día anterior, los tres chicos anteriores terminaron sus prácticas y salían del lugar, cuando el vió nuevamente al chico trenzado bonito entrar por la otra puerta hacia la pista, llevaba una camisa holgada blanca sobre y otra camisa negra debajo de esa, unos mayones para poder mover su cuerpo elástico sin mucho problema y su cabello sostenido por la misma trenza.

Entró a la pista hábilmente para calentar, el instructor de cabello avellanado no había llegado aún, el muchacho de ojos azul cobalto miró su reloj de reojo para ver la hora, faltaban un cuarto para las 6 de la tarde, volvió su mirada a la pista para ver al chico trenzado moverse con gracia sobre el hielo, se volvió y saludó con una sonrisa que adornaba su rostro a los otros dos chicos que le habían dado ayuda el día anterior, saludó igualmente a las instructoras que estaban ahí. Heero analizó un momento, parecía que el chico trenzado siempre tenía una sonrisa para sus conocidos amigos, pero esos ojos...esos ojos que el había visto el día anterior expresaban todo lo contrario a lo que él estaba viendo. El hombre de cabello avellanado llegó por fin y se acercó al muchacho trenzado para darle algunas instrucciones, tan pronto como hubo terminado el joven bonito de ojos violeta se alzó a la pista y ejecutó una rutina, con extrema finura, elegancia, delicadeza, él parecía un ángel moviéndose dentro de la pista de hielo con esa gracia...bueno a Heero se lo parecía.

El muchacho de ojos azul cobalto salió de la pista de hielo un poco renuente por sus pensamientos, él deseaba saber todo lo que el podría sobre el muchacho trenzado bonito de la pista.

*Dammit, ¿por qué no puedo dejar de pensar en ello?* el se maldijo para sus adentros, tenia mejores cosas que hacer que mirar a un muchacho trenzado, además ‘¿qué tenía el que estar viendo a un muchacho? Un muchacho, muchacho’ esa palabra iba y venía frenéticamente en su cabeza, era un muchacho ni siquiera se refería si fuera una joven, era un muchacho sin embargo, ¿desde cuando él se interesaría por un chico sobre una chica?.

Las frases y las preguntas dieron volteretas una y otra vez en su cabeza, se sentía severamente apesumbrado por todo ello, el era ‘normal’ hasta donde él sabía a él nunca le habían gustado los chicos ¿por qué tenía que ser ahora diferente?.

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“Vaya Heero hasta que por fin se le ocurre llegar!!” regaño la muchacha de cabello corto al joven que habiendo cerrado la puerta detrás suyo entraba con lentitud a la casa.

“Lo siento Hilde, pase por algo de comer solamente” dijo el excusándose por haber tardado realmente demasiado.

“Naa, esta bien, no te preocupes, nosotros ya estamos en proceso de trabajo” dijo mientras ondeaba su mano.

“Heero venga!!!” se escuchó la voz de otro joven saliendo desde una de las habitaciones.

El muchacho de ojos azul cobalto se movió hacia la habitación y abrió la puerta mientras veía a sus otros dos compañeros empeñados en sus trabajos.

“Sucede algo Wufei?” cuestionó acercándose al joven de cabello oscuro.

“Sí, quiero que veas esto...” le dijo mientras le entregaba una hoja con algo escrito.

Los ojos azul cobalto leyeron atentamente la hoja, el frunció el seño mientras seguía leyendo, hasta que sus ojos se hubieron detenido el miró nuevamente al muchacho de ojos oscuros que estaba a un pie de gracia de él.

“Un cónsul de la colonia L5?” cuestionó él.

“Así es” sonrió Wufei

“La gran imaginación solo para esto?” el miró nuevamente al chico echando una mirada de muerte al otro.

“No Heero yo quiero que usted comprenda, para poder llegar su identidad ha sido difícil de cambiar, además así podrá tratar a los otros políticos por iguales y tal vez con la información que nos proporcione Hilde podamos hallar cierta conexión no cree?”

El muchacho de mirada azul-cobalto miró al otro aún con el seño fruncido, pero de cierto modo sabía que tenía razón, y era una buena manera de intentarlo, aunque él sabía que ya se había intentado, la manera como Chang Wufei podría meterlo en esos asuntos y hacerlo pasar por alguien distinto era única, y de eso dependía entonces buena parte de la misión.

Sin mas remedio Heero aceptó su nueva ‘identidad’ y salió de la habitación para dejar a Trowa y Wufei en sus trabajos. Fue hacia donde Hilde trabajaba también y se acercó para pedirle un favor.

“Hilde podría yo pedirle un favor a usted?” preguntó aun confundido Heero por el supuesto favor que le iba a pedir.

“Claro Heero dígame usted” dijo mientras se sonrojaba un poco.

“Quiero que investigue todo lo que pueda acerca de un joven que se apellida Maxwell y que es un patinador de hielo profesional”

“Un patinador?” ella lo miró mientras miraba interrogante a su compañero, que se encogía de hombros.

