RETORNO
RECURRENCIA
REENCARNACI�N
El animal intelectual es un pobre t�tere parlante con memoria y vitalidad, un mu�eco viviente que tiene la tonta ilusi�n de que puede hacer, cuando en realidad de verdad nada puede hacer.
Imaginad por un momento, querido lector, un mu�eco mec�nico autom�tico, controlado por un complejo mecanismo.
Imaginad que ese mu�eco tiene vida, se enamora, habla, camina, desea, hace guerras, etc.
Imaginad que ese mu�eco puede cambiar de due�os a cada momento. Deb�is imaginar que cada due�o es una persona distinta, tiene su propio criterio, su propia forma de divertirse, sentir, vivir, etc., etc., etc.
Un due�o cualquiera queriendo conseguir dinero apretar� ciertos botones y entonces el mu�eco se dedicar� a los negocios, otro due�o, media hora despu�s o varias horas despu�s tendr� una idea diferente y pondr� a su mu�eco a bailar y a re�r, un tercero lo pondr� a pelear, un cuarto lo har� enamorar de una mujer, un quinto lo har� enamorar de otra, un sexto lo har� pelear con su vecino y crearse un problema de polic�a, y un s�ptimo le har� cambiar de domicilio.
Realmente el mu�eco de nuestro ejemplo no ha hecho nada pero �l cree que s� ha hecho, �l tiene la ilusi�n de que hace cuando en realidad nada puede hacer porque no tiene el Ser Individual.
Samael Aun Weor "Educaci�n Fundamental".
IntroducciOn
"Todo fluye y refluye, va y viene, sube y baja, en todo existe un s�stole y una di�stole. Los astros en el firmamento y los �tomos en la mol�cula retornan siempre al punto de partida.
Las leyes de Retorno, Recurrencia y Ritmo gobiernan inteligentemente la vida y la muerte, el flujo y el reflujo, y los incesantes cambios y movimientos de la Naturaleza.
La gran maquinaria de la Naturaleza est� gobernada por Leyes Inteligentes...
De acuerdo con las leyes del Ritmo todo tiene que retornar al punto de partida.
De acuerdo con las leyes de la Recurrencia todo vuelve a ocurrir tal como ocurri�.
Las leyes del Ritmo son matem�ticas y las leyes de Retorno y Recurrencia son tambi�n matem�ticas.
Todo en la Naturaleza funciona de acuerdo con las leyes de N�mero, Medida y Peso. El acaso no existe.
Los astr�nomos pueden calcular matem�ticamente el retorno de los soles y de los planetas. Sabemos con exactitud que cada tres meses cambian las estaciones; tres meses para la primavera, tres para el verano, tres para el oto�o y tres para el invierno.
En forma r�tmica todo se repite, todo vuelve a ocurrir tal como ya ocurri�. Recordemos que el reloj es redondo, recordemos que el tiempo es redondo, y que las horas van y vienen repiti�ndose siempre r�tmicamente, retornando las manecillas siempre a los mismos n�meros del horario.
Si realmente queremos conocer las conexiones mutuas de todos los organismos y de todas las cosas en su forma realmente substancial y no �nicamente accidental, necesitamos estudiar las leyes del Ritmo, Retorno y Recurrencia.
El hombre, -o para hablar con m�s exactitud- el animal intelectual en �ltima s�ntesis es energ�a, y esto no lo puede negar la f�sica nuclear.
Ya est� totalmente demostrada la conservaci�n de la energ�a, realmente la energ�a se transforma, pero no se destruye.
El animal intelectual perece, es perecedero; pero el "yo" energ�tico, por el hecho mismo de ser una suma de valores energ�ticos de la Naturaleza, no puede perecer con la muerte del cuerpo f�sico y contin�a en el tiempo.
Si todo retorna, el "yo" tambi�n retorna y si todo se repite, es claro que el "yo" vuelve a repetir el drama de la existencia. Esta es la Ley de Recurrencia: todo vuelve a ocurrir tal como sucedi� m�s los resultados.
Desde el �tomo hasta el Sol, y desde el protozoo hasta el hombre, toda suma de valores energ�ticos est� sometida a las leyes del Retorno, Recurrencia y Ritmo.
Es imposible conocer realmente la mutua conexi�n intr�nseca de todos los seres y de todos los pueblos en su entronque verdadero y concatenaci�n aut�ntica, si jam�s hemos estudiado las leyes del Ritmo, Retorno y Recurrencia.
