Organización de la Extinción II - Seguridad del Personal
Despliegue y ataque del fuego
Una vez que el
capataz, jefe de brigada o responsable de la extinción, decida el
plan de ataque a seguir asignará las tareas a realizar al personal
a sus órdenes, y para ello ha de tener en cuenta que debe:
-
Dar instrucciones
claras al personal y cerciorarse de que las ha entendido.
-
Informar del método
a seguir, como realizarlo y qué herramientas utilizar.
-
Recordar las normas
de seguridad a tener en cuenta.
-
Indicar los caminos
de escape en caso de necesidad.
-
Indicar si hay peligros
especiales como pueden ser piedras rodantes en las laderas.
Seguidamente se inicia
el trabajo de extinción que ha de hacerse en equipo, sabiendo que
de la suma del esfuerzo individual de cada uno va a depender el resultado
final que tenga la actuación del retén. Será responsabilidad
de quien lo diriga, el que se funcione de esta manera, atendiendo a normas
como las siguientes:
-
Considerar que los
trabajos que se ordenen sean efectivos para la extinción, evintando
tareas inútiles que desmoralicen al personal.
-
Si el fuego es incipiente
debe actuarse con la mayor energía en los primeros momentos para
tratar de controlarlo rápidamente, evitándose así
que se alarguen las tareas de extinción.
-
Mantener el control
del personal a sus órdenes cuidando del buen ritmo de la realización
de las tareas encomendadas
-
Velar por la seguridad
del personal, colocando vigías de aviso si es preciso.
-
Vigilar el estado
físico de los componentes de los retenes, dando descanso a los que
lo necesiten.
-
Solicitar el avituallamiento
para el personal en el momento oportuno.
-
Observar la evolución
del incendio y en función de la misma determinar si conviene mantener
el sistema que se está empleando o es preferible introducir cambios
en su desarrollo, como pasar de ataque directo a indirecto o viceversa,
procurando siempre actuar con la mayor eficacia.
Si en los primeros
momentos el fuego no puede ser extinguido se deberá continuar el
ataque hasta conseguir ir reduciendo los frentes activos.
Durante el ataque
el capataz o jefe de brigada permanecerá en contacto con el Director
Técnico de Extinción, informándole cuando se produzcan
incidencias de importancia.
Despliegue y ataque del fuego
Una vez que el
jefe de brigada o responsable de la extinción, decida el
plan de ataque a seguir asignará las tareas a realizar al personal
a sus órdenes, y para ello ha de tener en cuenta que debe:
-
Dar instrucciones
claras al personal y cerciorarse de que las ha entendido.
-
Informar del método
a seguir, como realizarlo y qué herramientas utilizar.
-
Recordar las normas
de seguridad a tener en cuenta.
-
Indicar los caminos
de escape en caso de necesidad.
-
Indicar si hay peligros
especiales como pueden ser piedras rodantes en las laderas.
Seguidamente se inicia
el trabajo de extinción que ha de hacerse en equipo, sabiendo que
de la suma del esfuerzo individual de cada uno va a depender el resultado
final que tenga la actuación del retén. Será responsabilidad
de quien lo diriga, el que se funcione de esta manera, atendiendo a normas
como las siguientes:
-
Considerar que los
trabajos que se ordenen sean efectivos para la extinción, evintando
tareas inútiles que desmoralicen al personal.
-
Si el fuego es incipiente
debe actuarse con la mayor energía en los primeros momentos para
tratar de controlarlo rápidamente, evitándose así
que se alarguen las tareas de extinción.
-
Mantener el control
del personal a sus órdenes cuidando del buen ritmo de la realización
de las tareas encomendadas
-
Velar por la seguridad
del personal, colocando vigías de aviso si es preciso.
-
Vigilar el estado
físico de los componentes de los retenes, dando descanso a los que
lo necesiten.
-
Solicitar el avituallamiento
para el personal en el momento oportuno.
