Principios básicos de la extinción
Una vez que se ha conocido la existencia de un incendio se debe procurar su extinción lo más rápidamente posible para evitar que el fuego alcance grandes proporciones y se propague con facilidad.
La extinción del incendio consiste en lograr que cese el fuego mediante una actuación del hombre que rompa o debilite el que se ha denominado <<triángulo del fuego>> causante de la combustión y formado por el combustible, el oxígeno y el calor.
Esta actuación puede ser de dos formas.
Se basa en sofocar las llamas actuando directamente sobre el combustible vegetal que está ardiendo, con uno de los objetivos siguientes:
En la actuación indirecta en vez de sofocar las llamas, se trata de aislar el combustible que se está quemando hasta que se consuma totalmente y el fuego se apague, existiendo para ello dos objetivos:
En la extinción de un incendio, se pueden distinguir tres fases: ataque, control y liquidación que se corresponden con las tres situaciones que puede tener un incendio: activo, controlado y extinguido.
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El ataque es la actuación que se inicia con el fuego incipiente y se mantiene mientras el incendio avance por alguno de sus frentes, es decir, mientras el incendio está activo.
Cuando ningún frente avanza, se pasa entonces a la fase de control que consiste en tener rodeado todo el borde del incendio de una faja, sin combustible y dejando el suelo mineral al descubierto, que se denomina <<línea de control>> y que impide que el fuego se propague fuera del perímetro quemado. Esta <<línea de control>> se habrá ido formando, durante el ataque al incendio, en base a:
Se dice entonces que el incendio está controlado.
Por último, en la liquidación se apaga totalmente el fuego, fundamentalmente en el borde de incendio, pero procurando también apagar los focos que quedan en el interior, con el fin de evitar que por la acción del viento puedan saltar pavesas a las zonas no quemadas y reproducirse así el incendio. Al final de esta fase el incendio está extinguido...
Para el desarrollo de estas tres fases del incendio se pueden seguir dos métodos de extinción, según que se actúe directamente o indirectamente sobre el combustible en ignición.
Métodos de ataque directo
Descripción.
Este método de ataque consiste en la actuación directa contra las llamas en el borde del incendio mediante alguno de los procedimientos indicados anteriormente:
Al ir apagando los bordes del incendio se va estableciendo la <<línea de control>> mediante la apertura de una faja, alrededor del perímetro, dejando el suelo mineral al descubierto, utilizando para ello las herramientas adecuadas de corte y raspado.
Este método directo también se aplica en la fase de liquidación rematando los focos interiores que hayan quedado.
En este procedimiento se utilizan bate fuegos que pueden ser ramas verdes cortadas en el lugar del incendio o las herramientas conocidas por este nombre que suelen estar constituidas por una placa de goma o de varillas y un mango largo. Con estos bate fuegos se dan golpes secos en la base de la llama, procurando mantenerlo unos momentos sobre el suelo antes de levantarlo para iniciar el golpe siguiente y de esta manera se va sofocando el fuego.

Los golpes deben darse hacia el interior del incendio para que las pavesas o brasas que puedan saltar, como consecuencia de dichos golpes, caigan dentro de la superficie quemada.
La utilización de bate fuegos se hace en fuegos incipientes o de frente débiles y con combustibles ligeros.
El agua es un medio fundamental en la extinción del incendio pues a la vez que enfría al combustible lo aísla del aire con lo que rápidamente sé consigue apagar el fuego.
Se utiliza tanto por medios terrestres, cuando se dispone de extintores de mochila o vehículos auto bombas, como por medios aéreos, aviones o helicópteros, con depósitos de carga de agua.
En el ataque directo al fuego, el personal de tierra provisto de extintor o manguera debe dirigir el chorro de agua a la base de las llamas en sentido tangencial al borde del incendio para conseguir el máximo aprovechamiento.
Cuando se emplean medios aéreos el agua es descargada sobre los frentes del incendio disminuyendo así la actividad de los mismos.
La limitación del procedimiento está en la disponibilidad de agua, que no siempre abunda en los montes y su transporte en vehículos hasta las proximidades del incendio, lo que a veces no es posible por las dificulades de acceso.

Se puede conseguir una mayor eficacia si el agua se mezcla con productos químicos retardantes.
En el caso de utilizar extintores de mochila, por su capacidad limitada, cuando haya escasez de agua, conviene reservar su uso para atacar fuegos incipientes o tareas de liquidación y remate.
El lanzamiento de tierra sobre el combustible en ignición tiene como finalidad separarlo del aire a la vez que se contribuye a enfriarlo.
La herramienta más adecuada para esta labor es la pala que se debe utilizar para echar de golpe, sin esparcir, la tierra sobre la base de las llamas de forma regular y continuada, por ello cuando no se dispone de mucha tierra es preferible apilarla previamente.
También se utiliza en la fase de liquidación para apagar los rescoldos o brasas que quedan en el borde y dentro del perímetro de la zona quemada.
Debe procurarse emplear tierra mineral con poco contenido de materia orgánica, pues al ser esta combustible la eficacia sería mucho menor.

