“Je est un autre” (Rimbaud)
“L’immense et compliqué palimpseste de la mémoire.” (Charles
Baudelaire)
Por este trabajo he leído un artículo de Julio Ortega sobre la novela La muerte de Artemio Cruz del escritor
mejicano Carlos Fuentes. En su artículo,
Ortega nos dice que La muerte de Artemio
Cruz es una novela sobre el poder absolutista, una novela postmodernista y
una “anatomía política más actual”. Esos
tres rasgos de la novela que Ortega discierne, ilustraré en el segunda parte de
mi trabajo; entoncés, daré mis reflexiones sobre esos rasgos en el tercer
parte. Pero voy a comenzar con una
brieve descripción de La muerte de
Artemio Cruz.
La novela es el relato de la agonía, que dura doce horas, de un hombre,
a saber Artemio Cruz. Desde su agonía
(descrita en la primera persona), Cruz ve fragmentos del film de su vida
(escritos en la tercera persona).
Mientras tanto, en la segunda persona se reflexiona sobre este historia
(a veces eso se hace en la primera persona) y Artemio se da así coraje para
sobrevivir su enfermedad; pero muere...
La “biografía” de Artemio Cruz, no la leemos de manera lineal. Está entremezclada con su situación presente
(el sacerdote que le da el viático, la busqua de su mujer y hija de su
testamento, …) y sus reflexiones.
Artemio fue un revolucionario y entonces un capitalista ‘pur et
dur’. Parece que sólo fue propulsado con
los pulsos que provienen de nuestra subconsciencia, a saber los de eros y thanatos. Thanatos, porque
es un hombre del poder; todas sus decisiones son inspiradas por eso (manipula
el gobernio, adversarios con su periódico,…).
Eros, porque las únicas reflexiones o muestras de humanidad que deja
parecer durante su vida son relativas a su vida amorosa: sobre Regina (que ha
sido matado durante la revolución) y la no-‘relación’ con su mujer.
En su artículo, Julio Ortega hace una lectura totalizadora de La muerto de Artemio Cruz (p 199[1]:
“Más que una persona (una máscara) y más que un personaje (una fábula), es una
novelización” y “ ‘Artemio Cruz’
equivale a una nueva reordenación del archivo mexicano”).
Es básicamente un libro sobre el poder y por eso “ la lectura parece hoy mas
compleja que cuando fue poblicada <…> porque su interrogación por el
poder reconoce hoy nuevos contextos discursivos” (p 206). Eso para explicar sus referencias a Foucault,
Blanchot, …
Al lado del poder, Ortega comenta dos otros rasgos de la novela, a saber
su postmodernidad
( p 198: “es la primera obra maestra de la postmodernidad latinoamericana”) y
su actualidad (p 198: “es hoy una anatomía política más actual y no menos
crítica”). Esos tres rasgos de la novela
-según Ortega- comentaré en los tres párraffos siguientes.
En la novela, la muerte (del poder de Artemio Cruz) es convertida en espectáculo (p 198) y es unido con la política (p 199: “La muerto de Artemio Cruz es el anfiteatro de una anatomía política”). El poder es convertido en espectáculo: “por un lado la actuación de la política que sustituye a la revolución mexicana; por otro, la confesión del discurso del fin, que sustituye a la conciencia <…> Finalmente, la novela equivale a una respuesta: la pregunta ha sido, todo el tiempo, por la verdad.”(p 198). Este es la dimensión barroca de la novela: “todo es mentira, saberlo es verdad” (p 202).
Cruz es comparado con otros figuras avidas del poder como Macbeth y Kane
(p 201). Podemos equivalar Cruz a una
voluntad de poder (p 202: “el poder absolutista no concoce límites; su
expansión negociada o violenta es un triunfo fáustico del mal). Cruz es la figura del mal y no sufre de su
conciencia “su poder le ciega la conciencia”. La muerto de Artemio Cruz es una novela política porque “representa
el proceso por el cual la organización social misma se forma en la violencia y
la corrupción” (p 199). Ese última
afirmación muestra que la novela es una “alegoría de la modernidad <…> El
poder autoritario ha incautado y distorsionado las fuerzas desencadenantes de
lo moderno: la revolución, el estado, las comunicaciones[2],
el desarrollo económico, la política, <…>, la democratización,…” (p 198)
También, al lado de su incarnación de la “Wille zur Macht”, Cruz basa su
fascinación del mal (p 202-203) en su autodeterminación. “Cruz es una figura de
configuración existencial sartreana”.
