| Arquitectura Natural o la Adpataci�n del Hombre al H�bitat |
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| (Se permite la reproducci�n total o parcial citando al autor, el nombre del art�culo y la p�gina web) | ||||||||||||||||||||||||
| CONFERENCIA DICTADA POR EL | ||||||||||||||||||||||||
| ARQ. GUILLERMO MALCA ORBEGOZO | ||||||||||||||||||||||||
| EN EL AUDITORIO DE LA REGIONAL NORTE DEL COLEGIO DE ARQUITECTOS | ||||||||||||||||||||||||
| Trujillo, Setiembre 23 de 1991. | ||||||||||||||||||||||||
| EN EL SEMINARIO "ARQUITECTURA Y DISE�O" | ||||||||||||||||||||||||
| Huancayo, Mayo 21 al 23, 1992 | ||||||||||||||||||||||||
| INTRODUCCION AL BIOCLIMATISMO | ||||||||||||||||||||||||
| ����������� Desde hace tres d�cadas aproximadamente, los t�rminos "arquitectura solar", "vivienda autosuficiente" o "arquitectura bioclim�tica", ingresaron al l�xico profesional, denotando una manera distinta de enfocar y ejercer el dise�o de espacios. Es interesante notar que, si bien esta "mirada al clima" se produce en momentos particularmente cr�ticos en la historia de la humanidad, sin embargo, no nace en un solo lugar com�n ni responde a intereses similares. Arquitectos y otros hombres de ciencias, tanto en pa�ses superdesarrollados como en los subdesarrollados, pero con motivaciones distintas, empezaron a contraponer sus conceptos sobre acondicionamiento ambiental a los de la pr�ctica del� Modernismo, por entonces en boga. | ||||||||||||||||||||||||
| SOBRE ACLIMATACION ENTRE LOS ANTIGUOS | ||||||||||||||||||||||||
| ����������� La raz�n fundamental de la arquitectura es el hombre que la vive. Desde tiempos muy lejanos, el ser humano sedentario realiza espont�neamente (primero) y t�cnica y cient�ficamente (despu�s) todas las actividades que le son de provecho, en lugares espec�ficos, para lo cual crea espacios abiertos y cerrados. Estos ambientes, desde la primera cueva, choza o igl�, son elementalmente microsistemas ambientales que brindan mejores condiciones que estar a la intemperie. | ||||||||||||||||||||||||
| Ser�a l�gico y natural escuchar, en tiempos en que la historia empez� a escribirse, a S�neca quej�ndose de las casas cuyas puertas y ventanas no estuvieran orientadas al mediod�a del invierno (sur), a Vitruvio advirtiendo no ubicar ciudades al norte de las colinas por las enfermedades que los vientos fr�os tra�an, o a S�crates dialogando con Aristipo (seg�n Jenofonte en Memorables) "�no es un placer el tener una casa fresca en verano y caldeada en invierno?, �Y no es �ste el caso de las orientadas hacia el Mediod�a, ya que los rayos del sol penetran en los apartamentos durante el invierno, y durante el verano no hacen m�s que pasar por encima de nuestras cabezas y de los techos?" | ||||||||||||||||||||||||
| ����������� �Al razonar sobre los vanos en paredes opuestas en las viviendas Moche, adem�s de los desfases de nivel en sus techos inclinados, se observa� no s�lo su adecuaci�n a las brisas de mar (de d�a) y de tierra (de noche), sino tambi�n los modos que evacuaban las aguas pluviales, seguramente en �pocas en que la costa soportaba lluvias m�s intensas que ahora. | ||||||||||||||||||||||||
| LA HISTORIA DE LOS ESTILOS | ||||||||||||||||||||||||
| ����������� El an�lisis del acondicionamiento ambiental de las edificaciones no ha sido nunca -por suerte- un par�metro hist�rico de clasificaci�n arquitect�nica o urban�stica. El iluminismo, el ventilismo o el acustiquismo no son registradas en la historia de la arquitectura como modas o estilos. Aludiendo a este tema, la historia oficial de la arquitectura, creada por arquitectos hace pocos siglos, es m�s bien la historia de los estilos arquitect�nicos. | ||||||||||||||||||||||||
