| TECNOLOGIAS ALTERNATIVAS El sistema energ�tico est� constituido por diversas cadenas que van desde la explotaci�n de las fuentes primarias hasta el consumo final. Las llamadas fuentes primarias de energ�a son aquellas que no han sufrido un proceso de transformaci�n y que se encuentran como tales en la naturaleza. Tal es el caso del petr�leo, el gas natural, el carb�n, la geotermia, el uranio, las ca�das de agua, la biomasa (le�a, desechos animales o residuos vegetales) y la energ�a solar. El trabajo animal y el trabajo humano son fuentes de energ�a que a lo largo de la historia de la humanidad han permitido el desarrollo de la agricultura y la construcci�n de diversas herramientas y edificaciones. Sin embargo, no se les incorpora dentro de la contabilidad de las fuentes de energ�a de un pa�s. Dependiendo de la fuente de energ�a, el proceso de explotaci�n es distinto. En el caso del carb�n, su extracci�n requiere de minas. En el caso del petr�leo y el gas natural, se necesita una fase de exploraci�n cada vez m�s tecnificada (identificaci�n de los lugares donde puede haber reservas) y otra de construcci�n de pozos. Una vez que las fuentes de energ�a primaria son explotadas, existen diversos mecanismos de transformaci�n. El petr�leo crudo se transporta hasta las refiner�as, en donde es transformado en energ�a secundaria como la gasolina, el diesel, el combust�leo, el gas licuado de petr�leo, las querosinas o el combustible para aviones. El carb�n puede ser utilizado como tal o transformado en coque en las plantas coquizadoras. El gas natural, en algunos casos, debe pasar por plantas endulzadoras antes de ir al consumidor final. Las energ�as o energ�ticos secundarios, pueden ir directamente al consumidor final (industria, transporte, comercios, servicios y hogares) o pueden, al igual que algunas fuentes primarias, ser empleados para producir electricidad, vapor para distribuci�n centralizada o pueden ser utilizados como materia prima para algunos procesos (como por ejemplo algunos hidrocarburos para la petroqu�mica). La electricidad tiene una caracter�stica especial comparada con las dem�s fuentes de energ�a y es que �sta no puede ser almacenada en grandes cantidades. Esto significa que la electricidad que consumimos en cada instante, debe ser generada en ese mismo momento. Adem�s, el proceso de conversi�n de energ�a en electricidad es sumamente ineficiente. Por cada unidad de energ�a que entra a una planta de generaci�n de electricidad, se pierde, en forma de calor, entre 65 y 75% de esa unidad. A esto hay que aumentarle las p�rdidas generadas en el proceso de transmisi�n y distribuci�n de la electricidad (necesario para llevar la energ�a el�ctrica desde las plantas de generaci�n hasta el consumidor final) que van del 10 al 12% de la unidad generada. Las fuentes energ�ticas primarias que sustentan el desarrollo moderno de la humanidad son las llamadas fuentes f�siles: el carb�n, el petr�leo y el gas natural. En la actualidad, la humanidad utiliza en un d�a, la misma cantidad de fuentes energ�ticas f�siles que le tom� a la naturaleza cerca de un mill�n de a�os producir[ii]. Por si fuera poco, el consumo mundial de este tipo de energ�a se increment� en este siglo, en cerca de mil 500 veces. El petr�leo domina el mercado energ�tico mundial. La energ�a que utiliza la humanidad, sin tomar en cuenta la le�a u otros energ�ticos denominados no comerciales, depende en cerca de 40% del petr�leo. El gas natural provee cerca del 24% de la energ�a primaria comercial y el carb�n alrededor del 20%. [iii] Las reservas mundiales de petr�leo y gas natural est�n distribuidas de manera diferenciada en el mundo. En el medio oriente se concentran cerca del 70% de las reservas de petr�leo mundiales mientras que las reservas de gas natural se encuentran en un 40% en Europa oriental (principalmente en Rusia) y en un 25% en el medio oriente. En los llamados pa�ses en desarrollo, la biomasa en forma de le�a, los desechos animales y los residuos vegetales, as� como el trabajo humano y animal, representan una porci�n sumamente importante de la energ�a que se consume. La le�a es el combustible m�s importante en las �reas rurales y la cocci�n de alimentos la actividad principal de consumo de la misma. Por otra parte, es imprescindible reconocer que existe una importante desigualdad en el consumo de energ�a tanto entre pa�ses como al interior de los mismos. Por ejemplo, Estados Unidos consume cerca del 22% de la energ�a mundial, mientras que todos los pa�ses de Am�rica Latina y el Caribe juntos, consumen alrededor del 7%. En el interior de los pa�ses, particularmente en los pa�ses en desarrollo, el consumo de energ�a en los hogares depende del nivel socioecon�mico de las familias. Los sectores de mayor ingreso tienden a emular los patrones de consumo de los pa�ses desarrollados, mientras los sectores de menor ingreso, particularmente en el sector rural, en su mayor�a no cuentan con electricidad y est�n preocupados por encontrar suficientes fuentes de energ�a para cocinar y para otras actividades esenciales para la supervivencia.