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El Chat

¿Quién está del otro lado?

Los sitios de conversación en línea o chats han ganado una popularidad extraordinaria en los últimos años, pero también muchas personas se preocupan por el uso que de esta nueva herramienta comunicativa hacen comunicativa hacen algunos.
 

Parece ser la trama de una telenovela o una sofisticada película de ficción a lo Alfred Hitchcock, pero la noticia es tan cierta como las condenas a prisión que tendrán que purgar los dos adolescentes británicos: uno por instigación para asesinar y obstruir la justicia, y el otro por este último cargo e intento de homicidio.

Lo más curioso es que no se trata de dos desconocidos, sino de amigos, uno de los cuales, a través de Internet, convenció a su compañero de que lo matara.

John, según su alias en Internet, un adolescente británico de 14 años, durante varios meses logró asumir en un sitio de conversación en línea, también conocido comúnmente como de chateo, seis identidades distintas, entre ellas la de dos supuestos agentes de la Inteligencia Británica, para convencer a su amigo virtual de que él era un asesino y debía ser eliminado.

La trama fantasiosa terminó el 29 de junio de 2003, cuando Mark, el amigo engañado, apuñaleó a John en un callejón de la ciudad inglesa de Manchester, hecho que fue registrado por una cámara de seguridad, gracias a la cual se logró desentrañar la complicada madeja elaborada por el chico de 14 años para complicar a su amigo de 16.

La historia, no obstante, comenzó mucho antes, cuando a principios de 2003, John y Mark se conocieron en una sala virtual de MSN Chat, un servicio gratuito que entonces ofrecía Microsoft para sostener conversaciones en línea.

John falsificó su nombre, edad y verdadera identidad en el sitio de chateo, haciéndose pasar por una muchacha de 16 años llamada Martha. La supuesta joven, siempre a través del chateo, fue quien le presentó a “su medio hermano”, quien era en realidad el propio John, el cual se encontró con Mark en el mismo callejón donde meses después fuera apuñaleado.

En el mundo virtual del chateo, la supuesta chica, Martha, comenzó a seducir a Mark y se convirtieron en una “ciber-pareja” que nunca se vio. Así fueron apareciendo en escena diversos personajes, como otro supuesto medio hermano de John, otro chico que lo perseguía y quien supuestamente “mató” a Martha.

Como si fuera poco, John inventó a una agente de los servicios secretos británicos MI5, quien trató de ayudarlos pero también fue asesinada. La supuesta agente le envió a Mark un correo electrónico que decía: “Cuando recibas esto, ya me habrán matado. He estado tratando de protegerte”.

Y la mente calenturienta del chico también ideó a Mary, otra agente del MI5, de 39 años, quien empezó a convencer a Mark de que él sería un buen espía, pero antes debía matar a John, tras lo cual recibiría dinero y hasta conocería al primer ministro Tony Blair.

Toda la historia, casi increíble, fue ideada por el chico, al cual algunos especialistas diagnosticaron problemas psiquiátricos; este planificó todo de tal forma e indujo de manera tal a Mark, que acabó apuñalándolo en horas de la noche.

Una cámara cercana al lugar del hecho registró cuando Mark le dio dos puñaladas a John que le afectaron un riñón, el hígado y la vesícula, tras lo cual el muchacho, asustado, llamó a la policía y dijo que habían sido asaltados, cosa que desmintió la grabación.

En declaraciones a la prensa realizadas recientemente, después de concluir el juicio, el juez David Maddison, de Manchester, quien valoró el caso, afirmó que “sería difícil hasta para escritores de ficción con mucha experiencia inventar una trama como esta”.

Tanto John como Mark fueron condenados a restricción de libertad. En el caso del primero, que inventó toda la historia, solo podrá tener acceso a Internet bajo supervisión de un adulto y no podrá entrar a sitios de chat ni comunicarse con Mark por ningún medio.

