Las tendencias de los cambios que impactarán los programas de posgrado en administración y desarrollo organizacional
Los acelerados cambios que caracterizan nuestra época alcanzan todos los órdenes económicos, sociales y políticos, y por lo tanto también afectan al mundo de las organizaciones. Lo anterior se expresa en los impactos y en el comportamiento de los individuos dentro de las estructuras, sobre las que establecen las interacciones e intercambios, y que son facilitadas por sus procesos, procedimientos, sistemas y técnicas: en una palabra, su tecnología. Por supuesto, todos estos cambios están modificando maneras de pensar, formas y estilos de vida, quehaceres y actividades.
A pesar de tal aceleramiento de los procesos de cambio en las estructuras económicas, sociales y políticas, en las organizaciones e instituciones y en los individuos, en las capacidades de absorción y adaptación a los efectos de ese fenómeno están incrementando las oportunidades de desarrollo y progreso o de crisis desastrosas. En nuestra memoria nacional todavía están demasiado frescos los recuerdos lacerantes de las recurrentes crisis de desarrollo y que solamente conducen a preocupaciones y falta de certeza, a sentimientos de inestabilidad e inseguridad ante el futuro, engendrados por la relación del presente con el pasado.
Todo este marasmo provocado por las crisis perturbadoras del desarrollo nacional ha propiciado finalmente que se reconozca la importancia de planear el cambio en las unidades económicas y en las organizaciones en general, para aprovechar las ventajas que éste ofrece. La premisa del cambio debe basarse en asumir la continuidad del mismo, más que su estabilidad relativa, tanto en las organizaciones como en los individuos. Esto implica necesariamente cambios en los programas de formación de sus operadores e instrumentadores, administradores, directivos, desarrollistas organizacionales, etcétera.
Una tipología sucedánea de la presentada originalmente por Welsh (1993), sobre los cambios a nivel macroambiental y sus implicaciones futuras en los programas de posgrado para la formación de administradores, puede representarse esquemáticamente de la siguiente manera:
Nivel Macroambiental Cambios Internos Implicaciones Futuras Cambios en el macroambiente de las organizaciones Impacto en la administración de las organizaciones Estrategias alternas para la administración Cambios tecnológicos y en las relaciones económicas Cambios de estilos fluídos de liderazgo y dirección organizacionales Cambios en las carreras profesionales, jornadas de trabajo, retiros tempranos, etcétera Turbulencia social y política Presiones de cambio para los directivos y asesores administrativos Complejidad de las tareas administrativas, de adquisición y de las responsabilidades y de las responsabilidades administrativas, etcétera Globalización de las relaciones organizacionales Comprensión del espacio y el tiempo Concentración en programas "cross" -culturales de formación y desarrollo de capital humano Mejoramiento de la eficiencia y eficacia de las organizaciones Sobrecargas de información que requiere una mayor absorción de la incertidumbre y una continuidad en la adquisición del conocimiento Cambios en los programas de formación y desarrollo de administradores y directivos, con un mayor énfasis en el entrenamiento en la teoría-investigación-acción realizado a través de tutorías en educación continua y a distancia El administrador del futuro tiene que ser un buen operador, con un alto nivel de motivación orientada a la obtención de resultados mediante la adquisición, asignación y manejo de los recursos. Tiene que ser, por lo tanto, un administrador altamente desarrollado y autoconfiable, con un amplio entrenamiento científico y tecnológico, con capacidades y habilidades para resolver problemas a través de procesos de investigación y adaptación de conocimientos y, por lo mismo, reclutado de los mejores programas de posgrado en administración.
Encontrar administradores "ya hechos y desarrollados", capaces de enfrentar los retos que plantean los vertiginosos cambios de los tiempos posmodernos, representa un serio obstáculo al desarrollo de las mismas organizaciones, por lo que resulta menos complicado atacar este problema desde su origen: la "hechura" del administrador a través de los programas de formación y desarrollo.
Tener que "hacer" al administrador del futuro significa que las organizaciones replanteen sus propios programas de desarrollo gerencial bajo un concepto de autodesarrollo, a partir de la investigación de sus propias realidades y necesidades. Para ello deben contar con programas de posgrado de calidad, que trasciendan los recintos universitarios, romper las barreras del amurallamiento "tradicional" de sus programas académicos y de investigación, y acercarse a las realidades organizacionales y del desarrollo regional y nacional, aprovechando la virtualidad de los cambios científicos y tecnológicos, como un signo más de los tiempos actuales. Se requieren, por tanto, acercamientos más flexibles en tiempo y en espacio, pero que cuiden el rigor científico y que, incluso, lo mejoren.