-
Observar la evolución
del incendio y en función de la misma determinar si conviene mantener
el sistema que se está empleando o es preferible introducir cambios
en su desarrollo, como pasar de ataque directo a indirecto o viceversa,
procurando siempre actuar con la mayor eficacia.
Si en los primeros
momentos el fuego no puede ser extinguido se deberá continuar el
ataque hasta conseguir ir reduciendo los frentes activos.
Durante el ataque
el jefe de brigada permanecerá en contacto con el Director
Técnico de Extinción, informándole cuando se produzcan
incidencias de importancia.
Control y liquidación
El ataque al fuego
se mantendrá hasta que se consiga detener el avance del mismo en
todos sus frentes, y al mismo tiempo se irá contemplando la <<
linea de control >> formada por una franja ya quemada, que rodeará
todo el perímetro.
Para completar
la << línea de control >> se utilizarán tambien algunos
de los métodos directos o indirectos ya considerados, pudieéndose
necesitar más personal que el disponible para el ataque.
Una vez controlado
el incendio, pueden quedar en la zona quemada árboles caídos,
tocones, ramas, raíces, etc. ardiendo, que en unas condiciones de
viento desfavorable pueden hacer reavivarse el fuego y al saltar chispas
o pavesas a zonas no quemadas reproducirse el incendio.
Es preciso vigilar
y a ser posible acabar con estos focos, todavía en combustión,
pues un incendio no está totalmente extinguido hasta que el último
rescoldo no haya sido apagado.
Esta tarea de
liquidación del incendio puede ser realizada, por retenes móviles
provistos del equipamiento adecuado.
La liquidación
puede hacerse cuando el incendio está controlado está controlado
o en zonas alejadas de los bordes activos del mismo, en los que se está
haciendo el ataque y comprenderá entre otras las siguientes actuaciones:
-
Si hay troncos ardiendo
se sacarán fuera de su cama de cenizas colocándolos paralelos
a la línea de máxima pendiente para evitar que rueden.
-
Apear los árboles
quemados totalmente para ver si todavía está ardiendo por
dentro.
-
Dispersar el combustible
que está ardiendo y mezclarlo con suelo mineral hasta que quede
apagado.
-
Eliminar cualquier
punto caliente que se detecte.
Para esta liquidación
se utilizarán herramientas como rastrillos, palas o rastrillo-azadas,
esta acción puede completarse muy eficazmente si se dispone de agua
bien a través de mochilas extintoras o vehículos de extinción.
Desmovilización
En la desmovilización
se retira el personal que participa en la extinción de un incendio.
La orden de retirada
de un retén determinado debe ser dada por el Director Técnico
de Extinción o responsable que lo sustituya atendiendo a alguna
de las circunstancias siguientes:
-
Extinción del
incendio.
-
Cumplimiento de los
períodos de trabajo, en el incendio, establecidos.
-
No ser necesario la
permanencia del retén por las características que presenta
el fuego.
-
Encontrarse todos
los componentes del retén en una situación de gran agotamiento
físico por las condiciones de trabajo en el incendio.
Se habrá de
tener previsto el medio de transporte a utilizar por el retén para
regresar al centro al que pertenece.
El Seguridad del Personal en la Extinción.
El fuego como factor de riesgo
El peligro del
fuego
La presencia del
fuego supone un doble peligro para las personas, Por una parte, el cuerpo
humano puede verse directamente afectado por las llamas o por el calor,
producido en la combustión de la vegetación, sufriendo quemaduras
de diverso grado de consideración.
Tambien existe
el riesgo de sufrir quemaduras por la caída de pavesas u otras partículas
incandescentes procedentes del combustible en ignición.
Por otro lado,
hay que tener en cuenta que, en el incendio, se originan la emisión
de humos y gases que ocasionen dificaultades repiratorias e incluso pueden
provocar la asfixia en determinadas condiciones.
El peligro de sufrir
estos daños es muy variable, como variable es el comportamiento
del fuego, que es un proceso depediente de diversos facetoes como son:
-
La vegeración
que sirve de combustible.
