LA VOZ DE GALICIA, agosto de 1996
Reportaje enviado por: Paula Méndez

El concierto del grupo vallisoletano cerró el miércoles los festejos locales de verano
Greta y los Garbo entusiasmaron a las diez mil personas que acudieron a Boiro

Poco tardó la líder de GRETA Y LOS GARBO en “seducir” a unas diez mil personas que, según la organización, se dieron cita el miércoles en la Praza do Concello de Boiro en la jornada culmen de las fiestas de verano. Y es que la muchacha comenzó muy fuerte. Más que invitar, obligó a los presentes a aplaudirla y a moverse a su ritmo y antojo. Después pagaría caro esos intentos desesperados por despertar a un público que la recibió frío y estático y que, una vez estimulado, le pedía cada vez más.



Redacción: RIBEIRA. / Foto: C. Quejeiro.

No se amilanó la rubia platino por la fría acogida. Como el tema en inglés con el que abrió el concierto no hizo mella entre los espectadores, Greta hizo trampas. El público no pudo resistirse cuando recurrió a una de las canciones de sus primeros discos de sobra conocida. Pero la repuesta que logró con “No Puedo Escapar” no fue nada comparada con la coronación que tuvo la versión del “Freedom” de Aretha Franklin. El público ya estaba en el bolsillo, nadie pudo resistirse.
Coreada por sus dos hermanas y apoyada por un conglomerado de músicos de dispares nacionalidades, Greta interpretó tanto las versiones de clásicos con las que el grupo triunfó, como temas nuevos de su último disco, alguno con el aval de conocidos compositores. Mikel Erentxun y Manolo Tena ponen su inventiva a disposición de su “Deseo”.
Pero lo del miércoles fue un juego de seducción. Público y músicos se intercambiaron elogios. Los presentes corearon el nombre de la líder y Greta les hizo llenarse de orgullo. Recién llegados de Nueva York, en Boiro se sentían “como en casa” y unos espectadores como los que tenían delante “es lo que nos mueve en el escenario, lo increíble sois vosotros”. Frases así hicieron difícil abandonar el escenario pese a que lindaban la extenuación.
Y en el “bis”, Greta cambió su puesto al público. Con la voz jadeante tras el esfuerzo, dejó que fuesen los de abajo quienes pusiesen la letra a “Hay Noches Que Sueño”. Pero la segunda salida fue definitiva, los gritos de “una más” se quedaron con las ganas.
 
 
 

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