Eternal Promise
By Aika Hearts
Disclaimers: Yo apenas intenté hacer esta historia solo tomando los personajes y
algunas pautas referentes al anime original Gundam Wing, pero aquí es totalmente
distinto, es una historia de mi propia creación, disculpen el acento extraño, es
que he leído mucho en esas combinaciones de palabras.
Primer Capitulo
Parte 1.
Miró al cielo de reojo, es algo que poco acostumbraba hacer, aneblinado, las
nubes se agolpaban de una manera tal que solo poca luz pasaba de entre ellas,
¿sol?, imposible, ni un rayo se trasmitía fuera de ese aglutinamiento tal.
Frunció el seño e hizo una mueca de desagrado, sin pensar demasiado continuó sus
pasos rápidos hacia su destino, mirando hacia el frente, sin mirar en ningún
momento a quienes iban pasando cerca o junto de él, llevaba la mente demasiado
embotada para poner atención en algo más. Sin quererlo siquiera chocó su hombro
contra alguien que iba pasando.
“Oh, lo lamento” dijo la voz que había chocado con él mientras siguió su camino
rápidamente.
El miró de reojo a la persona con la que había chocado, pero sin poner mucha
atención siguió su camino, entro a un pequeño callejón solitario, abrió
rápidamente una puerta que ahí había y entro al edificio alto de colores
desgastados, subió las escaleras a paso ligero, hasta chocar con la segunda
puerta del tercer piso, sacó su llave y abrió la puerta de la misma manera que
antes lo había hecho. Quitose entonces su chaqueta y la tiró al mueble, caminó
hacia su habitación y se sentó frente a su escritorio abriendo ávidamente su
portátil. La pantalla se iluminó en segundos y la imagen dio a conocer a un
hombre de cabellos blancos que le diría simplemente:
“Su misión deberá ser encontrar al Shinigami y matarlo, la información ya ha
sido enviada”
Frunció en seño mientras respondía determinantemente “Misión aceptada” y la
imagen desapareció rápidamente, abrió entonces el archivo que contendría la
información mas pronta acerca de su nueva misión, miró analíticamente todo lo
que se le presentaba, en realidad no era demasiado solo datos incluso a veces
aislados:
--Nombre real: Unknow-- --Nombre conocido: Shinigami-- --Información disponible:
Shinigami, apodado también El Dios de la Muerte, responsable de varios
asesinatos de políticos importantes e incluso gobernantes, se sabe que utiliza
un arma imposible de registrar por falta de datos, utiliza un gundam en primera
clase pero mata a sus víctimas personalmente imposible determinar cual forma
utilizará para eliminar a la persona en cuestión, nunca se le ha podido
capturar, se cree que ahora puede encontrarse cerca de la colonia L2 debido a la
reunión de políticos importantes de los consulados del mundo por la decimoquinta
reunión deportes artísticos.--
Era todo, no había mas acerca del famoso Shinigami, mas que nombres de políticos
muertos, las maneras como les habían matado y demás cosas por el estilo, y a
pesar de la alta tecnología que impera parecía que el tal Shinigami era
imposible de cazar, porque después de todo, si le habían dado la misión a él era
porque era la última esperanza. Se echó luego de revisar la información en su
cama intentando hilar lo que había leido acerca de los políticos y las
informaciones diversas de su manera de matar, pero ahora el estaba demasiado
cansado para hacer eso y sin saberlo se fue quedando dormido, hundido en esos
pensamientos de ‘quien, como y que’.
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La mañana avistaba un sol bastante fuerte, los rayos penetraron a través de las
cortinas poco templadas del apartamento, mientras una figura acostada malamente
en la cama abría sus ojos azul cobalto. El tomó y se puso de pie hábilmente,
miró la fuerza de la luz del sol entrando rapazmente por su ventana, miró aun su
portátil estaba encendida, la cerró rápidamente y se metió rápido a dar una
ducha, las gotas de agua resbalaban por su bien formado cuerpo, bíceps bien
formados, espalda bien formada, torax bien formado, triceps de igual modo; las
gotas jugueteaban alrededor de su bien formado cuerpo, su cabello castaño oscuro
pocas veces peinado sentía las pequeñas gotas resbalar. Después de un rato
estaba ya afuera de la ducha, tomó unos pantalones de mezclilla ajustados color
azul, una camisa blanca, botas mineras y su chaketa negra de cuero, manejó su
cabello intentando hacerlo quedar abajo por revelde que era, tomó su portátil y
la puso dentro de su mochila, la guardó con cautela y salió del lugar.
