La Ley del P�ndulo
Samael Aun Weor
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     Vamos a comenzar nuestra c�tedra de esta noche. Ciertamente la humanidad vive entre el batallar de las ant�tesis, entre la lucha cruenta de los opuestos. A veces nos encontramos muy alegres, contentos; otras veces, nos hallamos deprimidos, tristes.

      Tenemos �pocas de progreso, de bienestar unos m�s que otros, de acuerdo con la ley del karma; tambi�n tenemos �pocas criticas en lo econ�mico, en lo social, etc. Hay veces que nos encontramos optimistas, con relaci�n a la vida, y hay veces que nos sentimos pesimistas.

     Siempre se ha visto que a toda �poca de alegr�a, de contentamiento, le sigue una temporada depresiva, dolorosa, etc. Nadie puede ignorar de que siempre estamos sometidos a muchas alternativas en el terreno pr�ctico de la vida. Por lo com�n, a las �pocas que nosotros denominamos "Felices", siguen �pocas angustiosas. Es la ley del p�ndulo la que gobierna, realmente, nuestra vida.
Ustedes han visto, por ejemplo, el p�ndulo de un reloj: tan pronto asciende, por la derecha, como se precipita para ascender por la izquierda. Esa ley del p�ndulo gobierna tambi�n a las naciones -No hay duda-. En las �pocas, por ejemplo, en que Egipto florec�a a las orillas del Nilo, el pueblo Jud�o parec�a o no es que parec�a, era n�mada en el desierto. Mucho m�s tarde, cuando el pueblo Egipcio decay�, se levant� victorioso el pueblo Hebraico. Es la ley del P�ndulo. Una Roma triunfante, se sostiene sobre los hombros de muchos pueblos, pero despu�s cae, con la ley del p�ndulo y esos pueblos ascienden victoriosos.
La Uni�n Sovi�tica por ejemplo, se apasion� terriblemente por la dial�ctica materialista, pero ahora el p�ndulo comienza a cambiar, est� pasando al otro lado, y como resultado, la dial�ctica materialista est� quedando o ya qued� pr�cticamente arrinconada, ya no tiene ning�n valor. Hoy en d�a la mayor producci�n que tenemos en materia de parapsicolog�a, se la debemos a la Uni�n Sovi�tica.
Y est� ya comprobado de acuerdo con los datos que la Uni�n Sovi�tica est� produciendo la mayor cantidad de materias relacionadas con la parapsicolog�a: Se usa el ocultismo en las cl�nicas, la parapsicolog�a en todos los hospitales, etc. Al paso que va la Uni�n Sovi�tica, dentro de poco tiempo habr� pasado, exactamente al lado opuesto del materialismo, se habr� hecho absolutamente m�stica y espiritual. Ya lleva ese camino y muchos paladines m�sticos est�n descollando, pues, en Rusia.   �La dial�ctica de Carlos Marx? pues ha quedado arrinconada, est� cayendo pr�cticamente en el foso del olvido para dejar su puesto a la parapsicolog�a, y posteriormente al esoterismo cient�fico, al ocultismo, a la Yoga, etc., porque el p�ndulo est� cambiando, est� pasando al otro lado: de la tesis a la ant�tesis.

     Todos los seres humanos dependen de la ley del p�ndulo, eso es obvio. Tenemos buenos amigos y si sabemos comprenderlos, es claro que podremos conservar su amistad; ser�a absurdo que nosotros exigi�ramos que nuestros amigos no estuvieran jam�s sometidos a la ley del p�ndulo.

     Nunca debe extra�arnos, por ejemplo, que un amigo con el cual hemos tenido siempre buenas relaciones, resulte de la noche a la ma�ana con el ce�o fruncido, iracundo, berrinchudo, mal genioso, duro en la palabra, etc., ante nosotros. En esos casos hay que hacer una venia respetuosa y retirarnos, para que el amigo tenga tiempo de desahogarse, y por el hecho de que nos haga "mala cara" un d�a, no debemos nosotros desanimamos; antes bien comprenderlo, porque no hay ser humano que no est� sometido a la ley del p�ndulo.

     As� pues que, vale la pena ser reflexivo. Esta ley del p�ndulo, parece o entiendo que se hace muy manifiesta, especialmente en los nativos de G�minis. 21 de mayo al 21 de Junio. Estos de G�minis tienen -se dice- una doble personalidad. Como amigos son extraordinarios, maravillosos, llegan hasta el sacrificio por sus amigos, pero cuando cambia la personalidad, entonces son lo opuesto y todo el mundo queda desconcertado. Bueno, este es precisamente un ejemplo de lo que es la Ley del P�ndulo. No quiero decir que ellos sean �nicamente los exclusivos en esta cuesti�n de la ley del p�ndulo, no, hasta all� no llegamos, pero s� por lo menos la especifican, la ponen de relieve, sirven como de patr�n de medida, nos indica lo que en realidad de verdad es tal ley.

     Quienes conocemos a los nativos de G�minis, sabemos manejarlos. Cuando viene su personalidad fatal o negativa a la manifestaci�n, nosotros no oponemos ninguna resistencia, y pac�ficamente aguardamos que vuelva la personalidad simp�tica a la actividad.

     Resulta interesante todo esto; pero es que la ley del p�ndulo no solamente est� demostrada por los nativos de G�minis, tambi�n la podemos evidenciar en nuestro organismo. Existe un di�stole y un s�stole en el coraz�n, es decir, la ley del p�ndulo. "Di�stole", deviene de cierta palabra griega que significa "Reorganizar", "prepararse", "acumular", etc. "S�stole" significa "contracci�n", "impulso", "direcci�n", de acuerdo con ciertas palabras griegas.

