CATEDRA:
METODOLOGIA DEL TRABAJO
INTELECTUAL
Profesora titular: María A. Bosch
Auxiliar: Sandra Miguel
Motivación: "todos los hombres son iguales,
pero hay algunos más iguales que otros" Mafalda
Prof. M. Bosch
Robert
Reich, ex ministro de Trabajo de la primera administración Clinton y académico
de Yale (Cfr. Reich, R. El trabajo de las naciones, Vergara, 1993, p. 171
y ss. en Bibliografía,)
analiza la forma deficiente de tipificar los grupos ocupacionales por parte de
la Oficina de Censos de Estados Unidos.
Esta
categorización ha tenido gran influencia en la forma de designación de los
niveles ocupacionales en el mundo desde los años 50. Desde entoces usamos la
clasificación en: gerentes, profesionales, secretarios, vendedores,
operarios.
Reich
hace notar que esta categorización estaba vinculada a la producción
estandarizada de alto volumen, en la cual la mayor parte de los puestos de
trabajo estaban dentro o en torno de la compañías centrales. Era posible en
estas estructuras que una persona pudiera moverse entre las distintas
categorías, es decir que existía una carrera burocrática en el ámbito
empresarial. Tenemos muchos ejemplos del self made man, con una trayectoria que
empezo en cadete y termino en presidente de la compañía.
Pero
esto se ha modificado, desde mediados de la década de 1980 y toda la década de
1990, hasta la actualidad, se extiende un fenómeno económico, político y social
que se ha denominado globalización.
Las
corporaciones productivas se transforman redes entrelazadas de empresas ubicadas
en cualquier parte del planeta por lo que las “carreras” laborales se han
conviertes en una competencia de habilidades ubicua y flexible como la
producción misma.
Esta
carácterística de flexibilidad y movilidad de la producción se apoya en varios
pilares que analizaremos.
Otro
autor Coriat, desde una perspectiva teórica muy diferente (Cfr. Coriat, B. El
taller y el robot. Ensayos sobre el fordismo y la producción en masa en la era
electrónica, México, Siglo XXI, 1993 en Bibliografía)nos
hace notar que los cambios productivos si bien en la superficie se presentan
como cambios tecnológicos tienen de base otros cambios: los políticos y los
organizacionales.
Por
su parte, en forma simultánea los cambios tecnológicos requirieron un cambio
organizacional. Taylor y luego Ford introdujeron el tríptico: especialización de
funciones, fragmentación de tareas y medición de tiempos y movimientos. Estas
tres pautas organizacionales permitieron la organización altamente seriada del
trabajo.
Por
ello, a pesar de que se habla de la importancia de los descubrimientos
tecnológicos, no todo está en la innovación tecnológica. Coriat sostiene que las
innovaciones tecnológicas requieren como punto previo el cambio político y
organizacional y es el cambio
organizacional, el primero en instalarse, esto es debido a que los cambios
organizacionales tienen lugar en el exclusivo campo de los que detentan el poder
económico y la capacidad de producir
como para poder experimentar con ellos y luego influir para establecer el
marco jurídico y político necesario para su instrumentación masiva.
Hoy
este fenómeno que llamamos globalización pone su énfasis y protagonismo en la
parte tecnológica pero en realidad se apoya en los problemas que mostró el
modelo organizacional del Fordismo.
Su
objetivo primero fue disminuir la vulnerabilidad de la cadena de montaje: en el
aspecto organizacional la necesidad de controladores o capataces, y
concluyentemente las diferentes formas de la resistencia humana a este tipo de
trabajo. La resistencia de las personas se expresó en de manera abierta (en
forma de actividad gremial) o por medio de tácticas encubiertas, o no
explícitamente presentadas como resistencia, como la ingerencia del ausentismo y
la falta de motivación.
De
manera que según Coriat, se reemplazó primero en el taller, y ahora en el mundo,
el trabajo seriado por una red de minilíneas con ritmos flexibles de producción.