Sus ojos inexpresivamente fríos rodaron por el lugar de donde él había salido,
tenía que cambiar constantemente de sitio y luego su actitud algo necia e
indiferente le había dejado con muy pocos amigos, pero los que tenía eran los
buenos. Por la calle miró la hora del gran reloj que estaba pasando la calle a
dos cuadras de su sitio de descanso, iban a dar las 12 del día y el necesitaba
tomar algo antes de que su estómago hiciera mas ruido de lo usual, y mas porque
él no había probado bocado todo el día anterior por redactar el informe de su
última misión. Cruzo la calle 5 cuadras después y se paró frente a un
restaurante de comida rápida, entró al lugar y se sentó mientras esperaba su
orden, las ideas daban giros y giros en su mente, acerca de su nueva misión, su
desayuno estaba servido y lo comió lentamente, masticando cada bocado lo
bastante bien, hasta en eso era estricto.
Paseó durante el día haciendo unas cuantas llamadas telefónicas suficientes, el
necesitaba aclarar algunos puntos, pronto cayó la tarde, cuando el muchacho de
ojos azul cobalto miró su reloj, eran alrededor de las 6 de la tarde cuando lo
vio, el regresaba ya para ese entonces hacia su departamento, cuando sin querer
se detuvo frente a unos grandes ventanales y un letrero que decía “Pista de
hielo” , ahora que lo pensaba hacía mucho tiempo que no se cruzaba por una pista
de hielo ni nada, desde que sus últimas misiones habían sido en lugares
calurosos, así que le quedaban ganas de ver la pista una vez, tal vez otro día
el podría ir a patinar por puros fines de recreación.
Una vez decidido esto entró por la puerta de cristal mientras las campanillas
tintinearon al golpe de la puerta, el entro y miró lentamente el lugar, había
personas, parecía que estaban tomando cursos o algo así, subió entonces y se
sentó en unas de las tantas gradas del lugar mientras repasaba a las pocas
personas que estaban ahí con instructores, una chica rubia con trenzas se
deslizaba elegantemente sobre el hielo, haciendo algunas piruetas frente a su
instructor, un chico rubio de cabello corto y piel clara se deslizaba también
frente a su instructor y por último un chico....los ojos azul cobalto se
detuvieron cuando vieron a la criatura mas hermosa que el alguna vez miró, su
apariencia era esbelta, con unos movimientos exquisitos sobre el hielo, llevaba
mayones negros y una camisa blanca larga, se deslizaba elegante y graciosamente
sobre la pista, mientras detrás de él su trenza ondeaba con gran galanura,
pronto hubo terminado sus piruetas excelentemente, ese chico, era especial...
De un momento a otro un hombre mas viejo que él se acercó al muchacho trenzado
bonito con un gesto algo enfadado, una vez que estuvo enfrente del muchacho
estiró su mano y dio una cachetada fuerte al mismo. El muchacho trenzado bonito
cayó al suelo sin reservas por la fuerza del golpe mientras tomaba su mejilla
ahora coloreada de rojo por la reciente cachetada.
“No!!! Asi no esta bien!!! Su cabeza esta en otros lados, usted no se esta
concentrando como debe!!!” el hombre de mas viejo de cabello avellanado había
hablado fuerte al muchacho trenzado bonito, él apenas había visto un poco al
otro sin ponerse de pie todavía.
Justo en ese momento los otros dos muchachos que estaban también en la pista se
apresuraron a acercarse al muchacho trenzado bonito y lo veían con angustia, el
muchacho rubio lo miraba con rencor:
“Usted no tiene reserva sensei Treize, usted lo esta lastimando” El muchacho
rubio de ojos aqua había hablado y miraba con rencor al de cabello avellanado
“El quiere ganar no es cierto? El tiene que tener una ejecución perfecta y si se
sigue ejecutando así no logrará nada en la vida” El de cabello avellanado había
hablado, su mirada dura frente al muchacho trenzado no se había abatido.