Es imposible establecer un orden social perfecto si no comprendemos profundamente las Leyes de la Naturaleza".
Simplicio, citado por Ouspensky, escribi�: "Los pitag�ricos dijeron que las mismas cosas se repiten una y otra vez".
En conexi�n con esto es interesante observar las palabras de Eudemo, disc�pulo de Arist�teles (en el libro tercero de la F�sica). El dice:
"Algunas personas aceptan y algunas otras personas niegan que el tiempo se repite. La repetici�n se entiende en diversos sentidos. Una clase de repetici�n puede suceder en el orden natural de las cosas, como la repetici�n de los veranos, de los inviernos y otras estaciones, en que una nueva viene despu�s que otra ha desaparecido; a este orden de cosas pertenecen los movimientos de los cuerpos celestes y los fen�menos producidos por ellos, tales como los solsticios y los equinoccios, que son producidos por el movimiento del Sol.
Pero si debemos creer a los pitag�ricos, existe otra clase de repetici�n. Eso quiere decir que yo os hablar� y me sentar� exactamente as� y tendr� en mi mano el mismo palo, y todo ser� igual que ahora; y el tiempo, como es de suponer, ser� el mismo, porque si los movimientos de los cuerpos celestes y de muchas otras cosas son los mismos, lo que ocurri� antes y lo que ocurrir� despu�s es tambi�n lo mismo. Esto se aplica tambi�n a la repetici�n, que es siempre la misma. Todo es lo mismo".
Un an�lisis a fondo sobre el Budismo, nos lleva a la conclusi�n de que el Buda ense�� la Ley de Recurrencia en su doctrina sobre las existencias sucesivas. A la Ley de la Recurrencia expuesta magn�ficamente por Eudemo en los precedente p�rrafos, nosotros s�lo tenemos que a�adirle la espiral que seg�n Pit�goras es la curva de la vida.
El tiempo es redondo, c�clico, y todo se repite ya en espiras m�s elevadas, ya en espiras m�s bajas. Resulta interesante y doloroso al mismo tiempo, la repetici�n incesante de los mismos dramas, de las mismas escenas, de los mismos acontecimientos en cada una de las existencias que por Ley C�smica se asignan a las Esencias humanas.
Un hombre es lo que es su vida. Si un hombre no modifica nada dentro de s� mismo, si no transforma radicalmente su vida, si no trabaja sobre s� mismo, est� perdiendo el tiempo miserablemente .
Un hombre muere y los angustiosos momentos de su agon�a, sus �ltimos instantes y realizaciones, sus �ltimas sensaciones y sus �ltimas penas, se encuentran �ntimamente asociadas a los goces del amor que originan el nuevo nacimiento. La nueva existencia comienza exactamente en las mismas condiciones que la anterior y es claro que no puede comenzar en ninguna otra condici�n.
La muerte es el regreso al comienzo mismo de su vida con la posibilidad de repetirla nuevamente. Al renacer en este valle de l�grimas, el pasado se convierte en futuro de acuerdo a la Ley de Recurrencia. La vida de cada uno de nosotros, con todos sus tiempos, es siempre la misma -de existencia en existencia a trav�s de los innumerables siglos-.
La vida de cada uno de nosotros en particular es la pel�cula viviente que al morir nos llevamos a la eternidad. Cada uno de nosotros se lleva su pel�cula y la vuelve a traer para proyectarla otra vez en la pantalla de una nueva existencia. La repetici�n de dramas, comedias y tragedias, es un axioma fundamental de la Ley de Recurrencia.
En cada nueva existencia se repiten las mismas circunstancias. Los actores de tales escenas siempre repetidas son las gentes que viven en nuestro interior, los "yoes psicol�gicos". Si desintegramos esos actores, esos "yoes" que originan las repetidas escenas de nuestra vida, entonces la repetici�n de tales circunstancias se har�a algo m�s que imposible. Obviamente sin actores no pueden haber escenas, esto es algo irrebatible, irrefutable.
Reflexionemos seriamente sobre la Ley de Recurrencia o repetici�n de escenas en cada retorno; descubriremos por Auto-observaci�n intima los resortes secretos de esta cuesti�n. Si en la pasada existencia a la edad de 25 a�os tuvimos una aventura amorosa es indudable que el "yo" de tal compromiso buscar� a la dama de sus ensue�os a los 25 a�os de la nueva existencia. Si la dama en cuesti�n entonces solo ten�a 15 a�os, el "yo" de tal aventura buscar� a su amado en la nueva existencia a la misma edad justa. Resulta claro comprender que los dos "yoes", tanto el de �l como el de ella, se buscar�n telep�ticamente y se reencontrar�n nuevamente para repetir la misma aventura amorosa de la pasada existencia.
