CANDIDATAS A REINA

AUTORA: BERUSAIYU

 

 

CAPITULO 6: UNA MISIÓN EQUIVOCADA

 

         Pensaba sobre lo sucedido en el comedor, y ya era hora de salir de ciertas dudas. Sabía de todas las votaciones de ellos, pero le faltaba una: La de Relena “¿Por quién habrá votado ella?”- era la pregunta en la mente de Heero. Debía saber.  

         Encontró a la Reina Relena, como por casualidad, en su camino. Salió del comedor con la mirada perdida en el horizonte y no se dio cuenta  de la presencia de Relena. Si ella no hubiera hablado, pasaba de largo sin darse cuenta.

         - Hola Heero, ¿encontraste alguna pista sobre la misión?- Relena lo mira con ojos bailarines y las manos tomadas detrás de su espalda- ¿puedo ayudarte?- se le acerca muy significativamente.

         - ... Relena, sí, hay algo que debo preguntarte- la miró sin expresión.

         - ¿Sí?

         - ¿Por quién votaste tú en las elecciones de Candidata a Reina?... Me refiero a la primera ronda.

         - ¿Por qué quieres saberlo?- le dedicó una sonrisa inocente.

         - Entiendo, no quieres decírmelo- Heero hace el ademán de retirarse, pero Relena lo toma de la mano.

         - No, no es eso, es queeeeee...

         - Votaste por ti misma, ¿verdad?- concluyó con la misma voz neutra.

         Relena abrió los ojos de par en par, su sorpresa fue delatora y reaccionó soltando la mano de Heero.

         - ¡Por qué dices eso! Sabes que estaba prohibido votar por uno misma- mostró una apariencia ofendida.

         - Tú recibiste 3 votos, el de Duo, el de Quatre y otro, que todos suponen mío, pero yo no he votado por ti- Relena seguía con calma las palabras- Fue otra persona o tú misma. Por el número de integrantes de los clubes de admiradores, es muy probable que hayas sido tú misma quien se dio el voto. Si no quieres decírmelo está bien. El voto era secreto y a mí no debe interesarme.

         - Pero te interesa, ¿no es cierto? Sino no me preguntarías- dijo ella con ojos inquisitivos.

         - Sólo era curiosidad, pero no me afectará en nada con lo que pienso hacer.

         - ¿Y qué piensas hacer?- preguntó asustada.

         - Les diré a los otros, que yo voté por Duo y no por ti- concluyó de forma natural- no quiero que piensen lo contrario.

         Heero dejó a una estupefacta Relena mientras comenzaba su camino, pero ésta, reaccionando en un instante, lo detuvo con un grito.

         - ¡Heero, espera!- corrió unos cuantos pasos y lo alcanzó- Heero...- le lanzó una mirada suplicante- No les digas, por favor- silencio- Heero por favor, si les dices, yo quedaré mal. Seré una mentirosa- dijo en voz baja.

         Los estudiantes pasaban por el pasillo sin cesar en dirección a las aulas. El comedor empezó a quedar vacío. Ya nadie circulaba en dirección a éste, ni siquiera le daban la vista, con excepción de Relena.

- Lo siento Relena, pero ese no es mi problema...

         - Heero, por lo menos escucha lo que tengo que decirte. Vamos al comedor, ahí estaremos mejor sin tantas personas. Ahí te lo diré- hizo un movimiento de cabeza esperando su aceptación.  

         El comedor ya estaba casi vacío cuando entraron. Quedaban algunos estudiantes conversando o leyendo. Se sentaron en unas mesas bien apartadas y ahí Relena comenzó su venganza.

         Heero lamentaría haberla escuchado. Cómo hubiera deseado el tener, en esos momentos, sus sentimientos bien claros. El sufrimiento que experimentó más tarde le dijo, le respondió, lo estúpido que fue. Ese sufrimiento que sintió después, cuando venía por la carretera montado en la motocicleta a toda velocidad, mientras sus lágrimas se confundían con la lluvia nocturna al mismo tiempo que se preguntaba “por qué” “por qué”,  y cuya respuesta era dada para su propio odio, a su propia persona.  

         Pero él no sabía lo que pasaría  y escuchó. Siguió en el comedor, y le dio a Relena la oportunidad de decir su mentira a los otros.

         Mientras tanto sucedía esto, Wufei en otro lado del Instituto, en el lado norte, buscaba afanosamente pistas para terminar de una vez por todas con  la misión. Ya no soportaba la presión de Duo ejercida sobre él. Éste lo hacía dudar hasta de él mismo, no sabía lo que le pasaba cuando su compañero se le acercaba tan afanosamente.

