CANDIDATAS A REINA

AUTORA: BERUSAIYU

 

CAPITULO 9: REALIDAD O SUEÑO

 

                        Cerca de un bosque se levantaba el campamento. Las tiendas eran iguales a unas casas, sólo se diferenciaban de éstas por su color verde militar. El majestuoso colorido de las hojas de los árboles matizaban el ambiente con un aire de frescura primaveral. Los animales también habían encontrado su lugar en los alrededores de esos soldados de la paz, sintiendo la protección de ellos. Las esporas de las flores coloridas viajaban junto al viento sin resistencia, sólo se dejaban llevar por la brisa en olas tranquilas de mezcla entre alegría y melancolía, las cuales, danzaban en fina niebla transparente a las cercanías del lago.

               Los rayos del sol filtrados en ráfagas de luz, luchaban por traspasar las sombras, y ser testigos, una vez más, de aquel ser fascinante acostumbrado al baño de su cuerpo desnudo. Cuerpo que se deslizaba en el agua como el capullo caído de los árboles en flor, para seguir el llamado del ondular acuático: Su largo cabello acariciaba la superficie, como las ramas del sauce en la orilla de los ríos;  su fresca piel brillaba con pequeños destellos de luz reflejados por el espejo del agua; sus brazos, en compás armonioso,  seguían el ritmo de su sensual instinto. Esa sensualidad, que poseía sin darse cuenta de ello, por la que era admirado y amado, con la que siempre lograba su cometido, aunque él pensara lo contrario para permanecer ignorante de su poder. Sin embargo, unos ojos cerca de ahí sabían, exactamente, cual era ese don, ya que lo vivía día a día, dándole la más dulce de las felicidades. Lo miró salir del agua como una ninfa salida de un lago mágico. 

            Los finos contornos de su figura caminaban como en un ensueño hasta él. Los ojos tintineantes de Wufei se deleitaban con la presencia de ese cuerpo desnudo, brillaban con luces en cada una de sus pupilas por aquel luminoso ser. El fugaz viento rozó los cabellos de ambos, tocando sus respectivos rostros, uno con la sonrisa de un dios, y el otro con el estado de contemplación expresado en su faz. Este último, no sabía si respiraba cuando Duo deslizó sus brazos húmedos- como toda su desnudez- alrededor de su cuello para darle ese profundo beso latente de deseo. Cayeron sobre el humus verde llevados por  la pasión.

            El cántico de los pajarillos llegaba hasta los dos cuerpos, que descansaban abrazados de los estragos del amor. Duo tenía su cabeza recostada en el pecho de su amante y se dejaba acariciar por las manos de su querido con los ojos cerrados, rodeados de la brisa cálida del bosque.

            - Te amo- dijo en un murmullo.

            El rostro de Wufei mostró una mezcla profunda entre sorpresa y felicidad.

            - Es la primera vez que me lo dices Duo- su amante se acurruca más cerca de su cuerpo.

            La brisa vuelve a acariciar el rostro sonriente de Duo.

            - Lo digo porque es cierto. Yo te amo Wufei. Me haces muy feliz- su sonrisa ahora tiene un aire de paz.

            - Yo también te amo Duo. Eres tan hermoso, no sólo del exterior, sino de tu alma, es así, porque esa belleza emerge de ti y contagia tu alrededor. Eso es el amor- tomó el rostro de su pareja y guió esa mirada a sus ojos- Eres el amor hecho persona. Y eres mío.

            - Sí, mi amor, lo soy- volvió a acurrucarse como un minino.

            - No puedo creerlo, todavía me parece un sueño. Yo enamorado de un hombre- sonrió mientras Duo lo seguía con expresión seria- ¿Qué diría...?- dijo pensando en voz alta.          

            - ¿Nataku?- adivinó Duo, mientras sostenía la sortija colgada del cuello de su amante por una cadena- seguramente ella estaría de acuerdo si eso te hace feliz, porque... ¿eres feliz, no es cierto?- un ligero temor asomó a sus ojos.

