El viaje sin retorno El
capitán Langdorff tenía como plan de operaciones el navegar
hacia el Atlántico sur, mantenerse en una ruta de espera frente
a las costas de África y esperar la orden de iniciar operaciones
contra los mercantes que recorrían esas aguas. Lo abastecería
el carguero Altmark, que estaba autorizado a cambiar de nombre, colores
y bandera y tenía documentación para atracar en cualquier
puerto neutral. Durante los meses posteriores al comienzo del conflicto, el buque torpedeó y hundió cuantos buques mercantes enemigos encontró a su paso. Su capitán y toda su tripulación mantuvieron en jaque a la flota inglesa del Atlántico. Este buque fantasma recorrió el Atlántico de norte a sur, donde estableció su centro de correrías, actuando preferentemente sobre las rutas marítimas que desde Asia, África y América se dirigen hacia Gran Bretaña. En cien días de actuación en estos escenarios, con una incursión en el Índico para despistar a siete grupos navales anglo franceses que le perseguían, hundió nueve mercantes con un desplazamiento bruto aproximado de 50.000 toneladas. En esa dilatada singladura corsaria, Langsdorff dio muestras de gran astucia y capacidad, burlando una y otra vez a sus perseguidores, y se granjeó el respeto de sus enemigos pues ni un sólo marinero murió en los buques mercantes atacados por él. |
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"En esa dilatada singladura corsaria, Langsdorff dio muestras de gran astucia y capacidad, burlando una y otra vez a sus perseguidores, y se granjeó el respeto de sus enemigos pues ni un sólo marinero murió en los buques mercantes atacados por él..." |
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Los alemanes habían descifrado los códigos de comunicación ingleses, y por lo tanto podían saber las rutas de los barcos mercantes que debían hundir. Sin embargo, los ingleses descubrieron esto e hicieron radiar un mensaje "envenenado": un supuesto carguero llamado "Highland Monarch" saldría del Río de la Plata con rumbo a Inglaterra, cargado con carne enfriada. El barco existía, pero en su lugar lo estaría esperando una fuerza inglesa. Lamentablemente para el acorazado, la última y tal vez única forma de descubrir la trampa, el hidroavión, se había averiado unos días antes de forma definitiva. El día 6 de Diciembre, tras encontrarse de nuevo con el Altmark en las coordenadas 25.5º Sur y 24.5º Oeste, el capitán Langsdorff decide poner rumbo hacia el río de la Plata. |
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La última víctima del Graf Spee había sido el pequeño buque cisterna Africa Shell. Tras haber sido abastecido por el buque nodriza Altmark, el Graf Spee hundió otros dos mercantes, el Tairoa y el Doric Star, que lograron comunicar por radio el ataque de que eran víctimas, dando al mismo tiempo su posición. Seguidamente Langsdorff, comandante del Graf Spee, decidió regresar a la costa Sudamericana para seguir hostigando al considerable tráfico mercante de aquel sector, no sin antes haber cobrado una última víctima, el mercante Streonshalh, el 7 de Diciembre. Sin embargo, el ajuste de cuentas estaba cercano: el comodoro Harwood, una vez informado del ataque contra el Tairoa y el Doric Star, se planteó una hipótesis que el Río de la Plata y su tráfico era lo principal a defender. El Cumberland estaba en Malvinas en reparaciones, por lo que contaba sólo con los cruceros Ajax y Achilles y el crucero pesado Exeter. Su plan era atacar de día y de noche con tres cruceros contra un acorazado de bolsillo,de día actuar en dos grupos: el Achilles y el Ajax juntos y el Exeter por su cuenta, para atacar de flanco, de noche, en formación en abanico. El encuentro se produjo el 13 de Diciembre de 1939 al amanecer, frente al Río de la Plata. Probablemente Langsdorff creyó en un primer momento que eran buques mercantes y sólo a último momento advirtió que se encontraba frente a cruceros que, aunque por separados eran inferiores a su buque, no dejaban de constituír un elemento peligroso. Valorada a posteriori, su decisión de atacar fué un error, ya que las instrucciones recibidas le prohibían enfrentar unidades de guerra, especialmente por la dificultad de reparar daños. Otra equivocación fué la de entablar el combate a vuelta encontrada, con el resultado de que la suma de las velocidades del Graf Spee y de los buques británicos redujo notablemente el período de tiempo en el que los alemanes podían aprovechar el mayor alcance de sus cañones. |
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