LA ORIENTACION

Y

EL MOVIMIENTO

 

... aprender� a moverse por el bosque

 

�Permanecer en el lugar donde se produce la situaci�n de emergencia?

�Marchar para salir de ella?

 

Cuando se desencadena una situaci�n de emergencia, los primeros momentos suelen ser decisivos y entre las primeras actuaciones figuran la decisi�n de permanecer en el lugar o marchar.

La diversidad del grupo de supervivientes y su estado psicof�sico ser�n determinantes La experiencia demuestra que, para incrementar las posibilidades de supervivencia, es preciso que del grupo surja un l�der capaz de conducir la situaci�n. Solamente un profundo conocimiento del estudio del terreno, de la confecci�n de croquis itinerarios, de las t�cnicas de movimiento y de los procedimientos de orientaci�n por medios de circunstancias, permitir�n un movimiento seguro del grupo. Si no sabe moverse por el terreno que pisa y no sabe orientarse, lo m�s probable es que, si se mueve, empeore la situaci�n.

Tampoco estar� de m�s que ayudemos un poco a los equipos de rescate dejando se�ales que les informen de nuestro movimiento o situaci�n, o balizando una zona de aterrizaje.

... en la monta�a

...  a orientarse por procedimientos de circunstancias

... a trazar croquis de itinerario y marcar su movimiento

... o a balizar una zona para el aterrizaje de helic�pteros

 

En el Curso de Supervivencia del GRUPO GOEN aprender� a:

E

Analizar la situaci�n para determinar las posibilidades de ponerse en marcha en funci�n de la situaci�n, del terreno, la climatolog�a y meteorolog�a, los medios disponibles y el estado psicof�sico del grupo.

E

Estudiar el terreno para decidir el itinerario a seguir.

E

Confeccionar croquis itinerarios.

Ser� capaz de orientarse  y marchar.

E

Emplear procedimientos de marcha.

E

Emplear marcas y se�ales.

E

Balizar una zona el aterrizaje de helic�pteros.

E

Orientarse por el Sol.

E

Orientarse por indicios.

E

Orientarse por la Luna y las estrellas.

E

Viajar por la monta�a o altiplano.

E

Viajar por el bosque o selva.

 

INTRODUCCION

Todo aquel que se aventure a una zona remota o desconocida debe tener la precauci�n de procurarse al menos una br�jula y mapas de la zona. Tampoco est� de m�s un alt�metro y un pod�metro.
Hay que se�alar en el mapa nuestro recorrido y relacionarlo con los accidentes geogr�ficos m�s significativos (r�os, arroyos, picos de monta�as, costas, etc). Es bueno hacerse una imagen mental de todo ello.

El miedo es una reacci�n natural cuando nos perdemos, pero hay que evitar a toda costa que degenere en p�nico. Cuando alguien se da cuenta de que se ha perdido, normalmente no est� muy lejos del camino correcto, pero si comienza a dar tumbos de un lado para otro, a desplazarse de una manera irracional, agravar� su problema. La primera acci�n, cuando notamos que nos hemos extraviado, debe ser sentarse y reflexionar tranquilamente buscando todos los indicios y se�ales que nos ayuden a situarnos.

Cuando volvamos a movernos para buscar la ruta correcta, debemos dejar alg�n tipo de marca en el terreno para asegurarnos de no dar vueltas en c�rculo in�tilmente (filas de piedras o ramas que indiquen nuestra direcci�n, cortes en ramas o troncos, etc).
Si el terreno lo permite, podemos subir a un punto elevado desde el que se domine la zona y buscar los accidentes geogr�ficos m�s notables. Si tenemos un mapa y los localizamos en �l, no tendremos problema para situar nuestra posici�n, como veremos en pr�ximos art�culos. Si no tenemos un mapa, quiz� podamos identificar alg�n rasgo caracter�stico del terreno que hayamos visto antes de perdernos. Si tenemos con qu�, debemos dibujar un peque�o mapa de lo que vemos.
Si sospechamos que estamos muy cerca del camino correcto, debemos buscar una roca, �rbol, u otro accidente cercano que se vea bien desde los alrededores y dar vueltas en torno a �l haciendo una espiral cada vez mayor hasta que demos con nuestro camino.

