LA SALVACIÓN
Por: Pastor Oscar E. Trenes
1. Es para
todos o solo para algunos?
“LA SALVACION pertenece al señor”
(Jonás.2:10), pero el Señor no salva a todos.
Y si salva a algunos, ¿por qué no a todos?. ¿Quizá porque algunos son pecadores o
depravados? como me preguntaba una
persona en una oportunidad. No; pues el apóstol Pablo escribió: “Fiel es esta
palabra y digna de toda aceptación: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar
a los pecadores, de los cuales yo soy el primero” (1Tim.1:15). Por tanto, si
Dios salvó al “primero” de los pecadores, no hay razón para que ninguno sea
excluido por causa de su depravación.
Es importante entender lo que nos dice el
Apóstol Pablo: Por la gracia de Dios soy
lo que soy” (1Cor.15:10). Entonces, ¿nos preguntamos que el que otros no sean salvos también no se debe a falta de
poder por parte de Dios, ni a Su negativa a forzar al hombre? Si Dios pudo
someter tu voluntad y conquistar tu corazón,
¿no puede hacer lo mismo con otros? Ciertamente que sí. Pero aquí es
donde entra en juego la soberanía de Dios, leemos en Filipenses.2:13 porque
Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena
voluntad. Por qué pues -dirás- no hace que todos los hombres quieran? Pues,
¿por qué ha de ser, sino por el hecho de que El es soberano y hace lo que le
agrada?
Pero hay también un aspecto divino,
aspecto que requiere ser tenido muy en cuenta, pues de lo contrario Dios sería
despojado de la gloria que se le debe.
¿Qué es lo que hace que unos pongan su confianza en Cristo y otros
no? La respuesta también esta
relacionada con la soberanía de Dios, veamos lo que dice el Apóstol Pablo: Porque, “quién te distingue?” ¿o qué tienes
que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿de qué te glorías como si no lo
hubieras recibido? (1Cor.4:7). Es Dios mismo quién hace y ejecuta como el
desea.
El versículo crucial para la respuesta a
nuestra pregunta es Efesios 2:8 '' Porque por GRACIA sois salvos por medio de
la fe, y esto no de vosotros , pues es don de DIOS'' Entendemos entonces que La fe es un don de
Dios, sin embargo “ no es de todos la
fe” (2Tes.3:2); por lo tanto, vemos que Dios no otorga este don a todos. ¿A
quienes, pues, concede este favor salvador? A sus elegidos: “creyeron cuantos
estaban designados para la vida eterna” (Hech.13:48). Por esto leemos de “según
la fe de los escogidos de Dios” (Tito 1:1). Pero, ¿es Dios soberano en la
distribución de sus favores? ¿Acaso no tiene derecho a serlo? Veamos lo que
dijo Jesús en los días de su carne “No
me es lícito hacer lo que quiero con lo mío?” (Mat.20:15).
Quizá el pasaje de la Biblia que más
enfáticamente afirma la soberanía absoluta de Dios respecto a la salvación,
es Romanos 9:21-23: ¿O no tiene
autoridad el alfarero sobre el barro para hacer de la misma masa un vaso para
uso honroso y otro para uso vil? ¿Y qué hay si Dios, queriendo mostrar su ira y
hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia a los vasos de ira preparados para destrucción? Y para hacer notorias las riquezas de su
gloria las mostró para con los vasos de
misericordia que el preparo de antemano para gloria” Este texto bíblico es rico en contenido. Nos enseña que el destino final de todo
individuo lo decide la voluntad de Dios, y bienaventurada cosa es que así sea,
pues si se dejara a nuestra voluntad acabaríamos perdidos. Declara que Dios
mismo hace una distinción de los destinos respectivos que dedica a cada una de
sus criaturas, pues un vaso es hecho para honra y otro para vergüenza“; algunos
son “vasos de ira preparados para muerte”, otros son “vasos de misericordia,
que El ha preparado de antemano para gloria“.