“Tengo un presentimiento solamente, se lo encargo por favor” le dijo mientras se daba la vuelta para no enfrentar la mirada cuestionante de la joven.

“Como diga Heero” ella se dio la vuelta también y siguió con su trabajo.

El muchacho de mirada azul-cobalto se sentó sobre su cama para ese momento, había dejado a la joven de cabello corto en la sala trabajando, el también necesitaba trabajar, tomó su portátil y chequeó una y otra vez la información que se le presentaba, era vaga pero tal vez en ese vaguedad había alguna conexión que nadie había tomado en cuenta, y él debía encontrarla.

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“Listo! Aquí esta lo que necesita Heero” decía la joven de ojos purpúreos oscuros.

“Hn?”

“Se lo leeré entonces: --Nombre: Duo Maxwell-- --Familia: Un tutor de nombre Treize Khushrenada-- --Datos físicos: Cabello castaño, ojos violeta, piel semi-clara, peso 43kg, estatura 1.56cm, complexión delgada-- --Datos personales: Huérfano de padres a los 2 años de edad, vagó solo por lo menos durante 2 años más, antes de ser internado en el orfanatorio Maxwell, de donde él lleva su apellido, ahí conoció al padre Maxwell y a la religiosa Helen quienes lo criaron 4 años más, luego conoció al que sería su actual tutor, Treize Khushrenada, político influyente y diestro en el patinaje sobre hielo artístico, trabajaba en el adiestramiento de su pupilo junto con su ayudante Lady Une quien lo adiestró en el arte de la danza clásica para hacer finalmente una estrella en el deporte artístico, actualmente se prepara para la competencia ‘Deportes Artísticos’ que se celebrará en la colonia L2 y a la que asistirán políticos importantes en diferentes áreas y de las diferentes colonias--

“Es todo Hilde?” el preguntó mirando la información

“Bueno...es todo lo que dice el texto, claro que yo he encontrado mas no es cierto?” dijo ella echando una mirada por una esquina de sus ojos hacia Heero. “Y bien?”

“Bien, según investigué, sus padres murieron en un accidente espacial por el ejército de la alianza, y él iba a ser entregado a sus tíos para que cuidaran de él, estuvo aproximadamente 6 meses con ellos sufriendo de un maltrato inhumano, con golpes e insultos hasta que él abandonara ese hogar y viviera solo en las calles haciéndose de una pequeña banda de muchachos poco mas grandes que él, quienes se cuidaban mutuamente y robaban para comida o por mantenerse con vida, -estas son las partes que no se dicen de las ‘estrellas’ usted sabe-, hizo algunas amistades allí hasta que el ejército de la alianza los apresara y fueran puestos a disposición de la iglesia Maxwell que se convirtió en un orfanatorio, ahí él perdió al que se consideraba su protector un chico de nombre Solo, 3 años mas grande que él, el murió en una epidemia que azotó a L2 por esos años, se quedó un poco renuente en el orfanatorio Maxwell y ahí fue educado a leer, escribir y en la cultura, de carácter abierto, tal vez como un mecanismo de defensa del Yo, es fácil de palabra y para agradar a los demás, aunque a veces se le considera un poco ruidoso porque habla demasiado, según leí, poco después fue visto por el que ahora fuera su tutor Treize Khushrenada quien al ver que el muchacho se lucía bien lo tomó como pupilo para entrenarlo en el patinaje y en la danza, sin embargo sus enseñanzas han sido duras para el pequeño niño de 8 años de edad que danzaba en el hielo, se convirtió en uno de los mejores al poco tiempo, pero nada para las ambiciones de Treize que quería tener al mejor pupilo de todos, así que sus lineamientos fuerte lo hicieron perfeccionar la danza del niño, seguidos por las enseñanzas de su ayudante Lady Une quien de manera también fuerte le enseñaba al niño los principios de la danza clásica, Duo Maxwell fue catalogado como uno de los mejores de las colonias existentes, se hizo rápidamente de admiradoras y admiradores, quienes esperaban tener algún contacto con él y que muchas veces lo pretendieron e intentaron algo más con él, pero por lo visto el siempre se ha negado a una relación con alguien excusándose de su carrera o alguna otra, y en el proximo evento de ‘Deportes Artísticos’ se disputarán los mejores patinadores de danza sobre hielo para determinar quien es el mejor y si él lo logra entonces las ambiciones de su tutor quedarán satisfechas” terminó ella de decir después de un suspiro.

“Se le agradece la información Hilde” dijo Heero mientras tomaba asiento junto a la joven de cabellos cortos.

“Heero, aquí tiene el pase” la voz de Wufei interrumpió bruscamente

“Se le agradece Wufei” el tomó el pase que le había dado su compañero.

“No hay porque, sabes, ahora que eres un político influyente puedes entrar a ver las prácticas privadas del joven Maxwell, es más creo que te puedo conseguir extras con él”

“Mmm, si se logra se le agradecerá Wufei”

“Delo por hecho mi buen amigo”

Wufei se retiró hacia el cuarto que compartía por el momento con su compañero Barton quien aún seguía en sus labores.

