| La Transformacion de las Impresiones |
| Samael Aun Weor |
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| consultas desde el 22/ago/2001 |
| Nuestro tema de hoy est� relacionado con la cuesti�n de la transformaci�n de uno mismo. En nuestras pasadas pl�ticas, mucho dijimos sobre la importancia que tiene la vida en s� misma; dijimos, tambi�n, que un hombre es lo que es su vida y que �sta es como una pel�cula que al desencarnar, nos la llevamos para revivirla (En forma retrospectiva) en el mundo astral, y que al retornar, la traemos para proyectarla otra vez sobre el tapete del mundo f�sico. Es claro que la ley de la Recurrencia existe y que todos los acontecimientos se repiten, que todo vuelve realmente a ocurrir tal como sucedi�, m�s las consecuencias buenas y malas; eso es obvio. Ahora bien, lo importante es conseguir la transformaci�n de la vida, y esto es posible si uno se lo propone, profundamente... �Transformaci�n� significa que una cosa cambia en otra cosa diferente. Es l�gico que todo est� sometido a cambios. Existen transformaciones muy conocidas de la materia; nadie podr�a negar, por ejemplo, que el az�car se transforma en alcohol y que el alcohol (a su vez) se convierte en vinagre por la acci�n de los fermentos (esta es la transformaci�n de una substancia molecular en otra substancia molecular). Uno sabe, por la nueva qu�mica de los �tomos y elementos, que el radio, por ejemplo, se transforma lentamente en plomo. Los Alquimistas de la edad media hablaban de la �Transmutaci�n del plomo en oro� sin embargo, no siempre alud�an a la cuesti�n met�lica, meramente f�sica. Normalmente quer�an indicar, con tales palabras, la transmutaci�n del �Plomo� (�ste de la personalidad) en el �Oro� del esp�ritu; As�, pues, conviene que reflexionemos en todas estas cosas. En los EVANGELIOS, la idea del hombre terrenal ( comparado �ste a una semilla capaz de crecimiento), tiene la misma significaci�n, como la tiene tambi�n la idea del renacimiento, de un hombre que �nace otra vez�. Sin embargo, es obvio que si el grano no muere, la planta no nace; en toda transformaci�n existe muerte y nacimiento, o muerte y resurrecci�n. Ya uno sabe que en la Gnosis, consideramos al hombre como una f�brica de tres pisos que absorbe, normalmente, tres alimentos. El alimento com�n, normalmente le corresponde al piso inferior de la f�brica (a la cuesti�n esta del estomago). El aire, naturalmente, esta en el segundo piso, pues se haya relacionado con los pulmones y las impresiones, indubitablemente est�n �ntimamente asociadas al cerebro, o tercer piso (esto es cuesti�n de OBSERVACION, �verdad, hermanos?). El alimento que comemos, sufre sucesivas transformaciones (esto es incuestionable). El proceso de la vida en si misma, por si misma, es la transformaci�n. Cada criatura del Universo, mis estimables hermanos, vive mediante la transformaci�n de una substancia en otra. Un vegetal, por ejemplo, transforma el aire, el agua y las sales de la tierra, en nuevas substancias vitales, en elementos �tiles para nosotros, como son (por ejemplo) las nueces, las frutas, las papas, o los limones, las jud�as, los guisantes, etc. As�, pues todo es TRANS-FOR-MA-CI�N. Por la acci�n de la luz solar, obtenemos los variados fermentos de la naturaleza. Es incuestionable que la sensible pel�cula de vida, que normalmente se extiende sobre la faz de la tierra, conduce toda la FUERZA UNIVERSAL hacia el interior mismo del mundo planetario en que vivimos. Pero cada planeta, cada insecto, cada criatura (el mismo animal intelectual equivocadamente llamado hombre), absorbe, asimila determinadas fuerzas c�smicas y luego las transforma y retransmite (inconscientemente) a las capas anteriores del organismo planetario. Tales fuerzas, transformadas, se hayan �ntimamente relacionadas con la econom�a de este organismo planetario en que vivimos. Cada criatura, seg�n su especie, transforma determinadas fuerzas que