-
Los componentes del
clima: viento, temperatura y humedad.
-
Las características
topográficas del terreno.
En el Capítulo
I se consideró como el comportamiento del fuego evoluciona según
las condiciones que presentan éstos factores.
Desde el punto
de vista de la seguridad del personal será muy importante que
se conozcan bien tales condiciones para poder prever el riesgo de accidentes
que pueda existir. A este respencto deberán tenerse especialmente
en cuenta aquellos casos en que este riesgo pueda calificarse como alto,
para tomar de forma inmediata las oportunas medidas que eviten que se pruduzcan
desgracias personales.
Condiciones
de riesgo alto
Muchas veces el
comportamiento del fuego puede ser imprevisible con cambios bruscos de la dirección de avance de la velocidad de propagación,
de la intensidad del calor desprendido etc., lo que conlleva el que se
produzcan situaciones de peligro no esperados que sorprendan al personal
e incrementen el riesgo de accidente.
Entre las condiciones
que pueden propiciar el que el riesgo sea alto pueden citarse:
-
Existencia de grandes
acumulaciones de combustibles muertos procedentes de restos de cortas,
podas, etc.
-
Existencia de una
vegetación muy densa entre el borde del fuego y la zona de actuación
de los retenes.
-
Incendios de copas
en masas arboladas con espesura elevada.
-
Cambio repentino en
la dirección del viento o incremento de su velocidad.
-
Aparición de
focos secundarios por el traslado, por el viento, de pavesas a áreas
no quemadas.
-
Incendios en terrenos
de pendientes elevadas en los que el fuego sube en gran velocidad o pueden
rodar rocas o piedras, así como materiales en ignición.
-
Incendios en vaguadas
en las que se producen corrientes de aire que activan el fuego, como si
se tratarase de una chimenea.
Otros factores de riesgo
Características
del medio
Como ya se ha
señalado, la mayoría de las áreas forestales se caracterizan
por ser zonas abruptas, de orografía complicada, y relieve muy accidentado
con numerosos barrancos, laderas pendientes, roquedos, cortados, etc.;
y con frecuencia pobladas de una densa vegetación de matorral más
o menos pinchudo.
Esto hace que
el tránsito de las personas por estas áreas puede hacerse
difícil y complicado con riesgo de caídas, arañamientos,
agotamiento por subir pendientes, etc.; sobre todo se se desconoce el terreno,
se está poco acostumbrado a caminar por el monte, o se tienen limitaciones
físicas.
Estas condiciones
del medio tienen aún mayor importania si de lo que se trata es de
escapar rápidamente de situaciones de peligro.
Condiciones
de trabajo
Dado el riesgo
que supone la presencia del fuego y lo imprevisible de su comportamiento,
los trabajos de extinción son desarrollados bajo una gran tensión
nerviosa y en cierto estado de exitación, que contribuye a la falta
de organización y coordinación de dichos trabajos y que pueden
dar lugar a situaciones de desconcierto ante un peligro inminente.
En general, se
actua bajo condiciones sofocantes de calor, pues al propio desprendido
por el fuego, se suma el debido a las elevadas temperaturas de los meses
de verano, que es cuando se producen la mayoría de los incendios.
Cuando hay que
trabajar de noche las dificultades provienen de tener que desenvolverse
con la consiguiente dalta de visibilidad.
Además,
con frecuencia, es preciso prolongar la jornada normal de trabajo de extinción
por la duración del incendio y la falta de personal para hacer los
oportunos relevos.
Todo ello genera
en el personal fatiga, cansancio, escasez de reflejos y en definitiva un
agotamiento tanto físico como psíquico que contribuye a aumentar
el riesgo de accidente.
Manejo de útiles
y herramientas
En unas penosas
condiciones de trabajo como las consideradas anteriormente es preciso utilizar
una serie de herramientas en la extinción, cuyo transporte y manejo
es de por sí peligroso, especialmente, hachas, hachas-azadas, motosierras
y motodesbrozadoras que al tener filos cortantes pueden producir accidentes
a los mismos que las usan o a otros compañeros.