“Hmmm” la joven frunció el entrecejo, “Porque tanta curiosidad con ese joven Heero? Y para que arreglar incluso una extra con él?” la joven miró cuestionante a la mirada azul-cobalto

“Tengo un presentimiento solamente Hilde”

“Tan solo espero que ese presentimiento sea meramente profesional Heero” dijo ella mientras regresaba a su trabajo.

Heero se puso de pie, ella tenía razon, ¿qué demonios estaba pensando él? ¿consiguiendo un extra con el muchacho de la trenza?, el tenía que continuar con la misión y había excusado todo ello diciendo que era con el mismo fin...¿sería con el mismo fin? ¿o era a caso algo egoísta solamente?, frunció en seño enfadado con el mismo y se maldijo nuevamente, era la primera vez que le sucedía esto alrededor de una misión, el siempre había desarrollado todo perfectamente, todo perfectamente controlado ¿qué pasaba ahora? ¿por qué no podía sacar de su mente aquel joven trenzado bonito?, agitó su cabeza en un afán por dejar esos pensamientos, se apresuró a su cuarto y se sentó frente a su portátil para empezar a trabajar intentando desviar sus pensamientos, él era un profesional y no entraría en un juego de adolescentes.

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“Ah! Mi buen señor, el gusto sea de conocerlo” saludó un hombre de cabello blanco con aire diplomático.

“El gusto sea de conocerlo también Mr Noventa” saludó el muchacho de mirada azul-cobalto

“Un gusto conocerle mi buen señor” saludó la dama que estaba al lado del Mr. Noventa

“Un gusto sea conocerla tambien Mrs. Noventa”

Se sentó el junto a Mr. y Mrs. Noventa, político muy influyente y pacifista de las colonias, se vestían ellos con trajes blancos, igual que el que en ese momento Heero llevaba puesto, según sus antecedentes que había estudiado buenamente la noche pasada, Heero debía ser un político influyente del consulado de L5, sus antecedentes eran de hacía 4 años, así que no había duda por si él era un político reciente, y toda su vida estaba excelentemente arreglada, datos en las computadoras de identidad de las colonias y tal, parecía un ‘disfraz’ perfecto. Tan pronto como se acomodaron propiamente en las sillas elegantes de la pista salieron a luz los 3 mejores patinadores practicantes que en ese momento harían gala de sus habilidades, a la pista salió a sus ojos tres jóvenes que el había visto antes, la chica rubia de trencitas, el otro chico rubio de ojos aqua y para último, el muchacho trenzado bonito.

“Linda chica la Srita Peacecraft no?” Mr. Noventa apegó la pregunta a Heero. “Ciertamente” Heero no quiso entrar en detalles, simplemente miró la ejecución de la chica sobre la pista.

La joven se movía exquisitamente sobre la pista apoyada por su sensei, quien le daba instrucciones ligeras por si había algo que no quedara claro, dio varias volteretas y se deslizo por el hielo una y otra vez, con un movimiento hacia delante, luego hacia atrás, derrapando a momentos sobre el hielo en un movimiento ligero, haciendo un doble y luego un triple y cayendo elegantemente, para terminar con un par de giros sobre su propio pie, y así terminó su rutina. Todos aplaudieron por la notable ejecución de la chica.

El siguiente en aparecer fue el joven de cabello corto rubio de ojos aqua, que arqueó su cuerpo hacia delante saludando a los políticos sentados frente a él.

“El único hijo de 29 hermanas ¿podría creerlo usted?” comentó Mr. Noventa a Heero

“Vaya, es un muchacho bonito” dijo Heero en voz queda

“Créame, no es el único que piensa eso, el también tiene fama entre sus admiradoras y claro...admiradores”

“Hn? Eso no quiere decir que el chico sea....?” Heero detuvo su pregunta para mirar de manera suspicaz a Mr. Noventa

“No, pero de que los tiene, los tiene”

Heero giró su cabeza para mirar al joven rubio ejecutar su rutina, igual que la vez anterior apoyado por sensei quien le daba ligeras instrucciones en su ejecución, una vuelta elegante hacia un lado, luego hacia el otro, dando varios arcos y mostrando su gran habilidad y elasticidad, hizo un movimiento brusco pero elegante en su ejecución, estiró los brazos y rodó sobre sus dos pies, luego sobre uno para tomar la posición estirada hacia arriba, su danza terminó con una ejecución de salto triple.

Todos aplaudieron nuevamente después que el chico de cabello rubio salía y tomaba un ramo de rosas y más de sus ‘admiradores y admiradoras’ el uh del uh.

Pronto como todos se hubieron sentado, la última figura salía, pequeña y con cierto tono de delicadeza, la esbelta y bien formada figura del chico trenzado salía a la luz frente a los políticos influyentes con una sonrisa en su rostro, su sensei también salía en ese momento y se paraba cerca de él para decirle algunas cosas al oído. Heero notó como los ojos del joven trenzado se ensancharon y se nublaron después de que su sensei se había retirado unos metros, bajó un poco la mirada y después la volvió nuevamente hacia su público colocándose en el centro de la pista.