“Pero usted no se da cuenta? Usted lo lastima!!” la muchacha rubia de trenzas
había hablado, y se ponía frente al de cabello avellanado, estaba grandemente
enfadada
“Srita Peacecraft, creo que usted no debe entrometerse en esto, creo que usted
está ocupada en sus lecciones, así que le pediré por favor que se retire de aquí
que nosotros debemos seguir con esto”
La muchacha rubia y el muchacho rubio tuvieron que retirarse a regañadientes, y
se enfocaban nuevamente a sus disciplinas, el muchacho trenzado se levantó
entonces sin mirar y se volvió a concentrar en su rutina, nuevamente el comenzó
su gracioso baile alrededor de la pista de hielo.
El muchacho de ojos azul cobalto miró la escena en silencio, frunció el seño en
señal de desagrado, realmente a él no le estaba gustando nada lo que el hombre
de cabello avellanado estaba haciendo a ese muchacho, incluso el sentía un enojo
por ello.
Salió entonces de aquel lugar, la noche no tardaría en caer y el necesitaba
comprar algunas cosas necesarias para el departamento, tal vez víveres y cosas
así, quizás.
Miraba las calles mientras regresaba de hacer unas cuantas compras para
detenerse a mirar unos de los pocos lagos que quedaban en L2, mientras miraba su
mente vagó y recordó esa pista de hielo, pero lo que el más recordó era aquel
muchacho trenzado bonito.
*Dammit, yo debo pensar en la misión* el muchacho de mirada azul cobalto estaba
algo enfadado consigo mismo, y retomaba entonces su camino.
El debía volver a casa ya que esperaba una llamada pronto, pensaba en su caso
mientras sin querer se detuvo nuevamente frente a aquella pista de patinaje que
anteriormente había visto. Puso notar como un haz de luz se notaba de entre las
ventanas cerradas, así que decidió entrar para ver lo que allí sucedía, tan
silencioso como era, el se introdujo y abrió en silencio la puerta que separaba
el pasillo de la entrada de gradas, para encontrarse con la sorpresa de que el
muchacho trenzado bonito seguía ahí. El miró al muchacho bonito ejecutar su
rutina casi impecablemente y vio también al anterior hombre de hacía unas horas,
el de cabello avellanado que le hacía tener gran aversión.
“No se está concentrando Maxwell !!” El hombre de cabello corto avellanado pegó
sin piedad al brazo liso del joven trenzado mientras estiraba el brazo que según
el otro había quedado mal en su ejecución.
Durante algún tiempo fue lo único que hacía ruido dentro del gran salón.
“No Maxwell!! “
“Estire bien el brazo!!”
“El arco no está bien hecho!!”
“No doble las rodillas, las piernas deben ir bien estiradas!!”
La voz gruesa del hombre repitió una y otra vez mientras pegaba con una varita a
cada movimiento malo del joven trenzado.
Sin quererlo, el se quedó ahí hasta que por un pensamiento súbito el miró de
reojo su reloj, eran alrededor de las 11:45 de la noche y vió como el hombre de
cabello avellanado terminaba ese día.
