Caliente
y Frío
Autora: Berusaiyu
IV
Venían del cine, cuando se encontraron con Duo en la ciudad,
éste los invitó alegremente a su casa. Trowa no tuvo que explicar nada, Duo se
dio cuenta al momento, ya que su ángel
no hacía más que tratarlo de “amor para allá y amor para acá”. Duo se reía a
carcajada limpia y le lanzaba una que otra mirada picarona a Trowa, que a éste
no le causaba mucha gracia. De igual manera los felicitó a ambos por la:
“estupenda pareja” que hacían.
Casi llegando a la casa de Duo, Quatre recibió una llamada y
tuvo que declinar la oferta de su amigo. Mientras éste último se despedía con
un fogoso beso de su amante, Duo miraba la escena con ensoñación. Los dos se
quedaron uno al lado del otro, mirando como se alejaba el animado rubio.
- ¡Caramba como te envidio Trowa!- dijo Duo con su típica
sonrisa.
Trowa, supo que le estaba tomando el pelo.
- ¡Claro, seguro te gustaría que todo el mundo supiera!-
contestó de forma mecánica, con un dejo de fastidio.
Los dos se sorprendieron entre sí, abrieron los ojos de par
en par y se voltearon a mirarse de frente. En eso fueron interrumpidos por un
grito:
- ¡Trowaaaa, mi amor, no se te olvide el postreeee!- gritaba
Quatre en la distancia con las manos en forma de “O” rodeando su boca. Los
peatones que estaban a su alrededor lo miraban más que alarmados, pero el chico
no se daba por aludido y se despedía muy alegre, agitando la mano en alto.
Trowa y Duo
tenían la cara en “deformet”: un gran rostro, con dos puntitos por ojos y una
línea recta por boca, además, de una enorme gota que surcaba a un lado de la
frente, cruzándoles toda la cara.
- ¿No te digo
yo?- Trowa señalaba a Quatre apuntando con su dedo.
Caminaron el
resto del camino conversando, y por primera vez Trowa extrañó al chiquillo, ya
que Duo no hacía más que preguntar por los detalles de su corta relación. Y que
“cuándo”, y que “cómo”, y que “dónde”. En realidad no sabía que más decir, si
Quatre ya lo había resumido todo a la velocidad de siempre. Le contó cómo vivía
en la mansión, comiendo los exquisitos manjares del Capitán Rasid.- era lo
único que no alcanzó a contar el otro, aunque sí lo de vivir juntos.
- ¡Vaya, Trowa
cómo te envidio!- respondió Duo con la misma sonrisa de antes, pero con una
chispa de tristeza en sus ojos.
“¡¿Será
posible?!...” Esta vez Trowa supo que lo decía en serio, pero ¡cómo!.. ¡si era
él quien sentía envidia de éste! Tenía una relación con Heero que él consideraba
perfecta, no como la suya “gritada a los cuatro vientos”- en sentido literal-
la cual, faltaba poco que saliera en la TV y rondara por INTERNET- si es que ya
no lo estaba. Un temor cruzó por su cabeza (¿o dos?)
-
Dime Duo, ¿todo anda bien entre Heero y tú?- preguntó con el tono más sincero
que pudo darle a su voz.
Duo
paró en seco y lo miró estupefacto como si le hubiese caído un rayo.
- Tú... cómo...
desde cuándo...- trataba de articular el pobre.
-
En realidad, ustedes me dieron la idea de seducir a Quatre- dijo con una
sonrisa cálida, como nunca le había visto Duo en su rostro.
-
¿Nosotros?...pero, pero... ¡cuándo!- la noticia lo tenía visiblemente
impactado.
-
Ya sabes, ese día de la reunión, cuando Quatre te dijo que nos habíamos “declarado
después”- sonó divertido al utilizar las palabras de su muchacho, empleadas al
responder siempre el cómo y cuándo. Sólo que de sus labios salían en un tono
bastante pervertido, muy diferente al de Quatre.- vi a Heero saltando desde la
ventana de tu cuarto a medio vestir y lo sospeché. Después pregunté por ti y me
dijeron que te estabas cambiando de ropa porque dormías al momento de llegar
los chicos, y los recibiste en bata. Fue ahí que no tuve ninguna duda. Y decidí
“declararme a Quatre”.
-
¿Por qué?- fue lo primero que se le ocurrió preguntar.
-
Porque lo deseaba desde hace mucho, pero sentía que no era lo correcto. Después
los vi a ustedes y pensé que si podían mantener ese tipo de relación, aunque en
secreto, yo también podría- su rostro se transformó- ¡Claro que nunca me
resultó lo de “en secreto”!
Duo
no pudo evitar el reírse al ver el rostro de su amigo hundido en los hombros,
con una “U” al revés dibujada por boca. Luego puso una carita triste que
sobrecogió a Trowa.
-
Se nota que se aman mucho Quatre y tú- dijo con la mirada perdida en el piso.
-
¡Cómo!, ¿acaso ustedes no se aman?- habló suavemente, cuidando cada una de sus
palabras.
-
Yo lo amo, pero él no- un profundo dolor reveló el tono de su voz y el brillo
de sus ojos, aunque su sonrisa todavía surcaba su cara.
-
Él te lo dijo.
-
No hace falta que me lo diga, ¿o sí?- sonrió- no, no hace falta, yo lo sé.
Trowa
lo observó en silencio.
-
¿Tú crees?- dijo Trowa en un tono muy significativo.
Duo
miró a su amigo y suspiró. Trowa le recordó la invitación y apuró el paso
haciendo que su amigo lo siguiera. Era tiempo de escuchar el lado doloroso de
ese corazón tan alegre. Sabía que Duo lo necesitaba.