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La
suplica papal
El
'conflicto', que se suponia de efimera duracion se extendio por cuatro
años. La crueldad, las masacres y las devastaciones apenas serian
superadas por la II Guerra.
En
el verano de 1917, mientras en los campos de batalla se reanudaban los
horrores y matanzas de una guerra que desde hacia tres años afectaba
a millones de hombres, el Papa Benedicto XV, desde Roma, hacia un afligido
llamamiento para la paz y la reconciliacion.
El pontifice presentaba en una sintesis escueta un cuadro dramatico de
la Europa afectada por la guerra, agudizada y extendida en los ultimos
tiempos "por tierra, por mar y hasta por el aire, donde sobre las
ciudades inermes, sobre los pueblos tranquilos y sobre sus inocentes habitantes
habia descendido la desolacion y la muerte" |
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Benedicto
XV sugeria tambien las lineas y principios fundamentales que deberian
inspirar el futuro ordenamiento del continente europeo y concluia dirigiendo
una llamada acuciante a los gobiernos para que actuaran de forma que "se
alcanzase cuanto antes el fin de esa tremenda lucha, la cual aparece,
cada vez mas, como un estrago inutil".
Esta ultima expresion, asi como todo el contenido de la nota pontificia,
suscito la iracunda reaccion de los circulos nacionalistas italianos,
que llegaron a acusar al pontifice de simpatias germanofilas.
Una violenta campaña de prensa se desencadeno contra las tesis
pacificistas de la cabeza de la Iglesia Catolica. |
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