UNIVERSIDAD YACAMBÚ

DOCTORADO EN GERENCIA

SEMINARIO AVANZADO “EL GERENTE Y EL APRENDIZAJE ORGANIZACIONAL”

 

LECCIONES APRENDIDAS HACIA EL CAMBIO ORGANIZACIONAL

PARTICIPANTE: GUSTAVO GARCIA

FACILITADORA: DRA. LEONOR DILLON.

INTRODUCCIÓN.

El aprendizaje y el cambio organizacional son dos aspectos en la vida de las organizaciones que están estrechamente unidos. No puede haber cambio si no aprendemos a adaptarnos a él. De acuerdo a López (s/f), “El Aprendizaje Organizacional genera innovación y procesos de cambio, para bien, en los estilos de vida y actitudes del personal que integra las organizaciones.

La importancia de las lecciones aprendidas queda muy bien interpretada en la siguiente cita:

Aprender de la práctica y compartir las lecciones obtenidas constituyen la esencia del aprendizaje organizacional. Con escuchar a la organización y promover el diálogo sobre su rendimiento, el líder abre la puerta para el aprendizaje, compartiendo las lecciones aprendidas y reduciendo los riesgos. Estimulando a la organización para cambiar su modo de operar, para cumplir nuevas funciones en un ambiente propicio para el aprendizaje, el líder al mismo tiempo fomenta un espíritu emprendedor que se traduce en innovaciones y crecimiento”.

En el presente trabajo se busca mostrar las diferentes lecciones aprendidas para el cambio, lo cual ha sido tomado de la revisión de la literatura sobre aprendizaje organizacional y cambio bajo la interpretación personal del autor.

 

 

 

 

 

EL CAMBIO DEBE COMENZAR DENTRO DE CADA INTEGRANTE DE LA ORGANIZACIÓN.

“Nada cambia sin transformación personal”.

W. Edwards Deming

 

De acuerdo a Senge (1999), la fuente de los problemas en sostener las iniciativas de cambio está en nuestras maneras más fundamentales de pensar. Si estas no cambian, cualquier nueva aportación dará como resultado los mismos tipos improductivos de acción.

Para poder cambiar nuestra manera de pensar debemos evaluar cuales son nuestros paradigmas. De acuerdo a Covey (1997) paradigma es: “En el sentido más general es el modo en que “vemos” el mundo, no en los términos de nuestro sentido de la vista, sino como percepción, comprensión, interpretación”.

Todo proceso de cambio genera problemas e inconformidades en los miembros de la organización, lo cual es una reacción natural de resistencia al mismo. Hay quienes quieren mantener el status quo por razones de comodidad, ya que están en una “zona de confort” dentro de las actividades que realizan. Otros integrantes de la organización desean cambios debido a que han internalizado la situación.

El cambio no se da simplemente porque los lideres quieran que suceda. Como plantea Covey (1997),”...el cambio debe ser “de adentro hacia fuera”, empezar por la persona; más fundamentalmente, empezar por la parte más interior de la persona, los paradigmas, el carácter y los motivos”.

Es por esto que los nuevos enfoques de la administración, ubicados dentro del postmodernismo, se centran en la espiritualidad de las personas y en alinear sus valores con los valores de la organización. Solo si se logra el cambio interno en cada miembro de la organización es que se puede lograr el cambio organizacional y el compartir conocimientos mediante el aprendizaje organizacional. De lo contrario la organización continúa siendo un conjunto de islas departamentalizadas. Al haber cambio interno habrá aprendizaje: “La primera regla de todo aprendizaje es que los aprendices que más aprenden son los que realmente quieren”. (Senge, 1999).

 

EL CAMBIO SE LOGRA FOMENTANDO LA PARTICIPACIÓN DE TODOS LOS INTEGRANTES DE LA ORGANIZACIÓN.

 

El “cambio profundo” es definido por Senge (1999) como el cambio organizacional que combina modificaciones internas de los valores de la gente, sus aspiraciones y conductas, con variaciones “externas” en procesos, estrategias, prácticas y sistemas. En el cambio profundo hay aprendizaje.

Reflexionando sobre lo anterior se puede inferir que si no hay participación de todos los integrantes, con un cambio de perspectiva y una nueva visión basada a su vez en cambio de paradigmas no puede haber “cambio profundo”. Esta concepción debe estar alineada con los cambios impuestos por los lideres de la organización, pero debe haber una sinergia entre ambos. Solo el que los lideres quieran modificar el status quo no es suficiente.

La comunicación es la clave para la participación en el proceso de aprendizaje. Sullivan (s/f citado por Seglie y Selby-Cole, 2005): “...la enseñanza organizacional en el más amplio sentido ocurrirá solo cuando la organización cuente con la comunicación colectiva, aceptando y asimilando lo que está aprendido en todas partes de la organización. La organización comparte la información motivada por la necesidad común para cambiar y mejorar”.