En caso de haber sufrido un accidente con un veh�culo en una zona remota, debemos valorar qu� nos conviene m�s: esperar a los equipos de rescate al lado del veh�culo, que por otra parte nos ofrecer� refugio, o desplazarnos en busca de ayuda. Normalmente la primera opci�n suele ser las m�s acertada, pues los equipos de salvamento ver�n mejor a un veh�culo que a un hombre vagando solo.
En todo caso, y aunque decidamos esperar a los equipos de rescate, debemos explorar los alrededores en busca de recursos (agua, alimento, le�a...). Ser�a tr�gico perecer de fr�o por no saber que a 500 metros hab�a un refugio de monta�a.
Cuando abandonemos el refugio para explorar los alrededores debemos prestar mucha atenci�n al paisaje, girarnos de vez en cuando para ver c�mo es en la direcci�n de vuelta y dejar marcas bien visibles para poder regresar.
Aumentaremos nuestras posibilidades de rescate si preparamos se�ales que los equipos de rescate puedan ver desde el cielo. Debemos tener preparadas hogueras para encenderlas al m�nimo indicio de que se acerca un avi�n o helic�ptero. Echando hierba h�meda por encima o incluso aceite del veh�culo obtendremos una columna de humo visible en la distancia. Tambi�n podemos escribir "SOS" en el suelo con rocas o con surcos de tierra si lo hacemos en una pradera. Estas se�ales deben de ser lo m�s grandes posible para que se vean bien desde el cielo.
Si abandonamos el veh�culo para buscar ayuda por nuestra cuenta, no debemos olvidar indicar nuestra direcci�n por si los equipos de rescate lo localizan.

En el caso de que nuestra situaci�n sea extrema, no sepamos c�mo orientarnos ni veamos la posibilidad de ser rescatados, no debemos desesperar. Busquemos una fuente, un arroyo, nos conducir� a un r�o cuyo curso nos llevar� antes o despu�s, a una zona habitada.


En el caso de tener una br�jula, debemos saber que la mayor�a de ellas apunta con la aguja obscura al norte magn�tico.

Existen varios m�todos que nos permiten encontrar el norte con mayor o menor precisi�n cuando carecemos de br�jula. Los m�s eficaces son, probablemente, el reloj cuando es de d�a y las estrellas de noche y con el cielo despejado.

M�todo del reloj
Podemos valernos de un reloj de agujas y de la posici�n del sol para encontrar el norte con facilidad.

En las zonas templadas del hemisferio norte, si alineamos la aguja horaria (la peque�a) con el sol, en la bisectriz que forma esta con la cifra "12" del reloj se encuentra siempre el sur.

En las zonas templadas del hemisferio sur es la cifra 12 la que debe apuntar hacia el sol, y en la bisectriz que forma con la aguja horaria, se encuentra el norte.

Por las estrellas
Por la noche, si est� despejado, guiarse por las estrellas es eficaz y sencillo.

En el hemisferio norte del planeta, la estrella polar indica siempre el norte. Este estrella es la �ltima de la cola de la osa menor y, a pesar de que en casi todas las ilustraciones se muestra como una estrella muy brillante, su luz es tan p�lida que con frecuencia no es f�cil de ver. No obstante, es sencillo guiarse por la Osa Mayor para localizar el punto donde se encuentra la estrella polar. Para ello s�lo tenemos que prolongar cuatro veces la distancia que separa las dos estrellas frontales de la Osa Mayor.

En el hemisferio sur debemos buscar la "Cruz del Sur", una constelaci�n con forma de rombo o cometa. Si prolongamos la longitud de la cometa cuatro veces y media, el punto imaginario que localicemos indicar� siempre el sur.

Por el sol
La salida y la puesta del sol tambi�n son una referencia. A todos nos han ense�ado que el sol sale por el este y se pone por el oeste. Sin embargo s�lo lo hace por el punto exacto en los equinoccios, o sea, alrededor del 21 de marzo y del 23 de septiembre y si nos encontramos en terreno llano. El resto del a�o y rodeados de cadenas monta�osas, la referencia es s�lo aproximada.