Dos enemigos que a muerte pelearon en la pasada existencia, se buscar�n otra vez en la nueva existencia para repetir su tragedia a la edad correspondiente. Si dos personas tuvieron un pleito de bienes ra�ces a la edad de 40 a�os en la pasada existencia, a la misma edad se buscar�n telep�ticamente en la nueva existencia para repetir lo mismo.
Dentro de cada uno de nosotros viven muchas gentes ("yoes") llenas de compromisos, eso es irrefutable. Un ladr�n carga en su interior una cueva de ladrones con diversos compromisos delictuosos. El asesino lleva dentro de s� mismo un club de asesinos y el lujurioso porta en su psiquis una casa de citas. Lo grave de todo esto es que el intelecto ignora la existencia de tales gentes o "yoes" dentro de s� mismo y tales compromisos que fatalmente se van cumpliendo. Todos estos compromisos de los "yoes" que dentro de nosotros moran, se suceden por debajo de nuestra raz�n.
Son hechos que ignoramos, cosas que nos suceden, acontecimientos que se procesan en el subconsciente e inconsciente. El animal intelectual, equivocadamente llamado hombre, no puede cambiar las circunstancias, todo le sucede, como cuando llueve, o como cuando truena; tiene la ilusi�n de que hace, pero no tiene poder para hacer, todo se sucede a trav�s de �l, todo es fatal, mec�nico. S�lo el Ser puede hacer, s�lo el Ser puede originar nuevas circunstancias, s�lo el Ser puede cambiar todo este orden de cosas, pero el animal intelectual no tiene encarnado al Ser. Nuestra personalidad es tan solo el instrumento de distintas gentes ("yoes"), mediante el cual cada una de esas gentes cumple sus compromisos.
En este valle de amarguras existen hombres m�quinas de repetici�n absoluta, tipos mecanicistas ciento por ciento, sujetos que repiten hasta los m�s insignificantes detalles de sus existencias precedente, casos concretos de Egos que retornan durante muchos siglos en el seno de una misma familia, ciudad y naci�n. Esos son los que debido a la incesante repetici�n de lo mismo pueden decir, por ejemplo: me casar� a los 30 a�os, tendr� una mujer de tal color, de tal estatura, tantos hijos, mi padre morir� a tal edad, mi madre a tal otra edad, mi negocio fructificar� o fracasar�, etc., y es claro que todo viene a suceder con exactitud asombrosa. Son personas que se saben su papel a fuerza de tanto repetirlo, que no lo ignoran, y eso es todo.
Entran en este asunto tambi�n los "ni�os prodigio" que tanto asombran a las gentes de su �poca; por lo com�n, se trata de Egos que ya saben su oficio de memoria y que al retornar lo hacen de maravilla desde los primeros a�os de su infancia.
En esta tierra del Samsara (mundo fenom�nico) se reincorporan constantemente sujetos de repetici�n variada, que reviven sus existencias precedentes ya en espiras m�s elevadas, ya en espiras m�s bajas. Existe tambi�n en nuestro interesant�simo mundo cierto tipo de gentes con tendencia creciente a la degeneraci�n, que marchan resueltamente por el espiral descendente; estos son los borrachos, los suicidas, los homosexuales, las prostitutas, los drogadictos, los asesinos, etc. Esta clase de gentes repiten en forma m�s y m�s descendente en cada existencia sus mismos delitos, hasta que al fin entran a los Mundos Infiernos.
En aparente y brillante contraste con ese tipo de v�a de descenso o fracaso, pero en posici�n igualmente abominable, se encuentran los caballeros del alto mundo, los grandes triunfadores que adoran a la Gran Ramera, los multimillonarios, los cient�ficos perversos que inventan armas destructivas, los tenebrosos secuaces de la dial�ctica materialista que le quitan a la humanidad sus valores eternos, los fan�ticos del deporte, los vanidosos batidores de r�cords, los c�micos que juegan con el monstruo de las mil caras (el p�blico), las famosas estrellas de cine, que justifican todos sus adulterios con innumerables matrimonios y divorcios, los artistas degenerados de la nueva ola, los bailarines de rock, los fundadores de sectas perjudiciales, los escritores de libros pornogr�ficos, los esc�pticos de todo tipo, etc., etc., etc.