El empleo de extintores
de mochila, con capacidad entre 15 y 20 litros de agua, por su peso, contribuye
también al cansancio físico.
Empleo de vehículos
de extinción y maquinaria
Además
de los recursos humanos, en los incendios se utilizan autobombas provistas
de mangueras para el lanzamiento de agua y tractores para realizar cortafuegos,
que tanto en su manejo como en las maniobras que han de realizar en sus
intervenciones suponen también riesgo para las personas.
Empleo de medios
aéreos en descarga de agua
La utilización
de aviones o helicópteros cisternas puede producir daños
al personal de tierra, como consecuencia de las descargas de agua en las
zonas del incendio en las que dicho personal interviene.
Estos daños
pueden derivarse de a caída de grandes cantidades de agua directamente
sobre el personal, de que el mismo sea arrastrado por la corriente de agua
formada y de que sufra golpes por ramas secas o piedras arrojadas por la
fuerza del líquido.
Transporte del
personal
Si el transporte
del personal hasta el incendio se hace por tierra los vahículos
han de transitar por caminos y pistas forestales estrechos, con numerosas
curvas y pendientes elevadas, que hacen peligrosa la circulación,
lo que se ve agravado, muchas veces, por la urgencia en llegar a las proximidades
del fuego.
En el caso, de
utilizarse el helicóptero para el transporte existen riesgos de
accidente, además de los derivados del vuelo, de las subidas y bajadas
del personal del aparato, estando este con sus rotores, principal y de
cola, funcionando. Riesgos que aumentan cuando el aterrizaje se hace en
terrenos en pendiente o es necesario saltar del aparato por la imposibilidad
de encontrar un lugar adecuado para la toma de tierra.
Equipos de protección individual
Además de tener
una suficiente capacitación el personal que participa directamente
en las tareas de extinción de incendios deberá disponer necesariamente
de una equipo individual de protección apropiado a las condiciones
del trabajo a desarrollar que a la vez que robusto, permita desenvolverse
con comodidad.
-
Mono o pantalón
y camisa de tejido ininflamable. Su diseño debe ser lo más
sencillo posible para que permita cualquier clase de movimiento.
-
Botas, de cuero de
buena calidad, ajustadas al tobillo, con suela gruesa de material aislante
y dibujo profundo que dificulte el deslizamiento.
-
Casco, de material
no metálico ligero, ininflamable, resistente a golpes y al calor.
Provisto de barboquejo para su mejor ajuste.
-
Guantes, de material
resistente y a la vez ligero y flexible, forrados interiormente de un tejido
suave.
-
Gafas, de montura
transparente, flexible, envolvente y pefectamente adaptable a la parte
superior del rostro, dejando libre la zona buconasal.
-
Mascarilla antihumo,
de material flexible, ininflamable, perfectamente adaptable al rostro y
cubriendo solamente la zona buconasal y provista de dos filtros recambiables.
-
Cinturón, de
tejido fuerte del tipo <lona> , no inflamable, y provisto de una serie
de ojetes metálicos para colgar diferentes útiles y herramientas.
Como accesorios complementarios
a este equipo se puede llevar:
-
Cantimplora.
-
Linterna.
-
Silbato para señales
acústicas.
-
Botiquín personal.
Formación y adiestramiento
-
Curso de lucha
contra los incendios forestales.
Asistencia a un
curso de al menos de una semana de duración, cuyo contenido, con
carácter general, responderá a los siguientes módulos:
-
Los incendios forestales
y el medio físico. El comportamiento del fuego.
-
Vigilancia y detección
de incendios. Sistemas de comunicaciones. Equipos.
-
El combate del fuego.
Métodos de ataque. Equipos y medios de extinción.
-
Estructura de la lucha
contra los incendios forestales.
Organización
de la extinción.
-
El riesgo en la extionción
de incendios. Equipos y normas de seguridad. Primeros auxilios y asistencia
sanitaria.