         Tampoco sabía donde empezar a buscar en ese salón. Computadoras por todas partes habían, y era difícil saber desde cuál mandaron la señal. Si Heero no la había encontrado, menos él, porque las pistas ya estaban frías. Estaba revisando el servidor principal de las conexiones en red, cuando escuchó un ruido que se acercaba. Pensó en Duo y corrió a esconderse debajo de uno de los escritorios del alumnado. Vio venir una silueta hasta él y rogó con todo su corazón que no fuera quien estaba pensando, pero no escuchó las conocidas pisadas de su insistente amigo, sino otras muy diferentes, más livianas. Pensó entonces en una mujer.

         Encendieron una de las computadoras y el sonido del teclado siendo golpeado rápidamente lo hizo sospechar. Cuando escuchó la voz alterada por la comunicación ya no tuvo ninguna duda.

-Estamos listos para proceder- era la voz metálica de un hombre- B-J está en su posición y alcanzará su meta a las 1.500 horas. Contáctanos a esa hora, ¡buena suerte!

Un sonido fugaz rebeló el término de la comunicación. Luego el ruido de un paso. Wufei saltó de su escondite y tomó de sorpresa a la espía, pero ésta estaba de espalda porque iba de salida.

- ¡No te muevas!¡Tengo un arma y pienso usarla!- era mentira, pero debía hacerlo.    

         La chica llevaba el mismo uniforme de él, con su pelo rubio recogido en una rosca. Comenzó a acercarse, pero no alcanzó a dar dos pasos, cuando la chica se largó a la carrera sin hacer caso del grito de advertencia del piloto Gundam. Wufei salió persiguiéndola como alma que lleva el diablo, provocando la atención del alumnado por los pasillos de todo el Instituto.

         Los cuadernos volaban en los constantes tropezones con las otras estudiantes. La perseguida corrió hacia el gimnasio, cruzándolo de una vez, hasta llegar a los vestidores donde Wufei también entró.

         Wufei no se dio cuenta en donde estaba, pero no se demoró mucho en darse por aludido cuando vio esos cuerpos semidesnudos desfilar ante él. Después de la repentina turbación, se fijó en la espía que iba hacia las regaderas. Corrió hacia ella, olvidando los cuerpos desnudos, centrándose en su cacería. Las chicas sólo se miraban con signos de interrogación- después de dar alguna exclamación de protesta- cuando él pasó casi sobre ellas, sin dar ninguna disculpa.

         - ¡Qué extraño! Creía que Nataku no podía hacer gimnasia- decía una de las chicas.

         - Sí, parece que seguía a esa chica por eso entró a los camarines.

         - Eso parece...- miró hacia el techo, luego siguió alzando el dedo índice- a propósito, Helen, Quatre y esa tropa de tontas que siempre las acompañan, están excusadas de hacer deportes.

         - ¡Es verdad! ¿Qué extraño, no?- las chicas se quedaron pensativas mientras el agua escurría sobre sus cuerpos.

         Nataku corría a más no poder, tratando de darle alcance a la chica. Ésta ya se veía un poco agotada, pero no se daba por vencida. En eso apareció Duo al frente, como de costumbre: salido de la nada.

         Sin titubear un segundo, se lanzó sobre la chica y la redujo en el acto. Subido arriba de ella le sujetaba el brazo a la espalda.

         - Calma preciosa, puedes quedarte sin brazo si sigues moviéndote- con esas palabras la chica se rindió por fin.

         - ¡Bien hecho,  Duo!- exclamó Wufei muy alegre, entre bocanadas de aire.

         - ¿Cómo me dijiste?

         Wufei abrió los ojos de par en par, mientras seguía tratando de normalizar su respiración. Lo había nombrado, sin querer, por su nombre, no por el apellido como era su costumbre.

         - No, nada...- contestó nervioso. Luego dijo muy rápido- hay que interrogarla. Llevémosla a un lugar seguro- tomó a la chica del suelo y la arrastró por el camino.

         - ¡Hey, espérame!- gritó Duo, al mismo tiempo que lo seguía.

         Llevaron a la espía a la habitación de Wufei. Éste mandó a Duo a buscar a los otros, pero el chico no quería dejarlo solo.

         - Puede ser peligroso Wufei, ¡yo me quedo!- dijo cruzando los brazos.

         - ¡Pero si sólo es una mujer! ¡Yo sé cuidarme solo! ¡No necesito a nadie!- decía ya desesperado, por alguna razón desconocida para él, no quería a Duo cerca.

         - ¿Ah, síííí? A veces las mujeres son más peligrosas- y continuó con la misma pose firme.

         “Pero, ¿de qué está hablando este sujeto?”- trataba de asimilar su confusa mente.