El tipo de triunfador est� hipnotizado por el �xito y ese es precisamente su mayor peligro, ignoran que est�n bajando por la espiral descendente y entran a los Mundos Infiernos embriagados por el triunfo. El tipo de triunfador sabe con exactitud lo que tiene que hacer cada vez que retorna a este escenario del mundo y repite siempre sus mismas aventuras.
Es asombrosa la Ley de Recurrencia. Las personas normales, comunes y corrientes, repiten siempre sus mismos dramas, los c�micos una y otra vez en cada una de sus existencias sucesivas repiten sus mismas payasadas, los perversos se reincorporan continuamente para repetir incesantemente las mismas tragedias. Todos estos eventos propios de las existencias repetidas van siempre acompa�ados de las buenas o malas consecuencias, de acuerdo con la Ley de Causa y Efecto. Cada existencia es una repetici�n de la pasada m�s sus consecuencias k�rmicas buenas o malas, agradables o desagradables.
Volver� el asesino a verse en la horripilante ocasi�n de asesinar, mas ser� asesinado; volver� el ladr�n a verse con la misma oportunidad de robar, pero ser� metido en la c�rcel; sentir� el bandido el mismo deseo de correr, de usar sus piernas para el delito, pero no tendr� piernas, nacer� inv�lido o las perder� en cualquier tragedia; querr� el ciego de nacimiento ver las cosas de la vida, aquellas que posiblemente le condujeron a la crueldad, etc., pero no podr� ver; amar� la mujer al mismo marido de la existencia anterior, a aquel que posiblemente abandon� en el lecho de enfermedad para irse con cualquier otro sujeto, mas ahora el drama se repetir� a la inversa y el sujeto de sus amores partir� con otra mujer, dej�ndola abandonada. As� amigos, as� trabaja la Ley de Recurrencia incesantemente.
Por debajo de nuestra capacidad cognoscitiva suceden muchas cosas. Desgraciadamente, ignoramos lo que por debajo de nuestra pobre raz�n sucede.
Salir de esta desgracia, de esta inconsciencia, del estado tan lamentable en que nos encontramos, s�lo es posible muriendo en s� mismos.
As� pues, la Ley del Eterno Retorno de todas las cosas se combina siempre con la Ley de Recurrencia. Los egos retornan incesantemente para repetir dramas, escenas, sucesos, aqu� y ahora. El pasado se proyecta hacia el futuro a trav�s del callej�n del presente.
Reencarnaci�n es muy diferente. La doctrina del Gran Avatara Krisna ense�a que s�lo los dioses, semidioses, reyes divinos, Titanes y Devas se reencarnan.
La palabra Reencarnaci�n es muy exigente; no se debe usar de cualquier manera: nadie podr�a reencarnificarse sin haber antes eliminado el Ego, sin tener de verdad una Individualidad Sagrada. Reencarnaci�n es una palabra muy venerable; significa de hecho la reincorporaci�n de lo divinal en un hombre, una nueva manifestaci�n de lo divino...
De ninguna manera exageramos conceptos al enfatizar la idea trascendental de que la Reencarnaci�n solo es posible para aquellos que ya lograron en cualquier ciclo de manifestaci�n la uni�n gloriosa con la Super Alma.
Absurdo ser�a confundir la Reencarnaci�n con el Retorno. Ser�a caer en un desatino de la peor clase afirmar que el Ego -legi�n de yoes tenebrosos, siniestros e izquierdos- pueda reencarnarse.
P.- Maestro, un pa�s que fue afectado por la violencia tanto tiempo �se debe a la Ley de Recurrencia?
R.- Obviamente, la violencia de las multitudes en ese pa�s fue la repetici�n de violencias similares ocurridas en un pasado ca�tico; pi�nsese en las guerras civiles ocurridas en �pocas anteriores a la sucedida violencia, guerras de partidos pol�ticos de derecha e izquierda repiti�ndose en el presente como resultado del pasado. He ah� la Ley de Recurrencia.
P.- Maestro, si una persona ha sido correcta, se ha comportado como todo un ciudadano en el cumplimiento de sus deberes, �c�mo operar�a en �l la Ley de Recurrencia en el pr�ximo retorno?
R.- Amigos, amigos, no me digan ustedes que ese fulano haya sido un dechado de virtudes, un pozo de santidad. Por magn�fico ciudadano que haya sido, tuvo sus muy humanos errores, sus escenas, sus dramas, etc., y es claro que de todo estoy hay repetici�n en su nueva existencia, mas las consecuencias. As� es como opera la Ley de Recurrencia.
