AUTORA: BERUSAIYU
CAPITULO
2: PROLOGO DE AMORES
Las votaciones iban a comenzar. Todas tenían derecho a
elegir a una de sus compañeras del salón. Estaba prohibido votar por uno misma,
eso estaba claro y esperaban ansiosas los resultados, aunque era más que obvio
cuales serían estos, porque el curso se dividía en tres grandes grupos de fans:
los de Helen, los de Quatre y los de Nataku. Cada uno de los cuales tenían sus
propias cintas distintivas llevadas en la frente y otros, tipos medalla,
colgadas de las ropas.
Wufei ya no aguantaba lo por él llamado: “El circo”- cosa en
lo que se había convertido el famoso concurso-. Sabía que sus compañeros lo soportaban con humor, especialmente,
Duo y Quatre. Heero seguía con su indiferencia y Trowa... ése ya estaba
acostumbrado a este tipo de espectáculos- debía sentirse como en su casa. Así
que tomó una secreta decisión por si saliera elegido.
Como era de esperarse, Helen, Quatre y Nataku fueron las
candidatas elegidas por mayor votación. Relena venía después con apenas 3
votos. Y es que sucedió que de las 40 alumnas; 17 pertenecían al club de Helen,
10 al de Quatre y 7 al de Nataku y estas eran claramente identificables por las
insignias y demás cosas. De igual forma, todas se preguntaron de dónde había
sacado 3 votos Relena, a lo que llegaron a la conclusión de que “sus reinas”
fueron la causa o “las otras”- esas que
siempre las acompañaban, incluida Relena- no había otra explicación.
Nataku, o sea, Wufei, sólo buscaba la oportunidad para
levantarse y cambiar las expectativas de todos. Haría esto, porque no quería
seguir el juego y pensaba que tenía ya suficiente. Eso estaba en su cabeza,
pero en su ignorado corazón, él guardaba un secreto tan extraño que lo dejó
pasar, haciendo cuenta de que jamás existió. Secreto rebelado mucho después,
para la futura desgracia de Heero.
Comenzaron entonces a nombrar a las candidatas del salón
A-32. Duo salió con una brillante sonrisa y dio los agradecimientos respectivos
a quienes votaron a su favor, entre aplausos y coros de alegría. Cuando fue el
turno de Quatre, volvió a suceder lo mismo en el grupo-curso y una niña del
“público” saltó hacia él, con un ramo de flores que aceptó éste un poco
apenado. En el momento en que iban a nombrar a la última de las reinas, Nataku, o sea, Wufei, se acercó muy serio y
decidido.
- Aquí esta nuestra última candidata- decía la profesora
feliz- Nataku por favor... - le sede su puesto frente a sus compañeras (y
“compañeros”)
Gritos de alegría se dejan escuchar cuando Nataku pronunció
esas extrañas palabras:
- Disculpen, pero no voy aceptar el ser su candidata.
Los ruidos cesaron. Pronto un gran silencio se escuchó por
todo el salón. Un murmullo comenzó a elevarse en el aire y varios “¿qué dijo?”
alcanzaban a oírse.
- Pero, ¿por qué Nataku?- preguntó la extrañada maestra.
Nataku no se imaginaba dando una explicación al grupo, así
que sin darle importancia a la profesora se fue a sentar, pero esto no le salió
tan fácil como esperaba. Sus compañeras exigieron una respuesta de su parte,
así como la profesora y comenzaron a gritar que la diera. Wufei al verse
acorralado, dijo lo primero que se le vino a la mente para calmarlas.
- Porque pienso que éste es un concurso estúpido, ya que no
valoran a las personas como realmente son. Sólo ven el exterior de ellas y eso
no tiene sentido para mí- dijo con seriedad extrema.
Un silencio espantoso rodeó la sala. Wufei ya veía a las
“fans” abalanzarse histéricas hacia él para darle su merecido. Un sudor frío
comenzó a recorrerlo. Luego un tipo de explosión lo hizo saltar del espanto.
