UNIVERSIDAD YACAMBU
LICENCIATURA EN CONTADURÍA PÚBLICA
Teoría Económica
TRABAJO No 4

La Economía Como Ciencia Social.
La economía trata con una faceta de los múltiples problemas del hombre y su vida en sociedad. El problema de asignar recursos para satisfacer necesidades múltiples y jerarquizables, es un problema importante, pero no el único que enfrenta el género humano. Hay también objetivos de realización y formación en el campo espiritual o valórico, por ejemplo, que no tiene que ver necesariamente con un problema económico. Sin embargo, aún así, al dedicarle tiempo o recursos a esas actividades, las mismas se vinculan directamente con el problema económico. Por ello, es muy importante entender que la economía es un ángulo (importante y a veces decisivo) para abordar la compleja problemática humana, pero no es la solución única y excluyente de los problemas. Hay también otras disciplinas sociales que observan los mismos problemas o problemas conexos que aquellos propios del campo económico; su respuesta no es ni irrelevante ni inútil. Lo importante es que las ciencias sociales puedan interactuar para entregar una visión o solución integral a la problemática humana.
La satisfacción de estas necesidades, materiales o no, obliga a llevar a cabo determinadas actividades productivas para así obtener los bienes y servicios que demanda la sociedad. En este sentido, la economía también es la ciencia que se encarga de estudiar la asignación más conveniente de los recursos escasos de los que dispone una sociedad para la obtención de un conjunto ordenado de objetivos, por este motivo algunos autores definen a la economía como «la ciencia de la elección» porque ofrece un método para establecer y ordenar prioridades.
Afirmamos que la economía es una ciencia social ya que se basa en la conducta de los individuos y puede ser cambiante en la medida que cambia la conducta de los individuos.
Las Principales razones por las cuales se dice que es una ciencia social son las siguientes:
1 ) A diferencia de las ciencias experimentales, la economía se enfrenta a fenómenos caracterizados por un menor grado de uniformidad o constancia, con los que es muy difícil realizar experimentos controlados. Por ello, las leyes de la economía son leyes empíricas: se basan en la experiencia y tienen un grado de generalidad menor que las leyes de la física.
2) Dada la posibilidad de comprensión empática de los fenómenos económicos y la confusión entre el sujeto observante y el objeto observado (se supone que los economistas son seres humanos y que la economía se ocupa del comportamiento de esa especie) la mera elección de una muestra de fenómenos, de entre un infinito número de observaciones posibles, significa establecer una teoría, de tal manera que los hechos están impregnados de conceptos, controlados por hipótesis que no permiten posibles observaciones contradictorias, contaminados por valores estéticos, morales, religiosos, políticos o ideológicos, y contaminados por los intereses personales de los propios economistas.
3) Y mientras que en las ciencias experimentales se puede aislar a los individuos o átomos de una sistema para , a partir de ellos, explicar la realidad, en la ciencia económica este individualismo o atomismo metodológico está restringido por la dificultad que supone aislar a los individuos de su contexto general, especialmente debido al proceso de socialización o reproducción social por el que todos los humanos pasan, mediante el aprendizaje de las normas sociales, por un largo período de dependencia, primero biológica y luego económica, hasta convertirse en miembros independientes de una sociedad.
El Sector Telecomunicaciones.
Imaginarnos hoy en día sin las telecomunicaciones sería como si perdiéramos una parte esencial de nuestro ser que nos permite proyectarnos y recibir la proyección de nuestro entorno. Para quien conoce el mundo virtual que se despliega en internet, ya no es posible desconectarse de las incuantificables posibilidades de ese otro espacio-atemporal que nos permite aproximarnos a cualquier punto de información-comunicación-entretenimiento del planeta. Más allá de los satélites, las redes, antenas, fibra óptica y las distintas tecnologías, las telecomunicaciones constituyen para la humanidad una especie de séptimo sentido que le permite expandir los alcances de la comunicación y avanzar hacia el conocimiento.
Ese requerido desarrollo telecomunicacional constituye en sí mismo un motorizador de la economía nacional ya sea por acción directa en cuanto a su colaboración medible en el Producto Interno Bruto, como por encadenamiento a otras actividades coadyuvando al desarrollo de las mismas.
