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Comienza
del combate
El
día 13 de Diciembre de 1939, El Graf Spee entraba en las aguas
donde operaba la Fuerza G, al mando del Comodoro Henry Harwood, cuya misión
era asegurar la ruta Montevideo-Rio de Janeiro, con base en las Islas
Malvinas. La flotilla de Hardwood estaba compuesta por los cruceros pesados
"Cumberland" y "Exter", acompañados de los
Cruceros ligeros "Ajax" y "Achilles". De acuerdo a
los informes de inteligencia, Harwood sabía que tarde o temprano,
el acorazado de bolsillo entraría en aguas del Atlántico
Sur. La inteligencia había detectado también que, en Montevideo
y Río de Janeiro, se realizaban grandes movimientos de víveres,
bajo el control del agregado naval alemán y que no podían
ser para otro, que para el Graf Spee. Viendo el mapa, Harwood sabía
que el buque alemán tenía tres posibilidades, llegar el
día 12 cerca a Río de Janeiro, aproximarse a Montevideo
el día 13, o moverse por los alrededores de las Malvinas el día
14. Hardwood se decidió por concentrar sus fuerzas frente al Río
de la Plata desde el día 10.
El
13 de diciembre, acechaba Langsdorff la ruta de los mercantes británicos,
cuando hacia las seis de la mañana sus vigías dieron la
voz de alarma; tres buques a poco más de 20 millas de distancia.
El Graf Spee se hallaba frente al gran estuario del Plata, a unas 280
millas de Punta del Este. El capitán alemán ordenó
zafarrancho de combate a las 6,20 de la mañana y abrió fuego
con sus cañones de 280 mm sobre los tres buques enemigos, que realmente
eran los cruceros ligeros Ajax y Achilles y el crucero pesado Exeter mandados
por el comodoro Hartwood.
El
Graf Spee alcanzó pronto al Exeter, que en una hora encajó
siete impactos de 280 mm. y padeció un constante ametrallamiento.
A las 7 de la mañana debía abandonar el combate con todas
sus torres inutilizadas y a muy escasa velocidad, pues tenía muchas
vías de agua. Pero mientras los dos buques grandes se cañoneaban,
el comodoro Hartwood, logró acortar distancias con sus dos cruceros
ligeros, cuya artillería de 152 mm, acertó numerosas veces
al acorazado de bolsillo, causándole numerosos daños superficiales.
Pero dos impactos consecutivos del Graf Spee desmontaron la mitad de la
artillería al Ajax. A las 7,30, a sólo 4 millas de distancia,
el buque alemán podía disparar más del doble que
sus dos oponentes juntos, con la particularidad que sus granadas taladraban
a cruceros británicos como si fueran de lata, mientras que estos
no dañaban la obra viva, ni las torres blindadas del acorazado.
El Ajax perdía sus mástiles y antenas y su obra muerta era
una criba. El comodoro Hartwood ordenó retirada, tratando de salvarse
in extremis.
¡Cuál no sería su asombro cuando vio que el corsario
alemán se alejaba, sin perseguirles ni dispararles! |
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La
munición llegaba de forma automática desde la santabárbara
a las dos torres blindadas principales, que tenían 3 cañones
cada una. Además de todo esto, el Graf Spee tenía una primitiva
computadora de a bordo para dirigir los disparos, un radar también
rudimentario que solamente miraba hacia adelante y un hidroavión para
mirar más allá del horizonte.
La
decision de hundir el buque se propuso evitar que esta tecnologia cayera en
manos de los ingleses
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