Aplausos y griterío de alegría estallaron por toda la sala.
- ¡¡¡¡BRAVOOOOOO!!!!... ¡VIVA NATAKU!- gritaban las fans de
su club. Las otras las siguieron en sus felicitaciones.
Duo, Quatre y Wufei veían como todas victoreaban a coro a éste último, y una enorme gota resbaló
por cada una de sus nucas.
- Bien- dijo la profesora- ahora debemos seguir con la
siguiente en vota... - trataba de hacer orden, pero con poco éxito.
Las fans de Duo y Quatre también aprovecharon el momento
para lanzar exclamaciones de júbilo como “¡nosotras te admiramos por quién
eres!”... “¡sííííííííí!” y otras cosas.
Heero, mientras tanto, sólo miraba el espectáculo causado
por las admiradoras de “esas tres”, y
aunque no lo pareciera, se divertía con tanto alboroto. Siempre estaba
consciente de su misión y esperaba encontrar a la espía lo más pronto posible.
Ya le había seguido la pista, mediante los rastreos de la señal y venían de los
computadores del ala norte, salón E-10. Pensaba en una estrategia definitiva
donde pudiera capturarla, olvidándose de los resultados de la votación como si
no tuvieran importancia. Error muy grave para su abandonada alma, que desde
este momento comenzaría un tortuoso peregrinaje sin regreso.
- Niñas, ¡por favor! Debemos seguir- comenzó diciendo la
profesora. Ya logrando que las demás se calmaran continuó- Nataku a decidido no
ser nuestra candidata, enton... - tuvo que acallar de nuevo al grupo- debemos
elegir a otra persona para que la reemplace. ¿Qué les parece que sea Relena?,
ya que es la siguiente en votación con tres votos.
Hubo un murmullo en la sala luego comenzaron a dar sus
opiniones muy favorables hacia la Reina Relena.
- Entonces está decidido- concluyó la maestra- Relena por
favor pasa al frente.
Relena se acercó y dio las gracias por ser elegida. Dijo que
no les fallaría por su decisión. Sin embargo, la decisión suya, esa que tomó en
secreto, le haría no desistir y luchar hasta el final, logrando de esta manera,
un creciente egoísmo hasta un punto donde nunca pensó llegar. Tampoco imaginó
las consecuencias de su acción tan poco correcta. Y es que ella creyó que no
hacía nada malo, sólo fue una travesura. Sí, eso fue en ese momento, pero eso
se convertiría en la nube que nublaría un futuro común.
- Felicidades a todas las candidatas. Un aplauso para ellas.
Los aplausos no se dejaron esperar. Las radiantes
candidatas- e incluso Wufei a un lado- se veían felices. En realidad todos lo
estaban.
Quatre buscó con su vista en la multitud a alguien muy
especial para él, pero el bullicio y las cintas de colores que cubrían el
ambiente le entorpecían la mirada. Luego unos conos de serpentina comenzaron a
explotar.
La cinta de color verde del club de Quatre, golpeó el rostro
de Trowa cuando salía del salón tras Heero. Habían encontrado una señal
sospechosa que venía del cuarto E-10 y
debían ir para allá. Trowa miraba al feliz Quatre cuando le cayó la cinta en la
cara, éste la tomó entre sus manos.
- Apúrate Trowa- le dijo Heero. Entonces salieron de la
sala.
Duo fue a felicitar a Relena por la elección y Quatre lo
secundó como siempre en todo.
- Felicidades Relena- dijo Quatre después de Duo- de no ser
por nosotros seguro serías la Reina de todo el Instituto, jajajajaja.
Comenzaron a reír junto con Relena por la afortunada
votación.
No obstante, Duo no entendía por qué Relena sacó tan pocos
votos, cuando debió tener los cinco de ellos. Esto comenzó a rondar por su
cabeza, sin saber que desencadenaría un cambio radical en las vidas de todos
sus amigos y en la de él mismo.