     Durante el di�stole, el coraz�n se abre para recibir la sangre, mas tambi�n organiza, prepara, etc., hasta que toma una nueva iniciativa, se contrae y lanza pues la sangre a todo el organismo. Este lanzamiento es importante, por el se existe. Pero lo que s� me doy cuenta cabal, es que las gentes comprenden que hay un di�stole y un s�stole, pero no entienden que entre el di�stole y el s�stole existe una tercera posici�n: La de preparaci�n, ordenamiento, acumulaci�n de potencias vitales, etc. Se nos dir�a que es muy breve, pues; el intermedio entre el di�stole y el s�stole... Acepto: Se trata de mil�simas de segundo. Para nosotros resulta demasiado fugaz, pero para ese mundo maravilloso de lo infinitamente peque�o, para ese mundo extraordinario del microcosmos, pues es lo suficiente como para realizar prodigios. Mirando las cosas desde esta �ngulo, me parece que nosotros deber�amos orientarnos con la cuesti�n esta del di�stole, el s�stole y sus s�ntesis organizativa; eso es obvio...
La gente toda, en sus relaciones o interelaciones, vive completamente esclavizada por la ley del p�ndulo: tan pronto suben con la alegr�a desbordante, cantando victoria, como se van al otro lado, deprimidos, pesimistas, angustiados, desesperados. La vida parece complicarse toda, de acuerdo con la ley de p�ndulo. Las altas y bajas de la moneda, subidas y bajadas de las finanzas, las �pocas de maravillosa armon�a entre los familiares, los tiempos de conflictos y problemas, se suceden todos inevitablemente, de acuerdo con la ley del p�ndulo.

     Para nuestro modo de ver las cosas, debemos asegurar; en forma enf�tica, que la ley del p�ndulo es mecanicista en un ciento por ciento. Esa ley del p�ndulo la tenemos en nuestra mente, en nuestro coraz�n y en los centros motor-instintivo-sexual. Es obvio que en cada centro existe la ley del p�ndulo. En la mente, est� perfectamente definida con el batallar de las ant�tesis, en las opiniones encontradas, etc.  En el coraz�n, con las emociones antit�ticas, con los estados de angustia y de felicidad, de optimismo y depresi�n. En el centro motor-instintivo-sexual se manifiesta con los h�bitos, las costumbres, con los movimientos: fruncimos el ce�o, estamos adustos; cuando nos hallamos deprimidos o sonre�mos alegues, bajo el impulso, pues, del centro motor; cuando nos hallamos muy contentos, etc. Saltamos, brincamos, llenos de alegr�a por una buena noticia, o nos tiemblan las pantorrillas ante un peligro inminente:  Tesis y ant�tesis del centro motor, la ley del p�ndulo en el centro motor.  Conclusi�n: Somos esclavos de una mec�nica. Si alguien nos da palmaditas en el hombro, sonre�mos tranquilos; si alguien nos da una bofetada, contestamos con otra; si alguien nos dice una palabra de alabanza, felices nos sentimos, pero si alguien nos hiere con una palabra agresiva, nos sentimos terriblemente ofendidos.

     Total, somos maquinitas sometidas a la ley del p�ndulo, cada cual puede hacer de nosotros lo que le venga en gana. �quieren vernos contentos? denos unas cuantas palmaditas en el hombro y unas cuantas lisonjas al o�do, y estamos content�simos. �Quieren vernos llenos de ira? d�ganos una palabra que nos hiera el amor propio, d�gasenos cualquier palabra dura, y nos ver�n tambi�n ofendidos, iracundos.
As�, pues, la psiquis de cada uno de nosotros, en realidad de verdad est� sometida a lo que los dem�s quieran. No somos -eso es triste decirlo- due�os de nuestros propios procesos psicol�gicos; cualquiera puede manejar nuestros procesos psicol�gicos, somos verdaderas marionetas que cualquiera maneja. Si yo quiero tenerlos aqu� contentos a ustedes, me basta endurzarles el o�do, alabarlos, y los tengo felices. Si yo quiero que ustedes queden disgustados conmigo, me pongo a ofenderlos y entonces ustedes fruncen el ce�o, el entrecejo, ya no me miran con dulces ojos -como en este momento me est�n mirando- si no en forma iracunda, con "ojos de pistola".Pero si yo quiero volver a verlos contentos, vuelvo y les digo unas palabritas dulces, y vuelven a estar contentos y me vuelven a mirar dulcemente. Conclusi�n: Se convierten para m�, ustedes, en un instrumento en que puedo yo tocar melod�as, ya dulces, ya graves, ya agresivas, ya rom�nticas, como quiera. Entonces, �Donde est�, pues, la individualidad de las gentes?. Pues no la poseen, si no son due�os de sus propios procesos psicol�gicos. Cuando uno no es due�o de sus propios procesos psicol�gicos, no puede decir realmente que posee una individualidad.

     Salen ustedes -por ejemplo- a la calle; van muy contentos, mientras no haya algo que les disguste. Tal vez vayan manejando su "carrito" y por ah� viene un loco, de esos que andan por la ciudad, y los rebasa por la derecha y se les atraviesa. Esto les ofende terriblemente. Ustedes no protestan en ese momento con la palabra -por menos protestan con el "claxon"- pero sin protestar no se quedan. Es decir, el del "carrito" que los rebas�, que los molest�, que los fastidi�, los hizo cambiar totalmente. Si iban contentos, se llenaron de ira; entonces el del "carrito" pudo m�s sobre ustedes, pus pudo manejar su psiquis y ustedes no pudieron.

     �Van viendo, pues, la ley del p�ndulo? bueno, �habr�a alguna forma de escaparse uno de esta terrible ley mec�nica del p�ndulo? �Creen ustedes que hay alguna manera de escapar? Si no la hubiera, estar�amos condenados a vivir una vida mec�nica "por s�cula seculorum, am�n"... Obviamente que tiene que haber un sistema que nos permita evadir esa ley o manejarla. Existe, realmente: Tenemos que aprender a volvernos comprensivos, reflexivos, aprender a ver las cosas -en la vida- tal como son. obviamente que cualquier cosa, en la vida, tiene dos caras. Una superficie cualquiera, nos est� indicando la existencia de una cara opuesta; Eso es incuestionable. El anverso de una medalla, nos sugiere el reverso de la misma.