“Bien Maxwell, nosotros nos veremos mañana a las 6 de la tarde, llegue puntual”
El hombre de cabello avellanado salió entonces del lugar de pista, el muchacho
de ojos azul cobalto vió como el hombre mas grande salía por otra puerta atrás
de la pista de hielo, y giró nuevamente su vista hacia el joven trenzado que se
había sentado mientras se quitaba los patines de hielo y se ponía unos tenis,
echo su trenza hacia atrás y limpió el sudor que corría por su rostro con una
pequeña toallita morada, guardó sus cosas en una pequeña maletita mientras se
acercó a uno de los loquers que estaban en ese lugar, guardó sus patines y se
dirigió hacia la salida por donde el muchacho de ojos azul cobalto estaba aún de
pie. Con un movimiento rápido él había salido hábilmente del lugar, echó
entonces una mirada atrás y salió a paso rápido, pronto la media noche estaba
cayendo, el guió sus pies hasta la parada donde pasaba el autobús que lo
llevaría cerca de su departamento, del cielo comenzaron a caer pequeñas gotas
que se convirtieron en un gran torrente, el aún pudo ver como las luces de la
pista de hielo se extinguieron. Miró hacia el frente y vio que su autobús venía
en camino, pero antes de subir el volteó nuevamente hacia la entrada de la
pista, de ahí el pudo verlo nuevamente, el muchacho trenzado bonito estaba
saliendo, con pasos lentos, su mirada caída, notablemente mojado por la lluvia
torrencial que atacaba la ciudad ahora, sin embargo el joven trenzado no parecía
percatarse siquiera.
El muchacho de mirada azul cobalto se había detenido mirando al joven trenzado
fijamente sin percatarse de que su autobús estaba ya casi en la parada donde el
estaba, volteó entonces para encontrarse con esa sorpresa y buscó
precipitadamente dinero en la bolsa de su chamarra, hasta que sintió un cuerpo
que se resbalaba débilmente en su hombre, el muchacho de ojos azul cobalto
volteó rápidamente para asir al bulto que estaba cayendo sobre él, cuando el
abrió los ojos rápidamente se dio cuenta que quien estaba medio recargado en él
era el muchacho trenzado bonito de la pista de hielo.
“Yo...yo lo siento” dijo el muchacho trenzado mientras se enderezaba débilmente
“Discúlpeme, con permiso” fue lo último que dijo mientras veía como se alejaba.
El muchacho de ojos cobalto se quedó mirando aquella frágil figura moverse por
la lluvia, cuando notó que su autobús se había pasado.
*Shit, tengo que llegar por la llamada* el pensó para sus adentros y cogió
rápidamente un taxi, debía llegar rápido a su departamento o perdería la llamada
tan importante.
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El teléfono sonó casi al instante mientras él entró rápidamente a contestar la
llamada.
“Si?” preguntó el muchacho de mirada azul cobalto con la bocina del teléfono
sostenida.
“Hola?” dijo la otra voz esperando una respuesta.
“Ah! Chang Wufei, es bueno oírlo de nuevo” El arqueó su cabeza mientras buscaba
un lugar donde sentarse.
“Nada mas ni menos que el mismisimo Heero Yuy no?” dijo la voz entre risitas.
“Exactamente, por poco y me pilla fuera del apartamento Wufei”
“Ah si? Pues donde estaba usted hombre?”
“Uh, salí a ver unos ‘trabajos’ y a comprar algunas cosas para el apartamento”
“Vaya! Preparándose para nuestras llegadas?”
“Mmm...algo así” movió la cabeza a los lados y sostuvo en sus manos una lata de
refresco.
“Bien Yuy, pero debo suponer que usted ya llamó a Barton y a Schbeiker?”
“A Barton no lo localicé, dijeron que estaba en misión, a Schbeiker ya la he
llamado y se encuentra en camino hacia L2”
“Hn? Entonces Barton trabajará o no en esto?”