P.- Venerable Maestro, hay cierta confusi�n en cuanto a la relaci�n entre la Ley del Karma y la Ley de Recurrencia, porque tengo el concepto de que con la terminaci�n del Karma se terminar�a la Ley de Recurrencia. �Quisiera aclararme ese punto?
R.- Amigos, en modo alguno puede existir confusi�n entre las Leyes del Karma y Recurrencia, puesto que ambas son lo mismo con diferentes nombres. Indudablemente, el Karma trabaja sobre bases firmes, no es sino un efecto de la causa que nosotros mismos sembramos; por lo tanto, tiene que repetirse el hecho en s� mismo m�s los resultados buenos o malos.
P.- Maestro, personas que aparentemente no han hecho mal a nadie sufren de carencias econ�micas. �Tiene esto que ver con la Ley de Recurrencia?
R.- Distinguidos amigos, se�ores y se�oras, el Padre que est� en secreto puede estar cerca de nosotros o lejos. Cuando el hijo anda mal, el Padre se aleja y entonces aquel cae en desgracia, sufre por falta de dinero, pasa terribles necesidades, no se explica por s� mismo el motivo de su miseria. Ostensiblemente, tales personas creen no haber hecho mal a nadie; si estos recordaran sus existencias anteriores podr�an evidenciar por s� mismos el hecho concreto de que anduvieron por pasos perdidos, posiblemente se entregaron al alcohol, a la lujuria, al adulterio, etc.
El Padre que est� en secreto, nuestro propio Esp�ritu Divino, puede darnos o quitarnos. El sabe muy bien lo que merecemos, y si no tenemos actualmente dinero es porque El no quiere d�rnoslo, nos castiga para nuestro bien. "Bienaventurado el hombre a quien Dios castiga". El Padre que quiere a su hijo le castiga siempre para su bien. En el caso concreto de esta pregunta, la v�ctima de los sufrimientos, repetir� las escenas del pasado m�s las consecuencias: pobreza, dolor, etc., etc.
P.- Maestro, �cu�les son los que est�n libres de la Ley de Recurrencia?
R.- Mirad la Ley de Recurrencia en sus aspectos superiores e inferiores de la Gran Vida. Podemos aseverar solemnemente que s�lo quedan libres de la Ley de Recurrencia aquellos que logran cristalizar en su naturaleza �ntima las Tres Fuerzas Primarias del Universo. El Sagrado Sol Absoluto quiere cristalizar en cada uno de nosotros esas Tres Fuerzas Primarias, colaboremos con El y sus santos designios y quedaremos para siempre libres de la Ley de Recurrencia.
COMPLEMENTO
COINCIDENCIAS LINCOLN-KENNEDY
1.- Como primera "coincidencia" se�alaremos el hecho, ya evidente, de que ambos, Lincoln y Kennedy, fueron presidentes de los E.U.A.
2.- Tanto Lincoln como Kennedy murieron asesinados: el presidente Lincoln fue asesinado en un viernes, y en un viernes fue tambi�n asesinado el presidente Kennedy.
3.- Todos hemos le�do que el presidente Lincoln se hallaba disfrutando de una representaci�n teatral acompa�ado de su esposa, en presencia de la cual fue asesinado. El presidente Kennedy estaba visitando Dallas, Texas y se hallaba en un autom�vil con su esposa. El tambi�n disfrutaba de una representaci�n, por escenario las calles de la ciudad, que era la aclamaci�n del p�blico.
4.- El presidente Lincoln fue herido de bala por la espalda mientras estaba sentado en un palco del teatro. El presidente Kennedy fue herido de bala por la espalda mientras estaba sentado en un autom�vil.
5.- Un hombre llamado Johnson sucedi� al presidente Lincoln. Johnson fue presidente despu�s del presidente Lincoln; y en Texas, el presidente Kennedy fue asesinado y el vicepresidente Johnson jur� como presidente de los E.U.A., a bordo de un avi�n que trasladaba de vuelta a la capital el cuerpo del presidente muerto y el del nuevo presidente vivo. Johnson, pues, es el nombre de ambos sucesores.
6.- El Johnson que sucedi� al presidente Lincoln era dem�crata del sur de los E.U.A., y Lindon Johnson, que sucedi� al presidente Kennedy, tambi�n era dem�crata del sur de Texas.