     Todo tiene dos caras; las tinieblas son lo opuesto de la luz. En los mundos suprasensibles, puede evidenciarse que al lado de un templo de luz, existe siempre un templo tenebroso; eso es claro. Pero, �Porqu� cometemos nosotros el error de alegramos ante algo positivo y de protestar ante algo negativo, si son las dos caras de lo mismo? pienso que el error m�s grave en nosotros, consiste precisamente en no saber mirar las dos caras de cualquier cosa, o de cualquier circunstancia, etc.

     Siempre vemos m�s una cara, nos identificamos con ella y sonre�mos; pero cuando se nos presta la ant�tesis de la misma, protestamos rasgamos nuestras vestiduras, "tronamos" y "relampageamos"; no queremos nosotros, en verdad, cooperar con lo inevitable y ese es nuestro error, precisamente.

     Hay veces que nos apasionamos por un platillo de la balanza y otras veces por el otro platillo; hay veces que nos vamos a un extremo del p�ndulo y hay veces que nos vamos al otro, y por este motivo no hay paz entre nosotros, nuestras relaciones son muy p�simas, conflictivas. Toda �poca de paz le sucede una �poca de guerra y a toda �poca de guerra, le sucede una de paz. Somos v�ctimas de la ley del p�ndulo y eso es doloroso. A eso se debe, precisamente, la "tempestad de todos los exclusivismos", la lucha de clases, los conflictos entre el capital y los trabajadores, etc.

     Si nosotros pudi�ramos ver las dos caras de toda cuesti�n, realmente todo ser�a diferente; mas nos falta comprensi�n. Si queremos ver las dos caras de cada cuesti�n, se hace necesario -a mi modo de entender las cosas- vivir no dentro de la ley del p�ndulo, sino dentro de un c�rculo cerrado, un c�rculo m�gico. Imaginemos nosotros un c�rculo alrededor de nosotros, un c�rculo m�gico. Por ese c�rculo van pasando todos los pares de opuestos de la filosof�a: Las tesis y las ant�tesis, las circunstancias agradables y desagradables, las �pocas de triunfo y de fracaso, el optimismo y el pesimismo, lo que llaman "bueno" y lo que las gentes llaman "malo", etc.

     Alrededor de ese "c�rculo m�gico" podemos ver un desfile muy interesante; descubriremos, por ejemplo, que a toda gran alegr�a le suceden, enseguida, estados depresivos angustiosos, dolorosos. Cuando las gentes se carcajean m�s, las l�grimas son mayores y los llantos peores. Observen, habr�n visto ustedes que ha habido en la vida instantes en que todo el mundo r�e, la familia, que todos est�n contentisimos, que no hay sino carcajadas de alegr�a...

     Mala cosa esa, cuando uno ve en una familia eso, puede profetizar -seguro de que no va a fallar- de que a esa familia le aguarda un sufrimiento, en que todos van a llorar.
Eso es seguro, porque todo es doble en la vida. A la mueca esa de la carcajada, le sigue otra mueca fatal: la del supremo dolor y el llanto. A los gritos de alegr�a, etc., le suceden los gritos de supremo dolor.

     Todo tiene dos caras: la positiva y la negativa, eso es obvio. Este signo, por ejemplo, lo indica [-esot�rico-]. Supongan ustedes, o refl�jenlo aqu�, en el suelo. Observen en el suelo la sombra. �Qu� se ve? EL DIABLO, eso claro y sin embargo es el signo del esoterismo, pero su sombra -obviamente- tiene la cara del Diablo. Todo es doble en la vida, no hay nada que no sea doble.

     Cuando uno se acostumbra a ver las cosas desde el centro de un c�rculo m�gico, todo cambia, se libera de la Ley del P�ndulo. En cierta ocasi�n, cuando tuve yo el cuerpo f�sico de TOMAS DE KEMPIS, escrib� en una obra titulada "LA IMITACI�N DE CRISTO", la siguiente frase: "No soy m�s porque me alaben; ni menos porque me vituperen, porque siempre soy lo que soy". Eso es claro, todo tiene su doble cara: la alabanza y el vituperio, el triunfo y la derrota. Todo tiene dos caras.

     Cuando uno se acostumbra a ver cualquier circunstancia, cualquier cosa, cualquier acontecer, en forma �ntegra, unitotal, con sus dos caras, pues se evita en la vida muchos desenga�os, muchas frustraciones, muchas decepciones, etc. Si uno trata a una amistad, a un amigo, pues debe comprender que ese amigo no es perfecto, que tiene sus "agregados ps�quicos", que en cualquier momento podr�a pasar de amigo a enemigo, lo que es normal, adem�s. Y el d�a que eso suceda de verdad, el d�a que ese acontecer se realice, no pasa uno por ninguna desilusi�n, est� "curado en salud", eso es obvio.

     Recuerdo cuando empec� yo con el Movimiento Gn�stico, Por ah�, unas tres o cuatro personas me segu�an y en verdad yo hab�a puesto todo mi coraz�n en esa gente, luchando por ayudarles: que salieran en Cuerpo Astral, que la meditaci�n, que en el estudio de la Gnosis, etc. Logr� formar cierto grupito; todo aguardaba entonces, menos que alguien del grupito se retirara, puesto que hab�a venido, pues, de lleno dedicado a formar ese grupito con mucho amor.

     Claro, cuando uno de los del grupo se retir�, sent� como si me hubieran clavado un pu�al en el coraz�n. Dije: "pero si yo he luchado tanto por este amigo, si yo quer�a que �l marchara por la Senda, como deb�a ser; si yo no le he hecho ning�n mal, �entonces por qu� me traiciona? Se afilio a otra escuela. Todo pensaba, menos que alguien que est� recibiendo las ense�anzas, pudiera afiliarse a otra escuelita. Sin embargo, resolv� continuar estoicamente con mi trabajo.