| ����"Si quieres que algo se haga obsoleto, caduque y muera, convi�rtelo en moda", afirmaba constantemente el Arq. Wiley Lude�a en sus charlas de caf�. Tal vez, sea por eso que la historia de los estilos sea muy rica, y que adem�s se enriquezca con mayor velocidad a medida que pasa el tiempo. La aparici�n y desaparici�n de un ESTILO, en tanto moda, est� en funci�n del n�mero de usuarios y de la velocidad de difusi�n, adem�s de las leyes del mercado. | ||||||||||||||||||||||||
| ����������� A fines del medioevo y comienzos del Renacimiento, por ejemplo, los estilos europeos art�sticos y arquitect�nicos, encontraron con Col�n una nueva ruta de difusi�n y un nuevo mercado de aplicaci�n. La resistencia a europeizar las formas de vida en el Nuevo Mundo dur� poco, y con ello, la importaci�n de estilos (o la menor o mayor adaptaci�n de ellos a las condiciones de Am�rica) devino m�s y m�s fluida. Es importante anotar que en esos tiempos, en el mundo no hab�a m�s de 500 millones de habitantes, los sistemas de comunicaci�n y transporte no viajaban a m�s de 50 kph, y por ende, los estilos permanec�an por uno o m�s siglos. | ||||||||||||||||||||||||
| ����������� Luego de un estricto Barroco y sus derivaciones en Europa, la revoluci�n francesa impone a la nueva clase social gobernante (la burgues�a), hu�rfana de acervo cultural, la necesidad de buscar en el pasado alguna manifestaci�n de qu� aferrarse. Despu�s de una corta tiniebla de Eclecticismo, los burgueses cultos deciden mirar a Atenas y Roma para embarcarse en el Neocl�sico. | ||||||||||||||||||||||||
| ����������� Despu�s del inicio del industrialismo, y m�s a�n, cuando las viejas m�quinas a vapor son reemplazadas por la naciente tecnolog�a de los motores a combusti�n (petr�leo), los tent�culos de la econom�a de mercado decidieron hurgar en la, hasta entonces, cien por cien artesanal arquitectura de los pa�ses en desarrollo. La ornamentaci�n neocl�sica restaba posibilidades de industrializar la construcci�n: las �rdenes cl�sicas de columnas y capiteles eran dif�ciles de reproducir en m�quinas, y dise�ar bas�ndose en c�digos de proporci�n y est�tica cl�sica demoraba en exceso la elaboraci�n de un proyecto para una sociedad explosiva que requer�a acelerar el volumen de construcciones. | ||||||||||||||||||||||||
| ������"M�s con menos", la c�lebre frase de Mies Van Der Rhoe, le hizo un flaco favor a la arquitectura, ah� donde se le exager�, pero un gordo favor a la naciente industria de la construcci�n. Con el cambio de siglo, el Modernismo asomaba t�midamente a contraponerse al neocl�sico (l�ase neorepublicano en nuestros territorios), pero con gran visi�n de futuro. | ||||||||||||||||||||||||
| LA RIADA DEL MODERNISMO | ||||||||||||||||||||||||
| ����������� A principios del siglo XX, en la Tierra exist�a m�s de 1,600 millones de personas, las comunicaciones y los medios de transporte adquirieron gran velocidad; el avi�n data de esos d�as. Se acentuaba el nuevo orden geo-pol�tico-econ�mico de los pa�ses, con el desequilibrio Norte-Sur. La hegemon�a capitalista gener� un proceso irreversible de dependencia en todo nivel de los pa�ses pobres hacia los pa�ses ricos. | ||||||||||||||||||||||||
| ����������� Bajo este contexto, dos circunstancias felices para el Modernismo se unieron en la batalla final contra el neocl�sico europeo y sus contempor�neos en el mundo: | ||||||||||||||||||||||||