Pero este caso, de acuerdo con los expertos, no es un hecho aislado, ya que los sitios de chats o conversación en línea han traído más de un problema, pues en ellos es casi imposible descubrir quién está del otro lado del teclado.

MÁS ALLÁ DEL TECLADO

Las salas de conversación en línea tienen un nacimiento muy reciente, pues fue apenas en 1997 cuando empezaron a ganar una popularidad creciente, en especial a partir del lanzamiento de MSN Chat, una aplicación inventada por Microsoft, asociada a su sitio de correo electrónico gratuito Hotmail.

Por medio de este sistema, el usuario puede “conversar”, valiéndose de mensajes cortos, en tiempo real con otra persona situada en cualquier lugar del mundo, siempre que ambas tengan cuentas de correo y conexión a Internet. El chat tuvo tanto éxito que pronto Yahoo!, otro sitio líder de búsquedas en Internet, asoció a su sistema de correo el Messenger, una aplicación similar para “chatear”.

Aunque la creación venía desarrollándose desde la década de 1980, ya a finales de los ’90 se le agregaron nuevas utilidades como la posibilidad de intercambiar fotos, archivos de texto, música, e incluso pequeñas figuritas animadas (iconos) que muestran estados de ánimo, sentimientos o situaciones concretas de quien conversa, como amor, amistad, odio, estar fuera de la computadora o desconectarse.

La euforia del chat en pocos años alcanzó gran popularidad, máxime porque en la mayoría de los casos es de entrada gratuita y libre, y por esto muchas personas pueden ocultar su verdadera identidad, simulando ser otra persona, incluso de un sexo, país o profesión diferente a su realidad.

¿UNA CAJA DE PANDORA?

Como el reverso de una moneda, un estudio realizado en el año 2001 por una empresa informática norteamericana, Gadner Consulters, reveló que el 60 por ciento de las personas que entraban a un sitio de conversación virtual falsificaban su identidad, cifra que en 2002 subió al 72 por ciento, y ya en 2003 rebasaba el 80 por ciento.

Pronto se comenzó a evidenciar que las consecuencias de esta especie de juego podían ser muy peligrosas, pues comenzaron a aparecer casos de sicópatas que usaban la herramienta para encontrar a víctimas de violaciones; pederastas que se inmiscuían en sitios de niños; asesinos en serie que utilizaban el chateo para identificar futuros muertos; o incluso esposos infieles que descubrían que el supuesto engaño lo iban a cometer con una mujer dispuesta a todo... que era su propia esposa.

Lo cierto es que las protestas subieron de tono a tal punto, que junto al desmesurado tráfico de mensajes por este concepto y la poca ganancia que daba la publicidad, MSN, uno de los padres del chat, decidió en octubre de 2003 cerrarlo en más de 18 países, y dejar esta aplicación para quienes pagaran una cuenta de correo.

Con esto, además de ganar dinero, también tienen registrada la verdadera identidad de quien entraba en una sala de chateo, pues debe identificarse con su número de tarjeta de crédito para ganar ese derecho.

A pesar de eso, el espacio que ha dejado MSN pronto ha sido cubierto por otros sitios, tanto el Messenger de Yahoo!, como el LatinChat y otros, sin que por esto hayan parado ni con mucho los delitos.

Los expertos aducen que el chateo ha llegado a convertirse incluso en una de las principales manifestaciones de lo que algunos psiquiatras identifican como la Internet Addiction, un síndrome que afecta a personas cuya obsesión es estar “conectados” a toda hora.

Detractores o fanáticos, el chateo ha significado una revolución en las comunicaciones, toda vez que hasta las empresas telefónicas han visto decaer el número de llamadas porque la gente prefiere chatear; pero también ha desatado una caja de Pandora, en la cual muchos piensan que la esperanza está en que los humanos, seres racionales, sepamos utilizar esta nueva herramienta de comunicación con la suficiente cordura.

 
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