| Cuentitos Ingratitud A un se�or de mediana edad se le descompone el coche en una carretera solitaria. Consciente de su ignorancia en asuntos mec�nicos, decide comunicarse con un amigo para que �ste lo auxilie. Dos horas despu�s el amigo, sudado y con la vestimenta total-mente engrasada y maloliente, logra poner el coche en marcha. Al ver el veh�culo funcio-nando, el beneficiado, exaltado por la alegr�a, exclama: �Gracias a Dios que el problema se ha resuelto! Al escuchar el agradecimiento a Dios, el amigo se enfurece y le grita: ingrato, desgraciado, hijo de puta, paso dos horas luchando para raparte la chatarra �sa, y en vez de expresar gratitud hacia m� le das el m�rito a alguien que ni siquiera anduvo cerca del coche. ********** Salvaci�n Un joven entra en un restaurante y encuentra a un t�o suyo comiendo como loco. Sor-prendido lo cuestiona al respeto, y el t�o calmadamente le responde: Es que aspiro llegar al cielo para salvar mi alma, y como la distancia entre la tierra y el cielo es tan larga, en vez de rezar diariamente he decidido comer mucho. As� tendr� fuerza suficiente para llegar a la meta final. ********** Cosas de mi abuela Mi abuela era Adventista del s�ptimo d�a y, seg�n su pr�dica, la mitad de las cosas materiales adquiridas por ella, era propiedad de la iglesia. Sin embargo, muchas de sus acciones cuestionaban seriamente la firmeza su planteamiento. Recuerdo que en una ocasi�n hab�a dos hermosos y saludables racimos de pl�tanos en el patio de su casa, pero una noche un intruso se rob� uno. Cuando le record� la obligaci�n de entregarle a la iglesia la mitad del racimo restante, me respondi� tranquilamente: no hijo m�o, ese racimo que queda en el patio es m�o completo, el que se robaron era el de la iglesia. ********** Reclamo Cansada de escuchar una voz que parec�a surgir del interior de su propia cama, re-clam�ndole algo pendiente, Margara Hurtado requis� minuciosamente debajo del colch�n donde dorm�a, pero no encontr� nada extra�o. Entonces, para desvelar el misterio deci-di� remover el colch�n de la cama y dormir sobre la base de la misma. A media noche despert� sobresaltada y encontr� a su lado el cad�ver de su prima Estefan�a, muerta una d�cada atr�s en la ciudad de Nueva York, y a quien el mismo d�a de su velatorio le sus-trajo el pasaporte con que emigr� luego a la ciudad de los rascacielos. ********** El mono y la plata En un reciente congreso de monos celebrado en el Parque Nacional de Gashaka Gumti, en Nigeria, cinco de los simios expositores argumentaron que la m�xima �Por la plata baila el mono� es sexista y discriminatoria, pues las veces que les hab�a tocado baila delante de un gran mont�n de plata, siempre hab�a cua-tro o cinco monas detr�s de ellos bailando por la misma raz�n. ********** Radiograf�a materna Esa ma�ana Ramerita, la menor de siete hermanas, se levant� con el humor quebra-do y los ojos salpicados de malicia. Para recomponer su estado an�mico decidi� hurgar el pasado de su madre, guardado secretamente por �sta en cartas, documentos y fotogra-f�as coleccionadas durante d�cadas. El primer hallazgo la cercior� de que el resto de sus hermanas ten�an padres diferentes. El segundo, que su progenitora hab�a mostrado p�-blicamente y al descubierto todos sus atributos f�sicos y el tercero, que su retir� del mer-cado laboral se debi� a que una asamblea de m�dicos le detect� cansancio vaginal agu-do. Fue entonces cuando Ramerita comprendi� porqu� los muchachos del vecindario donde creci� le endilgaron el apodo con el que hoy todos la identifican. ��� |
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