Mirando al Misterio

SAMAEL AUN WEOR

 

 

 

 

�NDICE

 

  

CAPITULO 1 ........... LA MUERTE.

CAPITULO 2 ........... LOS DUENDES.

CAPITULO 3 ........... BRUJAS.

CAPITULO 4 ........... NARRACIONES PS�QUICAS.

CAPITULO 5 ........... REENCARNACI�N.

CAPITULO 6 ........... KARMA.

CAPITULO 7 ........... EL APAGON DE NUEVA YORK.

CAPITULO 8 ........... LOS HOMBRES GLACIALES.

CAPITULO 9 ........... DESAPARICIONES MISTERIOSAS.

CAPITULO 10 ......... LOS HOMBRES PECES.

CAPITULO 11 ......... MATERIALIZACIONES PS�QUICAS.

CAPITULO 12 ......... CASOS INS�LITOS.

CAPITULO 13 ......... PIEDRAS O QUE?

CAPITULO 14 ......... EL DESDOBLAMIENTO.

CAPITULO 15 ......... LOS HOMBRES AZULES.

CAPITULO 16 ......... NAHUALES.

CAPITULO 17 ......... FEN�MENOS JINAS.

CAPITULO 18 ......... CASOS DE JINAS

 

 

 

 


 

 

 

Capitulo 1

LA MUERTE

 

1.- Hace muchos a�os cuando muri� mi padre est�bamos vel�ndolo otras personas y yo. Dichas personas estaban acompa��ndome cuando me qued� dormida por un momento y de pronto vi que mi padre entr� en el cuarto donde est�bamos vel�ndolo, llevaba sus manos metidas en las bolsas de su pantal�n y me pregunt� que qui�n se nos hab�a muerto, que qui�n era aqu�l que estaba tendido, y yo pens� que era mi padre que acababa de morir y estaba habl�ndome. �Podr�a decirme a qu� se debi� este fen�meno?

 

R.- Es indispensable comprender que las gentes jam�s en la vida se preocupan por despertar Conciencia; realmente todas las personas del conglomerado social tienen la Conciencia profundamente dormida.

 

Es obvio que despu�s de la muerte; el animal intelectual equivocadamente llamado hombre, contin�a con su vida enso�ativa; si a alg�n desencarnado se le dijese que est� muerto obviamente no lo creer�a.

 

Es ostensible que los desencarnados piensan siempre que est�n vivos, pues nada extra�o encuentran al morir.

 

Ellos ven siempre el mismo sol, las mismas nubes, las mismas aves ensayando el vuelo desde los tupidos sauces del jard�n. Los llamados muertos, despu�s del gran paso, deambulan por las calles de la ciudad o por los distintos sectores del suburbio donde fallecieron. Normalmente contin�an con su trabajo cotidiano, y se sientan a la mesa en su casa y hasta se dan el lujo de acostarse en su lecho, jam�s pensar�an que han pasado al M�s All�. Ellos se sienten viviendo aqu� y ahora.

 

En estas condiciones al ver su cuerpo en el ata�d, suponen que se trata de otra persona, ni remotamente sospechan que se trata de su mismo veh�culo fallecido; esa es la cruda realidad de los hechos; por eso no se extra�e en modo alguno de haber tenido esa experiencia �ntima.

 

2.- �A qu� se debe el temor que sent�a mi hermana m�s peque�a de entrar en la habitaci�n donde fue velado mi abuelo?

 

R.- Dicho temor tiene mucho de ancestro. Por lo com�n se transmite de padres a hijos; no hay nadie en la vida que no lo haya sentido; lo mismo sucede cuando penetramos a una caverna tenebrosa o cuando nos encontramos en presencia de un fantasma real. La causa causorum de todo esto estriba en la psiquis subjetiva, mejor dij�ramos en la Conciencia dormida. Cuando uno despierta Conciencia es ostensible que tales temores desaparecen radicalmente.

 

3.- �Por qu� los ni�os pueden ver a un desencarnado y los adultos no? Mi hijo el m�s peque�o vio a mi padre reci�n desencarnado y platicaba con �l.

 

R.- En nombre de la verdad debemos ser claros y enfatizar ciertas ideas. No est� dem�s decir que todos los ni�os son clarividentes. Se nos ha dicho que antes de cerrarse la fontanela frontal de los reci�n nacidos, eso que llaman �mollera�, tienen las humanas criaturas el poder de ver lo suprasensible, aquello que no pertenece al mundo f�sico, eso que es invisible para los adultos.

 

Si los seres humanos reconquistaran la inocencia en la mente y en el coraz�n es incuestionable que recobrar�an la divina Clarividencia, el poder de ver lo oculto, lo misterioso, lo desconocido.

 

4.- Cuando morimos, �no tenemos el peligro de perdernos? �O alguien nos espera?

 

R.- �Qu� es eso de perdernos distinguida dama? �Qu� es eso de perdernos caballeros? �Hasta cu�ndo vais a dejar de tener miedo? �Se pierde uno acaso en su casa? Ya he hablado claro y demasiado, ya he dicho que durante los primeros d�as continuamos viviendo en la misma casa donde fallecimos y de eso hay muchos testimonios.

 

Al morir nos encontramos a aquellos difuntos queridos que se nos han adelantado, es decir, a nuestros parientes y amigos.

 

5.- �Podemos reconocer a esos parientes y amigos que nos encontramos al desencarnar?

 

R.- T� puedes reconocer a tu madre fallecida, a tu padre, a tus amigos y parientes; �supones que puede uno desconocer a sus seres queridos?

 

Tu pregunta es bastante extra�a, es obvio que ning�n hijo podr�a desconocer a la autora de sus d�as, es ostensible que todos tenemos la capacidad para reconocer lo que hemos conocido.

 

6.- Cuando morimos, �no sufrimos de soledad?

 

R.- Cada cual es cada cual; el ego�sta, aqu�l que se autoencierra, el mis�ntropo, aqu�l que no ama a nadie, es obvio que ya aqu� mismo tendr� que pasar por la amargura de la soledad; despu�s de la muerte resulta pat�tico, claro y definido su doloroso estado solitario en la regi�n de los muertos.

 

7.- De acuerdo con eso que llaman Destino �es cierto que tenemos los d�as y las horas contadas?

 

R.- Distinguido caballero, con el mayor placer responder� a su pregunta. Cuando usted sale de viaje es incuestionable que lleva determinada cantidad de dinero para los diversos sistemas de transporte. Obviamente usted debe saber gastar su dinero, porque si lo malgasta su viaje habr� de ser interrumpido.

 

Quiero que comprenda que al venir al mundo los Angeles del Destino depositan en nuestros tres cerebros determinado capital de valores vitales. Es claro que si los malgastamos, si acabamos con dicha fortuna, el viaje por el camino de la existencia ser� interrumpido prontamente; mas si los ahorramos, nuestro viaje podr� hacerse largo y as� llegaremos hasta la ancianidad.

 

8.- Me sorprende usted con eso de los tres cerebros, yo siempre he o�do que tenemos un cerebro, �podr�a decirme cuales son esos otros dos?

 

R.- Con que le sorprende a usted lo de los tres cerebros... Compr�ndame: entre la caja craneana tenemos el cerebro intelectual; en la parte superior de la espina dorsal tenemos el cerebro motor, el centro capital de los movimientos; en el plexo solar y dem�s centros simp�ticos est� el cerebro de emociones. Me ha entendido ahora?

 

9.- �Por qu� sentimos miedo al pensar en la muerte y por qu� nos apegamos a la vida?

 

R.- El deseo de vivir es muy grande; todos los seres humanos quieren vivir, est�n apegados a la vida sensual. Es obvio que la adhesi�n, el apego, el deseo de existencia material nos tienen fascinados; en estas condiciones de ninguna manera queremos morir, tenemos miedo a la muerte, no queremos dejar de existir.

 

Si las gentes a base de comprensi�n perdieran el deseo de vida material, entonces el temor a la muerte desaparecer�a. Uno llega a perder tal temor cuando comprende lo ilusorio de la existencia, cuando ve que nada en este mundo es permanente. Pasan las ideas, las cosas y las personas.

 

10.- Cuando una persona desencarna �Qu� hace el Alma? �A d�nde se encuentra para volver a encarnar?

 

R.- Hay que hablar claro y comprender; las gentes tienen la mente demasiado dogmatizada; existe deterioro intelectual; ya las personas no son capaces de abrirse a lo nuevo, de ver lo natural, siempre piensan en lo artificioso y lo consideran como patr�n de todas las medidas.

 

En otros tiempos los sentidos humanos no se hab�an degenerado todav�a. En las arcaicas �pocas de nuestro mundo, las gentes pod�an ver a los desencarnados, o�rlos, palparlos, etc.

 

En la Lemuria, por ejemplo, cuando alguien iba a desencarnar, cavaba su propia fosa y se acostaba en ella con la cabeza hacia el Oriente; feliz se desped�a de sus parientes y estos sonre�an alegres. Quien pasaba al M�s All� no quedaba invisible para sus parientes; bien pod�a seguir conviviendo con los suyos deliciosamente; el aire parec�a transparente; en la atm�sfera se ve�a claramente a los esp�ritus, a las almas, a las criaturas inocentes de la Naturaleza.

 

Pero sabemos que en la atm�sfera, bajo esas zonas que pertenecen a lo tridimensional, a lo f�sico, existen regiones metaf�sicas, a modo de mundos o espacios, donde las almas de los muertos viven antes de volver a tomar nuevo cuerpo.

 

11.- �Por qu� siempre que sue�o con mis parientes difuntos, platico con ellos y me afirman que no han muerto y que est�n en perfecto estado de salud?

 

R.- Distinguido caballero, me place su pregunta y con el mayor gusto le contesto. Ante todo quiero que usted entienda lo que es el proceso del sue�o. Es incuestionable que el sue�o es una muerte chiquita, como dice el dicho vulgar. Durante las horas en que nuestro cuerpo yace dormido en el lecho, el Alma ambula fuera de �l, va a distintos lugares, se pone en contacto con los que han fallecido y hasta se da el lujo de platicar con ellos.

 

Es claro que los muertos jam�s creen que est�n muertos porque en su vida jam�s se preocuparon por despertar Conciencia; ellos siempre piensan de s� mismos que est�n vivos; ahora se explicar� usted el motivo por el cual las almas de sus muertos queridos le hacen tales aseveraciones.

 

12.- �Por qu� los espiritualistas tienen especial predilecci�n por llamar o invocar a los difuntos?

 

R.- Bien, as� lo aprendieron ellos de sus maestros, Allan Kardec, Leon Denis, y muchos otros; lo grave es que tales autores no investigaron a fondo el hueso medular de esta cuesti�n.

 

Ante todo quiero, mi estimable caballero, que usted sepa que todos los seres humanos tienen dentro un �yo�, un Ego, el m� mismo, el s� mismo.

 

Por favor no piense que el tal �yo� es lo mejor; estudie usted el �Libro de los Muertos� de los antiguos egipcios y comprender� lo que le estoy diciendo.

 

�Usted ha le�do el Fausto de Goethe? �Ah! Si usted conociera lo que es ese Mefist�feles me dar�a la raz�n; es incuestionable el car�cter tenebroso de Mefist�feles, el Ego, el �yo� el m� mismo.

 

Quien se mete en el cuerpo del m�dium espiritualista es el �yo� del difunto, Ahrim�n, Mefist�feles. Es indubitable que tal �yo� personifica a todos nuestros defectos psicol�gicos, todos nuestros errores.

 

El Ser del difunto jam�s viene a ninguna sesi�n de esp�ritus; distinga usted entre el Ser y el �yo�; quien acude a tales sesiones es Sat�n, el m� mismo. Quiero que usted comprenda lo que es la Ley de Acci�n y Consecuencia; las personas que prestan su cuerpo, su materia a los �yoes� de los muertos, a Mefist�feles, a Sat�n, en su futuro nacimiento tendr�n que padecer mucho por la epilepsia.

 

13.- �Podr�a usted decirme que es el Ser?

 

R.- El Ser es el Ser y la raz�n de ser del Ser es el mismo Ser; el Ser es Lo Divinal, la Chispa inmortal de todo ser humano, sin principio ni fin, terriblemente divino.

 

Todav�a los seres humanos no poseen esa Chispa dentro de sus cuerpos, mas si nos santificamos y eliminamos el �yo pecador�, el Mefist�feles, es claro que un d�a la Chispa podr� entrar en nuestros cuerpos. Ahora lo invito a usted a comprender lo que es el Ser.

 

14.- Despu�s de la muerte �Recuerda uno toda la vida que acaba de pasar?

 

R.- Sepa usted se�orita, que despu�s de haber abandonado el cuerpo f�sico todo difunto revive en forma retrospectiva la vida que acaba de pasar.

 

El desencarnado comenzar� reviviendo aquellos instantes que precedieron a su muerte; por tal motivo durante los primeros d�as, como ya dijimos, vivir� entre los suyos, en su casa, en su aldea, en su pueblo, en su oficina, en su trabajo; despu�s, continuando, vivir� en todos aquellos lugares muy anteriores; en cada faceta de su existencia pasada repetir� los mismos dramas, las mismas palabras, las mismas escenas, etc. La �ltima parte retrospectiva corresponde a los procesos de la infancia; terminada la retrospecci�n tenemos que presentarnos ante los Tribunales de la Justicia Divina; los Angeles de la Ley nos juzgar�n por nuestros actos, por nuestras obras.

 

Tres caminos se abren ante el desencarnado: Primero, unas vacaciones en las regiones luminosas del espacio infinito antes de volver a tomar cuerpo. Segundo, volver a una nueva matriz en forma inmediata o despu�s de alg�n tiempo. Tercero: entrar en los mundos infiernos dentro del interior del planeta en que vivimos.

 

15.- �Es posible que esa retrospecci�n se haga en vida?

 

R.- Muchas personas que han estado a punto de morir ahogados, han visto pasar su vida en forma retrospectiva; esto mismo le ha sucedido a gentes que han estado cerca de la muerte por tal o cual motivo.

 

16.- Cierto d�a, tramitando asuntos de fosas y criptas para sepultar a familiares, platicando con el administrador del cementerio, de pronto me qued� callado y con los ojos desorbitados durante un buen rato; �l sigui� hablando y al ver que no le hac�a caso, me pregunt� si me pasaba algo; al hablarme fuerte, despert� de mi ensimismamiento y le relat� lo que me hab�a acontecido. Resulta que cuando dej� de hablar empec� a sentir la presencia de alguien y al voltear vi junto a m� a mi suegra reci�n desencarnada por quien estaba yo arreglando los asuntos del cementerio; despu�s ella se sonri� amablemente y me invit� a pasar haciendo un adem�n. Como no pod�a moverme se limit� a despedirse y desaparecer de mi vista. Al terminar mi relato el hombre ten�a los pelos de punta y la carne de gallina y nerviosamente me dec�a que en los a�os que llevaba en el pante�n nunca hab�a tenido una sensaci�n como esa. �Podr�a usted decirme a qu� se debi� este fen�meno?

 

R.- Con el mayor placer contestar� a su pregunta, distinguido caballero. En modo alguno debe usted extra�arse por una visi�n suprasensible; en los tiempos de la Lemuria, ya dije, los muertos eran visibles en la atm�sfera para todo el mundo; qu� l�stima que ahora las gentes se sorprendan con este tipo de visiones.

 

Nada tiene de raro que un fallecido pueda hacerse visible de cuando en cuando en la atm�sfera y eso le consta a usted mismo; es obvio que lo pudo verificar con percepci�n directa; el administrador del pante�n no lleg� tan lejos pero s� pudo tener cierta sensibilidad ps�quica, lo suficiente para que sus pelos se hubieran puesto de punta y su piel como cuero de gallina.

 

17.- Siempre que sue�o con mi abuela materna y la veo triste, me se�ala algo que al despertar no recuerdo, pero me he dado cuenta a trav�s de los a�os que a los ocho d�as despu�s de haberla so�ado, alguien de mi familia se pone en estado de gravedad. �Podr�a usted decirme a qu� se debe esto?

 

R.- Distinguida se�orita, ya he dicho mucho en mis conferencias que, durante las horas del sue�o normal com�n y corriente, las almas de los vivos se escapan del cuerpo que duerme en el lecho y entonces se ponen en contacto con las almas de los muertos.

 

Que se vea usted con su abuelita, eso es normal en la Dimensi�n Desconocida. La visita ella en instantes de angustia o cuando va a enfermar alguna persona de su familia, �ya ve usted como los muertos est�n tan cerca de nosotros!


 

Capitulo 2

LOS DUENDES

 

1.- En un lugar de la Cordillera Central Colombiana, se encontraba una hacienda de ganado sola, a la que se dirigieron dos trabajadores acompa�ados de cuatro grandes perros; al aproximarse las horas de la noche, uno de ellos se dirigi� a traer agua, pero al salir de la casa dio algunos gritos; el compa�ero al o�rlo le dijo que no lo hiciera porque era peligroso, ya que en esa misma cordillera habitaba �Patasola� y pod�a responderle y venirse hacia ellos; el hombre no le hizo caso y se dirigi� hacia la corriente de agua siempre gritando; cuando hubo recogido el agua, ya de regreso a la casa, volvi� a detenerse y comenz� a gritar, entonces le contestaron en las partes altas de las cordilleras.

 

El compa�ero hubo de decirle nuevamente que no continuara gritando porque ya hab�a visto el resultado, ya que le hab�a contestado �Patasola� en las partes altas de las cordilleras; el hombre no le hizo caso y continu� gritando y �Patasola� le sigui� contestando acerc�ndose cada vez m�s hacia donde ellos se encontraban. Al ver que se acercaba la �Patasola�, los dos hombres tuvieron que refugiarse dentro de la casa y cerrar bien las puertas; al poco rato la �Patasola� lleg� a la casa y entonces los cuatro mastines que les acompa�aban se tuvieron que enfrentar a una verdadera batalla con la �Patasola�. Los hombres encerrados lo �nico que hac�an era sufrir y no hay duda de que su defensa fueron los perros, que despu�s de largas horas de lucha, pusieron en fuga a la �Patasola� quien al retirarse segu�a dando gritos semejantes a un alarido. Los hombres al comprender que se hab�a retirado, salieron de la casa y se alejaron en forma r�pida sin volver por all�. �Podr�a usted darme una explicaci�n sobre este relato, Maestro?

 

R.- Las gentes comunes y corrientes viven en este mundo de tres dimensiones ignorando la existencia de una Cuarta Coordenada, de una Cuarta Dimensi�n.

 

Es necesario saber que m�s all� de nuestro mundo tridimensional, est� la Dimensi�n Desconocida, la Regi�n Et�rica.

 

Si cuidadosamente observamos el color de las lejanas monta�as, podr�amos ver un intenso azul, bastante hermoso.

 

Es obvio que dicho color es el �ter de la Cuarta Dimensi�n; se nos ha dicho que en un futuro remoto todo el �ter ser� visible en forma plena en el mismo aire que respiramos.

 

Los cient�ficos modernos niegan enf�ticamente el �ter y dicen que s�lo existe en los campos magn�ticos.

 

Las gentes de la Edad Media negaban la redondez de la Tierra, suponiendo que �sta era plana.

 

Cuando Galileo afirm� que la Tierra era redonda y que no estaba quieta, estuvo a punto de ser condenado a muerte. Cuando se le exigi� jurar que no era redonda y que no se mov�a, poniendo las manos sobre la Santa Biblia, dijo: �lo juro; pero se mueve, se mueve�.

 

As� tambi�n, aunque neguemos la existencia del �ter, aunque juremos que no existe, tendremos que decir parodiando a Galileo: �pero existe, existe�.

 

En esa Regi�n Et�rica, en esa Cuarta dimensi�n viven las criaturas Elementales de la Naturaleza, y esto es algo que debemos comprender profundamente. A tales criaturas se les dar� el nombre de Elementales, precisamente porque viven en los elementos.

 

Sepa usted mi querido amigo, que el fuego est� poblado de criaturas Elementales; entienda que el aire est� tambi�n densamente poblado por esa clase de criaturas y que el agua y la tierra, est�n pobladas por esos mismos Elementales.

 

A las criaturas del fuego, desde los tiempos m�s antiguos, se les conoc�a con el nombre de Salamandras; a los Elementales del aire se les designa con el nombre de Silfos; a los seres del agua se les llama Ondinas, Nereidas, Sirenas, etc., etc.; a las criaturas que viven entre las rocas de la tierra se les bautiz� con el nombre de Pigmeos, Gnomos, etc. Es ostensible que la forma de estas criaturas var�a much�simo.

 

Las criaturas del fuego son delgadas y secas, muy semejantes al chapul�n o grillo, aunque de tama�o mucho m�s grande.

 

Las criaturas del aire parecen ni�os peque�os muy hermosos con rostros sonrosados como la aurora.

 

Los Elementales del agua tienen diversas formas; algunas parecen como damas inefables, felices entre las olas del inmenso mar, otras tienen formas de sirenas-peces, con cabeza de mujer, y por �ltimo hay Ondinas que juegan con las nubes o moran en los lagos y r�os que se precipitan entre sus lechos de rocas.

 

Los Gnomos de la tierra, los Pigmeos, parecen ancianos con su luenga barba blanca y continente ceremonioso. Ellos viven normalmente en las minas de la tierra o cuidan los tesoros que por ah� subyacen escondidos.

 

Todos estos Elementales de la Naturaleza son �tiles en la gran creaci�n; algunos animan el fuego; otros impulsan el aire formando los vientos; aquellos animan las aguas; estos otros trabajan en la alquimia de los metales dentro de las entra�as de la tierra.

 

Existen muchas otras criaturas que pueblan los bosques, los desiertos, las monta�as. Usted distinguido caballero, nos ha hablado de la �Patasola�, un Elemental muy particular de alguna regi�n nevada en su pa�s; es obvio que se trata de alguna serie de criaturas Elementales con mucha fuerza y poder. El acontecimiento narrado por usted nos indica claramente que dicho tipo Elemental tiene potencia suficiente para hacerse sentir en el mundo de las tres dimensiones, en el mundo f�sico; en el citado relato es incuestionable que hubo lucha entre los perros y el ser desconocido; puedo asegurarle en forma enf�tica que si no hubiese sido por los canes; los dos citados hombres habr�an muerto.

 

Realmente, en el seno profundo de la Naturaleza, en los parajes m�s lejanos, en el misterio de las selvas, existen Duendes, Hadas, criaturas que las gentes de la ciudad ni remotamente sospechan.

 

No hace mucho tiempo por el mundo entero corri� la noticia sobre una extra�a muerte. Cierto explorador de la Ant�rtida fue encontrado degollado bajo su tienda de campa�a en ese continente del Polo Sur. Lo interesante fueron sus palabras halladas en su bit�cora de viaje. En esta �ltima se pudieron leer frases como las siguientes: �Ya viene, ya lo veo, se acerca el monstruo, est� aqu�, �Ay, ay, ay��. �Qu� clase de monstruo ser�a ese? Alg�n guardi�n de la Cuarta Dimensi�n, eso es obvio.

 

Desarrollando la Clarividencia podremos verificar la realidad de la Cuarta Dimensi�n y de las criaturas Elementales que en ella viven.

 

2.- A prop�sito de Duendes Maestro, quisiera relatarle un hecho que aconteci� hace 20 a�os en una poblaci�n llamada G�nova Caldas, Colombia: una ni�a fue enviada por sus padres en la ma�ana a una tienda; al regresar a su casa se encontr� en el camino a una mujer que ten�a cierto parecido a su madre, la cual le convid� a que le siguiera; la ni�a le sigui�, saliendo de la poblaci�n.

 

Al llegar las horas de la noche y ver sus padres que la ni�a no regresaba, pusieron en conocimiento de las autoridades su desaparici�n; horas m�s tarde se organiz� un grupo que fueron en busca de la citada ni�a; siguieron por un lugar donde alguien les hab�a informado haberla visto pasar, y al acercarse a la Cordillera Central, una persona les indic� que por ah� hab�a pasado y que ella le hab�a preguntado adonde iba, contest�ndole la ni�a que iba con su mam�.

 

Continuaron la b�squeda a lo largo de la cordillera y despu�s de tres d�as encontraron a la ni�a semidesnuda sentada sobre un viejo tronco de un �rbol, sin poder hablar; al traerla al pueblo despu�s de que recuper� el habla, explic� que la hab�a conducido una persona muy id�ntica a su madre hasta ese lugar y despu�s la hab�a abandonado. �Quisiera explicarme a qu� se debi� esto, y si efectivamente fue un Duende como la gente de ese lugar aseguraba?

 

R.- Con el mayor placer contestar� a su pregunta. Obviamente la ni�a fue raptada por un Duende que tom� la misma forma de su madre; las gentes esc�pticas de las ciudades no creen en estas cosas; empero, las personas sencillas de los bosques dan testimonios vivientes sobre la realidad de los Duendes, los cuales en el fondo no son m�s que simples Elementales de la Naturaleza, habitantes de la Cuarta Dimensi�n, de la Cuarta Coordenada, de la Cuarta Vertical.

 

Nosotros los gn�sticos tenemos medios y procedimientos cient�ficos para entrar en esa Cuarta Dimensi�n a voluntad, conscientemente, positivamente. As� podemos entrevistarnos con tales criaturas de la Naturaleza y platicar con ellas.

 

3.- �Podr�a usted explicarme de qu� manera es posible penetrar con cuerpo de carne y hueso dentro de la Cuarta Dimensi�n? A m� me gustar�a ver esos Duendes, esos Elementales, y si usted tiene el procedimiento, ens��emelo.

 

R.- Pero, amigo m�o, usted me est� pidiendo algo sensacional; quiero que sepa que a los gn�sticos no nos gusta el ego�smo; tengo la clave y los procedimientos y con el mayor placer le voy a ense�ar uno.

 

Ante todo conviene que usted sepa que la Naturaleza no es algo inconsciente, como muchos suponen; la Naturaleza es realmente la Madre Natura, dispone de poderes ps�quicos formidables los cuales podemos utilizar para penetrar en la Cuarta Dimensi�n voluntariamente, conscientemente, positivamente.

 

Acu�stese usted del lado del coraz�n con la cabeza puesta sobre la palma de la mano izquierda, conc�ntrese intensamente en la Madre Naturaleza, supl�quele, p�dale, ru�guele con frases salidas del coraz�n, con palabras sencillas, que lo transporte, que lo lleve por entre la Cuarta Dimensi�n a un bosque cualquiera, a alg�n paraje cercano y cuando usted comience a sentir sus piernas y brazos en estado de lascitud, cuando comience a dormitar, sinti�ndose en estado de somnolencia, lleno de fe intensa, lev�ntese de su cama, diciendo:

 

�Madre m�a, en nombre del Cristo te pido que me lleves con mi cuerpo a tal lugar: (diga ahora el lugar a donde usted quiera ir)�.

 

Le aconsejo, mi buen amigo, que antes de salir a la calle, d� primero un saltito con la intenci�n de flotar en el ambiente circundante, para verificar si realmente est� en la Cuarta Dimensi�n.

 

Es claro que si usted no flota, si no logra quedar suspendido en la atm�sfera, es porque todav�a no ha penetrado en el mundo de la Cuarta Dimensi�n; en este �ltimo caso, m�tase entre su cama nuevamente y repita el experimento.

 

Algunas personas triunfan inmediatamente, otras tardan meses y a�os enteros en este aprendizaje.

 

Es urgente saber que cada ser humano tiene su Madre Naturaleza Particular, aquel principio inteligente que cre� su propio cuerpo f�sico, que uni� zoospermo y �vulo para la fecundaci�n, que dio forma a cada c�lula org�nica.

 

Nuestra Madre Divina Particular puede ayudarnos a condici�n de una conducta recta. Trabaje usted con esta t�cnica y cuando logre el �xito, podr� convivir en el mundo de la Cuarta Dimensi�n con todas las criaturas Elementales de la Naturaleza.

 

4.- En una selva espesa del Departamento de Huila, en la Rep�blica de Colombia, le sucedi� a un campesino que, estando entre vigilia y el sue�o, sinti� ruidos cerca de su casa en las horas de la noche y oy� una voz que dec�a: �prende la candela, prende la candela, prende la candela�. El hombre no prest� ninguna atenci�n, pero cuando estaba qued�ndose dormido, volvi� a oir que le repet�an las mismas palabras tres veces; en vista de esto, se levant� y prendi� la candela, sent�ndose al pi� de ella.

