CARTOGRAFIA II


Advertencia

Este material es sumamente sint�tico. Dentro de cada tema se desarrollan brevemente algunos contenidos que debe conocer un rescatista. Sobre estos contenidos se deber� profundizar en la bibliograf�a o cursos espec�ficos. Estos contenidos se deben conocer de un modo eminentemente pr�ctico, pero es conveniente conocer sus fundamentos te�ricos b�sicos, explicados en parte en este apunte y con todo detalle en los cursos. El autor recomienda imprimir estos res�menes y coleccionarlos para futura consulta.

Parte II:

IV. Orientaci�n

Ya hemos dicho m�s arriba que la Orientaci�n, en sentido particular, es la que se ocupa de responder al problema de "hacia d�nde" queda determinado lugar, ya sea un punto al que debemos ir, un punto que estamos viendo, o determinado punto cardinal. Es decir, se ocupa del problema de las direcciones.

1. Tipos de direcciones

Cuando hablamos de direcciones, estas pueden ser de tres tipos:

Geogr�fica o azimut: es el �ngulo medido entre la direcci�n Norte verdadero y la direcci�n hacia el punto objetivo. Estas direcciones se sobrentienden trazadas sobre un c�rculo m�ximo, es decir que contienen al centro de la Tierra, y se denominan por este hecho direcciones ortodr�micas. De este modo la distancia es la m�nima sobre la superficie del elipsoide. En principio no es posible determinar en forma sencilla el azimut, sino por c�lculo a partir de las coordenadas geod�sicas entre puntos.

Cartogr�fica: es el �ngulo medido entre la direcci�n Norte de la carta y la l�nea recta que en la carta se dirije hacia el punto objetivo. Estas direcciones son muy afectadas por el tipo de proyecci�n con que fue construida la carta. La proyecci�n Mercator Ecuatorial se hizo famosa, y resolvi� una vieja aspiraci�n de la Humanidad, por que las direcciones trazadas bajo ella son tales que a lo largo de su recorrido el rumbo medido a br�jula es constante. Se denominan por esa raz�n loxodr�micas. Se determinan midi�ndolas con transportador sobre la carta.

Magn�tica o rumbo: es el �ngulo medido a br�jula entre la direcci�n al norte Magn�tico y la direcci�n al objetivo. Son afectadas por la declinaci�n magn�tica, que depende de la posici�n sobre la Tierra. Se determinan en el terreno con la br�jula.

Como acabamos de ver, las herramientas de que nos valemos para determinar las direcciones son el goni�metro o transportador para la direcci�n cartogr�fica, y la br�jula para la direcci�n magn�tica. Hasta hace muy poco tiempo las direcciones verdaderas o geogr�ficas, que son nuestro problema concreto (porque nos desplazamos sobre la Tierra real), se resolv�an aproximadamente suponi�ndola igual a la cartogr�fica si trabajamos con escalas grandes, es decir menores a 1:250 000. Ha de tenerse en cuenta que en la proyecci�n Gauss-Kruger (y las Mercator transversas en general) la direcci�n cartogr�fica se aproxima al azimut en las cercanias de la l�nea automecoica (meridiano central). El azimut puede calcularse midiendo o bien con la br�jula en el terreno o bien con el transportador en la carta, si hacemos la debida correcci�n por declinaci�n y desviaci�n magn�tica.

S�lo recientemente disponemos de lecturas reales y precisas de las direcciones geogr�ficas, y es por medio del GPS. El GPS da direcciones ortodr�micas, es decir el camino m�s corto entre dos puntos. Una particularidad de estas es que dicha direcci�n va cambiando cont�nuamente al recorrer el itinerario (y por esa raz�n no puede recorrerse a br�jula). Ese es tal vez uno de las prestaciones m�s resonantes del GPS para navegaci�n. Antes de eso nos ten�amos que contentar con recorrer las direcciones loxodr�micas, para las que s� se usa la br�jula, pero el camino no era el m�s corto. Los aviones se ve�an forzados, hasta no hace mucho, a recorrer poligonales para tratar de aproximarse a una ortodr�mica, o camino m�s corto.