     Fueron aumentando en el grupo y lleg� el d�a en que hab�a mucha gente. Por aqu�llos d�as se me dijo en los mundos superiores, que "El Movimiento Gn�stico era un tren en marcha y que unos pasajeros se bajaban en una estaci�n, y que otros sub�an en otra estaci�n; que m�s all� bajaban otros y mucho m�s all� sub�an oros. Conclusi�n: era un tren en marcha y yo era el maquinista que iba conduciendo la Locomotora.
Por lo tanto, "no deber�a preocuparme". as� lo entend�, y realmente m�s tarde lo pude comprobar unos pasajeros sub�an en una estaci�n y se bajaban m�s adelante, y as� sucesivamente. Desde entonces me volv� estoico. Vi tambi�n que se retiraba uno y llegaban diez. "Bueno -dije-, entonces no hay por qu� preocuparse tanto". Desde aqu�lla �poca, pues, despu�s de un gran sufrimiento por uno que se retir�, aprend� que muy raro es el que llega a la estaci�n final.

     Eso me cost� bastante dolor. �Que hoy se retira un hermano? �Que le vaya bien! Ya no soy aqu�l que se llenaba de terrible angustia, desesperado por el hermanito; esos tiempos ya pasaron. �Que se retira uno? Llegan diez, llegan veinte... Pues s�, cuando hay tanta gente, por gente no debemos pelear; eso es claro.

     Todos est�n sometidos a la Ley del P�ndulo: los que hoy se entusiasman por la Gnosis, ma�ana se desilusionan. Eso es normal, todos viven dentro de esa mec�nica.  Aprend�, entonces, a ver las dos caras en cada persona �Se afilia alguien a la Gnosis? La ayudo y todo, pero estoy absolutamente seguro que ese alguien no va a permanecer con nosotros toda la vida, que ese alguien no va a llegar a La estaci�n final. Como lo se por anticipado, pues estoy "curado en salud".

     Me he colocado, exactamente en el Centro del c�rculo m�gico para ver todo lo que en el c�rculo va pasando: cada circunstancia, cada persona, cada acontecer, cada suceso con sus dos caras, positiva y negativa. Si uno se sit�a en el centro y ve pasar todo a su alrededor, sin tomar partido por la parte positiva o por la negativa de cada cosa, pues se evita muchos desenga�os, muchos sufrimientos.

     El error m�s grave en la vida es querer ver nada m�s que una cara de cualquier cuesti�n, una cara de una arista, una cara de una circunstancia, una cara de un objeto cualquiera, una cara de un acontecer. Eso es grave, porque todo es doble. Cuando viene la parte negativa, entonces siente uno que le clavan siete pu�ales en el coraz�n.

     Hay que aprender a vivir, mis amigos, hay que saber vivir, si es que ustedes quieren llegar lejos, no como muchos. Porque si ustedes �nicamente ven una cara -nada m�s-, no ven la ant�tesis, la otra cara, la fatal, tienen que pasar por muchos desenga�os, por muchos desencantos, por muchos sufrimientos; terminan enfermos y al fin mueren.

     La pobre Blatvasky, por ejemplo, la mataron. �Qui�nes la mataron? Todos sus calumniadores y detractores, y enemigos secretos y amigos, o esos que se dicen "amigos". Sencillamente la asesinaron; no con pistolas ni con cuchillos; no, no, no: hablaron mal de ella, la calumniaron p�blicamente, la traicionaron, etc., etc., etc., y "'otras tantas hierbas". Conclusi�n: muri� la pobre, llena de sufrimientos...

     Yo, francamente, lo lamento mucho, pero ese gusto si no se lo voy a dar a todos los hermanitos del Movimiento. Yo veo, en cada hermanito, dos caras. Un hermano que hoy est� con nosotros, un hermanito que estudia nuestra doctrina, lo aprecio. lo amo, pero el d�a en que se retira, para mi es normal que se retire; m�s bien me extra�o cuando alguien dura demasiado. Pero, para aprender esta horrible lecci�n, tuve que sufrir fuertemente. Los primeros, s�, fue como si me clavaran un pu�al en el coraz�n; ya, despu�s, me volv� como mejor, parece que me sali� un callo en el coraz�n.

     De manera que lo de la Blatvasky no lo voy a hacer, porque yo estoy mirando las dos caras de cualquier cuesti�n; estoy en una tercera posici�n, en la posici�n es que est� el coraz�n cuando est� preparado para su s�stole. El est� en estado de alerta, absorbiendo -en sus profundidades- preparado, organizando, para luego recogerse, comprimirse y lanzar la sangre por el organismo. Mejor dicho, considero que mejor es estar uno en el centro de un c�rculo m�gico, que en los extremos del P�ndulo.

     Ese CENTRO en el Oriente, en la China, especialmente, se llama el TAO. TAO es el Trabajo Esot�rico-Gn�stico, TAO es el Camino Secreto, TAO es algo muy �ntimo, TAO es el Ser. cuando uno vive en el centro del c�rculo, pues no est� metido dentro de ese jueguito mec�nico de la Ley del P�ndulo, no est� sometido a las alternativas esas de angustia y de alegr�a, de triunfo y de fracaso, de alegr�a y de dolor, de optimismo y pesimismo, etc. No, se ha liberado de la Ley del P�ndulo, eso es obvio. Pero -repito- hay que aprender a ver, cada cosa, en sus dos cara: positiva y negativa, y no identificarse ni con la una ni con la otra, porque ambas son pasajeras, todo pasa; en la vida, todo pasa...
Dentro del mundo �ste que podr�amos llamar "intelectual", siempre se tiene como una cierta aversi�n a las opiniones. Porque tengo entendido que una opini�n emitida, no es m�s que la exteriorizaci�n intelectiva de un concepto, con el temor de que otro sea el verdadero. Esto, naturalmente, acusa supina ignorancia, esto es grave, all� est�n las ant�tesis.