 

Cuando ya hab�a avanzado la noche, el hombre se volvi� a quedar dormido, volviendo a o�r otra vez la misma voz que le repet�a: �prende la candela, prende la candela, prende la candela�. Despert� y vio que la candela se estaba apagando, volvi� a avivarla con la le�a y, mientras lo hac�a, le vino a la memoria en ese momento un sue�o que hab�a tenido siete a�os atr�s estando en otra regi�n, en donde vio que se encontraba solo en una selva y que una fiera lo atacaba.

 

�Podr�a usted explicarme qui�n le daba esas �rdenes y qu� ten�a que ver su sue�o de siete a�os atr�s con lo que le estaba sucediendo en esos momentos?

 

R.- Distinguido se�or, me es grato responder a su pregunta. Su relato est� interesante. El caballero de tal aventura, so�� siete a�os antes el evento citado y es claro que su sue�o se cumpli� al pie de la letra; no hay duda de que su sue�o fue prof�tico, se convirti� en realidad.

 

Incuestionablemente gentes desencarnadas, mejor dij�ramos, almas de fallecidos que en otros tiempos viv�an en tales selvas como pastores de animales porcinos, le ayudaron al citado se�or, vieron el peligro que le acechaba. No hay duda de que en tales selvas hay bestias feroces, tigres, panteras, fieras de toda especie, etc., etc.; los difuntos aquellos le indicaron la necesidad de encender el fuego para conjurar el peligro, para defenderse de esos asaltos nocturnos, posiblemente de tigres, hablando espec�ficamente. �Ve usted c�mo tenemos amigos invisibles que velan por nosotros y nos ayudan?

 

5.- Hace dos a�os en una reuni�n en que se relataban casos raros, una de las personas que trabajaba en una compa��a de art�culos el�ctricos, nos contaba que en Escocia hab�a muchos Duendes y que a �l, en lo particular, le sorprendi� mucho el siguiente caso: Un amigo �ntimo de �l, les narraba que se hab�a hecho amigo de un Duende y que platicaba largas horas con �l, relat�ndole que al Duende le gustaba mucho comer ciertas cerezas agridulces que hab�a en muy escasos lugares del bosque. Como no le cre�an, pens� hacerles una demostraci�n f�sica, para lo cual le propuso al Duende llevarlo al lugar a donde se encontraban las cerezas que tanto le gustaban; pero como no pod�an caminar al parejo, le indic� se metiera en una bolsa de manta para poder transportarlo. Una vez que el Duende estuvo dentro de la bolsa, el escoc�s corri� a la casa de su amigo dando de gritos para demostrarle que era amigo de un Duende y que lo llevaba consigo en la bolsa de manta, pero grande fue su sorpresa al abrirla y ver que �sta estaba vac�a; sali� desconsolado y avergonzado de la casa, caminando rumbo al lugar donde se encontraban las cerezas agridulces que tanto gustaban al Duende.

 

Por el camino se dio cuenta que algo se mov�a dentro de la bolsa de manta que todav�a tra�a en la mano. Al llegar al lugar donde se encontraban las cerezas, salt� de la bolsa un conejito blanco que fue a devorarse las cerezas, transform�ndose despu�s en el Duende; al verlo el escoc�s le recrimin� dici�ndole: ��Por qu� me hiciste esa mala jugada? �No ves que qued� por tu culpa en rid�culo con mis amigos? Contest�ndole el Duende que �l no se prestaba a esa clase de demostraciones y que si quer�a seguir siendo buen amigo de �l, le prometiera no volverlo a utilizar para convencer a sus amigos de la amistad que les un�a. �Es posible que los Duendes desaparezcan y aparezcan cambiando de forma?

 

R.- Con el mayor gusto responder� a su pregunta; se nos ha dicho que tales Duendes asumen formas masculinas muy hermosas con rubios cabellos y sonrosado cutis; algunos hasta afirman que se enamoran de las mujeres j�venes en los bosques, y que suelen darles deliciosas serenatas. Viejas tradiciones afirman que s�lo con una competencia de orquestas, haciendo resonar deliciosa m�sica, pueden ser alejados.

 

Su relato es muy interesante; ya ve usted c�mo alguien puede hacerse amigo de un Duende; desafortunadamente, tal persona cometi� el error de querer hacer demostraciones con su amigo invisible; es obvio que los Duendes son enemigos de los exhibicionismos; cuando ofrecen su amistad, lo hacen sinceramente; desgraciadamente las gentes tienen la tendencia exhibicionista y eso es muy grave.

 

�Que hubiera tomado aquella criatura la forma de un conejito? Eso no es nada raro. �Que hubiera devorado las cerezas? No se extra�e usted de eso. Ellos comen distintas substancias, principios y frutos de la Naturaleza; son criaturas que existen, que tienen vida, viven normalmente en la Cuarta Dimensi�n, pero en algunos parajes solitarios de los bosques; pueden hacerse visibles y tangibles para el hombre de carne y hueso, cuando as� lo desean; las gentes vanas del mundo ya no aceptan nada de esto porque est�n demasiado sumidas en la barbarie, han degenerado sus sentidos ps�quicos y se hallan demasiado materializados.

 

Nosotros los gn�sticos pensamos en forma diferente; tenemos ejercicios y sistemas para desarrollar las facultades ps�quicas y, mediante ciertos procedimientos, hasta nos damos el lujo de ponernos en contacto no solamente con los Duendes, sino tambi�n con los Devas y Elementales de esta gran creaci�n.

 


 

Capitulo 3

BRUJAS

 

1.- En una hacienda que fue habitada en tiempo de la conquista por los espa�oles, se o�an constantemente ruidos a media noche y se sent�a llegar a un hombre a caballo, que desmontaba y entraba a la casa a abrir las puertas de las habitaciones; hasta que un d�a el administrador decidi� salir para ver qu� era lo que produc�a esos ruidos.

 

Al hacerlo, vio en el patio a un hombre montado a caballo, al cual le dijo: �En nombre de Dios Todopoderoso, decidme �qu� quer�is?� Contest�ndole el hombre: �Acompa�adme�. El administrador los sigui� hasta un riachuelo cerca de la hacienda, en donde el jinete se par� dici�ndole: �en este lugar hay un tesoro enterrado que te suplico saques�. El administrador lo sac� e instant�neamente cesaron los ruidos en la hacienda. �Podr�a usted decirme algo acerca de este relato?

 

R.- No hay duda de que este caso ins�lito e inusitado tiene fundamentos s�lidos. En trat�ndose de la vida, debemos enfatizar ciertas ideas trascendentales; es ostensible la existencia de las dimensiones superiores del espacio. A todas luces resalta con entera claridad meridiana que en la Dimensi�n Desconocida viven las almas de los muertos.

 

Resulta palmaria y manifiesta la materializaci�n de una entidad metaf�sica.

 

Es claro que los desencarnados, el difunto que cabalgando en brioso corcel habl� as� al sorprendido hombre, hab�a dejado enterrado un valioso tesoro; el remordimiento, el apego al vil metal, etc., etc., fue motivo m�s que suficiente como para lograr la inusitada aparici�n. Resulta interesante el hecho concreto de tan manifiesta materializaci�n de tipo ps�quico.

 

En esto debemos afirmar en tono severo que aquel difunto abandon� la Dimensi�n Desconocida para penetrar en el mundo f�sico donde se hizo visible y tangible.

 

Es comprensible que al descubrirse tal tesoro, los extra�os ruidos metaf�sicos se hubiesen suspendido.

 

Casos como estos abundan mucho por todas partes; aqu� en M�xico, los Plateados (correligionarios de Pancho Villa) dejaron fabulosos tesoros escondidos, y hasta s� de alg�n lugar donde han acaecido fen�menos ps�quicos extraordinarios; esto sucede en todas las partes del mundo.

 

2.- Un Jueves Santo, al pasar por la Laguna de Montiver, vieron unas personas a una bell�sima mujer de cabellos dorados tan largos que le cubr�an su cuerpo, ba��ndose en medio de la laguna; despu�s de un rato de estarla observando, fue grande su sorpresa al ver que la mujer desaparec�a en medio de las aguas. �Podr�a usted decirme qu� clase de mujer puede ser �sta?

 

R.- Con el mayor placer dar� al caballero respuesta a su pregunta. Ya hemos hablado claramente sobre los Elementales del fuego, de los aires, de las aguas y de la tierra. No es extra�o en modo alguno el que uno de esos Elementales con apariencia de mujer y singular belleza se hiciese visible ante las gentes en las cristalinas aguas del lago; esas Ondinas hacen sus palacios en el fondo de las aguas, y es obvio que resplandecen abrasadoramente en el misterioso paisaje.

 

Alguna vez tambi�n tuve yo mismo una experiencia similar navegando en el oc�ano Atl�ntico.

 

Cuando el sol comenzaba a salir de entre las profundas aguas, pues as� parec�a, vi a dos Nereidas extraordinarias que, caminando entre las aguas, ven�an en direcci�n opuesta a nuestro peque�o nav�o.

 

La una ten�a color violeta, no solamente en su cabeza y en sus ojos, sino tambi�n en su t�nica y sandalias; la otra, ten�a m�s bien el color de los corales, y su continente era majestuoso y sublime.

 

Algo me dijeron aquel par de bellezas y nuevo se detuvieron sobre los acantilados, contempl�ndome profundamente.

 

No niego que logr� establecer amistad con aquellas Nereidas del inmenso mar.

 

Ellas hacen sus casas con materia et�rica en el fondo abismal del borrascoso oc�ano, y hasta dicen que cuando se enamoran de alg�n hombre, se llevan su Alma para convivir con �l en su morada oce�nica.

 

3.- Aqu� en M�xico, durante la �poca de la Inquisici�n, sucedi� un caso ins�lito de brujer�as. Dos mujeres fueron acusadas ante el Santo Oficio, y cuando los cl�rigos y guardias entraron en la casa de las mujeres s�lo vieron en un lecho cuatro piernas, pues los cuerpos no estaban ah�; hall�banse ausentes.

 

Los cl�rigos procedieron lit�rgicamente con exorcismos y conjuraciones de todo tipo. De pronto algo extra�o sucede: dos horribles pajarracos penetran en aquella estancia ante los asombrados cl�rigos, y luego se precipitan en el lecho donde las piernas yac�an.

 

Los cl�rigos, horrorizados, sorprendi�ronse al ver que aquellas aves de mal ag�ero asum�an humanas formas.

 

Las piernas aquellas vinieron a formar entonces parte del conjunto de aquellas mujeres que, instantes antes, s�lo eran siniestras criaturas a�reas. La Inquisici�n proces� a estas brujas y se les conden� a morir en la hoguera. �Podr�a darme el Maestro alguna explicaci�n?

 

R.- El caso que usted ha relatado resulta interesante, y es obvio que tiene su respuesta.

 

Mucho se ha hablado sobre la brujer�a, y en la Edad Media murieron muchas mujeres quemadas en la hoguera, acusadas de tal delito.

 

No hay duda de que �stas son sencillamente magas negras que saben meter su cuerpo f�sico dentro de la Cuarta Dimensi�n, ya para volar por los aires, ya para caminar sobre las aguas, o bien asistir a sus horripilantes aquelarres.

 

Se nos ha dicho que aqu� en M�xico esas horripilantes criaturas pueden a voluntad dejar sus piernas f�sicas para volar en los aires con m�s comodidad.

 

Desde el punto de vista rigurosamente cl�nico, a la luz de la anatom�a oficial, es obvio que ning�n m�dico aceptar�a tan tremenda afirmaci�n.

 

En estos instantes me viene a la memoria las brujas de Tesalia y �las metamorfosis� de Ovidio. Cuentan que Apuleyo se transformaba en un asno. �No hab�is o�do hablar sobre la licantrop�a y sobre el hombre lobo?

 

El organismo humano tiene infinitas posibilidades que los hombres de ciencia ni remotamente sospechan.

 

Cuando un cuerpo f�sico se sumerge dentro de la Cuarta Dimensi�n puede asumir cualquier figura y hasta abandonar parte de sus miembros. Es incuestionable que los cient�ficos de esta �poca si escucharan nuestra pl�stica, indignados rasgar�an sus vestiduras tronando y relampagueando y pronunciando palabras terribles contra nosotros, los hermanos del Movimiento Gn�stico.

 

La ciencia oficial no es toda la ciencia. D�a llegar� en que los sabios puedan verificar la realidad de la Cuarta Coordenada y todas sus infinitas posibilidades de tipo metaf�sico.

 

Que las brujas puedan abandonar sus piernas o transformarse en bestias, no es caso nuevo. Ya Eneas, el troyano, encontr� en las islas Estr�fadas a esos pajarracos encabezados por la execrable Selene, que tanto da�o le causara.

 

Aquellos que se burlan de nuestras palabras, no est� de m�s que estudien �La Eneida� de Virgilio, el poeta de Mantua.

 

En modo alguno alabamos a esas siniestras criaturas de la sombra: es obvio que les aguarda horrendo por venir en los mundos infiernos. Quien haya estudiado �La Divina Comedia� del Dante encontrar� las brujas del aquelarre en el Averno, martirizando con sus horrendas garras a las humanas plantas. Crueles arp�as que aborreciendo a Dios y a la Divina Madre se precipitan asqueantes en el negro precipicio.

 

4.-Maestro, como usted ha hablado mucho en sus libros de la Cuarta Dimensi�n, varios me dicen que no creen que exista, porque ellos quieren verlo palpablemente; como yo no he sabido dar la respuesta adecuada, quisiera que usted me explicara en qu� forma puedo hacerlo.

 

R.- �V�lgame Dios y Santa Mar�a! Esto no es cuesti�n de creencias: estamos hablando de asuntos cient�ficos. Las creencias son para asuntos religiosos, mas la ciencia es algo diferente; por favor p�ngame atenci�n: la Cuarta Dimensi�n es el Tiempo, y el que quisiera saber algo sobre esta Cuarta Coordenada que se estudie la Teor�a de la Relatividad de Einstein.

 

La veo a usted sentada en una mesa escribiendo. Si usted observa este mueble ver� que tiene tres dimensiones: largo, ancho y alto. M�s existe una Cuarta Vertical y �sta es el Tiempo. �Cu�nto tiempo hace que el carpintero construy� esta mesa?

 

La Cuarta Dimensi�n la est� viendo todo el mundo, porque no hay persona que no tenga un determinado n�mero de a�os; habr�n gentes que est�n reci�n nacidas, otras que tengan veinte a�os y muchos ancianos que s�lo aguardan la muerte.

 

El Tiempo en s� mismo tiene dos aspectos: el cronom�trico, que es solamente superficial y el espacial, que es el fundamental.

 

Reflexione usted; no le estoy hablando de creencias, estamos tratando asuntos meramente cient�ficos. Es necesario tener un poquito de madurez para entender.

 

La conquista del espacio exterior, los viajes c�smicos, ser�an imposibles mientras no hayamos logrado conquistar el Tiempo, es decir, la Cuarta Coordenada.

 

Si una nave c�smica pudiera salir de nuestro mundo a la velocidad de la luz (trescientos mil kil�metros por segundo) y si despu�s de varias horas de viaje c�smico regresara a la Tierra conservando la misma velocidad, puede usted estar absolutamente segura de que a su retorno los tripulantes de tal nav�o no encontrar�an el mundo que dejaron, sino un mundo futuro, una Tierra adelantada en muchos millares de a�os; esto ya lo demostr� Einstein con sus c�lculos matem�ticos. El d�a en que los hombres de ciencia y inventen naves c�smicas capaces de pasar m�s all� de la velocidad de la Luz habr�n conquistado el Tiempo; en otras palabras, habr�n conquistado la Cuarta Dimensi�n. Eso es todo.

 

El mundo de tres dimensiones es el resultado de la velocidad de la luz al cuadrado; si pasamos m�s all� de la velocidad de la luz, entramos en la Cuarta Dimensi�n. Las brujas del citado relato, con procedimientos tenebrosos, atraviesan instant�neamente la barrera de la velocidad de la luz y penetran en la Cuarta Dimensi�n. Empero, esto no es nada recomendable.

 

Existen procedimientos Santos y virtuosos, como los de Pedro, el Ap�stol de Jes�s, o los del Divino Nazareno, por medio de los cuales podemos entrar en la Cuarta Dimensi�n.

 

5.- En una reuni�n se contaba que las abuelas de varios de los presentes relataban sobre las brujas el siguiente caso: en los tiempos de la Revoluci�n Mexicana algunas gentes encontraron varios pares de piernas entre las cenizas de un fog�n o de los grandes braseros que se usaban en las casonas de aquella �poca; asustadas de tal hallazgo, esperaron para ver qu� era lo que suced�a y se sorprendieron de que alg�n tiempo despu�s regresaban las brujas que ven�an en sus escobas sin piernas y que se las colocaban nuevamente por arte de magia; celebraban ah� mismo un grito extra�o y se iban a sus casas como cualquier gente normal. Estos rumores circulaban de boca en boca entre los vecinos de la regi�n, causando asombro. �Ser�a tan amable de explicarnos si son ciertos estos acontecimientos?

 

R.- Distinguido se�or, ya hemos hablado claramente sobre todo esto y podemos aseverar de que tales cosas son muy ciertas. Este tipo de gentes tenebrosas, aqu� en M�xico, abandonan sus piernas cuando entran en la Cuarta Dimensi�n.

 

6.-�Nada m�s aqu� en M�xico?

 

R.- S�, quienes hemos explorado en los distintos terrenos de la metaf�sica sabemos que esto de abandonar las piernas s�lo ocurre aqu� en nuestra patria.

 

Hemos explorado distintos pa�ses y lugares y la investigaci�n nos ha llevado muy lejos.

 

Perm�tanme informarles que en Salamanca, Espa�a, existe el Castillo de Klingsor, dentro del cual funciona el Sal�n de la Brujer�a; las horripilantes brujas, afiliadas a ese antro de tinieblas, asisten a sus reuniones y sus piernas no las dejan en sus lechos, ni al pie de la chimenea, ni en ninguna parte. Esa clase de gentes se van volviendo cada vez m�s y m�s perversas y al fin se precipitan en el abismo tenebroso donde s�lo se oye el llanto y el crujir de dientes.

 

7.- En cierto paraje que conoc� en Sudam�rica, encontr�ndome acostado boca arriba, sent� ruidos en la parte del cuarto donde me encontraba. Percib� un olor desagradable que penetraba por debajo de la puerta, y minutos despu�s sent� que una persona se me sentaba sobre el pecho paraliz�ndome todo el cuerpo. No pod�a ni hablar, ni hacer ning�n movimiento muscular.

 

A los pocos minutos me acord� que podr�a salvar me haciendo una conjuraci�n, mas como no pod�a hablar, lo �nico que pude hacer, mentalmente, fue el signo de la Estrella Flam�gera de cinco puntas y la entidad se retir�. �Podr�a usted hacerme el favor de aclararme que clase de entidad fue �sta, Maestro?

 

R.- Contestar� al distinguido caballero su pregunta. Sabemos por experiencia directa que esas abominables criaturas del aquelarre acostumbran a echarse sobre los cuerpos de sus v�ctimas, ora para morder les el cuerpo formando horribles m�culas en su piel, ora para sacarles de la forma densa el Alma y llevarla a cualquier lugar del mundo, o bien para atormentarlos de cualquier modo. En estos casos, aconsejamos nosotros orar con gran vehemencia, recitar la Conjuraci�n de los Siete del Sabio Salom�n, o la Conjuraci�n de los Cuatro; este tipo de oraciones es de eficacia extraordinaria para la defensa mental y f�sica. Con estas conjuraciones huyen las horripilantes arp�as dej�ndonos en paz.

 


 

Capitulo 4

NARRACIONES PSIQUICAS

 

Amigos m�os, es urgente aprender a viajar por entre la Cuarta Dimensi�n. A muchos les parecer� dif�cil tal aprendizaje, empero esto no es as� tan trabajoso, lo que se necesita es fuerza de voluntad, tenacidad incansable y paciencia infinita.

 

Vienen a mi memoria en estos instantes algunos episodios muy importantes relacionados con los Estados de Jinas. Cuando yo comenc� mi aprendizaje, ciertamente tuve que sufrir un poco. Me acostaba tranquilo en el lecho con la cabeza apoyada sobre la palma de la mano izquierda; me concentraba en mi Madre Naturaleza y en el Cristo, rog�ndole de todo coraz�n me llevara con cuerpo de carne y hueso a remotos lugares de la Tierra; cuando me sent�a ya en cierto estado de lascitud, cuando empezaba a dormitar, suavemente me levantaba de la cama y sal�a al patio de la casa; all� daba saltos largos con la intenci�n de flotar en el espacio; muchas veces estaba lloviendo y entonces ten�a que soportar el agua y el fr�o; vestido con ropa de dormir y luego al ver que no flotaba, me regresaba a la cama para repetir el experimento una y otra vez incansablemente durante toda la noche; mis desvelos eran enormes, mi cuerpo se estaba adelgazando, mi rostro estaba p�lido y mis ojos llenos de grandes ojeras de tanto desvelo, pero yo era terco y un d�a de esos tantos obtuve el �xito.

 

En estado de somnolencia me levant� del lecho y grande fue mi asombro al encontrar tres damas dentro de m� rec�mara; una de ellas me ayud� a levantar de la cama, mientras las otras dos ante una mesa echaban suertes con unos naipes, a ver cu�l de ellas se hac�a cargo de mi insignificante persona; es ostensible que la suerte recay� sobre la que me levant� del lecho; ella me ayud� a salir del cuarto, me condujo a lo largo de un corredor que conduc�a hasta la calle, abri� el port�n de la casa y me sac� a la calle; entonces vi a muchas otras personas que igualmente estaban ocupadas en la misma labor en aquel poblado, donde a la saz�n viv�a.

 

La dama en menci�n me dijo que pod�a flotar en el ambiente, y al hacerlo sent� gran alegr�a; no desconozco que hubo cierta falta de prudencia en mis actos, pues tan pronto lleno de alegr�a me lanzaba a las nubes como me precipitaba a la tierra para volar sobre las casas, las torres de las iglesias, etc., etc.

 

1.- �Y no lo ve�a a nadie?

 

R.- �Oh!, distinguida dama, de cierto le digo que nadie me ve�a porque mi cuerpo se hab�a metido dentro de la Cuarta Dimensi�n, se hab�a escapado del mundo de tres dimensiones y por eso se hab�a hecho invisible para las gentes de este mundo.

 

La dama me llev� a Nueva York; all� hab�a un caballero que tambi�n estaba trabajando en la misma forma; aquella mujer lo ayud� tambi�n y los sac� de su apartamento, de manera que ya fuimos dos los viajeros de la Cuarta Dimensi�n. Atravesamos el oc�ano Atl�ntico y luego volamos sobre Europa pasando por distintas ciudades en ruinas, pues est�bamos en la Segunda Guerra Mundial. Aquel hombre me dijo: �no s� qu� veo en ti, pero lo �nico que s� es que dentro de ti mismo hay mucho de filosof�a y mucho de ocultismo�. El caballero me advirti� sobre los peligros que exist�an en las tierras de Europa; me dijo que tuvi�ramos mucho cuidado porque si lleg�bamos a salirnos de la Cuarta Vertical, caer�amos en esos pa�ses sin documentaci�n de ninguna especie, por lo cual nos asesinar�an o nos meter�an en la c�rcel. �Tiene usted raz�n�, le respond�; �de ninguna manera debemos abandonar la Cuarta Coordenada�.

 

Durante el trayecto nos detuvimos unos instantes para entrar en una casa de modistas. La dama que nos conduc�a nos manifest� el deseo de ayudar a algunas personas que all� viv�an; entretanto nosotros permanecimos dentro de una habitaci�n contigua, platicando. Cuando salimos de aquella casa con nuestro gu�a, seguimos flotando sobre el cielo de Europa para llegar hasta el lugar donde nos propon�amos. Una vez hechas las investigaciones requeridas, me desped�a de mi gu�a y del amigo y regres� a casa. Ya ven ustedes, distinguidos amigos y amigas, c�mo con voluntad y paciencia pueden ustedes aprender a meter su cuerpo f�sico dentro de la Cuarta Dimensi�n; a m� esto me cost� como un a�o de amarguras.

 

2.-�C�mo sab�a el gu�a que en esa casa que usted menciona necesitaban ayuda? �Y qu� tipo de ayuda?

 

R.- Con el mayor gusto responder� a su pregunta, estimada dama. Es claro que las personas que viv�an en tal casa eran amigos del gu�a; la ayuda que prest� la dama que nos guiaba se relacionaba con los estudios Jinas; ten�a por objeto ayudar a una persona a entrar en la Cuarta Dimensi�n; eso es todo.

 

3.- �Qu� tanto tiempo estuvo usted haciendo ese viaje?

 

R.- Bien, distinguida se�ora, considero que en ir y venir pudo haber transcurrido un par de horas.

 

4.- �C�mo supo regresar solo?

 

R.- Esta pregunta es muy interesante y da oportunidad para una hermosa explicaci�n. Sucede que en el mundo de la Cuarta Dimensi�n todo regresa a su punto de partida original; si abrimos una puerta, �sta se cierra de inmediato por s� misma; si llevamos un objeto de un lugar a otro, este retorna por s� mismo a su lugar. Por ejemplo, en cierta ocasi�n sal� de la casa por entre la Cuarta Dimensi�n; me situ� exactamente en una calle de distancia y luego me quit� la camisa de dormir, la tir� al espacio y observ� cuidadosamente el curso que �sta segu�a; entonces vi con asombro que flotando tal objeto en la atm�sfera regres� a casa, penetr� por la puerta y fue a dar al lecho. As� pues, no es extra�o el que yo me dejara llevar por la fuerza del retorno para regresar en forma, dij�ramos instintiva y autom�tica al dormitorio hasta quedar el cuerpo colocado en la posici�n en que antes estuviera.

 

5.- En una regi�n nevada de Sudam�rica, un hombre que cuidaba ganado, estando cansado se detuvo en una caba�a solitaria acompa�ado de un perro. Prendi� fuego para estar m�s c�modo. A media noche sinti� ruidos extra�os y oy� ladrar al perro como si se acercara una persona extra�a; al observar qu� era lo que suced�a, vio a un nombre cubierto de pelo sin ropa alguna; tom� su fusil para atacar al visitante, el cual le dijo: �amigo m�o, no me ataque, no me haga da�o, que vengo en son de paz�, cont�ndole c�mo hab�a llegado hasta aquel estado, por haber hecho una promesa hac�a muchos a�os de vivir lejos de la civilizaci�n y no volver a dejarse ver de ninguna mujer. El ganadero le ofreci� comida y techo en la caba�a y le indic� que �l viv�a en una hacienda donde no habitan mujeres, que cuando quisiera, pod�a ir por all� para platicar con �l y ofrecerle de comer lo que a �l le apeteciere. Un d�a cualquiera, el hombre peludo lo visit� en la hacienda y, estando platicando con �l, observ� que estaban mirando le algunas damas de all�, huyendo sin volver jam�s a aparecer por esos lugares. �Podr�a usted explicarnos, Maestro, por qu� tom� esta determinaci�n de vivir en la soledad y lejos de las mujeres?

 

R.- Con el mayor placer responder� a su pregunta, distinguido caballero. Su relato me parece muy interesante. Ciertamente es muy lamentable el caso del peludo. En todo esto veo un poco de ignorancia: huir de las mujeres me parece demasiado absurdo porque ser�a imposible llegar a la liberaci�n, a la salvaci�n, ya que ellas son un elemento importante en la vida.

 

El Amor es el fundamento de la liberaci�n, de la salvaci�n, de la iluminaci�n. S�lo amando podemos llegar a Dios, s�lo queriendo de verdad podemos conseguir la eterna bienaventuranza. Nosotros hemos escrito muchas obras y bien vale la pena que nuestros lectores las estudien; �El Matrimonio Perfecto�, por ejemplo, es uno de esos libros que pueden ense�arle a la gente lo que es el Amor; hay algunos otros textos importantes; por ejemplo: �El Misterio del Aureo Florecer�, �El Parsifal Develado�, y muchos otros.

 

No hay duda de que el peludo se convirti� en un aut�ntico salvaje. En contacto con la Naturaleza le brot� la piel de chango, se convirti� en un hombre mono, involucion� hasta convertirse en un simio; eso es todo.

 

6.- En el tiempo de la colonia, dos caballeros que cabalgaban hacia la ciudad en un d�a lluvioso, tratando de descansar y de guarecerse de la lluvia, vieron en los alrededores un mes�n en donde parec�a que hab�a una fiesta, pues los que estaban ah� bailaban, beb�an y re�an; entraron y tambi�n se quedaron a compartir la fiesta.