Uno de estos acercamientos flexibles al autodesarrollo organizacional -y que se sustenta en la auto-actualización de las personas, al permitir su máxima expresión para la superación y el crecimiento individual fundamentado metodológicamente en la acción misma-, lo constituyen los esquemas de los programas de estudios de posgrado en administración implantados bajo sistemas de educación continua y a distancia. Este esquema puede tener operatividad global gracias a los adelantos tecnológicos en la información, la electrónica y la telemática que cada vez son más baratos, más rápidos y tienen una mayor cobertura y disponibilidad para más personas. Los límites y los alcances son infinitos.
Dichos programas a distancia pueden configurarse en un nivel de auto-aprendizaje de los desarrollos teóricos, las habilidades técnicas y la metodología de la investigación, apoyados por tutores que periódicamente orienten, revisen y evalúen los objetivos del proceso de enseñanza-aprendizaje. Con apoyo en lecturas, resolución de casos, ejercicios, videoconferencias, Internet y otras técnicas modernas interactivas de video, etc., pueden reemplazar la posible deficiencia originada por la falta de interacción personal con el tutor. Welsh (1987) da cuenta de experimentos que han demostrado que los contactos periódicos entre el tutor designado y el estudiante de posgrado pueden ser exitosos a pesar de las distancias, y que la asignación de las tareas puede ser determinada de tal forma que la autoevaluación sea una posibilidad.
Por supuesto, las instituciones académicas que realicen estos programas de estudios de posgrado en administración en la modalidad a distancia, si hacen un uso adecuado de los adelantos tecnológicos, pueden tener participantes a lo largo y ancho del globo terráqueo, y la posibilidad de reforzar los procesos de investigación-aprendizaje-enseñanza-práctica mediante la flexibilización de los sistemas tradicionales, por ejemplo, a través de visitas del personal docente y de investigación a los sitios donde se encuentren los participantes en estos programas, o bien buscando apoyos de otras instituciones locales, de consultores, académicos e investigadores que residan en la misma región que los participantes.
La constante interacción entre el profesor-investigador y el estudiante-investigador constituye el cimiento sobre el cual han de edificarse los procesos de formación de capital humano. La relación que ambos deben tener sobre la realidad de un objeto de estudio -por ejemplo, las organizaciones en las ciencias administrativas- y el medio ambiente con el cual se realimentan para la realización y el ejercicio de su investigación-práctica son también esenciales.
Las nuevas generaciones que se formen tendrán bajo la modalidad de educación a distancia acceso a un caudal de sistemas, métodos y herramientas que los mismos adelantos científicos y tecnológicos están desarrollando, como por ejemplo, las capacidades de almacenamiento de información en texto, audio e imagen de los discos láser que pueden ser usadas desde una computadora personal, y cuyas aplicaciones permitirán al estudiante conocer, a través de la pantalla, eventos, problemas y fenómenos de las ciencias administrativas para explorar, cuestionar, preguntar, simular la realidad, tomar decisiones, probar métodos de acercamiento a la resolución de problemas, contestar, obtener conclusiones, etc., en froma interactiva y sin exponerse a los riesgos inherentes a las situaciones de la vida real y a las presiones del tiempo.
Es innegable que el futuro nos ha alcanzado. A los administradores actuales les ha tomado tiempo alcanzar madurez y experiencia. Muchos de los actuales directivos y administradores de las organizaciones no tuvieron una formación académica y científica beneficiada por la revolución tecnológica y de la información. Ésta ha tenido un fuerte impacto sobre las operaciones microelectrónicas, robóticas y telemáticas controladas por teclados y monitores, y por lo mismo, ante los avances en estas áreas de la tecnología, tales administradores y directivos están fuertemente presionados y urgidos por desarrollar capacidades en el empleo de sistemas operativos en todas las áreas funcionales y los diferentes procesos y procedimientos organizacionales. La administración de las organizaciones sigue siendo, sin embargo, un área reservada para viejos cuyas energías y cuya creatividad se están minando por su incapacidad para asimilar la nueva tecnología.
Por otro lado, las nuevas generaciones están siendo formadas en los "teclados y monitores", para usar el lenguaje de Welsh (1993). La inevitable revolución en las prácticas administrativas tiene impactos globales y modifica todas las variables organizacionales: comportamientos, estructuras y tecnología. Son los jóvenes profesionales ejecutivos, con una cultura urbana, entrenados en universidades privadas, también conocidos como los "yuppies", quienes más rápidamente están asimilando dichos avances tecnológicos e incorporándolos en las practicas directivas y administrativas de las organizaciones.