     Todav�a no entiendo, no lo comprendo, por qu� motivo cierta PITONISA SAGRADA le dijo a S�crates que "hab�a algo entre la sabidur�a y la ignorancia, y que "ese algo era la opini�n". Sinceramente, aunque sea muy sagrada esa Pitonisa, no he podido aceptar su tesis, porque la opini�n, pues, viene de la Personalidad y no del Ser. La Personalidad, realmente, conduce a los seres humanos hacia la involuci�n sumergida de los Mundos Infiernos.

     La Personalidad -como les dec�a en cierta ocasi�n- tiene muchos trasfondos, es artificiosa, est� formada por las costumbres que nos ense�aron, con esa falsa educaci�n que recibimos en las Escuelas y Colegios, que nos separ� del Ser, que no guarda ninguna relaci�n con las distintas partes del Ser. Esta Personalidad es artificiosa. Como quiera que nos aleja de nuestro propio Ser Interior Profundo, obviamente nos conduce por un camino equivocado que nos lleva hacia la involuci�n del Reino Mineral Sumergido.   De manera que pienso -estoy pensando aqu� en voz alta- que cuando uno no sabe algo, es preferible callarse antes que opinar, porque la opini�n es el producto de la ignorancia. Uno opina porque ignora; si no, no opinara. Uno emite un concepto, con temor de que otro sea el verdadero -vean ustedes ese dualismo de la mente, es terrible el batallar: a una opini�n se le contrapone otra-.

     En realidad, la Personalidad se mueve dentro de la Ley del P�ndulo, vive en el mundo de las opiniones contrapuestas, de los conceptos antit�ticos, del batallar de las ant�tesis. Entonces no sabe nada la Personalidad y la opini�n es producto de la ignorancia. Si analizamos lo que es la Personalidad, que es la que origina la opini�n, llegamos a la conclusi�n de que la opini�n es el resultado de la ignorancia. De manera que lo que esa Pitonisa le dijo a S�crates, parece equivocado.

     Le pregunta S�crates, tambi�n, a la Pitonisa. -DIVINUS se llamaba la Pitonisa de Delfos- sobre el Amor. Dice S�crates que "el Amor es bello, inefable, sutil". La pitonisa le contesta que propiamente, no es bello. S�crates le dice, asombrado le responde:  "�Acaso no es bello?, �entonces es feo?" La Pitonisa le dice: "�No puedes ver sino la feo, como si no existiera m�s que lo feo? �No puedes concebir que entre lo bello y lo feo hay algo diferente, algo distinto? El Amor no es ni bello ni feo; es diferente y eso es todo S�crates, como era un sabio, tuvo que guardar silencio.

     Claro, como estoy pensando aqu� en voz alta con ustedes, les invitar�a a la reflexi�n. �C�mo ha visto han visto ustedes el Amor? �C�mo lo han visto?; no como se lo han dicho que es, sino como ustedes lo han sentido: �Bello o feo? �Alguno de ustedes me puede dar una respuesta? �Qui�n gustar�a contestar?

     DISC�PULA: Maestro, cuando se est� enamorado, pues es bello, y si uno recibe Amor del ser que ama, pues es doblemente bello.

     MAESTRO: A ver...

     DISC�PULO: Siempre se ha relacionado a la Belleza con el Amor y lo feo con la ant�tesis del Amor. Son dos aspectos psicol�gicos que nuestras abuelitas , de ni�os, cuando nos hablaban de las Hadas, nos las pintaban as�: por ser buenas, bellas, y cuando nos hablaban de los ogros, por ser malos, nos los pintaban feos. Entonces creo que est�, el Amor, m�s all� de esos principios.

     MAESTRO: Est�n, pues, dadas dos respuestas. M�s debe hacerse una diferencia entre lo que es bello y lo que es el Amor. De manera que no est� muy completa la cuesti�n. A ver si otro da una respuesta. A ver t�...

     DISC�PULO: Presiento que el Amor est� m�s all� de ese par de opuestos, trasciende lo bello y lo feo, est� m�s all�.

     MAESTRO: La respuesta est� muy interesante. A ver, dime, hermano...
DISC�PULO: El Amor es inefable, porque no es una cuesti�n intelectiva; es una emoci�n que podr�amos llamar "sublime".

     MAESTRO: Esa respuesta est� m�s trascendental.

     DISC�PULA. Maestro, yo considero que el Amor es indefinible; cuando uno siente Amor, no se puede expresar con palabras.

     DISC�PULA: Maestro, yo dir�a que para nosotros es muy dif�cil decir si el Amor es bello, o feo, porque nosotros no conocemos el Amor.
Bueno, a ver, la �ltima de las respuestas.

     DISC�PULO: Pienso que como todo lo captamos desde el punto de vista de nuestra humana Personalidad, todo es relativo, somos v�ctimas de las circunstancias y no profundizamos, entonces el Amor se escapa a lo nuestro. Eso pertenece realmente al Ser no a la humana Personalidad.

     MAESTRO: Te hemos escuchado. �Qui�n m�s va a decir algo?

     DISC�PULO: El Amor es del Ser; la �nica raz�n del Amor, es �l mismo.
Est� bien... En realidad de verdad que la Pitonisa aqu�lla de Delfus, que habl� a S�crates, insinu� pr�cticamente una verdad: el Amor, a�n m�s all� de lo bello y de lo feo. �Que la Belleza deviene del Amor? Es otra cosa. Por ejemplo, cuando el Ego es disuelto, queda en nosotros la belleza interior, y de esa belleza deviene ESO que se llama AMOR.   De manera que, entonces, el Amor-en si mismo- est� m�s all� de los conceptos que se tienen sobre la fealdad y sobre la belleza. No se puede definir, porque si se define, se desfigura. �Tendr�a entonces raz�n o no la Pitonisa? S� la tiene: est� m�s all� de los conceptos de fealdad y de belleza, aunque del Amor devenga la Belleza, resulte la Belleza. Donde existe el verdadero Amor, existe la belleza interior; eso es obvio.

