Manifiesto:
Por un nuevo nacionalismo español.
Grupo
98
España no va bien
, por mucho que nos digan y nos repitan que sí, que va bien. Pero este no ir bien no es algo reciente ni puede imputarse al gobierno popular - al que tantos méritos hay que reconocer en muchas áreas -. En efecto, hace al menos un siglo que es evidente que España va a la deriva. Nuestra nación no ha sabido adaptarse, como tantas otras naciones europeas, al hecho irreversible de dejar de ser una potencia colonial y está aún sumergida en un letargo decimonónico.Durante el siglo XX hemos visto como los países que han seguido el proceso valiente, pero necesario, de aceptar replegarse en su territorio madre, han prosperado y se han convertido en países ricos y con un nivel de vida y bienestar altísimo: Austria, Bélgica, Italia, Holanda...
A su vez, hemos podido comprobar qué sinnúmero de dificultades y problemas han padecido las naciones que se han mantenido en posiciones colonialistas: Alemania, con su desastre absoluto tras el delirio del III Imperio; Francia, con sus guerras de Vietnam y Argelia y su invasión por la inmigración magrebí y africana; Inglaterra, con sus problemas en la India, Pakistán y el infinito conflicto del Ulster; Serbia, con su locura étnica y su desastre final... Incluso Rusia se sacó de encima algunas de las joyas más preciadas de su imperio (Ucrania, Bielorrusa, las repúblicas bálticas, Asia central...) para tener posibilidades de reencontrarse a sí misma y superar su profunda crisis.
Hay que ser valientes y decir en voz alta lo que es una verdad clamorosa: como a las otras potencias coloniales, el sueño imperial español sólo nos ha traído desgracias. Una cruel y larga guerra civil, una posguerra horrorosa, cuarenta años de aparte en el camino de los países europeos civilizados. ¿Para qué? Los mismos problemas de la Segunda República vuelven a estar sobre la mesa: el problema catalán, el problema vasco... Como un cáncer que devora nuestra nación, estos "problemas" consumen nuestras energías y se tragan a nuestros mejores líderes y a nuestros hombres más coherentes (Vera, Saenz de Santamaría....). Y repetimos: ¿para qué? ¿Para seguir con la espantosa e interminable plaga del terrorismo y sus defensores protegidos por la ley, el regateo y la erosión continua de los fondos del estado, la crispación, el cansancio...?
Los españoles estamos ya cansados de todo esto. Como las otras naciones avanzadas de Europa, queremos vivir en paz dentro de nuestro país, con los ciudadanos que realmente quieran vivir en España porque la aman y la sienten suya.
La guerra por la unidad de España tal como la entendía el franquismo es una guerra perdida, como lo fue la de Cuba el 1898. Franco, con todo su poder, no pudo acabar con Cataluña ni con el País Vasco. La democracia, con GAL o sin él, tampoco podrá. Quizás haremos avances importantes, ganaremos batallas, pero no la guerra. A lo mejor ellos tampoco la ganarán, pero las tablas juegan a favor de ellos y en cambio, en contra nuestra, pues cada día que pasa debilitan nuestra patria, nuestra fuerza, nuestra unidad, nuestra economía, nuestro prestigio internacional, nuestro futuro.
La respuesta de los que amamos a España de verdad, profundamente, pero que conservamos nuestra cabeza bien despierta junto a nuestro corazón palpitante y patriótico, no puede ser "todos españoles a la fuerza, les guste o no". ¿Sólo nos faltaría una intervención del ejército! No, ¡ni una gota de sangre española para defender unas tierras que no necesitamos!
España es demasiado importante. No queremos para nada a quien no quiera estar en ella. No los necesitamos, tampoco. La respuesta debe ser: "nos vamos". Sí, la nación española - ésa que tantos hipócritas ponen en duda desde la impunidad de sus parlamentitos de opereta- ha de ser valiente y consecuente, olvidar la rémora del pensamiento decimonónico y abrazar la modernidad con realismo y entusiasmo.
El camino es claro: Hay que dejar el estado construido en la Constitución de 1978 y fundar un verdadero ESTADO ESPAÑOL, ni plurinacional, ni dividido. Español y basta. Con el Rey Juan Carlos al frente, con el español como única lengua, sin catalanes, sin vascos, sin gallegos. No hemos necesitado a los portugueses durante siglos, tampoco los necesitamos a ellos. Europa nos da oportunidades de sobra para progresar y ser un país central en el continente.
¡A ver qué hacen sin nosotros y sin todos los que marcharán de esas regiones para repoblar y enriquecer con su esfuerzo y su capital nuestro país desolado por la voracidad insolidaria de los pueblos periféricos!
¡Que se arreglen ellos sólos con sus terroristas, sus contrabandistas, y con sus gobiernos de mercaderes!
Sin los inmensos recursos que tenemos que destinar a la lucha contra el terrorismo, a la promoción de lenguas y culturas que no son las nuestras, acogiendo a todos les españoles de corazón que ahora viven , de hecho, en el extranjero, el Estado Español tiene un futuro limpio, claro y radiante. Quizás nuestro país será más pequeño geográficamente, pero en él todos sabremos lo que somos y lo qué queremos ser. Sin titubeos, sin vergüenza, sin complejos. Un país unido, moderno y europeo, superada la permanente inestabilidad que hemos sufrido los últimos cien años. No nos dejemos cegar por sueños ilusorios que no nos llevan a ninguna parte y que nos están agotando y debilitando como pueblo.
Por una España para los españoles!!
Por una españa unida, libre, mololingüe y uninacional!!
Por la derogación de la constitución de 1978!!
Hacia el Estado Español!!

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El Grupo 98 es un espacio de reflexión sobre la nación española y sus vías de futuro y de progreso. El Grupo 98 es independiente y no teme pensar libremente aún en el caso que sus ideas puedan, en principio, parecer impopulares.