2. M�todos de orientaci�n

Las direcciones se determinan de diferentes modos, b�sicamente de dos tipos: instrumentales y no instrumentales.

2.1. M�todos instrumentales

Los instrumentos con que se cuenta son los siguientes:

Magn�ticos: utilizando la br�jula en el terreno, determinando direcciones magn�ticas. Veremos el manejo de la br�jula m�s adelante.

Geom�tricos: utilizando el goni�metro o transportador en la carta, determinando direcciones cartogr�ficas.

Satelitales: utilizando el GPS en el terreno o en planificaci�n, determinando direcciones geogr�ficas.

Otros: escapan de nuestro inter�s, como los m�todos inerciales que utilizan las aeronaves por medio de gir�scopos, o los radiofaros.

2.1.1. M�todo cl�sico:

La manera cl�sica de orientarse con instrumentos en la naturaleza es combinando el uso de la carta y el transportador con la br�jula. Se consigue as� un modo de "traducir" lo que medimos en la carta, al terreno y viceversa. B�sicamente consiste en lo siguiente:

De la carta al terreno:

a. Se traza una l�nea recta en la carta, uniendo el punto de partida (usualmente ser� nuestra posici�n) con el de destino deseado.

b. Se coloca encima el transportador con el centro sobre una intersecci�n de la l�nea, o su prolongaci�n, y un meridiano (l�nea cartogr�fica Norte-Sur).

c. Se gira el transportador hasta que el cero coincida con la direcci�n Norte del meridiano.

d. Se lee el valor angular que marca en el transportador la l�nea trazada originalmente. Este valor es aproximadamente el azimut, siendo el error despreciable si la escala de la carta es grande, es decir por ejemplo 1:50 000 o 1:100 000.

e. Se corrige dicha direcci�n sumando o restando la declinaci�n magn�tica local, obteni�ndose as� el rumbo. Veremos esta operaci�n m�s adelante.

f. Se "graba" dicha direcci�n en el limbo de la br�jula, si es que se trata de un modelo que permite dejar el limbo (escala angular m�vil giratoria) trabado en un valor del rumbo.

g. Se "cala" la br�jula. Si es de aguja se hace coincidir el rumbo num�rico de la escala 0�, o la letra N, con el Norte de la aguja. Si es de plato se espera que se equilibre y se busca con el sistema de punter�a el valor del rumbo en la escala. Para estas operaciones la br�jula debe estar en perfecto equilibrio y horizontal.

h. La flecha o eje de direcci�n de la br�jula apunta entonces en la direcci�n a seguir.

Del terreno a la carta:

a. Se apunta con la br�jula el punto de inter�s en el terreno.

b. Se lee el rumbo. Esta operaci�n depende del t�po de br�jula. En las de aguja debemos hacer coincidir previo a la lectura el 0� (o la N) con el Norte de la aguja. En las de plato basta con leer el rumbo que marca el indicador.

c. Se convierte el rumbo a azimut por medio de la declinaci�n local.

d. Se coloca el transportador en la carta sobre nuestra posici�n, si la conocemos, o bien sobre el punto objetivo al cual hemos apuntado. Luego se lo gira para que la direcci�n 0� - 180� coincida (o sea paralela) con un meridiano, o la 90� - 270� con un paralelo.

e. Se marca con un punto el sitio que marca el valor angular hallado en la escala del transportador.

f. Usando dicha marca, con una regla se la une con el punto centro del transportador, es decir el elegido en el inciso d.

g. Nuestro objetivo estar� ahora sobre la l�nea trazada, en el sentido del punto objetivo si estamos centrados en nuestra posici�n, o viceversa. Podemos explorar dicha l�nea comparando lo que vemos bajo ella en la carta y lo que nos muestra el terreno.