El chico trenzado comenzó su ejecución, mientras se movía con gracia, elegancia y excelencia en la pista, ninguna ejecución había visto él en toda su vida (y no es que el hubiera vivido mucho pero sus misiones había visto un par de veces) , ninguna ejecución igual de perfecta, el empezó su rutina patinando hacia la barra que separaba la pista del público, el dio una vuelta hacia atrás y luego hacia delante mientras estiraba sus brazos con gracias como queriendo aprisionar algo, el movió sus brazos en maneras incesantes para ejecutar cada acto según había sabido, saltó hacia atrás y luego hacia delante en una ejecución perfecta, giró sobre su eje primero en dos pies y luego en uno estirando su pierna flexible casi hasta tocar su cabeza, girando nuevamente recuperando su posición en un movimiento elegante y curioso para soltarse y deslizarse hacia atrás con gracia y maestría, luego recogió sus brazos como teniendo un objeto dentro de ellos, haciendo las expresiones en cada uno de sus actos, dio una voltereta rápida, seguida por una lenta y viceversa, saltó sobre uno de sus pies y cambió al otro con un movimiento casi mágico, giro nuevamente sobre su ángulo, su danza era una danza clásica combinada sobre el patinaje artístico sobre hielo, dio un giro y luego saltó sobre su eje con un solo pie de punta, luego ejecutó un salto doble, se deslizó e hizo uno triple y casi al instante uno doble para ir al centro de la pista como último número y después de unas vueltas terminar su ejecución.

Los aplausos no se hicieron esperar al momento, Heero además estaba fascinado con la ejecución del joven trenzado bonito, las persona se pusieron de pie aún en un sin fin de aplausos mientras el joven se reclinaba agradeciendo a su poco público.

Hubo un instante, Heero abrió sus ojos azul-cobalto con sorpresa y todo lo escuchó demasiado lejano cuando el vió como aquella frágil figura se desplomaba en el hielo frío de manera casi catastrófica, por inercia el brincó todo lo que pudo y fue el primero en llegar de manera casi espontánea hacia donde estaba el muchacho trenzado bonito aún desmayado.

“Ey! Ey! Me escucha?” el muchacho de ojos azul-cobalto decía con desesperación mientras sostenía aquel frágil cuerpo en sus manos.

Duo podía escuchar las voces lejos de él llamándolo, pero sentía una debilidad increíble que casi corroía su cuerpo, el intentaba pero no lograba abrir sus ojos, sentía que alguien le llamaba, una voz en particular, esa voz le reconfortaba, se sentía caluroso en esos brazos, y se fue perdiendo, en esa sensación, hasta que no supo mas y todo fue negro.

Las ambulancias llegaban rápidamente, Heero se había negado a soltar el cuerpo frágil que estaba entre sus brazos de aquel chico trenzado bonito, junto a él el tutor del chico, una persona del total desagrado de Heero, que se había inclinado para ver a su pupilo derrumbado sobre la pista...y las ambulancias resoplaban, y los paramédicos corrieron rápidamente hacia donde ellos estaban.

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“Me alegra que haya despertado joven Maxwell” fue el rumor que escuchó de la voz de la enfermera que estaba junto a él.

“Que...que sucedió?” preguntó Duo pestañeando a su alrededor para encontrarse con la sorpresa que se hallaba en un hospital, cosa que él francamente repudiaba.

“Usted se desmayó sobre la pista de Hielo joven Maxwell” le explicaba ella mientras acomodaba algunas flores que adornaban su habitación.

“Me desmaye?...de quien son esas flores?” preguntó mientras volteaba a ver diversos jazmines y rosas que adornaban el pequeño taburete al lado de su cama.

“Oh pues son de un muchacho llamado Alex Muller, lo conoce usted?” lo miró ella mientras abría las cortinas.

*Muller? Por que me mandó flores?* se dijo entre pensamientos mientras miraba las sábanas blancas que le cubrían aún.

“Sucede algo?” le preguntó la enfermera al notar el silencio que había después de que ella preguntó acerca del muchacho anterior.

“No, no sucede nada” respondió él volteando un poco la mirada hacia un lado para no ser visto en plenitud.

“Bien, donde quiere que le ponga los globos y las demas flores?” preguntó ella señalando la esquina del cuarto con innumerables ramos de flores, globos, osos, tarjetas y algunas otras cosas.

Duo frunció el seño, ¿qué no se cansarían de pretenderlo de tal modo?, a veces se sentía incluso agobiado con tanto regalo y tanta gente que quería acercarse a él, la mayoría con intenciones de poseerlo, estaba cansado de lo mismo, estaba harto de la misma historia, pero no era la culpa de la enfermera y él no tenía un carácter grosero para con la gente.

“Acomódelo con su toque enfermera, por favor” dijo él volteando y regalando una hermosa sonrisa a la enfermera que aún esperaba respuesta.

“De acuerdo joven” sonrió ella también.

