Visita de Tom Van Dooren a Argentina y Uruguay
Septiembre 2004
Por Pablo Laurino


En ocasión de la visita a Argentina, donde Tom Van Dooren realizó salidas de captura junto a Martín Fourcade, surgió la opción de una escapada a Uruguay para conocer el acuario de Heber y hacer una incursión para el reconocimiento de lugares y especies de cynolebias, las cuales son su objeto de estudio en la Universidad de La Haya, donde realiza sus investigaciones.
Tom cruzó en Buquebus por Colonia y se alojó en el Hotel Los Ángeles. En la tarde del Martes 21 de Septiembre fuimos a buscarlo y nos reunimos en el acuario, donde pudimos intercambiar información y discutir aspectos de la biología de estos peces, lo cual se vio sumamente facilitado por su excelente dominio del español. Se analizaron temas referentes a su particular ocurrencia en nuestro territorio. Más tarde fuimos a la casa de Heber donde Marita nos preparó un rico café con leche y seguimos disfrutando de la charla, a la vez preparando lo que sería la salida del día siguiente. Más tarde Tom se fue en un taxi a su hotel y nosotros a su vez a preparar las cosas para descansar unas horas antes de que Jorge nos pasara a buscar.
A la madrugada siguiente, bastante antes del amanecer, ya Jorge nos ponía en rumbo a nuestro primer objetivo en el Km. 205 de Ruta 9. Llegamos con las primeras luces. El día anterior había llovido bastante y por estos lados se notaba la abundancia de agua que hacía suponer que la tarea sería un tanto dificultada a la hora de capturar los peces diseminados por los charcos expandidos. En este lugar encaramos directamente el fondo, donde Cocoa ya había detectado una mayor abundancia la última vez que habíamos estado.
Por suerte en pocos intentos nos fue posible capturar un buen número de luteos como para hacer las fotos. Tras esto y las mediciones de agua seguimos hasta la Panadería donde nos abastecimos para el resto de la jornada.
Pusimos rumbo por Ruta 15 a La Paloma. Nos detuvimos en el charco del Km. 7.500, de las dos ruedas, con similar fortuna. A pesar de haber bastante agua, en poco tiempo localizamos abundantes ejemplares de Austrolebias luteoflammulatus de esta localización. En este caso no estaban tan grandes pero eran más numerosos, lográndose capturas de hasta 15 ejemplares en un solo lance de calderín.
Seguimos ahora hacia la otra localización clásica de esta especie en la zona. El charco de La Pedrera, llamado así por estar camino a esa localidad por Ruta 10, se encontraba más lleno que la vez anterior, y al principio fue un tanto dificultoso localizar las Austrolebias, pero luego de revolver un poco el charco aparecieron ejemplares “monstruo”, de un tamaño pocas veces visto para esta especie. Los ejemplares de esta localidad muestran una conformación más robusta, las hembras se encontraban repletas de huevos, como pocas veces se ven, claro que correspondiendo ahora con la época más propicia para el desove, con ejemplares adultos en los primeros días cálidos de la primavera.
Tras las fotos y mediciones de rigor continuamos a Valizas, para reconocer el charco clásico al borde del Arroyo. Un tanto más cargado de agua, se mostraba como en las buenas épocas, salvo porque sabíamos que ya había estado casi seco. Intentamos en varios sectores de la canaleta, con diferentes resultados. Lejos del Arroyo fue posible obtener abundantes Cynopoecilus melanotaenia, y algunas Austrolebias viarius, así como unas hembras de luteoflammulatus. En busca de los esquivos machos recorrimos la distancia hasta el Arroyo, y en las cercanías obtuvimos tan sólo una hembra de Megalebias cheradophilus. Habitualmente se colectan ejemplares aislados de estas especies, lo que demuestra que el sitio está en retroceso, pero subsisten poblaciones de los mismos que esporádicamente aparecen con mayor o menor esfuerzo al localizarlas.
Tras un rato de fallidos intentos para conseguir las parejas faltantes, decidimos proseguir, ya que estaba el charco de Castillos donde seguramente tendríamos suerte.
Hacia allí avanzamos luego de dar vuelta en Aguas Dulces y nuevamente por Ruta 9 hasta el Km. 254. También la lluvia había alterado este charco, haciéndolo más amplio y abarcando hasta llenar la canaleta a un costado de la ruta. Hacia ella se dirigió Cocoa, obteniendo abundantes A. luteoflammulatus, mientras Pablo y Tom revisaban el charco principal al otro lado del alambrado, bajo los cables de electricidad y los eucaliptus. Lamentablemente la suerte no fue tanta, ya que tan sólo localizamos un macho no muy desarrollado de M. Cheradophilus y algunas cuantas A. viarius. Ni señales en este caso de C, melanotaenia ni de A. gymnoventris, que colectamos la vez anterior. Tras las fotos, retomamos la dirección este para reaprovisionarnos en la ciudad de Castillos y proseguir hasta el Km. 504 de Ruta 14, clásico charco del Canal Andreoni.
Tras unos 40 minutos de buena ruta, y ya avanzado el mediodía, llegamos para encontrar este sitio por cuarta vez en el año, y con la expectativa de ver en qué condiciones se encontraban sus habitantes luego de transcurrido el tiempo. De agua se podría decir que la situación era incambiada, ya que seguramente hay un desborde hacia el cercano canal. Rápidamente comenzamos a trabajar y no fue poca la sorpresa al ver la enormidad y cantidad de las Megalebias wolterstorffi que colectábamos. Algunas cuantas Austrolebias aff. charrua y alguna que otra luteoflammulatus completaron el cuadro, sin señales de las esquivas Megalebias prognathus. Tal vez ya estaban muy grandes para tolerar una población muy grande en un sitio tan restringido.