“Sí, yo le dejé el recado y se enviará rápidamente hacia acá apenas llegue”
“Entonces esta el equipo completo Yuy, esta bien, salgo para allá entonces,
espero verlo, Hasta luego”
“Hasta luego”
Heero colgó el teléfono y cogió de la alacena algo para cenar, si sus cálculos
no eran malos Schbeiker llegaría dentro de 1 hora, para ellos era mejor llegar
por las madrugadas, eso les daba algo de ‘privacidad’, el se apoyó y encendió el
televisor miró los canales de corrido pero nada llamaba su atención, se puso de
pie y se acercó ligeramente a la ventana para recargarse en el marco de la
misma, se quedó mirando el cielo oscuro mientras las luces de la colonia
adornaban la poca vista que había, y un pensamiento invadía para ese momento su
cabeza, el recordó una vez mas al joven trenzado bonito que había visto en la
pista, el recordó como el hombre de cabello avellanado había mallugado su piel
delicada con una varita por los errores cometidos, el recordó como lo vio
saliendo, con la mirada caída y cuando el lo sostuvo en sus brazos...esa
sensación hizo un agujero grande en el estomago de Heero ‘dammit, ¿qué estaba
pensando él, que estaba pasando con él?’ mil preguntas invadieron su cabeza que
tontamente intentaba despejar, una vez mas recordó al muchacho trenzado y
recordó ahora claramente, cuando el joven pidió disculpas por haberse
“tropezado” con él, el vio sus ojos, unos ojos azul violeta, los ojos mas
hermosos que el hubiera visto en su vida, pero esos ojos...estaban vacíos,
llenos de tristeza, de un dolor intenso que embargaba el corazón, él se preguntó
cuantas penas habría dentro del joven trenzado que lo hacían tener esa mirada,
aunque...el sintió que ellos dos tenían un parecido. Heero oyó su reloj rechinar
mientras veía la hora, eran las 2 de la mañana, hora en que debía ir a recoger a
Schbeiker al aeropuerto, salió de su casa, el aeropuerto quedaría a unos 45
minutos de ahí y el apenas tenía tiempo de llegar, se había quedado mucho tiempo
vagando en pensamiento estúpidos fuera de su misión, tomó rápidamente un taxi y
llego al aeropuerto.
Estaba mirando el tablero de horarios cuando oyó el vuelo arribar. El vuelo
venía directamente de la colonia L1 donde Schbeiker radicaba, donde ellos se
habían conocido, el vió a la gente llegar y transitar por el pasillo casi vacío,
era raro que la gente viajara de noche, pero ellos lo preferían sin embargo. El
buscó entre la gente hasta que una que avistó una figura familiar, allí estaba
la persona que él esperaba.
“Bueno sea encontrársela nuevamente Schbeiker”
“Bueno sea encontrárselo también Yuy”
El atisó y miró a la figura de pie frente a él, ella medía alrededor de los 1.55
cm de altura, tenía el pelo negro corto y ojos purpúreos oscuros, piel blanca en
general, si, sin lugar a dudas ella no había cambiado.
“Yuy? Porque me ve tanto?” pregunto ella tras la mirada fija de Heero
“Oh, yo lo siento Schbeiker, solo que no creo que usted no haya cambiado después
de no verla en 3 años” el hacía referencia al tiempo.
“Ah, ya lo noto, pero usted tampoco ha cambiado Yuy” dijo ella ligeramente
sonrojada.
“Bueno, vayamos”
Se pusieron en marcha hacia el departamento, tomaron un taxi y llegaron
rápidamente.
Ella peinó el área del cuarto con sus ojos purpúreos oscuros, el cuarto era
sencillo, había una pequeña sala con tres muebles, una mesita, un televisor, la
cocina era integral y tenía una pequeña estufa, lavadero, y alacena, había 3
puertas mas en él, una que era lógicamente el baño y dos habitaciones. Se
encogió de hombros entonces y miró al muchacho de ojos azul cobalto que abría
uno de los cuartos para poner sus maletas dentro. Ella se apresuró hacia donde
estaba el muchacho de cabello corto y encendió la luz.
“Oh! Yuy! Su casa esta muy bien arreglada”
“Se le agradece Schbeiker”
“Uh? Usted duerme en el cuarto de junto?”
“Así es”
“Hm...podría preguntar yo a quien mas llamó para esta misión?” masculló ella.
“Pensé que ya lo habría deducido mi joven compañera” dijo el mientras abría un
poco la ventana, ella se encogió de hombros y dijo
“Hn, tan solo quiero escuchar a ver si mis suposiciones son correctas”
El muchacho de ojos azul cobalto se volvió a ella y se sentó sobra una de las
camas de la habitación.
“A Barton y a Wufei”
“Mmm, sabe Yuy? Creo que yo preferiría quedarme en el cuarto con usted” dijo
ella mientras sentía que sus mejillas se llenaban ligeramente de color,
rápidamente intentó voltear para dar una razón a su demanda “ Usted sabe, yo
apenas me llevo con Wufei y Trowa...bueno Trowa es Trowa”
“Bueno, si usted prefiere....” el tomó las cosas en sus manos y se dirigió hacia
la otra habitación contigua, encendió la luz del cuarto y igualmente había dos
camas el puso las cosas sobre una de ellas “Allí, usted puede dormir allí” dijo
él.