 

Al sentirse cansados, se retiraron a su cuarto a dormir; al otro d�a, cuando despertaron, grande fue su sorpresa al ver que en aquel lugar s�lo hab�a polvo de mucho tiempo y esqueletos diseminados por toda la casa; espantados, huyeron de all� despavoridos. �Podr�a usted decirme a qu� se debi� este fen�meno?

 

R.- Interesante su relato, distinguido caballero. He ah� un fen�meno maravilloso de la Cuarta Dimensi�n. No hay duda de que los viajeros aquellos tuvieron un acceso moment�neo a la Cuarta Dimensi�n en que pudieron ver y o�r a muchas gentes desencarnadas, a difuntos dij�ramos, con los cuales departieron amigablemente. Al otro d�a recibieron la sorpresa al descubrir en tal mes�n s�lo huesos de muertos.

 

7.- Un bohemio que acostumbraba a vivir en las tabernas, un d�a al salir de una cantina para dirigirse a su casa, sinti� un ruido extra�o que ven�a detr�s de �l; al mirar hacia atr�s, vio una figura humana sin cabeza que lo segu�a a cierta distancia; el hombre ech� a correr dando gritos, con los cuales salieron las gentes de sus casas a auxiliarlo; al llegar cerca de su casa, cay� privado del conocimiento. Horas m�s tarde, cuando despert�, relat� lo sucedido. �Quisiera a explicarme por qu� vio un hombre sin cabeza?

 

R.- El se�or nos habla de un decapitado; muchas gentes que perecieron en la guillotina durante la Revoluci�n Francesa continuaron en el M�s All�, en la Dimensi�n Desconocida con figura de decapitados; sucede que aquellos que han muerto de esa manera suelen a veces hacerse visibles con tan siniestra figura en el mundo f�sico.

 

Amigos m�os, es bueno que ustedes sepan que existen tierras encantadas, regiones de las �mil y una noches� y que todo eso pertenece a la Cuarta Dimensi�n. La Naturaleza tiene maravillas y prodigios; recuerdo que en algunos de mis viajes que hice por tierras de Am�rica llegu� a la casa de un ni�o que estaba muy enfermo; los cuervos, zopilotes, gallinazos, zamuros, chulos, ti�osos etc. se paraban sobre el techo de aquella casa; antes los m�dicos pronosticaron que el ni�o morir�a.

 

Lo que asombra es que tales aves, que evidentemente se desenvuelven en el Rayo de Saturno, adivinaran con tanto acierto y conocieran con precisi�n absoluta el lugar a donde iba a fallecer una criatura; no est� dem�s aseverar que en realidad tal ni�o muri� sin que la ciencia m�dica pudiera salvarlo; no hay duda de que ese tipo de aves del cielo cumplen una misi�n bell�sima, limpiando la Naturaleza de toda podredumbre. Es claro que tienen facultades que les permiten conocer el lugar donde alguien ha de morir. Todo esto nos invita a reflexionar sobre los poderes de la Naturaleza.

 

Nosotros todos podr�amos ponernos en contacto con los Elementales y conocer las maravillas y prodigios de la Naturaleza si aprendi�ramos a viajar por entre la Cuarta Dimensi�n.

 


 

Capitulo 5

REENCARNACION

 

Cuando llega la hora de la muerte, concurre al lecho del agonizante el Angel encargado de cortar el Hilo de la Existencia.

 

En el instante preciso en que exhalamos el �ltimo aliento, el Angel de la Muerte saca el Alma del cuerpo y corta con su guada�a el Cord�n de Plata, cierto hilo misterioso, plateado, que conecta el Alma con el cuerpo f�sico. Tal cord�n magn�tico puede alargarse o acortarse hasta el infinito.

 

El sue�o se dice que es una muerte chiquita; sabido es que durante el sue�o el Alma no est� entre el cuerpo; viaja a remotas distancias y entonces el Hilo de Plata se alarga infinitamente. Gracias a tal hilo puede el Alma regresar al cuerpo f�sico en el momento del despertar despu�s del sue�o.

 

Los moribundos suelen ver al Angel de la Muerte con una figura espectral, esquel�tica, ataviado con los trajes funerales. Es claro que esta figura tan siniestra s�lo la asumen cuando est�n trabajando; fuera de su trabajo asumen hermosas figuras, ya de ni�os, ya de damas o de venerables ancianos. Los Angeles de la Muerte nunca son malos o perversos. Ellos siempre trabajan de acuerdo con la Gran Ley; cada cual nace en su hora y muere exactamente en su tiempo.

 

Las almas de los muertos recapitulan o repasan en forma detallada la vida que acaba de pasar; este procedimiento se realiza siempre retrospectivamente; durante tal proceso las almas recogen sus pasos, viven en aquellos lugares donde antes vivieron, repiten siempre lo mismo, los mismos hechos, los mismos sucesos.

 

Cuando llegan a revivir los instantes de la primera infancia parecen ni�os. Es obvio que una vez repasada la vida tal como sucedi�, se presentan ante los Se�ores del Karma, ante los Tribunales de la Ley, listos para ser juzgados. Esto es lo que se llama presentarse uno ante los tribunales de Dios.

 

De tal juicio, de tal fallo, resulta el porvenir de cada Alma. Algunas almas suben a las regiones celestes antes de regresar a este mundo; otras entran en los mundos infiernos, situados estos �ltimos dentro del interior de la Tierra; y otras, finalmente, regresan inmediatamente o mediatamente a este valle de l�grimas.

 

Esto de retornar o regresar a este mundo suele ser bastante doloroso. Desafortunadamente, siempre nos toca regresar.

 

Los Angeles de la Vida conectan el Hilo de Plata con el zoospermo que va a ser fecundado en una matriz.

 

La criatura se gesta en el vientre, pero el Alma que regresa s�lo entra realmente en el cuerpo en el instante en que el ni�o hace la primera inhalaci�n de aire. Comprender esto es vital e indispensable.

 

As� pues nosotros, antes de esta vida que tenemos actualmente, tuvimos no s�lo una pasada existencia, sino muchas otras.

 

Cada cual nace de acuerdo con su propio destino; unos nacen en familias ricas y muy adineradas, y otros regresan o retornan entre gentes pobres y miserables.

 

Si hicimos bien en nuestra pasada existencia, recogemos ahora el premio, volvemos a hogares donde nada nos falta y tendremos comodidades de toda especie.

 

Si hicimos mal, sin malgastamos el dinero, si fuimos avaros, si explotamos al pr�jimo, si cometimos el error de robar o de arruinar a otros, si hicimos mal uso del dinero, es evidente que nos toca volver entre familias miserables, vestidos con cuerpos de mendigos, infelices, hambrientos y desnutridos. As� cada cual recoge el fruto de sus propias acciones.

 

Es ostensible que las gentes no recuerdan sus vidas pasadas porque tienen la Conciencia dormida; si las gentes tuvieran la Conciencia despierta, entonces es obvio que recordar�an todas sus anteriores existencias.

 

Uno debe esforzarse en hacer obras de caridad, vestir al desnudo, dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, ense�ar al que no sabe, etc., etc., etc., para que en su futuro retorno, para que de regreso a la Tierra despu�s de la muerte, renazca en lugares bellos, hermosos, entre gentes de buenas costumbres, con mucha abundancia, paz y prosperidad.

 

1.-�Existen Angeles de la Vida y Angeles de la Muerte?

 

R.- Con el mayor gusto responder� a su pregunta. Los Angeles de la Muerte concurren a los lechos de los agonizantes y viven normalmente en la Quinta Dimensi�n, en el Mundo Astral del cual nos habla el esoterismo y el ocultismo.

 

Los Angeles de la Vida tienen figuras de ni�os, saben mucho de medicina oculta, tienen poder sobre las aguas de la existencia, sobre la matriz, sobre el l�quido amni�tico, sobre los �rganos creadores, y viven normalmente en la Cuarta Dimensi�n, en el Mundo Et�rico.

 

No hay duda de que los Angeles de la Vida trabajan con las mujeres durante el parto. Ellos pueden abrir toda matriz y ayudar en todo nacimiento; suelen ser m�dicos asombrosos, realmente ellos son los encargados de conectar el Hilo de la Vida con el zoospermo fecundante; ellos son los agentes secretos que ayudan a toda mujer parturienta.

 

2.- Entonces, de acuerdo con lo que usted nos explica, �existe la predestinaci�n y puede uno llegar a cambiarla?

 

R.- Distinguida dama, vamos a dar respuesta a tal pregunta. Es ostensible que existe la predestinaci�n. Realmente esta �ltima es el resultado de todas las acciones buenas y malas de nuestras pasadas existencias. Si uno roba, le robar�n; si mata, le matar�n; etc., etc., etc. Por ejemplo, voy a narrarles ahora un caso muy interesante. Sucedi� que un joven y tres compa�eros amigos salieron de viaje desde M�xico hacia los Estados Unidos. Empero tuvieron un acontecimiento tr�gico: El carro en que viajaban fue golpeado por otro y en esto hubo contragolpes con otros veh�culos que tambi�n circulaban por la carretera con un saldo de dos muertos y dos heridos.

 

Cuando nosotros investigamos en los mundos superiores pudimos evidenciar lo que es la Ley de la Predestinaci�n. Uno de los muertos, el primero de ellos, fue, dij�ramos, instant�nea su muerte; pereci� en el momento preciso del choque. Otro sufri� quemaduras de tercer grado y despu�s de veinte d�as exhal� el �ltimo aliento. El tercero fue el conductor del coche, el cual s�lo tuvo una dislocaci�n del brazo y una peque�a herida en una pierna. Y otro, el cuarto, sufri� tan s�lo una leve herida en la cabeza. Nosotros investigamos especialmente a los tres primeros y el resultado fue el siguiente: quien pereci� primero hab�a vivido en M�xico durante la �poca de Don Porfirio D�az; es claro que hab�a sido un rico poderoso, un gran hacendado d�spota, que gozaba atropellando a los pobres trabajadores, echando los caballos sobre los campesinos en los caminos, etc., etc.

 

Quien muriera de quemaduras graves, hab�a cometido el error de echar gasolina sobre los cuerpos de sus hermanos cuando estos �ltimos dorm�an en la noche y luego les hab�a prendido fuego; ese hab�a sido pues su delito m�s grave en su pasada existencia y ahora perec�a entre un carro incendiado, mor�a con quemaduras de tercer grado.

 

En cuanto al tercero, hab�a hecho sufrir a un joven en su pasada existencia. Resulta que en pandilla de muchachos lo hab�an golpeado y le hab�an dislocado un brazo jal�ndoselo violentamente; ahora recib�a la consecuencia durante el accidente. As� pues cada cual nace con su propio destino.

 

Podr�a ser modificado el destino haciendo muchas obras de caridad, dedic�ndose al bien, practicando las obras de misericordia, etc., etc. Queda pues aclarado el hecho concreto de que el destino tambi�n puede ser modificado, porque cuando �una ley inferior es trascendida por una ley superior, la ley superior lava a la ley inferior. Haz buenas obras para que pagues tus deudas�.

 


 

Capitulo 6

KARMA

 

Amigos m�os, existe una ley que se llama Karma; �sta significa en s� misma �causa y efecto�, �acci�n y consecuencia�.

 

Vosotros deb�is comprender lo que es la Ley de la Compensaci�n; todo lo que se hace hay que pagarlo, pues no existe causa sin efecto ni efecto sin causa.

 

Se nos ha dado libertad, libre albedr�o y podemos hacer lo que queramos, pero es claro que tenemos que responder ante Dios por todos nuestros actos.

 

�No solamente se paga Karma por el mal que se hace, sino por el bien que se deja de hacer pudi�ndose hacer�.

 

Cuando uno viene a este mundo trae su propio destino; unos nacen en colch�n de plumas y otros en la desgracia.

 

Si en nuestra pasada existencia matamos, ahora nos matan; si herimos, ahora nos hieren; si robamos, ahora nos roban, y �con la vara con que a otros medimos seremos medidos�.

 

Sin embargo, es posible modificar nuestro propio destino, porque cuando �una ley inferior es trascendida por una ley superior, la ley superior lava a la ley inferior�.

 

�Al Le�n de la Ley se combate con la balanza�. Si en un platillo de la balanza ponemos nuestras buenas obras y en el otro ponemos las malas, ambos platillos pesar�n iguales o habr� alg�n desequilibrio. Si el platillo de las malas acciones pesa m�s, debemos poner buenas obras en el platillo de las buenas acciones con el prop�sito de inclinar la balanza a nuestro favor; as� cancelamos Karma. �Haced buenas acciones para que pagu�is vuestras deudas �; recordad que no solamente se paga con dolor; tambi�n se puede pagar haciendo el bien.

 

Muchas personas que sufren, s�lo se acuerdan de sus amarguras deseando remediarlas, mas no se acuerdan de los sufrimientos ajenos, ni remotamente piensan en remediar las necesidades del pr�jimo.

 

Este estado ego�sta de su existencia no sirve para nada; as� lo �nico que consiguen realmente es agravar sus sufrimientos.

 

Si tales personas pensaran en las dem�s, en servir a sus semejantes, en dar de comer al hambriento, en dar de beber al sediento, en vestir al desnudo, en ense�ar al que no sabe, etc., etc., etc., es claro que pondr�an buenas acciones en el platillo de la balanza c�smica para inclinar la a su favor; as� alterar�an su destino y vendr�a la suerte en su favor. Es decir quedar�an remediadas todas sus necesidades; mas la gente es muy ego�sta y por eso es que sufre; nadie se acuerda de Dios ni de sus semejantes sino cuando est�n en la desesperaci�n, y esto es algo que todo el mundo ha podido comprobar por s� mismo; as� es la humanidad.

 

1.- Las buenas obras de que nos habla usted, �deben hacerse desinteresadamente o se nos toman en cuenta a�n haci�ndolas con el inter�s de obtener algo a cambio?

 

R.- Se debe trabajar siempre desinteresadamente, con infinito Amor por la humanidad; as� alteramos aquellas malas causas que originaron los malos efectos; no olvide usted que alterando la causa se altera el efecto.

 

�Quieres sanar? Sanad a otros �Algunos de vuestros parientes est�n en la c�rcel? Trabajad por la libertad de otros. �Ten�is hambre? Compartir el pan con los que est�n peor que t�; etc., etc., etc.

 

2.- Maestro, �podr�a decirme si todas las enfermedades son k�rmicas?

 

R.- No todas las enfermedades son k�rmicas. La m�quina humana puede ser da�ada por m�ltiples motivos; pueden ser de orden k�rmico o simplemente accidental; eso es todo.

 

3.- Maestro, al estar en meditaci�n pude recordar algo de mi vida pasada cuando pas� por M�xico en viaje Acapulco, tal como usted me hab�a informado. �Quisiera explicarme si fue correcta mi meditaci�n o si fue una fantas�a?

 

R.- Por la forma de la pregunta tal como ha sido hecha, puedo evidenciar claramente que t� todav�a tienes la Conciencia dormida, pues si la tuvieras despierta, la palabra �fantas�a� habr�a quedado excluida de tu pregunta; lo que uno sabe bien, nada tiene de fant�stico; lo que ignora, o aquello que entrev� ligeramente, aunque sea real, es tomado como fant�stico; despertar Conciencia es vital cuando se trata de investigar vidas anteriores. Es claro que estuviste en la pasada reencarnaci�n aqu� en M�xico, que me acompa�aste tambi�n en tu pasada existencia hasta el Puerto de Acapulco; esto sucedi� en la �poca de Don Porfirio D�az, y ahora es obvio que lo repetiste de acuerdo con la Ley de Recurrencia. Todo vuelve a suceder como sucedi�, todo se repite. As� trabaja la Gran Ley del Karma.

 

4.- Maestro, de acuerdo con lo que usted me dice comprendo que estoy bien dormido; sin embargo estos peque�os recuerdos que tengo de la vida pasada, as� como de otra en tierras espa�olas y cuyos recuerdos he podido traer, �no indican un peque�o despertar de Conciencia?

 

R.- Indudablemente ha habido un peque�o despertar de la Conciencia; ha aumentado el porcentaje. Las gentes comunes y corrientes tienen un tres por ciento de Conciencia despierta, pero en este caso podemos evidenciar un diez por ciento, y eso es bastante; dif�cilmente encontrar�amos una persona que tuviera un cien por ciento de Conciencia despierta; dese usted por satisfecho detener siquiera ese porcentaje de Conciencia superior al de todos sus semejantes.

 

5.- En meditaciones he tenido experiencias de ver que en mi vida anterior comet� muchos errores, ya que era un latifundista que ten�a una hacienda en Cuautla, Morelos, en la que ten�a muchos empleados a los que trataba a latigazos, cometiendo adulterios y violaciones, hasta que lleg� la Revoluci�n en la que perd� todas mis posesiones.

 

Me alist� en la Revoluci�n al lado de Pancho Villa, sufriendo hambres y todos los horrores de la guerra, y aunque mor� viejo y al lado de mi familia, desde entonces hasta la fecha he venido sufriendo amarguras y sinsabores; he pensado que estoy pagando mi Karma. �Qu� podr�a usted decirme al respecto, Maestro?

 

R.- Distinguido frater, mucho me alegra que usted recuerde su pasada existencia; tengo que informarle que precisamente yo le conoc� a usted en su vida anterior; es obvio que usted est� habl�ndome la verdad y nada m�s que la verdad. Como usted tambi�n estuvo entre las filas del general Francisco Villa, es natural que no podr�a dejar de conocerle personalmente.

 

Que como propietario de una hacienda antes de la revoluci�n hubiese cometido errores dando de latigazos a sus trabajadores y etc., etc., etc., contrajo Karma, eso es obvio; ahora podr� explicarse usted el porqu� ha tenido tantos sufrimientos en su vida actual. A otros usted hizo sufrir y ahora ha sufrido; a otros hizo trabajar intensivamente y ahora ha sido explotado por los amos en ciertos empleos en los que le ha tocado trabajar para ganarse el pan de cada d�a; as� es como pagamos lo que debemos; �ley es ley y la ley se cumple�.

 

6.- Maestro, quiero relatarle un acontecimiento que me sucedi� cuando ten�a seis a�os de edad. Vi en un sue�o que ca�an bolas de fuego sobre la Tierra y la gente corr�a y clamaba a Dios desesperadamente, como si fuera el fin del mundo. M�s tarde ya siendo grande, vi una Biblia ilustrada en la que aparec�a un cuadro exactamente como yo lo hab�a so�ado. �Quisiera usted decirme si esto fue un anuncio?

 

R.- Distinguido Caballero, me es muy grato dar respuesta a su pregunta; no hay duda de que as� como existe el Karma humano, tambi�n existe el Karma de las naciones y del mundo; estamos hablando de Karma y creo que usted me comprende.

 

Su visi�n corresponde al Karma mundial, el cual se halla condensado en muchos vers�culos b�blicos y del Cor�n, as� como en multitud de libros sagrados del oriente y del occidente del mundo.

 

�El mal del mundo es tan grande que ya lleg� al cielo y es obvio que esta perversa civilizaci�n de v�boras ser� destruida y no quedar� piedra sobre piedra�.

 

Una serie de terremotos se han desencadenado en todas las regiones de la Tierra, mas esto no es sino el principio del fin; habr� guerras at�micas, hambre y pestilencias en toda la redondez de la Tierra y morir�n los seres humanos por millones, tan numerosos como las arenas del mar y no habr� remedio.

 

El abuso de la energ�a nuclear ser� muy grave; d�a llegar� en que vendr� la descomposici�n del �tomo en cadena, y entonces se intensificar�n los maremotos y terremotos. Olas gigantescas nunca antes vistas azotar�n las arenosas playas y un sonido extra�o y misterioso saldr� de entre las profundidades abismales del oc�ano.

 

Quiero que usted sepa, amigo m�o, quiero que entiendan todos mis amigos que un mundo viene viajando a trav�s del espacio infinito y que un d�a chocar� magn�ticamente con �ste afligido planeta en que vivimos. Lo que usted ha visto, lo que usted pudo comprobar en la Santa Biblia, corresponde exactamente a tal acontecimiento c�smico. Es necesario que usted entienda que las dos masas planetarias al chocar magn�ticamente se mezclar�n entre s� formando un mundo nuevo; entonces s�lo habr� fuego y vapor de agua; y de toda esta perversa civilizaci�n no quedar�n vestigios de ninguna especie. As� quedar� sellado todo el �Apocalipsis� de San Juan. Despu�s, poco a poco, de entre las aguas ca�ticas de la vida, surgir� un nuevo continente, nuevas tierras, nuevos cielos, para que se cumpla lo que ya est� escrito en el �Apocalipsis y en la ep�stola segunda de Pedro a los romanos�.

 

Usted ha visto, pues, algo extraordinario, algo que est� por suceder; no olvide que ya los cient�ficos est�n informados sobre aquel mundo que viaja precisamente rumbo a la �rbita de nuestro planeta Tierra; hasta he o�do decir que lo llaman el �Planeta Rojo�; quieren desviarlo a base de explosiones at�micas, mas todo ser� in�til, aquel mundo chocar� con el nuestro precisamente en el a�o 2.500; as� terminar� esta Edad de Hierro llamada Kali Yuga.

 

Es bueno que usted sepa que esta horripilante Edad comenz� con el ciclo electroqu�mico durante la cultura greco-romana y que terminar� con dicho ciclo exactamente el a�o 2.500; as� es el Karma de las naciones, amigo m�o.

 

Lo invito a seguir la senda de perfecci�n, si es que no quiere ingresar con los perdidos en los mundos infiernos donde s�lo se oye el llanto y el crujir de dientes.

 

7.- En relaci�n al llamado Planeta Rojo, es sabido que existe un libro de ese nombre donde los cient�ficos narran el hecho de que un planeta se est� acercando hacia la �rbita de la Tierra y que llegar� un momento en que ambos planetas choquen haciendo una fusi�n de masa, pero que antes de chocar, en el proceso de acercamiento, habr� una gran cantidad de calor y radiaciones que empezar�n a esterilizar plantas, animales y toda clase de vida hasta llegar a secarse en r�os y lagos, faltando el agua, al irse acercando el planeta, por atracci�n magn�tica; los lugares donde hay grandes cantidades de agua, empezar�n a salirse de su cauce provocando grandes cataclismos y que esto suceder� alrededor del a�o 2.400 y tantos. �Qu� nos puede usted decir al respecto?

 

R- Distinguido amigo, muy interesante lo que usted dice. Ya ve usted que los cient�ficos no ignoran ya la futura colisi�n que nos aguarda; perm�taseme disentir en cuanto a la fecha; la Logia Blanca inform� que dicho acontecimiento c�smico, como ya dije, vendr� a realizarse exactamente en el a�o 2.500; por aquella �poca ya la Torre de Babel (los cohetes c�smicos) estar� levantada en forma total; entonces muchas gentes podr�n viajar a la Luna, Mercurio, Venus, y en general a todos los planetas del sistema solar. Con el choque planetario, la Torre de Babel ser� fulminada y la Tierra quedar� convertida en fuego y vapor de agua; eso es todo.

 

8.- Tambi�n en la �poca de ni�o tuve la visi�n acerca de que empezaban a resplandecer en el cielo unas naves que descend�an hacia la Tierra, bajando de ellas unos hombres blancos muy altos y de mirada profunda, los cuales informaron que iba a haber una serie de cataclismos que terminar�an con la humanidad, crey�ndoles solo unas cu�ntas gentes, las cuales pidieron que se las llevaran con ellos a su planeta, cont�ndoles que s�lo se pod�an llevar a los que se lo merecieran de acuerdo con sus obras.

 

Entonces empezaron a hacer una selecci�n en forma de Clarividencia y de cientos de gentes que llegaron a escoger �nicamente seis o siete que a juicio de ellos lo merec�an.

 

Cuando estaban cerrando las puertas de las naves, muchos pretendieron subirse por la fuerza, pero esto no fue posible y partieron hacia sus planetas. �Qu� nos podr�a usted decir a cerca de esta visi�n?

 

R- Perm�tame decir que estas percepciones estuvieron maravillosas; es ostensible de que a usted le revelaron lo que est� por venir.

 

De la Tierra ser� sacada la semilla; quiero referirme a los seres humanos selectos que habr�n de servir en un futuro por la formaci�n de la futura sexta gran raza.

 

Es claro que despu�s del gran cataclismo que se avecina surgir�n nuevas tierras de entre el caos, de entre las aguas de la vida, y en ella ha de vivir un pueblo nuevo.

 

Ahora comprender� usted por qu� habr� de salvarse la semilla; esto es indispensable, y no hay duda de que antes del cataclismo final ser� llevada en naves c�smicas a otros mundos del espacio infinito; m�s tarde, a su tiempo y a su hora, cuando la Tierra vuelva a estar en condiciones de estar habitada, tal humana semilla ser� tra�da de regreso a este planeta, para la formaci�n de la futura raza; y de �sta, nuestra presente humanidad, s�lo quedar�n los recuerdos entre los Registros Ak�sicos de la Naturaleza.

 


 

 Capitulo 7

EL APAGON DE NUEVA YORK

 

Amigos m�os, vamos a comentar esta noche cierto art�culo muy interesante que visto por ah� en una revista y que se titula: �duda sobre el apag�n de Nueva York�; y a continuaci�n transcribiremos algunos aportes del citado art�culo.

 

�Exactamente a las cinco de la tarde con veintiocho minutos del d�a 9 de noviembre de 1965, ocurri� la falla t�cnica m�s grande e inexplicable de la historia�.

 

�A esa hora y en esa fecha, doce millones de neoyorquinos sufrieron las consecuencias de una total interrupci�n en el suministro de energ�a el�ctrica�.

 

�Pero lo que ignoraban los habitantes de Nueva York era que, adem�s de la ciudad donde viv�an, hab�a otras m�s sumidas en las tinieblas. Haga funcionar las luces de emergencia, nos exponemos a un robo�.

 

�Pertenecientes a territorio norteamericano: Albani, Rochester, Boston y Providence estaban a oscuras; situados en Canad�: Quebec y Ottawa padec�an la misma falla t�cnica.�

 

�En una inmensa �rea de 207.184 kil�metros cuadrados, que comprend�a a los estados de Quebec, Ontario, Vermont, parte de New Hampshire, Massachustts, Rhode Island, Connecticut, Nueva York, Nueva Jersey y Pensylvania, ning�n aparato que dependiera de la electricidad funcionaba.�

 

36 millones de personas, o sea, m�s que la poblaci�n de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay �juntas!, quedaron a oscuras.�

 

�Elevadores, sem�foros radio, televisi�n y rotativas dejaron de funcionar. Hornos el�ctricos, estufas el�ctricas, refrigeradores, licuadoras, tostadoras de pan, pulmones de acero e incluso fresadoras de dentistas se volvieron inservibles. En las calles se produjeron embotellamientos espantosos�.

 

�La situaci�n se agrav� a�n m�s por el hecho de que los veh�culos que se quedaron sin gasolina no pudieron en las estaciones de servicio surtirse. Las bombas el�ctricas no funcionaban, y los autom�viles eran abandonados. En las estaciones del metro habr�a casi un mill�n de personas imposibilitadas de usar el transporte. Vivo a treinta millas de aqu� y mi hijo est� enfermo. No podemos movernos. La ciudad est� congestionada con el apag�n. Los aviones que iban a aterrizar o despegar tuvieron dificultades al apagarse moment�neamente la iluminaci�n de las pistas. �Es urgente que aterricemos! �Ya casi no nos queda combustible!�

 

�La anarqu�a iba en aumento. Hubo muertos por accidente, ladrones y gente enloquecida por las tinieblas. La situaci�n fue tan grave e imprevista que en el Palacio de Cristal de las Naciones Unidas en Nueva York, se tuvieron que suspender las sesiones que se estaban celebrando�.

 

�Conforme la duraci�n del apag�n se prolongaba, las m�s altas autoridades eran conscientes que se enfrentaban a una peligrosa alteraci�n del orden�.