Que era consciente de lo que ha hecho muestra la narración misma, p 202:
“No se trata de hacer más ‘humano’ a Cruz, sino de hacerlo más lúcido y por eso
más culpable
Para concluir este párrafo, quiero puntar la atención al hecho de que Ortega
considera la novela como una forma mítica que explica como el deseo se
institucionaliza en la política, la vida comunitaria.
En la primera frase de su artículo, Ortega afirma que La muerto de Artemio Cruz es “la primera obra maestra de la postmodernidad latinoamericana”. Para demostrar eso, da distintas razones.
Primero, porque “Artemio Cruz es una alegoría de la modernidad”,
“agoniza a lo largo de su programa incumplido” (p 198)
Para la segunda razón, emplea las palabras de Theo D’haen: la novela
postmodernista tiene un sujeto que es “un ‘lugar vacío’ donde varios “yo”
concurren, se mezclan y parten” (p 203).
Los diferentes ‘yo’ se observan en las tres voces narrativas: “Yo, Cruz;
tú, la novela; él, la historia” (p 205).
También es una novela postmodernista, porque hay “tensión de forma y
materia, significante y significación, sugiere el drama de la representación
histórica <…> Al representar la historia en el espejismo de la
fragmentación, en la poética de las epifanías claves que la memoria preserva
<…> Fuentes <…> adelanta una formalización que será característica
de la narrativa postmoderna”. El libro
presta mucha atención a la historicidad, sería más una ‘historia de la
escritura’ que ‘una escritura de la historia’ como dice el cliché. (p 203)
Finalmente, es postmodernista porque niega la posibilidad de los
“grandes narrativos”. “Fuentes pone en duda la robusta profesión académica de
la historia mexicana, hecha de personajes obligados y textos obligatorios” (p
201).
El tercer rasgo de La muerto de Artemio Cruz que aparece en el artículo de Ortega, sería el hecho de que la novela aún es una “anatomía política más actual y no menos crítica”. Lo es porque “representa el proceso por el cual la organización social misma se forma en la violencia y la corrupción”. También critica la “apropiación [de la revolución] por la burguesías intermediaria” (p 207).
Ese muestra que abstractamente el mensaje incluido en el libro todavía
tiene su rigor. Pero, según Ortega,
también incluye un mensaje a los revolucionarios cubanos. Como Fuentes fecha su narración al fin de su
libro “La Habana, mayo de 1960/ México, diciembre de 1961”, se puede suponer
desde el presente de la escritura que hay “una coordenada de la significación
política: Cuba y México.” (p 200).
“<…> no sólo para mostrar a la jovena empresa cubana la
complicidad del Estado, el autoritarismo y la corrupción” (p 200), sino para
decirles que “el futuro guarda una promesa: la
muerte de Artemio Cruz.
Antes de empiezar mi crítica, dos observaciones:
En primero lugar, siempre es peligroso de atacar interpretaciones de un texto,
porque nada asegura que tu lectura sería mejor que una otra; y como Ortega dice
sí-mismo, siempre aparecen nuevos contextos discursivos.
Pero, parece que Fuentes tiende a guidar sus lectores al sentido que le gusta:
“En todos los casos las ficciones son acompañadas por
una suerte de “manual de instrucciones”, dentro o fuera de ellas. A esta fuerte
voluntad de control de la recepción de su producción la figura de Fuentes suma
su actividad de “consagrador” de un canon novelesco hispanoamericano.”[3]
Por eso, mi crítica se basará, entre otros, en el ‘paratexto’ del libro, a
saber los epígrafes[4]
Ese parte de mi trabajo tiene el orden de parte precedente, comentaré pues la
lectura totalizadora de Ortega y entoncés las tres rasgos que el discierne en
la novela que son los siguientes: novela sobre el poder, novela postmodernista
y novela ‘actual’.
No pienso que una lectura totalizadora y “nacional” de La muerte de Artemio Cruz es la mejor. Ortega lo hace sin justificarla, y tampoco esa lectura se justifica por los epígrafes. Es así que las solas cosas que aprendemos sobre México son vistos por la vista de Artemio Cruz, no hay largas descripciones de la corrupción de la administración mexicana, tampoco la critica Artemio seyendo más lucido (por su agonía). Implícitamente, eso muestra una de las características de la literatura hispanoamericana: la busqua y exploración de una identidad nacional y/o americana.