[iv] El consumo de energ�a en M�xico M�xico es un pa�s cuya base energ�tica son los hidrocarburos (petr�leo y gas natural). En 1994, �stos representaron el 90.7% de la producci�n para consumo nacional de energ�a primaria, la biomasa (le�a y bagazo de ca�a) el 3.7%, la hidroelectricidad, geoelectricidad y nucleoelectricidad el 3.6% y el carb�n el 2%. En relaci�n a los consumidores finales de energ�a, el transporte es el m�s importante (40%). La energ�a en este sector se utiliza para la movilidad de ferrocarriles, aviones, barcos, transporte el�ctrico, camiones, autobuses y autom�viles. El 99% de la energ�a que se consume en el sector transporte proviene del petr�leo y cerca del 45% se emplea para el funcionamiento de los autom�viles y camionetas particulares.[v] La industria es el segundo sector en importancia, en t�rminos de la cantidad de energ�a consumida. M�s del 80% del consumo de este sector proviene de los hidrocarburos (incluida la energ�a primaria para la generaci�n de electricidad). Algunas industrias son m�s intensivas en el uso de la energ�a que otras. Tal es el caso de la siderurgia, la petroqu�mica, la qu�mica, celulosa y papel, cemento, vidrio, y los ingenios azucareros. El sector residencial es responsable del 20% del consumo de energ�a final en M�xico, en donde la le�a representa cerca del 40%, el GLP el 41% y la electricidad el 12%. Una de las caracter�sticas m�s importantes del consumo de energ�a en este sector es la asimetr�a que existe entre el campo y la ciudad. La diferencia entre el crecimiento urbano y rural fue acompa�ada por una importante desigualdad en la oferta y capacidad de consumo de los servicios. Por ejemplo, en 1992, cerca del 100% de las viviendas urbanas ten�an acceso a la electricidad, mientras que el 30% de las rurales a�n no contaba con este servicio. Una situaci�n similar ocurre con la distribuci�n de los energ�ticos comerciales. La mayor�a de la poblaci�n rural no ha tenido la oportunidad de optar por un combustible alternativo a la le�a. Los sectores comercial y p�blico representan cerca del 6% del consumo de energ�a final nacional. Las principales fuentes de energ�a final son la electricidad, el GLP, el combust�leo y el diesel. El sector comercial incluye todo lo relacionado con comercios, restaurantes, hospitales, hoteles, escuelas y edificios no residenciales. El sector p�blico, en t�rminos del consumo de energ�a, incluye el bombeo de aguas potables y negras, as� como el alumbrado p�blico. En 1994, el sector agropecuario represent� el 2.6% del consumo final de la energ�a nacional y el 5.8% de la demanda el�ctrica total. La energ�a en el sector agropecuario tiene tres funciones principales: la preparaci�n de la tierra para cultivo, el bombeo de agua y la actividad pecuaria. Los principales energ�ticos utilizados para estos usos son la querosina, el diesel, la electricidad y, en menor, medida el GLP. Efectos ambientales Los efectos ambientales de la producci�n y uso de la energ�a en el mundo son diversos, pero pueden ser catalogados en dos tipos: los efectos locales o regionales y los efectos globales. En los primeros, se encuentran las emisiones de contaminantes a la atm�sfera, los problemas relacionados con el uso y contaminaci�n del agua marina y continental y el efecto en los suelos y la biodiversidad. En el segundo se encuentra la emisi�n de gases de efecto invernadero, que contribuyen a la elevaci�n de la temperatura global de la atm�sfera terrestre. La explotaci�n del petr�leo y el gas natural ha tenido efectos catastr�ficos en el ambiente marino. En M�xico, el accidente del Ixtoc I, tuvo impactos que trascendieron el �mbito nacional, provocando serios problemas de contaminaci�n, desconoci�ndose hasta ahora, las consecuencias en el ecosistema regional. En el estado de Tabasco, por ejemplo, dentro de los accidentes m�s comunes en la exploraci�n y explotaci�n de pozos petroleros, est�n los derrames de las fosas de decantaci�n que contienen los desperdicios de los pozos, dado que las altas precipitaciones ocasionan un alto riesgo de ocurrencia. Ya en 1986 se estimaba que las �reas afectadas en este estado ascend�an a 7,200 hect�reas.