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La mañana reveló un día nublado y lluvioso, el tintineo constante del timbre
había hecho que Heero abriera los ojos y se pusiera de pie rápidamente para
abrir a la insistente demanda. Caminó descalzo hacia la puerta mientras notaba
que su compañera aún seguía en sueños. Por fin llegó frente a la puerta y la
abrió hábilmente.
“Bueno encontrárselo Yuy” la voz familiar hizo a Heero abrir los ojos y mirar
bien a las dos figuras que estaban frente a él.
“Wufei, Barton, es bueno encontrárselos también”
El invitó a los dos jóvenes a pasar y a tomar asiento en la sala, mientras iba a
su habitación y se ponía un batón de manga, salió entonces a encontrase con los
dos jóvenes mientras la chica seguía durmiendo.
“Llegamos en mal momento Yuy? Creí que usted madrugaba” la voz ligeramente
burlona de Wufei alardeó en sus oídos
“Hn? Y yo creí que usted no despertaba tan temprano Wufei” le contestó Heero a
la defensiva
“Ya ve, las cosas a veces son diferentes a lo que dicen” dijo encogiéndose de
hombros
El muchacho que había hablado era de cabello sostenido fuertemente por una
pequeña coleta atrás, su cabello oscuro igual que sus ojos y su piel media
blanca, medía alrededor de los 1.65 y era delgado en constitución, Junto a él el
otro joven que había permanecido callado, con el cabello castaño echado hacia
delante cubriendo casi la mitad de su cara, dejando notar uno de sus ojos
verdiazules, de piel apiñonada y de constitución delgada, midiendo
aproximadamente el 1.70 o alrededor de.
“Ha llegado Schbeiker?” por fin el muchacho de ojos verdiazules había hablado
“Sí, ha llegado en la madrugada, ella está dormida ahora”
“Hn, esa pequeña arpía hija de Dios” dijo en tono ligeramente burlón Wufei
“Que lo escuche Wufei, y verá que no estará muy contenta” dio una contestación
Yuy.
“Hum, eso en realidad me tiene sin cuidado Yuy”
“Los días sean buenos” dijo una voz femenina saliendo del cuarto de Heero.
La muchacha de cabello corto oscuro había salido del cuarto para encontrarse con
los otros dos jóvenes que ya había llegado.
“Los días sean buenos para usted tambien Schbeiker” le dijo el muchacho de ojos
verdiazules mientras se ponía de pie para saludar a su compañera.
“Los días sean buenos Schbeiker” le saludó también Wufei.
“Wufei, Barton, es un gusto encontrárselos de nuevo” saludó ella mientras tomaba
asiento junto a Heero.
“Bueno pero yo me pregunto algo ¿desde cuanto tanta formalidad entre nosotros
eh? O que, sera acaso que yo he perdido el hilo en esto?” Wufei habló intentando
explicarse porque tanto embrollo.
“En realidad no lo sé, Heero empezó hablándome así y yo le seguí la corriente
simplemente” dijo la muchacha encogiéndose de hombros
“Que se deba esperar?” preguntó Wufei
“De acuerdo, fue mucha formalidad, tienen razón” suspiró Heero.
“Bueno hombre, nosotros apenas estamos intentando saber a que se debe su
llamado” interrogó Wufei.
Heero se acomodó en el sillón, miró unos instantes a sus compañeros aún con
miradas interrogadoras y por fin habló después de haber analizado un poco la
situación a como decírsela a sus compañeros.
“Bien” se echo un poco hacia delante y cruzo sus manos “La misión, es encontrar
a alguien conocido como ‘Shinigami’ y matarlo, este singular personaje ha matado
a diestra y siniestra a varios políticos importantes, gobernantes e influyentes,
15 para ser exacto, se posee casi ninguna información acerca de él, y como hasta
ahora las autoridades y organizaciones mas fuertes no han logrado capturarlo
entonces han trasladado la petición hacia mi” explicó mientras notaba las
miradas confundidas de sus compañeros.