El cuarto siguió en silencio, Duo a pesar de ser un hablador hábil no había soltado muchas palabras, estaba intentando recordar que había pasado después de su ejecución, y como después había despertado en el hospital, el no lo recordaba pero algo que si recordaba y muy bien, era esa sensación proteccionista y calurosa que sintió mientras estaba inconsciente. Duo se sonrojó ligeramente al recuerdo de esa sensación, aún podía sentir aquellos brazos que ataban su cuerpo sin quererlo soltar, a Duo le hubiera gustado sumergirse para siempre en esa sensación, en ese calor que lo había envuelto tiempo atrás. Detuvo sus pensamientos, el realmente no sabía de quien eran esos brazos, ni de quien manaba esa sensación confortable, el se preguntó en sus pensamientos si alguna vez volvería a sentirlo, si descubriría a esa persona...el se preguntó... “Joven Maxwell, tiene visita” la voz rápida de la enfermera lo sacó de sus pensamientos, de cierto modo lo hizo incomodar ya que estaba demasiado concentrado en saber acerca de esa persona, pero sin remedio el volteó a ver a la enfermera que lo veía esperando una respuesta.

“Sí, que pase” fue la única respuesta que se le ocurrió dar en ese momento.

“Hola Duo Maxwell” la voz familiar de aquel sujeto hizo a Duo estremecer, esa voz parecía que le taladraba la cabeza solo de escucharlo ¿por qué lo había dejado pasar? Si realmente no se había detenido a ver quien era el que lo buscaba.

“Que quieres?” fue la contestación fría e indiferente de Duo

“Uh, yo apenas pensé que tu estarías alegre de escucharme” le dijo el hombre que ya estaba a su lado.

“Y porque habría yo de estarlo?” masculló él volteando hacia otro lado, lo último que quería ver era la cara de ese sujeto

“Vamos petit, tu sabes que me adoras” le dijo él forzando a mirarlo nuevamente, tomando agresivamente su barbilla para mirarlo fijamente a los ojos a unos centímetros de su rostro.

“Aléjate de mi!” intentó soltarse inútilmente el muchacho bonito trenzado de la aprisionante mano del otro hombre.

“Porque petit? Deja de retarme niño bonito” fueron las palabras amenazantes y frías de aquel hombre que aún sostenía su rostro con su mano mientras con la otra prensó firmemente el brazo ligero del chico trenzado.

“Suéltame!! Me lastimas!!” Duo intentó inútilmente desasirse de la mano fuerte que lo ataba, tanto en su brazo como en su rostro, pero fue inútil, y por mas que el quería gritar una debilidad inmensa se apoderaba de él cuando intentaba pedir auxilio.

“No puedes petit, tu estas aquí por debilidad, entonces no puedes hacer nada” le dijo él lanzando una sonrisa algo psicópata al muchacho de ojos violetas.

“Me lastimas, suéltame, por favor” la voz quebradiza de Duo solo se oía en susurros, mientras el otro hombre se negaba y apretaba mas fuerte el rostro y el brazo del débil muchacho.

“Te soltaré después de....” el hombre cortó su voz y plantó un beso a los labios del chico trenzado, que aún intentando hacerse hacia atrás sin lograr nada.

Aquel hombre tenía a su merced al pobre chico trenzado, sus labios se pegaron a los suyos y buscaron fervientemente una abertura para poder explorar su boca, pero Duo se negó absolutamente a abrirlos, la lengua de aquel hombre masculló una y otra vez sin lograr nada, así que tomó medidas mas extremas, soltando el brazo del muchacho y tirándo un golpe hacia su estómago, instantáneamente Duo abrió la boca en dolor cuando el sintió el golpe y el aire salir desde su estómago, cuando sintió la lengua resbaladiza de aquel hombre que lo aprensó nuevamente sin que el pudiera hacer nada, esa lengua recorrió y tomó sus sabores, Duo solo sentía el sabor podrido de aquella lengua que se entrometía sin cesar dentro de la suya, una y otra vez, cepillando sus labios, su lengua y sus dientes casi en un mal juego del destino, no supo que hacer ante esa situación, cerró los ojos en rabia y de sus ojos saltaron las lágrimas de a lo que lo había forzado.

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“Ah, usted desea verlo?” la pregunta forzada del hombre de cabello avellanado venía a taladrar la cabeza del muchacho de ojos azul cobalto una y otra vez.

“Sí, deseo verlo” fue la única respuesta fría de Heero.

“Yo pienso que yo no puedo negar tal visita de un cónsul de la colonia L5” respondió él con un gesto un poco impar.

“Yo creo lo mismo señor Khushrenada, mi señor aquí presente, el señor Yuu, él apenas quiere saber un poco acerca del joven Duo Maxwell, y si quiere que le diga algo señor, mi señor Yuu ha estado apoyando su mas reciente causa en la colonia L5, asi que yo debo de creer que no sería conveniente que se opusiera a un simple deseo trivial” dijo el hombre de cabello corto oscuro que miraba con determinación a Treize.

