Organización de la Extinción.

Situación de los recursos disponibles


Una vez vista la estructura establecida para combatir los incendios, habrá que considerar como se debe organizar la extinción para que los recursos disponibles actúen con la mayor prontitud y eficacia.

Por razones operativas algunos de los recursos, tanto humanos como materiales, que deban permanecer en un Centro de Operaciones, cuando no están actuando en la extinción, como son los retenes de especialistas o los vehículos y maquinaria de extinción, podrán estar situados fuera de dicho Centro, o bien destinados permanentemente a un subcentro.


Funcionamiento de los recursos humanos operativos


Retenes de especialistas en extinción

Los retenes compuestos por un capataz y cinco especialistas en extinción agrupados en brigadas, funcionarán en turnos de mañana, tarde y noche, estando al frente de cada uno de ellos un jefe de brigada.

El número de retenes por turno podrá variar según la distribución del número de incendios a lo largo del día.

En el organigrama adjunto se recoge un modelo de funcionamiento en los que el turno de tarde tendrá  7 retenes y los de mañana y noche, tres. Descanso dos retenes cada día.

Vigilancia móvil y fija

La vigilancia móvil la realizan los retenes de 4 personas, incluido el conductor, y se agrupan en brigadas de tres retenes con un jefe al frente. Funcionarán en dos turnos que ser n variables de unos días a otros para mejorar la eficacia de la vigilancia.

Para la vigilancia fija se dispondrá  de 2/4 personas por torre o garita, según que existan dos turnos de mañana y tarde o tres turnos para incluir la noche.

Un modelo de funcionamiento sería el del organigrama que se adjunta.

Formación y adiestramiento en los Centros

Conforme a la programación que se establezca, se imparten en los centros clases teóricas y prácticas sobre vigilancia y extinción de incendios, así como ejercicios para el mantenimiento físico y el adiestramiento en las tareas a desempeñar.

En esta formación y adiestramiento deberán participar todos los retenes tanto de especialistas como móviles, los vigilantes y el resto del personal operativo.

RETENES DE ESPECIALISTAS EN UN CEDEFO

JEFE DE CENTRO
SUBJEFE DE CENTRO
JEFE DE BRIGADA
TURNO MAÑANA
JEFE DE BRIGADA
TURNO TARDE
JEFE DE BRIGADA
NOCTURNA
3 RET. ESPECIALISTAS
EXTINCIÓN
(6 personas por retén)
7 RET. ESPECIALISTAS
EXTINCIÓN
(6 personas por retén)
3 RET. ESPECIALISTAS
EXTINCIÓN
(6 personas por retén)
  • Total 18 personas
  • Total 42 personas
  • Total 18 personas
*2 retenes de descanso (12 pers.) al día.

VIGILANCIA FIJA Y MÓVIL DE UN CEDEFO

JEFE DE CENTRO
SUBJEFE DE CENTRO
SISTEMA DE VIGILANCIA
MÓVIL
RED DE VIGILANCIA
FIJA
JEFE DE BRIGADA
PRIMER TURNO
JEFE DE BRIGADA
SEGUNDO TURNO
GARITAS/TORRES
DE VIGILANCIA
(2/3 TURNOS)
3 RETENES MÓVILES
(4 personas por retén)
3 RETENES MÓVILES
(4 personas por retén)
VIGILANTES FIJOS
(2/4 personas por
Garita/Torre)
  • Total: 12 personas
  • Total: 12 personas
 

 



Movilización


La movilización Consiste en poner en actividad o movimiento los recursos disponibles, cuando se recibe el aviso de fuego, para acudir al lugar donde se ha originado el mismo, pudiendo existir dos tipos de salidas:

  • Despacho automático
  • Despacho normal
  • Tipos de salidas

    Despacho automático

    Se dice que un retén tiene salida de despacho automático, para un área determinada, cuando al recibir un aviso de un fuego en dicha área, sale de modo inmediato hacia el lugar indicado sin esperar confirmación de las condiciones del fuego.

    Para los retenes helitransportados el área teórica de despacho automático es un círculo, de unos 40 Km. de radio, con centro en la base del helicóptero.

    Si el retén dispone de vehículo de transporte, el área se estima como aquella que pueda cubrirse con un desplazamiento máximo de 30 minutos.

    Estas áreas deben estar recogidas en planos y ser conocidas por los jefes de brigadas el fin de aplicar con la mayor rapidez el despacho automático.

    Despacho normal

    La salida de despacho normal o no automático es la que se hace después de haber recibido la orden correspondiente, sin la cual no debe el retén ponerse en movimiento aunque tenga constancia de la existencia de un fuego.