 

�Los reportes de �ltima hora indican que el p�nico y el desorden aumenta en las calles. �Es el caos! S�lo cuentan con luz el�ctrica edificios como �ste, que tienen planta de luz propia. �Pero s�lo unos cuantos!�

 

�Pero lo verdaderamente grave, es que unidos al p�nico y al caos de este momento en esta inmensa zona de 207.184 kil�metros cuadrados...�

 

�Los sistemas de radar no funcionan, �Est�n ciegos! Cualquier proyectil a�reo puede cruzar nuestro cielo en este preciso momento. �No podr�amos detectar su presencia!�

 

�Es m�s, ni siquiera podr�amos enviar uno de nuestros proyectiles que le dirigidos a interceptarlo, porque �los botones de mando con los que se les ordena despegar dependen de la electricidad para su funcionamiento�. �Es in�til este inmenso aparato, no sirve para nada!�

 

�Se�ores, somos uno de los pa�ses m�s poderosos de la Tierra; gastamos cada a�o miles de millones de d�lares en armamento y en fortalecer nuestros sistemas de seguridad, pero ante una situaci�n como �sta, somos impotentes. Una civilizaci�n tan tecnificada y poderosa como la nuestra tiene un tal�n de Aquiles, una gran debilidad, �la electricidad;� se han preguntado todos ustedes...�

 

��De qu� nos sirve el radar, los proyectiles teledirigidos, el tel�grafo, el tel�fono y la televisi�n? �De nada! �Absolutamente de nada! �Claro! �Tiene raz�n el general! �No podemos transmitir una orden! �No podemos recibir informaci�n!�

 

��Esta es la quiebra de nuestro poder�o militar e industrial: todo est� paralizado!�

 

�Se�ores, por favor, un poco de cordura. No es por de m�s que les recuerde que el gobierno al que todos nosotros pertenecemos es totalmente consciente de la terrible importancia de la electricidad�.

 

�En cada central el�ctrica existen grandes cerebros electr�nicos y computadoras encargadas de vigilar cada cent�metro de los grandes cables que conducen el fluido el�ctrico. Cuando uno de los cerebros electr�nicos descubre, por ejemplo, que uno de los cables est� siendo sobrecargado de electricidad y que hay el peligro de que se funda... la l�nea cinco est� peligrando.�

 

�Autom�ticamente esa carga es repartida entre otros ramales del sistema. La sobrecarga se reparti� entre las l�neas siete y ocho.� As� mismo, las computadoras indican cuando un gran fusible se ha quemado, a qu� l�nea pertenece y el lugar exacto de la aver�a. Es el tercer cable del ramal de Albany; la aver�a se localiza entre la torre 17-B y la 18-B. Salimos de inmediato para all�.�

 

�Incluso, si en una zona se llegara a producir una aver�a que no hubiera sido captada por las centrales electr�nicas, esa zona se a�sla de las dem�s para que no cause da�os en otros sistemas de conducci�n el�ctrica. Hemos aislado la zona de Montgomery y procedemos a hacer la reparaci�n.�

 

�Cada relevador, cada fusible, cada switch y cada conexi�n son cuidadosamente revisadas cada instante. Estoy seguro que de un momento a otro se corregir� la falla que hubo y tendremos nuevamente electricidad. El apag�n s�lo lleva una hora de duraci�n.�

 

�Desgraciadamente esos optimistas c�lculos no fueron confirmados por la realidad. �Mi hijo, mi hijo! No lo vi en esta oscuridad, sali� corriendo del callej�n.�

 

�El gran apag�n durar�a exactamente doce horas. �Ni un d�cimo de segundo m�s! �Frank, ven ya tenemos luz! Los m�s precisos cron�grafos el�ctricos, al recibir la descarga de la electricidad no tuvieron que ser tocados en sus manecillas para que siguieran indicando la hora con gran exactitud. �Est� marcando la hora que es!�

 

Debemos exigir una investigaci�n. De la misma misteriosa manera que se hab�a interrumpido la luz, comenzaba a fluir por cada cable. Un apag�n de la duraci�n inusitada que hab�a tenido �ste y que �curiosamente� hab�a durado doce horas, provoc� incertidumbre en un gran sector de Norteam�rica.�

 

�Que se deslinden responsabilidades. Ciudadanos comunes y corrientes, hombres de empresa y periodistas pidieron del gobierno de Estados Unidos una explicaci�n sobre lo ocurrido. Siguen llegando telegramas, se�or. Nos exigen que aclaremos lo ocurrido.�

 

Hasta aqu� las palabras del mencionado art�culo. No hay duda de que unos pocos Hombres extraterrestres fueron capaces por s� mismos de paralizar todo el sistema el�ctrico de Nueva York y muchas otras ciudades, tal como ya est� dicho.

 

Veamos pues la diferencia fundamental entre el Hombre y el animal intelectual; es obvio que toda las gentes se consideran dentro del reino hominal o humano, para ser m�s claros.

 

Di�genes con su linterna anduvo por las calles de Atenas con una l�mpara encendida buscando un Hombre y no lo hall�.

 

Pilatos presenta al Cristo diciendo: �Exce Homo�, �he aqu� al Hombre�.

 

�Cu�n dif�cil es alcanzar el Estado Humano! Y sin embargo, todos se creen Hombres. El Hombre es el verdadero rey de la creaci�n y puede hacer maravillas tan grandes como las del apag�n de Nueva York.

 

Estamos seguros de que una media docena de Hombres podr�a paralizar no solamente el sistema el�ctrico de Estados Unidos, sino adem�s, todas las actividades del mundo entero.

 

Media docena de Hombres aut�nticos, leg�timos y verdaderos podr�an tomarse el planeta Tierra sin disparar un solo tiro y en cuesti�n de minutos.

 

1.-�C�mo podr�a ser que media docena de Hombres pudieran lograr esto?

 

R.- �Oh!, distinguida se�orita, �Se asombra usted de mis palabras? Es necesario que comprenda que el Hombre aut�ntico es el rey de la creaci�n; un solo Hombre podr�a en cuesti�n de segundos desintegrar el planeta Tierra, convertirlo en fragmentos que girar�an alrededor del Sol.

 

2.- �Esta clase de Hombre podr�a realizar tanto sin estar auto-realizado?

 

R.- �Cu�ndo me va a entender, distinguida dama? No es posible que exista un Hombre sin autorrealizarse; lo que sucede es que usted piensa equivocadamente, supone que los animales intelectuales que pueblan la faz de la Tierra son Hombres; he ah� su error.

 

Dentro del animal intelectual existen posibilidades sorprendentes; el hom�nculo racional com�nmente llamado hombre es una cris�lida dentro de la cual puede formarse el Hombre, �me ha entendido usted?

 

3.- �Y qu� podr�amos hacer para que se formara el Hombre dentro de esa cris�lida?

 

R.- �Oh! Distinguida se�orita en este libro elemental no podr�a darle a usted estas explicaciones; venga a nuestros estudios gn�sticos; est�diese nuestros libros; l�ase �El Matrimonio Perfecto�, �El Misterio del Aureo Florecer�, �Las Tres Monta�as�, �El Parsifal Develado�, etc., etc., etc.

 

4.- Entonces, de acuerdo con lo que usted nos dice, �son peligrosos los Hombres verdaderos?

 

R.- Esc�cheme, noble dama; estos Hombres leg�timos, en el m�s completo sentido de la palabra, realmente no son tan peligrosos como usted los supone; si ellos hubieran querido hacer saltar en pedazos el Planeta tierra, ya lo hubieran hecho; si hubieran querido invadirnos y esclavizarnos, hace muchos siglos ya lo hubieran podido hacer; los Hombres aut�nticos no asesinan, ni esclavizan, ni invaden naciones, ni mundos. Lo que sucede es que ellos nos visitan para ayudarnos; son compasivos; y ellos nos asistir�n en la hora suprema del gran cataclismo; ellos, despu�s de la tremenda cat�strofe que nos aguarda, cuando la Tierra est� en condiciones de volver a tener vida, fundar�n en este planeta, por entonces transformado, una nueva civilizaci�n y una nueva cultura.

 

Los animales intelectuales se extra�an por el hecho concreto de que estos extraterrestres no encajen mucho con nuestro ambiente, ni se sometan a este orden de cosas caduco y degenerado.

 

5.- Con lo que usted nos dice, �entonces en este planeta no existen Hombres verdaderos? �Todos son extraterrestres?

 

R.- Distinguida se�orita, esc�cheme, en nuestro mundo tambi�n hay Hombres, pero hay que buscarlos con la linterna de Di�genes; es muy dif�cil hallarlos y sin embargo, ya ve usted, todos presumen de Hombres.

 

6.- �Cu�l es el objeto que tiene para nosotros ser un aut�ntico Hombre?

 

R.- Oigame, distinguida se�orita. De la cris�lida sale la mariposa que dichosa vuela sobre la luz del sol; as� tambi�n de la cris�lida humanoide puede salir el Hombre aut�ntico, leg�timo, verdadero; ese es el prop�sito original de la Divinidad. Caso contrario, estar�a usted en contra de los prop�sitos de Dios. El quiere que cada uno de nosotros se convierta en un rey de la creaci�n; s�lo as� podr�amos ingresar al Reino de Melquisedek; s�lo as� podr�amos ir al Para�so; por eso fue que vino Jes�s el Cristo al mundo; se propuso auxiliarnos, quer�a que cada uno de nosotros fuera un rey de la Naturaleza; ahora comprender� usted el motivo por el cual debemos preocuparnos.

 

7.- �Qu� se supone que ocasion� realmente el apag�n de Nueva York?

 

R.- Dar� respuesta al se�or. Esc�cheme, si ellos hubieran querido reducir a cenizas a Nueva York lo habr�an podido hacer en cuesti�n de segundos, m�s ellos no son perversos; miran a esta raza de animales intelectuales con infinita compasi�n. Se les persigui� con aviones de caza, se les quiso destruir; no se les dio, por cierto una hermosa bienvenida; no se les recibi� como a hermanos y, sin embargo, lo �nico que hicieron para demostrar al animal intelectual el estado de inconsciencia y debilidad en que se encuentra, fue darle una demostraci�n, paralizando todo el sistema el�ctrico de Nueva York, tratar de hacerles comprender a las bestias racionales el vergonzoso estado en que estos se encuentran.

 

Ya a estas horas, el animal racional, despu�s de tal evento deber�a estar estudi�ndose a s� mismo, eliminando sus pasiones y sus vicios, purific�ndose y santific�ndose arrepentido.

 

9.- �Usted considera que lo hayamos entendido as� los seres terrestres?

 

R.- Distinguido amigo, es obvio que este reino de animales tienen la Conciencia dormida, y por tal motivo est� m�s lejos de comprender la ense�anza que se le ha dado.

 

Los animales racionales no son Hombres, mas se creen as� mismos omnipotentes, poderosos, supercivilizados, superdesarrollados, etc., etc., etc.

 

10.- �Podr�a explicarnos usted cient�ficamente qu� hicieron para poder producir el apag�n?

 

R.- �Oh!, distinguido se�or, esto ya es una ciencia de tipo el�ctrico superior. Creo firmemente que es posible desviar la electricidad orientando la corriente en forma diferente, alterar las polaridades, hacer cargas a la inversa, y entonces es ostensible que cualquier ciudad queda en tinieblas.

 

Estudiar esto en forma detenida y exponer luego p�blicamente la ense�anza ser�a tanto como entregarle las armas del Hombre a las bestias racionales. �Qu� har�an tales bestias con este tipo de conocimientos? P�ngase usted la mano el coraz�n y cont�steme la pregunta, �entendido?

 


 

 Capitulo 8

LOS HOMBRES GLACIALES

 

Bien, amigos, vamos a al comentar ahora algo sobre los Hombres Glaciales. Es urgente comprender el proceso de revoluci�n de los ejes de la Tierra, los cuales acarrean distintas glaciaciones.

 

Se nos ha dicho que antes de la pasada glaciaci�n, los Polos de la Tierra se encontraban en la zona que hoy corresponde a la l�nea ecuatorial, en forma tal que lo que era Ecuador se convirti� en Polos y viceversa; esto origin� el hundimiento de la Atl�ntida; es claro que por tal motivo cambi� la geograf�a terrestre.

 

Se ha encontrado en el Polo Norte carb�n vegetal, y en la Siberia, a orillas de los grandes r�os, se han descubierto animales antediluvianos que perecieron por el fr�o y el hielo; tales criaturas, completamente tropicales, fueron de un momento a otro sorprendidas por el hielo y la nieve, y entonces perecieron.

 

La primera raza humana que existi� en el mundo vivi� en el casquete polar del Norte, en la Isla Secreta. Tal regi�n fue tropical y estuvo, como ya dijimos, en la zona ecuatorial, aunque m�s tarde, debido a la revoluci�n de los ejes de la Tierra, viniese a ocupar el lugar que actualmente tiene.

 

La primera raza que vivi�, pues, en esa regi�n, fue completamente protoplasm�tica.

 

Los cuerpos de las gentes eran d�ctiles, el�sticos, pod�an agigantarse a voluntad o empeque�ecerse; no ten�an la consistencia f�sica de la humanidad actual.

 

Sin embargo, las personas de tal raza eran felices, percib�an el mundo y las cosas en forma �ntegra, completa. No s�lo ve�an lo meramente f�sico, sino que tambi�n adem�s pod�an ver el Alma y el Esp�ritu de todos los seres y las cosas.

 

La Tierra entera ten�a entonces un bell�simo color azul intenso con sus mares y monta�as.

 

Aunque parezca incre�ble, la primera raza que existi� en el mundo fue de un bell�simo color negro. Empero, resulta un poco dif�cil comprender a las gentes actuales que en los p�mulos de aquellas gentes y en sus rostros en general, a pesar de ser de raza de color, pudiese brillar cierto color y cierto matiz semejante al del fuego.

 

El sistema de reproducci�n era completamente diferente al actual; los seres humanos se reproduc�an en una forma muy parecida a la de la divisi�n de las c�lulas org�nicas. Ya sabemos que una c�lula se divide en dos y que las dos se dividen en cuatro y las cuatro en ocho, etc., etc. As� tambi�n el organismo del padre-madre, totalmente andr�gino, pues no era masculino ni femenino, sino ten�a ambas polaridades a la vez, en determinado momento se divid�a en dos. Del padre-madre se desprend�a, por decirlo as�, el hijo, y �ste era un acontecimiento profundamente religioso.

 

A muchas personas podr� parecerles extra�o una raza de andr�ginos, mas es obvio que la primera raza humana fue as�.

 

Las gentes de la Raza Protoplasm�tica tuvieron templos maravillosos, grandiosas ciudades y riqu�sima sabidur�a divina.

 

Por entonces vivi� en la Tierra el Angel Uriel, quien tuvo cuerpo f�sico humano. El escribi� un grandioso libro con caracteres r�nicos, n�rdicos, y cumpli� una bell�sima misi�n ense�ando a la humanidad de aquella �poca.

 

Esta Raza Protoplasm�tica es el Adam-Solus del que habla la Biblia; ese Ad�n del cual no se hab�a extra�do la Eva de la mitolog�a hebraica.

 

Han pasado los siglos, much�simos millones de a�os y sin embargo, aquella raza, a pesar de haberse transformado en otras, se conserva todav�a en formas muy originales, y esto es algo que puede sorprender al auditorio.

 

Quiero decir que no todos los individuos de aquella raza desaparecieron de la faz de la Tierra; hay cierto grupo de tales gentes primigenias que todav�a viven aqu� en la Tierra.

 

Ese misterioso grupo reside actualmente en una ciudad secreta subterr�nea ubicada exactamente en el Polo Norte. Esos son los Hombres Glaciales que, para bien de esta pobre humanidad doliente, a�n existen.

 

Lo que m�s asombra es que dichos individuos o dicho grupo correspondiente a la primera raza, a pesar de haberse aislado para evitar todas esas transformaciones org�nicas que dieron origen a los millones de seres humanos que pueblan la faz de la Tierra, no s�lo hayan conservado su pureza original, sino que adem�s, y esto es lo m�s notable lograron una metamorfosis �nica, especial, extraordinaria.

 

Actualmente los miembros de tal grupo tienen hermosas presencias de tama�o humano semejante al nuestro, cuerpos perfectos de carne y hueso y gran sabidur�a.

 

Ellos son realmente el prototipo viviente de lo que deber�an ser todas las gentes de la Tierra.

 

No hay duda de que su ciudad subterr�nea bajo los hielos polares es formidable, maravillosa; poseen una alta tecnolog�a ultramoderna; cuentan con aparatos mec�nicos que corresponden a un remoto futuro; est�n pues, adelantados en el tiempo.

 

Es ostensible que tales Hombres Glaciales habr�n de auxiliarnos muy especialmente en las guerras futuras, ya a trav�s de la medicina, curando enfermos, sanando heridas, ya trav�s de la ciencia at�mica, qu�mica, procurando servir a las v�ctimas de las bombas microbianas o de la energ�a nuclear, etc., etc., etc.

 

Ellos pueden asistir a las gentes y pasar desapercibidos por doquier.

 

1.-�Cu�l es la raz�n de que se haya conservado esa raza sin mezclarse con la nuestra?

 

R.- Con el mayor placer responder� al caballero. Es claro que los hombres de la primera raza pasaron por muchas transformaciones antes de convertirse en Hiperb�reos; estas almas, aunque tambi�n fueron andr�ginos, se reprodujeron por medio de algo que podr�a llamarse brotaci�n. Tal sistema es muy semejante al de las brotaciones de las plantas. Cualquier brote vegetal desprendido de su tronco original puede transformarse en otra planta. As� tambi�n, del cuerpo de aqu�llos Hiperb�reos se desprend�an esporas oviformes. Tales esporas se convert�an en nuevos organismos independientes.

 

Despu�s de los Hiperb�reos vinieron los Lemures: gentes hermafroditas de carne y hueso que se reproduc�an por gemaci�n. De tal ovario se desprend�a un huevo que despu�s de cierto tiempo se abr�a para salir de ah� una criatura que se alimentaba con los pechos del padre-madre.

 

Tal Raza Lemur se dividi� en sexos opuestos despu�s de muchos millones de a�os; ese acontecimiento est� simbolizado en la Biblia con la alegor�a aquella en que Jehov� extrae una costilla de Ad�n a Eva. Es claro que despu�s de haberse dividido los seres humanos en sexos opuestos, la reproducci�n se realiz� entonces por cooperaci�n sexual; ese es el sistema que tenemos actualmente.

 

Como van ustedes escuchando, la raza primitiva original se transform� en otras razas a trav�s del tiempo y de los siglos; pas� por incesantes metamorfosis, evoluciones e involuciones, etc., etc., etc., empero hubo cierto grupo, repito, de aquella raza primitiva original, que se apart� de todas esas sucesivas metamorfosis, y que se conserv� pura y virginal hasta nuestros d�as. Eso son los Hombres Glaciales.

 

2.- �Es posible visitar a esos Hombres Glaciales?

 

R.- Ya en una pasada pl�tica registrada en este libro dijimos que es posible meter el cuerpo f�sico dentro de la Cuarta Dimensi�n; entonces ense�amos la clave, explicamos que cada individuo tiene su Madre Naturaleza particular y que si nos concentramos profundamente en ella en instantes de estarnos adormeciendo, rog�ndole y suplic�ndole el favor de meter nuestro cuerpo f�sico dentro de la Dimensi�n Desconocida, ella nos ayudar�a en este sentido; entonces afirmamos que s�lo nos restaba levantarnos del lecho cuidadosamente, conservando el sue�o como si fu�semos son�mbulos, pero eso s�, con la Conciencia bien despierta.

 

En estas circunstancias, flotando en el medio ambiente circundante de la Cuarta Dimensi�n, podr�amos visitar la ciudad de los Hombres Glaciales. Es claro que se necesita fe, mucha fe, amor al Cristo, anhelo verdadero. S�lo as� es posible el triunfo.

 

3.- �Podremos visitarlos sin el permiso de ellos?

 

R.- Bondadosa se�orita, perm�tame decirle en tono enf�tico que para el indigno todas puertas est�n cerradas, menos una: la del arrepentimiento.

 


 

 Capitulo 9

DESAPARICIONES MISTERIOSAS

 

Amigos m�os, desde el siglo pasado se est�n presentando el caso de much�simas desapariciones misteriosas, y esto es algo que nosotros debemos estudiar.

 

En el siglo pasado se registr� el caso espectacular de la desaparici�n de toda una tripulaci�n mar�tima.

 

Cierto barco que navegaba rumbo a Espa�a fue hallado en alta mar en perfecto estado, cargado de joyas, mercanc�as y cosas de gran valor, pero sin tripulaci�n.

 

Tal nave se hallaba completamente solitaria; nunca se supo absolutamente nada sobre sus marinos.

 

Quienes encontraron tal nav�o no hallaron s�ntomas de violencia: qued� pues, descartada la posibilidad de cualquier mot�n a bordo.

 

Los enseres de cocina, los valores en joyas, los pinos se hallaron completos, quedando por tal motivo descartada la posibilidad de cualquier acto de pirater�a.

 

Esto nos invita a pensar, mis caros amigos. �Qu� se hizo de esa gente? �Qui�n se la rapt� en pleno alta mar? He a ah� un tremendo misterio que hasta ahora no se ha podido resolver.

 

El pasado siglo desaparecieron algunos ej�rcitos en pleno campo de batalla. �Qui�n se los llev�? �Misterio, misterio!

 

En las �pocas de Napole�n Bonaparte, un gran embajador desapareci� en presencia de la servidumbre. �Qu� mano misteriosa le arrebat�?

 

Tony Maldonado, el esposo de una hija m�a, vio a un cadete en Guatemala que al atravesar la calle desapareci� instant�neamente, sumergi�ndose dentro de la Dimensi�n Desconocida. �Qu� mano lo arrebat�?

 

Aviones llenos de pasajeros y tripulaci�n han desaparecido en pleno vuelo sin dejar el menor rastro. �Qui�n los ha arrebatado?

 

Reflexionando cuidadosamente llegamos a la conclusi�n l�gica de que en estos precisos momentos, en los tubos de ensayo de la Naturaleza se est�n haciendo experimentos para la creaci�n de la futura gran raza, que vivir� en la Tierra transformada del ma�ana, despu�s del gigantesco cataclismo que se avecina.

 

Es evidente que la semilla m�s selecta de la especie humana est� siendo sacada de la Tierra y llevada a otros planetas del espacio infinito. No cabe la menor duda de que los extraterrestres realizan esta magn�fica labor.

 

Es evidente que ya se est� creando esa futura raza.

 

Recuerden ustedes, mis amigos, que la primera raza fue la de los Hombres Glaciales; la segunda, la de los Hiperb�reos; la tercera, la de los Lemures; la cuarta, la de los Atlantes; la quinta, la nuestra, empero ya se est� creando, repito, la futura sexta gran raza.

 

Habr� tambi�n una s�ptima que ser� la final de nuestro mundo, pero eso est� todav�a m�s lejos; hablemos de la sexta.

 

Mujeres extraterrestres han venido y seguir�n viniendo con el prop�sito de ser fecundadas: hombres de los nuestros ser�n llevados a otros mundos para fecundar y despu�s se les traer� de regreso.

 

No est� de m�s recordar ahora el ins�lito caso del Brasil. Cierta nave c�smica descendi� en un campo solitario; un pobre campesino que por ah� andaba fue metido a la fuerza dentro del OVNI. Se le extrajo sangre, se analiz� tal sangre; fue estudiado en detalle aquel trabajador del campo y, despu�s, vino a �l una mujer extraterrestre semejante a una china, pero con cabellos rubios, quien le sedujera sexualmente. Aquel buen hombre tuvo, pues, relaciones sexuales con ella; luego se le sac� de la nave y esta �ltima parti� hacia el espacio infinito; no hay duda de que aquella mujer vino para ser fecundada, se llev� la semilla humana terrestre. �Objetivo? Lograr cierta mezcla muy especial.

 

Es obvio que muchos otros habitantes de la Tierra han tenido experiencias semejantes; algunos han preferido callar por temor a la burla de nuestros semejantes.

 

Analizando cuidadosamente todo esto, podemos verificar que los extraterrestres hacen en estos tiempos ensayos muy especiales, cuyos resultados finales aparecer�n en la Tierra transformada del ma�ana, mucho despu�s de la colisi�n planetaria que habr� de acaecer en el a�o 2.500.

 

La semilla humana ser� tra�da de regreso a la Tierra; la sexta raza estar�, pues, formada por mezclas muy importantes.

 

Tengo entendido que las gentes de la sexta raza ser�n muy hermosas y de tama�o m�s peque�o; es obvio que ser�n el producto de cruces entre terrestres y extraterrestres. No es, por lo tanto, extra�o el que desaparezcan por estos tiempos muchas gentes.

 

Conforme los a�os vayan transcurriendo, estas misteriosas desapariciones aumentar�n notablemente.

 

Distinguidos amigos, preparaos; no olvid�is que vivimos momentos extraordinarios; no ser�a raro el que cualquiera de vosotros tambi�n fuera transportado a cualquier planeta del espacio infinito.

 

1.-�C�mo es que, si ya nos tienen pr�cticamente invadidos, no han dado su mensaje en forma general a la humanidad? �Por qu� ese misterio?

 

R.- Distinguido amigo, con el mayor placer dar� respuesta a su pregunta. Perm�taseme informarle que dentro de alg�n tiempo estos extraterrestres hablar�n a trav�s de los distintos sat�lites que Rusia y Estados Unidos tienen en �rbita alrededor de la Tierra; entonces har�n tambi�n llegar hasta nosotros deliciosas melod�as c�smicas. No est� de m�s decirles que actualmente hay en �rbita laboratorios c�smicos extraterrestres tripulados donde se registran nuestras ideas, costumbres, lenguaje, etc., etc., etc.

 

La Sibila de Praga hace ya varios siglos profetiz� todas estas cosas, y hasta asever� en forma enf�tica que en un no lejano d�a se escuchar�a la voz de Dios en toda la redondez de la Tierra, el Verbo, dij�ramos, de los extraterrestres; y toda rodilla se doblar�a para o�r la palabra venida de lo alto. No hay duda de que ese instante se acerca, y entonces conoceremos el mensaje de los extraterrestres.

 

Antes de eso habr�n ins�litos acontecimientos. Algunos cohetes norteamericanos o rusos ser�n raptados y llevados a otros mundos; tambi�n es cierto que los astronautas de la Torre de babel ver�n naves c�smicas extraterrestres, pero callar�n: la soberbia de los cient�ficos de tal Torre es terrible; ellos desean ser los amos de todo el infinito, pero ser�n fulminados en su d�a y en su hora.

 

Perm�taseme decirle al caballero que ha hecho la pregunta que la Tierra no ha sido invadida por extraterrestres; ellos saben respetar el libre albedr�o de nuestros semejantes; pero para bien de la Gran Causa, ciertos sujetos son llevados a otros planetas con prop�sitos evidentemente cient�ficos; empero estas gentes son respetadas recibiendo adem�s magn�fico trato.

 

2.- Estimado Maestro, �podr�a decirnos si estos seres extraterrestres son de la misma naturaleza humana que nosotros?

 

R.- Gran amigo, su pregunta es bastante interesante. S�ame permitido decirle con infinito pesar que todav�a nosotros no somos verdaderamente humanos en el sentido m�s completo de la palabra. Es obvio que hoy por hoy tan s�lo somos humanoides intelectuales, y esto es diferente.

 

Los extraterrestres que nos visitan son Hombres en el sentido m�s completo de la palabra, humanos verdaderos, gentes que ya conquistaron el espacio infinito; he ah� la diferencia.

 

Esas gentes est�n dotadas de una gran sabidur�a, poseen conocimientos que ni remotamente sospechamos, son inmensamente superiores a nosotros; eso es todo.

 

3.- �Podr�a decirnos, Maestro, si estos Hombres extraterrestres habitan en el planeta Marte o en Venus?

 

R.- Noble dama, debo decirle a usted que los OVNIS provienen de distintos planetas del infinito. No hay duda de que en Venus existe una humanidad de tipo muy superior y de que en Marte tambi�n hay habitantes, aunque se obstinan en negarlo los hombres de ciencia moderna.

 

Los aparatos de fotograf�a terrestre enviados en sat�lites artificiales de ninguna manera podr�an informarnos sobre la vida existente en planetas como Venus y Marte. Empero no est� de m�s asegurarle que en un futuro los terr�colas podr�n verificar, por experiencias directas, la existencia real de los venusinos y marcianos.

 


 

 Capitulo 10

LOS HOMBRES PECES

 

Muy amigos m�os, en nuestra reuni�n de hoy vamos a platicar un poco sobre los Hombres Peces. Os suena esto un poco extra�o, �verdad?

 

Ante todo quiero recordarles que nosotros, los gn�sticos, tenemos m�todos y medios especiales para investigar todo esto en forma, dij�ramos, espiritual.