luego retransmite al interior de la tierra, para la econom�a del mundo. Tambi�n las dem�s criaturas, las distintas especies (las plantas, etc.), cumplen la misma funci�n. S�, en todo existe transformaci�n. As�, pues, la epidermis de la tierra es un �rgano de transformaci�n... Cuando comemos el alimento, tan necesario para nuestra subsistencia, este es transformado (claro est�, etapa tras etapa) en todos esos elementos vitales, tan indispensables para nuestra misma existencia. �Quien realiza, dentro de nosotros, ese proceso de transformaci�n de las substancias? �El centro instintivo! �Cuan sabio es tal centro! �Realmente, nos asombramos de la sabidur�a de dicho centro!. La digesti�n en s� misma, mis estimables hermanos, es transformaci�n. Todos pueden ver que el alimento tomado por el est�mago (es decir, la parte inferior de esta f�brica de tres pisos, que es el organismo humano) se transforma. Si un alimento por ejemplo, pasara por el est�mago y no se transforma, el organismo no podr�a asimilar sus principios (sus vitaminas, sus prote�nas); eso ser�a, sencillamente, una indigesti�n. As� pues, conforme nosotros vamos reflexionando en esta cuesti�n, llegamos a comprender la necesidad de pasar por una Transformaci�n. Claro est� que los alimentos f�sicos se transforman; mas hay algo que nos invita mucho a la reflexi�n: no existe una transformaci�n (por ejemplo) adecuada de las impresiones. Para el prop�sito de la naturaleza, propiamente dicha, no hay necesidad alguna de que el animal intelectual equivocadamente llamado hombre, transforme realmente las impresiones. Pero un hombre puede transformar sus impresiones, por si mismo, si posee (naturalmente) el conocimiento de fondo, esot�rico, y comprende el por que de esa necesidad (resultar�a magn�fico transformar las impresiones). La mayor�a de las gentes, en el terreno de la vida pr�ctica, creen que este mundo f�sico les va a dar, exactamente, lo que anhelan y buscan, y he ah�, mis estimables hermanos, una tremenda equivocaci�n. La vida en s� misma, entra en nosotros, en nuestro organismo, en forma de meras impresiones. Lo primero que realmente debemos comprender, es el significado de este trabajo esot�rico, relacionado �ntimamente con la cuesti�n de las impresiones. �Que necesitamos transformar la vida? �Es verdad! Y uno no podr�a realmente transformar su vida, si no transforma las impresiones que le llegan a la mente. Es urgente, pues, que los que escuchen esta c�tedra, reflexionen en lo que aqu� estamos diciendo... No existe, realmente, tal cosa como la vida externa (y vean ustedes que estamos hablando de algo muy revolucionario, pues todo el mundo cree que lo f�sico es lo real; pero si vamos un poquito mas al fondo, lo que realmente estamos recibiendo a cada instante, a cada momento, son meramente Impresiones). Vemos a una persona que nos agrade o que nos desagrade, y lo primero que obtenemos son impresiones de esa naturaleza. �Verdad? Esto no lo podemos negar. La vida es, dij�ramos una sucesi�n de impresiones (y no como creen muchos ignorantes ilustrados: una cosa s�lida, f�sica, de tipo exclusivamente material): la realidad de la vida son sus impresiones, claro esta que la idea que estamos emitiendo a trav�s de esta grabaci�n, resulta ciertamente dif�cil de capturar, de aprehender; constituye un trabajoso punto de intersecci�n. Es posible que ustedes que me est�n escuchando, tengan la certeza de que la vida que tienen existe como tal, y no como sus impresiones. Est�n tan sugestionados ustedes por el mundo f�sico, que obviamente as� piensan. La persona que vemos sentada, por ejemplo, en una silla (all�, con tal o cual traje de color), aquel que nos sonr�e mas all�, aquel que va tan serio, etc., es para nosotros cosa real, �verdad? pero si meditamos (profundamente) en todo lo que vemos, llegamos a la conclusi�n de que lo real son las impresiones. Estas, como ya dije, llegan a la mente, a trav�s (claro