Estos peces, como todos los seres
vivos, merecen toda nuestra atención y respeto. Por lo tanto
debemos asegurarnos antes de adquirir o intercambiar turbas, si estamos
en condiciones de mantener las especies en cuestión. Como primera
medida es indispensable hacerse de la literatura necesaria para despejar
todas las dudas. Tendremos que cotejar primordialmente el rango de
temperaturas tolerables. A continuación resolveremos el tema
de la alimentación, pues algunas especies necesitan dietas
especiales. En consecuencia será importante establecer la fuente
para su obtención en paralelo a las gestiones para conseguirlas.
Al recibir la turba se impone una revisión para asegurarse
que las condiciones son buenas. Se deben identificar los huevos, y
separar aquellos que aparezcan dañados. La humedad de la turba
es importante, y debe ser repuesta en caso de haberse perdido. La
temperatura de incubación debe ser controlada, tratando de
evitar extremos.
Cumplido el período de incubación a partir de la fecha
de colección establecida en la etiqueta, procederemos a realizar
un último chequeo para asegurarnos que los huevos ya están
en condiciones de nacer.
Una vez verificado esto, se colocarán en acuarios de pequeña
capacidad (2 a 5 litros), y cubrimos con agua de lluvia hasta 2 cm
por encima del nivel de esta. A partir de las siguientes dos horas
en la mayoría de los casos, comenzaremos a notar la presencia
de alevinos nadando normalmente. Es el momento de alimentarlos. Para
los primeros días recomiendo los micro gusanos, pues en caso
de no ser consumidos, demoran más que la artemia en descomponerse.
Paulatinamente podemos incorporar la artemia recién nacida,
dosificando hasta 3 a 5 veces por día.
A partir del quinto día se recomienda separar a los alevinos
de la turba, y volver a disecar esta. La idea es que luego de un período
de entre 20 y 30 días volvamos a mojarla y así obtener
algunos peces más.
Es hora de comenzar a acondicionar la pecera de los alevines, colocando
para ello una salida de aire, y completando por etapas el volumen
de agua total del acuario. Se aconseja el uso de pequeños caracoles
a fin de eliminar los desechos que pueden deteriorar la calidad del
agua.
Específicamente en el caso de las Megalebias, se observará
un crecimiento rápido, estando capacitadas a partir de los
10 días para consumir Daphnia y Gammarus, así como pequeñas
crías de Austrolebias. Debemos pensar, pues, que al cabo de
un corto período deberemos alojarlas en acuarios de gran tamaño,
con abundantes plantas acuáticas que contribuyan a evitar los
efectos de sus continuas agresiones, que pueden acabar con la pérdida
de ejemplares por heridas o incluso ser consumidos por sus congéneres.
Una buena medida es separarlas por tamaños en la medida que
el desarrollo sea desproporcionado, habilitando así la supervivencia
de las rezagadas.
Por otra parte, en Austrolebias el crecimiento es más lento,
sobre todo en el primer mes a partir del nacimiento, haciéndose
luego sí más rápido.
Luego de este período podremos identificar a los ejemplares
de ambos sexos, y establecer los planteles para la cría. El
resto de los peces, si es que hemos tenido suerte y sacamos adelante
muchos alevinos, puede ser donado o intercambiado con otros killistas.
La alimentación de los ejemplares adultos puede ser resuelta
con corazón vacuno procesado, pero se recomienda intercalarlo
con comida viva: Daphnia, Tubifex, Gammarus, Artemia adulta, alevinos
de otros peces, etc. Las Megalebias aceptan lombrices de tierra, renacuajos
y peces que quepan en su boca.