2.1.2. M�todo GPS

Una nueva, y m�s eficiente, manera de orientarse con instrumentos en la naturaleza es con el navegador GPS, pudiendo combinarlo muy f�cilmente con la carta y con la br�jula. Hay diversas posibilidades: podemos volcar los puntos en la carta con las coordenadas del destino obtenidas de una visita previa al sitio o un dato, y luego pedir al GPS que navegue a dicho punto; o podemos simplemente caminar y pedir al GPS que nos muestre el valor de la direcci�n con la cual nos desplazamos. Esto se ve con detalle en los cursos.

De todos modos debemos enfatizar que un GPS no es un instrumento de orientaci�n, sino de posici�n, y que las prestaciones que hace en orientaci�n son meros c�lculos basados en la posici�n. Este hecho hace que no reemplace al instrumento cl�sico de orientaci�, sino que lo complementa. Un verdadero profesional toma la informaci�n GPS, incluso navega con ella, pero sabe orientarse con br�jula. Ello le permite apagar el aparato electr�nico y ahorrar tiempo y energ�a. Adem�s, en caso de falla o falta de energ�a del aparato electr�nico, la br�jula siempre seguir� funcionando.

2.2. M�todos no instrumentales

Cuando no contamos con los instrumentos espec�ficos como los descriptos m�s arriba, ciertas improvisaciones y observaciones de la naturaleza permiten orientarse con cierta independencia. Hay dos tipos de m�todo no instrumental.

Racionales: cuando existe un fundamento cient�fico que garantiza precisi�n y exactitud de las medidas. Normalmente son m�todos astron�micos. Los astros siempre han sido el m�todo por excelencia de la orientaci�n y la navegaci�n, y los �nicos disponibles para la posici�n. Incluso con GPS, la posici�n se realiza en base a "astros" artificiales, que son los sat�lites. Aqu� veremos s�lo los m�todos m�s de campo, obviamente sin caer en el uso de astros donde se requieren instrumentos especiales, como en el caso de la n�utica que utiliza sextantes, astrolabios y otros materiales.

Emp�ricos: cuando el sustento cient�fico es m�s debil, o est� enmascarado por muchas variable. Tal es el caso de las direcciones de crecimiento de plantas, vientos dominantes, orograf�a, etc.

2.2.1. M�todos racionales:

Sol y Luna

El m�todo m�s r�pido y simple (m�todo corto) es el siguiente.

a. Se coloca un palo, bast�n, l�piz o cualquier otro elemento con punta, a cierta altura sobre el terreno. No es necesario que est� vertical: puede colocarse horizontal sobre una roca, por ejemplo. Tambi�n puede ser una roca puntuda. La condici�n es que proyecte su sombra contra una superficie bien lisa, plana y horizontal. Atenci�n que deben cumplirse las tres condiciones: lisa no es lo mismo que plana (una piedra redonda puede ser lisa y no es plana), y plana no es lo mismo que horizontal (una pared puede ser plana pero no horizontal). Esa superficie podemos obtenerla colocando en el lugar una hoja de papel, un plato o una piedra laja, o bien alisar la tierra con la mano. No se requiere un tama�o mucho mayor al de la palma de la mano. Otra condici�n es que la sombra del extremo puntiagudo del objeto sea n�tida. Eso se logra colocando el elemento a una distancia no muy grande del plano. Tampoco muy cerca, porque, como veremos, se requiere que la sombra "se mueva" cierta distancia a medida que se corre el sol o la luna por efecto de la rotaci�n terrestre. Una buena distancia es de 1 a 1,5 metros.

b. Se hace una marca en el punto donde cae la sombra del extremo puntiagudo del objeto. Puede ser hecha a l�piz o simplemente clavando un palito o poniendo una piedrita.

c. Se espera a que la sombra se mueva por efecto de la rotaci�n terrestre. Basta con unos cuantos cent�metros. Para una altura de 1,5 metros, con 15 o 20 minutos es suficiente.

d. Se marca nuevamente sobre el plano la punta de la sombra.

e. Se traza una l�nea entre ambas marcas. Esta es la l�nea Este-Oeste. El extremo de la l�nea que est� en la primera marca es el Oeste (W). Esto es as� en cualquier hemisferio, cualquier hora del d�a y cualquier �poca del a�o, aunque es m�s sensible en latitudes bajas, cerca del mediod�a y en verano. Estas sensibilidades se compensan mucho si tenemos la precauci�n de estar cerca del mediod�a, es decir, si estamos en latitudes altas (Hielo Patag�nico), es m�s importante hacer la medici�n a pleno d�a, evitando la ma�ana temprano o el atardecer.