         En eso llegó Heero. Les preguntó si ya habían interrogado a la espía. Wufei y Duo se quedaron mirando, y recién cayeron en la cuenta de que ni siquiera le habían visto el rostro.

         - Veamos quién es- tomó a la chica y le levantó el rostro.

         Llevaba unos lentes ópticos ahumados. Heero se los quitó y la miró con sorpresa. Duo exclamó el nombre:

         - ¡Dorothy!

         Comenzaron a interrogarla, pero la chica se mostraba reacia a las preguntas e incluso burlona.

         - ¡Los felicito chicos, pensé que jamás me atraparían!- les dedicó una de sus sonrisas pedantes.

         - No hay de qué señorita, estamos para servirle- respondió un travieso Duo.

         - ¡Oh! La Reina ha hablado...

         A Duo se le desvaneció la sonrisa y le dieron unas ganas tremendas de estrangular a la odiosa, con sus propias manos: “Grrrrrrrrrrrrrrr”.

         - ¡Ya habla de una vez! ¡Qué estabas haciendo aquí!- dijo abalanzándose sobre ella. Heero alcanzó a atajarlo, mientras el otro alzaba las manos para alcanzarla- ¡déjame Heero!, ¡yo mismo la haré cantar como una soprano!

         Wufei miraba la escena y un sentimiento extraño lo embargó al ver como Heero retenía al muchacho con sus brazos.

         - No sacarás nada con tus estupideces- las palabras de Heero fueron fulminantes para Duo, aunque después de un segundo recobró su postura.

         - ¡Baaaaaaaaaah!, ¡cómo quieran!- dijo sentándose en una silla con fastidio, luego cruzó los brazos y permaneció con su carita haciendo pucheros.

         Wufei y Duo se olvidaron por un momento de la espía, al ver a su compañero en esa pose tan adorable. Ese comportamiento de los pilotos, no pasó inadvertido para Dorothy, quien vio una oportunidad para dar rienda suelta a su persona.

         -  ¡Ah!, ¡conque La Reina de Belleza es irresistible!- dijo con un tono burlesco al máximo.

         Antes de darse cuenta, Wufei la tenía de la solapa del vestido y le zamarreaba con fuerza, mientras la miraba con fuegos en los ojos. Duo y Heero quedaron estáticos al ver tan inesperada reacción.

         - ¡BASTA MALDITA PERRA! ¡AHORA MISMO ME DIRAS QUÉ SIGNIFICO ESA COMUNICACIÓN EN LA SALA! ¡QUÉ SUCEDERÁ A LAS 15:00 HORAS  DE HOY!- con la fuerza del zamarreo, le tiró la silla y la dejó sentada en el aire- ¡VAMOS, RESPONDE, SI NO QUIERES QUE TE ROMPA TODOS LOS HUESOS DE TU ASQUEROSO CUERPO!- gritó a ese rostro todo contorsionado por el pánico.

         - Yo, yo...- comenzó a balbucear Dorothy entre sollozos.

         - ¡DILO!- gritó una vez más, pero esta vez le lanzó su vista de fuego casi como un demonio.

         - ¡Está... está bien!, ¡lo diré! ¡LO DIRÉ!- las lágrimas comenzaron a caer por su blanco rostro.

         Wufei la soltó con fuerza. Dorothy se azotó contra el piso de un golpe. Entre llantos comenzó a confesarlo todo.

         - ...el B-J es un satélite de comunicaciones...- hacia pauta entre sollozos. Wufei perdió la paciencia y le mandó una patada en el trasero mientras la otra estaba en el piso.  

         - ¡Te dije que lo dijeras todo!, ¡habla ya!

         - ¡AAAAAAAAAYYYYYYYYYYY! ¡BUAAAAAAAAAA!- las lágrimas seguían cayendo.

         - ¡CÁLLATE! ¡CON ESTO SE TE QUITARAN LAS GANAS DE LLORAR!- tomó posición para lanzar la segunda patada, pero fue detenido por las súplicas de Dorothy.

         - ¡NO POR FAVOR, TE LO SUPLICO, LO DIRE TODO! ¡NO ES NECESARIO!- ocultaba su rostro entre sus manos.

         Lo dijo todo. A las 15:00 hrs. debía contactarse con la base en la Nueva Balge y mandarían las comunicaciones al satélite B-J. Este satélite era el encargado de mandar una onda subespacial muy potente, que alcanzaba a todas las colonias espaciales, incluida la Tierra.

         Los pilotos Gundam escuchaban con atención las palabras de la espía, sólo Duo parecía estar ensimismado. La voz de Dorothy llegaba a lo lejos a los oídos de Duo. No podía concentrarse en lo que ella decía, más bien, estaba sorprendido todavía por la actitud de Wufei. Esa reacción hacia la chica era exagerada, ni siquiera Heero se atrevió a intervenir, éste se quedó estático igual que él. Quizás Heero también planeaba interrogarla de la misma manera y por eso no hizo nada. Tal vez, Wufei estaba haciendo un excelente trabajo y por eso no lo interrumpió, porque la verdad era esa: Él hizo una estupenda interrogación.