Continuamos por el Camino del Indio haciendo una parada en el Bañado homónimo para sacar algunas fotos de las aves que abundan por demás en esta zona.
Tomamos Ruta 16 con rumbo a Castillos para alcanzar la 13 con rumbo a Velázquez.
Antes hicimos un par de paradas en lugares representativos del entorno de la Laguna Negra.
La primera la hicimos en una cañada que corre por una serranía que bordea uno de los valles hacia la depresión de la laguna. Allí un monte tupido de ceibos oculta un lugar inigualable donde en otra oportunidad obtuvimos un ejemplar de A. gymnoventris. Tentamos por separado en el bañado y el cañada, teniendo éxito en esta ocasión solamente con esta; abundantes Mimagoniates inequalis de muy buen tamaño, bajo las matas de Caraguatá que la rodean. Fue posible además reconocer la magnificencia de la fauna del lugar observando desde espectaculares Churrinches hasta graciosos Colibríes libando las flores de los Claveles del aire que abundan en los troncos aún desnudos de los ceibos.
La segunda parada la hicimos ya en las cercanías del nacimiento de Ruta 13, donde nos fue posible colectar una variedad de Austrolebias del grupo de las adloffi, muy semejante a las colectadas en Lascano, muy coloridas también.
Por la Ruta 13 y atravesando toda una zona alta que ha sido forestada intensamente, llegamos ya en otra cuenca al Arroyo Sarandi de los Amarales, que es un debe para otra oportunidad, y finalmente al clásico charco de India Muerta, Tierra Típica de Austrolebias gymnoventris. Rápidamente procedimos a obtener las muestras que necesitamos, notándose una falta de machos que se evidenciaba en lo abultado del vientre de las hembras. Un par de tríos bastaron para las fotos y decidimos apurar el paso para llegar con suficiente tiempo a nuestro último objetivo en Salamanca. A pesar de que en otras oportunidades no nos ha ido muy bien con los propietarios de los campos de lugar, decidimos probar suerte sólo en los costados del camino para no generar ningún tipo de problemas. Llegamos y nos sorprendimos al ver que las lluvias habían desbordado nuevamente las cañadas y los bañaditos, haciendo que el agua corra nuevamente a través y por sobre el camino de acceso. Esto nos daba la pauta de que las prognathus podían haber bajado nuevamente de sus hábitat entre los caraguatá, y estar provisoriamente alejadas en los pozones al este de la ruta, donde habitualmente se colecta todo junto, hasta los cíclidos. Dicho y hecho, comenzamos a probar suerte en el segundo lugar, más restringido aún en uno de los casos, tratándose de un pozo de no más de 1 m de diámetro y unos 60 cm de profundidad. Y allí estaban como en anteriores oportunidades, unas hembras cargadísimas de huevos y un par de machos de diferentes tamaños, con diferencias de pigmentación bien marcadas. Parecía algo surreal poder obtener tantos de esos peces tan buscados en otras oportunidades en un pozo de no más de unos 300 litros de agua. Tratamos de imaginarnos que al otro lado del camino, y aguas abajo en el gran bañado, serían muy abundantes, y que la dificultad que no tuvimos en este entorno reducido sí existiría en estos otros lugares por lo amplio o por lo tupido de la vegetación. Sin dudas este es un lugar increíble que vale la pena estudiar. También tenemos allí las Austrolebias “aff. gymnoventris”, ya que tienen diferencias con las localizadas por otras partes, bien valdría la pena analizar también esto.
Culminamos con una trepada al cerro de Salamanca, para conocer la gruta, y n esta ocasión divisar desde la cima el paisaje de toda la región, caracterizada por ser un valle que rodeado de serranías lleva sus aguas hacia el Aiguá y luego al lejano Cebollatí. Todo era visible por la claridad del día, y los charcos del valle cercano brillaban por el sol, siendo perfectamente apreciable que en le caso del sitio donde pescamos aguas arriba existe sólo un pequeño bañado entre el camino y un alambrado donde sin dudas la prognathus encuentran su lugar para depositar sus huevos y procrear nuevas generaciones, de las cuales algunos ejemplares escapan hacia el bañado grande atravesando el camino por las corrientes del agua de lluvia y la pendiente existente. Esperemos que este sector se mantenga sin explotar, para garantizar la existencia de esta población.
Regresamos a Montevideo compartiendo una amena charla.
Pasamos por el acuario para dejar los elementos de trabajo y algunas colectas que conservamos, y terminamos en la casa de Cocoa compartiendo un excelente asado a la parrilla gracias a sus habilidades de cocinero y a la leña que hábilmente Jorge había juntado en un charco mientras pescábamos.
Luego de una inolvidable jornada de pesca y amistad que se extendió hasta bastante más de la medianoche, nos despedimos de Tom llevándolo a su hotel, donde a la mañana siguiente abordaría el Buquebus de vuelta a Buenos Aires, no sin antes expresar la gratitud por tan amable visita, y estrechar las manos como símbolo de la amistad que había nacido.