            Asintió con un movimiento de cabeza y con una sonrisa adornando su rostro. Sus ojos negros todavía estaban cerrados cuando Duo plantó un delicado beso en sus labios.

Permanecieron así un rato más, hasta que escucharon la voz de Hilde traída por el viento. Se sorprendieron porque ella nunca se aventuraba a buscarlos. Estaban a punto de preocuparse por algún hecho peligroso, pero recordaron de improviso que era el día acordado para la celebración, seguramente, Sally mandó a Hilde a buscarlos. Los invitados debían haber llegado.

            Recogieron sus ropas: las chaquetas verdes, las camisas, pantalones del mismo color, y salieron de su escondite secreto lo más rápido posible.

Duo y Wufei vivían en la Tierra, se unieron a los Preventers, aquel grupo que se dedicaba a salvaguardar la paz. De vez en cuando los visitaban Quatre, quien estaba con los negocios de su familia, y  Trowa. Las dos parejas celebrarían el aniversario de los pilotos 02 y 05. Hacía, exactamente, un año desde el inicio de esa relación, la cual iba “viento en popa”.

            En una de las “casas” del campamento, Sally llevaba una maravillosa torta de crema con una velita en el centro. Los chicos y Hilde aplaudieron entusiasmados cuando Duo sopló la velita acompañado por un avergonzado Wufei, quien no veía la necesidad de “gastar su aliento” con tal diminuta vela.

            La celebración les recordó la de Trowa y Quatre la semana anterior. Una gran fiesta con todo lo posible y aún más.

            - ¡Claro que esta fiesta  no es tan pomposa como la de ustedes!, ¿eh?- decía Duo- ¡así que no esperen muchas cosas! ¡Wufei, viste! Te dije que debíamos robarnos alguna que otra cosita, ¡esos canapés estaban exquisitos! Pero no creo que hubiéramos podido comerlos ahora, ¿o sí?- con la mano en la barbilla adoptó la pose cómica de pensar.

            - Duuuuuuoo- dijo Quatre- si querías canapés por qué no me dijiste. Hubiera traído a Maurice para que te preparara un gran banquete.

- ¡Olvídalo, amigo! ¡Sólo era una broma!, ¡qué!, ¿no se ríen? ¡Pero que pésimo sentido del humor tienen ustedes! ¡Ni hablar!- todos sonrieron.

            - ¿Maurice? ¿El chef? ¡Ah! Ese era el chico con hermosos ojos pardos que arreglaba los bocadillos cada vez que Duo los desarmaba- dijo Wufei con su acostumbraba seriedad.

            - ¡Sí, ese mismo!- saltó Trowa- Se paseaba con su trajecito blanco por todo el salón ofreciendo unas ricas bolitas de Kibbe- mira hacia arriba con ensoñación.

            - ¡Un momento! ¡Cómo que hermosos ojos pardos! ¡Explícame eso Wufei!- dijo Duo con los brazos cruzados.

            - Ahora que me acuerdo, ese chico te ofrecía muchas bolitas- Quatre mira a su pareja con duda. 

            - JAJAJAJAJA- interrumpió Sally- ¡pero que chicos más celosos!

            - jajajajaja, síííííííí- reía Hilde.  

- ¡Yo no soy celoso!- afirmó Duo.

            - ¡Ni yo tampoco!- apoyó Quatre.

            - Sí, ¡cómo no!- dijeron Trowa y Wufei al mismo tiempo.

            Siguieron la fiesta con mucho entusiasmo comiendo la deliciosa torta de Sally, quien dijo que la había hecho, pero en realidad la compró. Total, los chicos no vieron la diferencia. Ni siquiera Duo lo sospechó, sabiendo lo poco artista que era para la cocina. Cuando fue la hora del helado un ruido los puso en alerta.

            De un helicóptero bajaron dos figuras conocidas para ellos, pero que no veían hace mucho tiempo. Una de ellas venía sentada en una silla de ruedas, era Relena, quien ahora estaba inválida sin sensibilidad desde la cintura hacia abajo. Dorothy le empujaba la silla para discapacitados. El helicóptero después de dejar su carga levantó el vuelo entre una ráfaga de hojas y polvo.

