el agua

 

Podemos pasar m�s de 30 d�as sin comer, pero no sobreviviremos si transcurren entre 48 y 72 horas sin poder beber.

 

��El agua es un elemento imprescindible para nuestra supervivencia!!

 

Si bien las tres cuartas partes de la superficie de la Tierra son de agua, sabiendo que si se derritiese la Ant�rtida, el nivel medio de mares y oc�anos ascender�a unos 62 metros y a pesar de que le denominemos �el Planeta Azul�, el agua, ha sido declarada un bien escaso para la humanidad.

Y no es para menos. El 85% del agua dulce terrestre, unos treinta mil billones de metros c�bicos, se encuentra helada en la Ant�rtida. El 15% restante, est� tan desigualmente repartida que existen extensas zonas, donde constituye un aut�ntico tesoro. Como los 9.000.000 de km2 del desierto del Sahara, los 2.200.000 del Ar�bigo, los 780.000 del Gobi, 

Si el hielo de la Ant�rtida se derritiera, muchas partes de la actual superficie quedar�an sumergidas. Europa presentar�a un aspecto muy parecido al mostrado en el gr�fico.

 

los 518.000 del de Kalahari, los 78.000 del de Atacama, y los m�s de 4.000.000 de los desiertos Australianos, en los que la precipitaci�n media anual no supera los 250 mm.

 

En una situaci�n de supervivencia, sea cual sea el entorno donde esta se produzca, tanto en el desierto como en el mar, en el �rtico o en la selva tropical, con el empleo de las t�cnicas y procedimientos adecuados para localizarla, obtenerla, depurarla,  esterilizarla y almacenarla, en la mayor�a de los casos, ser� posible mantener nuestro equilibrio h�drico, recuperando la p�rdida de agua producida por el sudor, la orina, las heces, la respiraci�n, la ingesti�n de alimentos, las heridas o los v�mitos:

...la vida empez� en el agua y hoy, donde quiera que la halle, hay vida.

 

... obtendr� agua de un pozo indio

 

...o de la lluvia

 

.. pondr� en pr�ctica distintos procedimientos para

 

depurar y esterilizar el agua.

En el Curso B�sico de Supervivencia del GRUPO GOEN aprender� a:

E

Analizar la importancia del agua ante una situaci�n de supervivencia.

E

Adiestrarse en la localizaci�n de agua.

E

Obtener, almacenar, y transportar agua.

E

Depurar y esterilizar el agua.

E

Conocer, prevenir y curar las enfermedades que pueden transmitirse a trav�s del agua, as� como los peligros que algunas entra�an.

 

 

INTRODUCCION

Podemos encontrar agua en la superficie terrestre (fuentes, charcas, manantiales...), en el subsuelo (pozos, cuevas...), por precipitaciones (en forma de lluvia, roc�o, nieve...), en el aire (evaporando el agua contenida en la tierra y en las plantas y condens�ndola a continuaci�n o en las plantas y animales. Realmente debemos dirigir la b�squeda hacia las aguas superficiales, las m�s f�ciles de hallar y las que m�s cantidad de agua nos proporcionan. Al resto de los m�todos que citaremos seguidamente s�lo recurriremos en situaciones l�mite y una vez agotados los otros procedimientos, tanto por la dificultad de encontrar aguas subterr�neas como por las peque��simas porciones de l�quido obtenidas por condensaci�n.

� Aguas superficiales
En cualquier tipo de terreno, si existe agua habr� indicios que nos conducir�n a ella:

� Plantas amigas del agua:
Los juncos, ca�as, espada�as, chopos, sauces, sa�cos, hierbas m�s verdes que las de su entorno, vegetaci�n m�s abundante y fresca, etc.

� Animales que suelen beber a diario en fuentes y charcas:
aunque las aves pueden beber el agua del roc�o contenida en las hojas de los �rboles y plantas, las gran�voras (gorri�n, pinz�n, pardillo, jilguero, verder�n, escribano, etc.) suelen dirigirse a manantiales o charcas al amanecer y al atardecer, volando a baja altura. Del mismo modo los mam�feros herb�voros tambi�n necesitan beber a menudo, encontr�ndose no muy lejos del agua. La presencia de avispas, moscas, abejas e incluso hormigas tambi�n ser� una buena se�al de la existencia de agua. La observaci�n del vuelo de los p�jaros y de los insectos, as� como de las huellas dejadas por los animales, nos proporcionar� buenos indicios.