Además de las
enseñanzas sobre las materias reseñadas los cursos comprenderán
la realización de prácticas con los distintos equipos y medios
utilizados en la extinción.
-
Formación
y Adiestramiento en los Centros
Diariamente en
los Centros de Defensa Forestal se impartirán clases teóricas
y prácticas en las materias relacionadas con las funciones a desempeñar
en los distintos puestos de trabajo, e igualmente se establecerán
programas de mantenimiento físico.
El adiestramiento
consistirá en realizar actividades como las siguientes:
-
Utilización
de herramientas de extinción.
-
Tendido de mangueras.
-
Manejo de emisoras
y transmisión de información.
-
Subida, bajada y desplazamiento
en helicóptero.
-
Construcción
de líneas de defensa.
-
Aplicación
de normas de seguridad.
-
Primeros auxilios.
-
Ejercicios de gimnasia.
-
Conocimiento práctico
del territorio.
Uso de herramientas y medios mecánicos
Herramientas manuales
Todas las herramientas
deben tener un mantenimiento regular para que están en buen estado
en el momento de su utilización. Este mantenimiento debe incluir:
-
Lavado y secado después
de que se han utilizado.
-
Revisión de
que los astiles o mangos estén bien ensamblados con la cabeza de
la herramienta.
-
Afilado de los filos
cortantes cuando dispongan de ellos.
-
Pintado de las partes
metálicas y barnizado de las de madera cuando sea necesario.
En su utilización
en los incendios deben tenerse en cuenta las siguientes precauciones:
-
Las herramientas deben
emplearse exclusivamente en aquellas tareas para las que han sido diseñadas.
-
En las zonas de trabajo,
cuando las herramientas no se utilicen se deben dejar en sitios bien visibles,
y con los bordes cortantes hacia abajo.
-
Se debe trabajar en
una posición natural con suficiente espacio para moverse.
-
Cuando se transportan
nunca deben llevarse sobre el hombro sino cogerlas por el mango junto a
la cabeza, manteniendo el brazo estirado a lo largo del cuerpo.
-
Al trabajar con herramientas
de corte como hachas o azadas hay que despejar el sitio de matorral y ramas
bajas, debiendo cuidar de que al cortar no salten astillas que puedan dañar
cara u ojos.
-
Al cortar árboles
secos o con pudriciones debe tenerse en cuenta la posibilidad de roturas
bruscas.
Motosierras
El empleo de la
moto sierra debe hacerse exclusivamente por personal suficientemente adiestrado
para ello, siendo muy importante su adecuado mantenimiento. Entre las precauciones
para el empleo de la moto sierra se deben tener en cuenta las siguientes:
-
Revisión de
la máquina antes de comenzar a utilizarla: contenido de gasolina y aceite,
tensión, afilado y engrase de la cadena, engrasado del piñón
de la espada y comprobación de los dispositivos de Seguridad.
-
Al llenar el depósito
evitar el derrame del combustible y no arrancarla en el mismo lugar donde
se ha repostado.
-
En los desplazamientos
se debe llevar con el motor parado y con la espada colocada hacia atrás.
-
Para arrancarla colocar
la cadena sobre el suelo y asegurarse de que no hay personas alrededor.
-
En su empleo siempre
se debe estar Provistos de guantes.
-
Cuando dos operarios
utilizan moto sierras, la distancia de seguridad entre ambos debe ser,
al menos, igual al doble de la altura de los árboles que están
apeando.
-
No fumar cuando se
utiliza, o mientras se reposta.
-
Al usarla, deben mantenerse
las piernas separadas y asentar firmemente los Pies, así como manejarla
con las dos manos.
-
No cortar nunca con
la punta de la espada para evitar una peligrosa sacudida de la máquina.
-
Para manipular sobre
la motosierra debe Previamente pararse el motor.
Auto-bombas
y Cisternas
-
Estos vehículos
deberán estar siempre a punto para actuar, tanto su parte motriz como la
bomba y sus accesorios.
-
En los desplazamientos
al incendio deben respetarse las normas de circulación.