     As� que, hermanos, entre la tesis y la ant�tesis siempre hay una s�ntesis que coordina y reconcilia los opuestos. Veamos esto. Sabemos que existe la gran batalla entre los poderes de la luz y los poderes de las tinieblas. En el mismo ESPERMA SAGRADO, existe una lucha entre los poderes at�micos de la luz y los poderes at�micos de las tinieblas. En todo lo creado, existe esa gran lucha; las columnas de Angeles y de Demonios se combaten mutuamente, en todos los rincones del Universo.

     Cuando uno no tiene todav�a la PIEDRA FILOSOFAL, ve como imposible la reconciliaci�n de los opuestos: luz y tinieblas dentro de uno mismo. M�s cuando uno logra la PIEDRA DE LOS FIL�SOFOS, la PIEDRA DE LA SERPIENTE, a base de trabajos conscientes y padecimientos voluntarios, entonces, mediante la misma logra reconciliar los opuestos, y los reconcilia en s� mismo, pues que reconoce que todo en la creaci�n tiene doble cara. Y s�lo mediante una tercera posici�n, es decir, s�lo mediante el TAO, en el centro del c�rculo m�gico, s�lo mediante la SINTESIS, podemos reconciliar los opuestos dentro de nosotros mismos; eso es obvio.

     As� que, se hace necesario que aprendamos a reconciliar los opuestos, se hace necesario que nos libertemos nosotros de la Ley del P�ndulo y que vivamos mejor dentro de la LEY DEL C�RCULO. Uno se libera de la Ley del P�ndulo cuando se coloca en la LEY DEL C�RCULO, cuando se coloca en el TAO, que est� en el centro del c�rculo m�gico. Porque entonces, a su alrededor de uno, todo pasa; por todo el rededor de la Conciencia de uno, que es un c�rculo, que es la CONCIENCIA REDONDA de uno mismo, ve uno c�mo paran los distintos aconteceres, con sus dos caras; cosas, con sus dos posiciones, las circunstancias etc., los triunfos y las derrotas, el �xito y el fracaso.

     Todo tiene dos caras, y uno ubicado en el centro, reconcilia los opuestos, ya no teme a un fracaso econ�mico, ya no ser�a capaz de "volarse la tapa de los sesos" porque perdi� su fortuna de la noche a la ma�ana, como han hecho muchos jugadores del Casino de Montecarlo: pierden su fortuna y se suicidan; ya no va a sufrir por las traiciones de sus amigos, se hace invulnerable al placer y al dolor.

     �Vean ustedes lo extraordinario, lo maravilloso! Pero si nosotros no aprendemos a vivir dentro del c�rculo, si no nos ubicamos exactamente en el TAO, punto central del c�rculo m�gico, continuaremos como estamos: expuestos a la Ley tr�gica y cambiante del P�ndulo, que es completamente mecanicista en un ciento por ciento dolorosa.

     As�, mis queridos amigos, debemos aprender a vivir inteligentemente, conscientemente; eso es obvio. Desgraciadamente, toda la humanidad est� sometida a la Ley del P�ndulo. Miramos c�mo la mente pasa de un lado a otro. �Eso es fatal! Yo he visto, pues, que no hay nadie, en realidad de verdad, que no est� sometido a la cuesti�n esa de las "objeciones". Llegar� alguno y nos dice alguna cosa, alguna frase. �Qu� es lo primero que se nos ocurre? �Objetar, poner tal o cual objeci�n! Es la Ley del P�ndulo: "dime que yo te dir�", "me derribas y yo te derribo despu�s". Conclusi�n: dolor. �Vale m�s que no, eso es terrible!.

     �Por qu� tenemos que estar poniendo objeciones, hermanos? Me viene en este momento, a la mente, un caso interesante. Hace muchos, pero much�simos a�os, hall�ndome en el Mundo Astral, en HOD, en el Sephirote HOD, internado en ese Sephirot, hube de invocar a un Deiduso, Angel o Elohim, -como ustedes quieran denominarlo- o Deva.   Algo que me dijo aqu�l Deiduso y de inmediato objet� y saqu� a relucir la ant�tesis. En forma muy vulgar les dir�a a ustedes que le refut�. Yo esperaba que el Deiduso aqu�l discutiera conmigo tambi�n, m�s no sucedi� as�. Aqu�lla Seidad me escuch� con infinito respeto y profunda veneraci�n. Aduje much�simos conceptos y cuando conclu�, que pensaba que iba a tomar la palabra para rebatirme, con gran asombro vi que hizo este signo, se inclin� reverente, dio la espalda y se fue, dio media vuelta y se fue. Me dio una lecci�n extraordinaria: no objet� nada. Obviamente, aqu�l Deiduso hab�a pasado m�s all� de las objeciones. Si, es indubitable que las objeciones pertenecen a la Ley del P�ndulo. Mientras uno est� objetando, est� sometido a la Ley del P�ndulo.

     Todo el mundo tiene derecho a emitir sus opiniones, cada cual es libre de decir lo que quiera. Nosotros debemos, sencillamente, escuchar al que est� hablando, con respeto. �Termin� de hablar? Nos retiramos... Claro, algunos no proceden as�, o no proceder�n en esa forma. Por orgullo dir�n: "Yo no me retiro, yo tengo que darle en la torre". He ah� el orgullo supino, intelectualoide si nosotros no eliminamos de si mismos el Yo del Orgullo, es obvio que tampoco lograremos jam�s la liberaci�n final.

     Lo mejor es que cada cual diga lo que tiene que decir y no le pongamos objeciones, porque cada cual es libre de decir lo que quiera, sencillamente. Pero uno siempre vive poniendo objeciones: se las pone al interlocutor y se las pone a s� mismo tambi�n. Claro, esto no significa que no exista el agrado o el desagrado; es obvio que existe. Supongamos que a cualquiera de nosotros se nos pone a limpiar una pocilga, donde viven los cerdos, creo que �ste no ser�a, precisamente, un trabajo muy agradable.