� El olor y los ruidos:
Adem�s de emplear el sentido de la vista, con una cierta experiencia se puede detectar el olor a humedad o incluso emplear el o�do para escuchar el ruido lejano del movimiento del agua de un manantial, del goteo de una fuente o del croar de las ranas, siempre dependientes de este elemento.

� La morfolog�a del terreno:
Siguiendo cauces secos de r�os, barrancos y vaguadas es posible descubrir alguna fuente o charca. Si tenemos la suerte de encontrar agua superficial no debemos beberla sin m�s, pues puede darse el caso corriente de que est� contaminada. Esto es muy frecuente en las aguas de charcas, estanques, lagos, pantanos, r�os y arroyos; siendo las fuentes, filtraciones, manantiales y r�os en su curso m�s alto los que ofrecen mayores garant�as de potabilidad.

� Aguas del subsuelo
Algunos de los indicios se�alados para las aguas superficiales nos pueden servir tambi�n para las subterr�neas, concretamente en lo que respecta a la vegetaci�n, la presencia de juncos, ca�as, espada�a, etc. Del mismo modo, la morfolog�a del terreno ser�, si cabe, m�s importante a�n para encontrar agua que en el caso anterior. Debemos buscar en los recodos c�ncavos de los lechos de r�os y barrancos secos o en las proximidades del mar (all� donde la arena est� h�meda o bien a unos 100 m de la playa). El agua as� extra�da ser� salobre aunque se podr� beber. Si de estos terrenos arenosos pasamos a los rocosos y calizos, ser� f�cil encontrar agua subterr�nea busc�ndola en cuevas y grietas, donde suele gotear. El terreno arcilloso, por el contrario, dificulta la filtraci�n del agua.

� Aguas de las precipitaciones
Cuando llueva o nieve no ser� dif�cil obtener agua. No obstante, en cualquier tipo de terreno, latitud y estaci�n del a�o, siempre podemos recurrir al agua procedente del roc�o o de la escarcha ca�da durante la noche si el cielo est� despejado y estrellado.


� Lluvia, roc�o y escarcha

Se puede obtener por tres sistemas diferentes. El primero y mas habitual consiste en emplear pl�sticos, ponchos y chubasqueros, esto es, prendas no porosas debidamente extendidas de forma que presenten la mayor superficie posible para la recogida de las aguas y tengan una inclinaci�n que permita dirigir las aguas a un recipiente. El m�todo del poncho (fig. 2) es el utilizado m�s corrientemente, al formar parte esta prenda del equipo individual que hemos recomendado y facilitar la extracci�n del agua por el agujero de la capucha. Tambi�n con una bolsa de basura o de pl�stico abierta lateralmente (de las que se llevan en la mochila para envolver prendas) puede construirse un recipiente en el suelo (fig. 3) para incrementar as� la obtenci�n del agua que, en todo caso, ser� insignificante cuando s�lo proceda del roc�o ca�do durante la noche. En segundo lugar, se pueden usar prendas absorbentes, que colocadas encima de las hierbas o bien refregadas por ellas con las manos o con las botas se empapar�n y cuando se expriman dejar�n caer algunas gotas. Finalmente, un tercer sistema consiste en aprovechar las paredes o suelos rocosos para recoger sobre un recipiente el discurrir o goteo de las aguas procedentes de la lluvia o el roc�o. Este tipo de agua, en contacto con las plantas y rocas, arrastrar� las bacterias de las mismas, por lo que conviene hervirla antes de tomarla.

� Nieve

Para derretir la nieve se llenar� un recipiente y se pondr� en un fuego lento a�adiendo m�s cantidad a medida que se diluya. Cada ocho o diez partes de nieve se convertir�n en una de agua pura, a la que habr� que verter sales, un poco de ceniza de le�a o arcilla y airearla pas�ndola varias veces de un recipiente a otro. Si no se dispone de fuego o no se quiere perder tiempo, se introducir� la nieve en un trapo y se colgar�, dej�ndola al sol para que gotee sobre un bote (fig. 4). Tambi�n se puede ir a�adiendo nieve al agua de la cantimplora, mezcl�ndola para que se derrita.

