Destinadas a la satisfacción de necesidades materiales o funcionales, las artesanías son
producciones anónimas y a veces colectivas. En Argentina, la tradición artesanal ha ido
desaparecíendo con la industrialización y la asimilación de los grupos campesinos e indígenas
a la cultura ciudadana. Sin embargo, aún perduran técnicas y creaciones originales.
Artesanías
Los tejidos Plateria El Cuero
En las áreas de mayor densidad de población aborigen, como la chaqueña, o donde los grupos
mestizos todavía conservan su acervo cultural, sobreviven técnicas muy primitivas: se tejen,
sin telar, mallas sin nudo y algunos trenzados, realizados con una estaca como punto de partida
y agujas de madera o de espinas de pescado. Estos tejidos pueden alcanzar una gran belleza
plástica. Los motivos suelen ser interpretaciones de las fábulas y las supersticiones típicas de la
región, y también del paisaje. En el área araucana, en el sur de la provincia de Mendoza, se
pueden encontrar telares prehispánicos, que son de estructura vertical y carecen de pedales.
Los dibujos de los tejidos son angulosos y escalonados, ejecutados en falsa doble faz. Hacia la
pampa, la técnica del tejido que predomina es la de lista atada, que se combina con el teñido de
fuertes colores como lo permite la lana de oveja. Son famosos los ponchos de cruces y bastones escalonados.
En el Noroeste, la Puna jujeña y Cuyo se teje con una técnica hispana, que se copió del modo
aldeano europeo implantado en América por los jesuitas. Son telares amplios, con una urdimbre
muy larga, contrariamente a la tradición más difundida en América, en la que se suele tejer
prenda por prenda. Por último, existe un área criolla, entre española y aborigen, en Santiago del
Estero, Tucumán y Córdoba, donde conviven la técnica hispana y el telar de bastidor, típico de los
aborígenes.
La tradición en el trabajo de la plata proviene de la magnífica riqueza del subsuelo. La evangelización y las misiones iniciaron la
factura de cálices, copones, incensarios y otros artículos propios de la liturgia, católica. Más tarde, los artesanos rehicieron las
pesadas piezas de vajilla doméstica, platos, bandejas aguamaniles y todo el servicio para el mate. Durante el perído colonial,
los artesanos en platería se desplazaron desde la gobernación de Tucumán hasta las cercanías del puerto de Buenos Aires. Fue
entonces cuando el gaucho aprendió a realizar artesanías en plata. A partir de ese momento se empiezan a fabricar en este metal
espuelas, estribos, cabezas para rebenques, arzones para el apero, y otra larga serie de artículos propios de la vida campesina.
Argentina fue cuna de notables artesanos del cuero, parte de cuyas creaciones se admiran hoy en museos públicos y en valiosas
colecciones privadas. Con cuero crudo -sin curtir- se confeccionan las diversas prendas que componen los arreos de montar y de tiro,
tales como lazos, brazales, rebenques, mancas, riendas, bozales, etcétera. Se hacen también con este material múltiples prendas
de vestir y accesorios como botas de potro, ojotas, tamangos, sombreros, cintos o tiradores. Esta práctica tuvo su apogeo hacia fines
de siglo xix y principios del xx, cuando se destacaron artesanos de origen español, italiano y portugués.
En otras zonas se confeccionan con el método del cuero curtido monturas, con diferencias de estilo según la región. Además del
vacuno, se utilizan otros cueros curtidos: el del carpincho, animal actualmente protegido como fauna en peligro de extinción, y el
del ciervo. Por su resistencia a los suelos anegadizos, en el Litoral se recurre mucho a este tipo de material para la suela de
diversos tipos de calzado, juegos de rienda, estriberos y correas de espuelas.
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