Esto
trae como consecuencia que la era de la producción en serie y de los productos
indiferenciados ha terminado. Se impone un período de fuerte diferenciación que
requirió complementariamente cambios en otros niveles organizacionales, ya que
es necesario desarrollar formas de circulación y difusión de los producido de
manera también diferenciada, de ahí las complejas técnicas de tratamiento de
información, de aspectos comunicacionales y propagandísticas que a su vez
demandan todo un nuevo estrato de
trabajadores sobre los que trataremos más abajo.
Con
este panorama volvamos al análisis que hace Reich del trabajo: El distingue tres
tipos de trabajo: Servicios rutinarios
de producción, servicios en
persona, servicios
analítico-simbólicos.
Esta
caracterización se basa en una
cuestión de cambio organizacional y en la vinculación de este cambio en el
ámbito del trabajo y con la
tecnología y el manejo y administración del conocimiento.
Los
llamados servicios rutinarios de producción por Reich abarcan el rubro de tareas
menos calificadas y manuales. En cuanto a lo de “menos calificado y manual” es
algo muy diferente de la consideración respecto de los obreros de los años ’50.
Históricamente
sabemos que cuando una tarea es
repetitiva y controlable se realiza por medio de herramientas primero, máquinas
luego y por medio máquinas-herramienta después (esto es, máquinas que optimizan
la función de la herramienta).
Finalmente,
en la actualidad, intervienen los controladores lógicos de programables, (PLC)
-computadoras que controlan máquinas-herrammienta y que pueden modificarse a
voluntad, flexibilizando la producción- y por robots que realizan todos los
procesos: herramentales, de máquina herramienta y de control lógico de
proceso.
La
constante es que aumenta la ingerencia de la parte tecnológica y disminuye la actividad humana.
En
síntesis tenemos la amalgama de producción flexible debida a la tecnología;
corporaciones de empresas descentralizadas, debida a cambios
organizacionales, y liberalismo de
mercado en lo político.
Esto
lo que constituye la base de estos cambios en el trabajo.
No
desestimamos las cuestiones económicas y políticas que son las que en realidad,
como ya indicamos, las están en la
base de todo esto, pero concentraremos la atención en la cuestión
tecnológica.
Entendemos
a la tecnología como la confluencia de conocimiento y técnica. La tecnología es
que recorre transversalmente los cambios políticos y organizacionales.
La
cuestión tecnológica no es en
absoluto accesoria o con valor pragmático para mejorar u optimizar, como
aparenta ser, sino que -como veremos- constituye un aspecto fundamental para el
sustento del actual sistema productivo.
Volvamos
a las categorías de Robert Reich: Dijimos que los servicios rutinarios de
producción son aquellos más repetitivos. Lo realizan las personas con menos
formación, con menor acceso al conocimiento.
Y
como sabemos al estar en medio de una economía global pueden estar en cualquier
parte del mundo donde haya muchas personas que lo realicen al menor costo
económico y social.
El
destino de los trabajadores rutinarios es la paulatina reducción a medida que
los dispositivos tecnológicos se hacen más baratos que las personas para
realizar el trabajo.
Luego
tenemos los servicios en persona. Requieren desde un título de nivel secundario
y de un cierto entrenamiento, hasta títulos profesionales muy específicos. Lo
que los caracteriza es que requieren presencialidad. A medida que avanza la
tecnología muchos de los trabajadores de servicio persona a persona van siendo
reemplazados por trabajadores rutinarios o máquinas. Pero existe una amplia gama
donde la presencia y el contacto con la otra persona es fundamental. Es el
ámbito de la difusión y circulación de los productos.
Como
ya dijimos estamos ante una producción diferenciada, de manera que para vender
hay que convencer, esta es una
tarea que requiere desde una “alfabetización de consumo” para los lugares más
pobres del planeta, hasta sofisticadas técnicas publicitarias que amalgaman la
libido inconsciente con la compra de un producto. Para ello sí hace falta un
umbral de masividad, es decir una masa de personas con códigos culturales
comunes en lo fundamental como para poder percibir la conveniencia de la oferta.
