EL SEMANAL, año 1991
Reportaje enviado por: David Santos

GRETA Y LOS GARBO
El arte de la seducción

Nacieron cantando a los grandes del soul desde un barrio de Valladolid. Sólo poseían sus voces y su talento artístico para salir de su fría tierra y lanzarse a la conquista del mundo musical. Dos discos les han bastado para darse a conocer, pero detrás de sus vidas hay toda una historia de lucha por alcanzar el triunfo.



Texto: Mercedes Arroyo /// Fotografía: Antonio Díaz y Joaquín Amestoy

El día había amanecido luminoso. Los rayos del sol se colaban por las ventanillas del coche, recordando que la primavera ya estaba cerca. A través de los cristales el paisaje se abría ante nuestros ojos desierto y tranquilo, albergando los cálidos colores de la Meseta y trayendo a nuestra mente el famoso dicho de "ancha es Castilla". Como Don Quijote y Sancho, pero a bordo de un Rocinante de acero de cuatro ruedas, nos dirigíamos hacia un destino conocido y preciso: la rancia Valladolid.
En aquella ciudad, cuna de grandes escritores como José Zorrilla, nos esperaban cuatro jóvenes que bien podían haber nacido en cualquier barrio de Nueva Orleans o el mismísimo Harlem. Nuestros deseos se veían al fin cumplidos; íbamos a conocer al enigmático rostro de uno de los mitos del cine, Greta, pero esta vez acompañada de los Garbo, sus aliados en escena.
Con un talento artístico fuera de lo común en una ciudad marcada por la apatía musical, GRETA Y LOS GARBO pusieron sus cándidos e ilusionados ojos en los grandes cantantes del soul y del blues como Aretha Franklin, Billie Holliday o Smokie Robinson, y alzaron sus portentosas voces en busca de una oportunidad en un mundo demasiado salvaje para sus jóvenes vidas.
Beatriz, Sara y Belén González y Nacho nacieron en la misma ciudad, pero no se conocieron hasta pasada la adolescencia. La pequeña de la familia González, Beatriz, cantaba a Aretha Franklyn desde que tenía cinco años con una maestría singular. Ponía los discos de sus hermanos mayores -son siete- y entonaba con un alma especiaal los mejores temas de la Motown. "Yo era el bicho raro de la casa, la niña que cantaba a Billie Holiday en inglés. Mis padres intentaron entonces que todo el mundo conociera esa precoz habilidad. Vinieron a Madrid con algunas maquetas, y cuando las multinacionales del disco las escuchaban pensaban que yo era negra y de Estados Unidos, pero cuando descubrían que era blanca, y de Valladolid, decían que no era comercial".
Sara y Belén, sus hermanas mayores, llevaban en la sangre la vena viajera. Con unas dotes artísticas parecidas a las de Beatriz, comprendieron desde el prinicpio que Valladolid se les quedaba pequeño. Cuando acabaron sus estudios medios se fueron a vivir a Londres y a Estados Unidos, respectivamente, "a ver mundo y a buscar una oportunidad como cantantes". Pero si en España era difícil abrirse camino, en los países anglosajones lo era aún más.
"Es muy complicado lanzar a una española fuera de aquí -dice Sara-, no hay más remedio que irse a vivir a Londres". Recuerda que junto a su hermana Beatriz se presentaban a los mismos festivales de música, cada una representando a su colegio, y siempre ganaba alguna de las dos. "Nos hacíamos la competencia mutuamente".
Belén es una auténtica alma errante. Sin finalizar la carrera en España cogió las maletas y se marchó a recorrer Estados Unidos de costa a costa durante tres meses. "Fue una experiencia inolvidable perderse por Harlem o Nueva Orleans y empaparme totalmente del ambiente callejero y musical de estos sitios. Trabajaba con niños americanos y estudiaba al mismo tiempo, y ellos me decían que algún día sería una rockstar. Cuando grabé el primer disco se lo mandé".
Pero conocer a Nacho fue el punto decisivo para que las hermanas González decidieran montar el grupo con el que llevar a cabo sus sueños artísticos. Su tienda de instrumentos de Valladolid fue el lugar donde Ciro, el hermano mayor de Beatriz, Sara y Belén, y su mánager personal, que cuida especialmente de ellas, hicieron posible los primeros contactos entre los cuatro. "Ciro y Beatriz vinieron a grabar una maqueta a la tienda y yo les dije que ella cantaba muy bien, que por qué no la lanzaban en Madrid. Días después me invitaron a una fiesta y allí conocí a Sara y a Belén. Quedamos en ensayar más tarde y poco a poco fue surgiendo la idea de formar un grupo con aspiraciones profesionales".
Consideran que Valladolid está muy lejos de cualquier movimiento musical, y que tarde o temprano tendrán que irse a vivir a Madrid. "Residimos prácticamente en la capital -dice Nacho-, y reconocemos que nuestro futuro artístico se encuentra en esta ciudad. Valladolid es una válvula de escape, pero no nos aporta nada musicalmente. Pronto nos trasladaremos".
Nacho ha dedicado toda su vida a la música. Estudia piano y violín, y durante algún tiempo tuvo un profesor polaco que le enseñó jazz. Es el único hombre del grupo, pero confiesa que tiene unas relaciones muy positivas con las hermanas González, gracias a lo cual el grupo sigue adelante.