Es verdad, como lo afirma Ortega, que La muerte de Artemio Cruz es una novela sobre el poder. Artemio Cruz es un hombre propulsado por el poder, como dice Nietzsche ‘die Wille zur Macht’ y su poder le ciega la conciencia. Pero, pienso que Ortega exagera diciendo que Cruz sea “la figura del mal”, y que haya autodeterminación de Cruz. Pienso que es mejor decir que Cruz es una persona propulsado por la pareja freudiana Eros y Thanatos, lo que también no es bueno de punta de vista ‘humana’. Tampoco estoy de acuerdo con la dicha autodeterminación de Artemio; si él reflexiona, es sobre su amor con Regina (p ej p 1166[5]), o con su mujer; nunca lo hace cuándo tiene que hacer decisiones en cuanto al poder. Tampoco Artemio es la “figura del mal”, él tiene (a veces una conciencia), como en la página 1162 cuando se acusa de la muerte de un soldado, ¡y siente vergüenza!
El segundo rasgo mayor de la novela, según Ortega, es su
postmodernidad. Antes de todo, quiero
poner atención que no define a ese término, y no es el único[6]. Es necesario porque muchísimos libros han
sido escritos sobre este término, enfrente de modernidad.
Comentaré los cuatros criterios que Ortega da para afirmar que La muerte de Artemio Cruz sería una
novela postmodernista, basándome entre otros en el artículo de Williams[7];
siendo consciente que es una cuestión arriesgado.
Primero, la afirmación que Artemio Cruz es una “alegoría de la
modernidad”, una modernidad que no ha podido ejecutar su programa. Es una negación de la modernidad, eso lo
haría postmodernista. A mi parecer,
Ortega mezcla aquí dos campos: el político y el cultural. No es porque un escritor sea moderna que es
izquierdista o revolucionario. No es
porque la modernización (otro término ambiguo en el artículo) en Méjico no ha
sido perfecto o es defectuoso (hablo del contenido del libro), que ese debe
influcionar la interpretación de la esencia del libro (¿postmodernista o
modernista?).
Segundo, las diferentes voces en la novela. Williams afirma que es característico de la
modernidad de Proust, Hoyce, Kafka y Faulkner (¡!) que hay “fragmentation, the
use of multiple points of view” (Williams 2002: 211). Ese fragmentación puede ser explicada: el yo
(escrito en el presente) nos cuenta su agonía, sus dolores; el ‘él’[8]
nos cuenta, y el ‘tu’ es el ‘yo’ que hace reflexiones; es sabido que haciendo
reflexiones sobre sí-mismo, alguién se aleja de sí-mismo. Si hay confusión al final del libro, por
ejemplo en la página 1407: “Yo no sé… no sé… si él soy yo… si tú fue el… si yo
soy los tres… Tú… te traigo dentro de mí y vas a morir conmigo…”, eso muestra
esa distancia de la reflexión. También
proviene del delirio de la agonía naturalmente.
Williams afirma claramente que La
muerte de Artemio Cruz es una novela modernista, y estoy de acuerdo. Por la búsqueda de nuevas formas y también
empleando la descripción siguiente de Foucault sobre la modernidad: “Pour
l’attitude de modernité, la haute valeur du présent est indissociable de
l’acharnement à l’imaginer, à l’imaginer autrement qu’il n’est et à le
transmettre non pas en le détruisant, mais en le captant dans ce qu’il
est. La modernité baudelairienne [in casu]
est un exercice où l’extrême attention au réel est confrontée à la pratique
d’une liberté qui tout à la fois respecte et le viole.” (Foucault 1984: 570)
También se ven diferentes rasgos del modernismo de ‘nuestra América’, como lo
hemos visto en el cursus: Fuentes rechaza la linearidad de la narrativa
(primero los efectos y pués las causas), hay juxtaposición de fragmentos
narrativos y hay duda epistemológica
Tercero, la dicha tensión entre ‘forma y materia’, “el lenguaje se torna
en su [= de Cruz] instrumento de control” (Ortega 2002: 203). Ortega tiene razón cuando dice que la novela
es en cierta manera barroco[9]:
“todo es mentira, pero saberlo es verdad”.
Es exactamente ese ‘saberlo’ que muestra que es posible de conocer la
‘verdad’. Fuentes nos la da haciendo
Cruz mas lúcido por su agonía. La novela
es en cierta manera no obstante una ‘gran narración” porque quiere hablar
-describiendo sólo la vida de Artemio
Cruz de la institucionalización del capitalismo ‘moderno’ (Williams 2002:
212). El hecho de que Cruz posee un
periódico para ‘mentir’ puede indicar la ruina del lenguaje, pero en mi parecer
es un de los muchos instrumentos de Cruz a reunir poder.