 

�Hab�is o�do hablar alguna vez sobre el desdoblamiento? El Alma de cualquier persona puede desdoblarse, es decir, salir del cuerpo y trasladarse a cualquier rinc�n del universo con el prop�sito de ver, o�r, tocar y palpar aquello que m�s le interese. S�ame pues permitido decirles que conocemos el secreto, las claves, para realizar tales viajes incorp�reos.

 

Yo siempre present�a que exist�an en el fondo de los oc�anos Hombres Peces, criaturas inteligentes y hasta me parece que esto est� relacionado en alguna forma con el famoso Pez Oannes de los caldeos. No quiero quitarle al tal pez otras alegor�as m�s profundas; s�lo quiero enfatizar la idea de que tal s�mbolo se corresponde tambi�n con el misterio profundo de los Hombres Peces.

 

Dejando este peque�o pre�mbulo, vamos al grano, a los hechos.

 

En profunda meditaci�n mi esposa sacerdotisa y yo resolvimos hacer un Viaje An�mico, Espiritual, con el prop�sito de investigar todo lo relacionado con los Hombres Peces; es obvio que lo logramos y que al confrontar las percepciones de tipo metaf�sico dieron evidentemente id�nticos resultados.

 

Fuera de la forma densa, nuestras almas se sumergieron profundamente en el oc�ano Atl�ntico, muy lejos de toda tierra firme. En nombre de la verdad debo decir que ciertamente entramos en contacto directo con los Hombres Peces.

 

Si me pregunt�is qu� clase de figura tienen dichos Hombres, habr�a de contestar claramente que poseen forma de peces con tama�os muy semejantes a la de cualquier persona humana, unos m�s grandes, otros m�s chicos, otros medianos, etc., etc., etc.

 

Hasta esta parte de mi relato creo que vosotros todav�a no veis bien claro esto de los Hombres Peces; seguidme con paciencia, por favor, escuchad mi relato.

 

Hallamos en el fondo vivo del oc�ano la ciudad de los Hombres Peces. �Enigma? Me temo que si pon�is atenci�n no entender�is mi relato. Es obvio que la citada ciudad no es de tipo f�sico, ni corresponde al mundo de tres dimensiones, se trata de una poblaci�n situada en la Dimensi�n Desconocida.

 

Las casas, los templos, las tiendas, los restaurantes, calles y cosas, etc., han sido creados por los Hombres Peces en la Cuarta Dimensi�n; en eso que podr�amos llamar Espacio Et�rico.

 

Los animales intelectuales que viven en este mundo f�sico han degenerado tanto su vista que realmente ya no son capaces de ver la Cuarta Dimensi�n, empero los Hombres Peces son diferentes, distintos; poseen la Vista Et�rica y por ello, la Dimensi�n Desconocida resulta para ellos tan familiar como el aire que nosotros respiramos o los alimentos que comemos.

 

Ciertamente esas criaturas no se han degenerado y por ello es ostensible que poseen la Vista Et�rica.

 

En nombre de la verdad hemos de decir que ellos viven simult�neamente en el mundo f�sico y en la Regi�n Et�rica.

 

Es claro que el Alma de los Hombres Peces sabe que tiene cuerpo de pez, m�s como quiera que tambi�n viven en la Dimensi�n Desconocida, no ignoran que son Hombres, pudiendo vivir como tales en la Cuarta Dimensi�n a tiempo que se mueven simult�neamente entre las aguas como simples peces.

 

Hay, pues, en ellos una doble vida: la primera como peces, la segunda como Hombres; empero se combinan ambas, se procesan en forma simult�nea y armoniosa, bellamente coordinadas.

 

Un rey muy sabio gobierna a estas criaturas; se trata de un Hombre Pez muy venerable. Es claro que ese anciano rey es amado por todos sus s�bditos y que no necesita de ej�rcitos ni de polic�a para hacerse obedecer. Es un ser inefable de las Dinast�as Solares.

 

Al hacer la exposici�n que ustedes, mis amigos, est�n escuchando, quiero que por momento siquiera en la vida se identifiquen con esta clase de criaturas tridimensionales y tetradimensionales. Voy hablando en forma �ntegra, unitotal, coordinando �ntimamente lo f�sico con lo metaf�sico.

 

Mi esposa sacerdotisa pas� el umbral de una de esas tiendas et�ricas del misterioso pueblo ubicado en la Dimensi�n Desconocida; yo la observ�, mas no entr�; algo vio ella o mir� en la profundidad; al salir le pregunt� interrog�ndole sobre aquello que hubiese visto; la respuesta fue: �vi un grupo de Hombres Peces sentados ante las mesas de un hermoso restaurante; platicaban sobre diversos temas�, explic�. Almas de Hombres Peces viven como hombres realmente en una ciudad et�rica, invisible para la gentes degeneradas de nuestro mundo, pero visibles para los hermosos sentidos de esas criaturas.

 

Sin embargo, asombra que al mismo tiempo tengan cuerpos f�sicos y de peces; vean ustedes esta extra�a combinaci�n de hombres y peces.

 

1.- �Estos seres tienen la cara de hombres o de peces?

 

R.- Distinguida se�orita, perm�taseme responderle que en ese Mundo Et�rico del que estoy hablando, dichas criaturas tienen fisonom�as de hombres, pero en el mundo meramente f�sico, material, su rostro y su cuerpo todo es de peces.

 

2.- �Podr�amos entender, Maestro, que estos hombres tienen forma exclusivamente de pez o tienen aspecto humano?

 

R.- Buen amigo, con el mayor gusto dar� respuesta a su pregunta. En el mundo meramente f�sico, material, estas criaturas poseen forma exclusiva de peces; cualquiera podr�a confundirlos; afortunadamente son muy inteligentes y por tal motivo resulta palmario y manifiesto que jam�s se dejar�an pescar. Repito, solamente en la Dimensi�n Desconocida asumen humanas formas; es precisamente en la Cuarta Dimensi�n donde viven vida de hombres; no es exagerado decir que tambi�n tienen sus negocios, etc., etc., etc.; esto es claro que parece imposible a cualquiera que no haya ahondado en nuestros estudios.

 

3.- �Y son felices, Maestro, viviendo esa doble vida?

 

R.- �Oh!, mi estimada se�orita, puedo asegurarle a usted que ellos son infinitamente m�s dichosos que nosotros; no llevan dentro el �yo pecador�; son puros en pensamiento, palabra y obra; en ellos est� el recto sentir y el recto obrar. En ellos hallamos el pensamiento justo, la palabra justa, la acci�n justa.

 

4.- Estimado Maestro, �Podr�a decirnos si estos hombres tienen relaciones con los Hombres Glaciales, los Hombres Azules y los extraterrestres que nos ha mencionado antes?

 

R.- Noble caballero, gran amigo, s�ame permitido informarle que los Hombres Peces, como quiera que sea est�n limpios del pecado original, se hallan en �ntima relaci�n con los Hombres Glaciales, con los hombres venidos de la Galaxia Azul, y con las humanidades de otros mundos.

 

Quiero decirle a usted con gran �nfasis que los Hombres Peces vivieron entre los mares profundos del planeta Venus; fueron tra�dos a la Tierra en naves c�smicas por los venusinos y depositados en el fondo de nuestros mares. Empero muy pronto ser�n rescatados por los navieros de Venus y regresados a su mundo de origen. Le dir� que este acontecimiento suceder� antes de la Tercera Guerra Mundial. Es evidente que las explosiones nucleares contaminar�n las aguas y pondr�n en peligro sus vidas, si no se les regresa a las aguas mar�timas del planeta Venus.

 

Con el Sexto Sentido me adelant� en el tiempo para ver tal acontecimiento, y entonces percib� naves anfibias de origen venusino, sumergi�ndose entre el oc�ano Atl�ntico para rescatar a los Hombres Peces; a mis o�dos llegaron en ese instante lamentos ps�quicos, llanto y congoja de esas misteriosa criaturas; se les llev� lejos de este planeta Tierra porque esta raza de animales intelectuales que pueblan la faz de nuestro mundo no est� preparado realmente para entender a tan sublimes seres; en otras palabras debo decir que nosotros no los merecemos.

 

Ellos tienen algunos objetos muy extra�os en la Dimensi�n Desconocida; contempl� algo parecido a un c�rculo, una especie de brazalete tan misterioso que francamente no pude entender.

 

Uno de ellos, uno de esos hombres maravillosos, dirigi�ndose a mi esposa sacerdotisa le dijo lo siguiente: �dichosa t� que est�s siempre cerca del Maestro�; es obvio que qued� conmovido.

 

En su pueblo metaf�sico, et�rico, se respira la paz solemne en las grandes profundidades oce�nicas; se siente uno limpio, puro infinitamente feliz. �Cu�n lejos est�n las gentes de comprender todo esto! Amigos m�os, despu�s de haceros este relato no estoy seguro de que me hay�is entendido; s� que ten�is la Conciencia completamente dormida y por ello eso es obvio que est�is muy lejos de captar la honda significaci�n de mi relato.

 

5.- En la Dimensi�n Desconocida, cuando asumen la figura de hombres, �no viven entre el agua?

 

R.- Distinguida se�orita, debo decirle o mejor dijera repetirle que la hermosa ciudad de estos Hombres Peces, vista por nosotros en forma an�mica, est� ubicada en el fondo profundo del oc�ano Atl�ntico; as� pues, el ambiente en que estos seres se mueven es esencialmente et�rico y acu�tico.

 

6.- �Cu�l fue el objeto de que los hayan tra�do del planeta Venus para habitar aqu� en la Tierra?

 

R.- Distinguida dama, nuestros hermanos del espacio quieren siempre lo mejor para nosotros, y es obvio que se les extrajo para nuestro bien; se les coloc� en el fondo de los mares para que un d�a nos ayudaran e instruyeran; desafortunadamente, las gentes de nuestro mundo se degeneraron tanto, y por ese motivo no llegaron al contacto ps�quico con tan hermosas criaturas.

 

Una bella oportunidad. Las gentes ni remotamente sospechan lo que perdieron; muchos hubieran podido ingresar a esa especie de las delicias por las puertas de la reencarnaci�n. Dentro de poco tiempo, los mares mostrar�n a las gentes muchas cosas secretas, y se descubrir� una especie de peces extraordinarios y muy inteligentes; mas quiero que me escuch�is: no os confund�is, esos no ser�n los Hombres Peces, pues aquellos, como ya dije, ser�n llevados de regreso a los mares profundos del planeta Venus.

 

7.- �Podr�a existir otra clase de hombres como �stos en el reino animal, vegetal o mineral, Maestro?

 

R.- Bien amigo, me permito informarle para su bien que los Hombres Peces son una excepci�n, y por cierto tra�dos del planeta Venus; fuera de esta clase de criaturas tan singulares, sabemos que en nuestro mundo las piedras son piedras, las plantas son lo que son, y los animales, incluyendo a los que tienen intelecto, son lo que son y nada m�s de lo que son.

 

Los Hombres Peces son Hombres en el sentido m�s completo de la palabra, porque tienen dentro al Ser, porque lo tienen encarnado y saben que lo tienen.

 


 

 Capitulo 11

MATERIALIZACIONES PSIQUICAS

 

1.- Cuando ten�a siete a�os, en una ocasi�n so�� con una iglesia de un pueblecito donde cerca hab�a un circo, ferias y puestos donde vend�an cosas t�picas del lugar; visualizaba todo claramente, a tal grado que hablaba con una se�ora que iba vestida de rojo; despu�s me perd�a entre las gentes y me iba. Cinco a�os despu�s visit� aquel pueblo y vi exactamente la escena que hab�a so�ado, pero no me di cuenta de ello, hasta que me habl� la se�ora vestida de rojo; extra��ndome que despu�s de tanto tiempo me sucediera todo tal como lo hab�a so�ado.

 

Maestro, �Podr�a explicarme a qu� se debe este tipo de fen�meno?

 

R.- Con el mayor placer voy a dar respuesta a esta pregunta. Perm�taseme la libertad de hablar en forma muy sencilla debido a que este es un libro elemental para aspirantes a la Gnosis.

 

Es incuestionable que durante las horas del sue�o, el Alma se escapa del cuerpo f�sico para transportarse a distintos lugares del mundo o del espacio infinito. Explicado esto ser� f�cil entender que el caballero que hace la pregunta, fuera de su cuerpo denso, viajaba al lugar que varios a�os despu�s reconoci� ya f�sicamente. Es claro y resulta palmario y manifiesto que viviera con mucha anticipaci�n el suceso que m�s tarde se convirtiera en realidad f�sica. Esto significa que uno durante el sue�o puede vivir acontecimientos antes de que estos sucedan.

 

No hay duda que la persona que reconociera despu�s de varios a�os y en el lugar mencionado, ya hab�a estado en contacto con �l, precisamente, durante las horas mismas del sue�o. Estas son cosas que todav�a ignoran aquellas gentes que se dedican a la Parapsicolog�a.

 

2.- Hace mucho tiempo me contaba una t�a que, cuando era due�a de una tienda de abarrotes, una noche muy lluviosa lleg� un se�or muy misterioso, a lo cual no le ve�a la cara ya que tra�a un sombrero de ala muy ancha y ven�a cubierto por un abrigo negro de solapas muy grandes y levantadas. Dicho se�or le pidi� que le hiciera el favor de guardarle un peque�o cofre, ya que en ese momento no iba para su casa y estaba lloviendo, que �l lo recoger�a al otro d�a por la ma�ana. Mi t�a tom� el cofre y lo puso en la estanter�a de la tienda. Al salir nuevamente el misterioso se�or, observ� que no se ve�an los pies y que moment�neamente desaparec�a como una sombra en la noche. Inmediatamente sinti� un escalofr�o y le dio la corazonada de que no era nada normal todo lo que le estaba aconteciendo.

 

Al d�a siguiente, les relat� a otras personas tal suceso y dado que en un a�o y medio el tal se�or no se present� a recoger el cofre, dichas personas que sab�an del caso, le recomendaron que lo abriera porque pod�a tratarse de un difunto. As� lo hizo y al abrirlo se dieron cuenta de que efectivamente conten�a la osamenta de un muerto, pero en el fondo ten�a una cantidad no despreciable de monedas de oro; dado el estado de nervios en que se encontraba ella, determin� regalar dicho cofre a otras personas, ya que no quer�a saber m�s del asunto. �Ser�a tan amable, Maestro, de explicarnos algo sobre este acontecimiento?

 

R.- Con el mayor gusto voy a dar explicaci�n sobre este asunto. Ciertamente el personaje tan extra�amente vestido que en aquel lugar se presentara, era, fuera de toda duda un desencarnado, el fantasma de un difunto.

 

Resalta con plena claridad meridiana el hecho concreto de que el fantasma abandon� por un instante la Dimensi�n Desconocida para entrar en este mundo f�sico de tres dimensiones. Es incuestionable que tal fantasma le regal� ese cofre a la persona del relato. Lamentablemente la citada dama no fue capaz de comprender el hecho en s� mismo y, llena de pavor, regal� a otros lo que para s� misma hab�a sido destinado. Vea usted lo que significa el miedo; tal se�ora hubiera podido mejorar su situaci�n con tan bonita fortuna; desafortunadamente no supo aprovechar la bella oportunidad que se le presentara.

 

Resulta interesante comprender que dicho fantasma, adem�s de materializarse en el mundo f�sico, pudo hacer lo que llamar�amos un aporte, pasando tal cofre del lugar donde se hallaba hasta ponerlo en manos de aquella se�ora. Este tipo de materializaciones son realmente sensacionales.

 

3.- Entonces Maestro, �no debe uno desaprovechar estas oportunidades cuando se presenten, a pesar de tener miedo?

 

R.- Distinguida dama, perm�taseme decirle que el miedo es algo execrable: las naciones se arman por miedo, se lanzan a la guerra por miedo; los hombres se ponen pistola al cinto por miedo y asesinan por miedo. �Por qu� temer? Todos tenemos que morirnos tarde o temprano. Lo mejor que hubiera podido hacer aquella se�ora del relato era devolver los huesos al pante�n y aprovechar el dinero haciendo muchas obras de caridad y benefici�ndose tambi�n a s� misma.

 

Distinguidos se�ores y se�oras, en el mundo suceden muchos acontecimientos ins�litos, extra�os, metaf�sicos.

 

Alguien me cont� algo sobre un caso muy interesante: cuentan que en una fiesta, cierta dama supo distinguirse por su inmensa alegr�a, pues obviamente destacaba entre todos los invitados por su car�cter jovial y por su belleza f�sica.

 

Muchos j�venes danzaron con ella hasta las tres de la ma�ana, hora �sta en que la dama manifest� tener mucho fr�o; uno de sus admiradores le prest� una chamarra, chompa o chaqueta, para que se abrigara. Luego, como un cumplido caballero, se ofreci� para acompa�arla hasta su casa. La dama no declin� tal atenci�n caballeresca y sali�, pues, de la sala del fest�n.

 

En veloz autom�vil, la dama acompa�ada por el joven que le ofreciera su compa��a y por algunos otros varones amigos de este �ltimo, lleg� hasta la puerta de su casa.

 

El personal de compa��a se despidi� de la susodicha dama al tiempo que �sta penetr� en su morada.

 

Al d�a siguiente, el caballero due�o de la prenda de vestir prestada a la dama, junto con sus amigos, toc� a la puerta de aquella mansi�n con el evidente prop�sito de recuperar la prenda.

 

Una anciana abri� la puerta a tiempo que preguntara: ��Qu� desean ustedes, se�ores?� �Venimos� -dijo uno de los j�venes- �por una chamarra que le prest� anoche a la se�orita fulana de tal.� ��Oh!,� -dijo la anciana- �si ustedes quieren esa prenda de vestir deben ir a buscarla en el pante�n; la hallar�n sobre la tumba de mi nieta; ella fue la dama que con ustedes anoche bail�; hace muchos a�os muri�.�

 

Los j�venes alarmados se dirigieron ciertamente al pante�n, buscaron el sepulcro de la dama y lo hallaron, y sobre este �ltimo encontraron la chamarra.

 

Vean ustedes, mis amigos, un caso extraordinario de materializaci�n. Ante todo quiero que me escuchen la explicaci�n; s�lo as� podr�n entender c�mo se produjo este fen�meno de tipo metaf�sico.

 

Quiero que sepan que al morir van al sepulcro tres cosas: primero, el cuerpo f�sico; segundo, el Fondo Vital de nuestro organismo, una especie de Doble Et�rico que se va descomponiendo lentamente junto a la tumba; tercero, la personalidad. Esta �ltima es energ�tica, permanece en el sepulcro, pero a veces sale de �l y hasta se da el lujo de andar por diversos lugares.

 

De acuerdo con el relato, creo que ustedes podr�n entender que eso que se hizo visible en el baile, que ese fantasma que pidi� prestada la prenda de vestir, era la personalidad de la muerta. S�lo as� podemos explicarnos el motivo por el cual tal prenda fuera hallada precisamente sobre la fosa sepulcral.

 

4.- Bueno Maestro, ese fantasma era el Alma de la muerta, �c�mo debo entender este fen�meno?

 

R.- Distinguida se�orita, no se extra�e usted de lo que estoy diciendo; esc�cheme con confianza, el Alma de la muerta no podr�a estar metida en un sepulcro; lo que se apareci� fue la personalidad de la difunta, y esto ya es diferente. No hay duda de que la personalidad poco a poco se va desintegrando hasta desaparecer o aniquilarse. El Alma es algo distinto, es algo divino, que no puede ser encerrado dentro de un sepulcro.

 

5.- Muy interesante nos parecen estos relatos, Maestro; nos gustar�a que nos contara alg�n otro suceso de apariciones de ultratumba.

 

R.- Con el mayor placer voy a relatar a la honorable concurrencia otro caso, por cierto, muy interesante.

 

Esta vez se trata de una dama que tom� un taxi a la medianoche en la ciudad de Guatemala; al preguntarle el ch�fer sobre el domicilio a donde deber�a llevarla, �sta le dio ciertas se�as que vinieron a coincidir ciertamente con el pante�n de la ciudad. Un poco extra�ado el ch�fer, dej� a la dama exactamente en la puerta funeral, no sin antes exigirle el correspondiente pago, valor del transporte.

 

La se�ora aquella le manifest� que en ese instante no ten�a dinero, pero que le daba una prenda de oro con la cual garantizaba el pago; despu�s le rog� que al d�a siguiente fuese a su casa situada en la calle tal, n�mero tal, etc., etc., que tocara en aquella casa y que entregara la cadena a su mam� reclamando el dinero, valor del pasaje.

 

Un poco confundido, aqu�l ch�fer se alej� de la puerta funeral, y al otro d�a muy de ma�ana, lleg� a la casa indicada por la dama, de la que sali� una se�ora de avanzada edad, pregunt�ndole qu� deseaba.

 

El ch�fer, sacando la cadenita de entre la bolsa donde la llevaba, la mostr� a la se�ora, cont�ndole el caso y rog�ndole le entregara el dinero, valor del pasaje de su hija fulana de tal.

 

Al ver aquella cadena de oro con su hermoso medall�n, la anciana madre reconoci� la prenda de oro con que fuera enterrada su hija muerta hac�a alg�n tiempo. Es obvio que la anciana palideci� llena de infinito terror.

 

Despu�s invit� al ch�fer a penetrar en su domicilio con el prop�sito de que tratara de identificar a su hija: para tal efecto le ense�� una fotograf�a ampliada que bellamente enmarcada se hallara en la sala. Es ostensible que el ch�fer la reconoci� de inmediato. No hay duda que esta madre qued� en un estado de confusi�n espantoso y hasta se dice que el ch�fer m�s tarde la volvi� a ver en otra parte de la ciudad.

 

Este es otro caso de materializaci�n de la personalidad o expersonalidad de un difunto. En los antiguos tiempos hab�a m�s comprensi�n de las gentes; entonces se enterraba a los difuntos junto con todas sus pertenencias, incluyendo comidas, bebidas y otras clases de enseres con las que el difunto estaba familiarizado en vida.

 

As� es como la personalidad del difunto se siente en su ambiente, como si estuviera en su casa.

 

Debemos tener caridad por los muertos y entender tambi�n con amor a esas sombras del pante�n; debemos llevarles flores, amor, oraciones y tambi�n aquellos alimentos que en vida sol�an comer. Nosotros aqu� en M�xico damos el ejemplo el d�a de los muertos, el 2 de noviembre, poniendo sobre los sepulcros los alimentos y bebidas que a ellos tanto les gustaran; ojal� muchas gentes de otros pa�ses sigan este ejemplo.

 


 

 Capitulo 12

CASOS INSOLITOS

 

1.- Cuando era ni�o o�a de mis padres y familiares los relatos de la muy conocida �Llorona�, la cual se manifestaba peri�dicamente a los hombres que atravesaban llanuras o lugares solitarios en el transcurso de la noche. Estos hombres eran seducidos por una bella mujer que les sal�a al paso y que los incitaba al amor, pero al corresponder ellos a su invitaci�n, ella soltaba una carcajada muy penetrante, escuch�ndose despu�s un llanto muy amargo que helaba la sangre, desapareciendo como un velo blanco que se perd�a en las sombras de la noche. �Nos podr�a explicar esta manifestaci�n, Maestro, que es muy conocida en muchos lugares de diferentes pa�ses?

 

R.- Distinguido amigo, cr�ame que siento gran placer al responderle. Su relato me parece bastante interesante.

 

Ciertamente debo decirle que esto de la �Llorona� es leyenda popular en todos los pa�ses del mundo.

 

No quiero subestimar la palabra �leyenda�; realmente tal t�rmino sirve de veh�culo a muchas tradiciones que suelen escaparse a la historia.

 

En los relatos hay muchas veces m�s realidades de las que la gente supone. Despu�s de esta peque�a descripci�n necesaria para aclarar t�rminos, me permito decirle que no hay lugar en el planeta Tierra donde no se haya o�do hablar alguna vez sobre la �Llorona�.

 

En lo que a m� cabe como investigador ocultista, le dir� lo siguiente: en cierta ocasi�n, por all� en alg�n pueblo, las gentes me informaron sobre las ins�litas apariciones de la �Llorona� a la orilla de un riachuelo. No est� de m�s contarle con cierto �nfasis que yo me propuse investigar el caso personalmente.

 

Para tal efecto, hube de trasladarme al lugar de referencia, al sitio indicado por las gentes y en altas horas de la noche. Es obvio que deb�a hacer las investigaciones de rigor, y eso lo sabe cualquier esoterista y por ello proced� seg�n arte.

 

La consabida mujer metaf�sica vino a m�; eso es ostensible. La interrogu� en la siguiente forma: ��Es usted la �Llorona?� �S�, lo soy�, respondi� la aludida, y luego intent� dar sus famosos alaridos o gritos dolorosos con aquellas tan conocidas exclamaciones: ��Ay, mis hijos!� �Ay, mis hijos!� Pero yo estaba en guardia y es claro que no consigui� atemorizarme, pues dice el dicho que soldado avisado no muere en guerra.

 

��Es usted bruja?�, -le pregunt�- �S� soy�, -me respondi�- ��Pertenece usted al sal�n de la brujer�a?� �S�� -respondi� de nuevo-.

 

La mujer aquella estaba vestida toda de negro y un largo manto del mismo color envolv�a su cuerpo de cabeza a pies; usaba sandalias y era como una sombra entre las sombras mismas de la noche.

 

El rostro de aquella aparici�n era p�lido, sus ojos negros y penetrantes, su nariz roma, su labio m�s o menos vulgar.

 

Sinti�ndose vencida, aquel fantasma de la noche se alej� por la rivera del riachuelo, caminando despacito, despacito.

 

2.- �Entonces esta mujer s�lo era un fantasma?

 

R.- Estimable se�orita, me permito decirle que en cierto sentido s�, eso era, pero ten�a una tremenda realidad; era una bruja ciertamente de esas que concurren al sal�n de la brujer�a de Salamanca, Espa�a.

 

3.- Voy a relatar un caso que me sucedi� en mi ni�ez, cuando todav�a no hab�a luz el�ctrica; nosotros viv�amos en una casa que ten�a un gran patio; por lo tanto, para alumbrarse usaban velas y quinqu� de petr�leo; alrededor del patio estaban construidas las piezas y en un extremo, una gran cocina de estilo colonial, donde hab�a grandes muebles de madera llamados trasteros; tambi�n ten�amos diferentes clases de animales, tales como cerdos, aves, vacas, etc.

 

Muy a menudo daban en robar los animales y todo el mundo estaba siempre a la expectativa; cierta noche o�mos gran barullo en la cocina y el ruido de algunos cerdos y gallinas como si las hubiesen sacado, oy�ndose adem�s que uno de los trasteros se ven�a abajo rompi�ndose toda la loza que ten�a; fue tan grande el estruendo que nos despertamos todos los miembros de la familia, saliendo a medio vestir, a ver qu� pasaba, con velas y quinqu�s en las manos. Al llegar a la cocina y checar donde estaban los animales, nos sorprendi� el hecho de que todo estaba en calma y los trastes de la cocina en perfecto estado, sin haberse movido nada; esta misma situaci�n se repiti� no menos de cinco veces, hasta que decidimos no hacer m�s caso. Autom�ticamente desapareci� tal fen�meno, el cual al principio nos atemorizaba, lleg�ndose a decir que dicha cocina estaba embrujada. �ser�a tan amable el Maestro de darnos alguna explicaci�n al respecto?

 

R.- Bastante interesante su pregunta, y cr�ame que siento gran alegr�a al responderle.

 

Estos son los casos de casas encantadas y de hechos fantasmales muy conocidos desde la remota antig�edad. Es claro que en esto intervienen criaturas del M�s All�, espectros, fantasmas de los fallecidos, etc.

 

A todas luces resalta con entera claridad meridiana la existencia de factores ps�quicos capaces de producir fen�menos f�sicos.

 

Es incuestionable que no existen efectos sin causa, ni causas sin efectos. Obviamente el fantasma de alg�n fallecido produc�a tales fen�menos. El Doble Et�rico de aquel trastero o mueble donde se pon�a la vajilla ca�a ciertamente produciendo tales sonidos en la noche; esto no significa que la parte meramente f�sica del citado mueble se precipitase al suelo.

 

Es bueno que usted entienda, distinguido caballero, que cualquier objeto f�sico tiene un doble de tipo et�rico, incluyendo como es notable el mencionado trastero de la cocina; ahora comprender� usted mejor qu� es lo que ca�a y el origen del sonido de platos, ollas y dem�s arcilla o porcelana destruida.