esta) de las ventanas de los cinco sentidos. Si no tuvi�ramos, por ejemplo, ojos para ver, ni o�dos para o�r, ni tacto para tocar, ni olfato para oler, o ni siquiera gusto para gustar los alimentos que entran en nuestro organismo, �existir�a acaso, para nosotros, esto que se llama mundo f�sico? �Claro que no, absolutamente no! As� pues, la vida nos llega en forma de impresiones, y es ah�, donde existe la posibilidad de trabajar sobre nosotros mismos. Ante todo (si eso queremos hacer), pues hay que comprender el trabajo que debemos hacer. Si no hici�ramos ese trabajo en forma correcta, �como podr�amos lograr una transformaci�n psicol�gica, en si mismos? Es obvio que el trabajo que vamos a realizar sobre si mismos, debe ser sobre las impresiones que estamos recibiendo a cada instante, a cada momento. Y a menos que lo aprehenda, o capture, etc., nunca nadie comprender�a el significado de lo que en el trabajo es llamado el PRIMER CHOQUE CONSCIENTE. El CHOQUE se relaciona con esas impresiones que son todo cuando conocemos el mundo exterior, que estamos recibiendo, que tomamos como si fueran las verdaderas cosas, las verdaderas personas. Necesitamos, pues, transformar nuestra vida, y esta es INTERNA. Al querer transformar, pues, estos aspectos psicol�gicos de nuestra vida, obviamente necesitamos trabajar sobre las impresiones (que entran en nosotros claro esta)... �Por que llamamos nosotros, al trabajo sobre la transformaci�n de las impresiones, el PRIMER CHOQUE CONSCIENTE? Por un motivo, mis queridos hermanos gn�sticos, por un solo motivo: porque, sencillamente, es algo que en modo alguno podr�amos efectuar en forma meramente mec�nica. Esto no sucede jamas mec�nicamente, se necesita de un esfuerzo auto-consciente. Es claro que un aspirante gn�stico que comience a comprender esta clase de trabajo, obviamente (por tal motivo) comienza tambi�n a dejar de ser un hombre mec�nico que sirve, exclusivamente, a los intereses de la naturaleza; una criatura absolutamente dormida, que sencillamente no es mas que una "empleada" de la naturaleza, para los fines econ�micos de la misma, los cuales no sirven, en modo alguno, a los intereses de nuestra propia Auto-Realizaci�n Intima.Si ustedes comienzan ahora a comprender el significado de todo cuanto en este casset estamos ense�ando; si piensan ahora en el significado de todo cuanto se les ense�a a hacer, por la v�a (dij�ramos) del esfuerzo propio (empezando con lo OBSERVACION DE SI MISMOS), ver�n sin duda, mis queridos hermanos gn�sticos, que en el lado practico del trabajo esot�rico, todo se relaciona con la transformaci�n de las impresiones y lo que resulta (naturalmente) de las mismas. El trabajo, por ejemplo, sobre las emociones negativas, sobre los estados de animo enojosos, sobre la cuesti�n esta de la IDENTIFICACION, sobre la auto-consideraci�n, sobre los YOES SUCESIVOS, sobre la auto-justificacion, sobre la disculpa y sobre los estados inconscientes en que nos encontramos, se relaciona (en todo) con la transformaci�n de las impresiones y lo que resulta de ello. As� convendr�, mis queridos hermanos gn�sticos, que en cierto modo el trabajo sobre si mismos se compare a la disecci�n, en el sentido de que es una transformaci�n. Quiero que ustedes reflexionen profundamente en esto, que comprendan, pues, lo que es el PRIMER CHOQUE CONSCIENTE. Es preciso formar un INSTRUMENTO DE CAMBIO en el lugar de entrada de las impresiones (�no lo olviden!). Si mediante la comprensi�n del trabajo ustedes pueden aceptar la VIDA COMO TRABAJO (realmente esot�rico), entonces estar�n en un estado constante de RECUERDO DE SI MISMOS. Este estado de conciencia de SI MISMO, los llevara a ustedes (naturalmente) al terreno viviente de la transformaci�n de las impresiones, y as� normalmente (o supra-normalmente, mejor dij�ramos), al de una vida distinta, en lo que a ustedes naturalmente respecta. Es decir, que ya la vida no obrara mas sobre todos