Universidad Abierta
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ENFOQUE CLÁSICO DE LA ADMINISTRACIÓN
GARZA MARTÍNEZ
JUAN
·
ORÍGENES DEL ENFOQUE CLÁSICO
LA
ADMINISTRACIÓN CIENTÍFICA
·
LA OBRA DE TAYLOR
1. Primer
periodo de Taylor
2. Segundo
periodo de Taylor
·
LA ADMINISTRACIÓN COMO CIENCIA
·
LA ORGANIZACIÓN RACIONAL DEL TRABAJO
3. Análisis
del trabajo y estudio de tiempos y movimientos
4. Estudio
de la fatiga humana
5. División
del trabajo y especialización del obrero
6. Diseño
de cargos y tareas
7. Incentivos
saláriales y premios por producción
8. Concepto
del Homo Economius
9. Condiciones
de trabajo
10. Estandarización
11. Supervisión
funcional
·
PRINCIPIOS DE LA ADMINISTRACIÓN CIENTÍFICA
12. Principios
de la administración científica de Taylor
13. Otros
principios implícitos de la administración científica según Taylor
14. Principios
de eficiencia de Emerson
15. Principios
básicos de Ford
16. Principio
de excepción
·
EVALUACIÓN CRITICA DE LA TEORIA DE LA ADMINISTRACIÓN
CIENTÍFICA
17. Mecanismo
en la administración científica
18. Superespecialización
del obrero
19. Visión
microscópica del hombre
20. Ausencia
de comprobación científica
21. Enfoque
incompleto de la organización
22. Limitación
del campo de aplicación
23. Enfoque
prescriptivo y normativo
24. Enfoque
de sistema cerrado
A comienzos del presente siglo, dos ingenieros desarrollaron los trabajos pioneros sobre administración. Uno es el estadounidense Frederick Winslow Taylor, quién desarrolló la llamada escuela de la administración científica, escuela que se preocupa por aumentar la eficiencia de la industria a través, inicialmente, de la racionalización en el trabajo obrero. El otro es el europeo Henri Fayol quien desarrolló la llamada teoría clásica la cual se ocupa del aumento de la eficiencia de la empresa a través de su organización y de la aplicación de principios científicos generales de la administración. Aunque los dos autores no se comunicaron entre sí y partieron de puntos de vista diferentes y aún opuestos, lo cierto es que sus ideas constituyen las bases del llamado enfoque clásico o tradicional de la administración, cuyos postulados dominaron casi las cuatro primeras décadas de este siglo en el panorama administrativo de las organizaciones.
De este modo,
en general, en el enfoque clásico de la administración, cuyos postulados
dominaron casi las cuatro primeras décadas de este siglo en el panorama
administrativo de las organizaciones.
1.-De
una parte, la escuela de la administración científica desarrollada en los
Estados Unidos a partir de los trabajos de Taylor. Esta escuela estaba constituida principalmente por ingenieros,
como Frederick Winslow Taylor (1856-1915), Henry Lawrence Gantt (1861-1919),
Frank Bunker Gilbreth (1868-1924), Harrington Emerson (1853-1931) y otros. Se suele incluir entre ellos a Henry Ford
(1863-1947), por haber aplicado los principios de esta teoría en sus
negocios.
La
preocupación básica era aumentar la productividad de la empresa mediante el
aumento de la eficiencia en el nivel operacional, esto es, en el nivel de los
obreros. De allí, el énfasis en el
análisis y en la división del trabajo del obrero u operario, toda vez que las
tareas del cargo y de quien lo desempeña, constituyen la unidad fundamental de
la organización. En este sentido, la
administración científica desarrolla un enfoque de abajo hacia arriba (del
obrero hacia el supervisor y el gerente) y de las partes (obreros y sus cargos)
hacia el todo (organización empresarial).
La atención se centra en el trabajo, en los movimientos necesarios para
la ejecución de una tarea, en el tiempo estándar determinado para su
ejecución. Ese cuidado analítico y
detallado permite la especialización del operario y la reagrupación de los
movimientos, operaciones, tareas, cargos, etc., que constituyen la llamada
organización racional del trabajo (ORT).
Fue, además de esto, una corriente de ideas desarrolladas por ingenieros
que buscaban elaborar una verdadera ingeniería industrial dentro de una
concepción eminentemente pragmática. El
énfasis en las tareas es la principal característica de la administración
científica.
2.- De otro lado, la corriente de los anatomistas y fisiologistas de la organización, desarrollada en Francia con los trabajos pioneros de Fayol. Esta escuela está formada principalmente pro ejecutivos de las empresas de la época. Entre ellos: Henri Fayol (1841-1925), James D. Mooney, Lyndall F. Urwick (n. 1891), Luther Gulick y otros. Esta corriente, cuya preocupación básica es aumentar la eficiencia de la empresa, a través de la forma y disposición de los órganos componentes de la organización (departamentos) y de sus interrelaciones estructurales se denomina teoría clásica. De allí, el énfasis de la anatomía (estructura) y en la fisiología (funcionamiento) de la organización. En este sentido, la corriente anatómica y fisiologista desarrolla un enfoque inverso al de la administración científica: De arriba hacia abajo (de la dirección hacia la ejecución), del todo (organización) hacia sus partes competentes (departamentos). La atención se fija en la estructura organizacional, en los elementos de la administración, en los principios generales de la administración, en la departamentalización. Ese cuidado en la síntesis y en la visión global permitía una mejor manera de subdividir la empresa, centralizando la dirección en un jefe principal. Fue una corriente eminentemente teórica y “administrativamente orientada”. Su principal característica es el énfasis en la estructura.
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ORÍGENES DEL
ENFOQUE CLÁSICO
Los orígenes
del enfoque clásico de la administración superan las consecuencias de la
Revolución Industrial y podrían resumirse en dos hechos genéricos, a saber:
1. El
crecimiento acelerado y desorganizado de las empresas, lo que produjo una
creciente complejidad en su administración y exigió un enfoque científico más
depurado, que sustituyese el empirismo y la
improvisación hasta entonces dominantes.
El
aumento del tamaño de las empresas en el periodo de la 2ª.. Revolución
Industrial lleva a una sustitución de las teorías de carácter totalizante y
global - Como vimos en el capítulo anterior - por las teorías microindustriales
de alcance medio y parcial, como se verá en los próximos capítulos.
Con
la gran empresa de dimensiones más amplias surgen las condiciones iniciales
para el planeamiento de la producción a largo plazo, reduciendo la
inestabilidad y la improvisación;
2. La
necesidad de aumentar la eficiencia y la competencia de las organizaciones, con
el propósito de obtener el mejor
rendimiento posible de sus recursos y hacer frente a la competencia que
aumentaba entre las empresas. Con la
sustitución del capitalismo liberal por los monopolios se instala en los
Estados Unidos, entre 1880 y 1890, la producción en masa, aumentando el número
de asalariados en las industrias: se hace entonces necesario evitar el
desperdicio y economizar mano de obra. Surge el inicio de la división del
trabajo entre quienes piensan y quienes ejecutan. Los primeros fijan estándares
de producción, describen los cargos, fijan funciones, estudian métodos de
administración y normas de trabajo, creando las condiciones económicas y
técnicas para el surgimiento del taylorismo en los Estados Unidos y del
fayolismo en Europa.
El panorama industrial en el inicio
de este siglo tenía todas las características y elementos para poder inspirar
una ciencia de la administración: una variedad inmensa de empresas, con tamaños
altamente diferenciados, problemas de bajo rendimiento de la maquinaria
utilizada, desperdicio, insatisfacción generalizada entre los obreros,
competencia intensa pero con tendencias poco definidas, elevado volumen de
pérdidas cuando se tomaban decisiones equivocadas, etc. Inicialmente, los
autores clásicos pretendieron desarrollar una ciencia de la administración
cuyos principio, en sustitución de las leyes científicas, pudiesen aplicarse
para resolver los problemas de la organización.
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CRONOLOGIA
DE LOS PRINCIPALES EVENTOS DEL ENFOQUE
CLASICO |
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Año |
Autores |
Libros |
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1776 1832 1895 1903 1909 1910 1911 1912 |
Adan Smith Charles Babbage Frederick W. Taylor Frederick W. Taylor Harrington Emerson H. L. Gantt F. B. Gilbreth Frederick W. Taylor Harrington Emerson F. B. Gilbreth |
An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations On the Economy of Machinery and Manufactures Piece Rating System Shop Management Efficiency as a Basic for Operations and Wages Work, Wages and Profits Motion Study The Principles of Scientific Management The Twelve Principles of Efficiency Primer of Scientific Management |
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CRONOLOGIA
DE LOS PRINCIPALES EVENTOS DEL ENFOQUE
CLASICO |
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Año |
Autores |
Libros |
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1914 1915 1916 1919 1923 1930 1931 1932 1933 1937 1938 1939 1943 1944 1945 1949 |
L. M. Gilbreth R. F. Hoxie Henri Fayol F. B. Gilbreth H. L. Gantt Oliver Sheldon Henry Ford Henri Fayol J. D. Mooney & A. C. Reiley H. Myers Lyndall F. Urwick L. Gulick & L. F. Urwick Stuart Chase C. P. McCormick James D. Mooney L. D. White Lyndall F. Urwick Peter F. Drucker L. Urwick & E. F. L. Brech M. Dimock M. C. H.
Niles R. M. Barnes |
The Psychology of Management Scientific Management and Labor Administration Industrielle et Générale Fatigue Study Organizizing for work The Philosophy of Management My Life and Work Industrial and General Administration (trad. Inglesa) Onward Industry Human Engineering Management of Tomorrow Papers on the Science of Administration Men and Machines Multiple Management The Principles of Organization Introduction to the Study of Public Administration The Elements of Administration Concept of a Corporation The Making of Scientific Management The Executive in Action Middle Management Motion and Time Study |
LA
ADMINISTRACIÓN CIENTÍFICA
El enfoque
típico de la escuela de la administración científica es el énfasis en las
tareas. El nombre de esta escuela obedece al intento de aplicar los métodos de
la ciencia a los problemas de la administración, con el fin de alcanzar elevada
eficiencia industrial. Los principales métodos científicos aplicables a los
problemas de la administración son la observación y la medición. La escuela de
la administración científica fue iniciada a comienzos de este siglo por el
ingenieros norteamericanos Frederick W. Taylor, a quien se considera fundador
de la moderna TGA: Taylor tuvo innumerables seguidores (como Gantt, Gilbreth,
Emerson, Ford, Bath y otros) y provocó una verdadera revolución en el
pensamiento administrativo y en el pensamiento administrativo y en el mundo
industrial de su época.
Su
preocupación inicial fue tratar de eliminar el fantasma del desperdicio y de
las pérdidas sufridas por las empresas estadounidenses y elevar los niveles de
productividad, mediante la aplicación de métodos y técnicas de la ingeniería
industrial.
LA
OBRA DE TAYLOR
Frederick
Winslow Taylor (1856-1915), fundador de la administración científica, nació en
Filadelfia, Estados Unidos. Procedía de una familia de cuáqueros de principios
rígidos; fue educado dentro de una mentalidad de disciplina,, devoción al
trabajo y al ahorro. En sus primeros estudios, tuvo contacto directo con los
problemas sociales y empresariales derivados de la Revolución Industrial.
Inició su vida profesional como obrero en 1878 en la Midvale Steel Co., Pasando
después a ser capataz, supervisor, jefe de taller, y a ingeniero, en 1885,
después de formarse en el Stevens Institute.