     Tendr�amos derecho a que nos pareciera agradable, pero una cosa es que no nos parezca agradable tal trabajo y otra cosa muy diferente es que nosotros pongamos objeciones, que empecemos a protestar: "�Qu� porquer�a �sta, Dios m�o; nunca cre� que yo fuera a caer tan bajo! �Ay de m�, desgraciado de m� etc., etc., limpiando una pocilga de cerdos! �En lo que vine a parar!". Bueno, con eso lo �nico que uno consigue es fortificar completamente, pues los Yoes de la ira, del amor propio, del orgullo, etc.

     Tambi�n est� el caso de una persona que, en principio, nos desagrada: "�Es que me cae tan gorda esa persona...!" Pero una cosa es que nos desagrade, en principio, y otra cosa es que nosotros estemos poniendo objeciones, que estemos protestando contra esa persona: "pero es que tal persona me cae mal, esta persona es un problema, y que estemos buscando subterfugios para apu�alear�a, para eliminarla. Con las objeciones. lo �nico que conseguimos es multiplicar la antipat�a en nosotros, robustecer el "yo" del odio, robustecer el "Yo" del ego�smo, el "Yo" de la violencia, del orgullo. Etc.

     �C�mo hacer, en este caso, en que una persona no nos es grata? Es que todos debemos conocernos a s� mismos, para ver por qu� no nos es grata esa persona. Podr�a suceder que esa persona est� exhibiendo algunos de los defectos que nosotros poseemos. Uno tiene el "yo" del amor propio adentro, y si alguien exhibe alguno de esos defectos interiores, pues -obviamente- ese alguien "nos cae mal". De manera que, en vez de nosotros estar poniendo objeciones sobre esa persona protestando, ri�endo, m�s bien debemos auto-exploramos, para conocer cu�l es ese "elemento ps�quico", "que cargamos interiormente y que origina esa antipat�a.   Pensamos que si nosotros descubrimos tal "elemento" y lo disolvemos, la antipat�a cesa. Pero si nosotros, en vez de investigamos a s� mismos ponemos objeciones, protestamos, "tronamos", "relampagueamos" contra ese alguien, robusteceremos el Ego, el "Yo"; eso es indubitable.

     Dentro del mundo del intelecto, no hay duda que siempre estamos poniendo objeciones. Esto produce la divisi�n intelectual: se divide la mente, entre tesis y ant�tesis, se convierte en un campo de batalla que destroza el cerebro. Observen ustedes c�mo esas gentes que se dicen "intelectuales", est�n llenas de extra�as man�as, algunos dejan el pelo alborotado, se "rascan" espantosamente, etc., hacen cincuenta mil payasadas; claro, producto de una mente m�s o menos deteriorada, destruida por el batallar de las ant�tesis.

     Si a todo concepto le ponemos nosotros una objeci�n, termina nuestra mente ri�endo sola. Como consecuencia, vienen las enfermedades al cerebro, las anomal�as psicol�gicas, los estados depresivos de la mente, el nerviosismo, que destruye �rganos muy delicados, como los del h�gado, coraz�n, p�ncreas, bazo, etc. Pero si nosotros aprendemos a no estar haciendo objeciones sino que cada cual piense como le venga en gana, que cada cual diga lo que quiera, terminar�n esas luchas dentro del intelecto y en su reemplazo vendr� una paz verdadera.

     La mente de las pobres gentes est� ri�endo a todas horas: ri�e entre s�, espantosamente, y eso nos conduce por un camino muy peligroso, camino de enfermedades al cerebro, de enfermedades a todos los �rganos, destrucci�n de la mente muchas c�lulas son quemadas in�tilmente. hay que vivir en santa paz, sin poner objeciones; que cada cual diga lo que quiera piense lo que le venga en gana. Nosotros no debemos poner objeciones, que as� marcharemos como debe ser: conscientemente.

     As� que, hay que aprender a vivir. Desgraciadamente, no sabemos vivir, estamos metidos dentro de la Ley del P�ndulo. Ahora que si, yo reconozco aqu�, platicando con ustedes que no es cosa f�cil no poner objeciones. Salimos nosotros de aqu�, agarramos nuestro "carrito"; de pronto, m�s adelante, alguien nos rebasa por la derecha, se nos atraviesa. Bueno, si no decimos nada, por lo menos tocamos el "claxon" en se�al de protesta.   Aunque sea haciendo sonar el "claxon", pero protestamos. Que alguien nos dice algo en un momento en que "abandonamos la guardia" y seguro que protestamos, ponemos objeciones. Es muy dif�cil, espantosamente dif�cil, no poner objeciones. En el mundo oriental, esto se ha reflexionado profundamente; tambi�n en el mundo occidental. Yo creo que hay veces en que hay necesidad de apelar a un poder que sea superior al de nosotros, si es que queremos libertarnos de esa cuesti�n de las objeciones.