 

El fantasma del muerto actuaba sobre la parte et�rica del mueble f�sico y se produc�an fen�menos similares a lo meramente material. Desde los antiguos tiempos se sab�a que en tales lugares hab�an tesoros ocultos y las gentes los buscaban con af�n hasta dar con ellos.

 

4.- Me complace mucho verificar o reafirmar su respuesta en relaci�n con que efectivamente en ese lugar fueron encontradas dos ollas con monedas de oro, las cuales se quedaron en poder de los alba�iles cuando esa cocina fue demolida, e inclusive se hicieron muchos comentarios al respecto y algunas gentes coincidieron en que era �se el motivo por el cual se hab�a observado varios casos sobrenaturales.

 

R.- Amigos m�os, s� de un caso similar muy extraordinario. Dentro de una antigua rec�mara de una vieja casona se�orial, donde habitaban patriarcalmente personas de cierta edad, escuch�banse m�ltiples ruidos en el silencio profundo de la noche.

 

Una bella dama que durmiera tranquila en su lecho, acostumbraba a cubrirse totalmente con sus cobijas o sarapes, de pies a cabeza, cuando escuchaba los mencionados sonidos metaf�sicos dentro de su alcoba.

 

En trat�ndose de todos estos casos, no siempre resultan tan ingenuas protecciones como lo son las inocentes cobijas o sarapes.

 

Cuenta la susodicha dama que alguna vez logr� con sus pies tocar el cuerpo de un fantasma que parec�a de ni�o. Dice aquella mujer que el infante metaf�sico lentamente le fue halando los sarapes hasta dejarla totalmente sin ellos, y luego los coloc� todos juntos sobre determinado lugar de la alcoba.

 

Pasaron los tiempos y mucho m�s tarde, cuando aquella familia se retirara de esa morada, otras personas que all� pasaron a vivir hubieron de hacer algunas reparaciones a la casa, y en el lugar exacto donde el fantasma colocara los sarapes o cobijas fue hallado, un poco profundo, un riqu�simo tesoro de oro macizo.

 

Vamos a seguir ahora con otro relato muy similar y bastante interesante. Recuerdo el caso de un caballero de cierta edad, quien tuviera extra�os sue�os: se vio llevado en visi�n, de noche, a un terreno bald�o.

 

Aquel que lo guiara, indic�ndole cierto lugar des�rtico, en forma enf�tica le dijo: �Aqu� enterr� un gran tesoro y es para ti; puedes sacarlo; todo lo que se necesita es escarbar, hacer hoyo; te voy a poner una se�al para que vengas ma�ana; donde encuentres la se�al, es el lugar donde est� la fortuna�.

 

Cuenta el se�or de tal relato que el fantasma que ah� lo condujera en sue�os, puso dos huesos de muerto en forma de cruz y luego, poniendo mucho �nfasis, le repiti�: �Esta es la se�al, no la olvides.�

 

Cuenta el caballero que cuando se despert� de su extra�o sue�o, muy de ma�ana y antes del desayuno, se dirigi� al sitio indicado, y ciertamente ah� encontr� los dos huesos de muerto en cruz; entonces, tom�ndolos con sus dos manos, dijo: �De parte de Dios o de parte del diablo, sea lo que sea, ah� van m�s chispas.� Despu�s arroj� los dos huesos a distancia y lleno de gran indignaci�n regres� a su casa. Es obvio que aquel bueno hombre perdi� una rica fortuna.

 

5.- En relaci�n con los relatos anteriores, quisiera narrar otro caso en el que varias gentes observaban un perro blanco que sal�a detr�s de una nopalera y caminaba aproximadamente unos 100 metros, perdi�ndose en un aparente agujero, d�ndoles a unos curiosidad y a otros gran temor, porque durante el d�a no hab�a dicho agujero. Uno de los que hab�an observado el fen�meno decidi� balacear al perro que caminaba noche a noche, y grande fue su sorpresa al ver que las balas no lo mataban, siguiendo su normal recorrido hasta perderse en el sobredicho agujero.

 

Despu�s de hacer una especie de junta con las personas que lo hab�an visto, a alguien se le ocurri� que en el agujero donde se perd�a ese perro blanco podr�a ser la indicaci�n de que ah� se encontraba un tesoro. Al escarbar, efectivamente encontraron una respetable fortuna, la cual se dividieron en partes iguales.

 

�Qu� nos podr�a usted explicar sobre este relato, Maestro?

 

R.- Mi caro amigo, su relato es magn�fico y merece una buena explicaci�n.

 

Quiero que usted sepa que todos estos tesoros escondidos est�n custodiados por los Gnomos de la Naturaleza. Las gentes les dan a todas estas criaturas Elementales diversos nombres; algunas personas simplemente los califican como Duendes y eso es todo.

 

No hay duda de que tales Elementales son los fieles custodios de tan ricas fortunas minerales ocultas bajo la epidermis de la tierra.

 

El perro fantasma del relato era simplemente un Gnomo encargado de vigilar el tesoro. Normalmente esas criaturas metaf�sicas tienen la forma de peque�os hombrecillos enanos, parecen mas bien viejecitos venerables; empero pueden asumir cualquier figura, incluyendo la del citado perro. Ahora se explicar� usted, por s� mismo, todo lo relacionado con ese fen�meno.

 

Queridos amigos, esta clase de relatos son muy interesantes, sin embargo es bueno saber que el mejor tesoro es el Esp�ritu; no nos dejemos llevar de ambiciones, codicia, ansias de fortuna, etc., etc., etc.

 

Nosotros estudiamos todos estos distintos aspectos ps�quicos porque resultan bastante interesantes, pero es claro que no estamos dedicados a buscar fortunas escondidas; eso es todo.

 


 

Capitulo 13

PIEDRAS O QUE?

 

1.- Hace mucho tiempo, en el pueblecillo donde viv�amos, la casa en que habit�bamos nos dio muestras de fen�menos raros tales como el siguiente:

 

En este lugar se distribu�an v�veres de todo tipo, dado que era una especie de tienda del pueblo, donde hab�a de todo y se les prestaban los v�veres a la gente muy pobre que no pod�a pagar diariamente lo consumido. Les otorgaban unos vales que se supone que deber�an pagar cada semana, pero debido a que los hombres en su mayor�a, tomaban mucho alcohol, se beb�an el dinero que ganaban, ocasionando un drama para sus familias, dado que en muchos casos deb�an varias semanas de pago. Uno de los deudores que se negaba rotundamente a pagar, ten�a fama de practicar actos de brujer�a y en algunas ocasiones se enorgullec�a de ello y amenaz� a que no le cobraran m�s porque lo iban a lamentar.

 

Cierta noche, se par� aproximadamente a unos 100 metros de distancia de la tienda, y en nuestra casa, que estaba junto a la tienda, se empezaron a o�r pedradas sobre paredes y techos como si hubiera una gran multitud aventando enormes piedras con mucha fuerza, al grado tal que la casa parec�a que se iba a derrumbar.

 

Uno de los familiares se atrevi� a asomarse por una ventana, y �nicamente observ� al brujo aquel que, con la mirada fija hacia la casa, parec�a que le sal�a fuego por los ojos y que con una sonrisa ir�nica y grandes ademanes pronunciaba unas palabras ininteligibles.

 

Despu�s de un rato, pareci� que se iba acumulando una gran cantidad de piedras y que iba a ser cosa imposible salir de la casa.

 

Al retirarse dicho individuo, cesaron los ruidos y todo qued� en tranquilidad y calma.

 

Tiempo despu�s salimos a ver qu� hab�a sucedido, encontr�ndonos con que no hab�a ni siquiera un grano de arena; esto caus� cierto espanto entre las gentes del pueblo tom�ndole miedo a este se�or.

 

�Nos podr�a explicar el Maestro qu� fue lo que realmente sucedi�?

 

R.- Con mucho gusto dar� respuesta a su pregunta. Obviamente se trata de un mago negro, sujeto con poderes peligrosos. Ostensiblemente pronunciaba palabras m�gicas mediante las cuales mandaba a ciertos tenebrosos.

 

Es claro que el fen�meno de piedras atemorizaba a las gentes. Los fantasmas desconocidos ciertamente pueden arrojar tales piedras. Estas piedras en s� mismas viajaban por entre la Cuarta Dimensi�n y hasta pod�an hacerse visibles moment�neamente para luego desaparecer y regresar al punto de partida original.

 

No olvide usted que en la Cuarta dimensi�n todo regresa a su punto de partida; si un fantasma ah� arroja una piedra con el prop�sito de hacerla visible en el mundo f�sico, �sta regresa despu�s al lugar de donde provino.

 

En estos instantes me viene a la memoria el caso de cierto caballero, cuyo nombre no menciono, hechicero tambi�n; eso es obvio. Cargaba en la bolsa siempre una moneda de cincuenta centavos, y con tal moneda pod�a pasar toda una noche bebiendo de cantina en cantina.

 

Cuentan las gentes que andan por ah�, que el sujeto aquel entraba a cualquier tienda y ped�a cerveza, pan, y todo lo que quisiera y despu�s pagaba con la moneda aquella. Lo curioso es que en determinado instante y en el momento de salir del establecimiento, llamaba a su moneda pronunciando un nombre femenino X, X, que en estos momentos no recuerdo, y la moneda regresaba a su bolsa otra vez.

 

Este caballero de marras era un mago negro que s�lo necesitaba de una moneda para poder vivir.

 

No hay duda de que pose�a terribles poderes ps�quicos y que pod�a mandar a determinados demonios que lo obedec�an.

 

2.- En el pueblo donde viv�amos hab�a un viejecito que me contaba todos los acontecimientos raros que hab�an sucedido en los alrededores.

 

En una ocasi�n me relat� el caso de un campesino que tra�a pleito con uno de los guarda-r�os del lugar, y que tal pleito acab� en una lucha a machetazos, muriendo el guarda-r�os, al cual el campesino hab�a ocultado entre los carrizales que se encontraban en el r�o.

 

Poco tiempo despu�s, los vecinos empezaron a saber que el campesino todos los d�as era arrastrado por el muerto, seg�n dec�a �l, en la noche, y que algunas personas llegaron a o�r que dialogaba con el difunto, clam�ndole piedad y perd�n por el asesinato cometido. Los vecinos decidieron interrogarlo sobre el crimen mencionado, confesando este que se trataba del guarda-r�os desaparecido, indic�ndoles que el cad�ver lo hallar�an entre los carrizales de aquel lugar. Efectivamente, m�s tarde lo hallaron en estado de putrefacci�n.

 

Tiempo despu�s, el campesino mand� a decirle misas, con lo cual lo dej� de molestar para siempre. �Es posible que esto sucediera seg�n el relato, Maestro?

 

R.- Extraordinario este relato, gran amigo. Creo firmemente que la expersonalidad del muerto pudo hacerse visible y tangible en algunos lugares antes de su disoluci�n final.

 

Me permito ahora repetir que no es el Alma ni el Esp�ritu de los difuntos los que se hacen visibles o se manifiestan de alguna manera en el mundo f�sico, sino sus expersonalidades. Estas mismas, por ser de naturaleza casi f�sica, pueden manifestarse en este mundo de tres dimensiones muy especialmente en los primeros d�as de su fallecimiento. As� es como debemos entender el caso por usted relatado. Es claro que con las oraciones y rituales pudo alejarse el fantasma vengador.

 

No hay duda de que la sangre tiene un poder magn�tico muy especial. Con justa raz�n dijo Goethe: �este es un fluido muy peculiar�. El autor del �Zaratustra�, Federico Nietzsche, dijo: �escribe con sangre y aprender�s que la sangre es Esp�ritu�.

 

Existe cierta relaci�n entre el asesino y su v�ctima, debido a la sangre. Con el derramamiento de ese fluido vital, la v�ctima gracias a tal agente puede hacerse visible y hasta tangible delante de su asesino.

 

En el mundo oriental existen ciertas sectas de magia negra donde se invocan a los fallecidos: los fan�ticos danzan en forma cada vez m�s fren�tica hiri�ndose mutuamente con pu�ales. Es obvio que la sangre es vertida y mediante tal agente flu�dico, los demonios invocados se materializan haci�ndose totalmente visibles y tangibles en el mundo f�sico.

 

Es claro que tales hechiceros danzarines son candidatos seguros para el abismo y la muerte segunda.

 

He conocido casos muy extraordinarios de materializaci�n. Hace ya algunos a�os, cuando estuvo por estas tierras mexicanas el Maestro Gargha Kuichines (Julio Medina), fuimos testigos de un caso de estos realmente ins�litos. Sucede que ambos camin�bamos por la avenida 5 de Mayo, cuando en una esquina vimos a un licenciado amigo, cuyo nombre no menciono, quien se dedicaba a las pr�cticas de Hata-Yoga.

 

Nosotros nos acercamos hasta �l. Yo personalmente estrech�ndole su mano muy atentamente lo salud�, pues �ramos amigos. Los tres estuvimos platicando en tal esquina; las gentes para no tropezar con el licenciado aquel, daban un peque�o rodeo. Nos despedimos; el licenciado sigui� por la citada avenida, yendo hacia la Alameda Central. Como cosa extra�a llevaba un sombrero blanco con cinta negra, cosa que no dej� de llamarnos la atenci�n, pues �l en su vida jam�s usaba sombrero.

 

Yo expliqu� a Julio Medina que no le hab�a presentado al citado amigo debido a que consideraba que, como quiera que tal se�or se dedicaba a la Hata-Yoga, no podr�a haber afinidad ninguna con ese sujeto.

 

Le aclar� diciendo que tal licenciado ocupaba la posici�n de juez y que alguna vez estuvo con nosotros estudiando Gnosis.

 

Luego continuamos nuestro camino.

 

D�as m�s tarde, me encontr� con mi amigo Salas Linares en el pueblo de Santiago de Tepalcatlalpan y le cont� lo ocurrido.

 

Grande fue mi sorpresa cuando mi amigo me hizo saber que el mencionado licenciado con el cual me hab�a encontrado en la avenida 5 de mayo, hac�a ya varios d�as que hab�a fallecido.

 

Luego puso cierto �nfasis con el prop�sito de explicarme el caso. �Te encontraste con un muerto, -me dijo Alejandro-, hablaste con un fallecido�; cuando eso sucedi�, el d�a de tal encuentro, ese difunto hab�a muerto en un accidente automovil�stico fuera de la ciudad de M�xico, en el norte del pa�s.

 

Como ver�n ustedes se trata de otra materializaci�n y pienso que la expersonalidad de ese difunto fue realmente lo que se hizo visible y tangible al mediod�a delante de todas las gentes y a la luz del sol.

 

3.- Usted, Maestro, �no podr�a distinguir al darle la mano si esa persona estaba viva o muerta?

 

R.- Distinguida se�orita, quiero decirle a usted que la expersonalidad de un muerto es tan exacta a la persona f�sica que viv�a, que francamente no se nota ninguna diferencia entre vivos y muertos. Lo �nico que s� sent� un poco extra�o fue la frialdad de aquella mano, fr�o propio de sepulcro, es claro, fr�o de cad�ver. Hablaba aquel hombre con cierto tono un poco mortuorio y present� algo sobre la muerte; sent� como si estuviera muerto, y en esto no me equivocaba.

 

Cuando yo enfatizo la idea de que es la expersonalidad de los difuntos lo que se hace visible y tangible, no descarto la posibilidad de que los desencarnados en s� mismos pueden tambi�n, en algunas ocasiones, materializarse en este mundo de tres dimensiones, en ausencia total de la expersonalidad funeraria.

 

4.- Cierta se�ora amiga m�a un d�a me cont� que cuando su padre falleci�, su hermana se encontraba en la ciudad de los Angeles de California, llegando a casa de su padre cuando ya �ste estaba sepultado, por lo que no logr� verlo.

 

Desde ese d�a, su hermana todas las noches se acostaba en la rec�mara de su padre y le ped�a que se materializara para que lo pudiera ver.

 

Cierta noche, estando ella acostada, vio una mano que se posaba sobre uno de los muebles de la rec�mara, pegando un grito de espanto en el mismo momento que o�a una voz que le dec�a: �No te asustes, Mar�a; soy yo, tu padre, que quise ver si pod�as soportar el verme totalmente, pero como veo que no es as�, me voy y te suplico que no me llames m�s y me dejes en paz�.

 

Podr�a usted explicarme Maestro, si fue el Alma o la expersonalidad del difunto la que se hizo visible y tangible?

 

R.- La pregunta de la dama aqu� presente me parece ciertamente muy interesante. Quiero decirles a ustedes, mis amigos, que la expersonalidad de los difuntos normalmente vive en el pante�n, aun cuando a veces se escapa de la fosa sepulcral para hacerse visible en alg�n lugar o simplemente para visitar a alguien.

 

Es incuestionable que en este caso del relato, no fue propiamente la expersonalidad del fallecido lo que se hiciera visible y tangible en parte, sino el fantasma del difunto, el Alma del fallecido. As� lo indica el discernimiento de aquel, sus palabras, su prudencia, etc.

 


 

Capitulo 14

EL DESDOBLAMIENTO

 

Amigos m�os, es necesario que ustedes comprendan la necesidad de aprender a salir del cuerpo f�sico a voluntad; quiero que entiendan que el cuerpo f�sico es una casa en la que no tenemos por qu� estar prisioneros.

 

Es indispensable entrar en la regi�n de los muertos a voluntad, visitar las regiones celestes, conocer otros mundos del espacio infinito.

 

Fuera del cuerpo f�sico uno puede darse el lujo de invocar a los seres queridos que ya pasaron por las puertas de la muerte. Estos concurrir�n a nuestro llamado y podremos entonces platicar con ellos personalmente.

 

Hay magos nigromantes que saben invocar a los fallecidos para hacerlos visibles y tangibles en este mundo f�sico, pero nosotros preferimos penetrar en la regi�n donde ellos viven, visitarlos, conocer all� en qu� estado se encuentran, etc., etc., etc.

 

Fuera del cuerpo f�sico podemos adquirir pleno conocimiento sobre los Misterios de la Vida y de la Muerte.

 

Fuera del cuerpo f�sico podemos invocar a los �ngeles para conversar con ellos cara a cara, personalmente.

 

Es bueno que ustedes entiendan que en el pasado nosotros tuvimos otros cuerpos, otras existencias; y fuera del cuerpo f�sico podremos recordarlos, revivirlos con entera exactitud.

 

La clave para salir fuera de la forma densa, fuera de este cuerpo carnal, es muy sencilla: Oiganme bien, esc�chenme. En esos instantes de transici�n que existe entre la vigilia y el sue�o, uno puede escaparse del cuerpo de carne y hueso a voluntad.

 

Me viene en estos momentos a la memoria un caso muy especial. Alguna vez llegu� a un pueblo y busqu� un hotel; empero todos los hoteles estaban llenos, no hab�a hospitalidad para nadie; sin embargo, consegu� un alojamiento en un sal�n de hu�spedes.

 

Ah� hab�an muchas camas donde dorm�an muchos hospedados. Yo pagu� por el �ltimo de estos lechos que quedaban libres y en �l me acost� a dormir.

 

Empero sucedi� que, por ah� a la media noche, un hombre golpe� en aquella casa solicitando tambi�n alojamiento. La due�a de aquel negocio lo llev� a nuestro sal�n, dici�ndole: �no tengo camas, vea, vea; todas est�n ocupadas�. El pasajero protest� diciendo: �En ninguna parte hay hospitalidad, me resolver� a dormir en este sal�n, aunque sea en el suelo; p�ngame usted en el piso un petate, alfombra o estera y una almohada para mi cabeza porque estoy muy cansado�.

 

La due�a de aquella casa de hu�spedes, conmovida accedi� gustosa a lo que el hombre le pidiera.

 

Yo me encontraba despierto viendo y oyendo todo aquello. El citado pasajero, acost�ndose en el suelo, se propuso conciliar el sue�o.

 

Observ� detalles: mientras el hombre estaba en vigilia, se mov�a a uno y otro lado, como queriendo acomodarse al duro piso.

 

De pronto dej� de moverse y entonces veo, con asombro, una nube gris�cea ovoide que fue saliendo de entre sus poros por todo el cuerpo.

 

Tal nubecilla flot� por unos instantes sobre aquel cansando cuerpo y por �ltimo, coloc�ndose en posici�n vertical, asumi� la forma del peregrino. Me mir� fijamente y luego sali� de aquel sal�n caminando normalmente.

 

He aqu�, amigos m�os, lo que sucede siempre en ese estado de transici�n existente entre vigilia y sue�o.

 

Tal peregrino se alej� de su forma densa; ustedes todos hacen lo mismo, pero en forma inconsciente. No quiero decirles con esto que aquel caballero de marras hubiera realizado una salida consciente; sin embargo, eso mismo se puede hacer a voluntad positivamente consciente.

 

Realmente, este es un proceso natural: darse uno cuenta de sus propios procesos naturales jam�s puede ser perjudicial; realizar uno todas sus funciones conscientemente, en vez de hacerlo en forma inconsciente e involuntaria, de ninguna manera es peligroso y, por ello, pongo cierto �nfasis en la necesidad de aprovechar el instante de transici�n entre la vigilia y el sue�o para abandonar el cuerpo de carne y entrar en la regi�n de los misterios.

 

Hay gentes incr�dulas que dicen: ��Qu� puede usted saber del M�s All�? �Qu� puede saber sobre lo que hay de tejas para arriba? �Acaso usted ha ido al otro mundo y ha vuelto?�, etc., etc., etc.

 

Estimables amigos, con este procedimiento les aseguro que ustedes pueden ir al otro mundo y volver; puedo jurarles a ustedes por lo que m�s quiero yo en la vida que yo voy al otro mundo cada vez que quiero, y que ustedes tambi�n pueden ir; lo importante es que no tengan miedo.

 

Cuando yo quiero salir del cuerpo f�sico a voluntad, aprovecho el instante de estar dormitando, el momento aquel en que uno no est� ni dormido del todo, ni despierto del todo.

 

En ese preciso momento hago lo que hizo aquel peregrino de mi historia: me levanto suavemente, como sinti�ndome vaporoso, flu�dico, gaseoso; despu�s salgo del cuarto lo mismo que aquel consabido pasajero de la casa de hu�spedes y me dirijo a la calle.

 

El espacio es infinito, y volando puedo viajar a todos los lugares de la Tierra o del Infinito. Ustedes pueden hacer lo mismo, mis caros amigos; todo es que se lo propongan.

 

Ante todo no debe uno identificarse con el cuerpo material. En el preciso momento de hacer el experimento, deben pensar que ustedes no son el cuerpo, deben comprender que ustedes son almas; deben sentirse como almas, flu�dicas, sutiles; despu�s, sinti�ndose as�, en tal estado, levantarse simplemente de la cama.

 

Lo que estoy dici�ndoles trad�zcase en hechos, mis caros amigos. Oiganme bien, no se trata de pensar que se est�n levantando, porque ah� se quedar�an pensando y entonces no realizar�an el experimento.

 

Repito: trad�zcase en hechos lo que estoy enfatizando. Hagan lo que hizo aquel peregrino de nuestra historia; �l no se puso a pensar que iba a salir del cuerpo; sencillamente actu�, se levant� del duro piso donde estaba acostado.

 

Repito con entera claridad: se levant� sutil, vaporoso, y sali� de aquel lugar.

 

�Hasta cu�ndo ser� que me van a entender ustedes? �En qu� �poca de la historia de sus vidas van a aprender a salirse del cuerpo a voluntad? �Quieren saber algo del M�s All�? �Quieren platicar con los seres divinos cara a cara? Inv�quenlos, ll�menlos a gritos cuando est�n fuera del cuerpo; es claro que ellos concurrir�n por amor hacia ustedes, con el prop�sito de instruirlos.

 

Todo lo que se necesita es dejar la pereza y poner atenci�n en el proceso del sue�o; las frazadas con que uno se cubre, las cobijas o sarapes resultan muy agradables; le cuesta a uno trabajo dejar la flojera, la inercia. Recuerden que la voluntad es indispensable y si ustedes de verdad se proponen a salir del cuerpo a voluntad, lo conseguir�n si siguen con exactitud mis indicaciones.

 

Todos los hombres sabios del pasado abandonan la densa forma para viajar consciente y positivamente en el espacio infinito; entonces platicaban con los dioses santos y recib�an maravillosas instrucciones.

 

Fuera de este mundo f�sico, podemos experimentar en forma directa todos los Misterios de la Vida y de la Muerte. Ahora comprender�n ustedes por qu� pongo tanto �nfasis en la necesidad de aprender a salir del cuerpo f�sico a voluntad.

 

1.- Maestro, para salir del cuerpo f�sico �se necesita alg�n aprendizaje antes, o hay alguien que lo sabe hacer de nacimiento? Porque yo he o�do a muchas personas que dicen: �yo s� viajar en Astral� �Podr�a explicarme si es lo mismo?

 

R.- Mi respetable amiga, me parece muy a prop�sito su pregunta. En nombre de la verdad, debo decirle que a m� nadie me tuvo que ense�ar a salir en Astral. Nac� con esa facultad, por eso es que conozco los Misterios de la Vida y de la Muerte.

 

Ahora se explicar� usted por s� misma, de d�nde saco todos estos conocimientos que escribo en mis libros.

 

Sin embargo, mi caso no es una excepci�n; mi esposa Litelantes tambi�n sabe salir del cuerpo f�sico a voluntad; salimos juntos, visitamos los templos de misterios, ayudamos a muchas gentes de remotos lugares, investigamos misterios, hablamos con los dioses, los �ngeles y con los Devas inefables y regresamos al cuerpo f�sico trayendo los mismos recuerdos.

 

Esto es similar a cuando dos personas salen de casa a dar un paseo en d�a domingo y regresan hablando sobre las distintas ocurrencias del camino.

 

En los distintos rincones del planeta Tierra hay muchas gentes que saben salir del cuerpo a voluntad; es necesario que ustedes tambi�n aprendan a hacerlo para que conozcan las grandes maravillas de la Naturaleza y del Cosmos y para que sepan qu� es lo que hay m�s all� de la muerte.

 

2.- Maestro, usted nos dice que para salir en Astral hay que aprovechar el momento en que uno est� entre vigilia y sue�o. �En otros momentos no puede uno hacerlo?

 

R.- Distinguida se�orita, quiero que usted sepa que cuando ya se est� pr�ctico en esto de la salida en Astral, puede escaparse del cuerpo f�sico a voluntad, aun cuando el cuerpo carnal est� sentado o est� de pie; empero, repito, esto �ltimo es para gentes muy pr�cticas. Lo normal, lo natural, es acostarse uno en su cama para desdoblarse.

 

3.- Maestro, �se puede invocar a alg�n Maestro en especial para que nos ayude a salir en Astral?

 

R.- Bien, amiga, perm�tame decirle que hay seres invisibles que nos ayudan; sin embargo, ustedes pueden pedirle auxilio a su propia Madre Divina Particular.

 

Me refiero a su Madre Naturaleza propia, porque es obvio que cada cual tiene la suya, ustedes deben suplicarle en nombre del Cristo que los saque del cuerpo en aquel preciso instante en que se hallen en estado de transici�n entre vigilia y sue�o.

 

4.- Maestro, �existe alguna oraci�n especial para llamar a nuestra Madre Naturaleza Particular? �Podr�a usted ense��rnosla?

 

R.- Bondadosa disc�pula que me est� escuchando, voy a darle un consejo que le servir� a todo el mundo. Acu�stese usted boca arriba en su cama con el cuerpo bien relajado y adorm�zcase recitando con su pensamiento y con su coraz�n la siguiente plegaria:

 

�Creo en Dios, creo en mi Madre Divina y creo en la Magia Blanca, Madre m�a, sacadme de mi cuerpo.�

 

Recite usted con toda devoci�n y con intensiva fe esta oraci�n m�gica. R�cela millones de veces, si hay necesidad, adormeci�ndose.

 

Empero recuerde usted aquel dicho que dice: �A Dios rogando y con el mazo dando.�

 

Cuando ya se sienta en ese estado de lascitud propia del sue�o, al empezar en su mente las primeras im�genes enso�ativas, venza la pereza, por favor se lo ruego, y sinti�ndose como un fantasma sutil y delicado, haga lo del peregrino de nuestra historia en el sal�n de hu�spedes: lev�ntese de su cama y salga de su casa, �entendido?