En
esa época estaba de moda el sistema de pago por pieza o por tarea. Los patronos
buscaban ganar el máximo, a la hora de fijar el precio de la tarea, y los
obreros, a su vez, reducías a un tercio el ritmo de producción de las máquinas,
buscando equilibrar, de tal modo, el pago por pieza determinado por los
primeros. Esto llevó a Taylor a estudias el problema de la producción en sus
mínimos detalles pues, gracias a su progreso en la compañía, no quería
decepcionar a sus patronos ni decepcionar a sus compañeros de trabajo. Estos
últimos esperaban que el entonces jefe de taller no los tratase duramente en la
planeación del trabajo por pieza.
1. Primer
período de Taylor
Taylor inició
sus experiencias y estudios a partir del trabajo del obrero y, más tarde,
generalizó sus conclusiones para la administración general: su teoría siguió un
camino de abajo hacia arriba y de las partes hacia el todo.
En Midvale, empresa en donde inició
las experiencias que lo harían famoso permaneció hasta 1889, cuando se vinculó
a Bethlehem Steel Works, donde intentó aplicar sus conclusiones, venciendo una
gran resistencia a sus ideas. Registró cerca de cincuenta patentes de
invenciones de máquinas, herramientas y procesos de trabajo. En 1895 presentó a
la American Society of Mechanical Engineers un estudio experimental llamado “A
Note on Belting” (Notas sobre las correas). Poco después publicaba otro
trabajo, “A Piece Rate System” (Un sistema de remuneración por piezas), para la
administración y dirección de la remuneración de los obreros.
El primer
periodo de Taylor corresponde la época de la publicación de su libro Shop
Management (Administración de talleres), de 1903, en el que se preocupa por las
técnicas de racionalización del trabajo del obrero, a través del estudio de
tiempos y movimientos (Motion-time Study).
Taylor comenzó por abajo, con los obreros del nivel de ejecución,
efectuando un paciente trabajo de análisis de las tareas de cada obrero,
descomponiendo sus movimientos y procesos de trabajo, perfeccionándolos y racionalizándolos
gradualmente. Comprobó que el obrero medio
producía mucho menos de lo que era potencialmente capaz, con el equipo
disponible. Concluyó que si el obrero
diligente y más dispuesto a la productividad percibía que, al final, terminaría
ganando la misma remuneración que su colega menos interesado y menos
productivo, acabaría por acomodarse, perdiendo el interés y dejando de producir
según su capacidad. De allí, la
necesidad de crear condiciones para pagarle más a quien produce más.
En esencia, lo
que Taylor expresa en Shop Management es:
El objetivo de
una buena administración es pagar salarios altos y tener bajos costos unitarios
de producción; para lograr ese objetivo, la administración debe aplicar métodos
científicos de investigación y experimentación a su problema global, con el fin
de formular principios y establecer procesos estandarizados que permitan el
control de las operaciones de producción
los empleados
deben ser dispuestos científicamente en servicios o puestos de trabajo en donde
los materiales y las condiciones laborales sean seleccionados con criterios
científicos, para que de esta manera las normas puedan cumplirse;
los empleados
deben ser entrenados científicamente para perfeccionar sus aptitudes, con el
fin de realizar un servicio o tarea, de modo que la producción normal se
cumpla;
debe
cultivarse una atmósfera íntima y cordial de cooperación entre la
administración y los trabajadores, para garantizar la continuidad del ambiente
psicológico que posibilite la aplicación de los otros principios enunciados por
él.
2. Segundo periodo de Taylor
Corresponde a
la época de la publicación de su libro Principios de Administración Científica
(principios de administración científica) (911) , cuando concluyó que la
racionalización del trabajo operativo debería estar acompañada, lógicamente,
por una estructura general de la empresa que hiciese coherente la aplicación de
sus principios. En ese segundo periodo
desarrolló sus estudios sobre la administración general, a la cual denominó
administración científica sin dejar de lado su preocupación por la tarea del
obrero.
Taylor
aseguraba que las industrias de su época padecían males que podrían agruparse
en tres factores:
1. holgazanería
sistemática por parte de los obreros, quienes reducían deliberadamente la
producción a casi un tercio de la que sería normal, para evitar que la gerencia
redujese las tarifas de los salarios.
Hay tres
causas determinantes del ocio en el trabajo, que pueden resumirse así:
el error que
viene de épocas inmemoriales y que está casi universalmente diseminado entre
los trabajadores, según el cual el mayor rendimiento del hombre y de la máquina
dará como resultado el desempeño de gran números de obreros,
El sistema
deficiente de administración, comúnmente en uso, que obliga a los obreros a la
ociosidad en el trabajo con el fin de proteger sus intereses;
Los métodos
empíricos ineficientes, generalmente utilizados en todas las empresas, con los
cuales el obrero desperdicia gran parte de sus intereses; desconocimiento de la
gerencia en cuanto a las rutinas de trabajo y del tiempo necesario para su
realización; falta de uniformidad en las técnicas o métodos de trabajo.
Para subsanar
estos males, Taylor ideó su famoso sistema de administración que denominó
administración científica, la cual de difundió en los países de lenguas de
origen latino con los nombres de sistema de Taylor, gerencia científica,
organización científica en el trabajo y organización racional del trabajo. Según el propio Taylor la administración
científica es, ante todo, una evolución, más que una teoría, teniendo como
ingredientes 75% de análisis y 25% de sentido común.
Según Taylor,
la implantación de la administración científica debe ser gradual y darse en un
cierto periodo de tiempo, para evitar alteraciones bruscas que causen
descontento entre los empleados y perjuicios a los patronos. Dicha implantación requiere de un lapso de
cuatro a cinco años, para verse un progreso efectivo.
A pesar de una
actitud francamente pesimista respecto de la naturaleza humana, ya que
considera al obrero como irresponsable, holgazán y negligente, Taylor se
preocupó por crear un sistema educativo basado en la intensificación del ritmo
de trabajo, en búsqueda de la eficiencia empresarial y, en un nivel más amplio,
por destacar la enorme pérdida que el país venía sufriendo con la vagancia y la
ineficiencia de los obreros, en casi todos los actos diarios.
LA
ADMINISTRACION COMO CIENCIA
Para Taylor,
la organización y la administración deben estudiarse y tratarse científica y no
empíricamente. La improvisación debe
ceder lugar a la planeación, y el empirismo a la ciencia. Taylor pretendía elaborar una ciencia de la
administración. Como pionero, el mayor
mérito de Taylor está realmente en su contribución para que se abordase de
manera sistemática el estudio de la organización, lo cual no sólo revolucionó
completamente la industria, sino que también tuvo gran impacto sobre la
administración. Más que en términos de uno u otro de sus elementos, su obra
debe evaluarse principalmente por la importancia de la aplicación de una
metodología sistemática en el análisis y en la solución de los problemas de la
organización, aplicando un criterio de abajo hacia arriba.
El hecho de
haber sido el primero en hacer una análisis completo del trabajo, incluso de
los tiempos y de los movimientos, de haber establecido estándares precisos de
ejecución, entrenado al obrero, especializado al personal, aun al de dirección,
e instalado una oficina de planeación, en resumen, el haber asumido una actitud
metódica al analizar y organizar la unidad fundamental de cualquier estructura,
adoptando ese criterio hasta la cima de la organización, todo ello lo eleva a
una altura no común en el campo de la organización.
La
administración científica constituye una combinación global que puede resumirse
así:
“Ciencia en
vez de empirismo.
Armonía en vez
de discordia.
Cooperación,
no individualismo.
Rendimiento
máximo en vez de producción reducida.
Desarrollo de
cada hombre en el sentido de alcanzar mayor eficiencia y prosperidad”.
Para Taylor,
los elementos de aplicación de la administración científica son :
a) estudios
de tiempos y estándares de producción;
b) supervisión
funcional;
c) estandarización
de herramienta e instrumentos;
d) planeación
de tareas y cargos;
e) el
principio de excepción;
f) utilización
de las regla de cálculo y de instrumentos destinados a economizar tiempo;
g) guías
de instrucciones de servicios;
h) la
idea de tarea, asociada a incentivos de producción por su ejecución eficiente;
i) la
clasificación de los productos y del material utilizado en la manufactura;
j) diseño
de la rutina de trabajo.
Aunque Taylor se preocupó más por la
filosofía ¾
por la esencia del sistema ¾ que exige una revolución mental tanto por parte de la
dirección como de los obreros, la tendencia de sus seguidores fue la de una
preocupación mayor por el mecanismo y por las técnicas que por la filosofía de
la administración científica.
El principal objetivo de la
administración debe ser asegurar el máximo de prosperidad, tanto al patrón como
al empleado. El principio de la máxima prosperidad para el patrón junto a la
máxima prosperidad para el empleado, debe ser los dos fines principales de la
administración, siendo innecesario demostrarlo. En consecuencia, debe haber un
identidad de intereses entre empleados y empleadores.
Taylor hace énfasis en que la
mayoría de las personas cree que los intereses fundamentales de los empleadores
y de los empleados deben ser necesariamente antagónicos. Por el contrario, la
administración científica tiene por fundamental la certeza de que los
verdaderos intereses de ambos son un único y mismo interés: la prosperidad del
empleador no puede existir por mucho tiempo si no está acompañada de la
prosperidad del empleado, y viceversa. Es necesario dar al trabajador lo que él
más desea: altos salarios, y al empleador también lo que realmente quiere: bajo
costo de producción.
LA
ORGANIZACIÓN RACIONAL DEL TRABAJO
Taylor
comprobó que en todos los oficios, los obreros aprendían la manera de ejecutar
las tareas de su trabajo observando a sus compañeros vecinos. Notó que eso
conducía a diferentes maneras y métodos de hacer una misma tarea, en cada
oficio, y a una gran variedad de instrumentos y herramientas diferentes en cada
operación. Como entre los diferente métodos e instrumentos utilizados en cada
trabajo hay siempre un método más rápido y un instrumento más adecuado que los
demás, es posible llegar a estos últimos y perfeccionarlos, mediante un
análisis científico y un depurado estudio de tiempos y movimientos, en vez de
dejarlos a criterios personal de cada obrero. Ese intento de sustituir métodos
empíricos y rudimentarios por métodos científicos, en todos los oficios,
recibió el nombre de organización racional del trabajo (ORT).
Para Taylor, el obrero no tiene
capacidad, ni formación, ni medios para analizar científicamente su trabajo y
establecer racionalmente cuál es el método o proceso más eficiente.
Generalmente, el supervisor corriente deja al arbitrio de cada obrero, el escoger
el método o proceso para ejecutar su trabajo, para estimular su iniciativa. Sin
embargo, con la administración científica se da una repartición de
responsabilidades: la administración (gerencia) se queda con el planeamiento
(estudio minucioso del trabajo del obrero y el establecimiento del método de
trabajo) y la supervisión (asistencia continua al trabajador durante la
producción), y el trabajador se queda, simplemente, con la ejecución del
trabajo.
Los principales aspectos de la
organización racional del trabajo (ORT) son:
1. análisis del trabajo y estudio de los tiempos
y movimientos;
2. estudio de la fatiga humana;
3. división del trabajo y especialización del
obrero;
4. diseño de cargos y tareas;
5. incentivos saláriales y premios por
producción;
6. concepto de homo economicus;
7. condiciones ambientales de trabajo;
8. estandarización de métodos y de máquinas;
9. supervisión funcional.
A continuación se tratará cada uno
de estos aspectos.
