Los problemas de
implementación son reales, pero los beneficios
valen el esfuerzo
Si hay alguna cosa que he
aprendido en mis más de 20 años en el sector de
las Tecnologías de la Información es que no hay
producto que supere sus expectativas. Los
productos de redes inalámbricas no son una
excepción. De hecho, si se tienen en cuenta los
argumentos de los fabricantes y distribuidores del
ramo, estos productos son incluso peores que otros
tipos de productos.
Cada
vez que en la revista se habla de dispositivos
inalámbricos, se nos llenan las bandejas de
entrada de quejas de usuarios sobre muy diversos
dispositivos 802.11 que no cumplen las
expectativas, o expresando sus quejas por el pobre
rendimiento de los mismos.
Sin embargo, existen
buenas razones para introducir las redes
inalámbricas en nuestras empresas. Por ejemplo,
porque así podremos llevarnos nuestro portátil a
las reuniones y seguir disponiendo de todos
nuestros recursos de red, y ser así más
productivos. Disponer de cobertura inalámbrica en
una reunión permite planificar la agenda,
compartir información o imprimir documentos en
impresoras de la red.
Fundamentalmente, sin embargo, el
problema es el siguiente: los fabricantes y
distribuidores de productos 802.11 han hecho un
mal trabajo a la hora de vender las expectativas
de los futuros clientes. La mayoría de las quejas
de los clientes están relacionadas con la
cobertura y con la velocidad que en muchas
ocasiones no está a la altura de las
expectativas.
Poco alcance
Todo aquel que haya utilizado
productos compatibles con el estándar 802.11,
sabrá que el rango de cobertura que se detallan en
las especificaciones sólo son reales en
condiciones ideales. A veces pienso que los rangos
de cobertura que se aseguran en las cajas de los
productos 802.11 y 802.11b sólo pueden ser
conseguidos si la antena se sitúa en medio de un
campo de fútbol. En una oficina normal, múltiples
factores interfieren en la propagación de la señal
cosa que hace que sea virtualmente imposible
conseguir la cobertura que asegura el fabricante.
Al final, si lo que desea es disponer de un acceso
inalámbrico realmente efectivo en su empresa o
incluso en una pequeña oficina, deberá echar mano
de más puntos de acceso de los previstos (AP,
Access Point). Para más información sobre
puntos de acceso inalámbricos, le recomiendo al
artículo publicado el mes pasado ‘Cómo implementar
y configurar múltiples AP’ en la página 46 y
siguientes.
En la actualidad, la construcción
de oficinas y viviendas requiere de vigas de metal
-junto con los metros del más diverso cableado
eléctrico- crea un entorno hostil para las redes
inalámbricas. En una ocasión, tuve problemas para
obtener una conectividad mínimamente decente a tan
sólo 5 metros del punto de acceso porque en medio
se encontraba una pared maestra de cemento armado.
De la misma forma digo que no he tenido problemas
en la misma instalación con un cliente que estaba
a más de 50 metros de distancia del punto de
acceso, pero estaba en línea recta y no tenía
ningún obstáculo que sortear.
En ese mismo edificio de oficinas,
los problemas de la conectividad inalámbrica
aumentaron a medida que ésta se fue llenando.
Cuando se ocupó el local, la red inalámbrica se
instaló para dar conectividad a los pocos usuarios
que en principio se instalaron y mientras que no
se terminaba de cablear y dividir el local. En
aquel momento, los usuarios disponían de un
aceptable acceso inalámbrico en todo el local.
Pero cuando se acabaron de mudar todos los
empleados, se levantaron tabiques y se crearon
despachos, cubículos y la cantidad de cableado se
incrementó proporcionalmente, los problemas de la
red inalámbrica se incrementaron de la misma
forma. Para evitar esos problemas, optamos por
distribuir más puntos de acceso por el local de
manera que los usuarios pudiesen acceder a la red
desde cualquier parte del mismo.
Los nuevos y modernos edificios de
oficinas no son los únicos que dan problemas de
conectividad inalámbrica. Edificios de oficinas de
los años 50 sufren también tantas interferencias
que llegan a medir el radio de acción de la red
inalámbrica en unas pocas decenas de metros.
Algunos, han tenido que diseminar puntos de acceso
en cada sala de reuniones para asegurar un acceso
a la red corporativa fiable.
| Acerca del
autor |
|
DAVID
CHERNICOFF es redactor técnico de la
versión norteamericana de Windows TI
Magazine. |
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