Los programas de formación de investigadores, académicos y practicantes de las ciencias administrativas en la modalidad abierta y a distancia transfieren el control de los procesos de enseñanza-investigación y aprendizaje a los participantes. El profesor-investigador tiene que incorporar los resultados de su trabajo en sus programas de estudio e investigación, para que sirvan de base en la transferencia de los procesos de investigación-aprendizaje-práctica-enseñanza de los alumnos de posgrado, en la generación de nuevos conocimientos acordes con realidades que pueden ser totalmente distintas.
Este hecho implica que la metodología de los programas de estudio de posgrado en administración, tenga la tendencia a un alto nivel de personalización. Cada uno de los participantes, por tener realidades personales y organizacionales diferentes, de la misma forma que necesidades de desarrollo personal, regional y nacional accordes con los sectores en los que efectúa sus contribuciones, tiene su problemática propia a resolver, su objeto y su espacio de investigación y estudio, sus variables independientes y dependientes intrínsecas a su realidad organizacional, etc., y por lo tanto, los elementos y componentes que determinarán su perfil curricular.
Domínguez (1981) afirma que "entre más altos estén los estudios superiores, la persona del estudiante aparece más independiente, y en forma espontánea la docencia se ejerce con sistemas personalizados de altísimo nivel". Asimismo, Rogers (1972), en sus estudios de filosofía psicológica o psicología filosófica fundamenta sus hipótesis de trabajo en la persona: "Cuando se hallan en contacto real con los problemas de la vida, los alumnos desean aprender, crecer, descubrir y también crear". El mismo Rogers opina que "desde un punto de vista social, el aprendizaje más útil, en el mundo moderno, es aprender a aprender, lo cual implica una continua apertura a la experiencia y una incorporación dentro de uno mismo del proceso de cambio."
Las metodologías basadas en los aprendizajes activos, que parten de la premisa de que se aprende haciendo, proponen que la forma activa de la enseñanza-aprendizaje en posgrado se da por antonomasia (Domínguez, 1981) y que la tarea principal del maestro es facilitar la participación de los estudiantes para que sean creadores y productores de trabajos e investigación, lo cual los hace aprender eficazmente. Este método de educación activa promueve la iniciativa de los participantes en estos programas para que puedan desarrollar proyectos de investigación y desarrollo especiales, los cuales pueden ser realizados en forma individual o en equipo multidisciplinario en los mismos lugares en que desarrollan sus actividades laborales.
Bajo esta metodología de educación activa, el participante en estos programas de estudio de posgrado decide qué necesita aprender e investigar, contando con la asistencia tutorial. Sobre el principio de que la única forma de aprender a investigar es investigando, desde este enfoque se forman los mejores investigadores. En el caso de implantarse, según Domínguez (1981), "Este modo de aprender reduciría o casi excluiría la clase magisterial y también el dictar conferencias que no estimularan activamente al receptor. Por supuesto que en este factor influirá decisivamente el número de alumnos y las condiciones de tiempo y de lugar que tengan los mismos estudios y los propios estudiantes."
Para reforzar los procesos de investigación-aprendizaje-enseñanza-práctica pueden utilizarse todos los recursos y medios tecnológicos disponibles, ya sea bajo los esquemas de avance y autodesarrollo de acuerdo con un ritmo propio y consecuente con las necesidades del estudiante, sacando el máximo provecho a la experiencia personal adquirida con anterioridad en el ejercicio profesional de la administración, reforzado con las contribuciones de otras experiencias, discutiendo, analizando, recibiendo realimentación, críticas y sugerencias a los logros académicos, compartiendo conocimientos, etc., con otros estudiantes del mismo programa, a través de reuniones grupales periódicas. La solución de problemas complejos se somete a equipos interdisciplinarios de investigadores que analizan y toman decisiones conjuntas. Cuando se participa en grupos de trabajo académico y de investigación, los requerimientos de interdisciplinariedad se vuelven evidentes para abordar los procesos de docencia e investigación científica y tecnológica.
Quedan todavía por analizarse las dimensiones de una formación ética y humanista, ampliamente fundamentada en valores y principios trascendentes, sin la cual la formación de los posgraduantes estaría incompleta, y se carecería de una orientación equilibrada para lograr mejores estándares de justicia y desarrollo social, político y económico.Quedan todavía por analizarse las dimensiones de una formación ética y humanista, ampliamente fundamentada en valores y principios trascendentes, sin la cual la formación de los posgraduantes estaría incompleta, y se carecería de una orientación equilibrada para lograr mejores estándares de justicia y desarrollo social, político y económico.
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