1. ANÁLISIS DEL TRABAJO Y ESTUDIO DE TIEMPOS Y
MOVIMIENTOS
Para Taylor y
sus seguidores, el instrumento básico para racionalizar el trabajo de los
obreros era el estudio de tiempo y movimientos (motion -time study).por ello,
comprobó que el trabajo puede efectuarse mejor
y más económicamente mediante el análisis del trabajo, esto es, de la
división y subdivisión de todos los movimientos necesarios para la ejecución de
cada operación de una tarea. Observando metódica y pacientemente la ejecución
de cada operación a cargo de los obreros, Taylor vio la posibilidad de
descomponer cada tarea y cada operación de las misma en una serie ordenada de movimientos
simple. Los movimientos inútiles eran eliminados, mientras que los útiles eran
simplificados, racionalizados o fusionados con otros movimiento, para
proporcionar economía de tiempo y de esfuerzo al obrero. A ese análisis del
trabajo, seguía el estudio de tiempos y movimientos, es decir, la determinación
mediante la utilización del cronómetro del tiempo promedio en que un obrero
común ejecutaría la tarea. A ese tiempo promedio se adicionaban otros tiempos
básicos y muertos (esperas, tiempos destinados a la salida del obrero de la línea para sus necesidades personales,
etc.), para obtener el llamado tiempo estándar. Con esto se estandarizaba el
método de trabajo y el tiempo destinado a su ejecución. Método es la manera de
hacer alguna cosa para obtener un determinado resultado. El estudio de tiempos
y movimientos, además de permitir la racionalización de los métodos de trabajo
del obrero y la fijación de los tiempos estándares para la ejecución de las
operaciones y tareas, trajo otras ventajas:
1. eliminar
los movimientos inútiles y sustituirlos por otros más eficaces;
2. volver
más racional la selección y entrenamiento del personal;
3. mejorar
la eficiencia del obrero y, en consecuencia, el rendimiento de la producción,
4. Distribuir
uniformemente el trabajo para que no haya periodos de falta o de exceso de
trabajo;
5. Tener
una base uniforme de salarios equitativos por aumento de la producción;
6. Calcular,
con más precisión, el costo unitario y, por consiguiente, el precio de venta de
los productos.
Los objetivos
de Taylor eran más o menos los siguientes:
1. eliminación
de todo desperdicio de esfuerzo humanos;
2. adaptación
de los obreros a la propia tarea;
3. entrenamiento
de los obreros para que respondan a las exigencias de sus respectivos trabajos;
4. mayor
especialización de las actividades;
5. establecimiento
de normas bien detalladas de comportamiento en el trabajo.
Frank B. Gilbreth (1968-1924) fue
otro ingeniero norteamericano que acompañó a Taylor en su interés por el
esfuerzo humano como medio de aumentar la productividad. Fue el responsable de
la introducción del estudio de tiempos y movimientos de los obreros como
técnica administrativa básica para la racionalización del trabajo, aplicando
inicialmente los métodos de Taylor para pasar después a desarrollar sus propias
técnicas. Llegó a la conclusión de que todo trabajo manual puede reducirse a
movimientos elementales (a los cuales dio el nombre de therblig, anagrama de
Gilbreth, al revés), para definir los movimientos necesarios en la ejecución de
una tarea cualquiera.
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1. Buscar 2. Escoger 3. Coger 4. Transportar
desocupado 5. Transportar
cargado 6. Posicionar
(colocar en posición) 7. Pre-posicionar
(preparar para colocar en posición) 8. Reunir
(amontonar) 9. Separar |
10. Utilizar 11. Descargar 12. Inspeccionar 13. Asegurar 14. Esperar
inevitablemente 15. Esperar
cuando es evitable 16. Reposar 17. Planear |
Los
movimientos elementos (Therbligs) de Gilbreth.
Con estos movimientos elementales
(therbligs) se puede descomponer y analizar cualquier tarea. La tarea de
colocar tornillos, por ejemplo, puede representar siete movimientos
elementales: tomar el tornillo, llevarlo hasta la pieza, situarlo, tomar y
llevar el atornillador hasta el tornillo, utilizarlo y colocarlo en la
situación previa. El therblig constituye el último elemento de la
administración científica y es la unidad fundamental de trabajo con que puede
construirse una organización.
Con el análisis del trabajo del
estudio de tiempos y movimientos se buscaba (la mejor manera: the best way) de
ejecutar una tarea y elevar la eficiencia del obrero. Un concepto muy
importante para la administración científica es el de eficiencia. La eficiencia
significa la correcta utilización de los recursos (medios de la producción)
disponibles. Puede definirse mediante la ecuación E = P/R, donde P son los
productos resultantes y R los recursos utilizados. La organización racional del
trabajo busca la mejor manera, es decir, los métodos de trabajo para establecer
los estándares de desempeño de las tareas.
Una vez establecidos los anteriores, la eficiencia del obrero pasa a ser
la relación entre el desempeño real y el desempeño establecido previamente como
eficiencia igual a 100% (tiempo estándar). De allí, la expresión porcentaje de
eficiencia, para representar el resultado de aquella ecuación. Así, la
eficiencia está orientada a la mejor manera de hacer o realizar las cosas (métodos
de trabajo), a fin de que los recursos (personas, máquinas, materias primas,
etc.,) se apliquen de la manera más racional posible. La eficiencia se preocupa
tanto de los medios como de los métodos más indicados que deben planearse, con
el fin de asegurar la optimización de los recursos disponibles. Emerson utiliza
la expresión ingeniería de la eficiencia como una especialidad en la obtención
y maximización de la eficiencia. Para el “eficiencia es la relación entre los
que se consigue y lo que puede conseguirse”. La consecuencia directa de la
eficiencia es la productividad. La productividad puede definirse como la
elaboración de una unidad productora por unidad de tiempo, esto es, el
resultado de la producción de alguien en un determinado periodo de tiempo.
Cuanto mayor es la eficiencia mayor será la productividad.
2. Estudio de la fatiga humana
Para Gilbreth,
el estudio de los movimientos se realiza con una triple finalidad:
a) Evitar
los movimientos inútiles en la ejecución de una tarea;
b) ejecutar
lo más económicamente posible desde el punto de vista fisiológico ¾
los movimientos útiles.
c) dar
a esos movimientos seleccionados una secuencia apropiada (principios de
economía de movimiento)
El estudio de los movimientos se
basa en la anatomía y en la fisiología humanas. En este sentido, Gilbreth
efectuó estudios (estadísticos y no fisiológicos, pues era ingeniero) sobre los
efectos de la fatiga en la productividad del obrero, verificando que la fatiga
predispone al
trabajador a:
-
disminución de la productividad;
-
pérdida de tiempo;
-
aumento de rotación de personal;
-
enfermedades;
-
disminución de la capacidad de esfuerzo
En resumen, la fatiga se considera
un reductor de la eficiencia. Para disminuir la fatiga, Gilbreth propuso
algunos principios de economía de movimientos que pueden clasificarse en tres
grupos:
a) relativos
al uso del cuerpo humano;
b) relativos
a la distribución física del sitio de trabajo;
c) relativos
al desempeño de las herramientas y del equipo.
Con esto la administración
científica pretendía racionalizar todos los movimientos, eliminando aquellos
que producen fatiga y que están o no indirectamente relacionados con la tarea
que el trabajador ejecuta.
3. División del
trabajo y especialización del obrero
El análisis
del trabajo y el estudio de tiempos y movimientos crearon condiciones para una
total reestructuración de las operaciones industriales, eliminando los
movimientos innecesarios y economizando energía y tiempo. Una de las
consecuencias del estudio de tiempos y movimientos fue la división del trabajo
y la especialización del obrero, con el fin de elevar su productividad. Al
verificar que el trabajo puede ejecutarse mejor y de manera más económica,
mediante la subdivisión de tareas, se llegó a la conclusión de que el trabajo
de cada persona debería, en la medida de lo posible, limitarse a la ejecución
de una única y simple tarea predominante. Con esto, cada obrero pasó a ser
especializado en la ejecución de una única tarea o de tareas simples y
elementales, para ajustarse a los estándares descritos y a las normas de
desempeño establecidas por el método. La limitación de cada obrero a una única
operación o tarea, de manera continua y repetitiva, encontró en la línea de
producción (o línea de montaje) su principal base de aplicación. Estas ideas
encontraron rápida aplicación en la industria estadounidense y se extendieron
de igual manera a todos los demás países y a casi todos los campos de
actividades. A partir de ahí, el obrero perdió su libertad e iniciativa para
establecer su manera de trabajar y pasó a ser confinado a la ejecución
automática y repetitiva de una operación o tarea manual simple y estandarizada,
durante, toda su jornada de trabajo.
Se tenía la idea básica de que la
eficiencia aumenta con la especialización: cuanto más especializado fuera un
obrero, tanto mayor sería su eficiencia.
La división
del trabajo y la especialización del obrero.
4. Diseño de cargos y tareas
El primer
intento de definir y establecer racionalmente los cargos y tareas a ser
desempeñadas por las personas, se dio con la administración científica. En este
aspecto, Taylor fue pionero. Como todo pionero, es muy respetado por algunos y
muy criticado por otros.
Tarea es toda actividad ejecutada
por alguien en desarrollo de su trabajo dentro de la organización. La tarea
constituye la menor unidad posible dentro de la división del trabajo, en una
organización.
Cargo es el conjunto de tarea
ejecutadas de manera cíclica o repetitiva. Cada cargo tiene uno o más ocupantes
(personas) que ejecuten determinadas tareas específicas.
Si un cargo es muy simple y
elemental, como, por ejemplo, el cargo de bracero, está constituido por una
sola tarea, que su ocupante debe cumplir repetitivamente, mientras, trabaja. Si
un cargo es complejo, está constituido por una variedad de tareas diferentes
que su ocupante debe realizar mientras trabaja. Un conjunto de cargos forma una
sección, un conjunto de secciones forma un departamento, y así sucesivamente.
Diseñar un cargo es especificar su
contenido (tareas), los métodos de ejecutar las tareas y las relaciones
con los demás cargos existentes. El
diseño de cargos es el proceso mediante el cual éstos se crean proyectándolos y
combinándolos con otros cargos, para la ejecución de tareas mayores.
Con respecto a la administración
científica, la preocupación básica era la racionalización del trabajo del
obrero y, consecuentemente, el diseño de los cargos más simples y elementales.
El énfasis en las tareas a ser ejecutadas condujo a los ingenieros
norteamericanos a simplificar los cargos con el fin de obtener la máxima
especialización de cada trabajador: cada obrero estaría limitado a una tarea
específica, que debería ser ejecutada cíclica y repetitivamente, para aumentar
su eficiencia. El principio básico en el diseño de cargos es el número limitado
de tareas relacionadas que cada cargo debe contener, las cuales requieren
habilidades similares y periodos de tiempo que permitan controlar y comparar
los resultados con determinados estándares de producción. Para cada tarea hay
un método apropiado, pues los cargos y tareas se diseñan para que el trabajador
los ejecute de forma automatizada: éste debe hacer, y no pensar ni decidir. Por
la simplicidad de los cargos, el ocupante puede aprender rápidamente los
métodos prescritos, exigiendo un mínimo de entrenamiento. Igualmente, la
simplicidad permite un control seguimiento visual por parte del supervisor. Con
esto, se enfatizó el concepto de línea de montaje o línea de producción: en vez
del obrero ejecutar una tarea compleja alrededor de la materia prima, ésta pasa por una línea móvil de producción,
en la cual cada obrero especializado efectúa secuencialmente su tarea
específica. Al final de la línea de producción, la materia prima ha pasado y ha
sido procesada por una secuencia de obreros, cada uno de los cuales ha
realizado una tarea particular, repetitivamente, contribuyendo así a la
ejecución de la tarea mayor de procesarla.