            - Hola chicos, me alegra mucho verlos de nuevo- dijo la inválida.

            - Relena...- murmuró Quatre.

- ¡Relena! ¡Pensamos que nunca despertarías!- Duo la miró con sorpresa- ¡te felicito!

            - ¡Gracias, Duo!- dijo con una sonrisa- vine porque tengo algo que decirles. Algo que hace mucho tiempo debía hacerlo, pero no tuve el valor suficiente.

            Todos se miraron con asombro. Sin embargo, Dorothy no dejó espacio para las explicaciones adelantadas.

            - Por favor, entremos. Relena viajó mucho para llegar con ustedes. Si son tan amables.

            Los chicos entraron como hipnotizados por tanto misterio. Sally los acompañó, no le gustaba para nada esa visita, aunque fuera sincera.

            El helicóptero aterrizó un poco más lejos del campamento. Este esperaría a sus ocupantes en ese lugar, hasta que ellas terminaran. Sería una visita corta y así lo fue, aunque no tanto como lo esperado, ya que Relena contó además que se quedaría inválida para toda la vida, pero que decía no estar triste porque tenía a alguien a su lado. Ese alguien era Dorothy.

            - Dime Relena ¿Pudieron encontrar a la persona que te hizo eso?- preguntó Quatre al finalizar la declaración de la inválida.

            - No, pero eso ya no importa. Sólo vine a cumplir la promesa que le hice a Heero y que no había podido decir antes, porque estaba en coma profundo. Sólo hace unos días salí del hospital- terminó Relena con voz cansada.

            Relena se fue de la misma forma que llegó: fugazmente, de esta manera, el tiempo no dejó asimilar sus palabras. La fiesta terminó cuando Trowa y Quatre anunciaron su despedida. Wufei y Duo se quedaron en compañía de Sally para ayudarla a limpiar.

            - ¿Relena no preguntó por Heero? ¿Lo notaste Wufei? ¡Qué extraño! Debe haber pensado que él estaba aquí celebrando con nosotros y por eso vino.

            - No lo creo. Ella vino a decirnos esa tontería que a nadie ya le interesa- dijo Wufei sin importancia.

            - Tienes razón, además, si quisiera saber de él nos hubiera preguntado, aunque nunca lo vemos, ni sabemos lo que está haciendo.

            - ¿No sabes dónde está? Pensé que lo habías invitado a la fiesta- el piloto 05 miró a su amor.

            - Sí, lo invité. También Quatre lo invitó a su fiesta, pero sabes como es, ¡antisocial hasta la muerte! No tengo ni idea de lo que estará haciendo, yo sólo le envié un mensaje a su Gundam, supongo que lo habrá visto. Quizás Quatre sepa donde esté- Duo se rascaba la cabeza- Hace 1 año que no lo vemos ¡Qué estará haciendo!

            - No tengo idea Duo, seguro nada bueno...

            - ¡Wufei!...¿Por qué dices eso?, jajajajaja, tienes razón, lo más seguro es que esté dándoles dolores de cabeza a alguien por ahí. 

            - ¡Duo! ¡No se habla mal de un compañero!- reprendió Hilde, quien venía entrando y escuchó la conversación a medias.

            - ¿Yooooo? ¡Pero si Wufei empezó todo!- se defendió.

            - No me vengas con esa Duo Maxwell, yo te conozco ¡Toma!- le pasa un plato golpeándole el estómago con éste.

            - ¡Auch!

            - Lleva eso a lavar será mejor.

            - Pero, pero...- Duo fue empujado fuera de la tienda y dejó a un sonriente Wufei.

            El sonido nocturno del bosque llegaba hasta sus oídos concientes. Descansando sobre el pecho de su amante, Duo no podía dejar de pensar en lo que dijo Relena. Durmió, y por primera vez en todo el año soñó con Heero. Lo vio como antes: triste y solitario.

