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Emotivo
encuentro de veteranos de la Batalla del Río de la Plata La circunstancia fue única, ya que dos hombres de ochenta y tantos años fueron reunidos para recordar acontecimientos de comienzos de la Segunda Guerra Mundial. Durante 60 años, el teniente Trott pensó "si no sería grato" volver a Uruguay para ver la ciudad que fue testigo de los días más dramáticos de su carrera. Sin embargo, hasta ahora nunca había logrado recorrer los 12.000 kilómetros hasta el Río de la Plata, ya que su puesto municipal en la ciudad de Portsmouth, después de abandonar la marina, en 1958, nunca pareció darle el respiro necesario. |
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El jueves, Trott dijo que fue muy grato para él haber regresado y recordar a todos esos marinos y camaradas, mientras permanecía de pie, bajo un cálida garúa estival, al lado del ex Hauptgefreiter (cabo) del Graf Spee, Fritz Adolph, en el pequeño cementerio británico de Montevideo, utilizado por primera vez en 1807 y que ocupa su actual predio desde octubre de 1884. Los dos hombres rindieron un homenaje ante la tumba de dos de las víctimas a bordo del HMS Achilles, que murieron el 13 de diciembre de 1939 en la Batalla del Río de la Plata. Los dos sobrevivientes depositaron una pequeña ofrenda floral en la tumba de los telegrafistas N. J. Milburn y F. Stennett. Luego fueron a pie hasta la oficina de la administración del cementerio, a cargo de George Roper, un capitán de la marina uruguaya retirado, de 53 años, para tomar el té. El acto había sido organizado por Gerry Evans, vicecónsul de la embajada británica en Montevideo, y por Rolf Meurer, agregado cultural de la embajada alemana. Entre otros, asistieron la esposa de Trott, Sadie; el historiador uruguayo Omar Medina Soca, y, casualmente, un editor del diario The Buenos Aires Herald. Herr Adolph es uno de los tres sobrevivientes del "acorazado de bolsillo" alemán Almirante Graf Spee que viven en el Uruguay. Los dos restantes, Herbert Paach y Kurt Gabriel, no se sentían tan bien de salud como para estar presentes en la ceremonia. Fritz Adolph había cumplido 20 años el 1º de septiembre del ´39, cuando estalló la guerra. Era un joven ayudante en la sala de máquinas del Graf Spee en el momento de la batalla. |
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| Curado
en Uruguay
Después de depositar la ofrenda, recordó que una de sus piernas había resultado malherida y fracturada en varias partes. "Casi morí desangrado, pero me curaron aquí, cuando me trajeron a tierra firme", señaló. El ex teniente Trott es uno de los sobrevivientes del HMS Exeter, el barco más bombardeado y que tuvo más bajas en la Batalla del Río de la Plata, en diciembre de 1939. Se enganchó en la marina como grumete, y fue nombrado marinero experimentado y práctico a los 19 años, en 1939. Desde el cementerio británico, Trott acompañó a Herr Adolph hasta el cementerio alemán, en la zona norte de Montevideo, para depositar una ofrenda ante la tumba de los tripulantes del Graf Spee; luego llamó a la casa de Herr Gabriel, que debía guardar reposo allí, y después visitó la Iglesia Anglicana de la Santísima Trinidad, donde una placa conmemora a los tantos muertos a bordo de los HMS Ajax, Achilles y Exeter. Trott leyó en silencio los sesenta nombres. El aspecto social de la conmemoración fue organizado en el Club Británico, fundado en 1868. Se trata de un viejo edificio del cual penden antiguos estandartes y escudos de armas de los barcos, y donde los inmigrantes y antiguos residentes se reúnen. Su presidente es Oliver Ward, de 39 años, que hace cuatro años se estableció como agente naviero en Montevideo y, si bien se inició en la actividad como agente de ELMA, en Bilbao, a principios de los ´80, hoy es vicepresidente de la compañía Montemar Marítima, de la capital uruguaya. Ward señaló con orgullo las fotos autografiadas de los sobrevivientes de la batalla. Comentó que el piano del club fue un regalo que, en 1945, hicieron los británicos de la marina mercante que estuvieron prisioneros en el Graf Spee y luego fueron liberados en Montevideo. Ward añadió que el actual piano, en realidad, había sido restaurado ya que el original fue destrozado por los marineros que, en 1939, celebraron la Navidad allí. De la reunión participaron el embajador británico, Andrew Murray, exultante, por cierto; el presidente de la filial local de la Legión Británica, David Oie; el presidente de la comisión del Hospital Británico, Patrick Sherwood, y también el hijo y la hija de Edwin Herbert Vignoles, que en 1939 fue el primer agente del servicio de inteligencia británico que subió a bordo del destruido casco del Graf Spee, frente a la costa de Punta del Este, para tomar nota del cañón del acorazado alemán, cuya potencia y alcance los británicos estaban ansiosos por conocer. Andrew Cooper, director de la compañía naviera J. R. Williams, estuvo presente en su función de agente del crucero que llevó al ex teniente Trott a Montevideo. Trott y su esposa viven hoy en España, en Torrevieja, Alicante. A Montevideo llegó a bordo del Mercury, un crucero de la Royal Caribbean, que, tras haber hecho escala en Buenos Aires, llegará hoy a Puerto Argentino (Port Stanley). Por
Andrew Graham-Yooll |
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