 

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Agrandar El charco del Km. 504 de Ruta 14 Canal Andreoni (Por Pablo Laurino)


Agrandar Ejemplar macho de Austrolebias gymnoventris del charco de la Ruta 9 Km. 254 (Por Pablo Laurino)


Agrandar Pareja de Megalebias cheradophilus del Km. 254 de Ruta 9 (Por pablo Laurino)


Agrandar Fotografiando las colectas, el objetivo principal del viaje (Por Pablo Laurino)


Agrandar Las Megalebias prognathos como todo este año presentes en Salamanca (Por Pablo Laurino)


Agrandar Hebe posando en la cima del Cerro Salamanca, con toda la hermosa visión del valle de las Megalebias de fondo (Por Pablo Laurino)


Agrandar Un establecimiento rural de la zona dedicado a la cria de ganado visto desde la cima (Por Pablo Laurino)


Agrandar Una toma más general del valle en el Departamento de Maldonado rodeado de serranías (Por Pablo Laurino)


Agrandar Las Megalebias prognathus de Salamanca en todo su esplendor, hembras mostrando su abdómen repleto de óvulos (Por pablo Laurino)


Agrandar La gruta principal del Salamanca, una caverna de unos 60 m de abertura que da nombre a este lugar (Por Pablo Laurino)


Agrandar Un acercamiento del Valle donde se reconocen los bañados donde habitan las Austrolebias y Megalebias (Por Pablo Laurino)

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