“Lo entiendo capitán Wufei, yo les permitiré ver a mi pupilo entonces” respondió en tono diplomático Treize mientras miraba de reojo a los 3 jóvenes que estaban ante sus ojos.

“Se le agradece Sr. Khushrenada” dijo haciendo una señal de respeto Wufei

“No hay porque” respondió Treize mientras se encaminaba a la salida “Los dejo, tengo algunos asuntos que atender, espero verlos en la reunión de deportes artísticos Sr. Yuu” decía Treize con un gesto amable mientras se despedía de la mano del ‘político joven’.

“El gusto sea de verlo después Sr. Khushrenada” se despedía cortésmente Heero. Una vez que Treize se hubo ido el volteó a ver con una luz casi de muerte a su compañero de cabellos oscuros.

“Señor Yuu?” le cuestionó

“Ah Heero, no te preocupes, es solo guardar apariencias, ya sabes, ahora ve, recuerda que tenemos cosas que hacer y no creo que Hilde esté muy contenta si no llegamos dentro de algunas horas” ondeó su mano para que su compañero siguiera hacia la habitación donde se encontraba el joven Duo Maxwell.

Atrevesó varias habitaciones y pasillos según había pedido referencias a las enfermeras para llegar al cuarto 728 que era al que alojaba al joven trenzado bonito de la pista, el apenas supo porque tenía tantos deseos de verlo, solo tal vez para asegurarse de que estaba con bien, después de todo el lo había tenido en sus brazos horas antes...él aún podía recordar esa figura frágil que sintió entre sus brazos al chico desmayado, el podía recordar esa sensación de protección que tenía sobre ese joven. Por fin la puerta buscada estaba frente a él, 728 como le había dicho, él entró sin tocar primero por un descuido realmente tonto, pero ya no importaba solo quería tal vez verlo por unos momentos, tal vez presentarse, tal vez cruzar algunas palabras, pero desde que el era una persona meramente de pocas palabras no iba a saber ciertamente mucho acerca de que decirle.

Cuando Heero abrió la puerta de la habitación sus ojos se toparon con algo que le hubiera gustado no ver, allí frente a él, un hombre poco mas viejo sostenía renuentemente al muchacho trenzado bonito, en un beso, la sensación que Heero experimentó en ese momento le hacía enfermar, casi vomitar, sin determinar realmente una razón caminó hasta donde aquel tipo se encontraba y lo retiró bruscamente del joven trenzado, el hombre mas viejo lo miró con desprecio, mientras hacía una mueca de desagrado total.

“Discúlpeme señor, se le ofrece algo?” cuestionó el hombre más viejo

“Discúlpeme usted señor, yo soy Yuu Heero, cónsul de la colonia L5, vengo a ver al joven Maxwell” dijo él en un tono casi de muerte

“Estábamos algo ocupados” se soltó fuertemente de la presión que Heero sostenía en su brazo

“Creo que usted no debe de estar aquí si aún se quiere conservar integro señor” la voz amenazante fría de Heero hacían al hombre mas viejo estremecer en enfado.

“Vete de aquí, déjame en paz” la voz débil y suave del muchacho trenzado bonito sonó en la habitación mandando afuera al hombre mas viejo.

“Pero petit...” su voz fue detenida por la determinación del muchacho trenzado

“Largo! No quiero volver a verte! No quiero que me busques! Tu y yo hemos terminado desde hace algún tiempo!” el muchacho joven lo miraba con desprecio y tristeza pero su aire determinado hicieron al hombre mas viejo retroceder.

“Nos veremos” fue lo único que dijo después de hacer un gesto crudo y empezar su salida.

La puerta chocó tras de él, Heero la miró fríamente durante algunos instantes, el no comprendía lo que ese hombre estaba haciendo, el sentía un rencor corroerle el cuerpo, el apenas quería ver a ese hombre muerto, ¿cómo podía haber hecho lo que hizo?, no salía de sus pensamientos cuando una voz casi dulce a sus sentidos habló:

“Gracias, yo no se que hubiera pasado si usted no hubiera llegado”

La voz mas exquisita y hermosa que Heero hubiera oído jamás, el no supo cuanto tiempo había mirado la misma puerta, pero él volteó entonces para ver aquel muchacho trenzado que tan bonito le había parecido desde el principio desde que el lo vio la primera vez, Heero se sintió incómodo al silencio, el muchacho había agradecido y él aún no había dicho nada.

“Era solo mi deber” fue la respuesta seca del muchacho de ojos azul cobalto.

“Deber? No, usted no tiene deberes para conmigo, yo apenas lo he visto un par de veces en la pista, pero nada más, ni siquiera hemos tenido el gusto de presentarnos, y es que el sensei Treize es muy reservado para con mis amistades, usted sabe, una actitud algo proteccionista, la verdad no se que decir, pero creo que he gimoteado demasiado, entonces déjeme presentarme, mi nombre es Duo, Duo Maxwell” dijo el muchacho mientras lanzaba una sonrisa de agrado hacia el joven de ojos cobalto.

