Les paso el poema que elegí para difundir mi libro FOBOS Y DEIMOS. Como de costumbre, el poema no tiene título.
Sumerjo la cabeza en el aire del pozo,
un aire fresco que expulsa al sol.
El agua abajo tiembla,
y aquí arriba mi corazón se agita.
Una bandada de pájaros que cruza el cielo
(los veo en el espejo del agua)
y veo mirando en el agua.
Me hago muecas y sonrisas
y sigue siendo un rostro en el agua;
aunque mi cara se vea negra y no se vea.
Tomo el cucharón y vierto del balde en el pozo,
llevo agua al río, y no me importa.
Voy a vivir, voy a vivir mucho más,
y pasaré años tendido sobre el pozo,
observando un tímido reflejo
en la superficie del agua,
sin entender.
Si me arrojo dentro
o si camino afuera.