[vi] El procesamiento del petr�leo tiene efectos ambientales relacionados con la emisi�n de diversos contaminantes a la atm�sfera, las descargas l�quidas a drenajes, cuerpos de agua y suelo y desechos s�lidos. Existen diversos equipos de control que han hecho que disminuyan los impactos en el ambiente, sin embargo, a�n existen serios problemas por las emisiones de �xidos de azufre, �xidos de nitr�geno, hidrocarburos y part�culas y a�n no han desaparecido los problemas de descarga y desechos s�lidos. En el uso de los derivados del petr�leo y gas natural, destaca la contaminaci�n atmosf�rica. Tan s�lo baste mencionar la contaminaci�n en el �rea metropolitana de la ciudad de M�xico, originada principalmente por la combusti�n de gasolina y di�sel en los veh�culos automotores. Asimismo, la emisi�n de contaminantes provocada por la combusti�n de fuentes f�siles en las plantas de generaci�n el�ctrica, aun cuando se han instalado diversos dispositivos de control, sigue representando un problema de contaminaci�n en lo referente a �xidos de nitr�geno, mon�xido de carbono y �xidos de azufre. El carb�n es uno de los combustibles m�s sucios. Las minas de carb�n pueden da�ar los suelos y su combusti�n genera grandes cantidades de �xidos de azufre, mon�xido de carbono y part�culas, adem�s de las enfermedades respiratorias ocasionadas a los trabajadores de las minas. Cabe reconocer que existen diversas tecnolog�as de control particularmente relacionadas con las cenizas y desechos, as� como nuevas tecnolog�as de generaci�n el�ctrica (lecho fluidizado) que disminuyen de manera muy importante las emisiones de azufre y �xidos de nitr�geno. Despu�s de la crisis petrolera de 1973, una alternativa energ�tica que creci� de manera importante fue la energ�a nuclear. En la actualidad �sta genera cerca del 17% de la energ�a el�ctrica en todo el mundo. Sin embargo, los accidentes nucleares de la isla de Tres Millas en Estados Unidos, y de Chernobyl en Ucrania, as� como el aumento en los costos asociados a la seguridad de estas plantas han hecho que esta alternativa est� en duda. Los problemas ambientales de la energ�a nuclear est�n asociados a las emisiones y desechos radioactivos y la gravedad de los accidentes. La contaminaci�n radioactiva puede permanecer por millones de a�os y, por ende, tiene efectos en m�ltiples generaciones. La plantas hidroel�ctricas no generan emisiones a la atm�sfera pero tienen problemas asociados a efectos en los ecosistemas locales y movimiento de poblaciones, provocando disminuci�n e incluso desaparici�n de tierras de cultivo, de flora y fauna silvestres, destrucci�n de especies y posible p�rdida de biodiversidad. Los efectos en el medio pueden minimizarse desarrollando estudios ecol�gicos previos y posteriores a la instalaci�n de la planta y realizando labores de regeneraci�n posteriores a la instalaci�n de la misma. La combusti�n de le�a tampoco est� exenta de los efectos en el medio. Los contaminantes emitidos durante su combusti�n particularmente en las llamadas tres piedras producen enfermedades respiratorias principalmente en mujeres y ni�os(as). Otro efecto del uso de la le�a es la posible desforestaci�n; sin embargo, existen pocos estudios que cuantifiquen la importancia relativa del uso de la le�a para fines energ�ticos en la desforestaci�n nacional. Adem�s de los problemas de contaminaci�n local, la producci�n y uso de la energ�a es en gran parte responsable de uno de los problemas que enfrenta el planeta: el cambio clim�tico global. La combusti�n de recursos f�siles, particularmente el petr�leo y el carb�n, generan la mayor parte de las emisiones de bi�xido de carbono (principal gas invernadero). Se estima que cerca del 57% de las emisiones antropog�nicas (las producidas por la humanidad) de los gases invernadero provienen de la combusti�n de petr�leo, carb�n y gas natural. Los efectos globales en el medio, provocados por un consumo creciente de la energ�a pueden ser catastr�ficos. La vulnerabilidad de diversos pa�ses ante la posibilidad de un cambio en la temperatura de la atm�sfera terrestre tiene costos invaluables en t�rminos de la poblaci�n y la p�rdida de biodiversidad. Existen alternativas energ�ticas que reducen los impactos ambientales de manera sustancial, que no tienen efectos negativos en el desarrollo y nivel de vida de la poblaci�n. Estas alternativas se encuentran en el uso eficiente y en las fuentes renovables de energ�a. |