Condensaci�n del vapor de agua: La tierra h�meda de un agujero, el agua contenida en algunas plantas o incluso la procedente del mar, de la orina o contaminada, puede ser evaporada por calor y posteriormente condensada, convirti�ndose as� en agua potable aunque muy pura.

� Destilador solar (fig. 5)

Elegida una zona soleada y a la vez un suelo h�medo (factores dif�ciles de conjugar en ocasiones), se cavar� un hoyo de 1 m de di�metro y 1 m de profundidad, colocando en la parte m�s honda un bote de boca ancha para recoger el agua, y en la superficie el poncho con la capucha bien cerrada (o un pl�stico de 2 x 2 m) que ser� tapado con tierra y piedras en sus bordes para que el agujero quede herm�ticamente cerrado. Justo en el centro de esta prenda no porosa, el peso de una piedra har� que el pl�stico se descuelgue 0,5 m, disminuyendo as�, por un lado, el volumen del hoyo y, por otro, permitiendo con esta inclinaci�n que las gotas discurran hasta caer en el recipiente del suelo. Cuando el sol caliente con sus rayos este destilador, el agua de la tierra h�meda se evaporar� condens�ndose al chocar con la superficie del techo. La m�xima eficacia de este me-todo se logra al segundo d�a de funcionamiento, pudiendo mantenerse durante el tercero y debiendo cambiarse de hoyo a partir del cuarto d�a. Para la extracci�n del agua sin necesidad de tener que levantar el techo se puede utilizar un tubito (dif�cil de conseguir en una supervivencia si no forma parte previamente del equipo>. Asimismo, se puede aumentar la producci�n colocando en el fondo muchas plantas verdes y otros botes con orina o agua no potable. Se tendr� en cuenta que si el pl�stico no tiene mucha pendiente no se deslizar�n las gotas condensadas y que despu�s de ocultarse el sol, el poncho se enfr�a m�s r�pidamente que el suelo, por lo que el vapor de agua contin�a condens�ndose incluso al atardecer. Con el destilador solar se puede obtener hasta un m�ximo de 0,5 Iitros en 24 horas.

� Condensaci�n del agua de las plantas (fig. 6)

Consiste en introducir hojas verdes en bolsas de pl�stico, con cuidado de no agujerearlas, atar la boca tras soplar e hincharlas, y colocar estos recipientes al sol para que se evapore el agua de las plantas y luego se condense goteando hacia el fondo. Puede aplicarse directamente sobre las ramas de los �rboles. Las cantidades de este l�quido as� obtenidas ser�n insignificantes.

Condensaci�n del agua del mar

La evaporaci�n puede realizarse por el procedimiento del destilador solar ya mencionado, o bien calentando con fuego el agua salada contenida en un recipiente tapado por un trapo que ir� humedeciendo el vapor, debiendo exprimirlo de vez en cuando para obtener el agua.

Agua de plantas y animales

� Savia de las plantas
Muchas plantas con hojas o tallos carnosos almacenan una savia potable y �til para calmar la sed temporalmente con tal de que sea limpia y dulce, presentando el inconveniente de que su az�car puede acelerar la deshidrataci�n. Por otro lado, esta savia no puede almacenarse, pues fermenta. Adem�s, existe el peligro de confundir el tipo de �rbol o planta (ver cap�tulo de alimentos vegetales por otra que pueda resultar t�xica. No se debe beber, por tanto, aquella savia que tenga un sabor desagradable, un color lechoso o rojizo, o forme espuma.
Las plantas que se encuentran en terrenos �ridos o des�rticos frecuentemente tienen ra�ces pr�ximas a la superficie que, una vez arrancadas y peladas, se chupar�n directamente para extraer su savia. Por su parte, en los entornos naturales m�s corrientes, abundantes en plantas con savia potable, practicaremos una incisi�n profunda en la parte m�s alta de un tallo y despu�s otra pr�xima al suelo (siempre siguiendo este orden>, por donde empezar� a gotear.
Finalmente, en lo que respecta al agua obtenida de las plantas, por todos es sabido que las frutas tienen un alto contenido de este elemento, especialmente en terrenos tropica les donde abundan los cocos, ca�as de bamb�, etc.

