CANDIDATAS A REINA
AUTORA: BERUSAIYU
CAPITULO
5: PERSECUCIÓN AMOROSA
Wufei huía de Duo apenas lo veía
venir hacia él. Era increíble que siendo un guerrero tan valiente, lo único que
había hecho desde la llegada a aquel
Instituto, era huir como un cobarde. Al parecer, habían cosas que los
héroes no sabían enfrentar.
El chico del Gundam Sheng Long
estaba en serios apuros. No sabía como esconderse de Duo, porque éste se las
arreglaba siempre para encontrarlo. Wufei, saltaba de la impresión cuando Duo
se le asomaba por atrás, al frente o al lado, diciéndole: “¡Wufei! ¡Ya
dímelo!”. Se le acercaba lo más junto posible, cosa que lo hacía enrojecer
hasta las puntas de sus orejas.
- ¡Déjame en paz, Maxwell! ¡No tengo
nada que decirte!- respondía siempre antes de huir.
Duo no se daba por vencido, y estaba
empeñado en que Wufei se rindiera ante él, tarde o temprano, rebelándole- según
él- sus sentimientos. Lo que no sabía Duo es que Wufei ni siquiera sabía por
qué huía, mucho menos tenía noción de lo que sentía.
Los demás pilotos Gundam,
simplemente, no sabían qué pensar. Quatre y Trowa miraban con gotas de sudor en
sus rostros, a parte de unos ojos muy sorprendidos, cuando “La Reina de
Belleza”, tomaba a Wufei por atrás y “casi” se le colgaba al cuello. Heero, por su parte, quedaba en pose
inexpresiva, mirando fijamente la escena montada por ellos, hasta que se perdían
en la persecución tipo “gato-ratón”.
Ya habían pasado tres días desde la
coronación de la Reina del Instituto Mariscal Noventa, y la situación
seguía en las mismas. Al tercer día,
Wufei apareció en la mañana por los
comedores y se acercó a Heero, quien estaba revisando unos papeles con cálculos
sobre las ondas de transmisiones sospechosas. Estaba sentado solo y, al
parecer, ya había terminado con su desayuno.
- Yuy, ¿no has visto a Maxwell por
aquí?- dijo mirando en todas direcciones de forma sospechosa.
- No.
- Bien- se sentó al frente de él-
dime como vamos con la misión, ¿alguna pista?
- Hasta ahora, nada concreto, pero
revisé la ruta de la onda del equipo transmisor y la señal llega hasta un
sector del espacio determinado- despliega una hoja hacia su compañero y muestra
un mapa- ¿ves? En el sector Alfa X Centauro.
- ¡Eso es muy bueno!- exclamó sin
ocultar su entusiasmo. Heero lo miró con un guiño de sorpresa- ahora podemos ir
hasta allí y averiguar el lugar exacto, quizás sea algún satélite quien manda
la señal y si lo encontramos, entonces lo acabaremos, ¡y listo!- se levantó de
la emoción.
- Yo había pensado lo mismo que tú-
dijo con mucha calma. A Wufei se le desvaneció todo el entusiasmo y se volvió a
sentar- pero no sabemos la ubicación exacta. Ese sector es muy grande y la onda
de expansión llega a casi todo el lugar. Es difícil que lo encontremos si
buscamos un satélite, además, está el asunto de la espía, debemos atraparla
antes, porque después de ir al espacio sería imposible.
- Pero, ¡qué más podemos hacer!-
Wufei se veía realmente desilusionado- ¡quizás la espía ya se fue como dijo
Maxwell...!
- ¡Holaaaaaaaaaaaaaaaa! ¿Hablaban de
mí?- Wufei, saltó hasta el techo como un cohete cuando escuchó la voz de Duo a
sus espaldas.
Después de un segundo, Wufei cayó a
los pies de Duo con la barbilla en el suelo y sus piernas apoyadas en la mesa.
Heero veía desde su asiento, sólo los zapatos femeninos de éste. Wufei se
levantó lo más rápido que pudo y plantó la carrera, dejando una gran nube de
polvo en su camino.
- ¡Oh! Ya se fue. Este chico cada
día está más veloz. No importa, igual lo alcanzaré- dijo Duo mientras se
disponía a perseguirlo.
- ¡Espera!- Heero lo detuvo. Duo se
volteó para mirarlo con extrañeza.
- ¿Sí, pasa algo Heero?
- Debes estar al tanto de la misión.