| PRIMERO: La obtenci�n de energ�a barata a partir del petr�leo. Esto gener� la tecnolog�a pertinente para dotar de electricidad o energ�a de combusti�n a las ciudades, y por ende, a las edificaciones para aclimatarlas artificialmente. Gracias al acondicionamiento artificial a muy bajo costo, fue posible "exportar formas puras (microclima incluido)", de est�tica universal -estilo internacional-, desde pa�ses t�cnicamente desarrollados hacia los subdesarrollados. La filosof�a del International Style no conoci� fronteras, su pr�ctica no consider� ecosistemas. | ||||||||||||||||||||||||
| SEGUNDO: La enorme velocidad que adquiri� las comunicaciones permiti� la r�pida difusi�n de los principios modernistas, en t�rminos te�ricos, y de las formas modernistas, en t�rminos proyectuales y constructivos. Todo el mundo habl�, casi a la vez, sobre plantas libres, cortinas de vidrio y la carta de Atenas. | ||||||||||||||||||||||||
| ����������� La combinaci�n de ambas circunstancias sirvi� de soporte a la puesta en pr�ctica de la maquinaria Moderna. Desde entonces, y durante siete u ocho d�cadas, el modernismo construy� el mayor volumen de edificaciones antes visto, cubriendo, tal vez, m�s del cincuenta por ciento del territorio urbano del planeta. Desde 1900 hasta finales de la d�cada del 60, la poblaci�n mundial se hab�a ��duplicado!!, pasando los 3,200 millones de habitantes. | ||||||||||||||||||||||||
| DOS CAMINOS HACIA EL CLIMA | ||||||||||||||||||||||||
| ����������� Hasta hoy en d�a, largos debates entre seguidores y detractores del Modernismo tratan de analizar las consecuencias de ese estilo de hacer arquitectura. La "bondad" de la aclimataci�n artificial, para mantener la "calidad de exportaci�n" de las formas puras a cualquier medio ambiente del mundo, no result� debidamente entendida y practicada en pa�ses de pobre tecnolog�a como el nuestro. A fuerza de copiar formas de revistas en otros idiomas, se evidenciaba que no era necesario una adecuaci�n a las condiciones climatol�gicas del medio donde se constru�a. Tal vez, lo que no comprendimos, fue que dichas formas conten�an edificios con sistemas de acondicionamiento artificial que s� respond�an a las condiciones ambientales de donde se constru�an originalmente, y que esos sistemas gastaban enormes cantidades de energ�a para generar micro climas (supuestamente) confortables para el hombre en su interior.� | ||||||||||||||||||||||||
| ����������� Sucedieron entonces otras dos circunstancias a escala mundial que, aunque de origen muy distinto en espacio e intenci�n, determinan la vuelta de la mirada al clima en la arquitectura: | ||||||||||||||||||||||||
| PRIMERO: El desequilibrio energ�tico mundial producto del alza del costo del petr�leo, producto a su vez, de los enfrentamientos b�licos en el Golfo P�rsico, en la d�cada de los 60. La bonanza de la energ�a barata hab�a terminado a poco m�s de medio siglo de iniciada. Los pa�ses superdesarrollados buscan desesperadamente de equilibrar el balance energ�tico a su favor, no explotando sus propios recursos y adquiriendo la mayor cantidad de petr�leo posible de los productores subdesarrollados, para almacenarlo, mientras detectan nuevas fuentes energ�ticas y crean la tecnolog�a adecuada. Como consecuencia, estos pa�ses dispusieron oficialmente (v�a leyes, c�digos urbanos, etc.) la obligatoriedad de ahorro energ�tico en la aclimataci�n de edificios, reemplazando parte de la energ�a procesada por energ�a natural (sol, viento, etc.). Nace la tecnolog�a solar y bioclim�tica en la arquitectura. | ||||||||||||||||||||||||
