Algunos de ellos datan de más de 30 años. Se requiere
tecnología actual. Ejecutivo invertirá un millón de soles
para renovar centros de investigación.
El ingenio se sobrepone a la falta de equipos. No había una
máquina de hacer escarcha de hielo (necesaria para mantener
la temperatura de algunos reactivos), entonces los miembros
del Centro de Investigación de Bioquímica y Nutrición de la
Facultad de Medicina de San Fernando de la Universidad
Nacional Mayor de San Marcos cogieron unas cubetas de hielo
y las trituraron a mano. "Tenemos que ingeniárnosla, no
podemos quedarnos con los brazos cruzados", dice Mercedes
Soberón, investigadora de esta facultad.
Los laboratorios de la más antigua de las facultades de
Medicina son una suma de equipos averiados. Un destilador de
agua con más de 20 años que no para de gotear en el
laboratorio de los estudiantes de ciencias básicas. Una
estufa de 1970 que no calienta ni conserva. Un empolvado
microscopio, sin lunas, lleno de hongos .
Un piso más arriba, tres de cuatro máquinas ultracentrífugas
(las que permiten separar determinados reactivos) no
funcionan. Suena reiterativo, los alumnos lo saben, pero
muchos de los equipos necesitan ser renovados. Los nueve
millones de soles anuales de los que dispone esta facultad
para todos sus gastos no alcanzan. "Se compra reactivos y
uno que otro material para los cursos de práctica, pero el
dinero no da para más", sostiene el decano de San Fernando,
Ulises Núñez Chávez.
Un rápido cálculo de lo que costaría implementar los
laboratorios de ciencias básicas y el de bioquímica arroja
unos 90 mil dólares. Implicaría la compra de un microscopio,
un destilador, una centrífuga, una balanza y otros siete
aparatos especializados. Ello se deduce de un primer sondeo
realizado por los docentes. ¿Cuánto demandaría implementar
todos los laboratorios? Aún está en estudio.
Por estos días, el decanato ha solicitado a los responsables
de laboratorios e institutos de investigación hacer un
diagnóstico de la situación en la que se encuentra su
infraestructura. Aún no se conoce el monto total requerido,
pero el decano ha anunciado que el millón de soles prometido
por el Gobierno durante la celebración de los 150 años de
San Fernando, y que serían entregados en los próximos tres
meses, se invertirá en los laboratorios en estado más
crítico.
Para los integrantes del Centro de Estudiantes de Medicina
(CEM), este dinero adicional debería invertirse en dos
frentes: los laboratorios de la sede principal de la
facultad y los que están fuera, los institutos de Biología
Andina, Patología, Medicina Tropical y el de Investigaciones
Clínicas, ubicados en los hospitales Dos de Mayo y Arzobispo
Loayza y la ciudad universitaria.
La falta de infraestructura tecnológica también ha mermado
el desarrollo de investigaciones. "Las publicaciones
científicas son muy exigentes con los equipos que se usan.
Las conclusiones serán más exactas si los instrumentos que
utilizamos son de última generación; la desconfianza hacia
tu estudio crece si es que tu equipo no es bueno", explica
Paolo Wong, secretario general del CEM.
La facultad tiene 900 profesores nombrados pero cada año
solo se publican entre 10 y 12 investigaciones, cuando lo
ideal es que cada uno desarrolle su propio estudio en ese
lapso. "Los docentes trabajan en otras universidades, tienen
poco tiempo para investigar", precisa la doctora Soberón.
HOSPITAL DOCENTE
Un hospital de calidad, a precios módicos y que
investigue. Así define el decano Ulises Núñez al hospital de
docentes que se construirá en la ciudad universitaria de San
Marcos, en el cruce de las avenidas Universitaria y
Colonial, en un terreno de 12 mil metros cuadrados.
"Queremos un hospital no muy grande, de no más de 200 camas,
pero que cuente con cuatro o cinco módulos especializados",
sostiene.
En estos días, una comisión universitaria está diseñando el
perfil que tendrá el hospital. Asimismo, elabora un estudio
técnico que debe estar listo antes de fin de año. Para esta
primera parte del proyecto se ha desembolsado cuatro
millones de soles, lo que incluye la realización de
encuestas a docentes y estudiantes sobre el tipo de hospital
que anhelan tener. La meta --dice el decano-- es que los
mejores docentes universitarios sean quienes trabajen en
este nosocomio y que sean reconocidos en el sueldo que
reciban del Estado.
Las autoridades de San Marcos esperan que el hospital esté
construido antes del 2011. La inversión total aún no está
definida, pero se estima que podría estar entre los 60 y 70
millones de dólares. "Nuestra intención es dialogar con los
egresados. Muchos están en capacidad de aportar
económicamente. Es el momento de que colaboren con su alma
máter", sentenció el decano.
Nelly Luna Amancio