El mercado, dejado a sus propias reglas, falla en la
provisión de bienes tales como acceso a las redes de
comunicación en áreas rurales y de bajos ingresos. Existe un
consenso generalizado en lo que respecta al principal
obstáculo para ésto: las poblaciones dispersas y los bajos
niveles de ingreso se traducen en costos más elevados y
ganancias reducidas por cliente, tornando a los enfoques
convencionales poco atractivos desde el punto de vista
económico. Si bien los telecentros y cibercafés pueden
incrementar los niveles de uso, el primer desafío continúa
siendo extender el alcance de la red.
Frente a esta
situación surge un enfoque alternativo: el modelo de propiedad
comunitaria, que combina empresas de tecnologías de
información y la comunicación (TIC) de propiedad comunitaria
junto a nuevos desarrollos en materia de tecnologías
inalámbricas. Este modelo puede, en gran medida, reducir
costos y maximizar el valor agregado de los recursos
comunitarios, permitiendo el surgimiento de un nuevo modelo
comercial que sea más sustentable económicamente y con mayores
posibilidades de “empoderamiento” por parte de la población.
Al vincularse directamente con las necesidades de estas
comunidades, estas empresas producen un impacto mayor a nivel
social, mientras que actúan como un catalizador comunitario
impulsando el desarrollo de otras actividades.
Ya han
sido demostradas ciertas ventajas de este modelo en proyectos
de infraestructura, tanto en países desarrollados como en
países en vías de desarrollo. En los países más pobres el
control y la participación local comunitaria son ampliamente
reconocidos como puntos críticos para el éxito de los
proyectos de TIC para el desarrollo.
Por otro lado,
las innovaciones tecnológicas, especialmente las inalámbricas,
refuerzan considerablemente el potencial de las empresas de
propiedad comunitaria para ayudar a resolver el problema del
acceso rural. Ello se debe a su bajo nivel de inversión
inicial y escalabilidad, su despliegue técnico relativamente
simple, sus bajos costos y estándares abiertos, y su
adaptabilidad a requisitos de voz y datos. Por otra parte está
siendo desarrollado software libre para el manejo de redes
inalámbricas, lo que también constituye un elemento
facilitador.
La implementación del enfoque de
propiedad comunitaria tiene como requisito fundamental el
acceso a financiamiento a nivel nacional y local y una
regulación que posibilite asegurar, a largo plazo, la
sustentabilidad de las iniciativas que surjan de la comunidad.
Los obstáculos reguladores hace tiempo que constituyen
la mayor barrera para el progreso en muchas áreas del
desarrollo de las TIC. Las limitaciones de la liberalización
del sector en un estilo “talle único” y el fracaso de esquemas
basados en un-operador-que-lo-hace-todo está dirigiendo el
debate en la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información
(CMSI), más allá de oposiciones binarias, hacia un territorio
nuevo y menos dogmático.
Basado en el artículo
preparado por Seán Ó Siochrú para “WSIS Papers”: “Propiedad
comunitaria de las TIC: nuevas oportunidades para las
comunidades rurales pobres”