-
En su empleo en el
fuego debe ser manejada como mínimo por dos personas debidamente
equipadas, y adiestradas, encargándose una de los mandos de la bomba
y la otra de la lanza de la manguera.
-
Si se sitúa
en una pista hacia la que sube el fuego y éste progresa muy rápidamente,
no es recomendable intentar atajar el frente del fuego directamente con
el vehículo. Es preferible que éste retroceda para atacar
por los flancos.
-
Cuando se actúa
con las mangueras no se deben dirigir chorros de agua hacia los trabajadores
o materiales que puedan dañarse, ni tampoco sobre las líneas
eléctricas.
Tractores
-
Bajo ningún
pretexto, conducirá un tractor una persona que no esté capacitada
para ello.
-
No colocarse justamente
delante o detrás de un tractor cuando esta trabajando.
-
Excepto el conductor
ninguna otra persona viajará en el tractor, salvo que disponga de
un asiento especial. No utilizar el tractor para transportar personal.
-
Para descansar no
sentarse ni acostarse apoyado o debajo del tractor.
-
Cuando el tractor
está trabajando no situarse en sus proximidades.
-
Mientras el tractor
esté en movimiento nadie debe apearse del mismo.
-
Cuando se está
en terreno en pendiente, el personal no debe colocarse justamente por encima
del tractor, para en caso de resbalar no caer sobre la máquina,
ni tampoco por debajo con el fin de evitar que caigan piedras u otros
materiales desde el cortafuegos que está abriendo.
Helicópteros
para transporte de personal
Las medidas de
seguridad a tener en cuenta en el desplazamiento en helicópteros
pueden agruparse del modo siguiente:
-
Subida al helicóptero.
-
Comportamiento en
vuelo.
-
Bajada del helicóptero.
-
Situaciones especiales.
Subida al helicóptero
En el momento
de la salida el helicóptero tendrá funcionando sus dos rotores,
el principal y el de cola, por lo que se habrán de extremar las
precauciones en esta operación por parte de los miembros del retén,
para evitar que puedan golpearse con los mismos.
Para ello deberán
tenerse en cuenta las siguientes instrucciones:
-
Mantenimiento a una
distancia mínima del helicóptero de unos 40 metros mientras
los rotores están girando.
-
No dirigirse al aparato
hasta que el piloto indique que se puede subir a bordo.
-
La forma de aproximación
debe ser uno en uno y sin prisas, siempre por la parte delantera del helicóptero,
sin distraerse mirando a las palas con el fin de evitar tropiezos y caídas.
-
Las herramientas deben
llevarse en posición horizontal y sin levantarlas en ningún
momento, para evitar el choque con las palas en movimiento.
-
No acercarse nunca
al rotor de cola.
-
Al llegar al helicóptero
depositar las herramientas sobre el piso del mismo, procurando no golpear
ni el techo ni el interior del aparato.
-
Después de
subir al helicóptero deberán sentarse como el piloto les
indique y siguiendo sus instrucciones en el uso de los cinturones de seguridad.
Comportamiento en
el vuelo
Durante el vuelo
las normas a Seguir serán:
-
Cumplir estrictamente
cuantas instrucciones del piloto.
-
Esta prohibido levantarse
de los asientos y fumar.
-
No molestar al piloto.
-
Mantenerse atento
a obstáculos que puedan aparecer (líneas, eléctricas,
torretas, u otros medios aéreos que puedan estar actuando en el
incendio).
-
La persona que este
al mando del reten, a la vista del incendio, deberá mantenerse en
contacto con el Centro Operativo o con el Director Técnico de Extinción
para informar de la evolución del mismo.
Bajada del helicóptero
Después
del aterrizaje, para bajarse del helicóptero las normas serán:
-
Dirigirse hacia la
parte delantera del aparato, tomando las mismas precauciones que a la subida.
En el caso de que
el helicóptero tome tierra en un terreno en pendiente, deben alejarse
del aparato por la parte mas baja para distanciarse de los rotores. Igual
precaución se tendrá cuando haya que subirse al helicóptero
en este tipo de terreno.