Este m�todo funciona bien con la luna, y casi no es sensible a la latitud ni a la �poca del a�o, pero es mejor hacerlo con luna alta sobre el horizonte.

El otro m�todo (m�todo largo) es mucho m�s preciso. Tanto que nos permite calcular la declinaci�n magn�tica del lugar, y si lo aplicamos con el sol (no con la luna) nos da informaci�n muy �til para calcular la latitud y la longitud con unas formulitas muy sencillas (cuentas de sumar y restar) usando dos tablas que podemos llevar fotocopiadas en una billetera. La precisi�n, l�gicamente no es la de un GPS, sino de unos 2 a 5 kil�metros. Tanto el m�todo largo como estas t�cnicas adicionales no las desarrollaremos en este resumen (se ense�an en los cursos).

Con la luna hay un m�todo r�pido y grosero basado en las fases. La luna creciente tiene su "panza" apuntando al W, y la luna menguante tiene su "panza" apuntando al Este. La luna es Creciente (hemisferio sur) cuando tiene forma de C, y menguante (Decreciente) cuando tiene forma de D.

Hora solar

En realidad es una variante del uso del sol. Es bastante conocido como m�todo del reloj, y muy difundido. El problema es que no est� tan difundida la pobr�sima precisi�n que puede dar en algunos casos. Por eso, aqu� nos limitaremos a describirlo m�s que nada para desaconsejarlo que para aconsejarlo. El modo que describimos es el que los libros citan para el hemisferio sur. Esto es tambi�n inexacto: s�lo funciona para las regiones subtropicales del hemisferio sur, para las tropicales sur funciona con menos precisi�n y s�lo entre el equinoccio de marzo al de septiembre.

Nosotros le hemos llamado m�todo de la hora solar, y no del reloj, porque puede hacerse tambi�n sin reloj. Basta para ello dibujar el reloj y sus manecillas en el suelo o en un papel. Algunas fuentes poco inteligentes declaran que s�lo puede hacerse con relojes anal�gicos (de agujas) y no con digitales, cuando en realidad es muy f�cil dibujar el reloj si se sabe la hora. La otra raz�n de ponerle hora solar, y no simplemente hora, es porque en rigor el m�todo funciona con la hora solar (mediod�a en el momento donde culmina el sol) y no con la hora civil (mediod�a a las 12:00).

a. Se coloca el reloj (real o dibujado) con su esfera horizontal y con el 12 apuntando al sol. Esto se logra poniendo un palo vertical sobre el 12 y girando el conjunto hasta que la sombra caiga en el 6.

b. La bisectriz entre el 12 y la manecilla chica se�ala el Norte.

En la medida que en el pa�s el mediod�a solar no sea a las 12 (en el Oeste de Argentina es en promedio a las 13:40, cambiando ligeramente durante el a�o, m�s en noviembre y febrero) este m�todo nos dar� un error de aproximadamente 7� por cada hora de diferencia. Esto era m�s notable en las �pocas que Argentina usaba horario diferente en verano. En este caso en la monta�a mendocina el mediod�a solar se produc�a casi a las 15 horas en noviembre!. Otra observaci�n es que el m�todo supone que el sol sale a las 6:00 y se pone a las 18:00, lo cual aparte de no ser cierto por la diferencia de hora civil y hora solar, s�lo ocurre en los equinoccios.

En resumen: debemos llevar br�jula, o bien orientarnos con la sombra y el sol. O con las estrellas.

