Gilles Saint-Paul
Dado el deficit demográfico de Europa y las tensiones sobre el
mercado de trabajo, se
ha sugerido que estos problemas podrian solucionarse mediante un recurso
a la inmigración.
Sin embargo, algunos sectores de la sociedad rechazan la inmigración,
y, por otra parte, es
preciso contestar la pregunta siguiente: cuantos inmigrantes, y cuales?
Unos de los problemas importantes asociados con la inmigración
es su interacción con
el estado del bienestar. La existencia de un estado de bienestar afecta
la cantidad y las
características de los inmigrantes, y, por otra parte, la inmigración
tiene efectos sobre los
problemas de financiación de las políticas públicas
de asistencia y pensiones.
El análisis económico de las migraciones nos dice
que las características de los
inmigrantes dependen de la distribución de la renta en el país
acogedor relativamente al país de
origen y tambien a los otros paises que puede elegir el inmigrante.
Concretamente, el inmigrante
tratara de ir en el país donde su bienestar material es más
grande. Esto implica que los paises
donde la distribución de renta es mas desigual atraerán
a los inmigrantes más cualificados,
porque ganan más allí. Por otra parte, los paises
más egalitarios van a atraer los menos
cualificados.
Esta lógica tiene consecuencias importantes sobre el estado
del bienestar, como consta
en un estudio de la Fondazione Rodolfo de Benedetti, que se presentará
en Junio en una
conferencia en Trieste.
En un país donde hay subsidios de paro generosos o, como
en el caso de Francia, una
renta minima garantida incondicionalmente, la composición de
los inmigrantes será sesgada a
favor de los grupos con menor capacidad de ganancia. En este caso,
la inmigración aumenta la
proporción de la población eligible para los programas
de asistencia, y entonces la presión sobre
la financiación de dichos programas. Por otra parte, en un país
donde estos programas son poco
generosos, los migrantes tendran más cualificaciones, y por
tanto contribuirán a facilitar la
financiación del estado del bienestar.
Este fenómeno es patente si se compara la composición
de inmigrantes en Francia, un país
con un estado del bienestar bastante generoso, con la composición
de inmigrantes en el Reino
Unido, donde lo es mucho menos. Segun los datos del European Household
Panel para el año
1994, en Francia, un 57 % de los no ciudadanos de la UE no terminaron
la escuela segundaria,
mientras que la cifra correspondiente para los ciudadanos de la UE
es solo un 41 %. Las cifras
son comparables en otros paises generosos como Holanda, Dinamarca,
o Alemania. Por otra
parte, en el Reino Unido, solo un 29 % de los inmigrantes no tienen
bachillerato, mientras que
la cifra correspondiente para los ciudadanos de la UE es 48 %. Como
consecuencia, en Francia,
un 9.7 % de los no ciudadanos de la UE ganan subsidios de paro, mientras
que la cifra
correspondiente es 6.1 % para los ciudadanos de la UE. En otros
paises aún más generosos, el
estado de bienestar parece como un imán para la inmigración
de trabajadores dependientes.
Entonces, la proporción de inmigrantes dependientes de los subsidios
de paro ascende a 14.7 %
en Holanda, contra 5.8 % para los ciudadanos de la UE, y 43.7 % (contra
15.8 %) en Dinamarca.
Por otro lado, en el Reino Unido, donde la asistencia es menos
generosa, solo un 4.6 % de los
inmigrantes cobran los subsidios de paro, menos que el 4.8 % de ciudadanos
de la UE que lo
cobran.
Qué tal de España? Es un pais donde el estado de
bienestar es menos desarrollado que en
Francia o Dinamarca. Ademas salió del franquismo con una distribución
de niveles de educación
muy desfavorable. Por tanto, el nivel educativo de los inmigrantes
es mayor que el de los
españoles. En 1994, un 68.8 % de los españoles no habían
terminado la educación secundaria,
aunque esta proporcion es mucho más baja para las generaciones
mas jóvenes. La cifra
correspondiente es de 31 % para los inmigrantes. Si miramos la proporción
de trabajadores con
diplomas universitarios, era de 14.1 % para los españoles, y
de 36.6 % para los inmigrantes. Esto
significa que, tal como en el Reino Unido, en Espana la inmigración
tiende a mejorar la calidad
media de la mano de obra, aunque esto podría cambiar en el futuro
dado el importante esfuerzo
educativo del país. Como hemos dicho, este efecto tiende a
reducir las presiones sobre el estado
de bienestar: mientras que el 7.5 % de los respondentes españoles
del European Household Panel
cobraban subsidios de paro, esta proporción solo es de 2.8 %
para los no ciudadanos de la UE.
Entonces, España no pertenece al club de paises
donde la inmigración tiene
consecuencias negativas sobre el estado del bienestar. Pero la comparación
con otros paises y la
evidencia empirica sugieren que las cosas podrían cambiar si
Espana acaba aumentando
demasiado su nivel de asistencia social.
En pocos años, la Union Europea se ampliará para
admitir paises del Este que son mucho
más pobres que España, Grecia y Portugal cuando integraron
la CE. Entonces, existe un potencial
importante de migración del Este hacia el Oeste. Puede ser que
este potencial no se realice: en el
caso de los paises del sur, no hubo acceleración de las migraciones
hacia el Norte después de la
ampliación de la CE, sino movilidad del capital hacia los paises
del sur. Sin embargo, si algunos
de los paises del Este se revelan incapaces de conducir politicas económicas
adecuadas para
garantizar el crecimiento y combatir la pobreza, es probable
que habrá una emigracion sustancial
hacia el Oeste, y que estos trabajadores elegirán sus paises
acogedores en funcion de las
características des estos paises y de sus características
propias. Corremos el riesgo de que algunos
paises reduzcan la generosidad de sus subsidios para evitar atraer
demasiados inmigrantes. Si este
proceso resulta en que todo el mundo trate de reducir el nivel
de asistencia social por debajo del
nivel medio de los paises vecinos, la amplicación podría
danar sustancialmente los estados de
bienestar de europa occidental. Sería util condicionar
la acesion de los paises del este al
desarrollo en estos paises de un sistema deciente de protección
social, que reduciría el riesgo de
emigración másiva de los mas pobres. Los paises más
ricos de la UE incluso podrían
subvencionar la financiación de estos sistemas, tal como lo
han hecho para las infraestrúcturas
públicas.
(C) Gilles Saint-Paul, 2001