“Bueno Heero, ciertamente, es la primera vez que te encargan una misión asi,
generalmente tu estas en misiones mas grandes, como sabotaje, destruir alguna
organización de orden completo pero...ir contra solo una persona...en verdad ese
tal Shinigami debe ser alguien de cuidado ah?” decía Wufei pensando un poco en
el asunto.
“La información...¿qué información es la que está disponible?” interrogó
Schbeiker
“Nada demasiado importante pienso yo, datos al aire y de cómo mata a las
personas, no hay datos de conexiones entre los políticos, ni de enemigos
conocidos, parece que han agotado casi completamente las situaciones” explicó
Heero.
“Hn? Y aún así no han logrado nada?” preguntó por fin el joven de ojos
verdiazules.
“Nada” fue la única palabra que salió de la boca de Heero.
“Muy bien, ahora entiendo porque tiene usted la misión” gesticuló Schbeiker.
Todos se quedaron en un silencio tensionante ordenando sus ideas sobre como
deberían actuar, como empezar y en que concentrarse más, ninguno decía palabra
acerca de sus pensamientos, Schbeiker estaba con las manos recogidas hacia su
barbilla, Barton con la cabeza apoyada en el respaldo del sillón, Wufei miraba
el piso, aunque no le miraba, simplemente fijó su vista ahí, y Yuy miraba hacia
la nada.
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La mañana había sido breve y pronto las 3 de la tarde se acercaban, Schbeiker y
Wufei habían salido por algo de comer, mientras Wufei se había sentado a
trabajar unas cosas en las computadoras. El tenía al mejor equipo que el hubiera
conocido en todos sus años de experiencia.
Chang Wufei: aparte de ser un experto artista marcial en el clan del dragón era
un experto en cambios de identidades, identificaciones falsas, documentos, todo,
el podía hacer de todo, sin que nadie pudiera sospechar siquiera acerca de los
trucos, mil veces Wufei había hecho esos trabajos y en verdad el podía cambiar
totalmente a una persona de lo que era, además era muy bueno en cuanto a
tecnología se refería y sin mas, también era el mejor hablando de armas y
bombas.
Hilde Schbeiker: una maestra en lo que se refería a la información, hasta el mas
mínimo detalle era captado por su mente rapaz, podía hallar conecciones entre
las personas u organizaciones hasta en el más mínimo detalle, y encontrar la
información mas distante acerca de tal o cual asunto.
Trowa Barton: un escéptico sin duda, era un maestro en estrategia y tecnología,
podía determinar numero de armas, lugares por donde acceder, todo lo que se
pudiera, teñir una estrategia buena para enfrentar tal o cual cosa, podía crear
las mas altas herramientas en tecnología que se pudieran ver si tenía los
materiales puestos.
Estos eran sus compañeros, totalmente experimentados en los azares de la vida,
no había nadie mejor que ellos que se pudiera conocer, y todos pertenecientes al
anonimato, conectados entre si por alguna misión y hacía años que no se veían, 3
de no ver a Schbeiker, 4 de no ver a Barton y 5 de no ver a Wufei, sin embargo
esa amistad que tenían los había mantenido constantes, se apoyaban unos a otros
en las misiones cuando se requería, a larga distancia muchas veces.
“La comida ha llegado!” la voz femenina de su apartamento lo sacó de sus
pensamientos, y el olor a pizza recién hecha mucho más, realmente estaba algo
hambriento.
“La pizza, una de las cosas más ricas que hay en el mundo” la voz juguetona de
Wufei mientras el partí las rebanadas ligeramente.
“Ya Chang, a usted realmente le gusta ne?” pregunto el muchacho de ojos verdes.
“Mi buen amigo Trowa, no me va a negar usted esta gran verdad”
“En realidad, no”
Heero se acercó a sus amigos dispuestos a comer sobre la barra de la cocina,
comieron sin decir mucho, algunas trivialidades de la vida, ya que pronto
comenzarían todos con el trabajo de la misión, así que había que estar bien
dispuestos y satisfechos para poder comenzar.
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