         Tenían el lugar, la hora, las intenciones y ocurriría ese mismo día en unas 5 horas. Eran las 9:56 de la mañana, sólo quedaban menos de 5 horas para llegar al punto Alfa X Centauro 8659. Usarían de señuelo a Dorothy, mientras viajaban a ese lugar a detener el satélite, sólo había que decidir quién iría al sector.

         - Yo iré- dijo con determinación el piloto de Nataku.

          - Creo que lo mejor es que te quedes, para hacer hablar a Dorothy frente a Nueva Balge- habló Heero, la voz de la razón- es lo mejor, además, ustedes tienen que ir a Nueva Balge a detener a los conspiradores.

         Wufei dejó que su silencio hablara. No le gustaba para nada la idea, pero si alguien haría hablar a esa odiosa, sería él. También, tendría acción al ir a detener a los de la base.

         - Entonces qué esperas para irte- le lanzó Wufei- no hay mucho tiempo.

         El piloto del 01 salió en silencio, determinado a llevar a cabo la misión. Abandonó el cuarto, dejando a Duo amarrando a Dorothy a una silla. Algo en su interior se agitó y le hizo detenerse, pero decidió no darle importancia y continuó con su deber. Sin embargo, ese sentimiento todavía estaba presente, incluso, cuando subió al transbordador con su Gundam y ya partía hacia el espacio en traje de batalla. Entonces, decidió hablar con Relena.

         Encendió el comunicador y pidió al director del instituto llamar a Relena para la comunicación. El Director aceptó. El transbordador estaba acercándose al límite de la cúpula de la Colonia, cuando apareció Relena en pantalla.

         -  ¿Dónde estás Heero? ¿Por...?   

         - Eso te lo dirá los demás. Están en la habitación de Wufei- apurado cortó las palabras de Relena- por ahora sólo quiero que cumplas tu palabra. Antes de llegar, debes decirles a todos lo de tu mentira, tal como quedamos.

         - No te preocupes Heero, yo lo haré en un momento más- dijo en tono dulce.

         El piloto Gundam estaba en posición de despegue final. Apagó el comunicador y se lanzó en una explosión, sin despedirse de la Reina.

         - ¡Heero!- alcanzó a decir a medias, mientras la pantalla ennegrecía.

         “Lo diré Heero, cumpliré mi palabra, pero será demasiado tarde para ti”- apretaba los puños con fuerza- “No te perdonaré el haberme humillado ante mi hermano” “¡Nunca lo haré!”- una lágrima cayó sobre la pantalla apagada.

         Zerchs había venido, no sólo a proteger a su hermana de la espía, sino también, porque quería formalizar la relación de Relena con Heero, para eso vino hasta el Instituto y decidió matar dos pájaros de un tiro. Trató de infiltrarse en el colegio sin que nadie supiera y por eso se disfrazó. No pensó en ser candidata de Reina, sólo sucedió, pero tampoco pudo averiguar nada. Para no perder el viaje, decidió hacer lo segundo en sus prioridades y después del concurso, fue a buscar a su hermana al salón donde los vio dirigirse a todos. Necesitaba un momento de privacidad con los dos y se los llevó de ahí al salón de música. Cual no sería su sorpresa, al escuchar la rotunda negativa de Heero:

         “Yo no tengo nada que ver con Relena. Sólo cumplo con mi deber de protegerla, porque ella es la encargada de traer la paz. No tengo intenciones personales con ella y jamás le he dado a entender lo contrario.”

         Inmediatamente, después de dicho esto, se disculpó y salió de la habitación sin esperar respuesta alguna.

         Relena se quedó clavada en el lugar con el corazón hecho pedazos, pero no le daría la satisfacción de verse humillada, ni antes los ojos de su hermano, ni de nadie. Heero lo iba a pagar. Si no la quería a ella era por culpa de Duo. Sabía de los sentimientos del arrogante piloto del 01 más bien, que él mismo. Esas miradas al parecer frías, hacia el otro, no pasaban desapercibidas ante ella. Y esa urgencia de que ella se  confesara ante los demás, sólo era porque Duo se interesó en Wufei al saber que había votado por él. Sí, el idiota de Heero no lo sabía, pero le gustaba Duo.

         “No lo tendrás Heero, ya verás, será demasiado tarde cuando regreses”

         Relena cruzó decidida el umbral de la puerta del despacho, en dirección a los dormitorios.

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