    Normalmente este tipo de salida se hace para incendios fuera del  rea de despacho automático.

    Retenes móviles

    En el caso de que el fuego sea detectado por un retén móvil, este acudirá de manera inmediata procurando sofocarlo en un primer ataque si es un fuego incipiente, si por las características del mismo ello no es posible, pedirá ayuda de un retén de especialistas que se encarga de la extinción cuando el incendio adquiere importancia, pasando el retén móvil a desempeñar funciones auxiliares.

    Preparativos para la salida

    Localización y características del fuego

    Una vez se ha decidido la salida del retén, el encargado debe asegurarse de la forma más aproximada posible de la localización del incendio, y recabar información de los vigilantes y de la documentación del Centro, de las características del incendio.

  • Situación geográfica: nombre del monte, paraje, proximidad a elementos destacados (río, embalse, carreteras...).
  • Condiciones atmosféricas, vientos en la zona.
  • Tipo de incendio.
  • Clases de vegetación afectada.
  • Dimensiones del incendio.
  • Estimación de la velocidad de propagación del fuego.
  • Del conocimiento de estos datos puede deducirse que clase de herramientas llevar e ir preparando la estrategia de actuación.

    Así según el tipo de incendio y de vegetación de la zona puede determinarse la conveniencia o no de llevar determinadas máquinas-herramientas, por ejemplo, si sólo puede quemarse matorral y no hay posibilidad de fuego de copa sería preferible la motodesbrozadora a la moto sierra para la apertura de líneas de defensa.

    En el caso de que el retén se vaya a desplazar en vehículo todo terreno, se deberá estudiar el camino más corto que permita llegar a la zona del fuego en el menor tiempo posible.

    Revisión de equipamiento y herramientas

    Finalmente, antes de la salida, el encargado debe cerciorarse de que los componentes del retén llevan el equipo de protección individual completo, así como el equipo de herramientas adecuado.

    Medios de desplazamiento

    Los medios previstos para desplazarse al incendio son el helicóptero y el vehículo todo terreno.

    En los últimos tiempos se ha generalizado el uso del helicóptero ( esperamos que en Bolivia tengamos a disposicion mayor cantidad de estos aparatos) por permitir llegar al lugar del incendio cuando está en su primera fase facilitando así su extinción, habiéndose mostrado especialmente eficaces en el despacho automático.

     



    El desplazamiento en helicóptero


    Dado el cada vez más frecuente uso de los helicópteros para el transporte de personal, los retenes de especialistas deben estar perfectamente entrenados para la subida, desplazamiento y bajada de estos aparatos.

    Este entrenamiento permitirá también garantizar la máxima seguridad personal de los miembros de los retenes, evitando así los accidentes que puedan producirse.

    Como la eficacia de este medio aéreo se basa en la rapidez de intervención es preciso tener definida una sistemática de movilización que reduzca al mínimo el tiempo de preparación de la salida.

    Tiempo de preparación

    Al tener conocimiento del incendio se le dará al piloto la orden de salida con indicación de la localización del incendio y las condiciones atmosféricas existentes en aquel lugar. Inmediatamente el piloto pondrá en marcha los motores y en el plazo de 5 a 15 minutos, según el tipo de helicóptero, estará dispuesto para el despegue.

    En ese tiempo, el retén al que corresponda la salida deberá comprobar que dispone de todos los útiles y herramientas que debe llevar, conforme a las instrucciones recibidas, igualmente deberán sus miembros comprobar el equipo de protección individual. Esta labor será revisada por eljefe y los responsables del Centro.

    Normas de seguridad

    Tanto en la subida al helicóptero, como durante el vuelo y en la bajada del mismo, el personal deberá cumplir estrictamente las normas de seguridad establecidas al efecto, con el fin de evitar posibles accidentes.


    Reconocimiento del incendio


    Al llegar a la zona del fuego, el capataz responsable del retén tendrá que tomar una serie de medidas hasta que llegue su jefe de brigada o el Director Técnico de extinción, la complejidad de las medidas dependerá de la importancia del fuego.

    La primera medida a tomar será el reconocimiento del lugar para ver como está el incendio y en función del mismo evaluar cual puede ser su evolución y tomar las decisiones más adecuadas.

    Si el incendio es incipiente, el fuego afecta a combustible ligero y puede verse todo al perímetro, el reconocimiento y la evaluación podrán hacerse rápidamente e iniciar el ataque de forma inmediata.