Beatriz, a pesar de ser la más joven, es la que más experiencia musical posee. Con tan sólo seis años ya actuaba junto a Emilio Aragón, "con el que tengo un contacto bastante a menudo y al que me une una buena amistad", en el programa "Ni en vivo ni en directo", dejando ya bien claro que la música sería su profesión en el futuro. "Desde el principio, mis padres sabían que esto no era un juego, sino una droga, la más sana del mundo, y su apoyo ha sido decisivo. Con ello han conseguido que podamos desarrollar de una forma libre y segura nuestros deseos. Un productor americano me quiso llevar a Los Angeles cuando tenía 17 años para lanzarme en el mercado norteamericano, pero mis padres pensaron que no estaba preparada para enfrentarme a aquello. Tenía que estudiar y crecer un poco más".
No tienen formación musical, excepto Nacho, y su única escuela han sido los miles de discos de música negra que han escuchado hasta rayarlos. "Estoy haciendo lo que más me gusta del mundo -dice Beatriz-, imprimiendo a las versiones de los años sesenta norteamericando mi propia personalidad. Cuando comenzamos nadie daba un duro por el soul en España, y hacer música de la Motown era un tema tabú, pero ya era hora de hacer algo, no copiando, sino imprimiento tu propio estilo. Fue un auténtico reto. No teníamos productor y no conocíamos a nadie. La gente te daba muy buenas palabras y nada más. ¡Es tan raro que alguien te ayude en este país! Llegar hasta aquí nos ha costado sudor, lágrimas y algo más".
Alfredo Garrido, su actual productor, confió en la portentosa voz de Beatriz y en el resto del grupo desde el principio, y esa fue la clave para que se dieran a conocer fuera de su Valladolid natal. En noviembre de 1990 editan "¡Menuda Fiesta!", sorprendiendo a propios y a extraños con un estilo fresco, dinámico y original repleto de calidad para sus escasos años. Un año después, sin abandonar a sus amados cantantes soul de color como Billie Holliday, Aretha Franklyn, The Supremes, James Brown o Smokie Robinson, ve la luz "¡Llamad A Mr. Brown!", un homenaje a las míticas estrellas de la Motown, de las que son sus más fieles continuadores a más de cuatro mil kilómetros de distancia.
"Ya he visto muchas cosas en la música -dice Beatriz-, esto es una selva en la que predomina la superficialidad. Un día, un cantante famoso me dijo: "Bienvenida a la jungla", pero, aunque cuando acabamos un concierto un montón de gente viene a saludarnos sin conocernos, y hay cosas a nuestro alrededor que no nos gusten, nuestra mayor compensación es que disfrutamos con lo que hacemos e intentamos conmover a la gente. Somos naturales, lo que ves. No pensamos en la música como en un negocio exclusivamente, y todo lo ponemos al servicio del espectáculo que hacemos. A un escenario nos subimos nueve personas, y trabajamos a tope hasta que todo está como queremos. No escatimamos ni dinero ni esfuerzo; ese es el secreto para tener un directo decente".
Smokie Robinson, que estuvo de visita promocional en pasadas fechas en España, quiso conocerlos personalmente. "Se sentó con nosotros -dice Sara-, >nos halagó sin parar y prometió que nos enviaría sus discos. A su alrededor todo el mundo andaba nervioso porque tenía que conceder varias entrevistas, pero hablaba con nosotros con toda tranquilildad. Casi lloramos de la emoción".
"Un caso parecido se repitió con Olivia Newton-John -dice Belén-. Estábamos ensayando para actuar en un programa de televisión y vino a vernos a nuestro camerino pensando que eramos norteamericanas, y de color, por la forma en la que cantábamos a Aretha Franklyn".
Respaldados por su excelente talento artístico, siempre que actúan en televisión lo hacen en directo, a capella, por expreso deseo de los presentadores. "En España no hay tradición musical, y fuera se sorprenden de lo que hacemos porque aún creen que estamos con la pandereta -dice Sara-. En Estados Unidos hay cien Mariah Carey en cada esquina".
Reconocen abiertamente que se llevan muy mal entre ellas, "como buenas hermanas que somos", pero ese hecho, precisamente, es el que ha motivado que todo marche tan bien. "Cada una tiene su esilo y personalidad propios, y eso lo respetamos siempre".
El original nombre del grupo es un recuerdo más de un mito viviente, Greta Garbo, la Divina. "Ella fue el glamour de los años 30 llevado a la pantalla, y Billie Holliday también".
Cada uno tiene asumido su cometido en el grupo desde que nacieron en febrero de 1989, e interiormente todo se desarrolla con mucha calma y seguridad. Pero, ¿quién es Greta, y quién los Garbo? ¿Quién surgió primero? "Todo el mundo cree que Beatriz es Greta y el resto los Garbo, pero te voy a decir la verdad: en realidad yo soy Greta y ellas son los Garbo", concluye Nacho con la más pícara de sus sonrisas.
 
 
 

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