Hoy en día no hay duda de la relación existente entre el desarrollo de una infraestructura de telecomunicaciones y el desarrollo de un país. En especial es indicativo su impacto en los procesos de descentralización del sistema económico, en la promoción de un mayor intercambio de bienes, en el propio desarrollo del sector servicios y en su papel como medio específico de apoyo, e inclusive, a veces, es determinante para la resolución de casos concretos en materia de educación, salud y seguridad. Y es que los productos y servicios asociados a las tecnologías de información coadyuvan a la eficiencia en general de los diferentes procesos que se dan en una sociedad.
Las empresas de telecomunicaciones en Venezuela han hecho un aporte fundamental al país alcanzando una gran importancia en el entorno macroeconómico. Desde 1991 la industria ha experimentado un desarrollo vertiginoso, manteniendo su posición de segundo sector con mayor contribución al Producto Interno Bruto, con un aporte promedio anual de 6 por ciento, mediante un crecimiento en el orden de 20 por ciento cada año.
Durante 1998, 1999 y el primer semestre de 2000, el aporte al fisco nacional, sólo por la vía de los impuestos especiales, fue de 118 millardos de bolívares, 170 millardos de bolívares y 106 millardos de bolívares, respectivamente. Este logro se traduce en una inversión acumulada hasta 1999 de 6.500 millones de dólares para el país, así como la generación de 50 mil empleos directos, con una facturación global para el sector de 3 billones de bolívares (4.360 millones de dólares aproximadamente). Todas estas cifras son el producto de la incorporación de unos 160 operadores que han participado activamente en el desarrollo del sector.

Adicionalmente a estos aportes directos de la industria de Telecomunicaciones , su actividad es imprescindible y altamente dinamizadora para todos los demás sectores productivos y de servicios , ya que al facilitar el flujo de la información, las empresas de telecomunicaciones estimulan la demanda en general. En términos económicos, contribuyen a aumentar la productividad, disminuir los costos de información y los costos de transacción, posibilitando mayores opciones, mejores precios y, en consecuencia, más demanda agregada.
En sí mismas, las empresas de telecomunicaciones generan una importante demanda para otros sectores que van desde la construcción, pasando por los proveedores de equipos de alto nivel tecnológico, la banca y otros, hasta la función de mercadeo y distribución del comercio. También impulsan la demanda por el estímulo al empleo indirecto y por la creación de empleo formal directo. Generalmente, ocupan personal de alta calificación, lo que implica altas remuneraciones, capacidad de consumo e incremento de la demanda.
Las características resumidas del sector se concretan en su acelerada dinámica de desarrollo, en su importancia macroeconómica actual y en su enorme potencial de crecimiento. Con la apertura de la telefonía básica y de los servicios de larga distancia nacional e internacional , prevista para finales del corriente año, así como con la habilitación de nuevas tecnologías y servicios, también prevista a corto plazo, estas características se acentuarán.
Los modelos políticos sobre el ejercicio económico
Los partidos políticos y sus modelos politicos, entendidos como coaliciones de intereses e ideas , desempeñan un papel relevante en el curso de la política económica y en el rumbo de la economía. constreñidos por las instituciones domésticas y por la economía internacional en el ámbito de las políticas estrictamente macroeconómicas, gobiernos y partidos cuentan con la autonomía suficiente para afectar los factores productivos o condiciones estructurales de la economía de acuerdo con sus preferencias ideológicas. Los gobiernos socialdemócratas movilizan primordialmente al sector público para modificar la economía por el lado de la oferta a fin de reconciliar crecimiento e igualdad. En cambio, los gobiernos conservadores se inclinan por emplear mecanismos de mercado para optimizar las tasas de ahorro y de inversión , y así acelerar el crecimiento económico.
Muchos especialistas en el campo de la economía política han venido discutiendo intensamente acerca del impacto real de los partidos políticos en las políticas públicas. El debate (re)comenzó a partir de un justamente célebre trabajo de William Nordhaus, en el que se sostiene que, independientemente de sus preferencias ideológicas, los partidos políticos manipulan la economía para maximizar la captación de votos: mientras que antes de las elecciones apelan a políticas expansivas, después de aquellas buscan controlar la inflación mediante políticas restrictivas. Poco después, Douglas Hibbs demostró que la ideología cuenta: las tasas de desempleo fueron relativamente inferiores y las tasas de inflación relativamente superiores bajo gobiernos de izquierda en comparación con los gobiernos de derecha. A partir de estos dos trabajos se desencadenó un fuerte debate académico2 acerca de cuál es el impacto real de las preferencias sustantivas de los partidos de gobierno en la performance económica.