Esta es la tarea de los servicios persona a persona.
Entre
ellos entra una amplísima gama de ocupaciones: desde recepcionistas, conserjes y
porteros, limpieza, taxis, peluqueros, cocineros, azafatas, guardias de seguridad y vendedores de
todo tipo.
A
medida que el servicio persona a persona se hace más sofisticado se requiere
mayor capacitación: tenemos así a los docentes, médicos, abogados,
políticos. En estos casos estos
trabajadores a veces cumplen también funciones del otro grupo: Servicios
simbólico analíticos.
Esta
es la distinción más interesante e innovadora: su función, según Reich, es la
intermediación estratégica y la identificación y resolución de problemas.
El
uso del concepto de trabajador analista simbólico es muy rico, lo que hace notar
Reich es que trabajan de manera intelectual (analítica) y utilizando sistemas
simbólicos.
Sobre
el concepto de símbolo y de sistemas simbólicos volveremos en otro momento y
trabajaremos más extensamente. En forma somera diremos que un sistema simbólico
es aquel que se vale de representaciones, estas representaciones son
mayoritariamente símbolos: palabras, números, imágenes.
Reich
incluye en los trabajadores analíticos simbólicos, o analistas simbólicos a
investigadores científicos, ingenieros, banqueros, artistas, especialistas en información, y
comunicadores.
Sus
instrumentos son los algoritmos matemáticos, los argumentos legales, las
tácticas administrativas, los principios científicos, estudios sociológicos y
psicológicos y cualquier otra técnica para realizar planeamientos a largo plazo
e identificar y resolver problemas.
Son
los que sostienen y expanden la base tecnológica, organizacional y política de
la producción.
Estas
personas trabajan solas o en equipos, pueden formar parte de corporaciones o ser
independientes.
Pueden
estar en cualquier parte del mundo al igual que los trabajadores rutinarios. En
un extremo y otro de esta escala ocupacional la presencia es algo circunstancial
en el caso de los trabajadores rutinarios porque son sustituibles y en el caso
de los analistas simbólicos porque su conexión puede ser telemática.
Los
trabajadores de servicios persona a persona, sí necesitan estar en un lugar
determinado del mundo pues son los que están en contacto con los códigos
culturales.
Justamente
para reducir gastos en los servicios persona a persona se están ideando formas
de rutinizar los códigos culturales para que por ejemplo la misma propaganda
sirva para muchos países y cultura, o las mismas reglas de cortesía y hasta
idioma.
En
todo este esquema como un factor de la tecnología tenemos a la información.
No
haremos aquí la definición de información. Usaremos un concepto intuitivo como
aquello que hace falta para tomar un decisión o producir un cambio.
Coriat
le da una enorme importancia a la información para la realización del cambio
tecnológico. Dice que la producción estandarizada se basó en flujos de energía y
la producción flexible se basa en el flujo de información.
Tenemos
también el panorama de los intentos de cambios políticos apoyados en cuestiones
individuales: aquí aparece un amplísimo espectro que incluye grupos religiosos,
organizaciones no gubernamentales de tipo ecologista, solidario, de comunidades
de regiones geográficas, de problemática de salud, de sexo, entre otras.
Este
es un tema que da para mucho. Pero para centrarlo en nuestra temática que es la
vinculación entre conocimiento y trabajo, sugiero García Guadilla, C.
Globalización y conocimiento en tres tipos de escenarios. In: Revista de
Educación superior y sociedad. Vol. 6,
núm 1, 1995, pp. 80-101. Fotocopia de estas páginas en la Carpeta
168.
Trabajo
en grupo:
Se
constituirán grupos que inventarán una empresa distinguirán los tipos de trabajo
y trabajadores involucrados y verán el flujo de información en cada uno de los
tipos de trabajo.