� Fluidos de los animales
Los ojos de todos los animales contienen agua. Su sangre puede ser bebida, con lo que se absorben abundantes alimentos disueltos en este l�quido. Tambi�n se pueden recuperar los fluidos contenidos en las tripas de los animales cazados. Respecto a los peces, su espina central en toda su longitud es un aut�ntico dep�sito de agua. Los peces del mar machacados y escurridos tambi�n proporcionan agua.

POTABILIZACI�N DEL AGUA

Una vez encontrada una de las fuentes de agua citadas u obtenida por uno de los procedimientos descritos, y cuando no se tenga la certeza de que es potable, habr� que clarificarla, purificarla y tratarla, prepar�ndola as� para su consumo.
Manantiales de aguas en apariencia puras y cristalinas pueden sin embargo contener bacterias como consecuencia de m�ltiples factores: abonos e insecticidas de tierras de cultivo, desag�es de f�bricas, pueblos y caser�os, excrementos de ganado, contaminaci�n por agentes nucleares, etc.
Para evitar las enfermedades ya citadas anteriormente (disenter�a, tifus, c�lera, infecciones) habr� que rechazar, en principio, aquellas aguas con ausencia de vegetaci�n a su alrededor, turbias y con sedimentos, con burbujas o espuma en su superficie, que despidan un olor desagradable y, en general, cualquier agua estancada.
Si a pesar de todo no se localiza agua potable, el agua contaminada podr� beberse mediante un largo proceso en el que, en primer lugar, se eliminar�n las part�culas s�lidas que lleva en suspensi�n (clarificaci�n y, posteriormente, se eliminar�n las bacterias que viven en este medio (purificaci�n).

Clarificaci�n
Para suprimir los cuerpos s�lidos contenidos en el agua (no las bacterias) podemos utilizar varios procedimientos que, seg�n el grado de contaminaci�n, se emplear�n aisladamente o se complementar�n, haciendo pasar sucesivamente el agua por varios de estos sistemas.

 

� Decantaci�n (tig. 7)
Consiste en dejar el agua en reposo durante 12 horas o m�s, con objeto de que se vayan depositando en el fondo del recipiente las part�culas en suspensi�n. Con un cazo o vaso se ir� recogiendo el agua superficial con sumo cuidado para no remover el fondo. Para evitar esta posibilidad y asegurar una mejor filtraci�n se puede emplear un trapo limpio muy absorbente que, enrollado a modo de mecha, traspase por goteo el agua del recipiente original a otro situado a un nivel inferior.


� Filtro de telas (fig. 8)

El agua se har� pasar por varias capas de telas o prendas limpias, de modo que gotee de una a otra para retener sucesivamente las part�culas en suspensi�n.

� Filtro de arena (tig. 9)

Se puede emplear una ca�a hueca rellena de arena y taponada con hierbas para que �sta no se pierda, o tambi�n un trapo con arena.

� Filtro de varias capas (fig. 1 0)

El sistema m�s corriente consiste en utilizar una lata de conservas o un bid�n con varios agujeros en el fondo, llen�ndolo de abajo arriba con varias capas de carb�n vegetal en granos muy peque�os, arena fina, arena m�s gorda o gravilla, grava y piedras. Los estratos ser�n lo m�s anchos posibles y no estar�n demasiado comprimidos para facilitar que el agua pueda filtrarse; los agujeros de la ata ser�n m�s bien peque�os para evitar que la arena se escape por los mismos, enturbiando el agua. Una vez que el recipiente quede casi lleno con el material de las diferentes capas, se ir� a�adiendo agua que, al pasar por ellas, depositar� sus sedimentos.


 

En lugar de una lata o un bid�n se puede recurrir a varias tejas o un recipiente similar en forma semicil�ndrica, colocado de tal modo que quede un poco inclinado para que corra el agua a trav�s de los estratos y con una tapadera en el extremo para que no salga la arena (Fig 11)

.

