DISCURSO
DE LA MUERTE
A LAS CIUDADANAS Y
CIUDADANOS
QUE SE MANIFIESTAN CONTRA LA
GUERRA
Sangre por
petróleo.
Extraemos
su sangre para conseguir nuestro petróleo.
Así
es, en ésta y en todas las guerras la sangre la ponen siempre los mismos:
hombres y mujeres, niñas y niños, jóvenes, ancianos... los ningunos ninguneados
que estaban donde no debían estar, estorbando a nuestro
petróleo.
¿POR QUÉ COJONES OSAN OTROS PUEBLOS A VIVIR DESDE HACE SIGLOS EN NUESTRO PLANETA, JUNTO A NUESTRAS MATERIAS PRIMAS?
Ejércitos
“Humanitarios”...
Guerras
“Humanitarias”...
Masacres “Humanitarias”...
Genocidios
“Humanitarios”.
Todo vale.
TODO
POR LA PATRIA. ¿todo por la qué...? TODO POR LA PASTA. TODO POR NUESTRO
PETRÓLEO.
Repostamos
su sangre
en Afganistán y en Irak, en Sierra Leona y en Colombia, en Costa de Marfil, en
Camboya y en 40 guerras más que no salen en TV, que no están de
moda.
Bombeamos la sangre de muchos pueblos para llenar los depósitos de nuestros coches.
¿Bombear
viene de bomba? Porque siempre bombeamos con bombas.
Siempre mucha sangre.
Y siempre la sangre de los de
siempre.
¡Cómo
gritan los cabrones!
Menos
mal que nuestros telediarios los silencian.
¿Gritos
mudos de civiles indefensos? Bueno, seguro que alguno sería terrorista... quien
sabe... quizás.
Y
contra el terrorismo todo vale... hasta el terror mismo, hasta la
guerra.
Manolito,
hijito mío, si no eres obediente vendrá Sadám... y te matará
¿No
prefieres que te mate mamá, que te quiere más?
La
sangre siempre es de los mismos,
pobres... Qué mala suerte ¿No?
Y
el petróleo siempre es para los mismos
¡Qué casualidad!
Cuándo
digo “los mismos” no me refiero a Bush, Blair y Aznar. Si queréis podéis autoengañaros.
Ellos
son sólo mis marionetas preferidas, pero el petróleo no es para ellos.
La sangre que las refinerías transforman en petróleo es para gente como TÚ, y como TÚ, y como todos VOSOTROS
¿Os parece desagradable el
espectáculo de sangre que estáis viendo?
¿Os parece de mal gusto sacar
sangre para pintar pancartas?
¡¡HIPÓCRITAS!!
Os indignan unas gotas de sangre esparcidas sobre una tela mientras los
depósitos de vuestros coches rebosan sangre... la sangre de los de
siempre.
Mientras
vuestras voces (sólo voces) piden paz... vuestro ritmo de vida, vuestro consumo
y vuestra pasividad cotidiana me piden a gritos ¡guerras y más
guerras!
·
¿Sabéis
dónde educo a los niños y niñas para la obediencia, la competitividad y la
resignación necesarias para fabricar guerras? ¿Sabéis dónde voy reclutando
futuros militares? En vuestras escuelas. Gracias educadores.
·
¿Y
las pistolas de juguete con las que se van acostumbrando a jugar a la guerra y
que se anuncian en la TV y escaparates? Se las compran sus papás, por supuesto.
Gracias
familias
·
¿Sabéis
de donde saco el dinero para pagar más guerras? De vuestros bolsillos y de
vuestro consumo insaciable. Gracias contribuyentes y
consumidores.
·
¿De
dónde creéis que sacan el dinero los bancos para invertir en armamento? De
vuestros ahorros y planes de pensiones. Gracias
nuevamente.
·
¿Sabéis
dónde investigan para perfeccionar mi poder de destrucción militar? En la
Universidad de Cantabria. Gracias Universidad.
·
¿Que
desde dónde envío armas a los países en conflicto? Desde el Puerto de Santander.
Gracias
Ayuntamiento,
por agasajar y en ocasiones condecorar a todo barco militar que atraca en
nuestras costas.
Cómo disfruto
viéndoos acompañar a vuestros hijos a ver los barcos de guerra que recalan en
este puerto.
¿Creéis que es como “Terra Mítica”?. No, es “Guerra
Mítica”.
Lo
que no vale es quererlo todo.
No vale no querer guerras y mantener vuestro nivel de vida.
No
vale no querer guerras y no arriesgar nada a cambio. ¿Creéis que las guerras se
paran con unos gritos?
Gracias
a mi podéis vivir como vivís ¿DE QUÉ OS QUEJÁIS SI TENÉIS LO QUE
QUERÉIS?
El negocio me
va bien, la verdad:
·
Tengo
más de 40 guerras/sucursales abiertas por todo el planeta.
·
Tengo
a millones de ciudadanos trabajando para mi día a día que en lugar de
cobrar, me pagan con una buena parte de sus impuestos.
·
Doy
trabajo a miles y miles de militares y torturadores.
·
Enriquezco
a banqueros, empresarios y especuladores...
que también tienen su corazoncito.
·
Contribuyo
al control de la natalidad y
a la erradicación de los pobres (aunque no de la pobreza): a más guerras,
menos pobres.
·
Voy
reduciendo los accidentes laborales porque cada vez mueren menos militares en
las guerras. Eso sí, cada vez mueren más civiles, pero es que hasta en las
mejores guerras humanitarias y preventivas hay “efectos colaterales”.
·
Y
el negocio tiene futuro: Las petroleras garantizan durante años el suministro de
sangre, y con nuevas ofertas: últimamente la sangre ya viene sin
plomo, ahora viene radiactiva.
Y nada de
todo esto habría sido posible sin vuestra inestimable colaboración.
Gracias.
¿Es
duro oírlo? Vamos, vamos... no os comáis el coco.
Si
no vais a hacer nada por cambiarlo ¿Para qué agobiaros?
Poneros
un pin de Snoopy, o coleccionar fotos de Beckam, o discutir sobre la última
nominación de “Gran Hermano”
Repito: SI NO VAIS A DEJAR DE
COLABORAR CON LAS GUERRAS ¿Para qué agobiaros?
Así
que respirad profundo porque YO, LA GUERRA, os propongo a todos vosotros, mis
súbditos fieles,
que
levantéis este cáliz con su sangre y brindéis con migo:
¡QUEREMOS
MÁS SANGRE POR MÁS PETÓLEO!
¡CONTINUAD SIENDO BUENOS
CIUDADANOS Y OBEDECED LAS NORMAS,
PORQUE LAS NORMAS ESTÁN A MI
FAVOR!
¡ESPAÑA
VA BIEN!
¡LA GUERRA VA BIEN!
GRACIAS POR VUESTRA
COLABORACIÓN