ZERO Miserables seres se arrastran por los suelos tragando la mugre y el polvo. Entre las sombras se quejan y lamentan, Raj�ndose los rostros. Sus almas ennegrecidas ya no sienten, No aman ni tienen luz. La amargura les rompi� los miembros, Dej�ndoles los torsos chuecos. Ellos son y no son, amargura; Locura y desesperaci�n. Zero. Sus alas p�tridas hieden clavadas en Sus espaldas; se tragan la pus. Terror�ficamente miran desde las sombras, Babeando y mascando sus lenguas. Terror�ficamente inocentes Lloran sus rostros de desesperaci�n. No son nada... ni nunca lo ser�n. S�lo son el Zero que nubla tu mirar. Sin sentimientos, sin compasi�n. Seres miserables que delatan tu dolor.
EL CENTRO Heladas l�grimas resvalan por mi sombr�o rostro, decepci�n es todo lo que puedo sentir, los muertos se levantar�n de su tumba, para reir desde el infierno, los vivos velar�n por un futuro mejor... sin hacer nada. Un escalofr�o paraliza mi mente, fantasmas recorren mi habitaci�n, tenebrosas risas llegan a mis oidos, la luna observa paralizada desde el cielo, mi calido aliento resuena en soledad, me desvanezco, mis fuerzas me abandonan, cierro mis quebrados p�rpados, mi mente y mi alma son libres al fin, nadie me las podr� quitar jamas.
COSIENDO SILENCIO Esculpo l�neas, grandes senderos que nos conducen hacia el tiempo, Desilusiones insinuadas que no se olvidan con la amnesia perturbadora Que nos sepulta al barrer sonrisas Sobre una gran esfera que pretende tener vida Debajo de un gran trazo de tela azul odio Que nos desprende de la gravedad que nos acosa. Cosemos barreras translucidas con la aguja que penetra nuestras v�rtebras, atamos con el alfiler cotidiano el pasado cuadriculado que remenda los errores.
DIOS HA MUERTO Dios ha muerto, un perro lo devoro detr�s de una carnicer�a; defeco sus restos junto a la coladera de una avenida, sus iglesias fueron quemadas, y las que quedan en pie sirven como asilos, para ancianos y malogrados; las biblias ya solo sirven para calentar el gran fri� del invierno, en las calles yacen sus �ngeles, muertos y destrozados; les arrancaron las alas; y con ellas barren sus restos ya en descomposici�n, dios a muerto; satan�s no se regocija y sus demonios esperan intranquilos; por que saben que son los siguientes que morir�n
ANTERIOR