Estrellas

En el hemisferio Norte hay una estrella, la estrella Polar, que est� casi exactamente en el polo Norte celeste, aunque es muy poco brillante. Los polos celestes son los puntos del cielo (la palabra celeste proviene de cielo) donde se proyecta el eje de rotaci�n terrestre (el punto alrededor del cual gira el firmamento). En la vertical, perpendicular al horizonte, a partir del polo celeste est� el punto cardinal, Norte o Sur.

En el Hemisferio Sur no tenemos ning�n astro en el polo Sur celeste, entonces tenemos que hacer una construcci�n geom�trica con las constelaciones. Para ello nos valemos de la constelaci�n Crux (Cruz del Sur), que es una constelaci�n de 5 estrellas visible en el hemisferio sur, del siguiente modo:

a. Imaginamos una cruz inscripta entre las cuatro estrellas m�s brillantes de Crux.

b. Prolongamos la longitud mayor de la cruz, en el sentido del brazo mayor (que es el extremo de la estrella m�s brillante) 4.5 veces, y del punto resultante 1 vez m�s perpendicularmente hacia la derecha. Es importante que se entienda bien esto �ltimo: perpendicularmente a la direcci�n anterior (de las 4.5 veces) y a la derecha de dicha direcci�n anterior. La forma final es la de una L al rev�s (es decir como una J recta). Este segundo segmento m�s corto, dependiendo de la posici�n de la cruz podr� caer a nuestra derecha o a nuestra izquierda, arriba o abajo. El punto final as� obtenido es el polo Sur celeste.

c. Bajando una perpendicular al horizonte desde el polo Sur celeste obtenido, nos da la direcci�n Sur.

Otro modo de ubicar el polo Sur celeste es el punto que est� a mitad de distancia entre la estrella Achernar y Beta Centauro. Otro m�todo conocido, que es el del Pu�al de Ori�n, no es muy preciso en el hemisferio Sur.

2.2.2. M�todos emp�ricos:

Estos m�todos deber�an caer fuera de los que utiliza un aventurero serio. Son muy poco exactos y algunos de ellos no siempre funcionan. El lado de las rocas que crece el musgo, la orientaci�n de las puntas de las con�feras, y varios m�s son algunos de los que se leen en algunos libros, y que no nos interesan. Otros son s�lo de validez local, como las direcciones de los valles o de los cordones monta�osos, o la direcci�n de los vientos dominantes.

S�lo citaremos aqu� dos m�todos, por ser muy interesantes tambi�n como una ense�anza ambiental.

Jarilla

La jarilla es una planta t�pica de las estepas monta�osas y desiertos del pie de los Andes. Existen tres especies: Larrea divaricata, Larrea nitida y Larrea cuneifolia, que se dan dependiendo de las condiciones ed�ficas del suelo. Se diferencian muy f�cilmente por la forma de las hoja: L. divaricata tiene dos foliolos de forma ahusada dispuestos en forma sim�trica casi en �ngulo recto; L. nitida tiene muchos foliolos soldados entre si en una especie de palmita de helecho, muy pegajosa al tacto; L. cuneifolia, como su nombre lo indica, tiene un solo foliolo en forma de cu�a, o de punta de lanza. Esta �ltima se presenta en agrupaciones de gran cantidad de foliolos, con forma de una palma que se orienta con mucha precisi�n en la direcci�n Norte-Sur. La especie conocida como Jarilla Macho (Zucagnia punctata) no es �til para este cometido.

Nieve

Cuando ocurre una nevada tenue, o una nevada de media estaci�n, al salir el sol al d�a siguiente se funde la nieve de las laderas solanas y s�lo queda nieve en las umbr�as. Esto puede dar una idea general de la direcci�n del tr�pico, es decir el Norte en el invierno austral en el hemisferio Sur, y el Sur en el invierno boreal en el hemisferio Norte.

3. Declinaci�n magn�tica

La declinaci�n magn�tica (DM) en un punto es la diferencia existente entre la direcci�n cartogr�fica y la magn�tica en ese punto. Esta se debe a que los polos magn�ticos no coinciden con los geogr�ficos (ni con los de los meridianos de la carta). Adem�s no son ant�podas (no est�n exactamente opuestos ambos polos magn�ticos) y se mueven lentamente en forma err�tica. Por ello la DM var�a lentamente con el tiempo. Actualmente, en Mendoza, disminuye unos 6' anuales.