Comunicación y visión compartida son parte de las bases del aprendizaje organizacional que es el que garantiza la adaptación de la organización al cambio. La visión compartida establece un foco de propósito común, aprendiendo a cultivar un sentido de compromiso en un grupo desarrollando imágenes compartidas del futuro que se busca. (Senge, 1999).

Es por esto que para lograr el aprendizaje para el cambio se necesita que la comunicación del conocimiento entre los integrantes de la organización sea en base a valores compartidos, guiados hacia un objetivo común.

 

EL CAMBIO ESTA RELACIONADO CON LA ESTRUCTURA ORGANIZACIONAL.

Para que una organización logre el cambio necesario para su supervivencia en el entorno complejo que las rodea en la actualidad debe tener una estructura que favorezca el consenso y no el control. De acuerdo a Campos (s/f), “Las organizaciones que sobrevivan serán organizaciones que aprenden, que provean de oportunidades para el ejercicio de la responsabilidad, para tomar riesgo y obtener satisfacción de los resultados alcanzados y de las lecciones aprendidas”.

Interpretando lo anterior podemos deducir que la organización debe aplicar el empowerment a cada miembro de la organización para que sea responsable del cambio a traves de sus acciones. La responsabilidad por tanto no es de los lideres en la cumbre de la organización, estos deben proporcionar una estructura que facilite transmitir responsabilidad a todos los niveles, un liderazgo individual en cada integrante.

Senge (1999) plantea el liderazgo para el cambio de una forma interesante: “Lo veremos como la capacidad humana de una comunidad para dar forma a su futuro, y específicamente para sostener los procesos de cambio que para ello se requieren...De acuerdo con esta definición, cualquier organización cuenta con muchos lideres porque hay muchas personas en diversos niveles de la jerarquía  que desempeñan papeles críticos para generar y sostener tensión creativa”.

Burns y Stalker (1961, citados por Terán, s/f), sugieren por una parte, una visión mecanicista de la organización en caso de que existan condiciones estables y sean posibles patrones tradicionales de jerarquía, confianza en reglas formales y regulaciones, comunicación vertical, y una toma de decisiones estructurada. Por la otra proponen una visión orgánica de la organización en caso de un ambiente más dinámico que cambia rápidamente en poco tiempo, donde se debe tener más confianza en los trabajadores para redefinir sus roles –se trata de un ambiente más incierto al cual la organización debe adaptarse (el contexto en términos de recursos, ofertas de mano de obra, exigencias de calidad, etc., cambia más continuamente).

De la cita anterior se puede deducir directamente que la estructura organizacional que se adapta a las situaciones de cambio es la orgánica ya que proporciona una confianza mayor al trabajador para actuar en ambientes inciertos. Esta confianza es la que sienta las bases del empowerment que se planteó anteriormente y se establece un compromiso mayor que en la organización mecanicista. Exponen Burns y Stalker que en la organización orgánica el individuo tiene una exigencia permanente y hasta ansiosa por conocimiento acerca de lo que se espera que haga, a la vez que siente similar preocupación por lo que hacen los demás individuos. Se puede inferir de aquí que esta preocupación logra  un mayor compromiso con   la organización y contribuye a la interacción social requerida para el aprendizaje organizacional y el cambio.

 

CONCLUSIONES.

El integrante de una organización es la base para obtener un cambio firme y duradero, pero debe internalizar el cambio, debe desechar muchos de sus paradigmas y enfocarse en otros que se adapten a sus valores y principios. Si estos no concuerdan con los objetivos de la organización generando una visión compartida no habrá aprendizaje organizacional.

Todos los integrantes de la organización son partícipes del cambio deben estar orientados hacia él a traves de la necesidad común de mejorar y lograr los objetivos propuestos.

La estructura organizacional es la que facilitará los procesos de cambio proporcionando la adecuada interacción social, el empowerment necesario, los canales de comunicación y el establecimiento conjunto de valores y principios que contribuyan a compartir el conocimiento, que es un paso previo para el aprendizaje organizacional y por tanto para el cambio.

 

BIBLIOGRAFÍA.

Campos, V. Teoria(s) Organizacional(es) Postmoderna(s) y la Gest(ac)ión del Sujeto Postmoderno. Tesis Doctoral en Psicología Social. Universidad Autónoma de Barcelona.

Covey, S. (1997). Los Siete Hábitos de la Gente Altamente Efectiva. Barcelona: Paidos.

López, C. Introducción al Aprendizaje Organizacional

http://www.gestiopolis.com/canales/gerencial/articulos/no%203/aporg.htm

Seglie, L. Selby-Cole, A. La Transformación del Ejercito: Aprendiendo mientras se realiza.

http://www.leavenworth.army.mil/milrev/Spanish/SepOct01/seglie.htm

Senge, P. (1999). La Danza del Cambio. Barcelona: Gestión 2000.

Terán, O. Modelado de Organizaciones. 

http://cfpm.org/~oswaldo/AvanceMonografia.pdf

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hosted by www.Geocities.ws

1