 

5.- Maestro, �le podemos pedir a nuestra Madre Naturaleza Particular que nos lleve a determinado lugar, o ella nos lleva a donde debemos ir de acuerdo con nuestra preparaci�n?

 

R.- Est� bien la pregunta que usted ha hecho. La Madre Divina sabe a d�nde debe llevarnos a cada uno; sin embargo, tambi�n podemos solicitarle que nos lleve a tal o cual lugar y si ella quiere hacerlo est� bien.

 

Empero, si ella no quiere llevarnos a donde nosotros deseamos, sino que m�s bien nos transporta a otro lugar diferente, debemos acoger con gusto su decisi�n, porque es claro que nuestra Madre sabe lo que necesitamos, lo que m�s nos conviene.

 


 

 Capitulo 15

LOS HOMBRES AZULES

 

1.- En una revista que encontramos en circulaci�n dentro del Distrito Federal, hallamos el siguiente relato:

 

�En 1960, una revista cient�fica sovi�tica, apoy�ndose en los relatos del historiador egipcio Maneton y del griego Herodoto, as� como en las inscripciones al enigma de la Atl�ntida y a la venida de seres extraterrestres, la pregunta que se hac�an era �sta: ��Fueron los atlantes un pueblo de tez azulada?� Dicen algunas tradiciones que los atlantes fundaron la civilizaci�n egipcia y que los jefes m�s antiguos de las dinast�as eran atlantes de raza pura. Los artistas egipcios, que reprodujeron cuidadosamente los objetos en sus murales y respetaron los colores, �c�mo pintaron a sus dioses?

 

�Osiris ten�a el rostro verde (por ser Dios de la vegetaci�n que renace); Thot estaba pigmentado de verde o de azul p�lido, y Amm�n y Shu eran francamente azules. �Por qu� formaba este color parte de los dioses egipcios? S�lo puede contestarse de una manera: eran descendientes de un pueblo de piel azul�

 

�Deber�amos creer que Osiris y Thot, que llegaron a Egipto procedentes de un pa�s de altas monta�as, hallaron un llano con clima c�lido y mucho sol, y vieron su tez modificada por el sol, que termin� por darles una piel oliv�cea (azul m�s amarillo, igual a verde), como suelen tenerla en nuestros d�as los habitantes del Mediterr�neo.�

 

�Podr�a explicarnos usted algo al respecto, Maestro?

 

R.- Resulta dicho art�culo un poco vago y oscuro. Habla sobre la Raza Azul; supone que esta viene de la Atl�ntida; no niega el origen de la Cultura Egipcia (es obvio que los Hombres Azules son los antiguos constructores de las pir�mides).

 

Sin embargo, algo falla en el art�culo (renglones arriba citados y puestos entre comillas). Perm�tasenos la libertad de disentir. Necesitamos enfatizar el hecho concreto de que los Hombres Azules jam�s vinieron del continente atlante.

 

Algunos suponen que los Hombres Azules vinieron de Venus, y no est� de m�s citar otro aparte del citado art�culo: �recordemos los extraordinarios acontecimientos sucedidos en tiempos remotos en Venus, que fueron anotados por los astr�nomos de la antig�edad. El propio San Agust�n afirma que Castor, el Rodio, dej� escrito el relato de un prodigio asombroso sucedido en ese planeta, que de pronto cambi� de tama�o, de color y hasta de �rbita en torno al sol, al mismo tiempo que perd�a sat�lites. Este hecho sin precedentes debi� suceder en tiempos del rey Ogyg�s, fundador de Tebas, como aseguran Adrasto, Cyzicenio y Dies, notables matem�ticos de N�poles�.

 

��Qu� sucedi� en Venus para que parte de su poblaci�n huyera precipitadamente rumbo a la Tierra? �Una colisi�n? �Una explosi�n nuclear? No podemos decir nada, pero de ser cierta cualquiera de estas hip�tesis, tendremos que creer que Venus estuvo ligado a la historia de nuestro planeta, y resulta curioso que los sabios sovi�ticos insistan en relacionar el misterio de Venus con el de la Atl�ntida y el Tiahuanaco.�

 

Como usted ver�, querido lector, el autor del art�culo mencionado y cuyos apartes fueron transcritos con el prop�sito de refutarlos, tiene dos opiniones diferentes y ninguna de ellas es verdadera. Aqu� en M�xico conocimos el caso de Salvador Villanueva Medina, autor de un libro que titula �yo estuve en el planeta Venus.�

 

Conozco personalmente a este hombre y s� que es sincero, no se trata de ning�n charlat�n o fantaseador; ha sido rigurosamente examinado por los psiquiatras y los resultados obviamente fueron los de un hombre serio y totalmente equilibrado.

 

Tal caballero escribi� para bien de la humanidad; narr� a sus semejantes lo que sucedi�; como quiera que era un simple ch�fer, conduciendo un carro hasta Estados Unidos, hubo de pasar por alguna de esas peripecias. El autom�vil se da��; y los norteamericanos que viajaban con �l bajaron del coche abandon�ndolo, para dirigirse a un pueblo cercano con el prop�sito de pedir auxilio.

 

Villanueva Medina qued� solo; se meti� debajo del carro con el prop�sito de observarlo y arreglarlo; sinti� pasos en la arena; sali� de debajo del coche y se encontr� con un venusino que platic� con �l.

 

Lo que sucedi� despu�s es muy interesante. Lo invitaron y �l acept�. Fue llevado en una nave hasta el planeta Venus, donde conoci� una civilizaci�n extraordinaria. Despu�s de cinco d�as fue tra�do otra vez a la Tierra.

 

La descripci�n que da Villanueva Medina sobre los hombres de Venus concuerda con la que sobre ellos da Adamski, famoso cient�fico norteamericano.

 

Estatura de los venusinos, promedio, 1.10 mts.; piel blanca rosada; cabellos plateados; hermoso rostro, etc., etc.

 

No vio pues Villanueva Medina, Hombres Azules en el planeta Venus. As� pues, tal hip�tesis tambi�n queda descartada.

 

�De d�nde vinieron entonces los Hombres Azules? Existieron, es ostensible; muchas personas as� lo afirman, mas las gentes desconocen su origen.

 

Nosotros aseveramos solemnemente diciendo: los Hombres Azules vinieron de la Galaxia Azul. No hay duda de que ellos crearon las poderosas civilizaciones de Egipto, Caldea, Asiria, Babilonia, etc., etc.

 

2.- �Podr�a usted decirme a qu� vinieron, con qu� finalidades y para qu� vinieron?

 

R.- Con el mayor placer dar� respuesta al caballero; mucho me agrada su pregunta. Perm�taseme informarle sobre la Fraternidad C�smica Universal; as� como existe ayuda mutua entre personas buenas, as� tambi�n la hay entre planeta y planeta y entre galaxia y galaxia. Los Maestros de la Galaxia Azul, llevados por el Amor Universal, se han preocupado much�simo por nuestra humanidad terr�cola, ayud�ndonos incesantemente desde la noche m�s profunda de los siglos.

 

Repito: ellos fueron realmente los que instruyeron a los arquitectos de las pir�mides, los que ense�aron la Doctrina Secreta a los atlantes y a los egipcios, los que establecieron los misterios gloriosos de las poderosas civilizaciones de Caldea y de Asiria.

 

Su labor ha sido maravillosa, formidable; nos han amado de verdad y todav�a nos siguen amando, pues aunque parezca incre�ble, viven en este afligido mundo con el prop�sito de ayudarnos en la hora cr�tica que precede al gran cataclismo.

 

3.- Me sorprende usted con su relato. �Podr�a decirme, si viven en este planeta, en qu� lugar habitan?

 

R.- La pregunta que la dama hace es por cierto bastante interesante y bien vale la pena que le demos una respuesta concreta.

 

Tengo que informarle para su conocimiento de que los Hombres Azules viven en una ciudad subterr�nea bajo los hielos del Polo Sur.

 

4.- �C�mo es posible que puedan subsistir a tan bajas temperaturas? �Su organismo es diferente al nuestro? �C�mo se las arreglan para vivir?

 

R.- Vamos a contestar las preguntas del caballero. Ruego mayor atenci�n del auditorio. Los organismos de los Hombres Azules son similares a los nuestros; eso es obvio. Quiero que todos ustedes me entiendan; los hombres provenientes de la Galaxia Azul no tienen casa de hielo como los esquimales, ni nada por el estilo; resultar�a absurdo pensar que tales criaturas vivieran entre los t�mpanos de hielo; mejor es comprender que ellos poseen una ciudad subterr�nea, hecha entre las entra�as mismas de la Tierra. Si hay hielos encima de las rocas y de la tierra en general, no afectan en nada a la ciudad sumergida. El problema climatol�gico no existe para los Hombres Azules. Es ostensible que si pudieron conquistar el espacio infinito, poseen adelantos t�cnicos formidables; no es dif�cil comprender que ellos han podido crear su propio clima dentro de su misteriosa ciudad.

 

5.- �Por qu� habiendo otros lugares dentro de nuestro planeta con mejor clima y vegetaci�n escogieron un lugar tan inaccesible?

 

R.- Doy respuesta al caballero. Las tierras del Polo Norte y del Polo Sur, hoy cubiertas de hielo despu�s de la pasada glaciaci�n, en otro tiempo tuvieron poderosas civilizaciones, magn�ficos climas ecuatoriales y espl�ndidas ciudades.

 

No se extra�e el caballero de lo que afirmo. Esta ciudad subterr�nea donde ahora viven los Hombres Azules es antiqu�sima; fue hecha antes de la pasada glaciaci�n. Esto significa que tal ciudad tiene muchos millones de a�os de existencia, que deviene de las �pocas arcaicas de la Tierra, que siempre fue la morada secreta de los hombres azules.

 

Como quiera que sea que ellos tienen naves c�smicas con las cuales pueden viajar a trav�s del espacio infinito, es algo palmario y manifiesto el que no sufren por problemas de abastecimiento.

 

6.- Estos hombres azules, Maestro, �han llegado alguna vez a salir de su ciudad para convivir con los terr�colas?

 

R.- Vamos a responderle a la distinguida dama. Perm�taseme decirle, se�orita, que en las �pocas de Egipto, Asiria y Babilonia, tales hombres fueron recibidos como verdaderos dioses. Desafortunadamente estamos en la Edad de Hierro, en la �poca de la degeneraci�n mundial, y por ese motivo, ellos rara vez se mezclan con las multitudes.

 

Sin embargo, no est� de m�s afirmar que de cuando en cuando alguno de estos hombres extraordinarios conviven con las gentes; cierta dama me cont� el hecho concreto de que ella hab�a visto a un hombre de tez azul en Buenos Aires, Argentina.

 

7.- Maestro, �estos Hombres Azules tienen alguna misi�n que cumplir en esta �poca o en el futuro?

 

R.- Veo que quien ha hecho la pregunta es un misionero gn�stico internacional y es claro que con el mayor gusto dar� respuesta. Los Hombres Azules est�n auxiliando a la humanidad con procedimientos telep�ticos favorables para algunos, y es evidente que dentro de algunos a�os estos hombres extraordinarios tendr�n que lanzarse a la calle p�blicamente para amonestar a las gentes, para llamarlos al arrepentimiento, para hacerles ver el cataclismo espantoso que se avecina.

 

8.- Maestro, �podr�a usted decirme qu� cantidad aproximada de habitantes existen en esa ciudad azul?

 

R.- Bien, distinguido caballero, dar� respuesta a su pregunta. Perm�taseme decirle que yo no los he contado; puedo asegurarle que es una ciudad bastante grande, muy semejante en tama�o a la ciudad de M�xico, con varios millones de personas y muchas casas y calles y avenidas y amplio campo para guardar sus naves. Mas exactamente no s� qu� cantidad de gentes viven ah�; por lo menos no se lo he preguntado al rey de la ciudad.

 

9.- Me asombra mucho que tengan un gobierno mon�rquico, pero �podr�a usted decirme, dado que ellos son seres iluminados, si el rey que los gobierna es divino?

 

R.- Distinguida se�orita, su pregunta es inquietante. Me alegra responderle. A su majestad lo conozco y solemnemente le digo que �l pertenece a las Dinast�as Solares; se trata de un aut�ntico iluminado Maestro de perfecci�n, que no necesita de gendarmes ni de soldadesca armada para hacerse obedecer de su pueblo. Todo el mundo lo respeta pues es terriblemente divino.

 

10.- Maestro, �podr�a decirnos c�mo ha hecho usted para ponerse en contacto con dicho monarca? �Acaso tiene usted alguna nave c�smica, o qu� medio ha utilizado para poder llegar a la Ciudad Azul donde habitan estos seres?

 

R.- Amable caballero, voy a responder con claridad a su anhelo de inquirir e investigar. Existen procedimientos telep�ticos; nadie ignora que mediante la Telepat�a uno puede ponerse en contacto con personas que viven en distintos lugares del mundo, aun a remotas distancias; sin embargo, nosotros vamos m�s lejos todav�a en esta cuesti�n. Tenemos procedimientos secretos por medio de los cuales podemos transportarnos espiritualmente a cualquier lugar secreto, incluyendo, como es l�gico, a la ciudad subterr�nea de los Hombres Azules.

 

Yo he visitado tal ciudad, no lo niego, y usted y ustedes tambi�n pueden hacerlo si conocen nuestros procedimientos; lo interesante es que ingresen a nuestros estudios gn�sticos, que estudien nuestros libros, etc.

 

Es claro que al visitar espiritualmente aquella misteriosa ciudad, hube de pedir primero el permiso a su majestad el rey. Sin el permiso de aquel monarca que gobierna la ciudad, no hubiera podido pasearme tranquilamente por las calles maravillosas de aquella misteriosa urbe.

 

11.- �Podr�a explicarnos algo sobre ella? �C�mo es y qu� tipo de construcci�n tienen?

 

R.- Es claro, estimado se�or, que aquella ciudad espl�ndida, construida entre las entra�as mismas de la tierra, es muy diferente a todas las que conocemos actualmente en este afligido mundo en que vivimos.

 

Un camino serpenteado conduce hasta las puertas de la ciudad. Las calles y avenidas est�n iluminadas, como es natural, por l�mparas maravillosas que hacen de aquella gigantesca caverna algo luminoso y radiante, pues parece aquello un d�a espl�ndido. Podr�a decir que manejan ellos la luz y las tinieblas en forma perfecta. Tienen 70 espl�ndidas salas distribuidas en los distintos lugares de la ciudad; en tales recintos celebran sus asambleas, o realizan sus estudios.

 

12.- �Qu� clase de estudios hacen estos seres?

 

R.- Es natural, distinguida se�orita, que sus estudios son de tipo avanzado. Se trata de ciencias c�smicas, elevados asuntos espirituales, naturaleza, etc., etc.

 

No est� de m�s decirle que dentro de esa gran urbe m�stica e inefable resplandece la Esfinge, s�mbolo viviente de la sabidur�a inici�tica.

 

13.- �Podr�a decirme c�mo se visten, y cu�l es su medio de transporte dentro de la ciudad?

 

R.- Quiero informarle a usted, buen amigo, que los miembros de aquella raza azul visten ciertamente con elegancia y distinci�n. Usan hermosas t�nicas de estilo antiguo, bellos mantos, sandalias de estilo muy cl�sico, etc., van y vienen por las calles de la ciudad a lo largo de las aceras o banquetas; son de mediana estatura y hermoso continente. Se transportan a pie o en carros distintos a los que nosotros conocemos, propulsados por energ�a el�ctrica.

 

14.- �Nos podr�a explicar, Maestro, qu� tipo de alimentaci�n tienen y de d�nde la consiguen?

 

R.- Su pregunta es ciertamente muy interesante. Es obvio que ellos tienen que comer para vivir; su alimento b�sico son las algas marinas; las recogen del fondo de los oc�anos de todo el planeta Tierra; sus naves les permiten transportarse a donde quieran en el tiempo y en el espacio; empero, es claro que de su galaxia traen muchos otros alimentos con los cuales se nutren; t�ngase en cuenta que ellos no est�n presos dentro de la ciudad, que poseen libertad para viajar en sus naves a donde quieran; eso es todo.

 

15.- �Podr�a usted decirnos qu� clase de moneda usan o si no tienen?

 

R.- �Oh! Se�orita, los hombres aut�nticos, los hombres c�smicos no necesitan de dinero para poder vivir. Ellos tienen sistemas, m�todos econ�micos inmensamente superiores a los de nosotros, pobres animales intelectuales de la Tierra.

 

16.- �Cu�l es el mensaje que tienen para la humanidad terr�cola, en la �poca actual, los Hombres Azules?

 

R.- Bondadoso caballero, su pregunta es formidable, y es claro que paso a responderle. Una dama azul que permanece siempre junto al rey me dijo lo siguiente: �El planeta Tierra va a ser destruido; las gentes que habitan en la superficie de la Tierra creen que todas esas ciudades y cosas materiales que poseen les van a durar toda la vida; se apegan a las cosas y eso es absurdo, porque todo lo que tienen va a ser destruido.�

 

17.- De acuerdo a lo que nos acaba de comunicar, �ser�a preferible ya no dedicarnos a conseguir ning�n objeto material?

 

R.- Su pregunta es inquietante. Perm�tame, buen amigo, decirle que debemos vivir de acuerdo con la Ley de la Balanza; no revolcarnos entre el lodo de la riqueza ni tampoco entre el lodo de la miseria. Debemos tener las cosas necesarias para la vida, pero no apegarnos jam�s a ellas, recuerde usted los �ltimos d�as de Pompeya; las gentes entonces trataban de huir con sus tesoros, apegados a todas sus propiedades, y perecieron. Las excavaciones demuestran que los habitantes de Pompeya, en su mayor�a, fueron aplastados por las ruinas de la ciudad o por las piedras del Vesubio.

 

Los Hombres Azules cumplir�n una gigantesca misi�n mundial en los momentos m�s espantosos que se avecinan; ellos luchar�n por hacernos volver a la divinidad; ellos se preocupar�n por mostrarnos el camino de salvaci�n.

 


 

Capitulo 16

NAHUALES

 

Amigos m�os, vamos hoy a platicar un poco sobre los Nahuales. Esto resulta muy interesante porque pertenece a viejas tradiciones de nuestro pueblo mexicano.

 

Quiero que me escuch�is con infinita paciencia, anhelando comprender profundamente todas y cada una de mis palabras.

 

Vienen a mi memoria, en estos instantes, m�ltiples casos extraordinarios que bien vale la pena estudiar.

 

Oaxaca es siempre un pueblo de m�sticas leyendas ocultistas que muchos esoteristas deber�an conocer.

 

Cuando un ni�o nace en aquella regi�n es debidamente relacionado con los famosos Nahuales.

 

Sea que la criatura nazca de noche o de d�a, los familiares en todo caso har�n un c�rculo con cenizas alrededor de la casa.

 

Se nos ha dicho que al amanecer se observar� en las cenizas huellas que hubiesen dejado los animales del lugar.

 

Es incuestionable que si tales huellas corresponden, por ejemplo, a una zorra del monte, �sta ser�a el Nahual de la criatura, mas si los rastros fueren de otro animal cualquiera, indudablemente ser�a este Elemental, el Nahual del reci�n nacido.

 

Pasemos ahora a los Nahuales vegetales. Desde los antiguos tiempos, el ombligo del reci�n nacido se entierra junto con el reto�o de cualquier �rbol. Obviamente, aquel �rbol queda correlacionado con la criatura y creciendo con este Elemental vegetal en el tiempo simult�neamente. Saben muy bien las gentes del lugar que el Elemental de tal �rbol puede ayudarle a la criatura que con �l se relaciona en muchos aspectos de la vida.

 

Antiguos abor�genes de Am�rica trabajaron siempre con los Elementales maravillosos de las plantas; con �stos realizaron infinitos fen�menos m�gicos, curaciones a distancia, conjuraci�n de tempestades, etc., etc., etc.

 

Es bueno recordar ahora que los Elementales de la Naturaleza son las criaturas ang�licas que animan a todo lo que es, a todo lo que ha sido y a todo lo que ser�. Cada �tomo mineral es el cuerpo f�sico de un Elemental inferior; cada planta es el cuerpo f�sico de un Elemental vegetal inteligente; cada criatura animal es el veh�culo material de un Elemental de ese reino.

 

En antiguos tiempos, antes de que nosotros empez�ramos el ciclo de humanas existencias, es obvio que fuimos Elementales; ahora se explicar�n ustedes por qu� nos hallamos relacionados con tales o cuales plantas o con tales o cuales piedras o animales.

 

Ya ven ustedes como en Oaxaca no se han perdido estas tradiciones milenarias, y no hay duda de que muchos nativos son debidamente protegidos por aquellos Elementales con los cuales se les relaciona en el nacimiento. Los Nahuales son, pues, Elementales ideales cuando los amamos realmente.

 

Un Nahual muy extraordinario es indudablemente el gato negro. Voy a relatar a continuaci�n un experimento que hiciera con tal Elemental.

 

En casa ten�amos un peque�o gatito de color negro; me propuse ganarme su cari�o y es ostensible que lo logr�.

 

Una noche cualquiera quise hacer un experimento metaf�sico trascendental; acostado en mi lecho coloqu� a mi lado al inocente animal.

 

Relaj� mi cuerpo en forma correcta y despu�s me concentr� profundamente en el citado felino, rog�ndole que me sacase de mi cuerpo f�sico.

 

Confieso sin ambages que tal concentraci�n fue larga y muy honda, posiblemente se prolong� por el espacio de una hora.

 

Me adormec� ligeramente mediante la intensiva concentraci�n, m�s ciertamente hube de pasar por una extraordinaria sorpresa.

 

Aquella criatura pareci� aumentar de tama�o y luego se convirti� en un gigante de enormes proporciones acostado a la orilla de mi cama.

 

Le toqu� con la diestra y me pareci� de acero; irradiaba electricidad y su rostro era negro como la noche.

 

No hay duda de que todo su cuerpo era del mismo color, empero hab�a dejado la forma animalesca, asumiendo en vez de esta la figura humana, a excepci�n del rostro que, aunque gigantesco, continuaba siendo de gato.

 

Esto fue algo ins�lito que no esperaba, me sorprend� terriblemente y, un poco espantado, lo conjur� con la Conjuraci�n de los Siete del Sabio Salom�n.

 

El resultado fue que aquel encanto ces�; instantes despu�s, junto a m�, estaba otra vez la inocente criatura en su forma de gatito.

 

Muy preocupado anduve el otro d�a por las calles de la ciudad; yo cre�a que el miedo hab�a sido eliminado de mi naturaleza, y he aqu� que, ahora, el Nahual �ste me hab�a dado tremendo susto.

 

Sin embargo, en modo alguno me resignaba a perder la batalla y me di �nimo a m� mismo, aguardando ansioso la noche para repetir el experimento.

 

Coloqu� otra vez a la peque�a criatura en mi cama y a la diestra, como la noche anterior.

 

Relaj� mi cuerpo f�sico, no dejando ning�n m�sculo en tensi�n, y despu�s me concentr� profundamente en el felino, guardando all� en lo profundo de mi coraz�n la intenci�n de no dejarme espantar nuevamente.

 

�Soldado avisado no muere en guerra�, y yo ya estaba obviamente informado sobre lo que deber�a suceder. As� pues, el temor hab�a sido francamente eliminado de mi interior.

 

Transcurrida una hora poco m�s o menos, en muy honda concentraci�n, se repiti� exactamente el mismo fen�meno de la noche anterior.

 

El Elemental del gatito aquel es obvio que se sali� del cuerpo para tomar humana figura gigantesca y terrible.

 

Acostado en mi lecho, lo mir�; era espantoso en gran manera, terror�fico. Ciertamente su cuerpo tan enorme no cab�a del todo en la cama por lo cual sus piernas y sus pies rebasaban mi humilde lecho. Lo que m�s me asombr� es que tal Elemental, al abandonar su cuerpo denso, pudiera materializarse f�sicamente, hacerse visible y tangible para nuestros sentidos, pues pod�a tocarlo con mis manos f�sicas y parec�a de hierro; pod�a verlo con mis ojos f�sicos y su rostro era tremendo.

 

Empero esta vez s� no tuve miedo. Me propuse ejercer completo control sobre m� mismo y es claro que lo logr�. Entonces, habl�ndole con voz pausada y firme le exig�a que me sacara del cuerpo f�sico dici�ndole: �Lev�ntate gatito de esta cama (al decir esto el gigante aquel se puso de pie).�

 

Despu�s continu� orden�ndole. �S�came ahora de este cuerpo f�sico; ll�vame en Astral;� al decir esto �ltimo, aquel gigante extraordinario me contest� con las siguientes palabras; �dame tus manos;� es claro que yo levant� mis manos, momento que aprovech� el Elemental para jalarme y sacarme del cuerpo f�sico.

 

Aquel extra�o ser estaba dotado de una fuerza terrible, pero irradiaba amor y es ostensible que quer�a servirme; as� son los Elementales de la Naturaleza.

 

Ya de pie en mi Astral, junto al lecho y teniendo por compa�ero a ese misterioso ser, tom� nuevamente la palabra para ordenarle as�: �Ll�vame al centro de la ciudad de M�xico�. �Seguidme�, fue la respuesta de aquel coloso. El sali� de casa caminando lentamente, y yo paso a paso tras de �l.

 

Anduvimos por distintos lugares de la ciudad hasta llegar a San Juan de Letr�n, y por ah�, en una esquina cualquiera, nos detuvimos un momento.

 

Era la media noche y anhelaba llevar a feliz t�rmino el experimento. Vi a un grupo de caballeros en una esquina platicando; ellos estaban en cuerpo f�sico y por lo tanto es incuestionable que no me percib�an; sin embargo, yo quer�a hacerme visible y tangible ante ellos; tal era mi prop�sito.

 

Dirigi�ndome, pues, al gigante aquel, el Nahual �ste de las maravillas y prodigios, en tono dulce pero imperativo le di una nueva orden: �Pasadme ahora al mundo de tres dimensiones, al mundo f�sico�.

 

El Nahual Elemental puso entonces sus dos manos sobre mis hombros a tiempo que hizo sobre estos cierta presi�n.

 

Sent� que abandonaba el Mundo Astral y que penetraba en el mundo f�sico; qued� visible y tangible ante el grupo aquel de caballeros que en ese lugar se encontraba.

 

Acerc�ndome a ellos, pregunt� as�: ��Qu� horas tienen, se�ores?� �Son las doce y media de la noche.� �Gracias, se�ores; quiero decirles ahora a ustedes que yo vengo de las regiones invisibles y que he querido hacerme visible y tangible para ustedes; palabras raras, �verdad?�. Aquellos hombres me miraron extra�ados; yo continu� dici�ndoles: �Hasta luego, se�ores; regreso ahora nuevamente para el mundo invisible;� rogu� al Elemental aquel me pasara otra vez a las regiones suprasensibles y es incuestionable que la criatura aquella obedeci� en el acto.

 

Alcanc� a ver el asombro de todos aquellos se�ores. Sintieron horror, pavor y se alejaron presurosos de aquel lugar.

 

Nuevas �rdenes dadas al gigante Elemental fueron suficientes para que �l me trajese de regreso a la casa.

 

Al volver a la habitaci�n, al penetrar en la rec�mara, vi que aquel se�or misterioso perd�a su gigantesco tama�o y penetraba dentro del peque�o cuerpo felino que yac�a en el lecho, precisamente por la gl�ndula pineal, situada, como es sabido, en la parte superior del cerebro.

 

Yo hice lo mismo, puse mis pies astrales sobre la citada glandulita del cerebro f�sico y me sent� luego dentro de mi cuerpo denso para despertar entre el lecho.

 

Mir� al gatito, le hice algunas caricias, le di las gracias y le dije: �Te agradezco el servicio prestado; t� y yo somos amigos.�

 

Desde entonces, mis caros amigos, he pensado que los gatitos, que estos Elementales felinos, pueden ser ideales a todos los aspirantes a la vida superior. Con esta clase de Nahuales cualquier ocultista puede aprender a salir en Astral consciente y positivamente. Lo importante es no tener miedo; se necesita much�simo valor.

 

No est� de m�s decir que para esta clase de experimentos ps�quicos se requiere que el color del gato sea negro.

 

Muchos ignorantes ilustrados pueden darse el lujo de re�rse de todas estas declaraciones esot�ricas, pero eso a nosotros no nos importa; estamos escribiendo para gente de inquietudes espirituales; estamos hablando para personas que realmente anhelan el despertar de la Conciencia.

 

1.- Maestro, �podr�a explicarme qu� es un Elemental?