Situaciones especiales
En determinadas
circunstancias, por lo abrupto del terreno o la densidad de la vegetación
existente, no es posible que el helicóptero pueda tomar tierra y
entonces los componentes del retén deberán saltar del mismo.
Una vez que el
piloto haya dado la orden de abandonar el aparato, el salto se hará
como sigue:
-
Saltar de dos en dos
y a la vez, uno por cada puerta, con el casco bien apretado.
-
El último en
saltar arroja previamente todas las herramientas del retén, cerciorándose
de que no hay nadie debajo.
-
Se salta con los dos
pies a la vez y separados, mejor desde el patín porque será
menor la altura del salto.
-
Una vez en tierra
alejarse rápidamente del lugar.
-
No saltar nunca con
herramientas o extintores de mochila a la espalda.
Transporte del personal en vehículos
Los vehículos
utilizados deben estar en perfectas condiciones de funcionamiento para
evitar posibles accidentes por fallos mecánicos.
-
El conductor debe
respetar en todo momento las normas del Código de Circulación
e ir a la velocidad adecuada a las condiciones de las carreteras o pistas
por las que se transita.
-
Durante el viaje todas
las personas deben ir sentadas en sus correspondientes asientos.
-
Al conducir de noche,
el conductor debe ir acompañado en la cabina por otra persona despierta
que le ayude a descubrir posibles obstáculos.
-
Debe evitarse que
las herramientas se transporten en el mismo compartimento que las personas.
-
Al aparcar el vehículo
en la zona del incendio se dispondrán los dispositivos de señalización
necesarios para su fácil identificación señales,
luces, banderas, etc.
Selección del personal
Para la selección
del personal que ha de intervenir en la extinción de los incendios
el ICONA recomienda los siguientes criterios:
-
Edad:
De 18 a 45 años.
-
Exámen médico:
Deben ser excluyentes las lesiones de corazón, pulmón
o intestinales, los trastornos psicológicos, las incapacidades del
aparato locomotor, obesidad, ceguera, sordera, así como cualquier
enfermedad infecto-contagiosa.
-
Prueba de aptitud
física:
La aptitud física se puede considerar como la suma de las capacidad
aeróbica y la aptitud muscular.
La capacidad aeróbica es la capacidad máxima de oxígeno
que puede captar una personal por su sistema respiratorio y transportarla
por el sistema circulatorio hasta los músculos.
La aptitud muscular viene determinada por la fuerza, la resistencia, la
agilidad, así como otros factores tales como: equilibrio, habilidad
y reflejos.
En la selección para la extinción de incendios forestales
se suele hacer la prueba del banco, consistente en subir y bajar una banco
de 40 cm. de altura para hombres y 33 cm. para mujeres, a razón
de 90 movimientos por minuto (22,5 veces/minuto), durante un período
de 5 minutos, Una vez finalizado este tiempo, la persona que ha realizado
el ejercicio reposará 15 segundos y después se le toma el
pulso (en muñeca o cuello contanto sus pulsaciones en 15 segundos).
Con este número de pulsaciones más la edad y el peso se determina
en unas tablas la capacidad aeróbica.
-
Exámen de
conocimientos:
Realización de un test a base de preguntas, con tres respuestas
alternativas por pregunta para señalar la correcta, relativo a las
actividades de extinción, herramientas y organización, así
como temas de protección de los ecosistemas forestales.
-
Test psicotécnico:
Determinación
mediante un exámen psicotécnico de:
- La inteligencia general.
- La rapidez perceptiva.
- La comprensión de órdenees.
-
Prueba práctica:
Realización de una prueba de manejo de herramientas consistente
en roza de matorar, abriendo una línea hasta el suelo mineral de
0,5 metros de ancho por 10 metros de largo.
-
Experiencia:
Finalmente se debe tener en cuenta la experiencia adquirida en la participación
en las tareas de extinción de incendios.