Debemos entonces admitir que la humanidad
entera esta en manos de Dios como barro en manos del alfarero; porque así lo
muestra el Evangelio. Dios afirma que
tiene derecho indiscutible de hacer lo que quiera con lo que es suyo. No solamente Dios tiene derecho a hacer lo que
quiera con las criaturas salidas de sus propias manos, sino que en realidad lo
hace, según vemos, más evidentemente que en cualquier otra parte, en la gracia
de la predestinación. Antes de la fundación del mundo Dios hizo una selección,
una elección.
2. En
la salvación Quien decide Dios o el hombre?
Efesios 1:4 dice “Según nos escogió en el antes de la
fundación del mundo,(o sea desde la eternidad) para que fuésemos santos y sin
mancha delante de el”, (si su salvación es desde la eternidad, durara hasta la
eternidad) O sea cuando nos escogió
Dios? Respuesta: Antes de la fundación
del mundo. Es Dios quien me eligió, Yo no lo elegí a el y esta elección es para
siempre. Dios escogió un pueblo y lo predestinó “para la
adopción de hijos” lo predestinó “para ser conforme a la imagen de su Hijo”, lo
“ordenó” para vida eterna. Muchos son los textos bíblicos que ponen de realce
esta verdad, algunos de los cuales van a
ocupar nuestra atención.
a. ¨“Creyeron
todos cuantos estaban destinados para vida eterna” (Hech.13:48). Aprendemos aquí cuatro cosas:
Primeramente,
que creer es consecuencia y no causa del decreto de Dios.
En segundo lugar, que sólo un número ha sido
“designado para vida eterna”.
En tercer lugar, que esta “designación” de
Dios no consiste en meros privilegios externos, sino que es para “vida eterna“.
En cuarto lugar, “todos cuantos” -ni uno
menos- así han sido designados por Dios para vida eterna creerán con toda
certeza.
b. Somos
salvos no por nuestras propias obras
''Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo no conforme a nuestras
obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo
Jesús antes de los tiempos de los siglos'' 2 Timoteo 1:9.
c. No
procede de las obras; de otra manera la gracia ya no sería gracia“(Rom.11:5,6).
Las palabras “así también”, al principio de esta cita, nos remiten al versículo
anterior donde se nos dice: “He dejado para mi siete mil hombres que no han
doblado la rodilla delante de Baal“. Nótese particularmente la palabra
“dejado“. En los días de Elías había siete mil (una pequeñita minoría) que habían
sido divinamente preservados de la idolatría.
Esta preservación e iluminación no provenía de ningún mérito que hubiera
en ellos, sino exclusivamente de la especial influencia e intervención de Dios.
d. “Pues
considerad, hermanos, vuestro llamamiento: No sois muchos sabios según la
carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles. Más bien Dios ha elegido lo necio
del mundo para avergonzar a los sabios, y lo débil del mundo Dios ha elegido
para avergonzar a lo fuerte. Dios ha elegido lo vil del mundo y lo menospreciado;
lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte delante de
Dios” (1Cor.1:26-29). Por tres veces en este pasaje se hace referencia a la
elección de Dios, y elección supone necesariamente selección, es decir, tomar a
unos y dejar a otros. Quien escoge aquí es Dios mismo.
e. “Bendito
sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien nos ha bendecido en
Cristo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales. Asimismo nos
escogió en él desde antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y
sin mancha delante de él . En amor nos predestino por medio de Jesucristo para
adopción como hijos suyos, según el beneplácito de su voluntad. En el también
recibimos herencia, habiendo sido predestinados según el propósito de aquel que
realiza todas las cosas conforme al consejo de su voluntad” (Ef.1:3-5,11).
Asimismo descubrimos aquí el motivo que le impulsó. Fue por amor que nos
predestinó para la adopción de hijos por Jesucristo a sí mismo“; el nos salvo a
nosotros nos eligió a nosotros no nosotros a él, él fue el que nos hizo aceptos
nosotros, no lo aceptamos a el. según el
puro afecto de su voluntad“.
f.