    Por el contrario si el incendio tiene unas proporciones que no permiten, en estos primeros momentos, hacerse idea de la situación habrá que hacer un reconocimiento más detallado siendo posiblemente necesario recurrir a la ayuda de algún vigilante fijo o buscar sitios elevados con el fin de divisar mejor la superficie que está ardiendo.
    El reconocimiento permitirá conocer el comportamiento del fuego y los factores que lo van a condicionar, para ello deberá tener en cuenta las siguientes consideraciones:

    1. Comportamiento del fuego
    2. Tipo de incendio: de superficie de copas o de subsuelo y posibilidad de pasar de un tipo a otro.
    3. Forma del perímetro y determinación de los posibles frentes activos.
    4. Dirección de avance y posible amenaza a elementos singulares como poblados, edificaciones, líneas eléctricas o ecosistemas de importancia ecológica.
    5. Velocidad de propagación: lenta, moderada, alta.
    6. Existencia de focos secundarios y separación entre ellos.
    7. Intensidad del fuego y altura de las llamas.
    8. Características del combustible
    9. Tipo de vegetación según su combustibilidad decreciente: pastos, matorral, vegetación arbustiva y arbolado.
    10. Densidad de la vegetación alta, media o baja.
    11. Estratificación de la vegetación: continuidad o discontinuidad en sentido vertical, es decir, entre el matorral y el arbolado.
    12. Condiciones climatológicas
    13. Existencia de viento y variaciones en velocidad y dirección.
    14. Aparición de vientos de ladera o de valle en las áreas incendiadas.
    15. Condiciones en humedad y temperatura.
    16. Topografía
    17. Pendiente y orientacion de los terrenos afectados por el fuego.
    18. Existencia de valles estrechos o barrancos que puedan actuar como chimeneas si el fuego llega a ellos.
    19. Barreras naturales como ríos, roquedos, eriales, etc.; o artificiales como carreteras, caminos cortafuegos, o enclaves agrícolas, etc.; que puede frenar el avance del fuego o servir de líneas de apoyo para la extinción.
    20. El fuego a lo largo del día
      El reconocimiento debe completarse con la consideración del comportamiento del fuego a lo largo del día.
      A este respecto cabe señalar lo siguiente:
    21. Los incendios son más fáciles de controlar por la noche que durante el día, aunque el trabajar de noche, por la falta de visibilidad puede aumentar el riesgo de accidentes.
    22. La intensidad del fuego aumanta desde las primeras horas del día hasta las dos o tres de la tarde..
    23. Desde estas horas hasta el atardecer es cuando el incendio alcanza su mayor virulencia.
    24. La intensidad vuelve a disminuir desde las últimas horas de la tarde hasta el amanecer.


    Evaluación de la situación


    Del conjunto de datos obtenidos del reconocimiento de incendio podrá evaluarse su situación actual y precedir su comportamiento futuro, de lo que se deducirá:

    Fuego en valles estrechos

    Despues de esta evaluación al responsable de las tareas de extinción deberá:



    Planificación del ataque


    En función de los recursos humanos y materiales disponibles se establecerá el plan de ataque al incendio teniendo en cuenta los siguientes puntos:

    Método de ataque directo

    El ataque directo se basa en actuar directamente sobre el combustible en ignición tratando de sofocar el fuego golpeándolo con batefuegos, echándole agua o tierra, etc.

    Por el riesgo que supone para las personas, trabajar en el borde del incendio, se tendrá siempre asegurado el camino de escape, por si en caso de peligro hubiese necesidad de ello.

    Es el método que puede emplearse para atacar a los fuegos incipientes y aquellos incendios de superficie en donde las llamas no alcancen gran altura, hasta unos 2 metros aproximadament o no sea muy intenso en calor desprendido.

    En general, se atacará al fuego por la cola para seguir por los flancos y de esta manera ir reduciendo el frente hasta su completa extinción.

    Método de ataque indirecto

    En el ataque indirecto se trata de aislar el combustible que está ardiendo mediente la apertura de una frnaja sin vegetación, la denominada línea de defensa.

    Se empleará este método cuando por las características del incendio no puede aplicarse el método de ataque directo: incendios de copas, matorral con llamas de más de 2 metros, terreno difícil, con vegetación muy densa, vientos muy fuertes, etc.

    Siempre que el ataque suponga un alto riesgo para los retenes que participan en la extinción, se debe recurrir al ataque indirecto.

    La decisión de dar contrafuego como método de ataque indirecto corresponde exclusivamente al Director Técnico de Extinción.
     

     





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