Cuando en los bordes del incendio quedan brasas puede recurrirse también al enfriamiento del combustible dispersándolo mediante rastrillos, rastrillos-azadas o herramientas similares (Fis.3.5).
Este procedimiento no es conveniente emplearlo para combatir las llamas y su uso es adecuado para la fase de liquidación.

Utilización del método directo.
En general el método de ataque directo se debe utilizar en algunos de los casos siguientes:
Este método permite que las superficies recorridas por el fuego sean pequeñas y muchas veces las tres fases de la extinción se llevan a cabo de manera simultánea.
Por el contrario resulta penoso e incluso peligroso para el personal que participa en la extinción debido al calor y a los humos desprendidos por el incendio, así como por la posibilidad de que puedan producirse focos secundarios a la espalda de los combatientes al saltar chispas o pavesas.
No deber emplearse cuando por las condiciones del medio: topografía abrupta, vegetación muy densa o fuertes vientos, o por las características del propio fuego: gran altura de llamas o desprendimiento intenso de calor, exista riesgo elevado de accidente para el personal.

Método de ataque indirecto
Descripción
El método de ataque indirecto tiene como objetivo aislar el combustible que está ardiendo de la vegetación que lo rodea, mediante la apertura de unas fajas de suelo mineral sin combustible, denominadas <<líneas de defensa>>, a cierta distancia del perímetro del incendio, quemando el combustible intermedio por medio del uso del fuego o utilizando agua y retardantes químicos.
Estas líneas de defensa se apoyarán en las barreras naturales o artificiales que puedan existir y su objetivo principal será detener el avance del fuego, así como facilitar un posterior ataque directo para su control y liquidación.
Se puede considerar tres procedimientos en el método de ataque indirecto.
Por el contrario su empleo hace que se prolongue más la duración de la extinción que si se atacase el fuego directamente, debiéndose controlar un mayor perímetro de zona quemada y perdiéndose más vegetación.
La línea de defensa
La apertura de la línea de defensa consiste en la corta, roza o arranque de la vegetación a lo largo de una faja, de anchura variable, mediante la utilización de herramientas: hachas, azadas, podones etc., o máquinas, herramientas: moto sierras o motodesbrozadoras.
En los casos en que las condiciones del terreno lo permitan podrán utilizarse para la apertura de líneas de defensa tractores provistos de los aperos adecuados para la eliminación de la vegetación.

Para completar la efícacia de la línea de defensa se puede recurrir al uso del fuego para eliminar la vegetación existente entre dicha línea y el incendio, operación que se llama quema de ensanche.
La apertura de una línea de defensa, ha de hacerse teniendo en cuenta tres condiciones:
En la elección del lugar en donde debe hacerse la línea de defensa se tendrá en cuenta:
Características del incendio.
El tipo y forma del incendio, su tamaño, las condiciones topográficas de la zona, la existencia de cortafuegos naturales y artificiales, etc.; determinarán el lugar por donde abrir la línea de defensa y su longitud que debe ser lo más corta posible.
Velocidad del fuego.
El estimar la velocidad con que se propaga el fuego y sus posibles variaciones facilitar la fijación de la distancia a la que debe hacerse la línea para que no sea alcanzada por el mismo antes de su terminación.
Disponibilidad de personal.
Para ver el tiempo que puede tardarse en construir la línea de defensa hay que considerar el personal de que se dispone y su rendimiento en función de la capacidad de trabajo que tenga, así como del tipo de vegetación sobre el que se va a actuar y de las condiciones del terreno
Una vez elegida la situación de la 1ínea de defensa es preciso llevar a cabo su localización que consiste en definir el trazado que ha de seguir sobre el terreno.
Este trazado se hará teniendo en cuenta las siguientes consideraciones:

Las líneas de defensa pueden construirse por Procedimientos manuales y mediante tractores, bulldozers o con aperos adecuados como grada de discos.
La construcción manual, por parte de los Componentes de los retenes consta de dos operaciones básicas que se harán una a continuación de la otra.
Corta y aclareo del combustible aéreo y su extracción.
Consiste en la corta de árboles, arbustos, matorral, mediante herramientas cortantes como hachas, podones, hacha azadas, moto sierras o motodesbrozadoras.

La vegetación cortada se saca hasta el borde de la línea de defensa opuesto al lado del fuego.
Corte y raspado del combustible superficial hasta el suelo mineral.
Cuando no existe o se ha cortado previamente la vegetación aérea, se procede a la corta del tapiz herbáceo y las raíces raspando la Superficie hasta el suelo mineral para eliminar la Materia orgánica existente (humus, Mantillo, etc.)
y extrayendo los restos, hasta el borde exterior.
En el caso que queden en la línea tocones difíciles de desenterrar se cubrirán con tierra mineral. En este caso las herramientas a emplear serán rastrillos, palas o rastrillo azadas.
Realización de las operaciones.
Para llevar a cabo las operaciones descritas anteriormente se asignarán las tareas a realizar, por los componentes de los retenes, según el tipo de combustible existente en el trazado de la línea de defensa y se distribuirán las herramientas adecuadas para la ejecución de dichas tareas.
La anchura que se de a la línea dependerá del tamaño y densidad de los combustibles existentes, de las condiciones del terreno y de la velocidad del viento, debiéndose tener en cuenta las siguientes recomendaciones.