En el método de trabajo, es decir,
en la manera de ejecutar la tarea específica, cada obrero es entrenado para
desempeñar las actividades rutinarias del cargo, y en caso de ocurrir un
imprevisto, debe acudir a su superior. La relación de trabajo de caso de
ocurrir un imprevisto, debe acudir a su superior. La relación de trabajo de los
obreros es dialéctica: cada uno de ellos se relaciona exclusivamente con su
superior. Los contactos con compañeros relacionados con la tarea se formalizan
y controlan para evitar pérdida de tiempo. El flujo secuencial de trabajo y
también el tiempo de su duración se establecen previamente.
La simplificación en el diseño de
los cargos manuales permite obtener las siguientes ventajas:
a) admisión
de empleados con calificación mínima y salarios menores, reduciendo los costos
de producción;
b) minimización
de costos de entrenamiento (aprendizaje del método de trabajo);
c) reducción
de la posibilidad de errores en la producción, con o que se disminuyen
desperdicios y devoluciones;
d) facilita
para la supervisión, permitiendo que cada supervisor pueda controlar un número
mayor de subordinados;
e) aumento
de la eficiencia del trabajador, lo que le permite tener una productividad
mayor.
5. Incentivos
saláriales y premios por producción
Una vez
analizado el trabajo, racionalizadas las tareas y estandarizado el tiempo para
su ejecución, una vez seleccionado científicamente el obrero y entrenado de
acuerdo con el método preestablecido, sólo restaba que éste colaborase con la
empresa y trabajase dentro de los estándares de tiempo previstos. Para alcanzar
la colaboración del obrero, Taylor y sus seguidores desarrollaron los planes de
incentivos saláriales y de premios por producción. La idea fundamental que se
tenia era que la remuneración basada en el tiempo (por ejemplo, empleados
pagados por mes, por día o por hora) no estimulaba a ninguno a trabajar más y
debería ser sustituida por la remuneración basada en la producción de cada obrero (salario por pieza, por ejemplo):
los que produjese poco ganaría poco, y el que produjese mucho ganaría en
proporción a su producción. En consecuencia, se hacía necesario un estímulo
salarial que hiciese que los obreros trabajasen de acuerdo con el tiempo
estándar o, en lo posible, lo sobrepasaran. Esto requería un incentivo salarial
o premio de producción. El tiempo estándar --es
decir, el tiempo promedio necesario para que un obrero normal realizara la
tarea debidamente racionalizada-- constituye el nivel de eficiencia
equivalente al 100%. La producción individual hasta el nivel del 100% de
eficiencia se remuneraba conforme al número de piezas producidas. Por encima
del 100% de eficiencia, la remuneración por pieza fue incrementada con un
premio por producción o incentivo salarial adicional que aumentaba a medida que
se elevaba la eficiencia del obrero.
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Plan de
incentivo salarial.
Con el plan
incentivo salarial, Taylor buscaba conciliar los intereses de la empresa en
obtener un costo de producción cada vez más reducido, y consecuentemente, mayor
productividad y mayor rendimiento, con el interés de los obrero en obtener
salarios más elevados. Esa identidad de intereses de patronos y empleados, en
cuanto a la participación en las ganancias proporcionadas por la administración
científica, llevó a Taylor a juzgar que lo que era bueno para la empresa
(eficiencia = mayor lucro) era igualmente bueno para los empleados(mayor productividad
= mayor salario). En realidad, la implantación de la administración científica
llevó al obrero norteamericanos a ser uno de los mejor remunerados en el mundo
industrializado y con elevado nivel de vida, gracias a su salario. Sin embargo,
ese obrero con buen salario y buen patrón de vida tuvo que soportar durante
varias décadas, un trabajo simple, repetitivo, estandarizado, robotizado, como
resultado de ciertos supuestos que los ingenieros de la administración
científica tenían con relación a la naturaleza humana, los cuales veremos a
continuación.
6. Concepto
del Homo Economicus
Con la
administración científica se implantó el concepto del homo economicus, esto es, del hombre económico. Según ese
concepto, toda persona es concebida como profundamente influenciada por las
recompensas saláriales, económicas y materiales. En otras palabras, el hombre
busca el trabajo, no porque le guste, sino como un medio de ganarse la vida a
través del salario que éste le proporciona. El hombre está exclusivamente motivado
a trabajar por miedo al hambre y por la necesidad de dinero para vivir. Así,
las recompensas saláriales y lo premios por producción (y el salario basado en
la producción) influyen profundamente en los esfuerzos individuales en el
trabajo, haciendo que el obrero realice el máximo de la producción que sea
físicamente capaz de lograr para obtener una mayor ganancia. Los principales
partidarios de la administración científica creían que, una vez seleccionado
científicamente el trabajador, desde el punto de vista físico, enseñado el
mejor método de trabajo y condicionada su remuneración a la eficiencia, el
trabajador produciría el máximo que pudiese físicamente. Así se buscó
relacionar, lo más estrechamente posible, el pago del trabajador con su producción,
a través de la remuneración por la producción y de los planes de incentivos
saláriales.
Esa estrecha
visión de la naturaleza humana --el hombre económico-
no se limitaba a ver al hombre como a alguien que se emplea por dinero, sino
que, peor aún, veía al obrero de la época como un individuo limitado y
mezquino, con prejuicios y culpable de la holgazanería y del desperdicio de las empresas, el cual debía ser
controlado continuamente mediante el trabajo previamente racionalizado y
estandarizado en el tiempo.
7. Condiciones
de trabajo
Taylor y sus
seguidores verificaron que la eficiencia depende, no solamente del método de
trabajo y del incentivo salarial, sino también de un conjunto de condiciones
que garanticen el bienestar físico del trabajador y disminuyan la fatiga.
Las condiciones de trabajo que más
preocuparon a los ingenieros de la administración científica fueron las
siguientes:
a) la adecuación de instrumentos y herramientas
de trabajo y de equipos de producción, a fin de minimizar el esfuerzo del
operador y la pérdida de tiempo en la ejecución de la tarea;
b) la
distribución física de las máquinas y equipos para racionalizar el flujo de la
producción;
c) el
mejoramiento del ambiente físico del trabajo, de manera que el ruido, la
ventilación, la iluminación, el confort general en el trabajo no reduzcan la
eficiencia del trabajador;
d) la
provisión de instrumentos y equipos especiales para cargos específicos, como
transportadores, ordenadores, contadores y otros elementos para reducir
movimientos innecesarios.
Con la administración científica,
las condiciones de trabajo pasan a ser consideradas con elementos importantes
en el incremento de la eficiencia. La comodidad del obrero y el mejoramiento
del ambiente físico (iluminación, ventilación, aspectos visuales de la fábrica,
eliminación del ruido, etc.) son entonces muy valorados, no porque las personas
lo merecieran, sino porque eran esenciales para la obtención de la eficiencia
del trabajador.
8.
Estandarización
La
organización racional del trabajo no se preocupó solamente del análisis del
trabajo, del estudio de tiempos y movimientos, de la fatiga del obrero y de los
planes de incentivos saláriales: fue más allá, y pasó a preocuparse además de
la estandarización de los métodos y procesos de trabajo y de la estandarización
de máquinas y equipos, herramientas e instrumentos de trabajo, materias primas
y componentes, con el fin de reducir la variabilidad y la diversidad en el
proceso productivo y, por consiguiente, eliminar el desperdicio y aumentar la
eficiencia.
Un estándar o patrón es una unidad
de medida adoptada y aceptada comúnmente como criterio. Los patrones o
estándares representan el desempeño deseado y están siempre relacionados con el
resultado que se desea alcanzar. La estandarización es la aplicación de
patrones en una organización o sociedad, lo que significa la aplicación de los
métodos científicos para obtener uniformidad y reducir costos. Con la
administración científica, la estandarización se convierte en una preocupación
constante en la obtención de la eficiencia; la estandarización se convierte en
una preocupación constante en la obtención de la eficiencia; además, puede
conducir a la simplificación, en la medida en que la uniformidad obtenida
reduzca la variabilidad y las excepciones que complican las actividades.
9. Supervisión
funcional
La
especialización del obrero debe estar acompañada por la especialización del
supervisor y no por una centralización de la autoridad. Taylor propugna por la
llamada supervisión funcional que es justamente la existencia de diversos
supervisores, cada cual especializado en determinada área, y con autoridad
funcional (relativa solamente a su especialidad) sobre los mismos subordinados.
Esa autoridad funcional es relativa y parcial.
Para Taylor, el tipo de organización por excelencia es la organización
función.
La
administración funcional consiste en dividir el trabajo de manera que cada
hombre, desde el asistentes hasta el superintendente, tenga que ejecutar la
menor variedad posible de funciones. Siempre que sea posible, el trabajo de
cada empleado deberá limitarse a la ejecución de una única función.
Según Taylor,
La característica más sobresalientes
y visible de la administración funcional consiste en el hecho de que cada
obrero, en vez de estar en contacto directo con la administración en un único
punto, es decir, por intermedio de su jefe de grupo, recibe orientación y
órdenes diarias de otros supervisores a cargo, cada uno de los cuales desempeña
su propia función particular.
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La supervisión
funcional de Taylor.
La supervisión funcional es
exactamente la aplicación se la división del trabajo y de la especialización,
al nivel de los supervisores y jefes.
“Las ventajas del tipo de
organización llamada administración funcional son evidentes”.
Especialistas —y no maestros que
sólo conocen parcialmente los diversos sectores—[?1] son los que transmiten a cada obrero
conocimiento específico y orientación. Se planea la separación del trabajo
mental y físico, teniendo en cuenta las funciones a ser ejecutadas, y no como
si éstas estuvieran subordinadas a otras fases de la administración. La
administración funcional deja también previstas las decisiones para la máxima
utilización del principio de la división del trabajo, reduciendo al mínimo las funciones
que cada empleado debe ejecutar. Tiende, por tanto, a producir alta eficiencia
funcional en cada uno de los empleados y en el conjunto de éstos.
En realidad, la funcionalización de
la supervisión fue una contribución de la administración científica, que se
extendió rápidamente a todas las demás áreas de la administración. La
supervisión funcional presupone una autoridad relativa, dividida y distribuida
por zonas.
Tal concepción trajo muchos ataques
a su creador, pues se argumentaba que un empleado no puede subordinarse a dos o
más superiores. Más aún, la propuesta de una administración de tipo funcional
fue una verdadera revolución y, más que eso, fue administrativos y
empresariales habrían de tomar con la creciente complejidad de las empresas.
PRINCIPIOS DE
LA ADMINISTRACIÓN CIENTÍFICA
La
preocupación por racionalizar, estandarizar y establecer normas de conducta al
administrador, condujo a la mayoría de los ingenieros de la administración
científica a pensar que estos principios podían aplicarse a todas las
situaciones posibles de la empresa. Cada autor buscó establecer sus propios
principios de administración. Un principio es una afirmación válida de una
determinada situación prevista; es una visión anticipada de lo que deberá
hacerse cuando ocurra aquella determinada situación.
