| PERROS
(Sa�l Mandujano) Hay una historia que escuch� cuando era un ni�o que habla del miedo de aullar igual que un perro, nadie sabe como y cuando vendr� aquella mujer acechando nuestras almas y pidiendo de beber. Oh, igual que un perro, oh, aull�ndole al conejo tras la luna, oh, igual que un perro me deslizo a tu ventana y te ladro y no me escuchas. Hay muchos perro queriendo comer mi cuerpo, ay, si pudiera ahuyentarlos de mi mente, nadie sabe nada de la historia de esos perros que a�llan en mis noches y no me dejan dormir. Oh, igual que un perro, oh, aull�ndole al conejo tras la luna, oh, igual que un perro me deslizo a tu ventana y te ladro y no me escuchas. Hay una historia que escuche cuando era un ni�o, que est� presente cada vez que tienes miedo, y te abrazo y no te suelto, los perros est�n aullando y me dices no te vayas, y te digo no me dejes morir. Oh, igual que un perro, oh, aull�ndole al conejo tras la luna, oh, igual que un perro me deslizo a tu ventana y te ladro y no me escuchas. |
CEREMONIA
(Sa�l Mandujano) Como te atreves a elevar tu vista burlando promesas de amor, como te atreves a estampar tu huella en el libro de la tradici�n, tu voluntad ser� una sentencia y con luto lo recordaras, hay tanto fr�o en este recinto que no se puede ni llorar. Huye tan lejos que no pueda hallarte el temor, porque el destino jam�s te perdona un error, viene una noche el pasado y se r�e de ti con su disfraz de locura y su triste vivir. Somos testigos de un acto barato producto de tu vanidad, somos voceros y no nos escuchas aunque sabemos la verdad, muere el poeta el d�a y la hora en que �bamos a celebrar la ceremonia en la que las cabras se iban a sacrificar. Huye tan lejos que no pueda hallarte el temor, porque el destino jam�s te perdona un error, viene una noche el pasado y se r�e de ti con su disfraz de locura y su triste vivir. |
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| TORTURA
(Sa�l Mandujano) Si siguiera caminando hacia el borde del abismo, dominado por el trance del aullido del nahual que dir�as al final cuando ya no tuviera nada, diluido como el vino que ya no puede embriagar. Cuando miro al horizonte que se pierde en la distancia lo comparo con mi vida y me dan ganas de acabar antes entre en el ocaso, antes que me coma el cuerpo, antes que no pueda darte ni despojos del deseo. Adivino una sombra en el espectro del vitral, es mi alma entre cadenas, no es el bien, no es el mal, por eso tiemblo y me flagelo al rezar. Es en lapsos que deseo el jam�s haber nacido, la existencia es mi tortura y yo s�lo quiero paz, inocencias en cenizas y ya no concilio el sue�o, desterrado en el abismo de mi humana inconsciencia. Adivino una sombra en el espectro del vitral, es mi alma entre cadenas, no es el bien, no es el mal, por eso tiemblo y me flagelo al rezar. |
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| EL SUAVE LETARGO DE LA INFELICIDAD
(Sa�l Mandujano) Me he quedado como quedan las piedras en la hipnosis del oc�ano, me he dormido en el suave letargo de la infelicidad, perdido en el beso de mi dulce tristeza, perdido en un tiempo lento, perdido inclusive en la luz del reducto de mi oscuridad. La sonrisa es el placer de los locos, la cordura es mi castigo, hoy me extingo en el suave letargo de la infelicidad. Y mi cuerpo se transforma en la celda y mi vida en la sentencia, los recuerdos alimento del alma y el llanto tempestad, perdido en la bruma del vac�o que ocurre a los desesperados, perdido en la ausencia de todo delirio y en la fragilidad. La sonrisa es el placer de los locos, la cordura es mi castigo, hoy me extingo en el suave letargo de la infelicidad. |
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| SI TU TE VAS
(Sa�l Mandujano) Si tu te vas de m� me quedar�a flotando en la oscuridad, ya no podr�a sentir la humedad de tus besos. Si tu te vas de aqu� hacia otro punto, otra direcci�n, el fr�o de tu adi�s me matar�a el deseo. Esta ansiedad de tu ausencia que sembr� dentro de m� me arrancar� una l�grima furtiva. Es implorar a los cielos por solo un poco de paz, es perdonar, es callar. Si tu te vas de m� que voy a hacer con todo este amor, lo guardar�a aqu� hasta que se oxide o que vuelvas Esta ansiedad de tu ausencia que sembr� dentro de mi me arrancar� una l�grima furtiva. Es implorar a los cielos por solo un poco de paz, es perdonar, es callar. |
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