“Pero nosotros debemos dar gracias
a Dios siempre por vosotros, hermanos amados del Señor, de que Dios os haya
escogido desde el principio para salvación, por la santificación del Espíritu y
fe en la verdad“. (2Tes.2:13). Hay aquí el importante hecho de que se nos dice explícitamente que
los elegidos de Dios son “escogidos para salvación“. No podría darse un
lenguaje más explícito. ¡Cuán sumariamente eliminan estas palabra los sofismas1
y equívocos de los que pretenden que la elección es propiedad del hombre para
salvación Es para “salvación” que Dios
nos ha escogido.
g. así
mismo en Romanos 8:28,29; “Sabemos que a los que antes conoció, también los
predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo”, la primera
palabra aquí, “sabemos”, nos remite al versículo precedente, que en su última
cláusula dice: “a los que son llamados conforme a su propósito“; éstos son los
que “antes conoció y predestinó“. Finalmente es necesario indicar que, cuando
leemos en la Biblia que Dios “conoce” a ciertas personas, esta palabra se usa
en el sentido de conocer con aprobación y amor: “Pero si alguien ama a Dios,
tal persona es conocida por él” (1Cor.8:3).
Resumiendo
las enseñanzas de estos pasajes
aprendemos: Que Dios “ha designado para vida eterna” a ciertas personas; también que la designación para salvación
que Dios hace de sus elegidos no se debe a nada bueno ni a mérito alguno en
ellos, sino exclusivamente a su “gracia“.
Que Dios escogió a su pueblo en Cristo antes de la fundación del
mundo, para que “fuesen santos y sin
mancha delante del él“. O sea que Dios nos ve santos y sin mancha delante de
el. Que habiendo elegido a muchos para salvación, decretó también los medios
por los cuales su eterno consejo había de prevalecer. Que la propia “gracia”
por la cual somos salvos nos fue “dada en Cristo Jesús antes de la fundación
del mundo” en el propósito de Dios. Que mucho antes de ser efectivamente
creados, los elegidos de Dios estaban presentes en su mente, y eran “ya
conocidos” por El, es decir, eran objeto definido de su eterno amor.
CONCLUSION:
¿nos
escogió Dios porque éramos “buenos“? No; pues nuestro Señor dijo: “Hay uno solo
que es bueno, Dios” (Mat.19:17). ¿Fue a causa de alguna buena obra que hubiesen
hecho? No; pues está escrito: “No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera
uno” (Rom.3:12). ¿Fue porque demostraron interés y celo en buscar a Dios? No;
pues también está escrito: “No hay quien busque a Dios” (Rom.3:11). ¿Fue porque
Dios previó que creerían? No; pues, como pueden creer en Cristo los que están
“muertos en delitos y pecados“? ¿Fue porque pasaste al frente y aceptaste a
Cristo? No, porque ''No es por obras para que nadie se gloríe''
(Efesios 2:9) y el pasar al frente es obra.
La fe es un don de Dios, y fuera
de este don nadie creería.(Efesios 2:8).
La causa de Su elección, pues, se fundamenta en El y no en los elegidos.
Escogió a quienes escogió simplemente porque decidió escogerlos. Por ello, la
única alternativa que nos queda es que, en lo referente al propósito
predeterminado de su muerte, Cristo murió solamente por la redención de los
elegidos. Resumiéndolo en una frase, que esperamos será inteligible para todo
lector, diremos que Cristo no murió para hacer posible la salvación de toda la
humanidad, sino para redimir a todos los elegidos. Cristo murió, no simplemente
para hacer que los pecados fuesen perdonables, sino “para quitar el pecado del
medio” mediante el sacrificio de sí mismo” (Heb.9:26).
PASTOR: OSCAR ENRIQUE TENES
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FAX 502- 4782683
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AV.3-24 ZONA 8 DE MIXCO PINARES
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SAN CRISTOBAL
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