ustedes, mis queridos hermanos, como lo hacia antes; comenzaran ustedes a pensar y a comprender de una manera nueva, y este es el comienzo, naturalmente, de su propia transformaci�n. Porque mientras ustedes sigan pensando de la misma manera, tomando la vida de la misma manera, es claro que no habr� ning�n cambio en ustedes. Transformar las impresiones de la vida, es transformarse uno mismo, mis queridos hermanos gn�sticos, y solo una manera de pensar enteramente nueva, puede efectuarlo. Todo este trabajo, pues, se dirige hacia una forma radical de transformaci�n. Si uno no se transforma, nada logra. Comprender�n ustedes que la vida nos exige (continuamente) reaccionar. Todas esas reacciones forman nuestra vida, nuestra vida personal. Cambiar la vida de uno, no es cambiar las circunstancias meramente externas, es cambiar realmente las propias reacciones. Pero si no vemos que la vida exterior nos llega como meras impresiones que nos obligan incesantemente a reaccionar (en una forma, dij�ramos, mas o menos estereotipada), no veremos donde empieza el punto que realmente posibilite el cambio, y donde es posible trabajar. Las reacciones, que forman nuestra vida personal, son casi todas de tipo negativo. Entonces tambi�n nuestra vida ser� negativa, no ser� mas que una serie sucesiva de reacciones negativas, que se dan como respuesta incesante a las impresiones que llegan a la mente. Luego nuestra tarea consiste en transformar las impresiones de la vida, de modo que no provoquen ese tipo de reacciones negativas a que estamos tan acostumbrados. Pero, para lograrlo, es necesario estarnos AUTO-OBSERVANDONOS de instante en instante, de momento en momento. As� las impresiones no llegan de un modo mec�nico; esto equivale a empezar a vivir mas conscientemente. Un individuo puede permitir, darse el lujo de que las impresiones le lleguen mec�nicamente, pero si uno no comete semejante error, si transforma sus impresiones, entonces comienza a vivir conscientemente. Por eso se dice que este es el PRIMER CHOQUE CONSCIENTE. EL PRIMER CHOQUE CONSCIENTE radica, precisamente, en la transformaci�n de las impresiones que llegan a la mente. Si uno consigue transformar las impresiones que llegan a la mente, en el momento mismo de su entrada, siempre se puede trabajar en el resultado de las mismas. Claro esta que, al transformarlas, evitamos que produzcan sus efectos mec�nicos, que siempre suelen ser desastrosos en el interior de nuestra psiquis. Esto exige un sentimiento definido, una vibraci�n definida del trabajo, una valorizaci�n de la ense�anza, lo que significa que este trabajo esot�rico debe ser llevado hasta el punto, por as� decirlo, donde entran las impresiones, y desde donde son distribuidas (mec�nicamente) a su lugar acostumbrado (por la personalidad), para evocar las antiguas reacciones. Quiero que ustedes vayan entendiendo un poquito mas. Voy a tratar, dij�ramos, de simplificar, a fin de que ustedes puedan entender. Pondr� un ejemplo: si arrojamos una piedra a un lago cristalino, en el lago vemos que se producen impresiones, y es la respuesta a las impresiones dadas por la piedra (son las reacciones). Estas se manifiestan en ondas que van desde el centro hasta la periferia, �verdad? Bueno, ahora lleven ustedes, mis queridos hermanos gn�sticos, este ejemplo a la mente. Imag�nensela, por un momento, como un lago. De pronto, aparece la imagen de una persona. Esa imagen, dij�ramos, es como la piedra de nuestro ejemplo: llega al lago de la mente, y entonces la mente reacciona (las impresiones son las que producen la imagen que llega a la mente; las reacciones son la respuesta a tales impresiones). Si ustedes tiran una pelota contra un muro, el muro recibe la impresi�n y viene la reacci�n, que consiste en que (inconscientemente) regresa la pelota a quien la mando. Bueno, puede que no le llegue directamente, pero de todas maneras rebota la pelota y eso es reacci�n, �verdad? Bien, hay impresiones que no son muy agradables. Por ejemplo, las palabras de un insultador no son, por cierto, bastante buenas que se diga, �no?. Claro que podr�amos, dijera, transformar esas palabras del insultador. Pero si las palabras son como son, �entonces que podr�amos hacer? �transformar las impresiones que tales palabras nos producen? Si, eso es posible, y la ense�anza gn�stica nos ense�a a cristalizar la SEGUNDA FUERZA (es decir, al Cristo en nosotros), mediante un postulado que dice: �HAY QUE RECIBIR CON AGRADO LAS MANIFESTACIONES DESAGRADABLES DE NUESTROS SEMEJANTES.