Dentro de la profusión de principios
defendidos por los diversos autores de la administración científica, los más
importantes son:
1. Principios
de la administración científica de Taylor
Para Taylor,
la gerencia adquirió nuevas atribuciones y responsabilidades descritas por lo
cuatro principios siguientes:
1. Principio
de planeamiento: sustituir en el trabajo el criterio individual del obrero, la
improvisación y la actuación empírico-práctica, por los métodos basados en
procedimientos científicos. Sustituir la improvisación por la ciencia, mediante
la planeación del método;
2. Principio
de preparación: seleccionar científicamente a los trabajadores de acuerdo con
sus aptitudes, prepararlos y entrenarlos para producir más y mejor, de acuerdo
con el método planeado. Además de la preparación de la mano de obra, preparar
también las máquinas y equipos de producción, como también la distribución
física y la disposición de las herramientas y materiales;
3. Principios
de control: controlar el trabajo para certificar que le mismo está siendo
ejecutado de acuerdo con las normas establecidas y según el plan previsto. La
gerencia debe cooperar con los empleados para que la ejecución sea lo mejor
posible;
4. Principios
de ejecución: distribuir diferencialmente las atribuciones y las
responsabilidades, para que la ejecución del trabajo sea disciplinada.
Los cuatro
principios de la administración científica de Taylor.
2. Otros
principios implícitos de la administración científica según Taylor
Además de los
cuatros ya explicados, pueden considerarse otros principios que Taylor enunció
en forma dispersa en su obra:
1. estudiar
el trabajo de los obreros, descomponerlo en sus movimientos elementales y
cronometrarlo para, después de un análisis cuidadoso, eliminar o reducir los
movimientos inútiles y perfeccionar y racionalizar los útiles;
2. estudiar
cada trabajo antes de fijar el modo cómo deberá realizarse,
3. seleccionar
científicamente a los trabajadores de acuerdo con las tareas que les serán
asignados;
4. dar
a los obreros instrucciones técnicas sobre el modo de trabajar; es decir,
entrenarlos adecuadamente;
5. separar
las funciones de planeación de las ejecución, dándoles atribuciones precisas y
delimitadas;
6. especializar
y entrenar a los trabajadores, tanto en la preparación y control del trabajo
como en su ejecución:
7. preparar
la producción, o sea, planearla y establecer premios e incentivos para cuando
fuesen alcanzados los estándares establecidos, así como otros premios e
incentivos mayores para cuando los mismos sean superados;
8. estandarizar
los instrumentos, los materiales, la maquinaria, el equipo, los métodos y los
procesos de trabajo que van a utilizarse;
9. dividir
proporcionalmente entre las empresa, los accionistas, los trabajadores y los
consumidores las ventajas que resulten del aumento de producción proporcionado
por la racionalización;
10. controlar
la ejecución del trabajo para mantenerla en los niveles deseados,
perfeccionarla, corregirla y premiarla;
11. clasificar
de forma práctica y simple los equipos, procesos y materiales a ser empleados o
producidos, de manera que se fácil su manejo y uso;
3. Principios
de eficiencia de Emerson
Harrington
Emerson(1853-1931), uno de los principales auxiliares de Taylor, también
ingeniero, buscó simplificar los métodos de estudio y de trabajo de su maestro.
Fue quien popularizó la administración científica y desarrollo los primeros
trabajos sobre selección y entrenamiento de empleados. Los principios de
rendimiento preconizados por Emerson en su libro The Twelve Principles of
Efficiency son los siguientes:
1. trazar
un plan objetivo y bien definido, de acuerdo con los ideales;
2. establecer
el predominio del sentido común;
3. mantener
orientación y supervisión competentes;
4. mantener
disciplina;
5. mantener
honestidad en los acuerdos, o sea, justicia social en el trabajo;
6. mantener
registro precisos, inmediatos y adecuados;
7. fijar
una remuneración proporcional al trabajo;
8. fijar
normas estandarizadas para las condiciones de trabajo;
9. fijar
normas estandarizadas para el trabajo;
10. Fijar
normas estandarizadas para las operaciones;
11. establecer
instrucciones precisas;
12. fijar
incentivos eficientes al mayor rendimiento y a la eficiencia.
Emerson se anticipó a la
administración por objetivos propuesta por Peter Drucker en la década de los
años 60.
4. Principios
básicos de Ford
El más
conocido de todos los pioneros de la administración moderna, Henry Ford
(1863-1947), inició su vida como un simple mecánico, llegando posteriormente a
ser ingeniero-jefe de una fábrica. En esa época imaginó y proyectó un modelo de
automóvil autoimpulsado y en 1899 fundó, con algunos colaboradores, su primera
fábrica de automóviles, que poco después fue cerrada. Continuó sus proyectos
sin desanimarse y consiguió la financiación para fundar la Ford Motor Co., allí
fabricó un modelo de auto a precios populares, dentro de un plan de ventas y de
asistencia técnica de gran alcance, revolucionando la estrategia comercial de
la época. En 1913 ya producía 800 autos por día. En 1914 repartió entre sus
empleados una parte del control accionario de su empresa. Estableció el salario
mínimo de 5 dólares por día y la jornada diaria de 8 horas de trabajo, cuando
en la época, en la mayoría delos países europeos, la jornada diaria oscilaba
entre 10 y 12 horas. EN 1926 ya tenía 88 fábricas y empleaba 150.000 personas,
fabricando entonces 2.000.000 de automóviles al año. Además de haber construido
el primer auto popular a gran escala y de haber hecho fortuna, tuvo otros
méritos, principalmente por haber formulado un conjunto de ideas y de teorías
propias respecto de la administración. Utilizó un sistema de integración
vertical y horizontal, produciendo desde la materia prima inicial hasta el
producto final acabado, además de una cadena de distribución comercial a través
de agencias propias.
Acumuló una de las mayores fortunas
del mundo gracias al constante perfeccionamiento de sus métodos, procesos y
productos. A través de la racionalización de la producción creó la línea de
montaje, lo que le permitió la producción en serie, esto es, el moderno método
que permite fabricar grandes cantidades de un determinado producto
estandarizado. En la producción en serie o en masa, el producto es
estandarizado en sus materiales, mano de obra, diseño, y al mínimo costo
posible. La condición previa, necesaria y suficiente para la existencia de la
producción en masa, es la capacidad de consumo masivo, sea real o potencial.
La condición
clave de la producción en masa es la simplicidad. Tres aspectos dan soporte al
sistema:
1. la
progresión del producto a través del proceso productivo es planeada, ordenada y
continua;
2. el
trabajo es entregado al trabajador en lugar de dejarlo con la iniciativa de ir
a buscarlo;
3. las
operaciones son analizadas y divididas en sus elementos constituyentes.
Ford adoptó
tres principios básicos, a saber:
1. principio
de intensificación: consiste en disminuir el tiempo de producción mediante el
empleo inmediato de los equipos y de la materia prima y la rápida colocación
del producto en el mercado;
2. principio
de economicidad: consiste en reducir al mínimo el volumen de materia prima en
transformación. Por medio de ese principio, Ford consiguió hacer que el tractor
o el automóvil fuesen pagados a su empresa antes de vencido el plazo de pago de
la materia prima adquirida, así como el pago de salarios. El ritmo de la
producción debe ser rápida como plantea Ford
en su libro: “El mineral sale de la mina el sábado y es entregado en
forma de auto, al consumidor, el martes por la tarde”;
3. principios
de productividad: consiste en aumentar la capacidad de producción del hombre en
el mismo período (productividad), mediante la especialización y la línea de
montaje. Así, el obrero puede ganar más, en un mismo período, y el empresario
puede tener mayor producción.
El esquema se caracteriza por la
aceleración de la producción gracias a un trabajo rítmico, coordinado y
económico. Ford fue uno de los iniciadores de la producción en serie, en masa,
a través de la estandarización de la maquinaria y del equipo, de la mano de
obra y de las materias primas y, por consiguiente, de los productos. Fue
también uno de los primeros hombres de empresa en utilizar incentivos no
saláriales para sus empleados. En el área de mercadeo implantó la asistencia
técnica, el sistema de concesionarios y una inteligente política de precios.
5. Principios
de excepción
Taylor adoptó
un sistema de control operacional bastante simple que se basaba, no en el
desempeño promedio, sino en la verificación de las excepciones o desvíos de los
estándares normales. En otras palabras, todo lo que ocurre dentro de los
estándares normales no debe ocupar demasiada atención del administrador.
Éste debería verificar prioritariamente
los hechos que estén fuera de los estándares, o sea, las excepciones, para
corregirlas adecuadamente. De esta forma, tanto los desvíos positivos como los
negativos que estuviesen fuera de los estándares normales, deberían ser
rápidamente identificados y localizados par la debida toma de decisiones.
De allí, el principio de excepción,
según el cual las decisiones más frecuentes deben reducirse a la rutina y
delegarse a los subordinados, dejando los problemas más serios e importantes a
los mandos superiores. El principio de excepción es, entonces, un sistema de
información que presenta sus datos solamente cuando los resultados,
efectivamente verificados en la práctica, son divergentes o se distancian de
los resultados previstos en algún programa.
El principio de excepción se
fundamenta en informes condensados y resumidos que muestran sólo los desvíos,
omitiendo los hechos normales, volviéndolos comparativos y de fácil utilización
y visualización. Según algunos autores, ésta fue la forma como Taylor concibió
la delegación, que se convertiría posteriormente en un principio de
organización ampliamente aceptado.
EVALUACION
CRITICA DE LA TEORIA
DE LA
ADMINISTRACION CIENTIFICA.
La obra de
Taylor y de sus seguidores es susceptible de numerosas y graves críticas. Sin embargo, esas críticas no disminuyen su
mérito ni el galardón de verdaderos pioneros y diseñadores de la entonces
naciente teoría de la administración.
En su época, la mentalidad y los prejuicios, tanto de los dirigentes
como de los empleados, la falta de conocimientos sólidos sobre los asuntos
administrativos, la precaria experiencia industrial y empresarial que no presentaba
condiciones razonables para formular hipótesis válidas que sustentarán la
solución de los problemas de la empresa, no les permitía el adecuado fundamento
para la elaboración de conceptos más rigurosos y mejor establecidos. Las principales críticas a la administración
científica pueden resumirse así:
1. Mecanismo
en la administración científica
La
administración científica se limitó básicamente a las tareas y a los factores
directamente relacionados con el cargo y función del obrero. A pesar de que la organización está
constituida por personas, se dio poca atención al elemento humano y se concibió
la organización como “una distribución rígida y estática de piezas”, o sea,
como una máquina: de la misma forma como construimos una máquina, con una serie
de piezas y dentro de ciertas especificaciones, construimos, también un a
organización, de acuerdo con un proyecto. De allí proviene la denominación
“teoría de la máquina”, daba por algunos autores, no sólo a la administración
científica sino a toda la teoría clásica de la administración, así como a la
teoría de la burocracia que surgió posteriormente.
Los ingenieros de la administración
científica creían que los estudios de tiempos y movimientos, permitían la
determinación del mejor método de trabajo y que, junto con la selección
científica del trabajador y con los cuidados para evitar la fatiga humana,
alcanzarían un mejor estándar de producción. Dicho estándar de producción,
coadyuvado por una supervisión de tipo funcional, con un plan de incentivos saláriales
y con adecuadas condiciones ambientales de trabajo, llevaría a la máxima
eficiencia posible, y, por tanto, a mayores ganancias y mayores salarios. Esa
visión mecanicista y lógica no siempre se realizó plenamente.
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Enfoque
microscópico y mecanicista de la administración científica.