El conocimiento de la DM es importante porque permite convertir rumbos magn�ticos en direcciones cartogr�ficas y viceversa, y as� trabajar con la carta y la br�jula. Hay tres m�todos para medir la DM de un lugar.

La DM puede ser al E o al W. En Argentina la DM es E al sur y oeste de una l�nea oblicua que va desde los Andes catamarque�os a Bah�a Blanca,y W al N y E de dicha l�nea. En Mendoza vale unos 4�E y en Buenos Aires unos 2� al W. Las transformaciones se hacen, si la DM es E, sumando la DM a los rumbos y rest�ndola a los azimutes; y si la DM es W, al rev�s.

3.1. M�todo hist�rico

Es el m�s conocido pero menos preciso. Consiste en actualizar la DM informada en una carta, multiplicando la cantidad de a�os transcurridos desde la edici�n de la carta, por la variaci�n anual de la DM, tambi�n declarada en la carta. Esta cantidad se resta o suma a la DM original, seg�n la DM disminuya o aumente con el tiempo. Este m�todo tiene el error de suponer una variaci�n uniforme todos los a�os, lo cual no es cierto. De todos modos da un valos aceptable para cartas de no m�s de 10 a�os de antig�edad.

3.2. M�todo referencial

Se requiere identificar en la carta dos elementos: la posici�n actual y, o bien otro punto que sea visible desde la posici�n actual, o bien una l�nea f�sica recta que pase por la posici�n actual (un camino, por ejemplo). Se realizan las siguientes operaciones:

a. Se toma a br�jula el rumbo al punto visible, o bien el de la l�nea, referidos en el texto anterior.

b. Se traza una l�nea en la carta entre el punto de la posici�n actual y el otro punto, o bien se prolonga la l�nea f�sica cuyo rumbo hemos medido.

c. Se mide con el transportador la direcci�n cartogr�fica de dicha l�nea.

d. La diferencia entre ambos �ngulos es la DM. Ser� Este si la magn�tica es menor a la cartogr�fica, y viceversa.

Este m�todo es muy sencillo y preciso, pero su exactitud depende de la calidad de construcci�n de la carta y de la calidad de la br�jula.

3.3. M�todo astron�mico

Requiere determinar el Norte (o el Sur) con la culminaci�n de un astro, y tomar en esa direcci�n el rumbo a br�jula. La diferencia con 0� si es el Norte o con 180� si es el Sur, es la DM, E si es menor a 360� usando el N o a 180� usando el S, y W si es mayor que 0� usando el N o de 180� usando el S.

Para determinar la culminaci�n del astro (la hora de la misma) hay que realizar c�lculos basados en almanaques n�uticos o en sitios web que den esa informaci�n. La hora de culminaci�n del sol puede determinarse con relativa facilidad con el m�todo solar largo citado m�s arriba, o con el programa Excel incluido en este sitio web.

Es el m�todo m�s preciso para determinr la DM, y depende s�lo de la precisi�n de la br�jula.

3. Orientaci�n y posici�n astron�mica

Aparte de los m�todos no instrumentales racionales ya vistos (astron�micos), es posible utilizar los astros para muchas cosas m�s, muy �tiles y muy interesantes. Por ejemplo, podemos calcular la duraci�n del d�a en determinado lugar y fecha, la hora de salida y puesta del sol y su rumbo (que no es el E y el W como se cree, eso s�lo ocurre en los equinoccios o en el Ecuador), tambi�n calcular las coordenadas geogr�ficas, etc. C�lculos similares pueden hacerse tambi�n con las estrellas. Pero no vamos a entrar en detalle sobre todo esto en este resumen.