            Wufei pasó los próximos días al lado de su Gundam Shen Long. Permanecía mirándolo fijamente, en silencio, parado frente a él con las manos a los costados sin mover un músculo, salvo en aquellas ocasiones que llevaba una de sus manos a la sortija colgada con la cadena de plata:

            - Nataku...

             Vacilaba unos instantes y luego volvía a su posición estática.          

            Era costumbre de Duo visitar a Trowa y Quatre cuando estaban en la Tierra, esas veces en que descansaban de los negocios. Wufei no era dado a las visitas, así que generalmente iba solo. Así llegó con su acostumbrado buen humor a la mansión Raberba Winner.

            - Esa visita de Relena, sí que fue rara- dijo Duo.

            - Sí, mucho- Quatre dejó su tacita de té sobre la mesa.

            - ¿Por qué habrá confesado algo tan sin importancia?- continuó Duo con el pensamiento en otro lugar- Creo...

            - ¿Confesado?- Trowa dejó de leer el periódico para mirarlos con atención.         

- ¡Confesado!- saltó el rubio como recordando algo.

            - ¿Qué...? ¡Qué pasa, Quatre!- dijo Duo mirando del 03 al 04, y del 04 al 03 en movimientos rápidos de cabeza con gotitas de sudor chispeantes. 

            La pareja se quedó mirando entre ellos como conversando con la vista, decidiendo hablar algo, sobre el cual no entendían el significado.

            Duo no comprendía el porqué de tanto misterio. Necesitaba más, que sólo las palabras de sus amigos explicándole lo de ese día, el último día en que vieron a Heero. Ese día en el que él y Wufei se convirtieron en algo más que amigos. La promesa de Relena debía ser importante para Heero, sino para qué ella se molestó tanto en venir a confesarse después de un año. También, Heero había reaccionado muy extraño cuando supo que ella no había “confesado”. Esto según lo dicho por Trowa y Quatre.

            - ¿Extraño? ¿Cómo? Si Heero es extraño por sí solo- a Duo se le desvaneció la sonrisa y achicó los ojos- definitivamente, ustedes son unos amargados ¡Nunca entienden mis bromas!- abrió los brazos y luego los cruzó.

            - Jeje- rió Quatre con la boca torcida, los ojos cerrados, y unas gotitas de sudor en su frente.

            - Heero, más que extraño, estaba nervioso y asustado- dijo Trowa sin inmutarse.

            - ¡QUEEEEEE! ¿HEERO NERVIOSO Y ASUSTADO?- Duo se quedó un momento serio y luego estalló- JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA... ¡PERO QUE BUEN CHISTE! JAJAJAJAJAJA- continuó riéndose con una mano sosteniendo su frente. Luego juntó sus manos en el estómago, para después subirlas a su cabeza, y así, sus manos continuaban cambiando de posición constantemente, mientras seguía riendo con todo el ancho de su boca- JAJAJAJAJAJA...

            Quatre miraba al hilarante con la misma expresión de hace un rato: con la boca torcida, los ojos cerrados y unas gotitas de sudor en su frente, mientras Trowa lo observaba con expresión similar, pero sin sonrisa, los ojos achicados y una gota de sudor resbalando al lado de su cara.

             Finalmente, después de 15 minutos de risa descontrolada por parte de Duo, logró calmarse al quedar exhausto de tanta diversión. Las lágrimas asomaban a sus ojos y Quatre le daba un vaso de agua para que recuperara el aliento.

            - ¡Hey, Trowa... deberías ser payaso de circo! Jajajaja...- continuó Duo, hasta volver a quedarse sin aire.

            - Ya Duo, cálmate o te morirás de la risa- le dijo un paciente Quatre.

            La visita de Duo se prolongó sólo un rato más. Debía llegar a tiempo para la cena. Se despidió de sus amigos y volvió al hogar. Sin embargo, mientras viajaba en su nave, decidió cambiar de Rumbo.

            Vería a Heero esa misma tarde.

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