     En cierta ocasi�n, en que iba un monje budista caminando, por all� por las tierras esas del mundo oriental, en un invierno espantoso, lleno de hielo y de nieve y de bestias salvajes, claro, esto le proporcionaba sufrimientos al pobre monje, naturalmente protestaba, pon�a sus objeciones. Pero tuvo suerte el pobre: cuando estaba desmay�ndose, en meditaci�n se le aparece AMITABA en realidad de verdad, es el Dios Interno de Gautama el Buda SAKYAMUNI y le entreg� un mantram para que pudiera, pues sostenerse fuerte y sin hacer objeciones; algo que le ayudase para no estar protestando, a cada rato, contra s� mismo, contra la nieve, contra el hielo, contra el mundo. Ese mantram es util�simo; se los voy a vocalizar bien para que los graben en su memoria y para que quede grabado tambi�n en estas cintas que traen ustedes aqu�, en sus grabadoras:
GAATEE, GAAATEE, GAAATEE

     Mejor es que se los deletree: G-A-T-E. Ese mantram, tengo entendido que le permiti�, a aqu�l monje budista, abrir el OJO DE DAGMA, y eso es interesante. Se relaciona con la ILUMINACION INTERIOR PROFUNDA y con el "VACIO ILUMINADOR"...    Hubo necesidad de esa ayuda, pues, porque no es tan f�cil dejar de poner objeciones. Un momento que descuide uno la guardia, y est� poni�ndole objeciones a todo: a la vida, al dinero, a la "inflaci�n", al fr�o, al calor, etc., etc., etc. Muchos protestan porque est� haciendo fr�o, protestan porque est� haciendo calor, protestan porque no tienen dinero, protestan porque los pic� un mosquito, por todo est�n protestando. Cuando uno en realidad de verdad, vive siempre haciendo objeciones, se perjudica horriblemente, porque lo que lo que ha ganado uno por un lado, disolviendo el ego, por otro lado lo est� destruyendo con las objeciones.

     Si uno est� luchando por no sentir ira, pero si est� poniendo objeciones, pues obviamente vuelve y coge tuerza el demonio de la ira. Que est� haciendo uno la lucha terrible por eliminar el demonio del orgullo, pero si pone objeciones a la mala situaci�n, a esto o aquello, pues vuelve a fortificar ese demonio. Que est� haciendo uno esfuerzos para acabar con la abominable lujuria, pero si pone objeciones en un instante dado; "que porque la mujer no quiere tener relaciones sexuales con �l", o la mujer que "porque el hombre no la busca" -y cincuenta mil objeciones as� por el estilo-, pues est� fortificando el demonio de la lujuria.

     De manera que si por un lado estamos luchando por eliminar los "agregados psicol�gicos" y por el otro lado los estamos fortificando, sencillamente nos estancamos. As� que, si ustedes quieren -en realidad de verdad- desintegrar los "agregados ps�quicos", tienen que terminar con esa cuesti�n de las OB-JE-CIO-NES. Si no proceden en esa forma, se ESTANCAN inevitablemente, no progresar�n en modo alguno.
Quiero pues que entiendan esto, mis estimables amigos, que lo comprendan de una vez.

     Bueno, hasta aqu� por hoy la c�tedra que hemos dado. Sin embargo dejaremos abierta la puerta, para las preguntas que los hermanos tengan que hacer. A ver, habla, hermano...

     MAESTRO: Se dice que "el silencio es la elocuencia de la sabidur�a". Muchas veces se dice "es tan malo callar cuando se debe hablar, como hablar cuando se debe callar". Y hay veces que hay que es necesario hablar, tal vez en momentos de defensa, cuando lo est�n atacando, tal vez injustamente. Quisiera que me aclarara, pues, este aspecto.   Uno tiene derecho a hablar, porque no es mudo ni nadie le ha cosido a uno la lengua. Pero lo que no es conveniente jam�s, para nuestro propio bien, es estar haciendo objeciones, estar protestando, "tronando" y "relampagueando" porque est� haciendo calor, porque est� haciendo fr�o, disgustado con todo. Eso nos conduce -naturalmente- al fracaso.   Necesitamos, repito, no hacer objeciones. Uno debe decir lo que tiene que decir: la verdad y nada m�s que la verdad, dejar a los otros libertad para que opinen como les venga en gana, porque cada cual es libre de decir lo que quiera. Si uno no procede as�, a todas horas est� haciendo objeciones, destruye su mente, destruye su propio cerebro y se ocasiona muchos da�os a s� mismo. Adem�s, fortifica el Ego en vez de disolverlo. �Hay alguna otra pregunta?

     Hay personas que viven, muy pero muy convencidas de que, a un momento de alegr�a le sucede uno de tristeza. Es decir, se programan en ese sentido, no se colocan dentro del c�rculo protector. Evidentemente, a esas personas les sucede eso, pero de una manera infalible, matem�tica. Tanto es as�, que no disfrutan de los momentos de alegr�a porque ya, fatalmente, est�n temiendo el momento de tristeza. Quisiera que nos aclarara un poquito esto.

     Esas personas se dan cuanta, realmente, que todo en la vida tiene dos caras, pero desafortunadamente no se colocan el centro del circulo, no se colocan en el TAO. Cuando uno est� en el TAO, sabe que ve pasar alrededor de s� mismo, alrededor de su propia Conciencia -dentro de s� mismos-, todos los acontecimientos de la vida con sus dos caras, y sabe que son pasajeros.

     Obviamente, entonces no se identifica ni con una cara ni con la otra: reconcilia los opuestos, mediante la s�ntesis. Tengamos el caso de que alguien, por ejemplo, est� e una gran fiesta -muy contento, muy alegre-. Empero, ese alguien sabe que a todo momento de alegr�a, le sucede uno de dolor . M�s si esa persona est� ubicada en el centro, en el TAO, entonces reconcilia los opuestos dentro de s� mismo, en su propio Ser, en su propia Conciencia. Dice: "Se que a toda alegr�a le sucede una tristeza, m�s a mi nada de esto me afecta, porque todo es pasajero, todo pasa: las personas pasan, las cosas pasan, las ideas pasan, todo pasa"...

     Por lo tanto, puede perfectamente vivir ese acontecer  como debe ser. Una reflexi�n as�, le permitir� a tal persona estar en el evento sin preocupaci�n alguna: est� consciente, sabe que est� en un momento pasajero, no lo elude, lo entiende, conoce sus dos caras. Sencillamente, vive a Conciencia. Al reflexionar una persona as�, act�a en la misma forma en que act�a el coraz�n, cuando en el di�stole se abre, y recibe, acumula, organiza, elabora, para luego entrar en actividad con el s�stole...

Samael Aun Weor
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