� He ah�, pues, el modo de transformar las impresiones que producen, en nosotros, las palabras de un insultador: �RECIBIR CON AGRADO LAS MANIFESTACIONES DESAGRADABLES DE NUESTROS SEMEJANTES�. Este postulado nos llevara, naturalmente, a la cristalizaci�n de la SEGUNDA FUERZA (es decir, al Cristo en nosotros), har� que el CRISTO venga a tomar forma en nosotros. Es un postulado sublime, esot�rico en un ciento por ciento... Ahora bien, si del mundo f�sico no conocemos sino las impresiones, entonces (propiamente) el mundo f�sico no es tan externo como creen las gentes. Con justa raz�n dijo Don Emmanuel Kant: �lo exterior es lo interior�. As�, pues, si lo interior es lo que cuenta, pues debemos transformar lo interior (las impresiones son interiores). As�, pues, todos los objetos, las cosas, todo lo que vemos, existe en nuestro interior en forma de impresiones. Si, por ejemplo, nosotros no transformamos las impresiones, nada cambia en nosotros. La lujuria, la codicia, el odio, el orgullo, etc., existen en forma de impresiones (dentro de nuestra psiquis) y vibran incesantemente. El resultado mec�nico de tales impresiones, han sido todos esos elementos inhumanos que llevamos dentro, y que normalmente los hemos llamado Yoes (los yoes, que en su conjunto constituyen el mi mismo, el si mismo, �verdad?) Supongamos que un individuo, por ejemplo, ve a una mujer provocativa y no transforma sus impresiones. El resultado ser� que las mismas (de tipo naturalmente lujurioso), exigen en �l, pues, un deseo de poseerla. Tal deseo viene a ser el resultado mec�nico de la impresi�n recibida, y se plasma, viene a cristalizar, a tomar una forma en nuestra psiquis, se convierte en un agregado mas, es decir, en un elemento inhumano, en un nuevo yo de tipo lujurioso que viene a agregarse a la suma (existente ya) de elementos inhumanos que, en su totalidad, constituyen el EGO, el mi mismo, el si mismo. Pero vamos a seguir reflexionando... En nosotros existe ira, codicia, lujuria, envidia, orgullo, pereza y gula. Ira, �por que? por que muchas impresiones llegaron a nosotros, a nuestro interior, y nunca las transformamos. El resultado mec�nico de tales impresiones, pues fue la ira, fueron los yoes que aun existen, viven en nuestra psiquis, y que constantemente, pues, nos hacen sentir Coraje. Codicia. Indubitablemente, muchas cosas despertaron en nosotros la codicia: el dinero, las joyas, las cosas materiales de todo tipo, etc. Esos objetos llegaron a nosotros en forma de impresiones. Nosotros cometimos el error de no haber transformado esas impresiones, por ejemplo en otra cosa diferente: en una admiraci�n por la belleza, o en altruismo, o en alegr�a por el due�o de tales o cuales cosas, en fin... �y que? pues que tales impresiones no transformadas, naturalmente se convirtieron en yoes de codicia que ahora cargamos en nuestro interior. En cuanto a la Lujuria, ya dije que distintas formas de lujuria llagaron a nosotros en forma de impresiones, y surgieron (en el interior de nuestra mente) im�genes, dij�ramos, de tipo er�tico, cuya reacci�n fue la lujuria. Como quiera que nosotros no transformamos entonces esas ondas lujuriosas, esas vibraciones lujuriosas, esas impresiones, ese SENTIR LUJURIOSO, ese EROTISMO MALSANO, no bien entendido (porque bien entendido, ya dije que el erotismo es sano), naturalmente que el