Ya informé a Wufei al respecto. Quizás debamos viajar al espacio.
- ¿Ah, sííí?- Duo se sienta en el
lugar que dejó Wufei. No le gustaba la idea de viajar al espacio ¿cómo
perseguiría a...?- explícame.
Heero le dijo lo mismo que le había
dicho a Wufei, pero esta vez no negó la posibilidad de un viaje.
- Pero hay que capturar primero a la
espía- dijo Duo. Heero dio un respingo, apenas imperceptible.
- Sí, tienes razón. Yo también lo
había pensado.
- Mmmmh, esa espía a lo mejor ya se
fue, ¿no? Quizás ya nos reconoció y dejó el Instituto, dime, ¿hemos recibido
nuevas señales?
- No. Puede que tengas razón,
pero de todas formas hay que estar
alertas.
- Sí, lo haremos- se levanta del
asiento- Heero, si necesitas ayuda avísame, yo estuve chequeando junto con
Quatre a las chicas del concurso y la única sospechosa que teníamos era Zechs,
jajajajajaja- ríe de forma deslumbrante, mientras tiene una mano en la nuca.
Luego se calma con su usual sonrisa adornando su rostro- continuaré revisando
los casilleros de los vestidores de las chicas, si encuentro algo, además de
ropa íntima, te aviso, ¿eh?
Hizo el ademán de pararse.
- Dime Duo- el chico de la trenza quedó
en suspenso- ¿por qué persigues a Wufei?
Duo quería que lo partiera un rayo
en ese instante y así, tener una excusa para no responder esa pregunta. Mucho
menos a Heero.
- Esteeeeeee, ¿cómo decírtelo? Yo sé
que le gusto a Wufei y por eso lo persigo.
- ¡Cómo!- Heero abrió los ojos del
asombro.
- Sí, sé que parece imposible que le
guste a alguien, jajajajajaja.
Heero iba a decir: “¿Y todos esos
admiradores?”, pero otra pregunta salió.
- ¿Y a ti también te gusta?
- Digamos que estoy en eso...- Duo
vio la cara de interrogación de su amigo- la persona que me gusta ya tiene
alguien a quien amar y yo no estoy en sus planes, ni puedo interponerme entre
ellos- dijo con la vista fijada encima de la mesa y con voz triste. Luego
reaccionó- ¡Oh! Disculpa, no debí decir eso.
- No está bien. Yo pregunte.
“Debe tratarse de Quatre”- pensó
Heero- “ahora éste está con Trowa y se olvidó de Duo”- su mente siguió
divagando- “¿y por qué pregunto estas cosas si a mí no me interesa?” “yo...”
- Sí, pero...- interrumpió las cavilaciones de Heero- está
bien, te diré- titubeó un segundo, luego tomó una bocanada de aire- Wufei votó
por mí en las elecciones. El hecho que le guste a alguien, ya es atractivo para
mí, así, no volveré a cometer tonterías, ¿no es cierto?- Duo mira fijamente a
Heero y luego quita la vista en un instante.
- Eso es cosa tuya- fue la fría
respuesta de Heero.
“¡Pero qué estoy diciendo!” – siguió
divagando el piloto del Gundam 01, en el breve silencio intermedio.
- Jajajajaja- estalló Duo- tienes razón,
jajajaja, y tú no te preocupes que no te molestaré otra vez, ¿eh?- le guiña un
ojo.
Luego de un: “nos vemos Heero”, se
dio media vuelta y se alejó del lugar.
Heero se quedó estático, mientras lo
veía alejarse. La imagen de ese beso robado por Duo hace tanto tiempo, llegó a
su mente. Sintió, en un instante, el calor de esos labios sobre los suyos.
Si Heero hubiera visto las lágrimas
que se deslizaron por ese rostro sonriente al dejar el comedor, seguro no se
quedaba estático, preguntándose el porqué hizo recordar a Duo y a él mismo, ese
episodio. Ese recuerdo que creía ya olvidado. Siguió pensando otras cosas, no
sabía por qué, pero la misión, el concurso, sus amigos, Duo, Relena, todo se le
confundía. Luego, en un momento de claridad de su mente, vio la votación:
“Wufei no fue el único que votó por
Duo... ¡yo también lo hice!, y no sólo una vez, sino en todas las rondas” –
pensó.