“El gusto sea de conocerlo joven Maxwell, mi nombre es Heero Yuu, cónsul de la colonia L5, político influyente”

“Ah, político? Ya veo porque Treize no puso objeción en nuestro encuentro, usted no conoce, pero él es algo minucioso en permitirme ver o quienes me vean, pero usted no lo hace, si usted es un político ya veo porque el ha sido flexible” “Debe ser joven Maxwell”

“Oh por favor, yo apenas no me gusta que me llamen por mi apellido, prefiero que me llame Duo si no es mucha molestia”

“No, claro que no, y se le agradece Duo, lo mismo digo, usted puede llamarme Heero”

“Se le agradece Heero”

Duo sonrió una vez mas al chico de ojos azul cobalto, esos ojos que tanto había gustado a él, y su sonrisa era sin lugar a dudas una de sus mejores partes, Heero se había quedado algo hipnotizado por esas características, de pronto el se encontró nuevamente en un silencio, preguntándose porque estaba él en ese cuarto, que tenía que decir, de donde venía el deseo de ver al muchacho trenzado, y porque el no podía concentrarse en sus tareas mientras ese muchacho estuviera en sus pensamientos.

“Yo apenas quise saber si usted se encontraba con bien” las palabras de Heero fueron pesadas y dudosas, incluso para él, sin estar seguro de alguna razón.

“Yo considero que me encuentro con bien, solo un poco cansado” Duo se encogió de hombros.

“Yo apenas veo que usted tiene muchos admiradores?”

“Hn?, pues podría decirse, pero en realidad me tiene sin mucho cuidado sabe? Yo apenas tengo dos buenos amigos, creo que usted ya los habrá visto, Relena Peacecraft y Quatre Raberba Winner, los demás son solo personas vagas dentro de un círculo social, ellos están dentro pero ellos son algo diferentes, usted comprende”

“Sí, creo que yo comprendo” Heero miró hacia su lado la ventana que dejaba entrar la luz de los rayos del sol y la habitación adornada por muchos regalos, sus ojos se detuvieron frente al ramo de flores que descansaba sobre el taburete “Considero, esas flores son bonitas”

“Hn?, si, lo son...” la respuesta breve de Duo casi se marchitó después de haber hablado esa respuesta.

“Estoy tocando un punto delicado no es cierto?” Heero no supo no porque había preguntado eso pero sus deducciones lo llevaron a tal acción.

“Bien si, es una historia larga y algo graciosa” Duo sonrió de nuevo sin dar una respuesta rebuscada, rápidamente Duo cambió la conversación “Usted estaba allí cuando yo me desmayé?, digo es que yo apenas puedo recordar un poco”

“Uh? Si, bueno, usted acababa de terminar su ejecución cuando de repente se derrumbó sobre la pista de hielo, yo apenas pude saltar y sostenerlo, creo que fui el primero que llegó, y las personas se aglutinaron contra mi y contra usted, luego llegó la ambulancia, todo el trayecto yo lo...uh...llevé en mis brazos, solo para estar seguro, digamos...” Heero notó que las palabras salían de su boca con algo de nerviosismo, primera, esta era la primera vez que el soldado perfecto hablaba así con alguien.

“Ah, entonces era usted?” Duo miró la sabana con algo de temor, el no había sabido que quien lo había sostenido en ese sentimiento caluroso era precisamente la persona que estaba frente a él.

“Bueno si” Heero prolongó el silencio incómodo hasta tener alguna buena pregunta en la cabeza “yo me preguntaba, sobre ese chico que acaba de salir, ¿quién era?” la pregunta de Heero fue más directa de lo que Duo esperaba.

Duo cabeceó antes de contestar intentando poner en orden sus ideas, intentando darle una respuesta lo bastante sensata y coherente al muchacho de los ojos azul-cobalto.

“Bueno uh, creí que nunca nadie se daría cuenta pero...bueno, en vista de la situación, él es lo más cercano que yo conocía a un ‘novio’”

Heero se estremeció ante la contestación de Duo, el realmente no esperaba escuchar eso, además ese hombre que había salido se le hacía áspero y desagradable, el apenas podía pensar que ese sujeto hubiera tenido algo con el chico bonito trenzado.

“Yo...” la voz de Duo sonó en el cuarto silencioso débilmente, algo confusa e incluso dudosa, Heero volteó a mirarlo una vez mas “Yo apenas quise no se, tal vez fue un deseo de protección o algo asi, no se, pero sabe? El sensei Treize ya tiene planes conmigo, el cree...el cree que yo debería ‘unirme’ con alguien de la política, como soy su único pupilo yo tendría que heredar lo que él deje, y bueno, el me ha comprometido, de cierto modo, un compromiso con el Sr. Millardo Peacecraft, usted sabe, para los políticos es posible todo, incluso, cosas asi, eh bueno...yo no se ni porque le estoy contando esto pero, solo pensé que tal vez....que tal vez a usted le podría interesar saberlo...” Duo se hundió en sus palabras mientras estas se marchitaban, él no comprendía porque había dicho todo eso a ún ‘extraño’ mas bien, al extraño que lo había ayudado ese día.