resultado no se hizo esperar: fue completamente mec�nico, nacieron nuevos Yoes dentro de nuestra psiquis (de tipo, claro esta, morboso). As�, pues, hoy en d�a nos toca trabajar sobre las impresiones que tenemos en nuestro interior y sobre sus resultados mec�nicos. Dentro, tenemos impresiones de ira, de lujuria, de envidia, de orgullo, de pereza, de gula, etc., etc., etc.,(y otras tantas hierbas). Tambi�n tenemos, dentro, los resultados mec�nicos de tales impresiones: manojos de yoes pendencieros y gritones que ahora necesitamos comprender y E-LI-MI-NAR. Todo el trabajo sobre nuestra vida, versa pues en saber transformar las impresiones y tambi�n en saber eliminar, dij�ramos, los resultados mec�nicos de las impresiones no transformadas en el pasado. El mundo exterior, propiamente no existe; lo que existe es lo interno. Las impresiones son interiores, y las reacciones (con tales impresiones) son de tipo completamente interior. �Quien podr�a decir que esta viendo a un �rbol en si mismo? No, estar� viendo la IMAGEN DEL ARBOL, pero no al �rbol. La COSA EN SI, como dec�a Don Emmanuel Kant, nadie la ve; se ve la imagen de la cosa, es decir, surgen en nosotros las impresiones sobre un �rbol, sobre una cosa. Estas son internas, son de adentro, son de la mente. Si uno, por ejemplo, no hace una modificaci�n de sus propias impresiones internas, el resultado mec�nico no se deja esperar: es el NACIMIENTO DE NUEVOS YOES que vienen a esclavizar, aun mas a nuestra esencia, a nuestra conciencia; que vienen a intensificar el sue�o en que vivimos. Cuando uno comprende que, realmente todo lo que existe dentro de uno mismo (Con relaci�n al mundo f�sico), no son m�s que impresiones, comprende tambi�n la necesidad de transformar esas impresiones, y al hacerlo, se produce una transformaci�n total de uno mismo. No hay cosa que m�s duela, por ejemplo, que la CALUMNIA, o las palabras de un insultador; pero si uno es capaz de transformar las impresiones que le producen a uno tales palabras, esas quedan entonces como un cheque sin fondo. Ciertamente, las palabras de un insultador no tienen m�s valor que el que les da el insultado. Si el insultado no le da valor a tales palabras, las mismas quedan sin valor (repito, aunque me haga cans�n: quedan como un cheque sin fondo). Cuando uno comprende esto, transforma entonces las impresiones de tales palabras, por ejemplo en algo distinto: En amor, en compasi�n por el insultador, y eso (naturalmente) significa TRANS-FOR-MA-CION... As�, pues, necesitamos estar transformando (incesantemente) las impresiones, no s�lo las presentes, sino las pasadas. Dentro de nosotros existen muchas impresiones (que cometimos el error, en el pasado, de no haber transformado) y muchos resultados mec�nicos de las mismas, que son los tales �Yoes� que ahora hay que desintegrar, aniquilar, a fin de que la conciencia quede libre y despierta. Quiero que ustedes reflexionen (profundamente) en lo que estoy diciendo: las cosas, las personas, no son m�s que impresiones dentro de ustedes, dentro de su mente. Si transforman esas impresiones, se transforma la vida de ustedes. Cuando hay,(por ejemplo) ORGULLO, eso tiene por basamento la ignorancia. �De qu� puede sentirse orgullosa, por ejemplo, una persona? �De su posici�n social, de su dinero, de qu�? Pero si esa persona, por ejemplo, piensa que su posici�n social es una cuesti�n meramente mental, es una serie de impresiones que han llegado a su mente (Impresiones sobre su estado social, o su dinero). Cuando piensa que tal estado no es m�s que una cuesti�n mental, o cuando analiza, pues, la cuesti�n del dinero y se da cuenta que eso s�lo existe (en la mente) en forma de impresiones (las impresiones que produce el dinero, claro est�). Si analiza esto a fondo, si comprende (realmente) que el dinero y la posici�n social (y dem�s) no son m�s que impresiones internas de la mente, por el s�lo hecho de comprender que s�lo son impresiones