En ultimo lugar, la cuestión
sobre las ‘grandes narrativas’. Pienso que he respuesto ya a esa cuestión
en parte en mis razonamientos precedentes. Quizá es útil poner
la atención en el proyecto
de Fuentes, que se llama La edad
No estoy enteramente desacuerdo con la descripción de Ortega sobre La muerte de Artemio Cruz. Como él, pienso que la novela trata del poder
y que aún tiene su valor crítica. Pero
estoy en desacuerdo con su lectura totalizadora y postmodernista. En mi parecer, Fuentes no ha querido
describir la obligada fracaso de toda proceso social (Ortega 2002: 199; “el
proceso por la cual la organización social misma se forma en la violencia y la
corrupción”), sino ha querido describir y criticar (¡!) una
institucionalización (parcial) del capitalismo en la sociedad y política
mexicana. Hecho eso de manera
modernista, La muerte de Artemio Cruz, forma justificadamente una parte de Edad del tiempo, la ‘gran narrativa’ de
Fuentes sobre México.
Foucault, M. 1984. “Qu’est-ce que les
Lumières?”. IN: Foucault, M. – Defert, D. – Ewald, F. 1984. Dits et écrits 1954-1988. IV 1980-1988.
Paris: Gallimard. 562-578.
Fuentes, C. 1974. La muerte de Artemio
Cruz. IN: Obras Completas (Tomo I Novelas). Madrid: Aguilar.
Ortega, J. 2002. “La muerte de Artemio Cruz ye el relato de la des-fundación
nacional”. Hispania 85.2. 198-208.
Perilli, C. 2003. “La novela como
máquina de lecturas y escrituras: Carlos Fuentes”. Cyber Humanitatis 25.
[http://www.cyberhumanitatis.uchile.cl/CDA/texto_simple2/0,1255,SCID%253D4230%2526ISID%253D270,00.html]
Williams, R. L. 2002. “Fuentes the
Modern; Fuentes the Postmodern”. Hispania
85.2. 209-218.
- agonía
- tres voces
- propulsionado por el “Wille zur Macht”
- lectura totalizadora
- poder, postmodernista, actual
PODER
– espectáculo
– figura del mal
– actual
POSTMODERNISTA
– alegoría de la modernidad
– lugar vacío donde varias ‘yo’ concurren
– tensión entre forma y materia, barroco
- ¿grandes narrativas?
ACTUAL
–apropriación por la burguesía
– la fechada
Dos observaciones: ¿crítica
de una lectura frente a otra?
Fuentes
guida el lector
PODER
– verdad, sino ¿persona del mal?
Eros y Thanatos
POSTMODERNIDAD
– ¡los términos!
– mezclar cultura y política
– las diferentes voces pueden ser explicados
- ¿tensión forma y materia? Fuentes nos
muestra la verdad
ACTUAL
– contradicción en el artículo
– apropriación por la burguesía, institucionalización del capitalismo
- crítica
– no totalizadora
– parte de la Edad del tiempo
[1] Las paginas que he puesto en esta parte corresponden a las del artículo de Ortega.
[2] Ortega ilustra eso por el hecho de que Cruz posee un periódico con la que “el lenguajese torna en su instrumento de control”. “El poder convierte en falsa la relación entre mundo y palabra”… (ámbas en p 199)
[3] proviene del artículo encontrado en la web: Perilli, C. 2003. “La novela como máquina de lecturas y escrituras: Carlos Fuentes”. Cyber Humanitatis 25.
[4] “La préméditation de la mort est préméditation de liberté” (Montaigne: Ensayos) // “Hombres que salís al suelo/por una cuna de hielo/ y por un sepulcro entráis,/ ved como representáis” (Calderón: El gran teatro del mundo) // “Moi seul, je sais ce que j’aurais pu faire… Pour les autres, je ne suis tout au plus qu’un peut-être.” (Stendhal: Rojo y negro) // “… de mí y de Él y de nosotros tres ¡siempre tres!…” (Gorostiza: Muerte sin fin) // “No vale nada la vida: la vida no vale nada.” (Canción popular mexicana)
[5] En esa parte, las páginas indicadas son las del libro.
[6] Como hay: términología ¿de Foucault o no? (= archivo, genealogía, arqueología,), mito, barroco, …
[7] Williams, R. L. 2002. “Fuentes the Modern; Fuentes the Postmodern”. Hispania 85.2. 209-218.
[8] Implica una cierta distancia, puede ser un otro narrador, pero si sería el ‘yo’, sería también dudoso. Alguién no puede recordar diálogos completas de su juventud por ejemplo. Se trata aquí de un contracto con el lector.
[9] Pensamos a la frase célebre de Vondel: “De wereld is een schouwspel, elk speelt zijn rol en krijgt zijn deel”. Aún un término que Ortega no explicita.