Heero cabeceó intentado suprimir a costa sus emociones, intentando sacar de su mente lo último que él había escuchado, el muchacho trenzado tenía una especie de ‘compromiso’ con un político llamado Millardo Peacecraft, pero era obvio, alguien asi, tendría que tener un compromiso, ¿por qué esperaba él que fuera lo contrario?, el agitó ligeramente su cabeza intentando desviar sus pensamientos, el necesitaba respirar tal vez un poco, mejor, el necesitaba concentrarse en su misión en vez de estar en el cuarto de alguien intentando saber cosas que realmente no correspondía a sus deberes.

“Supongo que está bien, si es lo que usted quiere...” las palabras de Heero se había ahogado en su garganta.

“Yo apenas conozco algo al Sr. Millardo Peacecraft, pero yo se que sería lo mejor, yo apenas quiero algo que ayude a los huérfanos de la casa Maxwell, y si yo no me uniera a él, entonces Treize retiraría el apoyo, yo soy profesional en el patinaje, pero yo se que si él retirara el apoyo económico yo me volvería una vez mas un ‘don nadie’, yo apenas le agradezco al Sr. Treize haberme visto a mi como una ‘buena inversión’ si no, para estos tiempos la mayoría de los huérfanos de la casa Maxwell ya habrían muerto” la voz de Duo reflejaba cierta tristeza, el realmente se ‘uniría’ por puro compromiso político, pero para él era lo mejor que podía pasar, ya que lo casaban con un político de renombre e influyente y el apenas deseaba ayudar a la casa Maxwell.

Heero frunció el seño, a él no el parecía que esa fuera la mejor manera de casarse, a él no le parecía que el no pudiera tomar sus propias desiciones. “Yo se, pero yo creo que lo más importante es ser feliz con quien se ama de verdad” Heero no supo ni porque había dicho eso, su corazón estaba latiendo rápidamente y su respiración se le hizo pesada en un momento, el no entendía esas innumerables emociones que corrían por su cuerpo y su cabeza.

“Yo apenas pienso en eso Heero, yo solo quiero el bien para quien mas pueda” Duo realmente era una persona entregada, no le importaba sacrificar felicidad o vida, el solo quería el bien común para todo lo que el pudiera dar.

“Pero yo no quiero oírle mencionar que si usted no accediera o si Treize no lo hubiera encontrado sería un ‘don nadie’, para mi usted es Duo Maxwell y nadie se le compara entendido?” la voz de Heero se oía mas un regaño que otra cosa, pero él quería que Duo lo supiera, que el valía por quien era, y no por quien estuviera junto a él.

Duo bajó un poco la mirada para exponer un ligero sonrojo en sus mejillas “Se le agradece Heero”

Un toque contra la puerta hizo salir de su ambiente a ambos chicos, Heero giró su cabeza hacia la puerta e hizo pasar al ocupante.

“Señor Yuu” Wufei se inclinaba con una manera casi propia de un capitán.

“Capitán Wufei, que sucede?” Heero cuestionó al ver a su supuesto subordinado.

“Señor Yuu, yo apenas pensé entregarle la invitación al señor Maxwell como se me había pedido” Wufei sacó de entre sus ropas una invitación elegante y la extendió hacia Duo.

Heero ensancho sus ojos, ¿invitación? ¿de que demonios hablaba Wufei?.

Duo abrió sus ojos tanto como pudo ante la invitación que le daba el sargento del Sr. Yuu, el abrió la invitación con sus manos delicadas y la leyó completa.

Su rostro casi reflejó una pequeña sonrisa de agrado cuando alzó la vista para mirar a Heero.

“Se le agradece la invitación señor Yuu, yo apenas pensé que usted me invitaría a esta festividad si usted apenas me conoce” la mirada de Duo era blanda y tierna, una mirada que Heero no podía olvidar.

“Bueno, yo pensé en invitarlo, me pareció buena idea” Heero buscaba en su mente, pero como no tenía idea de alguna fiesta el no supo ni que decir realmente.

“Será un gusto para mi estar en su cumpleaños” Duo reveló una sonrisa casi de ensueño hacia Heero.

¿Cumpleaños? Heero aún no procesaba la información que le habían de cierto modo dado, pero no podía poner objeción, debía guardar las apariencias.

“Señor Yuu, yo apenas pienso que deberíamos retirarnos ya” dijo en tono ceremonioso Wufei.

“La razón sea de usted Wufei, señor Maxwell” Heero se acercó para estrechar la mano de Duo, la cual respondió favorablemente “Un gusto, espero verle mañana”

“Bueno fue encontrárselo señor Heero” Duo lanzó otra sonrisa a Heero antes de soltarse de sus manos.

Antes de que Heero pudiera salir se escuchó la voz una vez mas de Duo.

“Ah Heero!” Heero volteó por mero impulso y miró al muchacho trenzado “Gracias por ayudarme ayer”

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