� Pozo indio (fig. 12)

Cuando el agua de un estanque, lago o charca est� contaminada, que ser� lo normal, se cavar� a 1 6 2 m de la orilla, seg�n el grado de contaminaci�n, un pozo de al menos 0,5 m de di�metro y una profundidad variable hasta conseguir que el agua procedente del estanque se filtre en el pozo pasando a trav�s de la capa de tierra que los separa, lo que ocurrir� normalmente cuando excavando se rebase el nivel de las aguas. Para acelerar este proceso, se practicar�n perforaciones laterales en las paredes del hoyo. El agua as� obtenida se recogera y se dejar� sedimentar en distintos recipientes.

Purificaci�n

Una vez filtradas las part�culas s�lidas en suspensi�n, nos queda neutralizar las bacterias que contenga el agua antes de consumirla, Esta esterilizaci�n podr� realizarse mediante las pastillas potabilizadoras u otros productos qu�micos, o bien recurriendo al calor producido por el fuego o, lo que resultar� m�s costoso, al viejo y poco pr�ctico m�todo de la evaporizaci�n-condensaci�n. Antes de ingerirla, siempre resulta conveniente oxigenar el agua pas�ndola varias veces de un recipiente a otro.

� Pastillas potabilizadoras y productos qu�micos

Resulta de suma importancia llevar siempre en la mochila este tipo de pastillas, por el ahorro de tiempo que suponen a la hora de purificar el agua. Existen varias marcas y tipos de comprimidos, cada uno con unas normas de empleo espec�ficas (proporci�n de pastillas a disolver por litro de agua, tiempo que se debe esperar antes del consumo, etc�tera).
Otros productos qu�micos corrientes que pueden servir para purificar el agua son: permanganato pot�sico (varias gotas por cada litro), tintura de yodo (8 a 10 gotas por cada litro), lej�a normal (1 gota por cada dos litros), cloramina 1, hidrosteril, halazone.
De acuerdo con el producto utilizado, para que �ste se disuelva bien y surta sus efectos, habr� que esperar que transcurra cierto tiempo antes de consumirlo, que seg�n los casos oscilar� entre diez minutos y una hora, referencia esta �ltima, la de una hora, que podemos tomar como regla general para este periodo de espera.

� Ebullici�n

Este m�todo consiste en hervir el agua durante al menos diez minutos, tiempo suficiente para destruir las bacterias.

 

� Destilaci�n con piedras calientes

Adem�s del sistema del destilador solar ya mencionado (fig. 5), en el que se sustituir�n las ramas verdes por un recipiente con agua contaminada que se evaporar� y ser� recogida en un bote ubicado en el centro del hoyo, podemos cambiar el calor procedente del sol por el de unas piedras no porosas, previamente calentadas en el fuego.

Se trata del mismo procedimiento empleado en una sauna, esto es, al tomar contacto las piedras calientes con el agua contaminada producir�n vapor que, recogido en un trapo o en un pl�stico, se condensar�, con lo que se obtendr� agua pura.
Aunque las piedras pueden arrojarse a la charca (figs. 13 y 14>, resulta mucho m�s pr�ctico que sea el agua contaminada la que se vierta poco a poco sobre un recipiente lleno de piedras calientes (fig. 15).

Vacunaci�n

Aunque existen vacunas para cada una de las enfermedades producidas por el agua contaminada, puede ocurrir que inesperadamente tengamos que subsistir sin haber adoptado previamente esta medida preventiva, o bien sin disponer de este tipo de ant�dotos en nuestro botiqu�n. Una soluci�n extrema y arriesgada, pero no descartable en una situaci�n l�mite, consiste en fabricarse uno mismo la propia vacuna: obtenida agua potable por los m�todos citados, disolve unas gotas del fluido contaminado, cuyo n�mero ir� en aumento, siempre que no se produzcan diarreas ni malestar, hasta llegar al medio vaso de agua impura al cabo de quince d�as. El organismo habr� ido creando cada vez m�s anticuerpos para combatir las bacterias, hasta quedar inmune a sus efectos nocivos. Por el peligro que entra�a esta experiencia, no debe realizarse durante las pr�cticas de supervivencia.


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