La quema de ensanche tiene por finalidad ampliar la línea de defensa sin la intervención de los retenes con sus herramientas manuales. Se hace quemando el combustible a partir del borde interior de la línea en dirección al fuego.
Esta quema puede hacerse a medida que se va construyendo la línea de defensa o bien cuando se ha terminado en la longitud prevista.
Debe vigilarse extremadamente la propagación del fuego en la quema de ensanche para evitar que pueda saltar la propia línea, sofocando rápidamente cualquier foco que pudiera iniciarse fuera del borde exterior, disponiendo para ello de montones de tierra mineral para lanzarla con palas.
Sólo se realizarán quemas de ensanche si las condiciones meteorológicas son adecuadas, y el tipo de combustible lo permite. En todos los casos deber asegurarse que no haya personas entre la línea de quema y el incendio para evitar que puedan quedar atrapadas entre dos fuegos.

El contrafuego
El contrafuego constituye otro procedimiento del método de ataque indirecto y consiste en el uso del fuego para eliminar la vegetación existente entre una determinada posición y el incendio, de manera que este se encuentre sin combustible que quemar en su avance.
La idea del contrafuego se basa en que cuando la vegetación esta ardiendo el aire caliente asciende, creando un vacío que origina unas corrientes de succión en los niveles bajos del incendio. Si se ha prendido un fuego en un lugar no muy alejado del incendio, estas corrientes de succión harán que dicho fuego se propague en dirección al incendio.
El contrafuego se inicia apoyándose en una línea sin combustible que puede ser una barrera natural o artificial o una <<línea de defensa>> y avanzar hasta el momento en que se encuentre con el frente en llamas del incendio.
Si el contrafuego no se utiliza bien puede ser contraproducente pues en vez de combatir el incendio puede ayudar a su propagación, saltándose la línea de apoyo empleada. Además, puede representar problemas de seguridad para las personas al verse sorprendidas por el mismo.
Por estas razones, únicamente el director técnico de extinción ser quien pueda ordenar que se de un contrafuego, debiendo tomar todas las preocupaciones necesarias para garantizar la seguridad del personal.
El empleo de agua y retardantes químicos
Se denominan retardantes a aquellos productos que vertidos sobre la vegetación disminuyen su capacidad para arder y por tanto dificultan el proceso de la combustión.
Si se utilizan retardantes para impregnar la vegetación en una zona próxima a un incendio, el fuego al llegar a dicha zona perderá intensidad e incluso se apagara al no encontrar un combustible en condiciones adecuadas para su ignición.
El agua como retardante.
El agua podrá ser utilizada como retardante pues al humedecer la vegetación disminuye su grado de combustibilidad, pero su efecto es de corta duración debido a las tres propiedades siguientes:
A estos productos químicos se denominan retardantes y según la duración se distinguen dos tipos: a corto plazo y a largo plazo.
Son los que permanecerán activos mientras el agua esta en estado liquido, perdiendo sus propiedades retardantes cuando se evapora. Existen dos tipos de estos productos: espumógenos y viscos antes.
Espumogenos.
En su aplicación, mezclados con agua, producen gran cantidad de espuma que aísla la vegetación del aire y del calor.
Viscosantes.
Estos productos añadidos al agua, forman una mezcla de mayor viscosidad lo que hace que permanezca mas tiempo sobre la vegetación, recubriendo la de una gruesa capa aislante.
Son aquellos productos en que persiste el efecto retardante aunque el agua se haya evaporado, en estos casos el agua no aporta propiedades retardantes a la mezcla y solo sirve de medio para facilitar la aplicación del producto.
Estos retardantes bajo la acción del calor forman residuos carbonosos de combustión lenta y sin llama que dificultan la propagación del fuego.
Aplicación de los retardantes
La aplicación de los retardantes por medios terrestres se hace mediante extintores de mochila o vehículos contraincendios, en los que se mezclara directamente el producto químico el agua.
Si se van a utilizar extintores de mochila la dosificación debe ser de cuatro partes de agua y una de retardante del contenido total del deposito.
En el caso de los vehículos contraincendios, si la cisterna tiene su revestimiento interior resistente al retardante a emplear, se ha Ra la mezcla con el agua en los volúmenes necesarios para su llenado en la proporción de cuatro partes de agua y una de retardante.
Si puede haber corrosion de la pared interior de la cisterna, el retardante se coloca en un deposito flexible sobre la misma y mediante un eyector se mezcla en las proporciones adecuadas con el agua.
Los retardantes se suelen utilizar en el ataque indirecto para hacer fajas cortafuegos delante del frente o borde del fuego.
La dosis a aplicar por metro cuadrado y la anchura de la faja dependerá del tipo de vegetación existente. El fabricante CROS recomienda las siguientes instrucciones.
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