El enfoque de la administración
científica se preocupó por especificar cómo deben organizarse y ejecutarse las
tareas. “Sus principales herramientas fueron los estudios de tiempos y
movimientos”. Los períodos de descanso durante el día de trabajo fueron
estudiados en términos de recuperación óptima de la fatiga fisiológica. Los
salarios y pagos de incentivos, como fuentes de motivación, fueron concebidos
en términos del modelo del hombre económico. En tal sentido suponen que los
empleados “son esencialmente instrumentos pasivos, capaces de ejecutar el
trabajo y recibir órdenes, pero sin poder de iniciativa ni de ejercer
influencia provista de cualquier significación”.
Se verificó posteriormente que el estudio
de los movimientos depende de la dificultades de cada cargo. La velocidad no es
el mejor criterio para medir la facilidad con que el obrero realiza la
operación. Su método es más una intensificación del trabajo que una
racionalización del proceso de trabajo, procurando siempre el rendimiento
máximo y no el rendimiento óptimo. “En cuanto a los tiempos, se verificó
posteriormente que es imposible descomponer minuciosamente una operación en sus
elementos, de tal modo que los tiempos correspondientes sean siempre útiles. El
llamado tiempo muerto un papel positivo, que es restablecer la energía perdida
para hacer posible la continuidad del proceso productivo. Por otra parte, es
difícil determinar si el aumento de la productividad., presentado por Taylor como
uno de los resultados del nuevo sistema, se debe a una nueva técnica de trabajo
a un premio, dado que él considera el aumento salarial como elemento
motivador”.
Por increíble que parezca, los
mismos principios que Taylor adoptó para conciliar los intereses entre patrones
y empleados, fueron la causa de los serios trastornos y críticas sufridas
posteriormente. El hecho de suponer que el empleado actúa motivado
exclusivamente por el interés de la ganancia material y financiera, produciendo
individualmente el máximo posible (concepto del homo economicus), pero sin
tener en consideración otros factores motivacionales importantes, fue sin duda
otro aspecto mecanicista típico de esa teoría.
De
modo general, el enfoque de los ingenieros norteamericanos concibió la
organización dentro de un sentido práctico, sin tomar en cuenta en la medida
adecuada los aspectos humanos de la organización. En consecuencia, el empleo de las técnicas mecanicistas pasó a
representar el máximo de deshumanización del trabajo industrial.
2.
Superespecialización del obrero.
En la búsqueda
de la eficiencia, la administración científica preconiza la especialización del
obrero a través de la división y de la subdivisión de toda operación en sus
elementos constitutivos. Las tareas más
simples - resultado de aquella subdivisión - pueden enseñarse más fácilmente y
la pericia del obrero puede aumentar enormemente. Por otro lado, se alcanza una respetable estandarización del
desempeño de los obreros, pues a medida que las tareas se van fraccionando, la
manera de ejecutarlas se estandariza.
Esas formas de organización de tareas no sólo privan a los trabajadores
de satisfacción en el trabajo, sino, lo que es peor, violan la dignidad humana.
La
especialización extrema del obrero, a través de la fragmentación de tareas,
convierte en superflua su cualificación: se facilita con eso la selección, el
entrenamiento y la supervisión del personal.
A partir de ahí, la intensa división del trabajo contribuye a facilitar
la ejecución de tareas y a permitir e constante intercambio de individuos,
además de incorporar fuerzas de trabajo de nivel más bajo y aún no desarrolladas, ampliando el mercado de trabajo. Hasta cierto punto, este esquema será
responsable del logro de altas utilidades a corto plazo, con bajo nivel
salarial y a costa de tensiones sociales y sindicales.
El
taylorismo realmente demostró que la manera espontánea como los trabajadores
ejecutaban sus tareas no era lo menos fatigante, ni la más económica desde el
punto de vista de tiempo, ni la más segura.
“En vez de los errores consagrados, el taylorismo propone una verdadera
racionalización; éste es su papel positivo.
Un nuevo orden de cosas. El
taylorismo propugna por disminuir al máximo el número de atribuciones de cada
individuo, y también por especializar las atribuciones de cada jefe, dándole un
margen de éstas estrechamente definido.
Tal objetivo es la negación de la necesidad de manejar la situación
total en cada nivel. Se trata de una
descomposición analítica de las funciones, de rechazar el reconocimiento de los
grupos y de negar la noción de interpretación de la situación en cada nivel”.
La
proposición de Taylor de que “la eficiencia administrativa aumenta con la
especialización del trabajo” no encontró amparo en los resultados de investigaciones
posteriores: cualquier aumento en la especialización no redunda necesariamente
en un aumento de la eficiencia.
“Para
Taylor, se trata de prescribir exactamente el método de trabajo, indicar las
herramientas y el material a utilizar de acuerdo con los estudios de
movimientos, y de establecer el lapso dentro del cual debe cumplirse la tarea,
gracias al estudio de los tiempos. Esa
atribución muestra que el trabajador es pasivo, es una especie de autómata para
el cual se determina a priori sus gestos y ritmos. En este sentido, se descarta aquí el problema de la transmisión
jerárquica de las informaciones, toda vez que esas informaciones son
instrucciones detalladas que no dejan nada al azar”.
3. Visión
microscópica del hombre.
La
administración científica se refiere al hombre como un empleado tomado
individualmente, ignorando que el trabajador es un ser humano y social. A partir de su concepción negativa del
hombre - en la que los individuos son perezosos e ineficientes - Taylor
enfatiza el papel monocromático del administrador: “La aceleración del trabajo
sólo podrá obtenerse por medio de la estandarización obligatoria de los
métodos, de la adopción obligatoria de
los mejores instrumentos y condiciones de trabajo y de la cooperación
obligatoria. Esta atribución de imponer
estándares y forzar la cooperación compete exclusivamente a la gerencia”. “La industrialización extensiva, inherente
al sistema de Taylor, implica la proliferación de trabajo no calificado que
coexiste con la estructura administrativa monocromática, alineante, donde la
principal virtud es la obediencia a las órdenes”.
Una de las críticas más comunes
hechas a Taylor es la de que el pionero de la administración científica
“cometió un error (de pionero) al basar su sistema - observando la
productividad - en un principio que individualizó a cada obrero en términos de
sus relaciones con sus instrumentos de trabajo, sus compañeros y sus
superiores, cuando ningún resultado de recientes investigaciones en el terreno
socio - psicológico es más impresionante que la unanimidad de opinión en cuanto
a la importancia del pequeño grupo informal”.
“Es evidente que en ciertos talleres
de mecánica de precisión, donde los puestos de trabajo son numerosos y
variados, debido a la utilización de máquinas ligeras de comando manual, se
encuentran corrientemente normas colectivas más o menos secretas e informales,
aunque imperativas, que se transmiten entre los trabajadores en cuanto al ritmo
dentro del cual deben producir en tal o cual puesto de trabajo; aquel que va
más rápido es advertido para reducir el ritmo, o aquel que produce mucho en la
mañana debe disminuir en el periodo de la tarde. De allí, el presupuesto capital del taylorismo: los hombres que
trabajan individualmente están interesados en hacer un buen trabajo, mientras
que aquellos que trabajan en grupos están únicamente interesados en no trabajan
más duro que los demás. Además, la
única motivación del trabajador es el salario”.
La falta de una visión más amplia en
la obra de los ingenieros norteamericanos permitió su intensa crítica:
desarrollaron una ingeniería humana con una enorme escasez de variables y
también con un desequilibrio en la ponderación de las mismas. De allí, la unilateralidad de esa teoría y
su concentración exclusiva en los aspectos relacionados con el cargo o con la
función.
Al lado de esa concepción atomizante
del hombre se presenta otra consecuencia de la visión microscópica del
trabajador. A pesar de que Taylor y sus seguidores se preocuparon inicialmente
por la adecuación de dos elementos que constituyen la esencia del trabajo —las
características del hombre y las características de la máquina— esa
preocupación inicial no llegó a confirmarse en sus trabajos posteriores. En el
fondo, los ingenieros norteamericanos se limitaron a las características
físicas del cuerpo humano en los trabajos rutinarios, con énfasis en los
estudios de movimientos y en la fatiga. El trabajos del hombre fue abordado, al
poco tiempo, como un proceso accesorio de la máquina, sustituyendo la
preocupación inicial de si se adaptada mutuamente los recursos humanos y los
mecánicos. El desempeño humano pasó a ser estudiando por los ingenieros
industriales, dentro de sus límites físicos, en términos de cargas, velocidad y
fatiga. La utilización de los seres humanos en la organización se limitó a las
tareas que se ejecutaban en la línea de producción y en los sitios de trabajo,
abarcando, sobre todo, las variables fisiológicas, simplemente. Tanto que
algunos autores prefieren dar a la administración científica el nombre de
teoría fisiológica dela organización.
Taylor se preocupó por aumentar el
ritmo de trabajo de los obreros, que ejecutaban tareas pesadas y no calificadas
—como el trabajo con pala, el de fundición o el de albañilería— valorando sólo
la fatiga muscular e ignorando un tipo de fatiga más sutil, como es la
nerviosa. La fatiga se consideraba exclusivamente un fenómeno muscular y
fisiológico, estudiando principalmente a través de datos estadísticos. Se
buscaban los movimientos musculares más eficientes y que cansaran menos, para
así aumentar el rendimiento de los obreros. La iluminación y otras condiciones
ambientales de trabajo, como también la proximidad física de los instrumentos y
materiales, la ventilación, la comodidad de los equipos, el confort de los
obreros, se consideraban factores reductores de la fatiga y por tanto,
influyentes en la eficiencia humana.
Así, en el fondo, Taylor consideró
los recursos humanos y materiales no tanto como elementos recíprocamente
ajustables, sino sobre todo, al hombre trabajando como un apéndice de la
maquinaria industrial.
4. Ausencia de
comprobación científica.
La
administración científica es también criticada por el hecho de pretender
elaborar una ciencia, sin presentar comprobaciones científicas de sus
proposiciones y principios. En otros términos, los ingenieros norteamericanos
utilizaron muy poca investigación y experimentación científica para comprobar
sus tesis.
El método utilizado por Taylor es un
método empírico y concreto, donde el conocimiento se alcanza por la evidencia y
no por la abstracción: se basa en datos aislados que el analista de tiempos y
movimientos observa. Los aspectos más importantes se refieren al cómo y no al
porqué de la acción del obrero.
5. Enfoque
incompleto de la organización
Para muchos
autores, la administración científica es incompleta, parcial e inacabada ya que
sólo se limita a los aspectos formales de la organización, omitiendo
completamente la organización informal y, principalmente, los aspectos humanos
de tal actividad. Esa perspectiva incompleta ignora la vida social interna de
los participantes de la organización, quienes se toman como individuos aislados
y ubicados de acuerdo con sus habilidades personales y las demandas de la tarea
que se va a ejecutar. También omite interacciones entre muchas variables
críticas como el compromiso personal y la orientación profesional de los
miembros de la organización, el conflicto entre los objetivos individuales y
los organizacionales, etcétera.
6. Limitación
del campo de aplicación
Las
observaciones de Taylor y de sus seguidores se limitaron casi exclusivamente a
problemas de producción localizados en la fábrica, sin considerar con mayor
detalle los demás aspectos de la vida de una empresa, tales como financieros,
comerciales, etc. Sus principios y métodos carecen de una complementación más
amplia, pues Taylor encara el problema de la organización racional del trabajo
partiendo de un punto limitado y específico en la empresa, lo cual fatalmente
limita y restringe su enfoque.
