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Lámina
de papel u otra materia en que hay inscripciones o figuras y que se
exhibe con fines noticieros, de publicidad, etc.
Definición DRAE
Pliego de papel, de gran formato, impreso con anuncios o avisos,
producido de forma masiva para su exhibición en público. Por lo general,
se componen de una imagen a color y un breve texto o una marca
identificativa. Normalmente, tienen fines comerciales —anunciar
productos o publicar acontecimientos—, pero también pueden ser
recomendaciones de educación pública, instrumentos de propaganda o meras
obras de arte sin un mensaje particular.
Los carteles nacieron en el siglo XV con la invención de la imprenta.
Los primeros, que generalmente no iban ilustrados, daban aviso de
proclamaciones reales, decretos municipales, ferias y mercados y, en
algunos casos, anunciaban libros. En los siglos siguientes a veces
estaban ilustrados con pequeños grabados a fibra, pero su producción no
era fácil por lo que no eran muy comunes. Los pósteres no empezaron a
tener su aspecto actual hasta el siglo XIX.
Definición ENCARTA
Propaganda bélica
Arma para moldear la opinión, los sentimientos y los pensamientos de las
masas
Andrés Valdez Zepeda
Profesor-investigador de la Universidad de Guadalajara (Méjico) y
miembro del Sistema Nacional de Investigadores.
Toda guerra se combate en diferentes frentes. El frente militar, el de
batalla es, sin duda, uno de los más importantes. Sin embargo, hay otros
frentes igual de trascendentes en todo conflicto bélico. Uno de ellos es
el de la propaganda.
A lo largo de la historia, la propaganda ha jugado un papel
muy importante como arma de guerra. Dominar el arte de la guerra, decía
Napoleón Bonaparte, implica siempre infligir al enemigo no sólo una
derrota militar sino una psicológica y ésta se logra, en parte, gracias
a la propaganda.1
La propaganda ha sido utilizada tanto por regímenes
predemocráticos como modernos para influir y formar la opinión pública.
Constituye el mejor intento sistematizado y deliberado de grupos de
poder para moldear la opinión, los sentimientos y pensamientos de las
masas. En este sentido, la propaganda funciona como arma para la
construcción de legitimidad, de adoctrinamiento político-ideológico y la
manipulación.
A raíz del conflicto bélico entre Estados Unidos e Irak, las
estrategias de propaganda ligadas a la guerra se han revitalizado y se
utilizan de manera intensiva y sigilosa, en forma de noticia, por la
Unión Americana y sus aliados. Tales estrategias tienen como propósito
aislar y desconcertar a sus enemigos y persuadir a los norteamericanos
de la importancia de "liberar al pueblo iraquí, aniquilar el régimen de Sadam Husseim" y, sobre todo, "terminar con la amenaza e inseguridad de
las armas de destrucción masiva".
En ese contexto de lucha entre mundos disímbolos, que
atinadamente Samuel Huntington llamó el choque de civilizaciones2,
es como se debe entender el conflicto en que Estados Unidos declaró la
guerra al régimen de Sadam Hussein y ha dado una nueva orientación a lo
que se conoce por los eruditos como la propaganda de guerra.
La propaganda influye y manipula más de lo que se cree. No
sólo reproduce pautas de conducta, valores y visiones del mundo. La
propaganda también polariza la mente, moviliza los corazones (emociones)
y engendra odios y agrios resentimientos sociales.
Hasta hace pocos días, el
mundo entero se encontraba ante un escenario de guerra propagandística,
en la que las partes en conflicto encauzaron sus objetivos utilizando
diferentes estrategias de manipulación, ocultamiento y distorsión de la
información. De esa forma, es claro que la propaganda fue utilizada
tanto por los gobernantes iraquíes como por los de Estados Unidos.
Los primeros, llamaron a la guerra santa, a la defensa
patriótica de su territorio y su cultura. Los segundos, convocaron a
exterminar los regímenes totalitarios, liberar al pueblo iraquí y
terminar con la amenaza a la seguridad mundial.
NOTAS
1) Emile
Dard, Napoleón y Talleyrand, Grijalbo, sexta edición, 1975.
2) Samuel
Huntington, El Choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden
mundial, Paidós, Barcelona, 1997.
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