 

R.- Amigo m�o, quiero que usted comprenda que todo �tomo es un tr�o de materia, energ�a y Conciencia. Obviamente, el aspecto conscientivo de cualquier �tomo es un Elemental.

 

Ampl�e usted ahora un poco m�s esta idea; piense en el gatito de nuestro experimento; all� ver� usted un organismo f�sico. Es obvio que este �ltimo est� constituido por �rganos y por c�lulas.

 

Piense ahora que cada c�lula es una suma de �tomos; descomponga cualquier �tomo y liberar� energ�a. Claramente, todo organismo en �ltima s�ntesis se reduce a distintos tipos y subtipos de energ�a.

 

Empero hay algo m�s en la criatura o en las criaturas; existe inteligencia y Conciencia.

 

Incuestionablemente, la Conciencia del gatito de nuestro experimento (o de cualquier criatura animal), es el Elemental inferior, el Nahual, que dicen los nativos de Oaxaca. Indudablemente, tal Conciencia est� ataviada con un Cuerpo Et�rico, lo que le permite hacerse visible y tangible en cualquier lugar y manifestarse en diversas formas, tal como usted lo habr� podido observar en mi relato.

 

Pensemos en las plantas. En cada una de estas vemos tambi�n el tr�o de materia, energ�a y Conciencia; esta �ltima es siempre el Elemental.

 

Hay Elementales en el fuego, los hay en el aire y existen tambi�n en las aguas y en la tierra; los antiguos sabios aprendieron a manejar los Elementales.

 

Los magos de los tiempos arcaicos ordenaban a los Elementales de los aires y estos obedec�an retirando las nubes o alej�ndolas seg�n la voluntad del mago; mandaban a las Salamandras del fuego y entonces pod�an tales magos actuar sobre los volcanes de la tierra a voluntad. Ordenaban a los Elementales de las aguas y es obvio que pod�an as� aplacar las tempestades o hacer desbordar los r�os y lagunas; conjuraban a los Elementales del reino mineral para realizar operaciones de alquimia o para hacer temblar la tierra, o simplemente para conjurar los terremotos, y el resultado era siempre maravilloso. Creo que ahora podr� el caballero comprender mejor lo que son los Elementales. Le aconsejo que se estudie la obra titulada �Los Elementales� de don Francisco Hartmann, el gran iniciado alem�n.

 

2.- He o�do decir que con los gatos negros hacen magia negra, invocan a los demonios, etc. �Qu� me dice usted de esto, Maestro?

 

R.- Distinguida se�orita, todo en la Naturaleza tiene doble uso. Hay la planta que cura y la planta que mata. Ya ve usted lo magn�fico que es la electricidad; cu�ntas m�quinas se mueven con la energ�a el�ctrica, qu� variados servicios nos produce; sin embargo, sirve tambi�n para la silla el�ctrica; creo que nadie ignora que la electricidad en manos de los verdugos es causa de muerte.

 

El gato negro es usado criminalmente por los perversos de la magia negra, m�s tambi�n puede ser utilizado por los santos de la magia blanca. Los Elementales en s� mismos no son buenos ni malos; todo depende del uso que hagamos de ellos. Si los empleamos para el bien, buena obra hacemos, mas si los empleamos para el mal, mala obra haremos.

 

Creo que ninguno de los amigos aqu� presentes est� dedicado a la magia negra; me parece que todos pueden utilizar los servicios del gato negro (que es especialmente m�gico) para aprender a salir en Cuerpo Astral consciente y positivamente. Trabajar para el despertar de la Conciencia no es un delito.

 


 

 Capitulo 17

FENOMENOS JINAS

 

1.- En tiempos de nuestra revoluci�n mexicana, le sucedi� a un familiar el siguiente acontecimiento: resulta que en una batalla del estado de Sonora, se perdieron en el desierto, �l y un amigo. Despu�s de varios d�as de caminata, sin tener agua ni alimento alguno, falleci� su amigo, a quien al caer la noche sepult�, quedando solo en medio del inmenso desierto. Despu�s de caminar, cerca de una hora, desde el lugar donde lo hab�a sepultado, se acost� cansado a dormir, pero al d�a siguiente su sorpresa fue muy grande, al ver a su lado el cad�ver de su amigo, lleno de arena. Sin poder entender este fen�meno, volvi� a darle cristiana sepultura. Sigui� caminando durante el d�a, y al caer la noche se volvi� a dormir y nuevamente se encontr� al despertar, al d�a siguiente, con el cad�ver a su lado. Esto mismo le sucedi� durante tres ocasiones. Al tercer d�a, or� profundamente a Dios para que ya no le sucediera m�s tal fen�meno, y ese �ltimo d�a empez� a encontrar qu� comer, hasta que lleg� a una poblaci�n; espantado, narr� tal suceso medio muerto de sed y de hambre. �Podr�a usted ser tan amable, Maestro y de darnos una explicaci�n al respecto?

 

R.- Con mucho gusto voy a dar respuesta a la pregunta del caballero.

 

Fuera de toda duda, podemos catalogar tal fen�meno como un hecho de la Cuarta Dimensi�n. Ostensiblemente, tanto la personalidad energ�tica como el �yo psicol�gico� del difunto, se met�an dentro de su cad�ver, sac�ndolo de entre la fosa sepulcral mediante el agente de la Cuarta Dimensi�n, de la Cuarta Coordenada, de la Cuarta Vertical.

 

Supe de un caso s�mil, relacionado con un brujo aut�ntico, de esos que saben meter, en la Cuarta Dimensi�n, su cuerpo f�sico. Despu�s de haber sido sepultado, se le encontr� una y otra vez, acostado en dec�bito dorsal, sobre la l�pida de su tumba. Es obvio que, en cada caso, el sepulturero volv�a nuevamente a meter tal cuerpo dentro de su fosa, m�s siempre se repet�a lo mismo.

 

Cualquiera de esos tantos d�as, en que el sepulturero repitiera su ya consabido trabajo, tuvo un instante de descuido que fue lo suficiente como para que aquel cuerpo desapareciera definitivamente, sin dejar rastro alguno. Es incuestionable que se trataba de un brujo muy bien disciplinado: extra�o personaje que, en vida, hab�a enfatizado muchas veces (por cierto entre grupos de amigos), que �l se escapar�a del sepulcro, con cuerpo y todo, despu�s de haber sido enterrado.

 

Cumpli� su palabra, es claro, y esto resulta ciertamente prodigioso. Empero, no se confunda esto con el �vampirismo�. Es ostensible que los vampiros tambi�n se escapan del sepulcro para cometer fechor�as y vampirizar a las gentes vivas, pero regresan siempre al punto de partida original.

 

Recuerden ustedes, se�ores, el caso aut�ntico del conde Dr�cula. Este vivi� en Rusia, realmente; era el alcalde de un pueblo. Estaba casado, m�s aborrec�a a su esposa; constantemente la azotaba.

 

Despu�s de su defunci�n, el conde Dr�cula se escapaba del sepulcro y ven�a a casa para repetir siempre las mismas azot�inas, esas que tanta amargura le dieran a la infeliz mujer.

 

La pobre, exasperada hasta el m�ximo, puso el caso en conocimiento de las autoridades civiles y religiosas de su �poca, causando, como es natural, estupor general.

 

Dicen las tradiciones que varios obispos y cl�rigos de �misa y olla�, crucifijo en mano y con muchas �cam�ndulas� y agua bendita, resolvieron violentamente interceptar el paso del izquierdo y tenebroso carruaje que siempre sal�a del pante�n, transportando al conde Dr�cula.

 

Los cl�rigos irrumpieron en el puente, intentando detener al izquierdo y fat�dico coche nocturno y funeral.

 

Incuestionablemente, de nada vali� todo esto: el carruaje del conde atropell� a aquellos religiosos espantados.

 

Como lo saben muchas gentes, las autoridades resolvieron abrir aquel sepulcro. Grande fue su asombro, al encontrar el ata�d lleno de sangre y dentro de tal caja mortuoria yac�a el cad�ver del conde Dr�cula, completamente conservado. Es obvio que se alimentaba de humana sangre; eso se sabe por las tradiciones, y muy pocas gentes lo ignoran.

 

Los pies del cad�ver estaban llenos de lodo, lo que indicaba, plenamente, el hecho concreto de que aquel muerto se escapaba, precisamente en altas horas de la noche. Todo esto termin� cuando se le clav� una estaca en el coraz�n.

 

Con todos estos relatos y explicaciones, en modo alguno quiero afirmar que todos los estados Jinas, o fen�menos tetra-dimensionales, sean de car�cter tenebroso.

 

Es bueno que ustedes, mis amigos, sepan que existen Jinas Blancos y Jinas Negros. Indubitablemente, los poderes de la luz y de las tinieblas, se combaten mutuamente.

 

Viene a prop�sito decir, ahora, que hay gentes que saben salir del cuerpo f�sico a voluntad, tal como lo hemos ense�ado anteriormente.

 

Existen sujetos que fuera de su cuerpo f�sico, pueden invocar o llamar al cuerpo, aun en el caso de encontrarse ya muy lejos de este �ltimo.

 

Para mayor comprensi�n de mis lectores, explicar� esto con otras palabras. Pensad, por un momento, que est�is en la rec�mara donde normalmente concili�is el sue�o. Imaginad que vuestra Alma se ha transportado, de pronto, al lugar m�s c�ntrico del pueblo o ciudad donde habit�is. Incuestionablemente, esa Alma ya est� lejos del cuerpo, pues el cuerpo est� en la cama y el Alma ha viajado hacia el centro de la ciudad. Y aunque a vosotros os parezca imposible, esa Alma podr�a, desde el centro del poblado o ciudad donde est�, llamar al cuerpo que, dormido, qued� entre el lecho.

 

Podr� pareceros extra�o lo que estoy diciendo; podr� pareceros imposible que tal cuerpo concurra a vuestro llamado, que abandonara el lecho, que saliera de casa, que caminando despacito, fuera exactamente a dar con su Alma, que en esos instantes ansiosa le esperara en el centro de la ciudad.

 

Vosotros pod�is responderme que s�lo un perrito muy amigo, dejado en casa, podr�a ir en vuestra b�squeda. Os parecer� algo ins�lita la noticia de que un cuerpo pudiera ir en busca de su Alma, m�s eso es as�, no os sorprend�is. Comprendo que ignor�is todo esto, y por eso tal noticia os parece algo inusitada y hasta imposible. Para ilustrar mejor lo que quiero decir, voy a relataros un caso muy interesante.

 

En cierta ocasi�n, hube de salirme del cuerpo f�sico a voluntad. Es claro que yo me s� desdoblar y por lo tanto, esto no es un problema para m�.

 

Me traslad� a la Orden Secreta del T�bet, esta congregaci�n tiene su Monasterio en la Cuarta Dimensi�n. All� estaba ocupado en el trabajo esot�rico, junto con otros hermanos de la Orden. Empero sucedi� que el cuerpo f�sico, que hab�a dejado dormido entre el lecho, aqu� en la ciudad capital de M�xico, D. F., como quiera que hac�a muchas horas que dorm�a, agot� en forma muy natural su estado de sue�o profundo, quedando despierto. Sin embargo, yo no pod�a regresarme al cuerpo f�sico porque en modo alguno quer�a interrumpir mis labores en el monasterio. Estaba muy ocupado; continu� sosteni�ndome all� en el T�bet, a base de fuerza de voluntad, pues es obvio que el cuerpo despierto atrae al Alma.

 

Como quiera que la situaci�n aquella me resultaba un poco embarazosa, pues no dejaba de interferir con mis actividades dentro del monasterio, no me qued� m�s remedio que concentrarme en mi Madre Naturaleza y suplicarle sacara a mi cuerpo f�sico, que yac�a en M�xico y me lo trajese a la Orden Secreta del T�bet.

 

Mi Madre accedi� a mis ruegos, sacando el cuerpo f�sico de entre el lecho y meti�ndolo dentro de la Cuarta Dimensi�n, transport�ndomelo al monasterio del T�bet.

 

En esos instantes, en Cuerpo Astral me encontraba platicando con otros hermanos de la Orden, cuando comenc� a sentir sobre mis hombros una extra�a presi�n. Esta fue para m� la se�al de que mi cuerpo f�sico se aproximaba, y ciertamente, as� fue.

 

Tal experimento lo hice con el prop�sito de no ser estorbado en mi trabajo esot�rico, mientras actuaba en el lejano oriente.

 

Quien aprende a desdoblarse a voluntad, puede realizar este experimento por s� mismo: alejarse de su cuerpo f�sico y luego invocarlo, desde cualquier lugar donde se encontrare.

 

La Madre Naturaleza siempre nos ayuda, cuando nosotros sabemos amarla realmente.

 

2.- Maestro, �no existe alguna oraci�n para llamar a nuestra Madre Naturaleza, cuando estamos en Astral para que nos traiga el cuerpo f�sico al lugar a donde nos encontramos en esos instantes an�micamente? �Podr�a usted ense��rnosla?

 

R.- Con mucho gusto voy a ense�arles, ahora, una invocaci�n m�gica preciosa, para que con ella puedan llamar a su Divina Madre, quien se encargar� de llevarles el cuerpo al lugar donde ustedes se encuentren en estado an�mico:

 

�Creo en Dios,

Creo en mi Madre Naturaleza,

Creo en la Magia Blanca.

�Madre m�a: traedme mi cuerpo!�

 

Esta invocaci�n se repite millares de veces.

 

Cuando sint�is cierta presi�n sobre los hombros, es porque el cuerpo f�sico ya se acerca, ya viene, y cuando lo ve�is, ordenadle en forma imperativa, que penetre dentro de vosotros. Pod�is estar seguros de que el cuerpo flotar� en la Cuarta Dimensi�n y que penetrar� dentro de vosotros por la parte superior de vuestra cabeza an�mica, astral o sideral.

 

Ya en posesi�n de vuestro cuerpo, flotando en el ambiente m�gico de la Cuarta Dimensi�n, pod�is transportaros a cualquier lugar del mundo, ya sea al T�bet, o a los templos sagrados de Egipto, India, etc.

 

3.- �Es posible regresar a voluntad, con todo y cuerpo, Maestro?

 

R.- Existe una ley en el Mundo de la Cuarta Dimensi�n, y es que todas las cosas regresan a su punto de partida original. Muchas gentes Jinas pasan la noche entera lejos de su casa, con cuerpo de carne y hueso, y flotando en la atm�sfera, regresan a su hogar cuando ya est� rayando la aurora, cuando ya est� amaneciendo.

 

Lo interesante del caso es que, al volver a su cama, el cuerpo vuelve a quedar en la misma posici�n que ten�a, antes de levantarse.

 

En cierta ocasi�n, al salir yo de mi casa con el cuerpo f�sico metido dentro de la Cuarta Dimensi�n, hube de abrir la puerta para salir a la calle. Normalmente, esta �ltima deber�a haber quedado herm�ticamente cerrada, mas como caso excepcional, tal puerta qued� abierta, todav�a no me he explicado el motivo. En otra ocasi�n, saqu� de casa una �maceta�, en la cual hab�a una hermosa planta. La �maceta� regres�, por s� sola, al punto de partida original.

 

Quiero que ustedes sean pr�cticos mis estimables amigos; quiero que se conviertan en gentes Jinas, quiero que sean ocultistas verdaderos, no simples teorizantes.

 

4.- Con el relato que usted nos acaba de hacer, Maestro, me ha surgido una duda con respecto a los Estados de Jinas. He le�do y o�do que en los bosques de Irlanda, aparec�an poblados enteros de la Cuarta Dimensi�n a la tercera, haci�ndose visibles y tangibles para los le�adores y cazadores de dichos bosques. Con otras palabras quiero decir que exist�a una magn�fica convivencia, entre los moradores de aquellos lugares y los seres del misterio. �Podr�a explicarme qu� significa todo esto, Maestro? Sobre todo, me interesa demasiado saber c�mo pod�an pasar tan f�cilmente de la Cuarta a la tercera, y viceversa. Toda esta explicaci�n, es lo que yo pido.

 

R.- Amigos m�os, en la Lemuria, las gentes viv�an normalmente en la Cuarta Dimensi�n. Por eso se dice que Ad�n y Eva habitaban en el Para�so Terrenal. Cuando la humanidad se entreg� a la fornicaci�n, cuando se desataron las pasiones animales, los seres humanos salieron del Para�so, abandonaron la Cuarta Vertical.

 

Sin embargo, es bueno saber que los poderes para pasar de una dimensi�n a otra, de la tercera a la Cuarta, o viceversa, est�n latentes en todos los seres humanos y sin embargo pueden manifestarse, hacerse activos, ya en forma espor�dica o en forma permanente.

 

Las gentes Jinas citadas por usted, en Irlanda, as� como en otros lugares del mundo, tienen esos poderes activos, pueden pasar de una dimensi�n a otra a voluntad y sin esfuerzo alguno.

 

Empero, es obvio que mientras m�s sencilla sea la persona, mientras menos complicada tenga la mente, m�s f�cilmente puede realizar tales maravillas.

 

No est� de m�s, ahora, recordar a la famosa Isla Nontrabada, la cual fue visible en otros tiempos para la humanidad.

 

Cuentan las tradiciones que esa Isla fue exorcisada por un religioso, que equivocadamente la consideraba como �cosa del diablo�.

 

La Nontrabada o Encubierta, no se ha vuelto a ver por los mortales, desde el siglo XVIII hasta la fecha, debido al escepticismo agresivo que desde esa �poca infect� toda la atm�sfera de la Tierra, da�ando los sentidos ps�quicos de la humanidad.

 

Sin embargo tal isla existe, aunque permanezca invisible para nuestros contempor�neos, que no saben ni entienden estas cosas.

 


 

 Capitulo 18

CASOS DE JINAS

 

1.- A fines de la segunda guerra mundial, se dio el caso, en la ciudad de M�xico, de que una ni�a de escasos cinco a�os, de nombre Mar�a, hija de padres de �nfimos recursos econ�micos. En una ocasi�n en que la madre se encontraba enferma, la ni�a hizo aparecer, delante de tres vecinas, un hermoso ramo de rosas rojas, diciendo que eran para pon�rselas a la Virgen, para que aliviara a su mam�. El hecho fue muy comentado, en los alrededores y dentro de la vecindad donde viv�a.

 

En otra ocasi�n, cayendo en un verdadero estado de �xtasis, balbuceando ciertas palabras que s�lo ella conoc�a, hizo aparecer dos gruesas piedras de oro puro, que ayudaron enormemente a mejorar las condiciones de vida de sus padres.

 

Despu�s de este asombroso suceso, dio muestras de Clarividencia y profec�as. Cierta ocasi�n, un matrimonio la fue a consultar, por enfermedad del se�or. Ella se concentr�, cerr� los ojos, e instantes despu�s apareci� entre sus manos un mu�eco de trapo con varios alfileres metidos en el cuerpo. Procedi� la ni�a a sacarlos y luego tir� el mu�eco en medio de un conjuro, en un brasero donde quemaba azufre, sanando definitivamente el hombre embrujado.

 

Cuando la ni�a fue creciendo, tuvo el poder de curar mediante pases magn�ticos, teniendo largas colas de enfermos que demandaban ayuda y consuelo, y a los cuales sanaba. Pero cuando lleg� a tener quince a�os y se fue interesando por las cosas mundanas, poco a poco degener� sus costumbres, hasta convertirse en un ser humano com�n y corriente. �Me podr�a decir el Maestro a qu� se debi� este caso?

 

R.- Esta pregunta resulta ciertamente muy interesante, y bien vale la pena contestarla.

 

Obviamente, aquella ni�a estaba dotada de Poderes Jinas; incuestionablemente, pod�a hacer aportes: traer rosas, pasarlas del Mundo Astral al mundo f�sico, hacer venir, desde distancia, objetos como ese tal mu�eco con alfileres, etc., etc., etc.

 

Resulta patente y manifiesto el hecho concreto de que cuando se interes� por las cosas materiales, cuando se alej� de la espiritualidad trascendente, perdi� sus poderes.

 

Me viene a la memoria en estos instantes el caso del enigm�tico y poderoso Conde Cagliostro.

 

Cuentan viejas tradiciones que, al salir Cagliostro de la prisi�n de La Bastilla en Par�s, donde estaba preso por el caso aquel del collar de la reina que produjo tanto esc�ndalo, celebr� un banquete extraordinario.

 

Francia entera se conmovi� cuando conoci� el episodio de este fest�n.

 

Notorio fue para los convidados que el conde Cagliostro pose�a ciertamente poderes formidables.

 

La mesa del fest�n deslumbraba con el oro, la plata y el esplendor de los invitados. Sin embargo, algunos puestos estaban vac�os, pero las viandas servidas.

 

De pronto, algo extraordinario sucede: los puestos vac�os fueron ocupados por personajes que hac�a tiempo hab�an muerto y los invitados todos se llenaron de espanto, mas viendo la serenidad del conde Cagliostro, hubieron de controlarse a s� mismos para comer y beber ante los espectros que sonre�an en el banquete; este hecho se coment� en todo Par�s.

 

Est� completamente demostrado que Cagliostro pose�a Poderes Jinas extraordinarios, pues pod�a sacar a los difuntos de su Mundo (el Astral), para hacerlos venir al mundo f�sico, y esto es claramente asombroso.

 

Cuentan por ah� que en otra ocasi�n, el Conde visit� a una familia pobre con el prop�sito de cenar con esta. Aquella gente se avergonz� un poco, debido a que no pose�an ninguna hermosa vajilla, ni cubiertos, ni vasos como para atender a tan rico personaje, en forma decorosa.

 

Cagliostro, comprendiendo todo esto, en presencia de los anfitriones sac� del Mundo Astral una riqu�sima vajilla de oro puro, vasos preciosos y cubiertos magn�ficos, y luego pidi� con humildad se sirviera el banquete.

 

Todos los asistentes comieron y bebieron asombrados usando tan rica vajilla.

 

Terminado el fest�n, Cagliostro obsequi� la vajilla a esas gentes, con el prop�sito de que mejoraran su situaci�n econ�mica.

 

Aqu� en M�xico, durante la �poca de la colonia, sucedi� un hecho Jinas ins�lito, inusitado.

 

Se dio el caso de que un soldado filipino, apareci� uniformado con el uniforme del ej�rcito de su pa�s, en pleno Z�calo de M�xico, D. F.

 

El hombre fue detenido de inmediato, y cuando se le interrog�, s�lo pudo responder, asombrado, que ignoraba c�mo hab�a salido de su tierra, c�mo hab�a sido trasladado instant�neamente a esta ciudad de M�xico, y daba datos sobre acontecimientos que hab�an sucedido en su pa�s la v�spera, el d�a anterior a su captura.

 

Investigaciones que se hicieron confirmaron exactamente todos los datos dados por aquel soldado. En aquella �poca no exist�an los aviones, ni naves que pudieran transportar a cualquier pasajero desde Filipinas a M�xico en pocas horas.

 

Esto, notablemente fue motivo m�s que suficiente como para que la Inquisici�n cat�lica interviniera inevitablemente.

 

Cuentan las tradiciones que ese pobre hombre fue juzgado; no sabemos todav�a si se le quem� en la hoguera o si solo se le encarcel� o tortur�.

 

A m� me sucedi� otro caso extraordinario. Despu�s de haber puesto mi cuerpo f�sico en Estado de Jinas, de acuerdo con los m�todos y procedimientos que a todos vosotros os he ense�ado, suspendido en la atm�sfera del mundo vol� sobre algunas regiones de Sudam�rica.

 

De pronto, pasando por encima de una hacienda, me sent� atra�do por una fuerza magn�tica muy especial hacia la casa de aquella finca.

 

Al poner pie en el suelo, pude verificar el hecho concreto de que ciertos vecinos, trabajadores de aquella propiedad, rezaban ardientemente, conjur�ndome; cre�an aquellas ingenuas criaturas que yo posiblemente ser�a alg�n brujo; es obvio que anhelaban eliminarme, destruirme.

 

Ya en tierra, los vi avanzar sobre mi insignificante persona, empu�ando machetes, mir�ndome con una ira terrible. Vi un cuarto, aparte, y en �l me met�, ampar�ndome tras una mesa. Luego, dando algunos pasos hacia atr�s, choqu� con una barda o pared. En esos instantes, alcanzaron a golpearme con un palo, hiri�ndome un brazo, mas yo hice un gran esfuerzo y met� mi cuerpo dentro de la Cuarta Dimensi�n. Luego atraves� aquella barda, que ya no fue para m� obst�culo alguno, y flotando en el ambiente regres� nuevamente a casa.

 

Varios d�as dur� con el brazo inflamado, mas al fin san� definitivamente.

 

2.- Nos podr�a decir, Maestro, �c�mo fue posible que flotando usted dentro de la Cuarta Dimensi�n, lo vieron aquellos campesinos y cayera en la tercera dimensi�n?

 

R.- Amigos m�os: quiero que ustedes sepan que no en todo tiempo la atm�sfera se encuentra en las mismas condiciones. Hay instantes c�smicos especiales, determinados por la radiaci�n de los planetas, durante los cuales cosas y objetos de Jinas suelen hacerse visibles y tangibles, ante las gentes del mundo f�sico tridimensional.

 

Este es mi caso, y entonces es obvio que fui visto por aquellos campesinos; como quiera que ellos poseen una fe extraordinaria en todos sus ritos y oraciones, f�cilmente pudieron hacerme descender a aquel lugar, �entendido?

 

P.- �C�mo hizo usted para regresar otra vez a la Cuarta Dimensi�n y escapar de aquellos campesinos?

 

R.- Amigos m�os, quiero que sepan que en esos instantes, mi cuerpo f�sico estaba totalmente saturado con las radiaciones del Mundo Astral. Obviamente, s�lo me faltaba hacer un gran esfuerzo de voluntad para reingresar a la Cuarta Dimensi�n.

 

Como quiera que este caso era tan grave, ten�a que hacerlo y lo hice, con magn�ficos resultados; eso es todo.

 

En estos momentos surge en mi memoria, el recuerdo de la Mulata de C�rdoba, en Veracruz.

 

Esta era una mujer extraordinaria del Estado de Veracruz, M�xico. La Inquisici�n le sigui� juicio por bruja y hechicera. Ella permaneci� serena e impasible, ante estos acusadores y calumniadores.

 

Se le encerr� en un cruel calabozo, y en la madrugada del d�a fijado para su ejecuci�n, entraron en su calabozo los gendarmes. Estos se quedaron at�nitos, asombrados, al verla muy alegre y vestida como para una fiesta.

 

��C�mo! Deber�as estar vestida de luto, prepar�ndote para la muerte, pues has de saber que ya vais a la hoguera, donde ser�s quemada viva con le�a, verde y fuego lento, sin derramamiento de sangre�.

 

La Mulata respondi�, serenamente: �Todav�a hay tiempo, se�ores; c�lmense un poco. Ante todo quiero que ustedes vean c�mo s� pintar un muro�

 

Luego, tomando un gis (trozo de tiza) con su mano derecha, pint� ante ellos, en la barda, un barco con sus velas, amarras, etc., etc., etc.

 

Dirigi�ndose posteriormente a sus guardianes, les interrog� diciendo: �Qu� les parece este dibujo?� Ellos respondieron: �Como dibujo est� muy bien; s�lo que a ese barco le falta la tripulaci�n�.

 

�Esto no es problema -contest� la Mulata-, ahora mismo se la voy a pintar, observen, vean�. Al dirigir ellos nuevamente la vista hacia el barco, pudieron ver entonces a la Mulata (all�, entre ese dibujo), despidi�ndose alegremente de ellos, dici�ndoles �adi�s, adi�s�. Y cuando at�nitos y confundidos, miraron al lugar que antes ella ocupara dentro del calabozo, espantados vieron que aquella mujer hab�a desaparecido.

 

As� fue como la Mulata de C�rdoba se burl� de la Inquisici�n, mis queridos amigos.

 

No hay duda de que algo similar tuvo que haber sucedido con el conde Cagliostro, pues todos los datos que se han dado sobre su muerte en un calabozo de la Inquisici�n, resultan manifiestamente contradictorios. Nosotros, los gn�sticos, sabemos que el conde Cagliostro todav�a vive con el mismo cuerpo f�sico que tuvo en los siglos XVI, XVII y XVIII, etc., etc., etc. En nombre de la verdad tengo que decirles que yo soy amigo personal del conde Cagliostro y que le conozco muy bien.

 


 

VOLVER
 

 

 

Hosted by www.Geocities.ws

1