de la mente, hay transformaci�n de las mismas; entonces el orgullo por s� mismo cae, se desploma, y nace en una forma muy natural, en nosotros, la humildad. Continuando as� con estos procesos de transformaci�n de las impresiones, dir� algo m�s. Por ejemplo: una imagen de una mujer LUJURIOSA llega a la mente, o surge en la mente. Tal imagen es una impresi�n, obviamente. Nosotros podr�amos transformar esa impresi�n lujuriosa, mediante la comprensi�n. Bastar�a con que pens�ramos en que la citada imagen es perecedera, en que esa belleza es (por lo tanto) ilusoria. Si record�ramos, por unos instantes, que esa mujer ha de morir y que su cuerpo se va ha volver polvo en el pante�n; si con la imaginaci�n vi�semos su cuerpo en estado de desintegraci�n, dentro de la sepultura, ser�a esto m�s que suficiente como para transformar esa impresi�n lujuriosa en CASTIDAD. As�, transform�ndola, no surgir�an (en la psiquis) m�s �Yoes� de lujuria. As�, pues, conviene que mediante la comprensi�n, transformemos las impresiones que surgen en la mente. Creo que los estimables hermanos van comprendiendo que el mundo exterior no es tan exterior como normalmente se cree. Es interior, pues todo lo que nos llega del mundo, no son m�s que impresiones internas. Nadie podr�a meter un �rbol dentro de su mente, o una silla, o una casa, o un palacio, o una piedra. All� todo, en nuestra mente, no son sino impresiones (eso es todo), impresiones de un mundo que llamamos �exterior�, pero que realmente no es tan exterior como se piensa. Conviene, pues, que todos nosotros vayamos transformando las impresiones mediante la comprensi�n. Si alguien nos alaba, por ejemplo, �C�mo transformar�amos nosotros la VANIDAD que tal adulador podr�a provocar en nosotros? Obviamente, las alabanzas, las adulaciones, no son m�s que impresiones que llegan a la mente, y �sta reacciona en forma de vanidad, pero si se transforman tales impresiones, la vanidad se hace imposible. �C�mo se transformar�an, pues, las palabras de un adulador, esas impresiones de alabanza, en qu� forma? �Mediante la comprensi�n! cuando uno realmente comprende que no es m�s que una infinitesimal criatura en un rinc�n del universo, de hecho transforma, pues, tales impresiones de alabanza, o de lisonja, en algo distinto. Convierte tales impresiones, dij�ramos, en lo que son: polvo, polvareda c�smica, porque comprende su propia posici�n. Ya sabemos que nuestro planeta tierra es un grano de arena en el espacio. Pensemos en la Galaxia en que vivimos, compuesta por miles y millones de mundos... �Qu� es la tierra? Es una m�sera part�cula de polvo en ese infinito. �Y qu� nosotros? Organismos (dij�ramos) as�, micro-organismos, dentro de esa part�cula... �Entonces qu�? �Qu� conseguir�amos nosotros con estas reflexiones? CAMBIAR (es claro) y esto, obviamente, producir�a una transformaci�n de las impresiones que se relacionan con la lisonja, la adulaci�n, la alabanza, y no reaccionar�amos (como resultado) en forma de orgullo, �Verdad?. Tanto m�s reflexionemos en esto, vemos m�s y m�s la necesidad de una transformaci�n completa de las impresiones... Todo lo que vemos (externo) , es interior. Luego, si no trabajamos sobre lo interior, vamos por el camino del error, porque no modificar�amos entonces nuestra vida. Si queremos ser distintos, necesitamos transformarnos �ntegramente, y si queremos transformarnos, debemos empezar por transformar las impresiones. Ah� est� la clave para la transformaci�n radical del individuo. En la misma transmutaci�n sexual, hay transformaci�n de las impresiones. Transformando las impresiones animales, bestiales, en elementos de la devoci�n, entonces surge (en nosotros) la transformaci�n sexual: la TRANSMUTACI�N. Creo que ustedes me han comprendido y por hoy llegaremos hasta esta parte, pues, de nuestro discurso. Espero que los que escuchen esta cinta, tengan la amabilidad de analizarla, de comprenderla... Samael Aun Weor |