| SEGUNDO: Renace en pa�ses subdesarrollados la c�clica preocupaci�n por la identidad cultural, nacional, regional y local. En el nuevo mundo latino y en las zonas pobres de Asia, fil�sofos, profesionales y artistas, principalmente, analizan los aspectos de dependencia a modas, estilos, arte, ciencia, tecnolog�a y econom�a, provenientes de los pa�ses desarrollados de Europa, Norte Am�rica y, ahora, Jap�n. Por generaciones, la arquitectura en nuestros pa�ses sigui� los c�nones de la est�tica universal, de las formas puras y de la aclimataci�n artificial. La vuelta al clima no s�lo es una alternativa a la b�squeda de confort humano en los espacios clim�ticamente desadaptados, sino, se convierte en uno de los m�s importantes sustentos t�cnicos en la b�squeda de la identidad, en raz�n de la gran variedad clim�tica en territorios, p.e., andinos, que determina caracter�sticas muy peculiares en los usos y costumbres, en el vestido, la alimentaci�n y, obviamente, en la arquitectura.� | ||||||||||||||||||||||||
| BIOCLIMATISMO... UN MEDIO, NO UN FIN | ||||||||||||||||||||||||
| ����������� En medio del desbalance energ�tico mundial, tarde o temprano nos veremos afectados por las crisis de otras latitudes. En el Per�, una familia urbana promedio consume alrededor de 20 a 25 kilowatts-hora de electricidad por persona en un mes. Sin embargo, es muy reducida la poblaci�n que se abastece de energ�a el�ctrica para satisfacer sus necesidades b�sicas y su desarrollo. Si dividimos el consumo total de energ�a el�ctrica entre los 22 millones de habitantes, el promedio no pasa probablemente de 10 kilowatts-hora mensual per c�pita. En los Estados Unidos este promedio, considerando sus casi 300 millones de habitantes, llega a unos 100 kw-h mensual per c�pita. Esto quiere decir que cada peruano dispone, hoy, de la d�cima parte de la energ�a de que dispone un norteamericano, para su desarrollo. | ||||||||||||||||||||||||
| ����������� El uso cient�fico y racional de energ�as que sean alternativas a las energ�as convencionales en el pa�s, es una necesidad vital, no s�lo para ahorrar �stas en pro del desarrollo, sino para que aquellas aporten su calidad de energ�as altamente renovables y no-contaminantes, en pro de otro aspecto venido a menos, que es el equilibrio ecol�gico y el control ambiental. | ||||||||||||||||||||||||
| ����������� La protecci�n del medio ambiente comienza por casa, vale decir, por las casas que dise�amos.� Y el ahorro de energ�a minimizando la climatizaci�n artificial comienza tambi�n por un ejercicio racional y �tico de la arquitectura. La necesidad de comodidad ambiental del ser humano en un espacio urbano o arquitect�nico, es tanto fisiol�gica cuanto psicol�gica. El exceso de aire acondicionado, calefacci�n e iluminaci�n artificiales, y descontrolados niveles de presi�n ac�stica, en el humano, tiene consecuencias contraproducentes sobre su salud y su equilibrio s�quico. | ||||||||||||||||||||||||
| ����������� El Bioclimatismo en la arquitectura es una filosof�a que llama a recuperar las energ�as naturales del clima para mejorar la calidad de vida de los espacios habitados por el hombre. Se basa en t�cnicas experimentales y de resultados comprobados sobre la salud humana. Se fundamenta en el conocimiento adecuado de los potenciales energ�ticos del clima en una micro regi�n y en la generaci�n de espacios con materiales apropiados que produzcan micro climas interiores confortables para las actividades. Por tanto, al margen de aportar elementos de identidad, el Bioclimatismo no es un estilo o moda formal... es una conducta cient�fica y moral de enfrentar el dise�o de espacios cualitativamente habitables. No es incompatible a la modernidad ni a la libertad est�tica, en tanto �stas no atenten contra la identidad cultural y ambiental del medio donde se desarrolla. | ||||||||||||||||||||||||
| ����������� El Bioclimatismo, entonces, no es un fin en la arquitectura, es s�lo un medio en funci�n directa del bienestar y comodidad del ser humano.� | ||||||||||||||||||||||||