V. Navegaci�n terrestre

Navegar significa desplazarse sin perder el conocimiento de la propia posici�n ni del objetivo, o poseyendo recursos para conocerlas en cualquier momento. Los dos tipos principales de navegaci�n son: la traves�a, en la que normalmente no regresaremos al punto de partida; y la exploraci�n, en la que siempre se vuelve al punto de partida, como por ejemplo ir a recoger le�a o a buscar agua o a ascender una cumbre, desde el campamento.

1. Operaciones con las direcciones

Determinaci�n de una direcci�n: Un �ngulo de direcci�n puede determinarse en la carta con un transportador, un rumbo puede determinarse en el terreno con una br�jula, y ambos pueden obtenerse tambi�n por informaci�n externa (relatos, informes, por un medio de comunicaci�n, etc.).

Materializaci�n de una direcci�n: Los rumbos usualmente se apuntan en el terreno con una br�jula y se busca en su direcci�n alguna referencia (ver punto 2 m�s abajo).

Automatizaci�n de una direcci�n: Tanto los �ngulos de direcci�n sobre la carta como los rumbos en el terreno se pueden dejar fijos en algunos modelos de br�jula, lo cual permite reproducirlos r�pidamente sin necesidad de recordar su valor num�rico.

Correcci�n magn�tica de direcciones: Para pasar entre un �ngulo de direcci�n en la carta y el rumbo correspondiente en el terreno, se debe sumar o restar la declinaci�n magn�tica. Si esta es de signo Este, a la br�jula se le suma y a la carta se le resta, y viceversa para signo Oeste.

2. Referencias

Las referencia que se toman para materializar un rumbo pueden ser de varios tipos:

Referencias directas: son las que se hallan sobre la direcci�n del rumbo, ya sea hacia delante o hacia atr�s.
Referencias indirectas: son las que se hallan fuera de la direcci�n del rumbo, y s�lo son �tiles si se cuenta con cartograf�a donde se represente el punto de referencia y el objetivo.

Referencias directas cercanas: son las que se hallan sobre la direcci�n del rumbo pero antes del objetivo. Tiene la ventaja de poder navegarse hacia ella por cualquier recorrido, permitiendo por lo tanto desv�os, pero tiene la desventaja que una vez alcanzada debe tomarse otra referencia.

Referencias directas lejanas: son las que se hallan sobre la direcci�n del rumbo y m�s all� del objetivo, pero son alcanzables si uno se lo propone. Tienen la ventaja de ser definitivas (no se necesita cambiar de referencia como en las cercanas), pero si llega a ocurrir un desv�o debemos retomar el rumbo volviendo a medirlo con el mismo valor hacia la referencia.

Referencias directas remotas: son las que se hallan sobre la direcci�n del rumbo y mucho m�s all� del objetivo, y no son alcanzables. Tienen la ventaja de ser definitivas (no se necesita cambiar de referencia como en las cercanas), pero si llega a ocurrir un desv�o no hay modo de retomar el rumbo, pues a pesar del desv�o la referencia sigue estando en el mismo rumbo. Es el caso de monta�as muy lejanas y de estrellas.

Referencias retr�gradas: son tomadas hacia atr�s con el contrarrumbo (sumando o restando 180� al rumbo).

3. Patrones geom�tricos b�sicos de navegaci�n

Navegaci�n rectil�nea: Al alejarse de un punto se debe tomar el rumbo y no apartarse de �l, midiendo la distania del desplazamiento o cronometr�ndolo. Para regresar se debe tomar el contrarrumbo y desplazarse la misma distancia o tiempo medidos. Es t�pica para alejarse de un campamento para buscar agua al r�o.

Navegaci�n sesgada: Al alejarse de una l�nea (un camino, un alambrado, una costa) en el cual se ha dejado un punto al que se desea volver (un veh�culo estacionado, una tranquera, una embarcaci�n atracada) se debe tomar el rumbo y no apartarse de �l, midiendo la distania del desplazamiento o cronometr�ndolo. Para regresar se debe sumar o restar al contrarrumbo intencionalmente un �ngulo de desv�o de 10 o 20� y desplazarse lor �l la misma distancia o tiempo medidos. Al llegar a la l�nea, debemos seguir sobre ella hacia la derecha si hemos restado el �ngulo de desv�o, o hacia la izquierda si lo hemos sumado, hasta alcanzar el punto buscado.