Por la luna
La luna puede proporcionarnos tambi�n una aproximaci�n de los puntos cardinales. Cuando est� en creciente, las puntas se�alan siempre hacia el este y cuando est� en menguante, hacia el oeste. Si tienes dudas para saber cuando est� de una u otra forma, piensa que la luna "miente". Cuando tiene forma de "C" de "creciente", en realidad est� menguando.

Con la sombra de un palo
Si clavamos un palo en el suelo, marcamos el extremo de la sombra, dejamos pasar quince minutos y volvemos a marcar el nuevo extremo de la sombra, al unir estos dos puntos, la l�nea que obtenemos nos indicar� el este y el oeste (el primer punto el oeste y el segundo el este). Al trazar una perpendicular tendremos el norte y el sur. Este sistema s�lo nos permite tener una referencia aproximada. Cuanto m�s tiempo dejemos pasar entre la primera y la segunda marca y m�s pr�ximos nos encontremos la mediod�a, m�s aumentar� su precisi�n.

Existe otro m�todo m�s preciso, pero limitado al mediod�a.

Clavamos en un terreno llano un palo que proyecte una sombra de unos 30 � 40 cm. y marcamos el extremo de la sombra. A continuaci�n, con un cord�n de un zapato, una rama u otro m�todo improvisado, trazaremos una semicircunferencia usando como radio la longitud de la sombra. Ahora debemos esperar el movimiento del sol. La sombra se ir� hciendo m�s peque�a a medida que nos acercamos a las 12:00 h. Momento en que alcanzar� su menor tama�o para despu�s volver a crecer. En el punto en el que la sombra vuelva a alcanzar la semicircunferencia pondremos una marca. Al unir las dos marcas trazaremos una l�nea oeste (primera marca) - este (segunda marca). En la perpendicular se encontraran el norte y el sur.

Signos naturales
Existen indicios en la naturaleza que pueden darnos pistas sobre la direcci�n que llevamos. No son muy precisos, pero en circunstancias excepcionales pueden impedir que perdamos el tiempo dando vueltas en c�rculo.

En el hemisferio norte los musgos crecen en las zonas m�s m�s sombr�as y h�medas de los troncos, que suele corresponder a la cara norte. Si bien esto puede variar localmente a causa de un microclima particular.

Tambi�n en las monta�as reciben menos sol las laderas orientadas al norte, por lo que suelen ser m�s h�medas, de tonalidades m�s fr�as y retienen la nieve por m�s tiempo.

Los anillos de crecimiento de los �rboles suelen estar m�s desarrollados del lado que reciben m�s sol, aunque pueden darse factores que alteren este desarrollo.


Hacer Se�ales
Una de las principales preocupaciones de un sobreviviente es dejar se�ales para llamar la atenci�n de las patrullas de rescate o de personas que casualmente se encuentren cerca y tienen posibilidad de prestarle ayuda.

Señal en un árbol En una situaci�n de supervivencia podemos dejar se�ales que revelen que hemos pasado por all�. Por ejemplo, con piedras formemos una flecha dibujada en el suelo, que indique la direcci�n que hemos tomado, en los cruces, dividamos una rama de un �rbol, que se�ale hacia el camino tomado, y en la divisi�n introduzcamos un trozo de madera o piedra.

Tambien al acampar podremos necesitar fuego para hacer se�ales a los equipos de rescate para ser vistos de noche, o durante el d�a producir una nube de humo blanco que se ver� desde cualquier punto. Esto se logra colocando ramas verdes por sobre el fuego, a una distancia prudente para no apagarlo pero para que encienda y produzca humo.

Señal en el sueloEn el desierto, usando las piedras establezcamos el rumbo que mas o menos hemos tomado, para ello busquemos superficies pedregosas y no de arena, pues esta puede tapar las piedras en muy poco tiempo, enterr�ndolas para siempre.

Una se�al que se ve desde muy lejos en un d�a soleado es con un espejo; esto puede ser altamente efectivo en lugares algo descubiertos, para ser visto por un helicoptero u otro equipo de rescate.

El dejar se�ales en nuestro camino es algo muy importante tanto para guiar a los equipos de rescate, como para volver sobre nuestros pasos si fuese necesario. Adem�s nos ayuda a no dar vueltas en c�rculos en un mismo lugar lo cual es importante pues podr�amos perder horas en esto creyendo que vamos a alguna parte.

VOLVER

 

Hosted by www.Geocities.ws

1