Sabía que Duo perseguía a Wufei
porque sospechaba de él sobre la votación. Además de haberlo dicho Duo hace
unos instantes, también lo había escuchado de Quatre, cuando lo comentó esa vez
donde vieron a esos dos montar la escenita del “gato y el ratón”. Según escuchó
por la conversación entre Quatre y Trowa, Duo calculó los 3 votos dados a
Relena y supo a ciencia cierta las
votaciones. Heero no dijo nada en ese momento, a pesar de que unos de
los votos de Relena se lo adjudicaban a él.
No le dio importancia, ni significado hasta ahora, eso para él quería
decir muchas cosas, sin embargo, ninguna de esas cosas tenía que ver con sus
sentimientos.
Mientras tanto Quatre, preocupado por su amigo, quería
hablar con él sobre el asunto. Lo atajó en uno de los pasillos y lo guío
afuera, seguido por los acostumbrados fans.
Estaban en un rincón del patio del Instituto. Un sector especial
donde siempre se escondían de todos sus admiradores, los cuales todavía se
creían la ilusión de los vestidos femeninos. No había llevado a Trowa a
propósito, ya que desde esa noche no se habían separado.
- ¡Vaya, Quatre!, ¡a qué se debe el
honor de tu compañía!- dijo con su acostumbrada sonrisa- Ahora Trowa no te deja
ni ir al baño solo ¿no es cierto? - luego siguió- Seguro que mis consejos
ayudaron mucho esa noche, y toda las demás, ¿eh?- le dirigió un guiño pícaro.
- ¡Duo!- exclamó rojo hasta la punta
del cabello.
- Jajajajajaja- luego le da una
palmada en la espalda que sacó de equilibrio a su amigo- ¡Caramba, sigues tan
tímido como siempre!, jajajajajaja.
Con Duo no se podía mentir, sabía
perfectamente, que lo había llevado a propósito allí para hablar con él.
Debía saber también, el tema a
conversar. Por último, había leído en su rostro sobre como se dieron las cosas
con Trowa. Duo lo conocía bien, cuando le contó que la cita no había
funcionado, éste no alcanzó a preguntar el porqué, ya que Trowa llegó a su lado y la conversación
quedó en el aire. Pero aún así, sabía lo sucedido esa noche, es más, no quería
pensar en que Duo supiera los detalles de la noche en cuestión. Seguro se los
imaginaba, dado a que ellos dos fueron amantes en un tiempo lejano.
- Duo, ¿sabes lo que haces?- su
amigo lo miró con la sonrisa torcida, signo de estar pensando- te lo pregunto,
porque no quiero que salgas lastimado.
- Tú no comprendes- dijo ahora con absoluta seriedad- tú
jamás has sentido como yo- su amigo abrió la boca, pero éste continuó- no te
preocupes, si Wufei no me acepta sabré como afrontarlo, después de todo, no
sería el primero en rechazarme... Jajajajaja.
Quatre sintió pena y
admiración al mismo tiempo. A ese chico lo hicieron sufrir enormemente y aún
así, se atrevió a amarlo a él, después, en ese entonces, lo dejó por Trowa.
Ahora, pese a todo, perseguía el amor de Wufei. Definitivamente, Duo deseaba y
merecía el amor.
- Duo, ¿pero a ti también te gusta
Wufei?
Al escuchar esta pregunta por segunda
vez, abrió los ojos de par en par.
- ¿Sabes? Lo mismo me dijo Heero.
- ¡Cómo! ¿Heero?, ¿te preguntó?,
¿cómo fue?...- no lo podía creer.
- ¡Hey!, ¿por qué te sorprendes
tanto?, yo sé que Heero no es muy comunicativo, pero no es para tanto, ¿no crees?-
dijo dirigiendo sus pupilas hacia arriba como pensando.
- No, no lo digo por eso. Es que a
él nunca le interesó ese tipo de cosas.
A Duo se le desvaneció la sonrisa
por completo. Quatre supo que había puesto el dedo sobre una vieja herida.
- Dime Duo, ¿todavía lo quieres?-
Quatre vio la respuesta en el rostro de su amigo.
- Eso no importa, ¿o sí?- su vista
se dirigió al piso- lo importante ahora es mi nueva oportunidad y no pienso
dejarla pasar.
Quatre se acercó y lo abrazó muy
tiernamente.
- Duo, tu puedes tener a cualquiera
cuando te lo propones, no te precipites a un pozo sin fondo.
Su amigo separó el abrazo y lo miró
muy serio.
- No a cualquiera, mi querido
Quatre... No a cualquiera.