7.- Pero sigamos en esta lista de "coincidencias" con los Johnson. Ambos hab�an sido tambi�n miembros del Senado antes de ser presidentes.
8.- Lincoln fue elegido para desempe�ar su cargo de presidente el a�o 1860. Eso puede tambi�n ser f�cilmente comprobado en los libros de historia. As� Lincoln fue presidente en 1860, y he aqu� otra "coincidencia": Kennedy fue presidente en 1960, cien a�os despu�s.
9.- El sucesor de Lincoln fue Andrew Johnson. Andrew Johnson naci� en 1808, y el Johnson que sucedi� al presidente Kennedy naci� en 1908.
10.- Lincoln fue asesinado por un individuo bastante extra�o, un total resentido si hemos de creer las noticias que ahora son historia; y ese asesino de Lincoln fue John Wilkes Booth, nacido en 1839. Lee Harvey Oswald que, seg�n afirm�, asesin� al presidente Kennedy, parece haber sido tambi�n un tipo de persona totalmente insatisfecha, un resentido, que frecuentemente se hallaba en dificultades. Naci� en 1939.
11.- Booth fue asesinado antes de que pudiera comparecer ante un tribunal, lo mismo que Oswald, asesinado tambi�n mientras era conducido por la polic�a y antes de que pudiera comparecer ante el tribunal.
12.- Estas coincidencias que hemos visto se extienden no solo a los presidentes y a sus asesinos, sino tambi�n a sus esposas porque la se�ora de Lincoln, esposa del presidente Lincoln perdi� un hijo durante su residencia en la Casa Blanca, y la se�ora de Kennedy, esposa del presidente Kennedy, perdi� un hijo tambi�n durante su residencia en la Casa Blanca.
13.- Lincoln ten�a un secretario, y ese secretario se llamaba Kennedy. El secretario Kennedy advirti� vivamente al presidente Lincoln que no fuera al teatro donde fue asesinado. El presidente Kennedy tambi�n ten�a un secretario, y este se llamaba Lincoln. El secretario Lincoln advirti� al presidente Kennedy que no fuera a Dallas.
14.- John Wilkes Booth tir� contra el presidente Lincoln por la espalda mientras el presidente asist�a a una representaci�n de teatro y corri� a esconderse en un dep�sito. Lee Harvey Oswald tir� contra el presidente Kennedy desde un dep�sito y corri� a esconderse en un teatro. Si se lee cuidadosamente esto de nuevo se apreciar� lo extra�o que es: un asesino tira desde un teatro y se esconde en dep�sito; el otro, tira desde un dep�sito y se esconde en un teatro.
15.- L.I.N.C.O.L.N., son siete letras. si contamos K.E.N.N.E.D.Y., encontramos que tambi�n son siete letras.
16.- Si hacemos lo mismo con JOHN WILKES BOOTH hallaremos que son quince letras. Contando LEE HARVEY OSWALD tenemos tambi�n quince letras.
17.- Se cree que Oswald mat� a Kennedy y que ten�a c�mplices. Nada de esto fue en realidad fehacientemente probado; es un asunto de evidencia, de indicios tambi�n que Booth mat� a Lincoln, ya que nadie pudo probarlo. Lo mismo que con Oswald se afirm� que ten�a c�mplices, pero nadie prob� de manera concluyente que Oswald matara a Kennedy y que tuviese c�mplices. Encaremos esto lisa y llanamente: una evidencia de indicios se�ala tanto a Booth como a Oswald, pero �cu�nto de lo que pudimos leer en la prensa era verdad y hasta qu� punto se estaba prejuzgando y condenando a un hombre? En ninguno de los dos casos lo sabemos, y esa es otra de las coincidencias.
18.- Fue un individuo llamado Ruby, que era un tanto fan�tico, el que mat� a Oswald frente a las c�maras de televisi�n: se adelant� bruscamente a la polic�a, apunt� con un rev�lver y apret� el gatillo. Boston Corbett tambi�n era un tanto fan�tico; �l tambi�n cre�a que estaba haciendo lo justo cuando mat� a John Wilkes Booth. En ambos casos estos dos hombres mataron al hombre sospechoso y acusado del asesinato de un presidente. Es, sin duda alguna, otra de las coincidencias de esta larga lista, el que en ambos casos el segundo asesino, Corbett y Ruby, obraran as� respondiendo a excesiva lealtad para con sus respectivos presidentes, pero en realidad en ning�n caso se estableci� el motivo real.