El diseño de cargos y tareas, de
acuerdo con la administración científica, no solamente refleja sus concepciones
respecto de la naturaleza humana (hombre económico), sino que se fundamenta,
principalmente, en una expectativa de estabilidad y previsibilidad de las
operaciones de la organización. En otros términos, el estandarizados y
rutinizados se basan en la presunción de que la tecnología utilizada
permanecerá inalterable el tiempo suficiente para compensa la inversión de
tiempo, dinero y esfuerzo aplicado al análisis y al estudio del trabajo. La
estabilidad del producto y del proceso es lo que sirve como restricción al
diseño de los cargos y tareas: la no ocurrencia de cambios es esencial para que
el pensar sea separado del hacer, lo cual permite que los empleados sean
seleccionados y entrenados para aspectos son importantes para la continuidad de
la producción en masa, de la superespecialización de los cargos y de la
repetición constante del trabajo.
7. Enfoque
prescriptivo y normativo
La administración
científica se caracteriza por la preocupación de establecer y prescribir
principios normativos que deben ser aplicados como una receta en determinadas
circunstancias, para que el administrador pueda tener éxito. Ese enfoque
prescriptivo y normativo busca estandarizar ciertas situaciones que le permitan
unificar la manera cómo deberán éstas ser administradas. Es un enfoque dirigido
a recetas anticipadas, a soluciones enlatadas y a principios normativos que
deben regir el cómo hacer las cosas dentro de las organizaciones. Esa
perspectiva muestra cómo debe funcionar la organización, en vez de explicar su
funcionamiento.
8. Enfoque de
sistema cerrado
La
administración científica visualiza las empresas como si existieran en el
vacío, o como si fuesen entidades
autónomas, absolutas y herméticamente cerradas a cualquier influencia
proveniente de su esfera externa. Es un
enfoque de sistema cerrado, que, como veremos en capítulos posteriores, se
caracteriza por el hecho de observar solamente aquello que sucede dentro de una
organización, sin tener en cuenta el medio ambiente en que está situada.
Además, otra característica del enfoque de sistema cerrado es la manera de
considerar todo lo que sucede dentro de una organización, desde el punto de
vista de algunas variables apenas más importantes, omitiendo otras cuya
influencia no es suficientemente conocida de conjunto. El comportamiento de un
sistema cerrado es mecánico, previsible y determinístico: sus partes funcionan
dentro de una lógica inmodificable. Sin embargo, las organizaciones nunca se
comportan como sistemas cerrados y no pueden reducirse a sólo algunas pocas
variables o algunos pocos aspectos más importantes.
A pesar de todas las críticas
formuladas a Taylor y a los seguidores de la administración científica,
recientemente se observa una fuerte tendencia a rehabilitar la imagen de
Taylor. Algunos autores buscan demostrar que Taylor, como creador de la administración
científica, fue realmente el padre de la teoría de las relaciones humanas
considerándolo, al igual que Elton Mayo, como un científico social, toda vez
que ambos se interesaron profundamente por los problemas de la motivación y del
comportamiento individual.
RESUMEN
La
administración científica fundada por Taylor
y sus seguidores, constituye un primer intento de teoría de la
administración. La preocupación por crear una ciencia de la administración
comenzó con la experiencia concreta e inmediata del trabajo de los obreros y
con un énfasis en las tareas. En el primero período de su obra, Taylor se
dirigió exclusivamente a la racionalización del trabajo de os obreros,
extendiéndose en el segundo periodo a la definición de los principios de
administración aplicables a todas las situaciones de la empresa. La
organización racional del trabajo se fundamenta en el análisis del trabajo
operacional, en el estudio de los tiempos y movimientos, en la fragmentación de
las tareas y en la especialización del trabajador. Se buscaba la eliminación
del desperdicio, de la ociosidad de los obreros y la reducción de los costos de
producción. La única forma de obtener la colaboración de los obreros se logró a
través de los planes de incentivos saláriales y de premios por la producción,
con base en el tiempo estándar (eficiencia = 100%) y en la convicción de que el
salario constituye la única fuente de motivación para el trabajador (hombre
económico). El diseño de cargos y tareas enfatizaba el trabajo simple y
repetitivo de las líneas de producción y montaje, la estandarización y las
condiciones de trabajo que aseguraran la eficiencia. Se comprobó que no se
avanzaba racionalizando el trabajo del obrero, si el superviso, el jefe, el
gerente o el director continuaban trabajando dentro del mismo empirismo
anterior. Para involucrar esos niveles más elevados, los ingenieros de la
administración científica pasaron a preocuparse por aquellos principios de la
administración, capaces de enmarcar el comportamiento de los gerentes y jefes.
No obstante, se pueden hacer innumerables críticas a esta escuela: el
mecanicismo de su enfoque que le garantiza el nombre de teoría de la máquina,
la superespecialización que robotiza al obrero, la visión microscópica del
hombre —tomado aisladamente como un apéndice de la maquinaria industrial—, la
ausencia de cualquier comprobación científica de sus afirmaciones y principios,
el enfoque incompleto que involucra sólo a la organización formal, la
limitación del campo de aplicación a la fábrica, omitiendo el resto de la vida
de una empresa, el enfoque eminentemente prescriptivo, normativo y típicamente
de sistema cerrado, son algunas de esas críticas. Sin embargo, estas
limitaciones y restricciones no disminuyen el hecho de que la administración
científica fue e primer paso en la búsqueda de una teoría administrativa. Es un
paso pionero e irreversible.
PREGUNTAS PARA
REPASO Y ANÁLISIS
1. Comente
los principios de administración de Taylor.
2. ¿En
qué aspectos el análisis de trabajo y el estudio de tiempos y movimientos
sirvieron de base l trabajo de Taylor?
3. Explique
qué es la eficiencia.
4. ¿Qué
es la división del trabajo y la especialización del obrero?
5. ¿Qué
es el diseño de cargos y de tareas en la administración científica?
6. Explique
el concepto de homo economicus.
7. ¿Cuál
es la influencia de las condiciones del trabajo para la administración
científica
8. ¿Qué
es la estandarización?
9. ¿Qué
es la supervisión funcional?
10. Comente
los principios de eficiencia de Emerson.
11. Comente
los principios básicos de Ford.
12. ¿Qué
es el principio de excepción?
13. Explique
el mecanismo de la administración científica.
14. Explique
la superespecialización del obrero, como un problema impuesto por la
administración científica.
15. ¿Por
qué se hable de visión microscópica del hombre?
16. Explique
cómo la administración científica se caracteriza por la ausencia de
comprobación científica.
17. ¿Por
qué se habla de enfoque incompleto de la organización?
18. ¿Qué
significa limitación del campo de aplicación?
CASO INDUSTRIA
DE AUTOPARTES SAN PEDRO S. A.
La industria
de Autopartes San Pedro S. A., ubicada en San Bernardo del Campo, en el estado
de Sao Paulo, es actualmente una de las mayores fabricantes de piezas de
automóviles.
La empresa ha operado con una
fábrica en el mismo sitio por más de 30 años; sin embargo, el crecimiento
constante dela compañía ha creado condiciones difíciles en el área de
manufactura. Con la implantación de nuevas máquinas y equipos y la puesta en
marcha de nuevos procesos, desapareció en poco tiempo el flujo funcional de
producción en línea, que originalmente era la característica principal de su
esquema productivo. Dadas las limitaciones de espacio físico en la fábrica, las
piezas son desplazadas de un lado para otro, transportadas por montacargas en
bastidores de madera. De regreso, para completar las operaciones de producción,
se procede de la misma manera, lo que da como resultado un movimiento sin
precedentes dentro de la fábrica. A pesar de que los planos para la
construcción de una nueva fábrica en otro sitio ya están completos, su
ejecución llevará por lo menos dos años, antes de ser inaugurada y reducir,
así, la sobrecarga existente en la fábrica actual.
El director general de la empresa es
un hombre dotado de gran fuerza de voluntad, que progresó dentro de la propia
compañía. Trabaja duro y espera que todos los empleados hagan lo mismo. Se dio
a conocer por su tendencia a involucrarse situaciones y sin preocuparse por lo
que su intromisión pudiera causar en otras áreas. Sin embargo, está siempre
listo a escuchar y aceptar sugerencias y decisiones contrarias a su propia
opinión, si la alternativa presentada está acompañada de datos argumentos
razonables.
Cierto día, el director general
inició una acción destinada a corregir situaciones que le incomodaban desde
hacía algunos meses. Como los operadores de los montacargas estaban atrasando
la producción deliberadamente y los supervisores de producción, de abastecimiento
y de mantenimiento no estaban motivando adecuadamente a sus subordinados,
ordenó a los gerentes de esas áreas y al de recursos humanos, reunirse para
desarrollar un programa combinado de entrenamiento sobre “disciplina y
motivación”, a fin de eliminar el problema existente. El director general pidió
una copia del programa ya elaborado, para cuando volviese de sus cuatro semanas
de vacaciones en Europa.
Cada uno de los gerentes veía la
situación desde un ángulo completamente diferente.
1. Gerente de
producción
Cree, que, finalmente, la compañía
va a tener algún plan para forzar al personal de abastecimiento a hacer que los
operadores de los montacargas trabajen fuertemente, pues éstos al pasar la
mayor parte de su tiempo en el área de carga de las baterías en vez de realizar
su trabajo, perjudican seriamente la producción con los atrasos en el
transporte de piezas. Dicen que no hay baterías suficientes, pero en
mantenimiento afirman que hay más de dos baterías por cada montacargas, y que
deben utilizar solamente una batería por turno de trabajo. Ciertamente,
abastecimiento no tiene control alguno sobre los operadores de los montacargas.
El gerente de
producción cree que la reunión de hoy con los demás gerentes será muy
interesante, pues tendrá la oportunidad de decirle algunas verdades a su colega
de recursos humanos sobre la disciplina en el área y, más aún, de decirle al de
abastecimiento que acabe con los retrasos de sus operadores. Hace cinco años aceptó que se utilizara
parte del espacio físico de producción para instalar el sistema de recargo de
baterías de los montacargas y el área de servicio de mantenimiento. También estuvo de acuerdo con que instalara
motores diesel para suplir los tres generadores cc de 1.600 amperios de
capacidad, en vez de que funcionara con motores eléctricos CA, que tomaban la
energía de las líneas de 440 voltios que existen en la fábrica, pues no habría
habido electricidad suficiente para ese equipo, lo que había traído sobrecarga
para el sistema eléctrico de la fábrica.
2. Gerente de
abastecimiento
Cree que el
trabajo está lejos de ser de los más fáciles, a causa de la distribución física
(layout) de la fábrica, completamente saturada y congestionada por la
diversidad de las piezas que se producen, la multiplicidad de operaciones por
las cuales deben pasar las piezas y, principalmente, debido al enorme volumen
de producción. Los ayudantes del
almacenamiento y los operadores de los montacargas pasan por setenta lugares
diferentes al mismo tiempo. Está
ansioso por ver la nueva fábrica funcionando, para eliminar parte de la
congestión, de manera que el personal de layout pueda volver a proyectar un
flujo de producción considerable.
Ahora, infortunadamente, los problemas son enormes y difíciles de
resolver.