Navegaci�n poligonal: Al retirarse de un punto a hacer una exploraci�n (por ejemplo, recoger le�a) se debe tomar un rumbo y desplazarse sobre �l midiendo la distancia (con pasos) o cronometrando. Al hacer cada cambio de rumbo se anota este y el tiempo o distancia recorridos sobre el mismo. Al finalizar la exploraci�, el modo de regresar al punto inicial es el siguiente: dibujar en un papel cuadriculado una poligonal partiendo desde un punto del papel. Las direcciones de la poligonal se trazan con un transportador (o el limbo m�vil de la br�jula) y sus lados se dibujan con una longitud proporcional a la distancia medida o al tiempo cronometrado. As� se van enlazando los tramos una a uno. Para regresar basta con unir el punto final con el inicial, medir el rumbo con el transportador, y medir el largo del camino con la escala adoptada. Se regresa desplaz�ndose por dicho rumbo el mismo tiempo o distancia medidos.

Navegaci�n referencial: Tiene la ventaja que no requiere mantener ning�n rumbo. Se toman desde la posici�n de partida sendos rumbos a dos referencias visible en el terreno. Tras recorrer libremente la zona, el modo de regresar es desplazarse tratando de reproducir los rumbos a los puntos seleccionados.

4. Navegaci�n cl�sica con y sin cartograf�a

Los tramos de navegaci�n, cualquiera sea el patr�n adoptado, se hacen normalmente siguiendo o controlando a br�jula el rumbo, y vali�ndose de referencias, determinando peri�dicamente la posici�n con intersecci�n inversa o simplemente reconociendo en el terreno los objetos representados en la carta. Actualmente todo ese proceso se reemplaza o simplifica much�simo con el uso de los navegadores satelitales (ver la entrega III).

5. Sorteo, rodeo y encuentro

Al hallarse obst�culos se deben rodear estos, ya sea contando pasos o cronometrando el desv�o lateral (perpendicular al rumbo inicial) para luego desandarlo del otro lado del obst�culo, o efectuando un desv�o angular antes del obst�culo, cronometrando la marcha desviada, para luego volver a desviarse el mismo �ngulo para el otro lado del rumbo original, la misma cantidad de tiempo o distancia del primer desv�o. De ese modo se recorren los lados iguales de un tri�ngulo isosceles, siuendo la base un segmento del rumbo inicial.

Para encontrarse dos grupos en medio del campo es necesario coordinar direcciones de marcha convergentes.

6. Miscel�neas

En nuestros cursos vemos varios temas m�s de navegaci�n, que por su alta especificidad y contenido pr�ctico no desarrollaremos aqu�. Son los siguientes:

C�lculo y estima pr�ctica de distancias, altura de objetos y desplazamientos, ya sea de trmos recorridos como no recorridos. Usualmente se hace empleando la br�jula y sencillas reglas trigonom�tricas f�ciles de resolver mentalmente o con l�piz y papel.

Resoluci�n de laberintos: el autor ha desarrollado un algoritmo l�gico que permite recorrer en su totalidad cualquier laberinto (los caminos tortuosos de un parque, una caverna con m�ltiples galer�as, las calles irregulares de una ciudad antigua, etc.). Se hace marcando (con una tiza, por ejemplo) los tramos y cruces, los cuales se van numerando y literando. El m�todo permite regresar en cualquier momento a la entrada del laberinto, por el camino m�s directo. Tambi�n permite hacer un modelo topol�gico del laberinto.

Trazado de pol�gonos en el terreno. Con br�jula es posible trazar cuadrados, tri�ngulos equil�teros, y diversas figuras geom�tricas en el terreno, ya sea para parcelarlo, hacer un triangulo de hogueras, trazar cortafuegos, sectorizar una b�squeda, etc.
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