En el último
año y medio, las hostilidades entre el personal de abastecimiento y el de
producción aumentaron sensiblemente. Producción acusa a los primeros de no
supervisar correctamente y éstos dicen que los operadores de los montacargas
están atrasando deliberadamente la producción porque quieren ganar horas
extras, y por eso pasan la mayor parte del tiempo en el área de mantenimiento,
intercambiado baterías innecesariamente en vez de transportar las piezas. Al
gerente de abastecimiento no le gusta mucho la idea del director general
respecto de un programa de entrenamiento para los supervisores, pues no hay un
minuto disponible para hacer eso ahora. El piensa que lo que realmente se
necesita es conseguir algunas respuestas sobre la distribución física y los
problemas reales de transporte que enfrentan en el momento. Agrega que cuando
las dificultades con producción comenzaron por primera vez, se consiguió con
mantenimiento que todas las baterías de los montacargas fuesen totalmente recargadas
durante los fines de semana, lo que significó el ingreso de una persona
adicional en esa área, para sustituir más rápidamente las baterías. De
cualquier manera, ésta era una solución más barata que la de tener suspendida
la producción, esperando que los montacargas cambiasen sus baterías.
Actualmente,
abastecimiento cuenta con cerca de sesenta
y cuatro montacargas de dos toneladas. Hace cinco años se cambiaron los
antiguos recargados de baterías por un nuevo sistema de carga, alimentado por
tres conjuntos de generadores diesel de 1.600 amperios en el área de
mantenimiento, con sesenta y seis puestos de carga y un área de enfriamiento de
baterías. También se solicitaron baterías adicionales para que cada montacargas
tuviera dos a su disposición. El personal de mantenimiento fue entrenado en la
utilización de procedimiento correctos para el mantenimiento de las baterías.
Normalmente se utilizan cincuenta y cinco montacargas de 2 toneladas en el
primero y segundo turnos de producción y se aprovecha el tercer turno para
hacer las reparaciones necesarias.
Abastecimiento
afirma que se ha asegurado que algunos funcionarios del segundo turno se queden
durante el tercer turno y que ha solicitado a algunos del primer turno entrar
más temprano para colocar las piezas en orden para la producción. Por esta
razón sostiene que los costos de esa área están completamente desordenados: las
horas extras no presupuestadas están aumentando, los costos de sustitución de
baterías son altos, la vida de las baterías ha sido mucho menor que la estimada
durante los últimos tres años, los costos de mantenimiento de las baterías
también están elevados, los operadores de os montacargas están reclamando por el exceso de trabajo y de
horas extras y porque las baterías exhalan gases de ácido, nocivos para su
salud. La sobreutilización de os montacargas provoca el desgaste rápido de las
baterías: de allí, las filas de montacargas esperando el cambio de éstas en el
área de mantenimiento. El personal de mantenimiento permanece dormido en el trabajo,
pues no cambia rápidamente las baterías. Finalmente, el gerente de
abastecimiento cree que tal vez, conjuntamente con los gerentes de producción y
de mantenimiento, puedan resolver algunas cosas en la reunión de hoy; después
se elaborará el programa de entrenamiento que el director general desea.
3. Gerente de
mantenimiento
Este gerente
se pregunta por qué tiene que ayudar a elaborar un programa de entrenamiento
con tantas cosas importantes para resolver. Afirma que su personal del área de
cambio de baterías ha estado medio loco durante los últimos tres años,
cambiando baterías de los montacargas tan de prisa como puede para no ocasionar
demoras o filas de montacargas. Además que están si espacio físico disponible
para almacenar las baterías que no pueden ser fácilmente reparadas por el
personal.
Pensaba que se
había resuelto definitivamente el problema cuando se instalaron los puestos de
carga para baterías, alimentados por generadores diesel y cuando se compraron
dos baterías por cada montacargas y algunas adicionales. Según los cálculos
hechos, esto permitiría un ciclo normal de ocho horas de utilización, ocho
horas de carga y ocho horas de enfriamiento, utilizando así, adecuadamente, las
baterías.
4. Gerente de
recursos humanos
Expresa que
tiene la responsabilidad de conseguir la mano de obra necesaria para los
departamentos de la empresa, de establecer y mantener programas de beneficios,
de administrar salarios, de encargarse de la seguridad e higiene de la fábrica,
del entrenamiento del personal, del departamento médico y del departamento de
relaciones laborales.
Manifiesta
además que útilmente el área se ha enfrenado a problemas por la negligencia de
algunos supervisores de producción en hacer obedecer los procedimientos en sus
áreas del trabajo; reclamaciones por riesgos contra la seguridad, debido a los
gases de ácido, el departamento médico ha incapacitado, por uno o más días, a
los operadores que se presentan con síntomas de intoxicación; y reclamos por la
calidad de la mano de obra admitida en la firma durante los últimos años.
Por ello
sostiene que no cree en la necesidad de un programa de disciplina, toda vez que
se ha obtenido considerable éxito en las tentativas por hacer que los jefes de
primera línea resuelvan los problemas de personal, a través del consejo y la
orientación, en vez de la fuerza y la imposición. Considera que la motivación
es una de las cosas que podría enseñarse, pero la partida presupuestal
disponible para este tipo de entrenamiento es insuficiente para contratar cualquier
consultoría externa en recursos humanos, pues el personal ya está completamente
sobrecargado con las obligaciones diarias.
De todas
maneras, piensa que la reunión con los gerentes será una óptima oportunidad
para discutir algunos asuntos pendientes.
CASO ALFA S.
A.
Alfa S. A. es
una conocida empresa metalúrgica que fabrica tanques y calderas de acero para
el mercado industrial. Produce exclusivamente bajo pedido y de acuerdo con las
necesidades de cada cliente. De ahí que cada producto presente especificaciones
diferentes y deba —antes de iniciar la fabricación y el montaje— ser proyectado
por el Departamento Técnico, compuesto por ingeniero y proyectistas.
La dirección de alfa S. A. está
compuesta así:
Director-presidente:
Alfredo Batista de Campos
Director
financiero: Eduardo Negreiros
Director
Industrial: Oswaldo Leone
Oswaldo Leone es un ingeniero
mecánico de 45 años de edad, amigo íntimo de Alfredo Batista de Campos. Ambos
tienen muchos puntos de vista en común, como por ejemplo, el de que ningún
operario es digno de confianza. Creen que los obreros son holgazanes, tienen
prejuicios, son astutos y necesitan ser tratados con mucha disciplina, control
y rígida supervisión, punto de vista con el cual no está de acuerdo Eduardo
Negreiros, el director financiero. Eduardo es graduado en administración, tiene
38 años y es el único director que no tiene participación accionaría en la
empresa. Tiene fama de ser el defensor de los obreros, desde cuando era
asistente del director, y posteriormente cuando como gerente del departamento
de personal, tenía contacto frecuente con todos los empleados. Al ser nominado
director financiero, le fue encargada la administración de una empresa de
servicios subsidiaria, localizada en Rió de Janeiro. Hace dos años volvió a Sao
Paulo como director financiero de Alfa S. A., en la fábrica localizada en Santo
Amaro. Rápidamente renovó sus contactos con los empleados, quienes siempre
tuvieron gran simpatía por él.
Oswaldo Leone es el más nuevo de la
casa. Fue nombrado director industrial hace poco menos de dos años, habiendo
trabajado antes como gerente de producción en una gran industria textil. Luego
de asumir la dirección industrial, percibió que existía en Alfa un gran número
de pequeños grupos de trabajo, de 5 ó 6 operarios bajo la jefatura de un
maestro, que también trabajaba directamente en la producción, frente al pequeño
número de subordinados. Cada grupo trabajaba en uno o dos proyectos a la vez,
pasando a otros proyectos a la vez, pasando a otro proyectos cada vez que
faltaba materia prima o terminaba la obra. Las tareas eran siempre
no-repetitivas e involucraban a los obreros en una porción de actividades
diferenciadas y especializadas. Leone creía que este sistema dificultaba el
planeamiento y control de la producción. Como cada grupo era pequeño, no se
disponía de todos los especialistas (como herreros, mecánicos, soldadores,
etc.) necesarios totalmente un proyecto. Además de eso como los grupos gozaban
de un exceso de autonomía en la ejecución del trabajo, presentaban un alto
índice de ineficiencia.
El nombramiento de Leone para el
cargo de director industrial fue provocado por la aprobación de un plan de
ampliación de la producción (en la parte de tanques y calderas) y de
diversificación de productos (lo cual involucraba otros tipos de equipos industriales
bajo pedido). Después de 15 meses, el número de obreros se elevó de 550 a 1.200. Así, al lado de empleados que,
en su mayoría, tenían más de 10 años en la empresa (los “estables”), entró a
trabajar un volumen apreciables de nuevos contratación de “novatos”, a quienes
criticaban severamente por su inexperiencia en el sector y por su incapacidad
en el trabajo, ante la carencia de entrenamiento. Uno de los empleados
“estables” llegó en cierta ocasión a reclamar al ingeniero Leone: “¿Por qué
contratan ustedes tanto novatos? Nosotros podemos trabajar muchos más y mejor”.
Leone entendió que aquel significaba que los obreros podían trabajar mucho más
y que si no lo hacían era por falta de voluntad y no por falta de trabajo.
Así, Leone aprovechó la situación
para aumentar el tamaño de los grupos de producción a 20 obreros subordinados a
un maestro, que no necesitaría trabajar directamente en la producción sino sólo
en supervisión. El planeamiento y el control directamente en la producción
quedarían totalmente a cargo de la oficina y todas las tareas pasarían a ser
escrupulosamente definidas, detalladas y medidas en términos de tiempo. El
maestro tendría todo el tiempo disponible para la disciplina, supervisión y
control de sus obreros. Como tal sistema había dado buenos resultados en la
industria textil donde trabajara, Leone creía poder aumentar así poderosamente
la eficiencia de los trabajadores y reducir drásticamente los costos
industriales de producción.
Leone tiene fama de ser un
administrador “duro” y centrado casi exclusivamente en los problemas técnicos
de la producción. Aunque sólo ha ordenado un mínimo de medidas disciplinarias,
como suspensiones y destituciones, mantiene mucha distancia con relación a los
obreros y solamente conversa con ellos sobre asuntos relacionados con el
trabajo.
El nuevo sistema impuesto por Leone
no fue bien aceptado por los obreros: los “estables” consideraban el antiguo
sistema mucho mejor y más saludable. Así las cosas, conformaron una pequeña
comisión para tratar ciertas reivindicaciones con Leone, pero encontraron tanta
dificultad en lograr una entrevista, que acabaron desistiendo. Las relaciones
entre la administración de Alfa S. A. y sus trabajadores fueron siempre
relativamente buenas, con algunos altibajos ocasionales. Sin embargo, todos los
problemas siempre se resolvían internamente. La dirección de la empresa, por
tanto, recibió con asombro un comunicado del sindicato de obreros, denunciando
en términos violentos una serie de medidas erradas e injustas tomadas por Alfa
S. A. contra sus obreros, acusándola también de pagar salarios bajos, de
proporcionar condiciones pésimas de trabajo, de controlar rígidamente el
personal y de exigir una producción por encima de lo normal para cada uno. Esa
comunicación fue también distribuida entre los obreros y empleados
sindicalizados de otras empresas.
Eduardo Negreiros no admitió la
forma ni el contenido de las acusaciones hechas. Principalmente porque muchas
acusaciones no eran correctas. Los salarios de Alfa, por ejemplo, siempre
equivalían al promedio establecido en el mercado. Las condiciones físicas de
trabajo eran relativamente satisfactorias. El sistema de trabajo era el mismo
desarrollado sin problemas por otras empresas. Las exigencias de producción se
basaban en tiempos estándares estimados por cronometristas y cronoanalistas
expertos. “¿Por qué los obreros no nos vinieron a reclamar directamente a
nosotros, que estamos más próximos y que tenemos todas las condiciones para
resolver sus problemas?”